Autor: BADIA, Tomás
Título: Carta del P. Tomás Badía al Prior Provincial Fr. Rafael Masoliver, Fogan, 24 de febrero de 1838
Fecha: Fogan, 24 de febrero de 1838
Localización: Archivo de la Provincia de Nuestra Señora del Rosario (Convento de Santo Tomás de Ávila)
Signatura: (61) Sección China, Tomo 6: Relaciones (1836-1952). Doc. nº 2: Relaciones del P. Tomás Badía, 1836-38, Fols. 226-236.
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8.439 palabras / 48.841 caracteres

Localización y transcripción: David Martínez Robles

 


//f. 227a//

M. R. P. Prior Provincial Fr. Rafael Masoliver.

Mi Vendo Padre, ahunque con mucha dificultad se pudo encontrar cursor qe fuese a Macao para pedir plata, y podernos socorrer, fueron tales las circunstancias del lugar, y de la persecucion qe estabamos padeciendo, que no me fue posible escribir á V. P. M. R. como deseaba, y asi humildte le suplico dissimule la demora, pues fue sin poderlo remediar: unicamente pude escribir dos lineas á N. P. Procurador.
En varias de mis cartas habia participado la tranquilidad de que disfrutaba esta Mission de Fo-kien, y como era para alabar al Señor ver quasi publica N. Sta Religion. Causaba consuelo ver como todos los dias assistian los christos á oyr Misa, y cantar el Rosario y demas preces: se admiraban los gentiles qdo veian la multitud de christos que assistian en las principales solemnidades, y qe no cabian en las Iglesias: causaba devocion oir como los christos en todos los Domingos y demas solemnidades cantaban oublicamte el SS. Rosario en sus casas: casi todos los años en todas partes habia gentiles qe se covertian al Señor, y se admitian al gremio de la Iglesia con la ablucion del Sto Bautizmo: los PPs podiamos ir publicamte quasi en todas partes, y eramos venerados por los mas de los gentiles, qe mirandonos como á Job assurgentes stabant, cessabant lo qui, i digitum superponebant oni suo. Tales eran las circunstancias de esta Mission: pero vol nobis guia pescavimus? y el señor por sus inecrutables Juicios permitio que padeciessemos una persecucion tan terrible, qe no solamte enmudecio nuestras Iglesias, si qe tambien troco nuestra alegria en llanto, por habe quedada esclava la que antes era libera: si, prevalecieron nuestros enemigos, ultrajaron todo lo sagrado, quemaron y derribaron las Iglesias, et ecce sancta nostra, et pulchritudo nostra, et claritas nostra desolata est.
Si, mi Vendo Padre, desde el mes de Noviembre del año 36. hasta //f. 227b// Febrero del año 38. hemos padecido, y ahun estamos padeciendo persecucion, exceptuando algos cinco meses qe estuvimos en paz. En el dia 20. 9bre del 36. recibimos cartas del P. clerigo Oang, qe está administrando en la capital de esta Prova, en la qe nos participaba como un gentil fue á acusarnos en la Corte, y qe ya habia orden del Emperador para prendernos, pero qe de modo alguno podia averiguar en qe consistia la acusacn en el dia 23. del mismo nos envió una copia de dicha orden, qe por su actividad y vigilancia pudo conseguir: dicha acusacn quoad substabtiam es como sigue,, un tal Lien-tei-chun del territorio de Ku-fin-ken vino en la Corte, y declara como en el territorio de Fogan hay Europeos, qe seducen al pueblo predicando la religion de Jesu-Christo, y el principal cabeza se llama Sam-put-pa; los tales recogen gente; reciben dinero del pueblo; tienen sus hornos de cobre é hierro; hacen armas; son asalteadores de camino; sus discipulos tienen comunicacion con las Provas Kung-toeng, Cheic-kong [??], y Kong-soe; y si no se pone remedio dentro poco quedará seducido todo el pueblo: con qe tambien todos los qe sigan dicha Religion con sus libros &, y luego sean conducudos ante el Virrey, para qe en propia persona los ecsamine, participandome á su tiempo el resultado. Que tal oir semejantes anuncios? como palpitan nuestros corazones? gracs al Señor qe por su infinita Missericordia todos estuvimos bastante resignados.
En el dia 24. del mismo mes dicha orden llegó en esta, pero el Mandn qe entonces era interino, muy prudente, y nada contrario de N. Sta Religion, tomó las providencias con pacifiguez, é informado de algs peritos, queria dissimular, y disponer sin qe fuesse necessario molestar al pueblo. Como era grande la envidia de nuestro comun enemigo y accusator fratuum et Diablo, hizo qto pudo para destruir a sus competidores, haciendo qe el Virey enviasse un Comissionado para qe se executayse con toda severidad nuestra causa: Este Comissionado llegó en esta el dia 1 Desiembre, y desde luego mando llamar al Mandarin, que estaba recogiendo los tributos en otro pueblo, reprendiendole por qe fue incurioso, é instandole con todo vigor para qe executasse: estuvieron con estas contiendas por espacio de //f. 228a// ocho dias, de modo que en toda la Ciudad no se oya mas que crucifige, caucifige, y varios fueron los pueblos que tanto los gentiles como los chriss recogieron sus cosas, y dormian en casa agena. Nuestro abogado el Mandarin se mantuvo se mantuvo firme, y á pesar de tantas angustias, dixo el Commissionado qe para no molestar al pueblo estaba resuelto á qe le degradassen ó bien que le cortassen la cabeza.
Estando en estas competencias se pudo averiguar que ahun vivia el hero mayor del fingido Europeo Sam-put-pa; y asi fue preso y conducido al tribunal; este pobre infeliz christiano, despues de ser instruido por el mandarin sobre el modo de responder, apostato pisando la cruc, y dixo como su hermano no era christo, qe desde pequeño siempre fue inobediente, salió de su casa, y qe en la carcel de otro territorio habia muerto de enfermedad: con semejante declaracion tuvo salida el Mandn, y pudo responder al Virrey; y asi el Comissionado no pudo meter la uña como deseaba, sino qe tuvo qe volverse con el rabo entre las piernas.
El Virrey aprobo lo dispuesto por el buen Mandn, y solo encargo qe dicho christo se ecsaminasse otra vez a fin de evitar el qe ocultasse: escribio al Emperador qe luego le enviasse al Acusador, para qe fuesse juzgado, y ecsaminar los motivos porqe habia acusado: el Emperador cedio, y desde luego con la mayor prestesa le hizo conducir á nuestro enemigo el Lien-tei-chun; pero, oh buen Jesus! quan benigno soys para los qe hos aman! quan bueno para los que hos piden! y quan recto y justo paro los qe hos aborrecen! Dos horas depues de haber llegado en la Capital, y apenas poder responder a qto se le pregunto, murio con admiracion de todos: Deus non innidetur!
