Autor: SANDE, Francisco de
Título:Carta a Felipe II del Gobernador de Filipinas, doctor Sande. Da cuenta de su llegada y accidentes de su viaje; de la falta que hay allí de todo, y habla de Religiosos, minas, de la China, Mindanao, Borneo, etc.
Lugar y fecha:
Manila, 7 de junio de 1576
Localización:AGI, Aud. de Filipinas, 6.
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Localización y transcripción: Carles Brasó Broggi i Dolors Folch

 

 

 

Manila, 7 de junio de 1576.

Carta a Felipe II del Gobernador de Filipinas, doctor Sande. Da cuenta de su llegada y accidentes de su viaje; de la falta que hay allí de todo, y habla de Religiosos, minas, de la China, Mindanao, Borneo, etc.

 

            1. C. R. M. Del puerto de Acapulco, de la nueva spaña, partí a los seis de abril de setenta y çinco, como de allí avisé a V. M., y con las calmas, por ser aquel tiempo bonançible, tardé en llegar a los ladrones setenta y dos días por causa de las calmas; allí hezimos agua y tomé en mi nauío vna ancla grande que allí hallé, que auía sido de la nao capitana, que perdió allí felipe de sauzedo, y en el otro nauío quatro bateladas de lastre, y solamente estuve día y medio, y en llegando a ver el cabo de spíritu santo, en tandaya, vna de las philipinas, nos començó a perseguir el vendaval, y con este trabajo, y los que los pilotos dieron, llegué a manilla a veinte y çinco de agosto de setenta y çinco, y este día tomé la posesión del oficio de governador y capitán general.

 

            2. Y aunque V. M. sabrá mejor lo que yo diré, quiero como rústico hablar y dezir de ispiriençia; yo entiendo y me he ynformado, que en toda la mar ay dos tiempos generales, quel vn tiempo, ques tiempo de seca, corren brisas que se llaman, desde el sueste para el norte hasta el mesmo norte; el otro tiempo es vendavales, ques en tiempo de aguas, ques desde el norueste hasta el sur sueste, en que entra toda el aguja, y así por razón se entiende que, viniendo de la nueva españa, ques oriente para acá, ques oçidente, an de ayudar las brisas y enpeçer los vendauales, en especial el natural, ques el sudueste en las canales de entre estas yslas; estos tiempos generales comiençan en unos años algo antes que en otros, y en algunas tierras algo antes que en otras, pero es cosa clara y çierta que en fin de mayo y mediado junio comiença acá en este Poniente, y aún creo que en toda la mar del sur, el vandaual, y, con fuerça día y noche, y, si algún espacio para, es para ventar más rezio, y a esta blandura llaman acá calladas; y asimismo por noviembre comiença la brisa y dura hasta en fin de mayo. Entre estos dos tiempos generales ay otros dos que llaman bonanças, que son desde mediado março hasta en fin de mayo y parte de septiembre y otubre, en el qual tiempo, lo de abril y mayo, es la más çierta bonança, avnque siempre saltan otros vientos, y el que en ellas fuere áspero será al tiempo contrario que vendrá, y ansí en abril suele picar algún vendaual, y en septiembre brisa rezia. Estos tiempos corren ygualmente en la mar del Norte, a lo que yo creo, y estará ya advertido, avnque no sé si o por méthodo, pues las flotas parten mediado abril de la nueua spaña y más tarde, y tardan hasta la Hauana 30 y 40 y 60 días en 300 leguas, y avnque los pilotos dizen que aquel es buen tiempo por correr el sueste, no pueden negar que por ser bonanças padesçen grandísimos travajos de las calmas, y que de allí a la Havana es donde la gente muere, que a partir en tiempo, por febrero, en pocos días eran navegados, así que partiendo yo a seis de abril, ques en medio de las bonanças, no me hizo el tiempo agrauio en detenerme veinte días en las calmas, 30 leguas de la nueva spaña, ni en ser tan bonançible el viento que se caminase poco, ni tanpoco del vendaval por Jullio ventó antes de su tiempo.

