Autor: De MAS, Sinibald
Título:
DESPACHOS.
Año: 1
844 - 1845
Localización: Biblioteca de Letras de la Universidad de Barcelona [Pot-pourri literario, segunda parte, Madrid, Rivadeneyra, 1846]
Signatura: R-7016
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13.309 palabras / 75.370 caracteres

Localización y transcripción: Ander Permanyer


(p. 117)
NOTICIA ESTADÍSTICA Y MERCANTIL DE SHANGHAY, REMITIDA EN SETIEMBRE DE 1844 AL ESCMO. SR. PRIMER SECRETARIO DE ESTADO Y DEL DESPACHO DESDE DICHO PUERTO.

La ciudad de Shanghai está situada á unas catorce millas de la mar, y sobre la orilla derecha del rio llamado de Shanghai que desemboca á una pequeña distancia de la boca del Yangsekiang. Los buques del mayor porte pueden subir á fondear en frente de la ciudad, á pesar de que es indispensable un práctico, y aun así es difícil evitar el encallarse alguna vez. Los capitanes prácticos en estas aguas dicen sin embargo que la aproximacion y entrada del rio no presenta la menor dificultad.

La ciudad tiene una muralla ó muro, cuyo total circuito es de cinco á seis millas. Contiene muchas troneras por donde puede asestarse un cañon, pero es tan estrecha en algunas partes que seria imposible conducir por ella la artillería en sus carruajes. Carece dicho muro de baluartes, defensas esteriores y fosos. Las casas, además de los arrabales, que forman barrios enteros por algunos lados, están levantadas junto a él. Tiene cinco entradas compuestas cada una de dos puertas, pero sin puente levadizo, ni otra defensa. Las calles son estrechas, y sucias hasta un grado difícil de imaginar. Las tiendas de todas classes son numerosas, ó por mejor decir, cada puerta es una tienda. Contiene la ciudad por lo menos trescientas mil almas. Por el lado del rio las casas están materialmente bañadas por sus aguas.

Shanghai es verdaderamente el puerto de la ciudad de Suchau, que está á unas ciento cincuenta millas de distancia por el rio. Suchau es considerado por los chinos como el sitio de delicias de su pais. Los que acaban de heredar, los que han obtenido una rápida riqueza, en fin, los que desean gastar algunos miles de pesos alegremente se dirigen á Suchau. Aquí es donde se encuentran los mejores cafés, los botes de recreo mas suntuosos, los jardines mas floridos, las mujeres mas hermosas. Las modas para los trajes y peinados del sexo femenino suelen mudar en China cada tres años, y estas modas salen de Suchau y dan la ley á las mismas señoras de la corte. La circunstancia de hallarse tan cerca de dicha ciudad y de la boca del Yangsekiang ha hecho de Shanghai un emporio mercantil. El Yangsekiang es un rio que baña los muros de Nankin y de otras varias capitales de provincia, sin contar infinidad de inmensas ciudades subalternas, pues es navegable para grandes buques por espacio de mas de mil leguas en el interior. En efecto, la navegacion de este rio colosal es de la mayor magnitud. Hay en él varios puertos concurridísimos. En el de Hankou, provincia de Hukuan, situado á seiscientas leguas de la mar, se reunen continuamente seis ú ocho mil embarcaciones. El rio tiene además un sinnúmero de brazos todos mas ó menos navegables, y la boca de él, como ya se ha dicho, está contigua á Shanghai.

Los buques que llegan á este puerto son conocidos en la aduana por buques del norte, buques de Fukien y buques de Canton.

Los buques del norte proceden principalmente de Quandung, Leatong y Teinsin en la boca del Pei-ho, que es el rio que conduce á Pekin, y de la provincia de Chantung.

Los buques de Quandung y Leatong son los mismos que los de Teinsin. Los de Chantung salen de distintos puertos de esta provincia. Unos y otros son conocidos bajo el nombre de buques del norte, y entre todos los que vienen anualmente á Shanghai al principiar la monzon del nordeste suman unos nuevecientos.

De Fukien vienen anualmente á Shanghai unos trescientos; pero gran parte de (p. 118) ellos proceden de Taiuan, ó sea Formosa, y algunos de Chusan y Ningpó; y tambien de Manila, Bali y otros puntos prohibidos á los chinos.

De Canton vienen unos cuatrocientos, pero gran parte proceden de Macao, Singapor, Pinang, Borneo, Malaca, Joló, Sumatra, Siam y otros varios puntos prohibidos á los chinos.

Los buques pues de mar afuera que vienen á Shanghai anualmente son mil seiscientos, aunque en algun año de gran concurrencia han llegado al número de mil ochocientos. Contando estos mil seiscientos buques por término medio á doscientas toneladas, hallaremos una importacion de mas de trescientas mil toneladas. Aunque los buques del norte son nuevecientos, y los del sur solo setecientos, estos miden mas en el total. Entre los primeros hay muchos de sesenta toneladas.

Los buques del norte traen gran cantidad de una pasta seca conocida con el nombre de Tauping, residuo ú orujo de la legumbre llamada Teuss, de que los chinos estraen aceite y que sirve luego de esprimida para abono de las tierras; gran cantidad tambien de la misma legumbre sin esprimir, jamones y carne salada, aceite, vino y aguardiente, maderas de construccion, trigo, castañas, peras, setas secas, frutas, verduras, etc.

De Fukien traen azúcar, añil líquido y seco, batatas ó camotes, pescados salados, papel, té negro, jabon etc.

De Canton, azúcar, canela, tela llamada de Canton, piedras de chispa, vidrios y cristales, perfumes, jabon, albayalde etc.

Los buques que vienen de Singapor, Malaca, Pinang, Java, Joló, Sumatra, Borneo etc., y que se declaran en la aduana de Shanghai como procedentes de Fukien ó Canton, traen géneros europeos de todas clases, opio, piedras de chispa, pimienta, aletas de tiburon, nervios de venado, cochinilla, cueros, clavo, nuez moscada, añil líquido y seco, balate, nido, concha, carey, marfil, gibe, azúcar, bejucos, cañas, bonga, sibucao, sándalo, ébano, hierro, plomo, hilo de oro y toda especie de maderas de arboladura, de lujo y olorosas; así como materias tintóreas y medicinales procedentes de los mares Rojo, Pérsico é Indico y de las islas de la Megalonesia.

Los buques del norte, es decir, los que regresan á Quandung, Teinsin y Leatong, llevan algodon, algun té, papel sederías y telas de algodon de Nankin y Suchau; géneros europeos, piedras de chispa, ópio y gran parte del azúcar, pimienta, balate, nido etc. que traen á Shanghai los buques llamados de Fukien y Canton. Algunos van en lastre.

Los de estas últimas provincias al regresar llevan algodon, alfarería y loza (especialmente para Formosa) carne de cerdo salada, té verde, seda cruda y labrada, telas de algodon del pais, mantas, cáñamo, legumbres secas de varias clases, frutas, y parte de los efectos conducidos por las embarcaciones del norte.

Hay además un entrecambio de infinidad de artículos de cabotaje, como canastas, zapatos, carbon de madera y piedra, leña, paja, pipas, tabaco, yeso, barnices, paraguas, esteras, faroles, sacos, esponjas, frutas, verduras etc.

Vienen además a Shanghai, por el Yangsekiang y sus brazos, buques de varios portes, montando entre todos anualmente á cinco mil cuatrocientos. Estos no salen á viajar por la mar, sino que conducen al interior los efectos importados por los buques del sur y del norte, y traen igualmente del interior lo que estos esportan. Además de los buques de la navegacion interior y esterior que montan entre todos como se ha visto á siete mil, hay en Shanghai un sinnúmero de botes y falúas para pescar y para conducir pasajeros y carga.

Segun se deduce del anterior cuadro, Shanghai es no solo un punto de gran importacion y esportacion, sino tambien un emporio en donde se truecan parte de los efectos nacionales y estranjeros que van del sur del imperio para el norte y al contrario.