Muerto ya el acusador, hubo paz; y en accion de gracias, y ademas para satisfacer en parte lo qe habia gastado el Mandn con el comissionado, se recogieron de los christs unos 500. pesos; el Sr Vico Apostco ofrecio 500. y otros 100. la Comunidad, los quales ocultamte se entregaron al Mandarin: quedo agradecido, y dixo qe haria qto estuviera á sus alcances para los de Fo-gan. //f. 228b// Lastima que poco despues tuvo qe ir á otra parte, por haber llegado el nuevo Manda[rin] por espacio de un año qe estuvo en esta de interino, todo qto hizo fue con prudencia, desint[eres] y aplaudido de todos.
Todos los PPs por espacio de unos dos meses estuvimos escondidos, y gracias a[hun] que no tuvimos desgracia alguna. Unicamente nuestro Vendo viejo el Sr Carpena paso su tra[n]gillo por ser descubierto por un ingrato christo; y sino me engaño el dia de Navidad s[eis] soldados se presentaron el la casa donde estaba escondido, y a fin de obtener plata fin[gie]ron tener orden del Mandarin para prender al Sr, que sabian estaba allí: estuvieron [dispu]tando hasta las seis de la tarde, y no querian volverse hasta que por ultimo les dieron q[ua]tro ó cinco pesos: todo aquel dia estuvo dicho Sr encerrado en un granero teniendo qe [co]mer batatas crudas por no tener otra cosa: al dia sigueinte tuvo qe mudar de [lu]gar, lo qe es muy penoso por su edad y padecer de ka hernia. En todo aquel ti[em]po las salidas siempre fueron de noche, con no poca incomodidad.
Ahun qe luego supimos como el nuevo Mandarin era avarissimo, i nue[???] y enemigo declarado de N. Sta Religion, con todo como ya disfrutabamos de la antigua paz, continuaron nuestros proyectos, y sin acordarnos siquiera de los beneficios que poco ant[es] habiamos recibido del Señor, ingratos no supimos darle las debidas gracias por haberno[s li]bertado del grandissimo peligro en qe nos hallabamos, y lo peor de todo ni pensamo[s] emendar nuestras faltas; con qe se completó la ira de Dios; intentó dissipar los muros [de] esta pequeña Sion, y tendio el arco de su justicia, enviandonos una persecucion la m[as] terrible qe nunca habia experimentado esta christiandad: En effecto, el dia 16 de [ju]nio del 37., sin tener el mas minimo aviso por estar entonces dicho P. Clerigo administrando en otro partido, antes de almanecer principiaron á prender christs dentro [de] la misma Ciudad; y en el mismo dia á las 9. de la mañana fueron al Pueblo de Ke-t[...] qe es uno de los mas cercanos, y donde yo administraba, prendieron un christiano Padre de un Sa[cer]dote indigena, é immediatamte fueron á la Iglesia donde pillaron todo qto encontrar[on] que fue quasi todo por no haber mediado tiempo para poderlo esconder: la suerte fue qe el P. [Fr.] Juan de Sta Maria Magdalena, qe actualmte estaba alli, pudo escaparse.
En aquella ocason estaba en Nouê-yông en compañia del P. Fr. Miguel [de] Calderon haciendo los Exercicios Espirituales, y luego de concluidos intentaba ir á buscar //f. 229a// lo que habia llevado la barca, qe tres ó quatro dias antes habia vuelo de Macao. Luego qe yo y los demas PPs fuimos sabedores de tan inesperada novedad, qe fue el mismo dia poco antes de comer, procuramos ponernos en salvo, y aguardar lo que fuese beneplacito del Señor. No es facil explicar por menudo las correrias qe hemos tenido los PPs en unos ocho meses, y mucho mas dificil es explicar con distincion las guerras, pillages, prision de christs, y demas desgracias que han sucedido en dicho tiempo; con todo para cumplir con mi deber me explicare segun sepa entender y este á mis alcances.
En un principio el Mandarin no hizo salida alguna, sino qe instruido de los Escribas, y dirigido principalmte por un christiano Apostata, despues de haber ido al fano del Diablo, hecho su voto, y maldecido la cruz, encargo dicho negocio á los Esvirros, mandando qe á cada pueblo pussiessen en publico la orden de prender christianos fuessen hombres ó mugeres sin distincion alguna, y sin expressar Europeos ni cabezas de Religion. Los esvirros, como son gente sin affeccion alguna, y amigos del pillage &., todos los dias y noches hacian sus salidas en los pueblos pequeños, y donde sabian que habia pocos christianos, robando sus cosas, destruyendo algs casas, prendiendo christs, y otras picardias, de las quales algs mejor es callarlas: de los christs presos algunos eran soltados por dar plata, y los pobres eran conducidos al Mandarin: asi duro cerca de un mes. Los christs todos atemorizados no se atrevian á dormir en sus casas, y algs ni ahun trabajar sus campos. En los pueblos grandes y de muchos christs no se atrevian ir por temor de qe serian apaleados, y asi por entonces no padecieron cosa particular, y los PPs tenian donde poderse refugiar.
El Mandarin hizo su interrogatorio á los pobres christs presos, de los quales algs apostataron, y confessaron todo qto sabian de los PPs tanto indigenas como Europeos; otros se mantubieron firmes en confessar á Jesu-Christo N. Redentor: á varios de los qe se negaron ser christs les mando dar bofetones, y á los qe confesaron la verdad quasi á ninguno: tanto estos como aquellos fueron //f. 229b// conducidos, ceñidos de cadenas, con esposas y grillos como á malhechores y reos de muerte, en la Capital á ser juzgados en presencia del Virrey: en varias remesas fueron conducidos 27. christs: cosastennecio [???] ver qe trataban á los pobres con tanto rigos.