 

            3. En las islas supe cómo está çiudad auía sido quemada por vn cosario, y cómo auía guerra, y allí me pedían plomo, y como yo me auía venido con buena fee, cansado de dar petiçiones, crey que le oviera, y aperçibiendo la gente y buscándole no se halló más que çinco o seis arrouas, que venía en plancha que suele ser para tomar vn agua de vn nauíos; y llegado a manila no hallé plomo ninguno, y visto que no avía remedio el averse de otra parte, se quitaron a la nao de los costados menos de 70 arrouas, de lo qual se á gastado alguno, y con lo que queda quedamos esperando la merced de dios, que a no venir la nao emplomada, no sé qué fuera deste campo de V. M. Por ésta se entenderá bien cómo van las prouisiones de acá, y será V. M. seruido de aver piedad de los hombres que están acá tan lexos y con tantos trauajos y peligros sirviendo a V. M. Al tiempo que llegé a manila, la hallé destroçada y quemada. Lo que passa es lo siguiente.

           

            4. En el Reino de China dizen es muy vsado aver cosarios, e vno llamado limahón, o sigún ellos dizen, dim mhón, aviendo fecho allá grandes robos, estando rico y perseguido de su Rey, en el paraje de la cabeça desta isla de Luzón, en vna isla que estará de luzón como quarenta leguas, prendió vn nauío de mercaderes chinos, que yvan de aquí de manila a sus contrataçiones, los quales lleuauan algún oro y muchos reales de a quatro mexicanos y otras cosas auidas en esta ysla, que ellos estiman, y preguntándoles de dónde avían aquel oro y aquella plata, y amenazándolos les sacó lo que llevavan, y le dixeron que lo llevavan de luzón de la contrataçión con los Castillas, y vn piloto le façilitó el negoçio, diziéndole que los Castillas bibían aquí dormidos, descuydados y andauan repartidos por muchas partes, y que si viniese luego no hallaría sino viejos e ynpedidos, porque vna galera quedava de partida para yr vn capitán a mindanao, y que ya sería partido, y que así no avría con quien pelear; y el dicho limahón lo creyó, y así se vino a la çiudad, y en el camino, al alva, sin ser visto topó con vna galeota de V. M., en que yvan entre marineros y soldados 22, la qual ymbiava el capitán Juan de sauzedo, que estaua en ylocos, por bastimentos, a unos pueblos de çinay allí çerca, la qual avían lleuado desta çiudad con horden de guido de lavezares para yr con ella a descubrir la prouinçia de Cagayán, a donde yo este ynvierno pasado enbié al capitán don luis de sahajosa; en viendo el cosario la galeota echó los esquifes a la mar y vinieron sobre ella, la qual estaua mal esquipada, pero los soldados della pelearon y se defendieron de los esquifes, y dizen los naturales de aquella costa que disparó çinco vezes vn falcón de bronze que llevava de catorze quintales, que por tener vn rétulo que dezía vigilantibus, le llamavan así los soldados; como el cosario vio que se defendía de los esquifes, arribó sobrella con toda su armada, que heran sesenta y dos nauíos grandes, y con bonbas de fuego quemaron la galera muy breve y a los pobres que en ella estauan; no confiando del remo, que no tenían más que quatro remos por vanda, y la galeota tenía quinze vancos, los que estavan bibos se echaron al agua, que todos murieron, algunos a manos de los chinos, y otros de los naturales de la tierra, que lo tienen de costumbre; y los chinos tomaron lo que yva en la galera y pasaron a sus nauíos las armas y el vigilantibus, que fue la mayor pérdida; por no yr esta galera esquipada y armada de gente se perdió, y no pudo dar auiso a manila y otras partes, que fuera fácil salirse de entrellos, y avn con solo el vigilantibus, teniendo muniçión, destruilles su armada

 