Seria muy curioso formar un estado completo de importaciones y esportaciones; pero sea que no quisiesen comunicarme sus noticias, ó que realmente no las tuviesen (y me inclino á creer lo último), hallé á todos los europeos que conocí en Shanghai en esta materia completamente ignorantes, y tanto que todos me aseguraban concurrian á este puerto por lo menos cinco mil champanes anualmente, solo porque se cuentan en el mismo este número y aun mayor; pero ya (p. 119) hemos visto que la mayor parte son medios de trasporte para con el interior, en lugar de los carros y acémilas que se emplean en otros paises ó terrenos menos favorecidos que Shanghai por la naturaleza. Faltándome enternamente el recurso de los europeos, podia dirigirme á los comerciantes ricos del pais y á los mismos buques surtos en el rio; pero esto exigia entre otras cosas el conocimiento de la lengua de Shanghai y del sinnúmero de dialectos que hablan los marineros y negociantes que concurren á su puerto. Para tal empresa me hallaba yo muy mal provisto. En Manila y Canton hice en vano mil diligencias para encontrar algun chino capaz que quisiese seguirme y me pudiese servir de intérprete. En Macao, aunque con dificultad, encontré un sirviente de los que allí hay que hablan una especie de inglés y portugués, que es preciso estudiarle para entenderle, pero en Shanghai apenas podia servirme para cosa alguna no sabiendo mas lengua china que la de Canton; y otro que tomé á mi servicio en la primera ciudad, aunque comprendia algo mas el idioma del pais, me fué igualmente inútil, porque muy imperfectamente le entendía yo á él. Quedaba pues circunscrito al recurso de lo poco que yo mismo podia hablar en el mandarin de Nankin (la lengua llamada mandarina, varía no solo de provincia á provincia, sino de ciudad á ciudad, y aun del interior á los arrabales de una misma); pero era imposible con tan débil ayuda echarme á nadar en aquel mar de dificultades. Quedábame otro recurso y era dirigirme á la aduana, mas hubiera sido una inocentada avistarme para pedir noticias con los jefes de ella. Así es que tomando caminos curvos y poniendo en obra el resorte que raramente deja de hacer su efecto en China, tuve indirectamente acceso á una especie de libro de asiento ó caja en donde se apuntan diariamente las cantidades ingresadas por derechos percibidos sobre los efectos que se han importado. No teniendo empero dicho libro, ni estados demostrativos ni sumas, era preciso para cada artículo ir entresacando página por página las cantidades parciales para formar un cálculo del total. Y como este era un trabajo prolijo y temí por consiguiente causar molestia, tuve que contentarme con adquirir las noticias que deseaba acerca de los artículos importantes para el comercio de Manila, y ellas me dieron por resultado que en Shanghai se importan anualmente mas de quinientos veinte mil picos de azúcar; de veinte y cinco á treinta mil de sibucao; igual cantidad de tintarron; de tres á cuatro mil de bejucos; mil novecientos cincuenta de balate; mil setecientos de aletas de tiburon y mil quinientos de nido. Este último artículo probablemente se introduce en mayor cantidad que la declarada, porque paga el de primera calidad cinco taeles de plata de derecho en la aduana, lo cual debe ser una tentacion para los traficantes y para los oficiales de la hacienda; y un rico comerciante de Fukien me ha asegurado que se importan de tres á cuatro mil picos de balate, cuando no llegan á dos mil los declarados. Igual defraudacion debe efectuarse con las aletas de tiburon. El tintarron paga cuatro mases por pico de derecho, el sibucao uno, las aletas de tiburon un tael cinco mases, el balate ocho mases, el azúcar cien chapecas.

Todos los derechos percibidos en esta aduana sobre buques chinos producen algo mas de cien mil pesos, de los cuales solo ochenta mil entran en las cajas imperiales.

No deja de haber bastante confusion en los pesos, monedas y medidas de Shanghai. Las transacciones pecuniarias se efectúan en panes de plata llamada saici: en pesos españoles de Carlos y en los de Fernando. La plata se cuenta por taeles: setecientos veinte taeles son iguales á mil pesos fuertes. Pero estos pesos son casi imaginarios, pues los corrientes en Shanghai son los de Carlos, y están con respecto á los primeros á un premio que varía entre cinco y quince por ciento. Al tiempo de escribirse esta noticia el valor respectivo de los pesos era el que presenta la siguiente proporcion. Mejicanos limpios, ciento; - de Carlos ó de Fernando pelucones, noventa y tres. La plata saici no es toda igual. La hay en panes grandes de la forma de un zapato chino y de peso de cincuenta taeles, y en pedazos pequeños de varias figuras y pesos que tienen cada una su denominacion, y se recibe á diferentes descuentos. La primera, que es la que generalmente corre en Shanghai, es la mejor, y está á un tres ó cuatro por ciento de premio sobre los pesos españoles, es decir, sobre la razon de setecien-(p. 120)tos veinte taeles por mil pesos. En este momento un tael de dicha plata vale mil setecientos veinte chapecas; un peso de Carlos mil doscientas ochenta chapecas.

La medida es el chi, igual á quince pulgadas y dos líneas del pié de Burgos; y un cuatro por ciento mas corto que el pau de Canton. Tambien se usa el chan, que tiene diez chi.

Se pesa por picos (tan) y cates (Kin). Los negociantes chinos en sus compras y ventas de azúcar y de algunos otros objetos hacen el cate de catorce taeles cuatro mases; de lo cual resulta que el pico solo tiene noventa cates de á diez y seis; ó bien de diez y ocho y medio, en cuyo caso tiene ciento diez y seis. Al primer peso le llaman juei kuan tsing, y al segundo lae ian seng. A mas tienen el fatse sing ó tsao ping, cuyo cate es de diez y seis taeles; el s ma ping, que lo es de diez y siete; el Kin iu ping, de quince taeles y tres mases; y el iin la juei kuan tsing ó janjó juei kuan tsing, de doce taeles y ocho mases. Luego el pico de arroz tiene ciento sesenta cates, el de trigo ciento cuarenta, el de cebada ciento veinte, el de harina ciento etc. Así como hacen los cates mayores ó menores contándolos á razon de catorce y medio, diez y ocho y medio taeles etc., tambien tienen taeles diferentes, por ejemplo: diez y nueve taeles del s ma ping son iguales á veinte del juei kuan tsing, es decir, que los pesos vienen á ser convencionales; pero los europeos tratan siempre por picos de cien cates de la aduana de Shanghai, que es el de Canton. Esto no quita, sin embargo, que el hacer preguntas á los naturales para adquirir noticias mercantiles se acosa de perder el juicio.

El comercio europeo es todavía muy reducido en comparacion del nacional, y debe dividirse en dos clases. El principal es el del opio, y se efectúa del modo siguiente: Permanecen constantemente en el fondeadero esterior de Wosung en la boca del rio cuatro ó cinco buques llenos de la droga. Aquí concurren los faluchos y botes chinos á recibir las cantidades por que han estipulado en Shanghai con los capitanes de dichos buques, ó con los comerciantes á cuyas órdenes están, y entregan al mismo tiempo la plata. De la India y Hong-kong vienen pequeños buques con opio de tanto en tanto, y traspasan sus cargamentos á bordo de dichos almacenes anclados, y regresan con plata saisi. Ni unas ni otras figuran en las entradas marítimas de Shanghai; mas sus capitanes y tripulaciones van y vienen continuamente entre esta ciudad y Wosung. En efecto, este es un juego que nadie ignora y que se verifica con tanta libertad que ni las mismas autoridades inglesas se atreven á querer hacer creer que le ignoran. Se realiza sin embargo sin su autorizacion, y así queda cumplido el tratado. El valor del opio importado por estos medios en Shanghai se calcula en seis millones de pesos fuertes anuales.

La segunda clase de comercio europeo es el legal, y hasta ahora ha sido un comercio de pruebas. Se han introducido algunos géneros de lana y muchos de algodon, principalmente ingleses, hierro, plomo americano, y otros varios artículos. Las esportaciones han consistido principalmente en plata saisi y seda en rama. De este filamento han salido ya en lo que va del año tres mil balas, y la suma total á su fin será probablemente cuatro mil ó mas, que es casi la mitad de toda la seda de Nanquin esportada en años anteriores de China. Té, se ha embarcado poco hasta ahora, a causa de los bajos precios en Inglaterra; pero si no sucede algo fuera de lo regular, por este canal vendrán á salir dentro de poco los tés verdes, así como los negros por Ningpo y Fuchau. Los primeros crecen principalmente en las provincias de Nankin y Ankin. El mejor que se conoce en el imperio es producto de Huicheu, capital de la última. El mejor negro viene de Hohau y Mocmeng, provincia de Quiansi, y de la cordillera Mohi en Fukien. Se asegura que los tés negros pueden traerse á Shanghai á menos costo que á Canton. Ya han venido aquí este año algunos. Tambien es natural que salga por Shanghai toda la seda de primera calidad, pues puede venderse en este mercado cuando menos á diez ó quince por ciento mas barata que en Canton.

Igualmente deberán salir por este canal los buenos tejidos de seda, los cuales se fabrican en sus alrededores con mayor perfeccion y á precios mas bajos que en las vecindades de Canton. Las ciudades próximas de Shanghai mas famosas para los tejidos de seda son Suchau, que dista de ella por el rio unas treinta y cuatro leguas; Huchau, distante veinte y cuatro; Kinhua setenta y dos; Chancheu veinte y cuatro; Vcheu cuarenta; Hancheu cincuenta y Nankin ciento.

Los buques europeos que hasta ahora han entrado en Shanghai, sin contar los (p. 121) del comercio del opio, son treinta y dos ingleses, tres americanos, un hamburgués y un español; midiendo entre todos unas diez mil toneladas. El valor de los efectos importados en estos buques monta escasamente á unos dos millones de pesos fuertes, y el de los esportados á cerca de un millon trescientos mil. Y contando con que el opio importado desde que se abrió el puerto ha valido seis millones de pesos, tendremos ocho millones de pesos por la importacion y un millon trescientos mil pesos por la esportacion; es decir, que han salido de China durante este tiempo por Shanghai, y por medio del comercio en buques europeos, seis millones setecientos mil pesos fuertes en plata.

Si se recapacita todo cuanto se acaba de decir y se reflexiona que Shanghai está á la boca del Yangsekiang, y mas cerca que ningun otro puerto accesible á los europeos del Pei-ho, que conduce á Peking, y del Hoang-hó que es el primer rio después del Yangsekiang; y que estos tres son los mas importantes de China y los que por medio de brazos y canales se comunican con todas las provincias del imperio, no se podrá menos de convenir en que Shanghai, puerto de la opulenta ciudad de Suchau, posee todos los elementos necesarios para eclipsar á Canton. Ya en este momento se venden en Nankin y en otras grandes ciudades los géneros europeos por la mitad del precio que tres años atrás; y esto no puede menos de causar un aumento de consumos, así como la esportacion del té, y sobre todo de la seda, va á crecer sin duda en consecuencia de la disminucion de su costo aquí.

Y pasando de consideraciones generales á la del comercio con las Filipinas, principal objeto de la presente reseña, es necesario convenir en que el tráfico entre estas islas y Shanghai puede llegar á ser muy activo. Para formarnos acerca de este punto una idea algo cabal, será oportuno recordar los mas importantes artículos de mútua importacion y esportacion.

