Autor: VILLA, Miguel
Título: Carta de Miguel Villa a Jayme Masip
Lugar y fecha:Nou-yiong, 24 de mayo de 1935
Localización: Archivo de la Provincia de Nuestra Señora del Rosario (Convento de Santo Tomás de Ávila)
Signatura: (61) Sección China, Tomo 6: Relaciones (1836-1952).
Doc. nº 8, Relaciones del P. M. Villa, O. P., Fols. 1-12.
Extensión del documento digitalizado:
2235 palabras / 12.241 caracteres

Localización y transcripción: David Martínez Robles

Doc. nº 8

M. R. P. Fr. Jayme Masip

Nou-yiong 24 Mayo de 1935.

Estimado P. Mà:

Despues que cumplí los 50 años de Misionero en China, varias veces he querido tomar la pluma para escribirle algo sobre lo que ha sucedido en China en este medio siglo, porlo [????] siempre ocupado. Cuando llegué á la Mision solo habia en China unos 25 Obispos que cuydaban de las cinco regiones en que estaba dividida la Misio con unos 600 mil cristianos, y ahora hay 124 superiores de Mision y mas de dos millones mas de cristianos que entonces. El tiempo dirá lo que se aumente en los 50 años siguientes. Puede que Dios se apiade de la China y se conviertan muchos mas, pero para los que conocemos á los chinos, lo consideramos muy difícil, pues los chinos siempre son chinos y á la suya siempre.

Tuve el honor de acompañar al Sr. Chinchon primer Obispo de Emuy y su entrada fué muy sencilla y sin ningun boato, y es porque apenas habia cristianos, excepto cuatro Monjas Canosianas y ayudantes [????] que cuydaban de las 35 niñas de la Santa infancia.

El Sr. Cónsul Español Mincarini el viejo, tuvo la amabilidad de venir á bordo y con su galante bote nos llevó á la iglesia, pues el bote en que vino el P. Vicario Masot era pequeño, aunque con la bandera Española tambien.

A los pocos dias de llegar á Emuy se llenó el puerto de barcos llenos de soldados chinos y los vapores chinos que llegaban, todos tenian izada la bandera inglesa por temor no los apresan los vapores de guerra franceses en guerra con el Tun quin a quien ayudaban los chinos. Pero un dia por la mañana se oyó una de cañonazos y tiros de fusil. fue el P. Vicario á preguntar sobre ose cañones y le dijeron que habian hecho las paces con el Tunquin y los soldados chinos tenían que salir del Tunquin.

No sé lo que pasó despues, ó bien no avisaron á un general chino, ó no le llegó á tiempo el aviso, ó bien quiso lucirse con atacar á una coluna de soldados franceses que iba de un punto á otro sin ningun temor de enemigos, cuando se vió atacado por los chinos, que les hicieron unas 70 bajas. Con esta fechoria ya era China la que tenia que dar satisfaccion á la Francia. Esta exigia una cantidad muy crecida como castigo de esa felonia, pero la China respondió que, como no habian avisado al general chino, este no era culpable sobre el ataque á la coluna, pero que a pesar de eso estaba dispuesto á pagar una indemnizacion razonable por cada soldado muerto. A primeros de julio se presentó en Mamuy el Almirante Francés Couvert con parte de su escuadra para bloquear Fo-cheiu.

En dimes y diretes se pasaron hasta el 22 de Agosto en cuyo dia el Sr. consul Frances de Fo-chieu Conde Bezor, remitió en francés la declaracion de guerra á la China á las 24 horas. Como no tenia el Virrey interpretes, fueron con el documento á los to-tây y estos tenian de interprete un cristiano cantonés, un seminarista de California, que sabia latin é inglés, pero no francés, bien que capisco que eso era la declaracion de guerra el 23 y antes que llegara á Mà mùy el oficio en chino, ya los franceses habian roto el fuego á la una de la tarde contra la escuadra de Fo-kien allí destacada y multitud de barcos chinos llenos de soldados, como los chinos no habian comido aún recibieron el golpe sin pensarlo y [?????cola]ron á pique los ocho vapores chinos con otros muchos barcos pereciendo ocho franceses y un millar de chinos, asi dijeron. Como eran pocos los franceses no atacaron la ciudad y asi salieron del puerto destruyendo los fuertes que impedian la entrada. El Almirante Cóuvert murió de pesar al ver que no le enviaban lo que pedia y se fueron á Kauloùng de Formosa y allí se estuvieron hasta el año siguiente que se firmaron las paces en Amoy entre china y la Francia. Resultado de todo eso fue enconarse mas el odio de los chinos, máxime los de Fo-kien, contra Francia y la venganza en todas las misiones al cuydado de los padres Franceses, asi como la de los Cantoneses contra Inglaterra por la guerra del 40 por cuestion del opio.