            5. Con esta presa de la galeota siguieron su camino para manila, y a esta sazón vn soldado, sayavedra, sargento de Juan de sauzedo, que estava en vnos pueblos allí çerca, vio lo que pasó, cómo quemaron la galera, y con vn yndio scriuió vna carta por tierra, dando aviso al capitán Juan de sauzedo, el qual estaua poblado en vigan con hasta çient hombres, el qual, Juan de sauzedo, vio desde á poco las naos del cosario y el aparato, y embió dende a dos días vn Virey a dar auiso a manila de lo que allá pasava, y paresçe que en descubriendo los navíos, que yvan delante del Virey, le engañaron y se hizieron a lo largo, a tomar vna punta por cuyo ancón venía metido el Virey, ques vn género de navío de los naturales destas yslas; tiene muy poco sustén, siempre navega junto a tierra, y en lo que tardó el nauichuelo en rodear el ancón, arribaron sobre él todas las naos, de manera que los que venían en el nauichuelo, para salvar sus vidas, ovieron de varar en tierra y huirse por los montes; estos sacaron sus armas y paráronse a ver lo que pasava; y los chinos desbarataron el nauío y no le deshizieron del todo, y hizieron su viaje; los soldados le bolbieron a tomar y se vinieron poco a poco en él a manila, y entraron vn día después de San Andrés, a mediodía, y aquel cosario auía dado el primero asalto; dieron nueva de que Juan de sauzedo venía de ylocos con breuedad. porque ya sabía quién era. Estos soldados dieron en tierra de guerra de vnos que llaman zambales, que son como los chichimecos de la nueva españa, que no pretenden más que cortar cabeças a hombres en esta vida; vsan flechas, y así tres soldados agora no pudieran salir, si dios no les guardara aquel nauío que los sangleyes no acabaron de quebrar.

 

            6. El cosario hizo su navegaçión, y pretendiendo dar alvazo, fué a surgir fuera de la baya, y enbió todos sus esquifes a prima noche, bíspera del señor sant andrés, con algunos capitanes, y dizen quél se quedó en las naos, y dizen vendrían en los esquifes siete çientos hombres, y entrellos pocos arcabuzeros y muchos con picas y otras armas enastadas, y vestidos de esquanpiles e sonsayos bastados con algodón muy fuertes, y en las cabeças sombreros fuertes de caña, que sirven de morriones, y alfanges ceñidos y algunos puñales, y todos ellos descalços; la horden de guerra suya era esquadrón formado de armas enastadas y entrellos arcabuzería, y alguna arcabuzería salía delante como manga; trayan cada diez vno que traya vna bandereta cosida a las espaldas, que salía dos palmos más alta que la cabeça, y otras vanderillas mayores, y a lo que paresçe venía allí persona prinçipal que hazía officio de maese de campo, y estos hizieron el primero asalto.

 