IMPORTACIONES.

Arroz. No abunda Shanghai de arroz, por ser territorio de algodon; es la puerta que conduce á muchas grandes ciudades, y á mas un mercado de donde se remite á veces este grano á los del norte. Es pues natural que en años regulares su precio esté mas alto aquí que acia el sur, aunque en el presente ha sido al contrario,

Azúcar. Toda la esportacion de Filipinas no alcanzaria á proveer los pedidos de Shanghai, y aunque en ese momento los precios no ofrecen la mayor especulacion, hay años en que por faltar las cosechas de Formosa y Fukien, ó por grandes pedidos del norte, suben aquellos á casi el doble de los del presente año. Es de advertir que en igual calidad de blancura los azúcares de Formosa son aquí preferidos á los de Manila, por lo menos hasta que los naturales se acostumbren al último ( * ). [* Sé que el azucar que sacó de Manila el R. Albert en mayo último vendido en Chusan (que está mas cerca que Shanghai de Formosa y Fukien) dió un beneficio neto de 15 p. 100. ]

Algodon. Se consume en el territorio de Shanghai en gran cantidad, y se esporta para Formosa y para el norte, pero se produce en los mismos campos de Shanghai. Su precio cuando está barato es, por el mejor, de doce á trece pesos el pico; pero hay años en que sube á veinte y dos y veinte y tres. En este momento, que es el de la cosecha, está a doce pesos. El de Filipinas se considera de calidad algo superior.

Abacá. Tienen aquí los chinos un cáñamo escelente, pero cuesta de ocho á nueve pesos el pico. Se hacen cuerdas en gran cantidad de cairo y otras materias. Es fácil de figurarse las muchas que se venderán en un puerto adonde concurren siete mil buques anualmente, sin contar las barcas y botes. Es muy probable que cuando se hayan acostumbrado á las de abacá hagan uso de ellas, así como lo verifican los ingleses y otros estranjeros. En el dia parecen poco dispuestos, sin embargo, á comprar el abacá á un precio que ofrezca beneficio.

Concha carey. De este artículo hay ahora poco consumo, pero si el comercio europeo toma aquí incremento, como es de esperar, es probable que se fabriquen los efectos que ahora se hacen en Canton para el tráfico estranjero, y se aumenten en consecuencia los pedidos. (p. 122)

Tintarron. Ya se ha visto que hay aquí gran consumo de él, y puesto que el de Filipinas compite, comparativamente, en otras partes con el producido fuera de las islas, no hay razon para pensar que obtuviese en este terreno menos favor. El que trajo la Dos amigos se vendió á seis pesos y medio, y no puedo decir que en este momento se lograse, para otro igual, mejor precio.

Aceite de coco. Como el aceite para arder es aquí de una calidad muy inferior, me parece muy posible introducir poco á poco el uso del de coco, especialmente para la rica Suchau.

Sibucao. Nunca está mas bajo de dos y medio pesos, y sube fácilmente á tres y medio pesos, por lo que es un escelente objeto de especulacion.

Gibe. Aquí gusta el mediano, no el pequeño como en Fukien.

Nido, balate, aletas de tiburon, nervios de venado, bejuco, cueros de carabao. Estos artículos vienen del S. del pais, y puesto que conviene llevarlos allí desde Manila, mas debe convenir, parece, traerlos á Shanghai directamente.

Bonga. De esta hay poco consumo, y la que viene de Sumatra es mas barata por lo general que la de Filipinas.

Cueros para hacer cola. No se fabrica cola en este distrito.

Cera. Apenas hay consumo alguno de ella.

Azufre. No le pueden comprar los particulares, y el gobierno usa el nacional.

Molave, narra, ébano etc. Estas maderas cuentan aquí como un buen ramo de comercio, y aunque se traen muchas de los estrechos de Malaca, probablemente las de Filipinas darian siempre un buen resultado.

Plomo. En el dia está de seis á siete pesos el pico, y por consiguiente el español ofreceria algun beneficio, mas no es posible olvidar que los norte-americanos pueden dar este artículo á mas bajo precio que nosotros, por la razon de que deben venir en busca de los tés y sedas, y nada tienen que traer como no sean pesos duros, que están en China á un fuerte descuento.

Vinos. Quizá podrá poco á poco introducirse el uso de nuestros vinos dulces, especialmente para la vecina Suchau, en donde se gastan enormes sumas en convites y francachelas. Mas esto ha de ser obra del tiempo, pues tienen estos naturales vinos baratísimos que á ellos les parecen muy buenos. El que se bebe usualmente se vende al menudeo á catorce ó diez y seis maravedises la botella. y el mejor aguardiente de Chantung no llega á costar un real. De modo que se asustan al oir hablar de tres ó cuatro reales de plata por una botella. Lo que mas les gusta son los licores, como noyò, perfecto amor, anisete etc.

Manufacturas. En fin, se encuentran á veces géneros ingleses en el depósito de Manila, que podrian traerse con beneficio. Mas estos serian casos eventuales sobre lo que no es posible contar, habiendo aquí casas inglesas establecidas y hallándose tan próximos los puertos francos de Singapor y Hongkong, y lo mismo se puede decir del opio. Acerca de las nuestras me parece escusado observar que puesto que ni en Filipinas ni en España mismo pueden competir en baratura con las estranjeras, menos lo podrán en Shanghai. Hubo un tiempo en que poseiamos grandes ventajas para los tejidos de lanas, pero en el dia las de Nueva-Holanda, y sobre todo de Alemania, han hecho caer las españolas casi en la insignificancia. Además las lanas son poco buscadas por ahora de los chinos, que prefieren los abrigos de algodon; y los paños rusos se venden en Shanghai á igual y aun mas bajo precio que los alemanes, seguramente porque los cambios que efectúan los moscovitas con el té en Kiatka les permiten darlos á un precio ínfimo. El retablecimiento de la paz, sin embargo, y el adelanto de la maquinaria en la Península pueden cambiar en esta parte el aspecto de las cosas.

ESPORTACIONES.

Trigo. Se puede comprar cuando no está caro á uno y medio pesos el pico de cien cates, y seria muy conveniente introducirle en Filipinas. Es muy fácil demostrar que un dado terreno de las islas plantado de azúcar ó añil dará un producto suficiente para comprar al indicado precio dos ó tres veces por lo menos mas trigo que el que dicho terreno pudiera producir. La harina seria igualmente (p. 123) un ramo de esportacion. Se puede comprar en épocas favorables de dos á dos y medio pesos.

Sedas. Para tejidos superiores de seda de toda especie este es mejor mercado, como ya se ha esplicado, que Canton, y por consiguiente mas á propósito para los que quisiesen hacer espediciones á América. Tambien se encuentra aquí mas barata toda especie de seda para coser, y en rama de colores (preparada en Hancheu y Nankin) para tejer; de la cual se consume mucha en Filipinas. Ahora no se bordan los pañolones que hacen en Canton para el mercado europeo, pero sobran personas que puedan desempeñar igual trabajo al mismo y mas bajo precio que allí. El crespon ó espumilla que se fabrica en estos alrededores es muy superior al que comunmente se ve en Canton, y aunque ahora le tejen muy estrecho me han asegurado que le harán si se pide tan ancho como se desee. También tejerán aquí, si se dan muestras, pañuelos de mano blancos y de colores, lisos y labrados, iguales ó mejores que los que salen de Canton, y cintas de todas clases.

Nankin. La tela de algodon amarillo conocida en Europa bajo este nombre, y en España llamada mahon, puede comprarse aquí á mas bajo precio que en ninguna otra parte de China, é igualmente la blanca llamada Nankin-blanco. Cien piezas del primero de á veinte y uno y medio chi de Shanghai valen cuarenta pesos.

. El verde se comprará aquí diez y ocho ó veinte por ciento mas barato que en Canton, y puede llevarse á Filipinas para el consumo local, para España y para enviar á América, en especial á la Habana, desde donde saldria probablemente en gran cantidad para ser introducido en las repúblicas en forma de contrabando.

Ruibarbo. Viene de la provincia de Suchuen, y se obtendrá en Shanghai por lo menos tan barato como en Canton.

Alfarería. En las ciudades de Chancheu y Nihien, entre Suchau y Nankin, se fabrican tinajas, tibores, chareras y otra porcion de objetos de barro oscuro cocido, algunos de ellos pintados y barnizados. Los platos, tazas y demás loza blanca ó azulada que se introduce en Filipinas procedente de China se fabrica en Quiansi.

Baules. Los hay forrados de cueros pintados y muy bien barnizados de veinte y siete pulgadas de largo, diez y ocho de ancho y doce de alto, por un peso.

Gollorines. Pueden comprarse por un peso, mas grandes que los que generalmente se llevan á Manila de Macao.

Jamones. Se venden del peso de cuatro á cinco cates, procedentes del norte, por un peso.

Frutas. Hay varias, como los llamados dátiles de Nankin, melocotones, castañas, peras y sandías, que se conservan lo suficiente para ser transportadas. Las últimas son escelentes.

Nieve. En fin, la nieve que es aquí muy abundante y barata, pudiera ser casi en todos los meses del año un lucrativo objeto de retorno, así como lo es entre la India y la América del norte.