Los Esvirros prendieron á dos Beatas: la una estuvo encerrada en compañia de los malignos por tres dias y tres noches, hasta qe sus herms compadecidos de las angustias de su hermana la rescataron con plata, quedando la pobre hecha un esqueleto, y contraxo una grave enfermedad, de la qe pudo salir con la ayuda del Señor ahunqe con muchos achaques: la otra, qe es de los arrabales fuera los muros de la Ciudad, y llamada Eing-chiong, se porto varonilmte y como verdadera hija de N. P. S. Domingo, é instada para qe pisasse la Sta Cruz, qe de intento pusieron á sus pies, respondio asi ,,yo pisar á mi amado Jesus y Redentor? antes moriria qe cometer tanta ingratitud y desacato; conducidme donde querays, pues estoy preparada para dar mi vida, y á padecer lo qe se ofrezca, antes que negar ser christiana, y dexar de ser Beata: los esvirros, viendo tal resolucion, procuraron sacar alguna plata, y, sin qe la B. Lo supiera, buscaron un gentil, qe se fingiese ser su Madre, y en su nombre pisasse el Crucifixo, despues la despacharon, mandandole qe dentro de tres meses de desposasse: concluidos los tres meses fueron otra vez en su casa, amenazandle que se no se desposasse la prenderian otra vez, á los quales respondio con serenidad; aqui estoy prendedme, porqe casarme nunca lo hare, vosotros cuydado; immediatamte en presencia de sus herms se corto el pelo, cosa horrorosa para el chino, y mucho mas en las mugs.
Las demas Beatas, sabedores de lo acontecido, y llenas de temor, á fin de evitar el negar á Jesu-Christo, unas se escondieron en casas de gentiles conocidos, con mil escollos; otras por no tener gentiles conocidos, y ni saber donde parar se escondieron en los montes, et in cavernis terra. Causaba verdadera compassion ver las Esposas de Jesu-Christo entregadas en manos de lobos, et in solitudinibus carantes; pero gracs al Sr qe hasta lo presente no se ha oido escandalo alguno, y qe se han portado fielmente dando honor á la Religion, y a nuestro Sto Habito.
Los Esbirros en un principio pricipiaron á perseguir al P. Juan de Sta //f. 230a// Maria Magdalena, y por dos veces estuvo á pique de ser preso: viendose asi perseguido salio para la Provcia de Cheic-kong, qe está al norte de esta; pocos dias despues de haber llegado alli, pico la espia, pero quiso Dios que fuesse avisado por el mismo qe lo avia declarado, y asi pudo escaparse poco antes de qe los malevolos llegassen al Meson donde estaba para prenderle. Por ultimo, observando que no podia parar en parte alguna, acompañado de dos christs se embarco para la provincia de Nam-keing, donde administran los PPs Portugueses, y desde entonces nada hemos sabido de dicho Padre, pero confiamos qe no habra tenido novedad.
El P. Serrador, como ahun no se habia curado del todo de la pierna, qe tanto tiempo habia tenido mala y sin poder celebrar, á fin de tener mas seguridad, desde un principio intento pasar al partido de Neing-tec; pero quizo Dios que no pudiese verificarlo, y fue su suerte, porqe si hubiesse ido mas dificil le habria sido poderle ocultar, por haber en dicho partido pocos christs, y ser mas descubiertas la salidas y entradas: poco despues de haber salido dicho Padre con la sylla de la casa donde habia estado escondido por espacio de tres dias, y á donde estabamos yo y el P. Calderon, fue detenido por unos cinco ó seis gentiles monticulas, que fueron sabedores de su salida por los mismos sylleros: luego assistieron los christs y despues de haberles dado uno ó dos pesos libertaron al Padre. Al momento se divulgó la prision de dicho Padre, por cuyo motivo los Esvirros principiaron á descubrir sus pasos, y por dos veces estuvo á pique de ser preso: muchos fueron los lugares donde se refugio, y en parte ninguna encontraba seguridad, hasta qe por ultimo fue á un pueblo llamado Soe-uìn, qe esta colocado entre montes, como despues dire, y á donde ya estabamos escondidos quatro PPs Europeos.
El Sr Vico Apostco, pocos dias despues de haber principiado la persecucion, conociendo las ideas del perverso Mandn, temio, y se fue al partido de Neing-tec, sufriendo muchs trabajos, por serle penoso andr ahun con sylla. Segun la relacion de algs cartas qe recibi de dicho Señor, fue un prodigio de la Divina Missericordia el qe pudiese escaparse, y suportar tantas tribulaciones: pondré algs //f. 230b// parrafos de sus cartas para alabar al Padre de eternas Missericordias: en una carta, cuya fecha [es] 14. Julio del 37. dice;; hace un mes qe ando corriendo la tuna, sin poder fixar en parte alguna; las salidas y entradas siempre de noche entre gallos, unas veces con lluvia, malos caminos y á obs[cu]ras; la primera morada fue de quatro noches, y tuve qe salirme por estar lleno mi cuerpo de chinches, y otras immundicias; al salir un Bachiller tuvo la habilidad de sacarme mas de cien pesos, Dios lo reciba,; En otra, fecha 30. 8bre del 37. dice,, lo que por aca ha pasado (en el pueb[lo] de Lam-kou del partido de Neing-fec) desde la Solemnidad del Arcangel S. Miguel, es largo de citar, solo puedo decir qe á fuerza de proigios de la Divina Providencia he podido escapar de l[as] uñas de mas de 400 leones, qe comboyados por el Leon grande, muy semejante á esse de Fo-gan, vinieron muy seguros de qe no podria escapar de tantas redes; estuvieron muy cerca de mi; y viendo alli una manada de cabras, tirándose á ellas, las cabras arrancaron á correr montaña abajo, ellos las siguieron, y me dexaron libre; es tiempo de callar por considerarse todo picazo autorizado sobre mi persona, como sobre un leopardo; han tratado de levantar una compañia, y á expensas de ella cogerme; trataron de buscarme con perr[os] de caza como á una fiera pessima; me han buscado por muchos sitios, mas Dios Padre de et[er]nas Missericordias me ha librado hasta lo presente, basta, pues en este sitio logobre no se puede mas ni menos; baxaronme á este sitio con una escala, qe mudaron quatro veces para llegar á el.,, En otra carta, dirigida al P. Calderon, dice,, recibí la muy atenta de V. R. in caverna maceniae [???] en el dia mismo qe nos hallabamos por las llubias hechos en ella una sopa; los pies estaban sobre el agua, y la cabeza y el cuerpo chorreando de ella por la qe nos caía de arriba; acudieron los piadosos christs, y nos sacaron de allí, pero con qe trabajo yo temi quedar en la esta casa, y á los saltos de peñasco en peñasco caer en algunas de sus profundidades, qe me serviera de sepulcro; salí, no por mis fuerzas, sino por virtud divina, no he tenido en mi vida ocasion mas terrible; salí por fin grs al Señor, y me encuentro en una casilla, en la qe me dan de limosna un obscuro y logobre aposentillo, tiene una cama, una mesilla, y un candil qe me sirve de sol y luz; no desprecio la oferta de essos piadosos christs hospitatores, porqe el Ministerio me ha hecho aborrecible de los mundanos, y ahora espero mas en la Missericordia de Dios.,,. Todo esto sucedio á dicho Señor en tiempo del Mandn interino, como despues dire: al volver el propio Mandn, se apaciguo la cosa, y asi dicho Señor esta con mas libertad, y sin haber contrahido enferd alga, gracs al Señor.
