Autor: VOLANTE, Juan
Título: Relación del grande Reyno de la China
Lugar y fecha: Madrid, 13 de noviembre de 1591
Localización: BNM, ms 2058, f. 21-23 y AHPTOSJ Legajo 852
Extensión del documento digitalizado:

Localización y transcripción: Manel Ollé Rodríguez


Copia de la carta del padre fray Juan Volante a don Juan Idiáquez de Madrid a 13 de noviembre de 1591 sobre que no se deve yr a la conversión de la China con armas

Soli Deo honor et gloria

el qual siempre nos tenga de su mano. Por haver días que ni el señor Don.Cristoval ni v.m. han tenido carta mía, y por la causa de Dios que en esta haga, me alargaré un poquito. El caso es que quando aquí vino el padre Alonso Sánchez, procurador de las yslas Filipinas, propuso que el sagrado evangelio entrasse en aquellas partes de las Asias con soldados que acompañasen los ministros de él. Yo, visto que acá se passava en aquello sólo por fundarlo en lo que dezía havía passado en aquellas partes y en otras de que acá no sabemos, y como nuestro viaje se havía suspendido para satisfazer a los que de Flipinas me davan más priessa, y para que acá supiéssemos cómo passava aquello que el padre Alonso Sánchez dezìa, ymbié a Philippinas los papeles de dicho padre con aviso de lo que acá, como procurador de aquellas partes tratava, pidiéndolos diessen avisso de todo. El señor obispo, según pareçe, como pastor tomó la mano y en respuesta escrevió a su Magestad y al Consejo y a mi, condenando esto que los soldados acá tratava, para lo qual dize que ninguna orden traya ya revueltas de esto, trato del mal modo con qué allá proceden los padres de la Compañía. Ha resultado de aquí que el padre Alonso Sánchez me dizen ha escrito desde Roma contra el señor obispo y contra mi y en defensa de su pestilencia, al intento dígolo assí pues para hazer que el sagrado evangelio en aquellas partes no se reçiba ningún medio se podía tomar más efficaz que yr los ministros de él con exército de soldados, pues como la fe se reçiba por acto de la voluntad, y esta jamás se llevó bien por fuerça de armas materiales, de aquí es que los soldados y sus armas, sus ynsolençias y agravios sean el más eficaz ympedimento para que no se plante el sagrado evangelo en las almas de quantos se pueden tomar en la tierra, y assí Jesucristo nuestro Señor, conocida la tan ynbencible fortaleza de la voluntad, y sabiendo cómo sólo la rinden las virtudes y buenas obras, dió virtud a sus sagrados discípulos para hazer quantos bienes pudiessen reçebir las gentes po do pasassen predicando, y esto es lo que dize San Mateo: euntes praedicate dicentes appopinquavit regnum calorum, infirmos curate mortuos suscitate, leprosos muniate, demones (...) Y para que viessen que por aquí havían de vencer las voluntades a la reçepción de ellos y del evangelio, añade: nolite possidere aurum neq argentum neq pecuniam (...) non peram invia nec duas tunicas, neq calceamenta, neq iurgam". Y para que luego vean el gran bien que les ay entrado dando la paz celestial: ibi intrantes in domum saludate (...) pax huic domui. Qué bien viene esto con la espantosa artillería, con las picas y espadas, con los atambores y banderas, qué bien la probeza evangélica y menos gala de los soldados con la provisión y fardaje, qué bien las piadosas obras por les afiçionar la voluntad con las ynsolencias y crueldades que los soldados van haziendo por do pasan. V.M. y el señor Don Cristoval lo podrán ver para confirmación de todo (...) sabiduría, M. el sello con la paciençia y mansedumbre que en todo havían de mostrar los que han de plantar su evangelio, y dize luego: "misi nos sicutoris in medio luporum". Y en otra parte: "sicur agnos inter lupos". Bonita gente son los soldados para comprar los (...) y corderos. Ven como es talmente contra el evangelio, pues para que más claro se vea como en nada, querría su M. que les hiziessen fuerça, añade: et quicumque non receperint nos exe untes de domu illa vil civitate etiam puluerem pedum aetrorum executite in testimonium illis." Quédese aquí y consideremos lo bien que adoctrina de todo nuestro buen Jeucristo.

De que el padre Alonso Sánchez aya escrito contra mi, no ay que reparar, que si era yo que por defensa de la verdad dicha me sacara los soldados en su esquadrón formado por las calles de la ciudad más insigne que tiene el mundo, dándome crueles tormentos con mucha ignominia diziendo el pregón. Esta justicia se haze a este frayle porque contradize nuestra entrada con los ministros del evangelio, y dize que los ministros han de entrar solos a predicar a los ynfieles, y como Jesucristo ynstituyó replantarse su divino evangelio, el qual orden dize se ha de guardar hasta el fin, que yo así lo digo y assí lo siento. Y en remate de todo, los mesmos soldados me quemassen bibo, con lo qual de camino satisfaría algo de lo mucho que debo a la divina justiçia. Bien se verá por aquí quan poco caso haré yo de lo que escrive ni dize Alonso Sánchez, como tampoco lo hize la otra vez con descomponer el viaje, que importava harto más que quanto contra mi pudiera dezir ni hazer todo el mundo. Pero justo será que V.M. y el señor Don Cristoval estén a la mira para que no nos torne a descomponer el viaje, passemos por quanto escriviere y dixere, pues pasa Dios, que al fin él se cansará y nosotros, mediante la voluntad divina, yremos a hazer la conversión de aquellos. En tres años poco más, tanto fructo han hecho, que fundaron casa en Macán y en las Filipinas quatro casas y otras dos yglesias y una casa y hospital entre los chinos de Manila, con gran conversión de ellos y de los de las yslas do están, y de esos tan poquitos el año passado de 1590 los mesmos chinos (...) consigo dos al gran reyno de la China, que fueran si huviéramos passado los 60 (...) Assí que señores no nos ocupemos de lo que dize Alonso Sánchez ni qualquier otro, sino que cerrando los ojos y las orejas, porsigamos nuestro viaje y assí lo favorezcan V.M. y el señor don Cristoval si por allá huviere algo de nuevo, que este es el yntento. De ésta más cuydado harto me da la muerte del Papa, tan sancta que nos bino en tiempo tan trabajosso y en particular para mí, que no sé cómo o cuándo han de negoçiar nuestros compañeros que fueron a Roma, y la costa que se va aumentando sin yo tener de do les probeer. Dios nos probea por su bondad y nos haga quales su Magestad divina quiere seamos. De nuestra señora de Atocha, y de noviembre 13, do quedo para lo que V. M. mandare de voluntad al señor don Cristoval, que ésta es suya, y al señor don Martín, nuestro saludos et vale.

Sit nomen (...) benedictum

Fray Juan Bolante

No digo aquí la processión de disciplina tan solemne que de todos los chinas baptizados huvo en Manila el año passado de 1590, ni el libro que ymbiaron traduzido de lengua, y era china y en castellano, ni la dotrina que han hecho, ni cómo van haziendo arte de la lengua y vocabulario, cosas son estas que hasta nuestros frayles nadie las ha hecho, con haver mucho tiempo que están allá ministros. Dios nos haga sanctos.