La época mas favorable para entrar en Shanghai con un cargamento de efectos de Manila es, en mi opinion, desde setiembre ú octubre para adelante, y muy particularmente en marzo, abril y mayo. Los buques chinos que llegan con cargamentos analogos lo verifican desde mediados de junio hasta fines de setiembre. Y de ningun modo aconsejaria el dirigir una espedicion al cuidado de un capitan ó sobrecargo, porque es muy difícil que este conozca las lenguas, las costumbres y gentes del pais; y suele suceder que los principales comerciantes naturales, sabiendo que el buque no puede demorarse mucho tiempo, y que al fin tiene que vender caro ó barato, se confabulan y le obligan á aceptar bajos precios; ó bien se detiene la embarcacion durante meses enteros, perjuicio que apenas puede neutralizar el mas brillante beneficio. Lo mas acertado es consignar el buque y cargamento á algun comerciante sólido establecido en el pais, que pueda, en caso necesario, desembarcar inmediatamente los efectos y almacenarlos. (p. 124)

Concluiré esta reseña con un precio corriente de los artículos interesantes para el comercio de Filipinas. Se suprime el arroz por demasiado fluctuante.

Tintarron, por pico, seis á siete pesos.
Plomo, por pico, seis á siete pesos.
Aletas de Tiburon, por pico, sesenta á treinta pesos.
Balate, por pico, cuarenta á veinte pesos.
Nido de primera calidad, por cate, cincuenta pesos.
Id. de segunda id., por cate, veinte pesos.
Id. tercera id., por cate, dos pesos.
Gibe, por pico, ocho á tres pesos.
Nervios de venado, por pico, á quince pesos.
Cueros de carabao, por pico, cuatro á dos pesos.
Tela Nankin amarillo, treinta y ocho á cuarenta pesos por cien piezas de á veinte y uno y medio chi.
Id. id. blanco, cincuenta y cuatro á cincuenta y ocho pesos por id. id.
Ebano por pico, uno á uno y medio pesos.
Bejuco, por pico, tres y medio á tres pesos.
Trigo, por pico, uno y medio á dos pesos.
Harina, por pico, dos y cuarto á dos y medio.
Nieve, por pico, medio peso á un dozavo de id.
Pimienta, por pico, cinco y medio á tres y medio pesos.
Id. blanca, por pico, ocho pesos y treinta centésimos.
Sibucao, por pico, tres á tres y medio pesos.
Algodon limpio primera calidad, por pico, doce á diez y seis pesos.
Bonga, por pico, cuatro á cuatro y medio pesos.
Azúcar primera calidad, por pico, cinco á cinco y medio pesos.
Id. segunda id., por pico, cuatro y medio á cinco pesos.
Id. tercera id., por pico, tres y medio á cuatro y cuarto.

Nota. De estos azúcares se enviarán á Manila muestras, así como sobre doscientas sesenta de rasos, espumillas y otros géneros de seda lisos, labrados y bordados, tibores, tintarron etc., junto con sus precios, que seria largo é inútil detallar aquí.

NOTICIA ESTADÍSTICA Y MERCANTIL DE NINGPÓ Á PRIMEROS DE MARZO DE 1845, REMITIDA AL ESCMO. SR. PRIMER SECRETARIO DE ESTADO Y DEL DESPACHO DESDE DICHO PUNTO.

La pequeña plaza de Chinghae está situada á la embocadura del rio Takia, y subiendo por el mismo se encuentra á la distancia de 13 millas la ciudad de Ningpó. El rio al pasar de ella toma otras denominaciones segun los sitios que baña. Tiene varios brazos y canales navegables, y se comunica con el Tsientang, que es el principal rio de la provincia, el cual pasando por su capital Hancheu se precipita en el mar por el E. del Takia. Hay otro rio acia el S. de esta provincia llamado Gnao, formado por la confluencia de doce rios que bajan de las colinas en el distrito de Chucheu. Además de los tres principales arriba mencionados, se cuentan en Chekiang hasta 90 rios y riachuelos, é infinidad de canales que comunican los unos con los otros.

La capital de esta provincia es Hancheu; tiene muchos arrabales, y miles de familias viven en botes sobre el rio, del mismo modo que en Canton. Su poblacion pareció á los señores de la embajada de lord Macartney ser poco menos numerosa que la de Pekin. En los arrabales levantados al N. de la ciudad se halla una laguna de forma irregular, en donde termina por el S. el gran canal de 140 leguas. Ya hemos dicho que las aguas del Tsientáng, que es el rio que pasa por Hancheu, se comunican con las del Takia, que baña a Ningpó y desemboca en el mar por Chinghae.

Chekiang contiene 11 ciudades de primera clase (fu), cabezas de otros tantos (p. 125) partidos. Cada partido contiene varias ciudades de segunda clase (hien). Las de segunda clase son entre todas setenta y ocho. Cada una de estas es cabeza de un distrito que contiene varios pueblos; es decir, que cuenta la provincia ochenta y nueve ciudades y muchas poblaciones pequeñas. Las once de primera clase son Hancheu, Kiahing, Hucheu, Ningpó, Siaosing, Taitseu, Kiinggua, Kucheu, Yencheu, Uencheu y Chucheu. Su poblacion es, segun el último censo, de veinte y seis millones trescientas mil almas, y su área como dos veces el reino de Dinamarca. Confina por el N. con la provincia de Kiansu; por el E. con la mar; por el S. con Fukien, y por el O. con Kiansi y Anjui. El archipiélago de Chusan está incluido dentro de sus límites.

La circunstancia de hallarse Ningpó á orillas del rio Takia, que es entre los tres principales de la provincia el que comunica con la mar por el centro de su litoral, y su bella posicion en la confluencia de dos rios, han hecho de dicho Ningpó el puerto principal de la provincia.

Basta echar una ojeada sobre sus infinitos, vastos y desmoronados templos y las muchas suntuosas tumbas de grandes mandarines del imperio que nacieron en Ningpó, para ver que esta ciudad fué en otro tiempo un sitio floreciente y rico. Probablemente debió gran parte de su prosperidad al comercio lucrativo con la América del Sur por medio de Manila y el galeon de Acapulko [sic], como lo atestiguan los pesos españoles de antiguos bustos, que constituyen la única moneda acuñada corriente del pais. La decadencia de aquel acia últimos del siglo pasado causó sin duda la de Ningpó, ó por lo menos influyó en ella. Aquí todavía se acuerdan mucho de Manila. Cuando los ingleses ocuparon estos puntos creyeron, y aun infinitos lo creen ahora, que los sipayos eran filipinos. Los chinos por lo general son tan ignorantes en cuanto se refiere al esterior, que no pueden comprender entre la España, la Inglaterra, la Francia etc. otra diferencia que la que va entre las provincias de Fukien, Chekiang ó Canton. Es notorio que en tiempo de la última guerra estaban aquí en la persuasion, los mas si no todos ellos, de que los ingleses tenian piernas sin coyunturas, y por consiguiente si caian al suelo no podian levantarse, y otros mil absurdos no menos ridiculos. ¡Hace sin embargo doscientos años que los ingleses comercian en Canton!

Ningpó está encerrada dentro de una muralla de unas seis millas de circunferencia. Aunque mas ancha que la de Shanghai, no contiene baluartes ni esplanadas, ni seria posible en su presente estado guarnecerla con artillería de plaza. Mucho menos tiene defensas esteriores, como no se cuente por tal un foso lleno de agua, que circunda gran parte de la muralla, sin bañarla sin embargo. Se encuentra á ella por seis puertas sin puente levadizo. A tiro de piedra de la misma se levantan infinidad de casas, y en algunas partes arrabales enteros. Tanto el pié de la muralla, como toda su campiña se halla llena de ataudes desnudos ó cubiertos con una estera. Los cadáveres así puestos al aire dentro de las cajas, se disecan, las tablas se abren y los huesos muy á menudo ruedan entre las yerbas y las piedras.

La ciudad, aunque llena de letrinas enteramente puestas á la vista, es sin embargo mucho mas limpia y bella que Shanghai y que muchas ciudades chinas. No se encuentran por sus calles ni carros, ni acémilas, sino mozos de cordel y sillas de mano.

Hay en ella muchos baños calientes por medio de fuego colocado debajo del suelo, y neveras en donde se guarda el hielo hasta el verano, en cuya época se usa en gran cantidad para conservar el pescado. No están debajo de tierra, sino al contrario elevadas para que no las toque la humedad. Contiene varios establecimientos de usura que prestan dinero sobre prendas, y una casa de niños espósitos, en donde hay amas de leche encargadas de criar los de pecho. Se dan al que quiere recibirlos, pero para sacar niñas que pasen de diez ó doce años es menester gastar. No hay en este establecimiento (que se mantiene de sus bienes propios y de los ausilios anuales concedidos por el emperador) maestros, ni los niños trabajan, ni aprenden oficio alguno, bien distinto de lo que sucede en otros de la misma especie en Europa. Mal montado como está, evita probablemente muchos infanticidios. Los varones se hallan separados de las hembras, y diria que no es posible figurarse una coleccion de criaturas mas andrajosas, escuálidas (p. 126) y sucias que las que aquí se albergan, si no hubiese visto el hospital así dicho de Ningpó que, á decir verdad, se llamaria mas propiamente un hospicio de inválidos. En él se hallan recogidos unos trescientos miserables de ambos sexos, agobiados los mas por los años y por enfermedades crónicas. Los que pueden andar ó arrastrarse salen por las calles á pedir limosna y vuelven á casa por la noche. Los alojamientos no son de mucho tan limpios ni bien dispuestos contra la intemperie de las estaciones, como la mayor parte de nuestras cuadras para caballos. No hay allí ni facultativos, ni botica, ni cosa que se le parezca, y es solo digno de visitarse para ver un cuadro completo de las infelicidades humanas, y para convencerse de la infinita superioridad que va de la civilizacion europea á la china en todo aquello que sale de la esfera de la urbanidad y de las cortesías. Hay tambien en Ningpó una sociedad filantrópica que reune fondos para dar vestidos á los pobres, y recoger y enterrar los cadáveres que se hallan por los suelos, de los que mueren de hambre y de frio, que parece no son pocos, á pesar del mencionado hospital, en el cual, segun se dice, no es fácil lograr admision; y á pesar de la sociedad filantrópica que cuida de enterrar á los pobres después de muertos, pero no de darles de comer mientras se hallan vivos. Yo mismo encontré uno dias pasados en un desguarnecido cuerpo de guardia de la muralla. Me han asegurado que andan por las calles sobre dos mil pordioseros.