//f. 231a/// Alborotado ya todo el partido de Fo-gan, y sabedor el Mandn de todos los lugares de las Iglesias, y de todos los PPs, intento prendernos, sacar plata, y vejar á los pueblos grandes; con qe principio á hacer sus salidas con la turba non saneta de los esvirros, y acompañado de la tropa con el Comandante de armas. La primera, qe fue á los primeros de Julio, fue en el pueblo de Song-yong, que á más de ser todos christs, es uno de los mas ricos, y a donde administraba el P. Bernardino Yzaga: para sacar mas plata se valio de la siguiente estratagema; envio antes á su hijo con unos 40. Esvirros para prender christs, y como los encontraron desprevenidos prendieron á dos, los quales fueron libertados por los christs del mismo pueblo; viendose asi burlados, se volvieron haciendo pedazos de la sylla en qe iva el hijo del Mandn, é hiriendose a si mismos algun tanto, declararon qe dicho pueblo se habia revelado &: oyendo esto el Mandn immediatamte funiis invectus salio con la turba magna para dicho pueblo; los christs sabedores de esto, se escaparon al monte, exceptuando los Bachilleres, qe como gente soberbia, de poca fe, y presumidos de su saber, quizieron aguardarles pensando qe con el ecce adsum se compondria todo: estuvo allí unos tres dias, y á la vuelta se llevo conmigo á seys graduados, los quales estuvieron arrestados muchos dias dentro de la ciudad, y por ultimo pudieron libertarse afloxando tres mil pesos.
La segunda salida fue al pueblo de Ke-foeng á instancias de los Esvirros, qe calumniaron á los christianos de dicho pueblo, diciendo qe habian preso á un Padre, y qe se lo querian pillar &: dio credito á lo qe apetecia, y asi el dia 26. Julio salio con la griteria de crucifige, crucifige eum; al llegar á dicho pueblo todos los christs se reunieron, y se escaparon al monte: viendo el Mandarin qe no lo recibian en casa alguna, con el comandante se fue directamte en la Iglesia, y despues qe los esbirros destruyeron la Casa de la Provincia por ser acusados por un Apostata de qe en su casa escondian al Padre, pegaron fuego en la Iglesia, y en el mismo dia se volvieron sin causar otra desgracia.
La tercera salida, qe fue á los primeros de Agosto, fue á un pueblo llamado Lo-ka-hoeng, donde administraba el P. Ignacio Ortuzar; estuvo allí quatro ó cinco dias dando el saqueo general, prendieron á cinco ó seis //f. 231b// christs por estar descuydados, golpearon algunas casas, y por ultimo mando destruir la Iglesia, quedando unicamte algs arigues por señal. Desde este pueblo fue al pueblo de Ting-tan, donde administraba el Sr Vico Apostco: unicamente lo recibieron los gentiles de dicho pueblo, que seran una tercera parte. Al llegar inmediatamente pidio qe le presentassen al Sr obispo; á cuya peticion respondieron los gentiles, qe no sabian donde estaba escondido, y qe no podian satisfacer á su peticion: conociendo el Mandn qe no era possible prenderlo, pidio plata, y los gentiles en nombre de los christianos le prometieron mil quinientos pesos; y asi se volvio sin coger gente, ni causar desgracia alguna, estando alli solos quatro ô cinco dias.
La quarta, que fue el dia 30. de Agosto á las 3 de la noche, fue al pueblo de Soe-uin, donde esta edificado uno de los dos seminarios de esta Mission, y á donde estabamos actualmente escondidos cinco Padres Euroipeos, por ser uno de los lugares mas distantes de la Ciudad, collocado entre montes, y ademas de ser todos christianos, son gente valentona y de puño; llegó alli el dia siguiente á las nueve de la mañana: en aquella ocasión estabamos totalmente desprevenidos por haber oido decir que el Mandarin no saldria por algunos dias por haber nuevamente llegado un Comissionado del Virrey, y tenia otras ocupaciones de mas urgencia; la suerte fue qe poco antes de llegar el Mandn vino á toda prisa un christiano del pueblo Lo-ka-hoeng, gritando á voces; el Mandarin llega, el Mandarin llega, salio todos: al oir semejantes voces, sin consultar, y casi en cueros dimos la corrida al monte, qe distara del pueblo una ó dos millas, y asi podimos evitar el ser vistos de los varios desterrados, y algs esvirros, qe como gente valiente, sin affeccion, y amigos de cometer crueldades, precedian al Mandn para sorprendernos, y aterrar á todo el pueblo, y pillar ad habitum. Como fue la cosa tan repentina, el pueblo no pudo prevenirse para la pelea, como deseaba, por estar separados, y los mas estaban al campo con el trabajo; con todo viendose acometidos de tal gente, á puño, con piedras, y con algs armas que les pillaron, se //f. 232a// pelearon varonilmente, quedando varios de ellos heridos, muriendo pocos dias despues uno, que era el cabezilla: del pueblo solamente quedaron heridos el pobre casero, y un gentil qe encontraron al medio de la calle cansado, y sin reaccion alguna. Viendo los desterrados qe les salia el tiro por la culata, y qe no podian con el pueblo, ensangrentados retrocedieron, y suplicaron al Mandarin, q. con la tropa estaba ya para entrar, qe no fuesse adelante; temio, y se detuvi hasta qe uno de los soldados dixo; animo, no hay qe temer, pues es pueblo fiel, y unicamente han herido á los desterrados por saber qe son gente indomita, y á fin de salvar sus intereses: al oir tales palabras paso adelante, y en drechura fue al Seminario con el comandante de armas. Al llegar inmediatamente el Mayordomo del Mandarin preguntó á los christianos, qe estaban todos reunidos en un montecito al lado del mismo Seminario, donde estan los Europeos? Los christs respondieron, mucho tiempo ha qe no los hemos visto, ya se volvieron en su tierra: como replicó el Mayordomo, hos atreveis á negar, qdo nos consta (habia picado la espia) que ayer en tal casa estaban cinco? presentadlos, prosiguió, y por cada uno hos daremos (mentira) mil pesos: los christianos, con el mismo tono y sin transmutar su semblante, le contextaron, bueno está, registrad todo el pueblo, y con tal qe los encontreys, nosotros sufriremos la pena, y sino están, cuydado en tocar, y destruir ó maltratar nuestras casas; al contrario no hos volvereys sanos. Despues les pidio para comer la tropa, y ademas tanta plata; el pueblo se excuso diciendo que no tenían para si, mucho menos para ellos. Conociendo el Mandarin la resolucion del pueblo temio, y despues de comer lo qe llevaba consigo, se volvio con un pobre christiano, qe prendieron por ser inexperto é incurioso; nada registraron, y fue nuestra suerte, porqe si hubiesen registrado bien podian conocer qe estabamos.
