Autor: SANDE, Francisco de
Título:Carta a S. M. del Gobernador de Filipinas, Doctor Francisco de Sande. Habla del viaje de los franciscanos a China, relaciones de estos con los agustinos de las Islas, con una descripción detallada de las posesiones que los portugueses tienen en la tierra firme de China.
Lugar y fecha:
Manila, 30 de mayo de 1580
Localización:AGI, Aud. de Filipinas, 6.
Extensión del documento digitalizado: 2.884 palabras / 15.595 caracteres

Localización y transcripción: Carles Brasó Broggi i Dolors Folch

 

 

 

Manila, 30 de mayo de 1580.

Carta a S. M. del Gobernador de Filipinas, Doctor Francisco de Sande. Habla del viaje de los franciscanos a China, relaciones de estos con los agustinos de las Islas, con una descripción detallada de las posesiones que los portugueses tienen en la tierra firme de China.

 

            C. R. M. Con gran deseo estado de ber navío de nueva españa, porque no vino el año passado de 79 , hasta que domingo de la Trinidad, 29 de Mayo deste año, surgió en esta baya vna nao en que viene Juan Pacheco maldonado, que dizen viene por maese de campo, y da nueba que vienen otros dos navíos çerca y en ellos don gonçalo Ronquillo de peñalosa, probeído por governador y Capitán general destas islas, a el qual luego hize ir a buscar, que no á surgido, porque los tiempos no le ayudan, y dessa causa no é visto el pliego de V. M. ni sé cossa que pueda scrivir, más de que, loado nuestro señor, quedamos todos con salud y todo sosegado. Venido el dicho Don gonçalo Ronquillo scrivré sin que viniere nao, o visto lo que V. M. manda seré yo el mensajero, teniendo liçençia, y assí desde agora comienço a suplicar a V. M. sea servido de perdonarme mis muchas faltas, y sea servido de hazerme merced lo que en otras é suplicado.

            Esta carta escribo a bentura, por si fuese necesario, porque como a V. M. scriví, hazía aquí vna nao grande, junto a mi cassa, la qual se llama santa María de Jesús, y se acabó, y teniéndola aprestada para hazer viaje a la nueva españa, y, hecho pliego y escrito a V.M., sobrevino la nueba que arriba é dicho, y assí é dejado aquel pliego, porque aviendo de yr yo no es nesesario, avnque por lo que puede subçeder haré Realaçión brebe de lo que allí yba.

            Avisaba a V. M. cómo enbiaba duplicado de las quentas de la Real hazienda, que se tomaron por este de 80, las quales serán del año de 79, y ban con ésta.

            Iten, avisaba a V. M. cómo esta nao se á hecho acá; será de quinientas toneladas y muy buena, que abrá costado seis mill pesos, poco más o menos, la qual nao por estar aprestada, si se tardan los que vienen, saldrá desta baya antes que entren los bendabales, si dios fuere servido, pues quedan otras tres naos que vienen con el dicho don gonçalo Ronquillo.

            Iten, avisaba cómo en esta tierra se á hallado jarçia, que dizen es tan buena como cáñamo, y se podrá escusar traella de allá.

            Iten, avisaba que el hierro no se traiga tanpoco, porque con los sangleyes se á negoçiado que lo traigan labrado.

            Iten, avisaba que la fundiçión de lartillería yba adelante y se hazen buenas pieças, las quales hazen los yndios.

            Iten, avisaba que la villa que se pobló en la provinçia de camarines se nombró cáçeres, y está muy adelante, rica y passífica, tiene muy buen sitio y sano; está allá vn clérigo, porque los frailes se vinieron a capítulo y no an buelto.

            Iten, avisaba, que la villa de Valladolid, que enbié a poblar en la provincia de cagayán, no tubo efecto porque enfermó la gente y se bolvieron, y el caudillo, que fue Juan pablo de Carreón, dize que los frailes que allá fueron les tribaron mucho.