Hay en Ningpó una torre exagonal de unos ciento cincuenta piés de alto y muchos templos llenos de ídolos, algunos colosales. El que mas llama la atencion de los estranjeros es el llamado de Fukien por sus labradas columnas y relucientes artesones, en donde brillan los vivos colores barnizados, el oro y la plata; pero nada hay en él verdaderamente de un mérito real, ni aun mediano. A algunas leguas de la ciudad, en un sitio llamado Tientun, se eleva un vastísimo monasterio en donde se halla una gran campana, una biblioteca con mas de quinientos volúmenes diferentes, una caldera en donde se pueden cocer, segun me dijeron, cincuenta picos de arroz, y que bastaria por consiguiente á suplir los pedidos de una mesa de diez mil chinos, y cuatro ídolos muy bien pintados, dorados y barnizados, de tamaño colosal, y cuyo pié poco mas ó menos mide una vara. Por lo demás nada hay ni en el edificio ni en las estátuas de este ni de otro templo, ni casa pública de Ningpó que pueda llamar la atencion de un artista, así como tampoco en ningon otro de los paises del imperio que hasta ahora he visitado, con escepcion de algunas estátuas doradas de tamaño natural que posee el templo grande de Tinghae en Chusan.

Las tiendas son infinitas, dando á la ciudad un completo aspecto de actividad mercantil.

La poblacion interior y esterior podrá ser de unas doscientas cincuenta mil almas.

El comercio de Ningpó es del mismo género que el de Shanghai, aunque en escala menor; por lo que refiriéndome desde luego á la reseña que tengo escrita de aquel, escusaré el hacer aquí muchos detalles que serian repeticiones.

Vienen á este puerto anualmente sobre seiscientos cincuenta buques procedentes de Chantung, Leatong y Teinsin, los cuales traen tauping (artículo de que he dado noticia al hablar de Shanghai) aceite de teuss (guisantes), teuss verde y amarillo, aguardiente, peras, castañas, gorras de fieltro, tela de hilo, cuerdas de una especie de abacá, y de cáñamo; jamones, carne salada, verduras, cuernos de ciervo, drogas y medicinas, trigo, harina, aceite de gibe, salsa de id., gibe, tauping de guisantes verdes, nueces, harina de una especie de grande guisante, el mismo entero, sésamo, cebada, pepitas de sandía, aceite (negro) de la fruta del árbol kiu, aceite del guisante llamado de Suchau, una fruta llamada dátil encarnado, un cereal conocido por paomi, huesos de animales, arroz, una especie de seda llamada kin chou y el grano de huan mi, kau leang etc.

De Fukien y Taiuan vienen anualmente de quinientos á seiscientos que traen azúcar, alumbre, papel, té negro, hierro, madera de construccion, añil líquido y seco, pescados salados, arroz, paraguas, materias tintóreas y frutas.

De Canton vienen veinte ó veinte y cinco buques; traen azúcar piedra, y los mismo artículos que los que se llevan de aquella capital á Shanghai, y tambien algun algodon.

(p. 127) De los estrechos de Malaca é islas adyacentes, en especial de Joló, vienen anualmente algunos buques con cargamento de los que se llaman productos de los estrechos, y son los mismos que los de Filipinas. Estos son conocidos en Ningpó así como en Shanghai bajo el nombre de buques del Oeste. En algunos años vienen hasta ocho ó diez; en otros solo dos ó uno. En el último ninguno.

Del interior por los rios y canales vienen anualmente sobre cuatro mil buques pequeños.

Hay además muchas barcas de pescar y de cabotaje. Se envía, por ejemplo, mucha leña y carbón á Shanghai, en donde se venden con un beneficio de mas de veinte y cinco por ciento. En el archipiélago de Chusan, distante de Chinghae veinte y cuatro millas, se emplean en algunas épocas del año, segun aseguran, veinte mil en coger pescado, que se sala y forma un buen artículo de comercio. El poco fondo de esta parte del mar de China y el desagüe de varios rios, que deben arrastrar materias alimenticias, sostienen probablemente tan inmensas crias. El gran número ya mencionado de pescadores ha hecho de Chusan un sitio favorito de piratas.

Aunque hemos dicho que vienen sobre seiscientos cincuenta buques de las provincias del nordeste de la costa, no son en realidad mas que unos doscientos distintos, los cuales hacen en un año dos, tres y aun algunos cuatro viajes, y los mismo sucede con los de Taiuan ó sea Formosa (los de Canton y los llamados del Oeste, que traen productos de los estrechos de Malaca, hacen solo un viaje al año). Lo mismo sucede con las embarcaciones que concurren al puerto de Shanghai, y aunque allí me lo tenian dicho, no me habia persuadido enteramente de que esto fuese cierto, por estar en la conviccion de que los champanes chinos solo podian navegar con viento en popa.

Cuasi todos los buques de que hemos hecho mencion, y en especial los que van á la costa del Nordeste, pertenecen á comerciantes de esta ciudad; lo cual esplica la opulencia relativa de la misma comparada con otras, aun entre las mercantiles. - Generalmente el buque es propiedad de una familia ó sociedad, y el cargamento se hace por cuenta de diez ó doce ó mas interesados, cuyo sistema proviene de la falta de compañías de seguros, y de la sobra de piratas y tifones.

También hay en Ningpó muchos capitalistas conocidos bajo el nombre de comerciantes en dinero ó banqueros, los cuales prestan al diez ó doce por ciento al año. Parece que muchos de los fondos con que se gira en Shanghai pertenecen á los banqueros de esta, y hay quien asegura que tienen prestados á los comerciantes de aquella ciudad cinco millones de pesos. Estos ricos banqueros y propietarios no viven por lo general en el mismo Ningpó, sino en una pequeña ciudad vecina llamada Tzequí.

Los buques dichos del Nordeste de la costa, al ir acia Chantung, Leatong etc., llevan tabaco llamado tse yeu, loza de Fukien y de Quiansi, dulce de naranjas, miel; madera de construccion, id. en trozos pequeños y en tablas; raiz de caña seca; azúcar piedra, blanca y morena; alumbre, géneros europeos, opio, tela de algodon blanca y azul del pais, cera, albayalde, sibucao, palillos de color rojo oscuro para comer hechos en Quiansi, papel plateado para quemar en los templos, papel blanco, papel amarillo para libros, vermellon, un artículo de mesa llamado tao fu, cañas para palos de embarcaciones y botes, vino de Siaosing, cubiertas de madera para calderas, cañas para mozos de cordel, escobas etc., y todos los artículos llamados de los estrechos.

Calculando los seiscientos cincuenta buques del Nordeste por término medio de dos mil quinientos picos de cabida; quinientos cincuenta de Formosa y Fukien á mil quinientos; veinte de Canton y Macao á dos mil quinientos, y cinco de los estrechos de Malaca á diez mil, tendremos una cantidad de dos millones quinientos cincuenta mil picos (ó sean ciento cincuenta y nueve mil trescientos setenta y cinco toneladas) de efectos, escluso el opio, importados en buques chinos; y contando el valor de las mercancías unas con otras á tres pesos por pico, resultará la suma de siete millones seiscientos cincuenta mil pesos. Otra poco mas ó menos igual debe calcularse para las esportaciones, aunque ya hemos dicho que gran parte de los efectos que salen para el Nordeste son los mismos que han entrado procedentes del Sudeste.

(p. 128) Segun se ve por lo anteriormente esplicado, tambien en Ningpó es como Shanghai, aunque en escala menor, un punto en donde se truecan artículos de comercio entre el sudeste y el nordeste del litoral del imperio. Por lo demás, su propia importacion y esportacion no podria ser de magnitud, pues por un órden natural de cosas solo debe proveer de los efectos del esterior, y servir de puerto para la estracion á la provincia de Che Kiang, de que forma parte; y todo lo mas á las ciudades confinantes de Quiansi y Anjui. En efecto, el tráfico de Chantung y Leatong, que es el que vitaliza á Ningpó, se halla en decadencia. Los comerciantes se quejan de que no se realizan los beneficios que en años anteriores; y que nada se ha ganado en el último; por lo cual me han asegurado, que sobre sesenta ó setenta, de los doscientos buques que suelen emplearse en aquel negocio, van á ser desarmados ó dirigidos á otros canales de especulacion. Esta decadencia proviene, se me figura á mí, de la progresiva prosperidad de Singapur, en cuyo puerto franco y gran depósito de artículos europeos y de los mares Rojo y Pérsico, de los estrechos de Malaca y paises adyacentes, aumenta anualmente la concurrencia de champanes, que van desde Teínsin y desde todos los puntos del imperio á proveerse de primera mano de los efectos que necesitan; y tambien de la esportacion enorme de plata que sale constantemente de las provincias del norte á causa de la importacion del ópio, la cual empobreciendo gradualmente al pais, va disminuyendo el consumo de azúcar, balate, nido y de todos los demás artículos que deben su demanda al lujo.