Al volverse pasó por el pueblo de Ke-sen, donde estaba edificado el otro Seminario, y á donde estaban escondidos el P. Jordá, y un P. Indigena, por tres veces pidio pernoctar al pueblo, y ver la Iglesia, siempre se le nego, respondiendole qe todos los ancianos se habian huido, y qe unicamente quedaban al pueblo unos tres ó quatro cientos jovenes; con qe viendo qe no quxian recibirle, y qe el Comandante de armas, qe no era amigo de molestar los pueblos, iva adelante con la tropa, y sin querer detenerse, tuvo qe ir al pueblo vecino //f. 232b// donde cenó, y en la misma noche volvio en la ciudad. Todos alabaron el modo con qe se portan estos dos pueblo, y ojala qe en los demas hubiessen proseguido! pues seguramente se habrian conservado las Iglesias, y habrian evitado sacar plata, y apostatar, como despues hicieron. Despues de haber vuelto el Mandn en la ciudad huvo gran griteria de qe volveria al pueblo de Soe-uìn, y assolaria á todo el pueblo y varias fueron las cartas qe dirigian los conocidos, á fin de qe se compusiessen con plata, y poder evitar tanta desgracia: temio el pueblo, envio su comissionado para componerse con el Mandarin, y soltando mil pesos obtuvo qe no fuesse otra vez: los Padres ofrecimos dos cientos pesos para ayudarles, y ademas de poder obtener obtener sal [??] va la Iglesia, recompensamos el bien qe se portaron con nosotros. En aquella ocasi[on] estuvimos quarenta dias y quarenta noches al monte con sola la cubierta de algunos esteros, aguantando las muchas llubias qe huvo, y demas incomodidades consiguientes: antes ya habiamos estado quince dias en dos ocasiones; pero gracias al Señor qe no contaximos enfermedad alguna.
El Mandarin varias veces envió sus commissionados al pueblo de ting-tau, para qe le diessen la plata qe le habian prometido, y siempre se resistieron en darsela; con qe á mediados de Setiembre indignado hizo su segunda salida para dicho pueblo, con el Subcomandante, qe era tan cruel como el mismo Mandn, al llegar la tropa disparo sus fusiles á los christianos qe estaban al monte: observando tal crueldad todos los christianos hombres y mugeres, Padre é hijos se escaparon en los montes, y muchos sin tener qe comer. El Mandarin con toda la turba estuvo á dicho pueblo por espacio de diez y nueve dias saqqueando todas las casas; estropearon algunas y, quemaron la Iglesia, y la casa de un pobre christo, qe fue acusado qe habia acompañado al Obispo: muchos fueron las alajas qe sacaron de dicho pueblo, y por ultimo encontraron las vestiduras sagradas, adornos de la Iglesia, y todo qto habia trahido la barca de Macao, exceptuando las cartas, qe antes habian llegado por tierra, y algunas pocas estampas. Los soldados y esvirros todos los dias hacian sus salidas en los pueblos vecinos para prender christs, sacar plata, y buscar al Sr Obispo: prendieron //f. 233a// á varios, y á algunos les daban tormento para qe declarassen donde estaba el Sr Obispo; un hombre y una mujer, no pudiendo sufrir el tormento, declararon qe se habia ido al partido de neing-fec, pero qe no sabian en que pueblo; el Mandarin luego dio parte al Mandarin de Neing-fec, que entonces era interino, y enemigo declarado de N. Sta Religion, para qe prendiesse al Sr Obispo. Los christianos, como se vieron tan vejados, desesperaron, y muchos de ellos ya por hambre, ya por su poca fe, volvieron al pueblo, pizaron la Sta Cruz, y se convertieron á Baal, quedando enemigos declarados, y prometieron qe siempre y quando el Sr Obispo volviese allí, ellos mismos lo presentarian. Con tantas desgracias no se ablandó el endurecido corazon del tirano Mandarin, ni queria salir de alli, hasta qe les presentassen al Sr Obispo, ô bien le diessen tanta plata: Los christianos viendo tanta obstinacion, despues de haber perdido todas sus cosas, á fin de poderse librar de tan duro exactor, tuvieron qe darle mil setecientos cinquenta pesos, tocando al pobre casero quinientos para poder librar su casa del incendio, como intentaban.
Los demas pueblos, qe hasta entonces no habian dado plata, escarmentaron, y temerosos de que no les sucediera peor, enviaron sus comissionados para contratarse con el Mandarin, qe ahun estaba en dicho pueblo de ting-tau, y así poderse librar de tantas desgracias. El Mandarin condescendió, por haber ya obtenido lo que queria, á saber, aterrar á los pueblos, sacanles su poca plata, y ultrajar N. Sta Religion hasta hacer aborrecible el nombre de christiano.
El Mandarin desde de dicho pueblo due en derechura al pueblo de Ke-sen para cobrar la plata qe le habian prometido; estuvo alli nueve dias; destruyó del todo la Iglesia y Seminario; saqueo la casa de un rico qe no quizo dar plata; y mando que veinte christianos del pueblo apostatassen pizando la Sta Cruz por cinco veces, por haberle aconsejado asi algunos picaros, diciendole, qe convenia asi por tener el Sto Christo cinco llagas: vindica Domine, et discant timere nomen sanctum tuum et //f. 233b// ne dicant gentes ubi est Deus eorum? Desde este pueblo mandó llamar á los christianos de otros pueblos para qe le diessen la plata prometida, y apostataaen pizando la Sta Cruz del mismo modo qe los de Ke-sen; cedieron y estaban ya dispuestos para qto se les mandase: algunos, ignorantes de aquel axioma, qui per alium facit, per seipsum facit, llamaron gentiles del mismo apellido para qe en su nombre apostatassen.