En Emuy y Fromosa como eran pocos Padres y pocos cristianos y las monjas Ytalianas, no se altera la paz. En Fochein se marchó el Sr. Cónsul sin encargar á otro el cuydado de los Misioneros Españoles, se acudió al Sr. Consul de Emuy y este escribió al Virey protegiera á los Españoles. El Virey contestó que no los habia. El Sr. Cónsul le escribió que Padres y monjas eramos Españoles y entonces el Virey dijo, yo no entiendo á esos Europeos. Antes pasaban como Franceses y ahora que estamos en guerra con Francia salen con que son Españoles.

Por miedo á las turbas todas las señoras y chiquillos europeos se marcharon de Fochein y el P. Vicario y servidor con las cinco monjas y niñas 24 salimos de Ó-muy-Hoeng para concesion europea el 17 de Julio á media noche en barco. Quedó en la iglesia un Padre Yndigena y en Huân-sôan-pù el Sr. Gentili con otro P. Yndigena y otor que volvió de hày-san. En siong-hù solo estabá el R. Vergés con dos Padres Yndigenas. El Sr. Consul Ynglés se encargfó de protegernos en Fo-chein, pero como no se alteró la paz en Go-gán, no se movieron los pocos misioneros que habia. Quisieron los chinos tirar el Consulado y las dos iglesias, pero se opuso el gobierno.

El añosiguiente se firmó la paz poco honrosa para la Francia y trató el gobierno chino de abolir el protectorado de Francia sobre las Misiones y que el Papa enviara un Delegado para entenderse directe con él, pero consultados los Señores Obispos, vieron en ello un ardid de los chinos, ó mejor del ministro chino (Inglés) para humillar mas á la Francia y vejar á la religion católica. A los Protestantes su Cónsul los defiende y á veces sin razon.

El año 86 destruyeron la iglesia de Soûng-Kong hù, donde estaba el famoso periodista y escritor P. Lorenzo Ly jesuita. Se acusó, pero como el autor habia sido el examinador general, salieron con la capa arrastrando y por fin dejó de hablar sobre ello el periódico chino de Siong hày.

El año 87 despues de Pascua fue el P. Plá á Fochin con algunos cristianos para tratar con el Dr. Masot sobre la edificacion de nueva iglesia en Noûe-yinông-kè, por ser insuficiente la antigua, que era una casa vieja.

El Sr. Masot les entregó 300 $ para que compraran alguna madera, pero sin decir que era para edificar nueva iglesia, pero mas inútil el encargarles secreto en uso, y como ellos tenian gastaron en comprar madera mucho mas de los 300 $. Los gentiles se oponian á que se levantara nueva iglesia, ó lo mas que fuera pequeña, baja, sin campanario, pero los cristianos no cedian y por Noviembre ya cansados los cristianos con tanto vejámen, se pelea y hubo heridos por ambas partes y el Manadrin los llamó á juicio y detuvo á algunos de ambas partes. Los gentiles por Setiembre ya avisaron é invitaron á los de su apellido de otros pueblos y despues de la pelea pasaron nuevo aviso diciendo que los cristianos querian destruir la casa de los abuelos y levantar una iglesia con una torre tan alta que quitaria toda la felicidad de Fo-gán. con esta falsa noticia que creyeron á pies juntillas se reunieron unos centenares de gente ociosa y aunque vieron era mentira que los cristianos quisieran quemar el templo de los abuelos, no obstante instigados por el diablo se determinaron á quemar la iglesia, casa del Padre Plá y la madera preparada, y como nadie se les opuso, les fué fácil quemarlo todo. Al dia siguiente llegó un vapor á Fo-gán con 50 soldados, pero como ya no tenia objeto su venida, quisieron volverse á Fo-cheiu, pero les rogaron en la Villa aguardaran la llegada del Prefecto y á que pasara la procesion que hacen cada 50 años en honor del ídolo custodio de la ciudad, no fuera que con tanta gente hicieran como en Moûe-yiông, como así sucedió y lo tenian tramado hacia dias y de paso los dias siguientes 19 y 20 de Diciembre quemaron la de Ngie-tông y Suo-yiông y no quemaron mas por hacerles frente los cristianos, pues lo que buscaban era acabar con la mision de Fo-gán enseñados por los Mandarines, que son los que mas odio tienen á la religion y extrangeros.