Y al decir que la esportacion de metales preciosos va empobreciendo gradualmente la China, recuso la nota, con que se me pudiera tachar, de ignorante de las teorías emitidas por J. B. Say y otros célebres autores de economía política. Bien sé que consideran como una preocupacion el principio de la balanza de comercio, y algunos no se paran en sus argumentos hasta decir que la nacion que esporta por diez millones de efectos, é importa por veinte, gana diez. Este último raciocinio encierra evidentemente una aberracion mental; pues la nacion que importa por veinte millones de efectos, y solo tiene por el valor de diez para pagarlos, es claro que deberá dar los otros diez en dinero. Y concediendo que el oro y la plata son una mercancía como otra cualquiera, tendremos que la nacion ha recibido, por ejemplo, sederías, paños, tejidos de algodón y quincallería por el valor de veinte millones; y ha dado lana, por ejemplo, vinos y frutas por el de diez; y la mercancía oro y plata por el de otros diez; en cuyo caso no alcanzo á ver en donde pueda estar la ganancia. Pero la misma teoría de que el oro y la plata sean en sus esencias y consecuencias una mercancía igual á las demás, me parece completamente falsa, por grande que corra la reputacion de sus autores. Una botella de vino de Champagne vale dos pesos, por ejemplo, ó sean dos onzas de plata, y mientras que se mantenga entera y buena lo mismo será, á decir la verdad, poseer esta botella que las dos onzas de plata; pero hay la diferencia de que se bebe el vino y queda consumido su valor, lo cual no puede suceder con la plata; y aunque se diga que lo mismo es beber el vino que gastar las dos onzas del precioso metal, hay todavía la esencial diferencia de que el que le gasta adquiere en cambio algun objeto de un valor igual al mismo, al paso el que bebe el vino consume su valor sin adquirir nada. Un millar de naranjas podrá valer ahora cinco pesos, pero antes de un año tienen que consumirse ó arrojarse por inútiles, y los cinco pesos existirán durante siglos. Así, si en China se introduce anualmente un número de cajas de opio del valor de veinte y dos millones de pesos, aunque muy cierto que al llegar á su costa son iguales, como propiedad, á los veinte y dos millones, ó sean sobre catorce mil quintales de plata, no es por eso menos positivo é incontestable que al cabo de un año el opio habrá desaparecido todo en humo, sin que nada reste en su lugar; y que el capital social de China habrá quedado disminuido en catorce mil quintales de plata. Como ilustracion de este párrafo añadiré, que según todos los informes que he podido adquirir, el comercio que se verifica por Kiatka con la Rusia, no trae ni saca plata; el que se hace con la Tartaria oriental y occidental consiste principalmente en caballos y pieles importadas que valen mucho mas que las pocas sedas y tés que la China da en cambio, y aunque no conozco sino vagamente el que hacen los buques del Japon en Chapú, que es el puerto que les está destinado, así como (p. 129) antes lo fué Canton para los europeos, no creo que el té que llevan valga tanto de mucho como el cobre, el alcanfor y las bellas manufacturas que traen. Y como las minas de oro y plata del imperio, según las noticiasque [sic] tenemos, producen apenas dos millones de pesos al año, deduciremos en consecuencia que la cantidad de metales preciosos va disminuyendo. En efecto, el valor respectivo de la plata y de las monedas de cobre, conocidas bajo el nombre de chapecas, confirma lo que acabamos de esponer; pues hacc [sic] quince ó veinte años un peso español se cambiaba por novecientas ú ochocientas, y ahora por mil doscientas; lo cual parece demostrar que la plata está ahora mas cara, á causa de ser menos abundante que antes.

Y volviendo de esta digresion al comercio de Ningpó, me es fuerza decir que, á mi modo de ver, el cambio últimamente ocurrido en las relaciones con los estranjeros debe contribuir no á levantar sino á abatir á esta ciudad mas de lo que se halla en el dia. Este país produce algodón, y se fabrica en él mucha tela de la misma clase que la llamada Nankin blanco. La importacion directa en buques ingleses y americanos de géneros de algodón no puede menos de paralizar muchos telares y disminuir la esportacion de la tela tejida en Chekiang. La pieza de coco blanca que se vendia en Ningpó hace seis años por seis pesos ó mas, se compra ahora por tres y medio pesos. Además la esportacion aquí, y aun mas en Shanghai, de productos de los estrechos en buques europeos directamente de Java, Sincapur, Manila etc., debe ir reduciendo á Ningpó al giro de sus propios consumos y productos, perdiendo toda calidad de emporio.

Una esperanza le queda, y es la de venir á ser el puerto por donde se esporte el té, en cuyo caso tambien seria mercado importante para sederías.

De Huicheu (capital de la provincia de Anjui), que es en donde se reunen los depósitos del té verde que va de China á Europa, puede traerse esta hoja en algun dia menos de viaje á Ningpó de lo que necesita para ir á Shanghai, y con la disminucion de gastos de un tael de plata ó mas por pico, á causa de tener que pasar por una aduana interior menos que para ir á aquel puerto de Kiansu.

Permítaseme introducir aquí dos noticias, por la luz que puedan dar. Antes de salir de Shanghai envié á propósito un chino inteligente para que se informase, si después de la apertura de los cinco puertos se habian impuesto nuevas cargas en los portazgos ó aduanas interiores, y volvió diciéndome que estas eran ahora exactamente las mismas que antes. - En Macao y Canton habia oido á comerciantes estranjeros de los de primer órden en China, al discutirse el punto de la futura probable suerte de Shanghai y demás nuevos campos de especulacion, que el té saldria siempre por Canton, porque solo en él sabian empacarle bien, lo cual es muy importante á causa de la larga navegacion que debe sufrir. Ahora puedo asegurar que dicho argumento era de ningun valor, pues el té verde sale de Anjui empacado del mismo modo que se ve en los Hongs de Canton; y todo lo mas que allí se hace es componer alguna caja que se haya roto por el camino.

Nadie niega que el té negro (el cual sale como ya se ha dicho de las montañas de Fukien y de Quiansi) puede llevarse á Shanghai mas pronto y á menos costo que á Canton; y con mayor disminucion de tiempo y de gastos es posible todavía conducirle á Ningpó que á Shanghai. Así pues, siendo Ningpó el punto en donde pueden obtenerse á un tiempo los tés verdes y negros á mejor precio que en ningun otro de los cinco que nos es dado frecuentar, parece estar destinado á esportar todo el que salga de aquí en adelante de China. Esto atraeria naturalmente buques y especuladores, y se haria quizá el canal por donde saliesen las sedas labradas. Uutsing y Hucheu (que hemos nombrado entre las ciudades manufactureras próximas a Shanghai), en las que se tejen todos los crespones ó espumillas, forman parte de esta provincia de Chekiang; así como Hancheu que es su capital, y contamos igualmente al tratar de Shanghai entre las ciudades que con los productos de sus fábricas pueden alimentar el tráfico de aquel puerto. Quiaching es tambien otra ciudad manufacturera de la provincia. En esta se ejecutan primorosamente toda especie de bordados, y si se diesen muestras se producirian aquí pañolones al gusto de Europa, tan bellos como los que salen de Canton, y probablemente mas baratos. - El alumbre sale de las minas de Uencheu en esta provincia, y se embarca en Pignian, puerto de la costa mas próximo de (p. 130) Fuchaufu que de Ningpó, pero no tan distante de esta ciudad como de Emuy; de modo que si Fuchaufu continúa en la insignificancia en que hasta ahora se encuentra, todo el alumbre que se esporta de China ha de salir por Ningpó. - El ruibarbo se vende aquí á veinte pesos el pico; y aunque no es de muy buena calidad, algunos comerciantes naturales me han asegurado que se puede traer el de primera por treinta y seis pesos, precio mucho mas bajo que el que logra en Canton. De lo antecedentemente dicho resulta, que el tratado de Nankin pudiera ser una nueva aurora de prosperidad para Ningpó, mas á esto se opone la dificultad de las importaciones, pues la posicion topográfica del pais no ofrece para ello ventajas, mientras estén abiertos los puertos de Canton y Shanghai. Este último, especialmente, está destinado por la naturaleza á abastecer de géneros europeos á todo el nordeste del imperio, y no es posible imaginar una gran esportacion por Ningpó como la que formaria el solo artículo de los tés, pagada en todo ó en la mayor parte con metales, mientras que se traen del esterior á China efectos de tanto bulto. Así, por ejemplo, un comerciante inglés que compre en Shaghai una partida de tés á un precio de tres ó cuatro por ciento mas alto que otro en Ningpó, hará quizá mayor beneficio que aquel, por que dará en cambio géneros de algodón, opio, etc., y no solo se deshará de estos efectos sino que aprovechará de los fletes del buque á la ida y venida.

Hasta ahora no se ha podido ver lo que es dado esperar con respecto á Ningpó, á causa de la ocupacion de Chusan por los ingleses. La proximidad de aquel punto le ha hecho el depósito de opio, al cual concurren los botes contrabandistas chinos para cargar de esta droga é introducirla aquí. Su importacion anual se calcula en dos millones de pesos. Tambien se han vendido allí muchos géneros y otros efectos que se han metido por la costa de esta provincia con y sin conocimiento de las aduanas. Todo lo cual cambiará probablemente de aspecto tan pronto como los ingleses evacuen el archipiélago.

Desde que se abrió el puerto de Ningpó han entrado en él quince buques ingleses y uno norteamericano. El valor de las ventas de géneros ingleses ha montado á doscientos noventa y tres mil pesos. El de efectos estranjeros no ingleses, entre los cuales se cuenta un cargamento de arroz de Manila, monta á cuartenta mil pesos; á cuya sumas deben añadirse diez mil pesos por las mercancías importadas en varios viajes por una pequeña escuna de Chusan. En todo trescientos cuarenta y tres mil pesos. Las esportaciones en buques estranjeros han consistido en alumbre por el valor de treinta mil pesos. Té, ciento diez mil. Alcanfor, seda y ruibarbo cuatro mil quinientos. En todo ciento cuarenta y cuatro mil quinientos.