El Mandarin, estando todavia en dicho pueblo de Ke-sen, mandó que un soldado; un cabeza de esvirros, un esvirro de partido, y un cabezilla de partido, vulgo tey-po, fuessen al pueblo de Soe-uin, para qe los christianos del pueblo destruyeran en su presencia la Iglesia y el Seminario. Los christianos hablaron á los quatro dichos comissionados, y despues de haberles prometido unos veinte pesos, pudieron obtener el quedar intactos la Iglesia y Seminario, qe ha sido lo unico que se pudo conservar, de las siete Iglesias y dos Seminarios que tenia la Mission en el partido de Fo-gan. Dentro los muros de la Ciudad se habia comprado una casa para que sirviera de escuela para enseñar la doctrina, y con el tiempo habria podido servir la Iglesia, y á este fin ya se estaba componiendo á expensas de los mismos christianos; pero en esta persecucion un Escriba vecino de ella la invertio en almacen de anfion, con no mas autoridad qe la porque quiero: Dios se lo pague.
La ultima salida q hazo el Mandarin, que fue por Noviembre, fue al pueblo de Nouc-yong. En este pueblo habia dos Iglesias por ser pueblo grande, y comprender varios pueblos; y en ellas administraban los PPs Serrador y Calderon. Com en un principio los gentiles de este pueblo, que son gente pessima, habian ya destruido las dos dichas Iglesias, siendo promotor un christo Apostata rico, y ademas ya habian robado todo qto encontraron; el Mandarin no hizo mas qe sacar plata, qe fueron unos dos mil pesos, y despues de haber mandado apostatar algunos christianos de cada pueblo, se volvio sin saquear, ni maltratar casa alguna, ni manifestar el furor con qe habia procedido en los demas pueblos: estuvo á dicho pueblo unos doce ó trece dias.
//f. 234ª// La barca qe nos conducia las provissiones de Macao, en un principio fue sequestrada, pero gracs qe entonces nada tenia qe oliesse á Europeo; los Capitanes Pablo y Joaquin, todos graduados, fueron presos, y este fue condicido á la Capital, y aquel se pudo componer con plata. los christianos que no sufrieron el saqueo, los mas no dexaron de perder sus cosas ya por haberlas escondido en casa de gentiles, y estos haberlos pillado; ya por haberse consumido por la humedad y estan tanto tiempo escondidas: algunos unicamente pudieron salvar la ropa que llevaban encima. Estampas, reliquias, rosarios, y demas cosas de Religion lo mas fue perdido, ô quemado; algunos lo quemaron por temor de qe los gentiles lo encontrassen, y despreciassen; otros lo quemaron por desprecio, y haberse hechado la alma atrás, y ancho castilla. Los Padres quasi todo lo perdimos, ya por robo, ya por haberse podrido con la humedad: Los libros los mas fueron quemados por los mismos christianos, por temor de qe los encontrassen, y quedassen damnificados por tenerlos en sus casas. Unos tres meses despues de haber principiado la persecucion, quedamos son plata padeciendo mucha miseria por no hallar quien nos prestara, ni quien se atreviera ir á Macao para pedir plata. La plata qe solamente en este partido de Fo-gan pillaron el Mandarin, Escribas, y demas gente non sancta, según leý en una representacion qe un Esvirro de esta queria presentar al Virrey, y gracias al Señor qe no se verifico, pues era pessima, y en ella teniamos nombre el Sr Vico Apostco, yo, y el P. Bernardino Izaga, y ademas contenia los nombres de los pueblos y christianos que dieron la plata, y los nombres de los que la recibieron, todo especificado uno por uno; según digo, dicha representacion, la plata qe pillaron fueron unos diez y ocho mil pesos.
Todas estas perdidas, ahunque sensibles, poco importarian, pues nudi expressi sumus de utero matris, et nudi revertemun; Dominus dedit, Dominus abstulit; sicut Domino placuit, ita factum est; sit nom en Domini benedictum: lo que es doloroso, y digno de compassion, ver la perdicion de tantas almas, pues no solamente se convirtieron a Baal aquellos chrsts qe eran perezosos, y en nada abservaban la ley Santa del Señor; sí que tambien muchos de aquellos que uno consensu comedebant panes in mensa Domini abierunt retronsum, et factis surt nobis inimici. Quien dara fuentes de lagrimas á los ojos de esta mistica Rachel //f. 234b// para llorar dia y noche la perdicion de tantos hijos, et nollentis consolari quia non sun[...] En adelante no hay que llamarla hermosa, sino amaram quia amritudine volde replevit eam ommipotens.
Causa horror solamente el pensar las muchas blasfemias que en todo este tiempo, ya muchos gentiles, ya los Apostatas han proferido contra Dios y su SSmo Nombre; Deus longanimis quia aeternus: en las casas, plazas, y caminos se oya continuamente; no se ve milagro alguno; no hay prueba alguna de que haya Dios; esta Religion es falsa; estos Europeos nos engañan; malditos sean ellos, y malditos sean nuestros Abuelos qe abrasaron tal Religion, y fueron la causa de tanto daño; prenden á estos Europeos, y abandonan tal Religion. en este tiempo salió un pesquín, y según opinion de algunos, los autores fueron algunos christianos malignos, que nos trataba de brutos y perros, que no haciamos mas qe seducir al pueblo, y otras m[s] picardias, insultando por ultimo, que horror! á Jesus y á su SSa Madre Maria SSma diciendo, que impedian la generacion &. atendidas estas y otras muchas blasfemias qe con el mayor descaro se han tan indignamente proferido, bien podemos decir con el Profeta, Missericordia Dei si non sumus consumpti; pues mayor effecta est iniquitas huj [???] populi, peccato sodomorum &. Si en todo este tiempo no fuimos presos, unicamente ha sido por la infinita Misericordia del Señor, qe no nos falló dignos de padecer por su Santissimo nombre; y ademas tambien ha sido por la piedad de algunos christianos que han permanecido constantes, y han sido diligentes en escondernos, ahunqe con peligro de perder sus vidas.