Pasada la furia de la persecucion, enviaron de Fo-cheiu mil soldados á Fo-gán y por dos mil pesos compraron los foganeros al mayor enemigo que teniamos que estaba de Mandarin en Fo-cheiu y habia estado en Fo-gán un año antes y estaba práctico en armar lios para chupar dinero. A este hombre abominable fué á quien encargaron en Fo-cheiu concluir el gran negocio de la quema de las cuatro iglesias. Fué á Noûe-yiông con unos 16 soldados solamente. Despues bajó á Ngu-tông y llevó 400 que ninguna falta le hacian. Apresó algunos de los acusados, pero á ninguno dio azotes por quemar las iglesias.

Por la primera luna del 88 fue á Fo-cheu y se presentó al Sr. cónsul Frandinyá los To-tây y dijo que bastaba 7 mil pesos para indemnizar todos los daños causados por la quema de las cuatro iglesias. Le respondieron que el Sr. Cónsul pedia 40 mil por todo y como el persistia en que no se necesitaba tanto, le dijeron, levantáselas tu mismo y gana algo, y al Sr. Obispo le pagaron á plazos 14,409 $ por los objetos quemados.

Como los superiores Mandarines le hicieron ese encargo tan humillante, no tuvo mas remedio que obedecer y antes del año ya tenia la iglesia de la villa levantada con madera y oficiales que trajo de Fo-cheiu.

El año siguiente levantó la de Ngiâ-tông y Suo-yiông y con la fechoria que proporcionó á los Padres Moreno y Biener que fueron á ver el terreno con el y un Delegado de Fo-chun, acabó su carrera agitada de Mandarin de Fo-gan. Sobre Môue-yiông puso en el tratado una cláusula en que se decia, que si dentro de medio año no se encontraba un terreno apto fuera del pueblo, se levantaria en el terreno antiguo. Encontró terrenos, pero no aptos y 12 años compleytos porque los Mandarines de Fo-cheiu no lo permitian excusándose con que el pueblo se oponia y con este pretexto están dando que hacer de de que se hicieron los tratados con Francia.

El año 90 la sociedad secreta del gran cuchillo destruyó muchas iglesias y capillas á la Mision de los Padres Jesuitas de Siong-hày y por aquí Fo-gán no hubo paz verdadera hasta que el Sr. Cónsul Claude comenzó en Fo-chein con traer soldados franceses para defender la edificacion de la iglesia. Entonces los Mandarines de Fo-chein, que estarian al tanto del diabólico plan de los boxers, enviaron ellos soldados y con apresar á unos cuantos granujas, se edificó la iglesia no por el Mandarin, sino por el P. Moreno y junto al terreno do estaba la antigua.

El año 95 compró el P. Moreno dos casas y un terreno junto al que quisieron levantar iglesia el año 66, pero como el Mandarin no tenia órden de Fo-cheiu para edificar, detuvo la madera, que tenia preparada el P. Moreno ocultamente cerca de la Villa, la ya cual no sirvió para la iglesia, por estar podrida.

El año 97 se levantó una sociedad llamada del trapo blanco (pâ-ché-huy) y saquearon unas tiendas de Pìn-yiông. Fue el Mandarin y engañó al cabeza, que se entregó y le cortaron la cabeza y con eso se disipó la sociedad. Está plagada la China de sociedades secretas al estilo de la masoneria y en todas partes arma lios.

Si tuviera V. P. Mà la relacion del P. Ortuzar y Sr. Badia, se podria publicar por partes y veria de continuarla desde el año 85, pues hasta ese año la continué, pero no sé si llegó todo á manos de V., y si lo pudo conservar con tanto vayven como en todo el mundo.

Creo que en 300 años que ha se fundó esta mision (los PP. Jesuitas llegaron el 1582) solo el Sr. Ventallol llegó á 53 años de misionero y el Sr. Carpena á los 58. Ningun otro llegó á los 50 años y pocos pasaron de los 40. Muchos han muerto antes de cumplir los 50 años de edad Europeos y chinos. Los periódicos chinos publicaron parte de los crímenes de los rojos españoles y les contestábamos que eran los rusos como en China.

Hasta otra, si Dios quiere De V. m. h. y de S.

Fr. Miguel Vilar

O. P.