A las importaciones de Ningpó deben añadirse, en razon de las transacciones efectuadas desde enero de 1845 en Chusan, unas setenta y ocho mil piezas de cocos crudos y blancos; dos mil de dril y tela de Norte-américa; quinientas de bayetas y otros géneros de lana ingleses; quinientas de paño alemán; mil fajos de hierro inglés; un cargamento de Manila compuesto de arroz, tintarron, abacá y cueros; velas de esperma, papel y otros varios artículos, por el valor entre todos de cuatrocientos á quinientos mil pesos fuertes. A los cuales deben unirse sobre ciento sesenta y cinco mil mensuales por las ventas de opio que se efectúan en el mismo punto y que se verificarian probablemente en Ningpó, si no se hallase Chusan ocupado por las tropas inglesas. El opio que se vende en Chusan, sin embargo, no es todo para Ningpó sino para Chapú y otros puntos de la costa.

Desde el 1.º de enero de 1844 en que se abrió el puerto de Ningpó han entrado en Chusan ciento ochenta buques mercantes, cuasi todos ingleses, y muchos de entre ellos Clipers de opio; pero la mayor parte solo han arribado á tomar lenguas ó víveres y han proseguido su camino de Shanghai para Hongkong, á al contrario.

Si la isla de Chusan hubiese sido escogida por los ingleses en lugar de Hongkong, se habria en mi opinion convertido antes de diez años en un gran emporio mercantil. Ya hemos dicho que Ningpó es el sitio en donde pueden obtenerse á un tiempo el té negro y el verde á mas bajo precio que en ningun otro; y el mismo bote que llega ahora con tés á Ningpó, con andar trece millas mas se hallaria en Chinghae á la boca del rio; y desde este punto en la época de la marea favorable se cruza en cuatro ó cinco horas á Chusan sin el menor riesgo; y si (p. 131) sopla viento propicio, en menos tiempo. Del mismo modo iria el ruibarbo, el alcanfor y el alumbre; y la seda tambien desde la boca del Yangsekiang. Los botes de seis ú ocho toneladas pasan constantemente de Shangai á Chapu, y de aquí á Chinghae y Chusan, para importar en China efectos de Europa: la posicion de Chusan es igualmente escelente, pues se halla, por decirlo así, á la boca de todos los grandes rios que penetran en las entrañas del imperio, y llenan el lecho de pequeños rios y canales verdaderamente incontables. Situado en Chusan en la mitad del camino que va de un estremo al otro del litoral del pais, seria un punto natural de escala y de cambio de productos. Todos los Champanes que ahora concurren á Sincapur irian á Chusan, como igualmente muchos buques de Manila, Japon, islas de Oceanía, etc. De Chusan en fin saldrian pequeños champanes y aun botes con efectos de Europa, que legalmente ó de contrabando se meterian por los rios; y así innumerables pacotillas llegarian hasta las provincias mas lejanas. La ruina parcial, si no completa, de Canton hubiera sido cierta y pronta.

De los datos antes espresados, resulta una esportacion de Ningpó en buques estranjeros desde que se abrió dicho puerto de ciento cuartenta y cuatro mil quinientos pesos; y una importacion, incluso lo introducido por Chusan, de tres millones ciento tres mil pesos. Diferencia contra la China dos millones novecientos cincuenta y ocho mil quinientos pesos.

Se pesa por picos, cates y taeles. Hay picos de ciento, ciento veinte, ciento cuarenta, ciento cincuenta, ciento sesenta, doscientos, trescientos y cuatrocientos cates. Hay cates de diez y seis taeles, y á esto se llama el peso Kuen sing; de catorce taeles y tres mases, á cuyo peso se llama S ma tsing; de catorce taeles, conocido por Ta tsing; de quince taeles y ocho mases que es el iu Kuen sing; y de diez y siete, diez y ocho, veinte, veinte y cuatro y veinte y ocho taeles, que se distinguen por su mismo número, y no por nombre particular. Es decir, que los pesos son al parecer convencionales. En efecto, aquí casi nunca oigo decir que una cosa vale tanto el pico, sino tanto el cate, y aunque queda la dificultad de saber de qué cate se trata, esta no es una muy grande para los comerciantes del pais, pues conocen la costumbre y el peso especial con que se compra y vende cada distinto artículo.

Además de los pesos arriba indicados hay el S ma ping, el Ku ping, el Tsao ping y el Tien ping, que son usados para pesar la plata y el oro.

Aunque se paga generalmente en plata, los contratos se hacen en chapecas, que se cuentan por Tiaos, es decir, por miles. En las casas de los banqueros dichas monedas de cobre están ensartadas de mil en mil con un nudo entre cada centenar, formando una especie de rosario; y esto se llama tiao. Consideran que esta moneda es la verdadera y de valor igual y permanente; y la plata una mercancía que sube y baja de precio. En este momento un tael (S ma ping) de plata de la mejor ley vale mil ochocientas cuarenta chapecas; un peso de Carlos, mil cuatrocientas treinta; uno de Fernando, mil trescientas veinte; uno mejicano, mil trescientas diez. Conviene advertir que este es un valor nominal, pues si se quiere cambiar plata por chapecas se halla una diferencia de ciento sesenta en cada mil, ó sea un diez y seis por ciento. Esto proviene de haber el gobierno acuñado de algunos años á esta parte chapecas de menor valor intrínseco; de manera que ahora hay chapecas grandes y chapecas pequeñas. Y aunque los mandarines han administrado muchos azotes para desterrar esta diferencia, no han podido conseguirlo en transacciones de alguna importancia, como ha sucedido constantemente en todos los puntos del globo, en donde los régulos han querido alterar el valor de las monedas. De lo cual resulta que la chapeca circulante es distinta de la mercantil; y el diez y seis por ciento de diferencia que hemos esplicado existe entre ambas, tampoco es fijo, pues la acrece ó disminuye el aumento ó desaparicion de las chapecas grandes ó pequeñas; esto independientemente de las fluctuaciones á que están sujetas todas las clases de lapta y de pesos fuertes, á causa de las especulaciones de los banqueros, que juegan con los metales, del mismo modo hasta cierto punto que se practica con los fondos públicos en Europa. Generalmente los pagos entre los comerciantes del país se efectúan con pagarés ó billetes de banco de particula-(p.132)res acreditados, de los cuales hay continuamente en circulacion un inmenso número.

Se mide por el chan, que contiene diez chi ó piés. El chi es algo mas corto que el de Shanghai, é igual á quince pulgadas del pié de Burgos.

Los líquidos se venden al peso.

En Ningpó he encontrado aun mas dificultad que en Shanghai para adquirir noticias. Desde luego su dialecto es distinto del de aquella ciudad y del mandarin, y los que conocen este le hablan con una pronunciacion ininteligible para el que no ha hecho un estudio especial de ella. - A los comerciantes chinos no es posible verlos en el interior de sus casas, y sí solo en sus almacenes ó tiendas. Cualquiera que ha estado en Ningpó sabe que al pararse un europeo en cualquier parte, se reune al momento una multitud de ociosos groseros, contemplándole, haciendo observaciones en voz alta y riendo á carcajadas; y si entra en una tienda, allí se meten y agolpan á ver lo que compra ó dice, sin que el dueño tenga valor ó derecho para hacerlos alejar, ni haya otro medio de dispersarlos que el de salir uno mismo, y echar á andar muy de prisa. Tambien es público, que durante el último mes de enero se fijó en los parajes notorios de la ciudad un edicto de la autoridad competente para poner coto á los insultos que sufren los europeos al pasar por las calles, el cual se dio á instancias del cónsul inglés, y no ha producido por ahora mucho efecto. Bien fácil de imaginar son las dificultades que estas circunstancias oponen al que desea solo adquirir informaciones exactas, sin comprar ni vender. Repartí á las personas que pude hallar mas idóneas, (una de ellas un empleado de la aduana) un papel con preguntas acerca de las importaciones y esportaciones en buques nacionales, ofreciéndoles una buena recompensa. Mas sea por efecto de una mala intencion ó de suspicacia, sea porque pensasen que puesto que preguntaba aquellas cosas, ciertamente las ignoraba, y por consiguiente podian impunemente escribir cualquier desatino, y tomar el dinero sin el menor trabajo, me trajeron datos completamente inconexos, y llenos de falsedades, fáciles los mas de probar por absurdo; y así tiré sin provecho muchos pesos. Del único comerciante europeo que aquí exíste solo conseguí una nota de los buques europeos entrados y salidos desde que se abrió el puerto, y de los efectos en ellos importados y esportados. Al cónsul de Inglaterra no le pedí noticia alguna, pues sé que se ha escusado con otros, y está quizá imbuido en la máxima de que como empleado del gobierno británico, es de su obligacion no facilitar el camino á los agentes de otras naciones, pues en otras cosas es bien conocida su amabilidad. Y aunque parezca por demás el traer aquí todas estas esplicaciones, las hago para dar, si es posible, una idea de las dificultades con que he debido luchar, sobre todo por no hallarme provisto de intérprete; y para que escusen en algun modo la pobreza de noticias, fácil de notar en la presente reseña, que no está en mi mano dar mas circunstanciada y completa, á pesar de los mejores deseos y esfuerzos.

Me circunscribiré pues á los artículos de probable comercio con Filipinas ó España, acerca de los cuales creo al fin haber conseguido datos no distantes de la verdad, si es que no son enteramente exactos.

