Autor: OJEA y PORRAS, Gumersindo
Título: Carta del Cónsul de España en Shanghai al Primer Secretario de Estado.
Fecha: Shanghai, 12 de agosto de 1860
Localización: Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, Madrid
Serie: Política Exterior: China
Signatura: H2361
Extensión del documento digitalizado:
956 palabras / 5742 caracteres

Localización y transcripción: David Martínez Robles

 

CONSULADO DE ESPAÑA EN SHANG-HAY

12, de Agosto de 1.860.

Numero 36.

Direccion de Politica

Al Escmo. Sr. Primer Secretario de Estado y del Despacho

El Consul de S. M. Cª. participa haber tomado parte en la guerra civil de China el Aduar de Indios de Filipinas que vagan por esta Comarca, y las medidas que adoptó en consecuencia.


Numero 36.

Direccion de Politica

Escmo. Sr.

Muy Sr. mio: en mi Despacho nº 33., de 26, de Julio ultimo, tuve la honra de manifestar a V. E. entre otras cosas, que de las complicaciones de esta localidad, en las que me ocupaba, surgia el temor de que al Consul de S. M. Cª. no le fuese dable conseguir que sus compatriotas guardasen absoluta neutralidad en la guerra civil que se libra a las puertas de Shanghay. Tambien pronosticaba que á la actitud adoptada por Francia e Inglaterra, inclinandose la primera en fabor del Gobierno constituido, y pronunciandose la segunda por los Rebeldes o Insurgentes, debia seguirse el ausilio de hombres y municiones de guerra a los partidos, prestando este hecho mayores dimensiones a la implacable contienda de Teipines y Tartaros. Tanto aquel temor como este pronostico, han llegado ya al terreno de la realidad, aunque me inclino á creer que su efecto se limite a esta localidad, mucho mas, si como debe esperarse acaso hoy mismo se reciben noticias de victoria por los Anglo-Franceses en el Pei-hó, y deja de verse en lontananza la perspectiva de un acomodamiento.

         Varias veces he informado a V. E. del considerable numero de naturales de Filipinas que vagan por esta Comarca, entre los que tampoco faltan Españoles de la Peninsula, unos y otros o desertores de la Marina, ó profugos de las matriculas o de las quintas. Por mas que haya dedicado mi atencion a estirpar este perenne elemento de desorden y descredito, no pude conseguirlo completamente, porque se multiplicaron por ensalmo, lo que prueba la facilidad que hallan en eludir la vigilancia de nuestras autoridades, para lanzarse en esta vida de bandoleros. Por supuesto que a la luz de las disposiciones legales que rigen nuestro dro. de Nacionalidad, ninguno asiste a tales individuos, para decirse subditos Españoles y reclamar la proteccion Nacional, pero en China son inaplicables dichas disposiciones, y el lugar de la naturaleza designa siempre la Nacionalidad: las autoridades Chinas no entienden otra cosa, ni el sistema fijo y absoluto que hay que observar con ellas, consiente en cuestiones de extradicion y fuero, entrar en la clasificacion de cual individuo tiene derecho a la proteccion de nuestra bandera y cual lo ha perdido.

         Ahora bien, empeñada aquí la lucha entre Insurgentes e Imperiales, facil era preveer que semejante aduar de vagos, se prestarían al papel de Baskibozuki, si quiera no fuera mas que por los estimulos del saco. Tampoco es de estrañar que los Mandarines hayan solicitado sus servicios, porque en realidad cada uno de ellos vale en calidades militares por veinte soldados chinos; mucho mas desde que supieron que los Rebeldes incendiaban los Templos Catolicos, pues lo mismo que en los salteadores de Sierra Morena, se halla muy arraigada, entre los sentimientos de estos, esa mezcla de absurda religiosidad que simbolizan sus brindis a la Dama y a la Virgen.

         Como unos ochenta hombres han conseguido los agentes del Toutay llevar a sus filas, y como ciento mas entre los Ingleses, Franceses e Italianos.

         Disgustados los Ingleses, decididos partidarios de los Rebeldes, pase a verme con el Consul de su Nacion y con el Ministro Mr. Bruce para enterarles de que me hallaba dispuesto a secundar toda medida que tuviera por objeto establecer claramente que el Consul de S. M. Cª. reprobaba el que los subditos Españoles tomasen la mas minima parte en fabor, ni en contra de los partidos Chinos, que iba a requerirlos a que se presentasen a mis ordenes, declarandoles incursos, caso contrario en la perdida de la proteccion Nacional.

         Como nada de esto tenia asomos de favorecer a los Rebeldes, las autoridades Inglesas ninguna medida han propuesto, a pesar de hallarse en el mismo caso que la Española. Esto no obstante, por mi parte hice insertar en el periodico de esta plaza un requerimto. a los subditos Españoles al tenor de lo manifestado a las autoridades Inglesas, y aunque con bien dudoso derecho, mandé al canciller al cuartel Imperialista a notificar personalmente el requerimto., cuyas medidas produgeron la retirada de veinte hombres, cuya contrata mensual habia espirado. A pocos dias de haber dado estos pasos, era aquí notorio, que en las filas Rebeldes militaban grupos de Ingleses, y que se habían encargado de dirigir la defensa de las plazas avanzadas.

         A pesar de todo esto que desde luego ocasiona conflictos sangrientos, creo que la actitud de Inglaterra en esta cuestion local sea de circunstancias, es decir, con medio mas de intimidacion al Gobierno de Pekin, para mejor tenerlo a terminos razonables. Por los demas no puede creerse, que hecha la paz con los Imperiales, prefiera la Inglaterra dar existencia politica y entenderse con las hordas de Rebeldes, destituidas hasta el presente de todo elemento constitutivo de una sociedad civil.

         Lo que tengo la honra de comunicar a V. E. para su superior conocimiento y censura.

Dios gue. a V. E. m. a. Shanghay Agto. 12, de 1.860.

Escmo. Señor
B. L. M. de V. E. su muy atento y sego. servidor
Gumersindo Ogea y Porras

Escmo. Sr. Ministro de Estado .