Autor: OJEA y PORRAS, Gumersindo
Título: Carta del Cónsul General de España en China, Gumersindo Ogea con las noticias de la guerra civil en China
Fecha: Macao, 13 de noviembre de 1862
Localización: Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores
Signatura: H 1949
Extensión del documento digitalizado:
955 palabras / 5.749 caracteres

Localización y transcripción: David Martínez Robles

 

Nº64            Macao 13 de Noviembre de 1862.

Direccion de Política

         Al Escmo Sor. Primer Secretario de Estado y del Despacho

         El Cónsul General de S. M. en China

participa las últimas noticias respecto á la guerra civil en China, y concluye haciendo algunas reflexiones sobre el particular.

…….……

Consulado General de España en China

Nº 62

Direccion de Política.

Escmo. Señor.

Muy Sor. mio: desde que tuve la honra de dirigir á V. E. mi Despacho anterior nº 62, no se han llevado á cabo hechos de armas que pudieran afectar el aspecto de la guerra civiñ, que se libra en este Imperio. En la region del Yang-tsi-Kiang se mueven convulsivos los beligerantes con la estrategia aprendida en tan prolongada lucha. A consecuencia de la reciente toma de Kading por los aliados, dice la prensa de Shanghay que los Rebeldes al mando del temido Chun-wong ó Rey del Oriente, habían dejado libre aquel distrito. El mismo efecto produjo la toma de Tun=hua en el departamento de Ningpó, cuyo puerto consular continúa en poder de los aliados, reducido á una plaza militar y sin asomos de comercio. De allí hanía zarpado el 1º de Noviembre una flota Imperialista con destino al sitio de Nankin, y se disponían dos espediciones para el 10 contra las plazas de Sin-chong y Sun-Yuen, 45 y 56 millas respectivamente de Ningpó. La ciudad de Hankow estremo del trayecto navegable del Yang-Tsi-Kiang, había sido tambien amenazada por los Insurgentes que se cercaron á la distancia de 25 millas. El pánico se apoderó de los habitantes y había ocasionado la paralizacion del comercio. Al respeto que infunden los residentes estrangeros, y á la llegada de fuerzas Imperialistas, se atribuye el que los Rebeldes hayan ejecutado un movimiento de retirada haciendo alto en posiciones que distan cien millas. A esto se reducen los partes publicados por la prensa del Norte de China acerca de las operaciones de los contendientes.

Un hecho mas digno de recuerdo y nota que todos los que preceden, es el Real Decreto (order in council) expedido por S. M. Británica con el fin de organizar la asistencia que se propone prestar al gobierno Imperial de China contra los Insurgentes. Es no solo una completa violacion de la neutralidad prometida á los gefes de los Teipines en Nankin, una ruptura contra todo respeto á sus derechos de partido beligerante, una brusca declaracion de guerra, sino que tambien constituye la mas flagrante é inmotivada contradiccion de las instrucciones dadas al Ministro Inglés en China, según las que, las hostilidades contra los Insurgentes debían de circunscribirse al radio de 30 millas partiendo de cada puerto consular, como centro. En virtud de dicho Real Decreto se rescinden evidentemente estas instrucciones, y despues de permitir á oficiales de renombre en el ejército inglés de mar y tierra, alistarse en el servicio del Emperador de China, previene que se organice en este Imperio un cuerpo de diez mil hombres al mando de gefes Ingleses desde el rango de Sargento inclusive. En este cuerpo serán admitidos con preferencia los soldados y oficiales que de los Regimientos de S. M. B. en China y la India soliciten pasar á él, completando el número con indígenas. Varios oficiales y soldados de los Regimientos nos 22, 31 y 67, de guarnicion en Shanghay, se han unido á dicha legion.

Tenemos pues que la Inglaterra niega paladinamente á los insurgentes el concepto y los derechos de partido beligerante, que despreciando sus compromisos bastante solemnes, les declara la guerra sin limitaciones y pone á la disposicion del Emperador de China su mas firme y eficaz apoyo moral y material para combatirlos, y que la moribunda Dinastía Tartara prolongará su existencia mientras convenga á los Ingleses hacerse amigos para ser Señores. Por ahora no hallan oposicion en la Francia ní en la Rusia, cuyas miras son irreconciliablemente hostiles á la Rebelion Teipin por el embrollo de credo protestante que profesa, aunque á decir verdad, el protestantismo sea en todas partes un embrollo, y porque con omnímoda influencia ambas Naciones sobre la Dinastía reinante, habría peligros en el cambio. Todo persuade sin embargo y autoriza á predecir que cuando suene la hora de que la degradada raza Tártara, imposible de regenerar, suelte de sus manos el cetro de su débil poder, surgirá de seguro en la China otra cuestion del Oriente, muy parecida á la que con las armas unas veces, con el poder moral de los primeros Estados, con la presencia de la cruz ante la media luna, con los trabajos clandestinos de la Diplomacia, otras, se ventila sin descanso en el Imperio Otomano. Solo habrá diferenciar de lugares, y otras igualmente accidentales. Problemas de inmensa mejora social planteados en el Gólgota, hallan para su realizacion el mayor obstáculo en las exageraciones del amor patrio, en el esclusivismo Internacional. ¡Siempre el egoismo individual ó colectivo esterilizando las grandes causas!

De lo que tengo la honra de informar á V. E. para su superior conocimiento, permitiendome indicarle que presto especial atencion á la actitud que las potencias de primer órden van tomando en China, actitud que dista mucho de per para la España, asunto de mera curiosidad.

Dios guarde á V. E. muchos años. Macao 13 de Noviembre de 1862.

                                               Escmo. Señor

                                               B. L. M. de V. E.

                                               Su muy atento y seguro Servidor

                                               Gumersindo Ogea y Porras

 

Escmo. Sor. Primer Secretario de Estado y del Despacho