En Fo-cheu, capital de esta Provincia, tambien huvo persecucion, y ahunqe no fue con tanto rigor como en esta de Fo-gan, con todo, según la relacion de vari[os] prendieron á unos quarenta christianos, é inmediatamente fueron encarceloados, como en esta de Fo-gan. Dicen que el tirano Virrey sacó de los pobres christianos, que á mas de ser pobres, no seran mas qe unos mil poco mas ó menos, una contribucion de cinco mil pesos, pero gracias al Señor qe no sufrieron el saqueo, ni destruccion de casas, quedando intacta la casa é Iglesia del Padre. El P. Clerigo Oang, como estba administrando en el partido de heîng-húo, distante de la capital unos quatro dias de camino, ignorante de lo que pasaba, volvio en la Capital pero beneficio del Señor, que luego fue avisado por un militar christiano, y despues de haber recogido todo lo de la Iglesia, se escapo por los montes, y sin tomar cubierta //f. 235a// por espacio de quince dias, medio muerto llegó á Chiong-Cheu, donde fue muy bien recibido de los christianos, y gracias al Señor que, según dicen, ya mejoró de la enfermedad qe habia contrahido por los malos caminos. Uno de los christianos, que prendieron en la capital, tuvo la fragilidad de declarar á dicho Padre Oang, y la casa donde estaba, al momento los Mandarines de Meing-ken, y a.buan-ken (dos villas comprehendidas dentro de la misma Ciudad) se tiraron sobre la casa, lo buscaron por todas partes, pero como poco antes habia salido no pudieron encontrarle. Unos seis ó siete meses despues, qe habia principiado la persecucion, supimos como el militar, que aviso á dicho Padre Oang, escribio un carta al Señor, avisandole como se intentaba la persecucion contra N. Sta Religion; pero Dios por sus inescrutables juicios permitió qe el christiano, á quien habia dirigido la carta, ocultase dicha carta, é ingrato á los beneficios que antes habia recibido de los Padre, y mayormente del Sr Vico Apostco, oculto lo indicado, y permitió, o mejor dire, quizo qe sucedieran las desgracias sucedidas.
En el partido de Neing-fec tambien huvo la orden de prender christianos; pero como el Mandarin era bueno, y nada contrario á N. Sta Religion, no huvo cosa particular; unicamente los esvirros, sin tener orden alguna, fueron en algunos pueblos, y sacaron alguna plata. por Setiembre dicho Mandarin tuvo qe ir á la Capital á ecsamenes, y estuvo alli cerca dos meses: el Mandarin qe entonces huvo interino fue malo, y como recibió un parte del Mandn de esta de3 Fo-gan, en qe le decia como estaba alli escondido el Sr obispo, hizo diligencias para averiguar donde estaba, las quales hechas pico la espia qe estaba en el pueblo de Lam-kou: inmediatamente mando alli al Mayordomo con algunos esvirros, y algunosgentiles, qe el mismo Mayordomo llamó para mas seguridad: llego en dicho pueblo sin qe los christianos tuviessen el menor aviso, y encontró al Señor con dos Padres Indigenas, qe poco antes habian celebrado Misa; parte de los christianos, por no poder evadir las desgracias de otro modo, apalearon al Mayordomo con sus compañeros, y parte acompaño al Sr con los dos Padres al monte: El Mayordomo, como se vio ultrajado, volvio á dar parte al Mandarin, y este para vengarse juntó la tropa y esvirros, //f. 235b// é imedistamente salio para dicho pueblo: al llegar todos los christianos se escaparon en los montes; con qe viendo qe no podia coger al de las barbas blancas, como le llamaban, esto es al Señor y qe todos los christianos se habian escapado, en venganza mando el saqueo general, quemaron tres casas, destruyeron la Iglesia, qe era la unica en todo el partido de Neing-tec, y destruyeron parte de algunas casas. En esta ocasión due qdo el Sr padecio los trabajos qe he indicado arriba. Quando volvio el propio Mandn se apaciguo todo, según relacion de una carta del Sr, en la qe dice assi; ,,En este territo de Neîng-tec nadie habla ya de nuestro negocio, y dan el pleito para evacuarlo: el Mandn es bueno, y reprobo la venida de su substituto á buscarme entre las montañas; depuso al Mayordomo; y dos malos esvirros qe lo engañaron; y le nego quinientos pesos qe á su despedida para Fo-cheu le habia ofrecido; esto y cerca cien pesos qe gasto en la expedicion contra el viejo de las barbas blancas, y mas de veinte qe en su prima venida gasto el Mayordomo, quitaron las ganas de hacer tentatibas los escribas malignos: con qe, concluye, no hay motivos de nuevos temores.
En Chiong-cheu tuvieron la misma orden de prender christs, pero como el Corregidor fue bueno, tanto este, como los los Mandarines de su distrito declararon qe no habia tal Religion, y asi los christs no tuvieron la menor novedad, grs al Señor. En los territorios de heing.huo [???], Fo-neing, Lo-ngun, y Loeng-kong, todos contenidos en esta misma Prova, y á donde no hay christianos, no huvo novedad. En las demas Provincias de este Imperio creo no habra habido persecucion, pues nada hemos oido, y ademas recibi carta del P. Jose lau que está administrando en la Provincia de Kong-soe, ó Kiang-sy, en la qe dice como gozan de paz, y qe en unos dos ó tres pueblos habia unos ciento y ochenta gentiles qe estaban aprendiendo la doctrina para bautizarse.
Hablando de la causa ú origen de la ultima presecucion, ahun no se sabe de cierto, ni convienen los christianos en le modo de explicarse; unos dicen qe
provino de un Ministro de la corte del Apellido Le, qe hizo una representacion al Emperador, en la qe le manifestaba como la multitud de Sectas qe hay en el Imperio perturbaban la paz, y entre ellas incluia la Madre de la verdad N. Sta Religion; pero parece no sera cierto en atencion de qe en las demas Provs no ha havido novedad: otros dicen qe un gentil de esta fue á informar al Vierrey; pero como no dice quien fue, creo no es mas qe sospecha: algunos dicen qe solo fue por los temores de qe los estrangeros. quieren apoderarse del Imperio, en atencion de qe los Ingleses ags veces han venido en los puertos de esta Prova de Fo-kien; pero quien dexara de conocer qe esto es pura sospecha, qdo es cierto qe lo unico qe intentan es hacer su comercio? Lo qe á mi parecer es mas cierto, ó á lo menos muy probable, es qe el origen de esta persecucion fue el mismo qe el de la primera, con la sola diferencia qe en esta ultima se completo la ira del Señor, y hemos sufrido parte de la pena qe merecian nuestros pecados, é ingratitudines en abusar de las muchas gracias, dones, y beneficios qe la mano benignissima del Señor derramaba con tanta abundancia en esta Mission.