IMPORTACIONES.

Arroz. El distrito de Ningpó es tierra de algodón, de añil chino, y de algun trigo mas bien que de arroz, por lo que en los mejores años se introducen de treinta á cuarenta mil picos de Formosa y aun de Kiagnan [sic]. Su precio en los momentos mas favorables baja á poco menos de dos pesos. En los años de escasez la importacion asciende hasta un millon de picos ó mas. Creo por consiguiente que las épocas en que no hay esportacion de este grano para Macao, Ningpó ofrecerá siempre un buen empleo á los buques de Manila.

Azúcar. Se importan de Formosa y Fukien sobre trescientos cincuenta mil picos de varias calidades, la mayor parte terciada, y mil quinientos de miel de caña. Esta última se consume en las tiendas de bollos y pastas dulces, de que hay aquí gran número. Me han asegurado que una de ellas vende al dia por cien pesos de dichas golosinas. Puesto que se lleva la miel de Manila á Fukien, en la vecindad de Formosa parece natural que convenga mas el traerla á Ningpó. (p. 133)

Algodón. Crece en este pais y se importa en pequeño de Canton, por lo que no promete ser artículo de gran importancia para nuestra bandera, como no sea en circunstancias eventuales.

Abacá. Los champanes que vienen del nordeste anualmente, traen para su consumo cuerdas que compran allí de una especie de abacá ordinario. El número de cuerdas así importado monta á cuatro ó cinco mil picos al año. Se vende aquí cáñamo que viene de Quiansi á siete, ocho, y aun nueve pesos el pico. Es probable que el abacá de Filipinas obtenga, cuando sea conocido, demanda.

Tintarron. En este territorio se cultiva una planta, que aunque muy distinta del añil, contiene una sustancia azul semejante á la que se obtiene de aquel. Por no tener en mi poder la Flora del padre Blanco no puedo decir si es ó no la misma que de iguales propiedades nace en Filipinas, aunque esto poco nos importa para el caso. Los naturales de aquí la llaman añil, y hacen grande uso de ella en sus tintorerías. A pesar de esto se importan sobre catorce mil picos de tintarron traido principalmente de Fukien.

Aceite de coco. La importacion de aceite para guisar y arder es una de las principales, pues todo viene en los buques llamados del nordeste. Probablemente no baja de ochocientos mil á un millon de picos. El aceite forma el principal cargamento de aquellas embarcaciones, que entre todas traen sobre un millon setecientos mil picos de varios efectos, ya anteriormente especificados.

El mejor aceite de arder, que es muy inferior al de coco, se vende en Ningpó á seis mil chapecas los cien cates. No creo que el de coco traido á esta distancia fuese bueno para la cocina, aunque quizá podrian traerse los cocos aquí y hacerse el aceite fresco.

Sibucao. Se consume para teñir de negro, de rojo y morado. La importacion es de unos veinte y cinco mil picos.

Gibe. Una muestra que enseñé del de Filipinas fué considerada de muy mala calidad, por tener, decian, piel. La importacion de este artículo no es considerable, y puede marcarse en unos mil quinientos picos.

Nido. Se importan de quinientos á seiscientos picos. Dicen que aquí no convienen las bajas calidades.

Balate. Se importan sobre mil quinientos picos.

Bonga. Se importan de trescientos á cuatrocientos picos.

Aletas de tiburon. La importacion es de cuatro á cinco mil picos. Aquí gustan las pequeñas.

Bejuco. Se traen de seis á siete mil picos al año, por lo menos. No les gusta el partido, sino el entero, y distinguen diez calidades de este artículo. La superior se vende hasta diez pesos.

Cueros de carabao. Se traen sobre mil quinientos picos.

Cueros para hacer cola. Se importan unos quinientos picos.

Cañas. Se traen algunas de Fukien.

Cera. Poco consumo.

Azufre. Prohibido.

Molave y narra. Su importacion no es muy grande, y está sujeta á notables variaciones, según los depósitos y los pedidos del interior.

Ebano. Se fabrican aquí cañas ó tubos de ébano para pipa, que son famosas en casi toda la China. La importacion de ébano es de unos quince mil picos.

Plomos, vinos, manufacturas. Me refiero á lo que acerca de estos artículos tengo observado en mi reseña sobre el comercio de Shanghai.

ESPORTACIONES.

Trigo. Se pudiera llevar (así como la harina) de aquí á Manila del mismo modo que desde Shanghay, aunque no es en este territorio tan abundante ni barato como en aquel. Sin embargo, en el mes de enero me han ofrecido una partida de doscientos picos á un peso y tres cuartos. Es de advertir que la esportacion del trigo está prohibida, mas creo que seria fácil por medio de una negociacion obtener la abolicion de esta traba, haciendo entender á los manda-(p.134)rines que la salida del trigo facilitaria la entrada del arroz, grano mucho mas indispensable para los chinos. La esportacion de harina no está prohibida, y me han asegurado que no es difícil en Ningpó alcanzar licencias para la de trigo en buques europeos.

Sedas. Ya he observado que las ciudades de Uutsing, Hancheu y Hucheu, las dos últimas de las cuales nombramos entre las manufactureras próximas á Shanghai, pertenecen á esta provincia, y mucha de la seda que se vende por Nankin es producto de Chekiang.

Té y ruibarbo. Me refiero á lo que llevo anteriormente dicho en general acerca de estos artículos.

Alfarería. Se fabrican en estas vecindades unas bellas y sólidas tinajas de cuarenta y cinco y media pulgadas de ancho interior y treinta y cuatro de alto, escelentes para baño. Se venden aquí por mil chapecas, y creo que valdrian en Manila diez pesos. Aunque es artículo abultado y de poco valor, se podrian colocar para transportarlas una dentro de otra, como se hace con las tazas.

Hierro. En casi todas las provincias de China hay minas de hierro. La de esta se halla en Uencheu, y hay ferrerías á muy pocas millas de Ningpó en un sitio llamado Puan-Pu; y tambien en los arrabales de la ciudad. Al fin de esta memoria se hallará la lista de las muestras que la acompañan; y en ella hay algunos artículos de hierro con sus precios.

Siang teng fu. Hacen aquí una sustancia salada que se parece al bagon (artículo de Filipinas) en el gusto, y se vende en pedazos como de dos pulgadas cuadradas. Me aseguran que cuando habia un tráfico activo entre este puerto y Manila, dicha pasta, que los chinos llaman Siang teng fu, producia escelentes beneficios. Se puede comprar ahora por cincuenta chapecas el cate.

Baules, gollorines y jamones. Se pueden obtener aquí poco mas ó menos al mismo precio que en Shanghai. Los jamones de Hancheu se cuentan entre los presentes que aquella ciudad envía al emperador anualmente.

Frutas. Las mismas frutas se pueden comprar aquí que en Shanghai, aunque algo más caras por lo general.

Nieve. Cuando está barata se vende á cien chapecas el pico, y á dos ó trescientas cuando cara.

Me refiero á lo que tengo dicho al hablar sobre el puerto de Shanghai acerca el sistema, equivocado en mi concepto, de enviar un cargamento al cargo del capitán ó de un sobrecargo, en lugar de consignarle á un comerciante sólido establecido en el pais. Añadiré aquí, que una espedicion dirigida á estos mares deberia abrazar los dos puntos de Shanghai y Ningpó. Entre estas dos ciudades se puede mandar siempre un propio por tierra con cartas y muestras en cinco ó seis dias por cuatro ó seis pesos; y por consiguiente es fácil enviar el buque á dejar los efectos, ó cargar donde mejor conviniere, segun las circunstancias del momento. La única casa que se halla hasta ahora establecida en ambos puntos es la de los señores hermanos Mackenzie, que goza de una escelente general reputacion.

Escuso dar precios corrientes, pues á causa de la proximidad de Shanghai, y la facilidad de remitir los efectos, ya sea por mar, ya por los rios y canales del interior, el valor de los estranjeros y nacionales es, con poca diferencia sujeta á circunstancias eventuales, el mismo; y por consiguiente creo inútil marcar aquí con otros que los que dí para que sirviesen de gobierno en cuanto al comercio de Shanghai.

Nota de las muestras que se remiten de artículos comprados en Ningpó, junto con los precios á que se pueden obtener.

Número
de las muestras.
Objetos.
Chapecas.
1
Una tinaja grande.
1,000
2
Id. mas pequeña.
70
3
Id. id. diferente de la anterior.
90
4
Id. id. id.
40
(p. 135)
 
5
Una tinaja mas pequeña.
35
6
Caua ó caldera de hierro grande del peso de cincuenta cates.
5,000
7
Id. mas pequeña.
520
8
Id. id. id.
390
9
Id. id. id.
190
10
Envase de madera, en que se traen de Fukien y Formosa la miel de cañas.
11
Aceite para guisar, por pico.
7,600
12
Id. para arder, id.
6,000
13
Siang teng fu, id.
3,600
14
Miel de cañas, id.
3,200
15
Baul de cuero pintado y barnizado.
1,300
16
Clavos grandes (cada uno pesa un cate), por pico.
8,000
17
Id. mas pequeños, por id.
8,500
18
Id. mas id. por id.
8,500
19
Id. mas id. por id.
9,600
20
Velas, por id.
13,200
21
Cáñamo, por id.
12,200
22
Id. id.
10,000
23
Id. id.
4,600
24
Id. id.
4,000
25
Tela de algodon de Ningpó, por un chi ó pié.
130
26
Tenazas.
30
27
Id. mas pequeñas.
60
28
Arado.
4,000
29
Alumbre.
1,600
30
Chi ó pié de Ningpó.