            Iten, avisaba a V. M. de cómo por mayo del año passado, antes que se fuese la nao trinidad, me dixo el custodio de los frailes de san francisco que quería visitar la provinçia de ilocos, a donde estaban dos frailes suyos, para ver cómo bibían y si heran menester más, y avnque le dije quesperase a venida de nao, me dio tanta priesa a que le diese vn navío y soldados que lo llevasen, lo obe de hazer, y dándole vn virey de la tierra me dijo y rogó que le diese vna fragata de cubierta que tenía vna poca de popa, diziendo que por la onestidad se quería meter allí él y el compañero, porque los soldados no viesen lo que ellos hazían allá dentro, significando sus disçiplinas, y ansí también escojeron [escogieron] los soldados que a ellos les paresçió, solo los que sabían algo de la mar, y con esta disimulaçión salieron de aquí, y en el camino tomaron otro fraile y llegaron a ylocos, que será 80 leguas desta çibdad, y allí con gran disimulaçión al alcalde mayor y tomaron dél matalotaje, diziendo que para benir acá, y tomaron los dos frailes de allí y los dos que de acá avían ydo para hazer su viaje, y el vno de los frailes, que se llama fray Joseph, se quedó diziendo que no se atrevía a hazer la jornada pareciéndole temeridad, y ansí los quatro, que heran el custodio y fray Juan bautista y vn fray agustin y fray sebastián, y los dos soldados, que se llaman el vno Juan díaz pardo y el otro Francisco de dueñas, se enbarcaron en la dicha fragata para tierra firme de china, diziendo que con yntençión de ir a la çibdad de chincheo, ques en la provinçia de hoquán, questá norte sur con la provincia de ylocos, y aviendo viento para ello acometieron a topar con la tierra de enfrente, y dizen que con yntençión de no bolver acá; y saliendo del puerto de Vigan, en ylocos, començóles a ser el viento brisa, ques allí luego de costa, y començaron a caminar para el cabo de bojeador para atrabesar desde ariba por no descaer mucho abajo de chincheo, y siéndoles el viento grande ovieron de bolver la proa, y esta fue la causa que decayeron çien leguas más al oeste de donde yban, y desdel día que navegaron se engolfaron, y a los tres días entraron en vna baya grande, a donde vieron muchos navíos, y fueron por ella a vn río grande, y nadie les dijo nada hasta que surgieron vn tiro de piedra de la çibdad de cantón; dizen que avnques costumbre ayer muchas guardasy çentinelas, no pararon ellos por ser navío pequeño y poca gente, avnque yo entiendo que ni biben con tanto cuydado ni el tienpo les dejava salir a la mar, pues a estos otros les dio tanta priesa viento a popa, de manera que a más largo andar pudieron andar noventa leguas, a mi pareçer, y si fuera a tomar a chincheo obiera menos de çinquenta, tomando bien la quenta del rumbo que llebaban, que navegaron de sueste a norhueste algo al quertel. Llagados a cantón, y surgiendo en el dicho río, dieron bozes para que les enbiasen navío en que desembarcar, porque no llebaban batel, y llegaron a ellos vnos sangleyes y los desembarcaron, y ellos caminaron y se entraron por la puertas de la çibdad cantando te deum laudamus, y luego allí les hecharon mano hasta avisar al governador, el qual les mandó visitar luego el navío, y no les hallando armas más de vna ara y vnos cáliçes de plata, les hecharon de la çibdad, mandándoles que se bolviesen a su navío, a donde les conpelieron a vivir çinco o seis meses; en este tiempo procuraban hablar con el dicho governador, el qual les preguntó que de qué tierra y qué mercadurías llebaban, y por falta de naguatato fiel quentan que pasaron muchos trabajos, porque vno que llebaron de aquí no sabía bien la lengua y hablaba con miedo; y en esto supieron los portugueses que estaban allí castellanos, y dizen les hizieron todo el mal que pudieron, y que procuraron conprarlos por dinero, y creyeron y dijeron a los chinos que heran espías, más para yr a hurtar aquella tierra, y ellos creyeron queríamos yr con alguna armada a hechallos de allí, a vengar la jornada que los portugueses hizieron a çubú en vida del governador legaspi; en fin, hallaron quien hablase a el governador, el qual solamente les aseguró, pero les mandó que se fuesen de la tierra por ser ley que no entre en ella ningún estranjero, y que no se podía admitir sin liçençia del mesmo Rey; pero hiziéronles buen tratamiento, y les mandaron dar çierta cantidad para comer, porque no pidiesen por las calles, que sería como tres reales para diez personas, y allí algunos portugueses y el obispo les socorrían, que dizen que es Valenagno, avnque no le saben el nonbre. Estando en este conflito de que avían de salir de la tierra, y aviendo los portugueses espuesto en plática que se fuesen a su poblazón, porque antes les avía mandado el capitán mayor de allí, que se llama don miguel de gama, que nadie los communicase ni diese nada so pena de muerte y perdimiento de bienes, les pareçió a los frailes bien quedarse allá con los portugueses y los dos españoles que ariba están nonbrados, por consejo de vn castellano questá allí, de los de la armada de villalovos, que les escrivió vna carta que va con ésta, y también por bolverse a servir a V. Magestad aquí entre los suyos no quisieron yr entre los portugueses, y el governador de cantón les dio vna patente para que los llebasen a chincheo, ques la tierra de a donde salen los navíos de contrataçión para esta tierra; para ir más seguros por el camino y traer acá padrino vino con ellos el dicho fray augustín caçeuete (?); en cantón murió fray sebastián, de manera que quedan en la poblazón de los portugueses dos frailes, el vno es fray pedro de alfaro, custodio, natural de Sevilla. y fray Juan bautista, predicador, ytaliano de naçión; escriviéronme de allá la que va con ésta, a que me remito.