//f. 236a// Supuesto que la primaria y principal causa fueron nuestros pecados, me parece qe los christs no tuvieron parte alguna de la causa segunda, sino qe unicamente provino de etiquetas tenidas entre gentiles, y en territorio donde no hay christiano alguno. En effecto, en uno de los montes del territorio de Kuin-an-ken, qe está rayano á esta de Fo-gan en la parte del noroeste, es donde hay muchos hornos de hierro, á donde trabajan gente de varias partes, unos con permisso del gobierno, y otros privadamente. Nuestro amigo el Lien-tec-chun, cuyo oficio era observar la buena ventura, y otras artes diabolicas qe ya está pagando en compañía de su Maestro Lucifer, tuvo no se qe contiendas con los oficiales de dichos hornos, y como salio de ellas con la capa arrastrando, despues de haber tenido qe pagar no se qe cantidad de dinero, y sufrido azotes en el tribunal de dicho Küin-an-ken, tuvo el ardid diabolico de vengarse acusando tan vilmente al innocente como he dicho arriba, y lo qe es mas de admirar tuvo la habilidad de qe dicha acusacion llegasse en manos del mismo Emperador. Esta es la causa cierta de la primera persecucion.
Ahunqe el Virrey de nuevo cuño aprobó lo dispuesto por nuestro abogado el Mandn, y contexto al Emperador como en esta de Fo-kien no habia tal Religion, ni tal gente; con todo como habia poco qe habia llegado y ascendido á la alta dignidad de Virrey, como los humores fogosos, y propios de novato, quizo hacer otras averiguaciones, y asi encargo á uno de los Manarinetes de la Vigilia, que está en la bocana del rio grande de esta de Fo-gan, qe ocultamente averiguasse si en esta havbia christs, europeos &. como en esta todo chico y mico sabe qe hay Iglesias, Padres &; este muñeco de Mandarinete cumplio tan perfectamente su encargo, qe le informo mas de qe le pedia, pues le contexto qe no solamente en esta de Fo-gan habia christs, si qe tambien en el partido de Neing-tec. Informado ya el Virrey, mandó su parte al Mandn de esta, en qe, seugun pudo averiguar el dicho militar christiano qe ocultamente lo abrió, le decia si; me consta de cierto qe en essa hay christianos &. y qe tu antecesor no supo averiguar, ni dsiponer; con qe mando rigurosamente qe al recibo de esta inmediatamente extermines tal Religion. El Mandarin, como quadraba en las ideas del tirano Virrey, lo ejecutó ad pedem littera como ya tengo dicho. Esta es, según parecer de muchos, la causa de esta segunda persecucion; y asi indico un gran Mandn de armas, qe es hijo de esta, y cuya Madre y hermana son christianos, en una carta qe escribio á los christianos de esta, y yo leí por dos ó tres veces.
De los christianos de esta de Fo-gan, que fueron conducidos en la Capital, nue murieron por haber entrado en la carcel un anamita apestado, y haber cundido el contagio: tres de ellos fueron felices por haber permanecido constantes en confessr á Jesu-Christo hasta entregar sus almas al Criador. A ultimos de Setiembre del 37. libertaron á quatro christianos de esta, y ocho del mismo Fo-cheu, despues de haber apostatado con muchs instancias de los Jueces, y demas Magnates, qe ocultamente asi les //f. 236b// aconsejaron diciendoles; si querys ser christianos, sedlo en vuestro interior, y esto basta; no seais contumaces, sino dociles á todo quanto se hos aconsejare por vuestro bien; no dañeys á los demas ni á vosotros mismos; mirad qe nosotros hos deseamos todo bien; escuchad lo qe se hos diga y enca[r]ga responder, y asi evitarys damnificar vuestras familias. Conjeturamos qe `los juecesusaron de estas y otras diabolicas exortaciones, y libertaron á quantos para ver si el Virrey aplacaria su duror, y ademas poder safarse qto antes de un negocio tan arduo, y de las resultas no muy favorables qe suelen acontecer á los manipulantes. el Virrey persistio en su dureza, y ahunqe poco despues aplaco un tanto su furor por haber tenido u[na] larga y grave enfermedad, en la qe por dos veces lo dieron por muerto; con todo los pob[res] christianos continuaron, y ahun continuan en la carcel, teniendo qe sufrir la vejaciones de los crueles carceleros, y lo peor de todo sin provecho de sus almas, porqe según relacion de algunos, qe fueron á visitarlos, exceptuando dos ó tres de esta, y quatro [o] cinco de Fo-cheu, todos los demas cedieron á tantas diabolicas adulaciones, y apostataron por dos ó tres veces qe fueron conducidos al tribunal. Roguemos á Dios para qe los ilumine, y fortifique con su gracia para qe puedan recuperar delante los mismos Juec[es] el daño de sus almas.
Ahunqe no haya finido nuestra causa, con todo esperamos qe dentro uno, dos ó tres meses se concluira; porqe en estos dias se recibio carta de uno de los christianos presos, en la qe dice como esperan volver qto antes: ademas dias pasados el Sr Vico Apostco recibio carta del mencionado militar en la qe dice asi; siendo de parecer el Virrey qe [de]bia informar al Emperador de todas las resultas de los actuado en la causa de los christianos, el gobernador fue de parecer contrario, y le envio al Juez de crimen, y otros dos magnates á fin de qe le aconsejaren qe desistiera porqe, les dijo; el año pasado (36.) en la causa del Sam-put-pa se dio el parte de qe en Fo-xien no habia gente estraña; el anterior Virrey un año an[tes] dio el mismo parte; con qe si su Exca dice ahora qe si, se halla, y nos hallamos todos en juicio contradictorio: hecha esta relacion, dice, el Virrey abajó la cabeza, y dixo amen. Con qe si esto es verdad parece qe no hay que temer; con todo como son grandes los ardides del Diablo, que según parece quiere por medio de sus ministros pillar lo qe antes era suyo, y ademas la soberbia del enemigo ascendit semper; no dexamos de rogar al Señor para qe, olvidando[se] de nuestras ingratitudes, nos mire con compassion, y no desenpare á este su pequeño rebaño, y haga que quededa justificada la Santidad de su Sta Religion: ademas esperamos de V. P. N. R. y demas Padres no nos alvidaseys en el Sto Sacrificio de la Missa y demas oraciones.
Dios gde ms as á V. P. como lo desea este su menr subdto que humilde y rendidamte B. S. M.
Fr. Thomas Badia

Fogan dia 24. Febrero de 1838.