 

            Lo que cuentan de cantón es mucho, ques vna gran çibdad, avnque las más casas ruines, porque realmente son yndios; dizen que ay en el río muchos navíos, más entiendo que son yndios, porquestos dizen que más de tres o quatro mill vezinos que biben en barcos por el río, y lo que los portugueses escriben tanbién conforma con estos; mas dezir que por no caber en la çibdad, no lo entiendo yo así, sino ques vna gente que se vssa en estas partes bivir desta manera, y los llaman lutaos, que quiere dezir gente de la mar, y destos avía muchos en burney y en vindanao; en fin, es vna gente a manera de los gitanos de castilla; no vieron artillería, pero muchísima gente.

            Los portugueses poblaron vna isla çerca de cantón, que en la carta berá V. M., que llaman ysla de viniaga, que quiere dezir mercaduría, y allí vivieron muchos años, y se llama la isla de san Juan, y avnque ellos estaban lejos de cantón, por estar en peligro de cosarios procuraron, por ser más aprobechados, después de avelles robado algunos cosarios, vno de los quales fue limahón, pasarse a tierra firme, y ansí se pasaron a vna tierra que llaman amacao, questará viente y quatro leguas más abajo de cantón, de la otra vanda del río hazia al norhueste, que la çibdad está desta otra banda del río, y para pasarse allí no tuvieron ni tienen liçençia del Rey de china, ni oy día lo sabe el Rey, ay están socolor de mercaderes de çián y de otras partes, y pagan grandes cohechos a el que allí es governador y los visitan y no consienten tener armas, y les hazen mil agravios, tienen dentro de macao juezes para los pleitos de los sangleyes, y no les consienten tener los techos de las casas de teja sino de paja, por poderlos quemar cada vez que quisiesen, y cada año les hazen fieros que se hayan de su tierra, hasta que los contentan dándoles plata y oro y cosas que traen de portugal en mucha cantidad, y esto es lo que otros años an dicho aquí los sangleyes, que ya no ay portugueses en cantón, y lo propio dizen este año, que el governador que allí era, que llaman commún, que los quiere echar de allí, pero bendrá a lo que los demás años, ques a la paga; abrá allí abenida de naos que ban de la yndia para Japón seisçientos o seteçientos honbres, pero toda gente flaca para la guerra, y no tienen arcabuzes ni otros géneros de armas ni pólvora sino escondida.

            Por estar allí los portugueses, que lleban allí clavo y pimienta, que las demás drogas y tintas de çián y patán y canfra de burney y la plata que traen de Japón y las que le vienen de la yndia, ay en cantón más concurso de mercaduría que en otra çibdad de china, porque ay en ella más saca, y los portugueses tienen los aprobechamientos de las tierras que é dicho, y como gente questá allí en comunidad sujeta a los chinos. también no an tenido [temido] de meterse en navíos de chinos para andar por este arçipiélago contratando, y avn a esta çibdad enbían algunos chinos por factores de los que vienen aquí a mercadear, y me dizen a mí los sangleyes que todo el oro que de aquí se saca va a poder de los portugueses, que les dan plata por ello, y con la plata conpran ellos sus mercadurías, porque los sangleyes que acá bienen son pobres, y tanbién en china se tiene por cossa gruesa el oro para contrataçiones menudas, y ansí lo ban a bender a los portugueses algunos.

            Vuestra Magestad debería dar horden que los portugueses no estuviesen allí, porque ni aquello cae en su demarcaçión ni está en el enpeño.

            En el tiempo que los frailes franciscos llegaron a esta çibdad les paresçió que los frailes augustinos tenían lo mejor de la tierra, como es assí; por aver hecho esta jornada, el custodio, desta manera tengo entendido, que su pretençión es acreçentar su horden y poblar casas y tomar noviçios, y pretenden que de allí se [a ?] la provinçia, quellos nonbran acá de san gregorio; podría ser que dello redundase de V. M. adelante; a sus cartas me remito, avnque a mí no me escriben los secretos de la horden ni me muestran las cartas que de allá vienen, y V. M. bien conoçe los vmores de los frayles; traen por nueba que muchos portugueses se quieren meter frailes, y ansí lo hazen acá muchos, ques prinçipalmente lo que los frailes pretenden.

            Dizen estos questando en cantón, les llamó vn chino ladino e portugués y les dijo: castellanos, si acá aveis de venir, venga mejor gente que la de la primera. Otras particularidades son todas de menudençia. Bien creo que si fuesen españoles diziendo que heran mercaderes de çián y de patán, y pagasen lo que pagan los portugueses y sufriesen lo propio, que podrían vivir algunos mercadeando en tierra firme, mas yo no me atreviera, porque tenemos la condiçión difirente y muy lejos la salida de la hazienda que allí se podría conprar, y ansí se conpraría poco, y acá ay pocos ricos, y sobre todo no conviene a la grandeza de V. M. y de la naçión castellana, pues puede a poca costa mandar, como é dicho, no ay para qué andar en rodeos. Estos frailes franciscos dizen que la guerra con ellos será justa, y dize el que vino que por ninguna cosa volverá a china, sino fuese con buen exérçito de soldados delante, y creo que el custodio escribe a los frailes que no traten de ir por allá, porque los sangleyes no los llebarán y se queden en esta tierra, que por allá se deve de atrever a multiplicar el número, avnque por la razón dicha de ayer salida de las mercadurías en Cantón, por estar allí los portugueses, ay allí mayor contrataçión y se tenga en más el cargo de governador de allí que no el de hoquián; es que por esta mesma causa son mayores las rentas del Rey y los probechos de los governadores, mas é entendido de los sangleies ques mayor provincia la de hoquián y fértil de bastimentos y de mayores poblazones y más gente, y de dondes la más gente que navega, y donde se hazen navíos, y donde ay el hierro, y las demás cosas traen de provinçias más çercanas astaquella de Cantón.

            Los frailes franciscos hallaron acá en poder destos augustinos vna bula del papa paulo 3, conçedida a los frailes de santo domingo y a los demás mendicantes para poder dar liçençia de sus prelados ir a china, çián y patán y champa, conchinchina y otras partes, avnque vienen mal escritos los nonbres y en algunos que nonbra islas, y para poder ir a qualesquiera tierras y Reinos de qualesquier Reies a predicar, y como las demás bullas dizen á de ser con liçençia de V. M. o de su Real govierno, por ésta se tienen por privilegiados; aviso a V. M., y porque en otra escrivo, no me alargo más. Nuestro señor la C. R. persona de V. Magestad guarde y con aumento de mayores Reinos y señoríos, como sus leales vasallos de V. Magestad deseamos. De manila 30 de mayo 1580. C. R. Magestad. De V. C. R. Magestad leal vasallo y criado que sus Reales manos besa, El doctor Francisco de sande.

AGI, Aud. de Filipinas, 6