            7. La boca de la baya desta çiudad de Manila está al sudueste de manila y al sur della, ques como entramos por la baya. A mano derecha está el puerto de cauite, dos leguas de manila; es más brebe camino y más siguro para sus esquifes el que tomaron; arrimáronse a tierra y llegaron media legua de manila sin ser sentidos, algo tarde, porque les hizo aquella mañana vn poco de vyento leste, que les ynpidió el dar alvazo. Está manila en vna punta, ques ysmo, que corre sueste a norueste; çércala el río desde el leste hasta el norueste; no entraron por el río por no ser sentidos de gente que sale a pescar, y que va y viene, y porque la baya se estiende por allí mucho, y avíanse de engolfar forçosamente, lo que no se atreuieron a hazer en los esquifes, y así los cosarios començaron a marchar arrastrando las picas por la playa con gran priesa para la çiudad, a la qual llegaron entre nueve y diez oras del día, poco más o menos; por la parte donde entraron era la primera casa la de martín de goite, que era maese de campo, el qual a la sazón estaua enfermo en la cama, y ya le auían venido algunos naturales de la costa heridos, dando vozes, diziendo que auía enemigos y quel rrey de borney venía sobre los castillas, y como el martín de goite sabía quel tiempo era de brisas, no podía venir de borney, questá al sudueste, que hera venir el viento por la proa, y no pensando que podría aver otros enemigos, se rrió dellos diziendo questauan borrachos, y ya llegauan los primeros del esquadrón çerca de su casa, y él se mandó vestir vna malla y tomó vna espada en la mano para se defender, y se cree que los chinos pasaran adelante derechos a donde estaua el governador y el artillería, guiados por el espía que trayan, porque colavan la playa adelante, lo qual fuera total perdiçión desta çiudad y canpo; y estando las casas de V. M. en el cabo de toda la punta, que hazen la mar y el rrío, y estavan sin ninguna defensa, y la gente de la çiudad cada vna en su casa, y el artillería desencavalgada y tendida en el suelo por el campo, y ocupada la punta de la isla, no tenían los españoles dónde se recoger ni fortificar, que estoviesen las espaldas siguras; proveyólo dios que, dizen que quando los enemigos en esquadrón yvan pasando por la playa adelante, se asomó en vna ventana, que caya a la playa de la mar, la muger de martín de goite, maese de campo, con vna celada de ynfante puesta en la cabeça, y les dio bozes en castilla diziéndoles de perros, que a todos les auía de hazer morir, y llamándolos con la mano, y ellos advirtieron y supieron de la guía que en aquella casa bibía el que era maese de campo; tuviéronlo por cosa de ynportançia, y fueron allá y echaron muchas bonbas de fuego, con que quemaron en breue la casa, que son todas de paja y palos, y mataron algunos hombres que allí se recogieron, y maltratado del fuego y de vn arcabuzazo, que le avían dado en vn braço, mataron al maese de canpo, martín de goite, que se echó por vna ventana por causa del fuego, cruelíssimamente a cuchilladas de alfanges y con las armas enastadas. Escapóse de allí vn soldado con vna pequeña herida, y créese que si saliera el maese de canpo tenprano se escapara, sino que quiso defenderse en su casa, y no sé si pudo más porque estaua muy enfermo. Mataron algunos allí con él, y a la muger que los avía llamado desnudaron, y sobre vn anillo que tardava en sacalle del dedo e vna gargantilla, le dieron vna gran cuchillada por el pescueço, y salió huyendo por la yerua, que era muy grande y alta, y escapó con la vida y es agora biba. Mataron otra muger que allí estava y tres o quatro hombres. En quemar aquella casa y acudir a la resistençia, que allí se hizo, se detuvieron, de manera que sestendió por la çiudad y en casa del governador, guido de lavazares. Lo primero que se supo fue ver arder la casa del maese de campo que se descubría, y negociado con aquella cassa, bolbieron a querer caminar a la playa; fue ynportante la tardança que allí hizieron, porque al entretanto los capitanes, alonso Velásquez y chacón, con los soldados que auía, salieron a la playa y de las encruzijadas de las casas, que caen sobre la calle de la playa, dieron çiertas ruçiadas de arcabuzería con que derribaron algunos delanteros, y así fue dios seruido que con muerte de treze o catorze ombres españoles y más de ochenta chinos, hizieron alto y se retiraron a sus vancas y se fueron. Los españoles no los picaron al retirar este día, porque eran pocos los que estauan para pelear, y por ventura fuera prouocar que rebolbieran los que se huían. Los cosarios no hablavan palabra ni se quexavan, aunque fuesen heridos y cayesen, y los mandadores hazían buena diligençia porque pasaran adelante, pero no lo pudieron acabar con ellos; los más españoles, que mataron, fueron gente que con el arcabuz, y por hazer vn buen tiro se llegavan çerca, y avnque le hiziesen cargauan sobre él tantas armas enastadas, que le deribauan, que si oviera buena horden en tener la gente que no saliera desmandada, pues avía esquadrón de picas que pudiese hazerles rostro, se cree no mataran más que los que mataron en casa del maese de campo, a donde hizieron ellos más daño con el fuego que con las armas. Los cosarios dieron buelta al puerto de cabite, a donde ya estaua el cosario con toda su armada, porque viendo el fuego de la çiudad e oyendo el ruido del artillería, entendió que ya estauan los suyos haziendo el hecho, y él se entró en la baya y se fué derecho al puerto de Cabite, al qual dixeron los de los bateles, que vinieron a la çiudad, cómo no pudieron llegar a dar alvazo ni hazer más, porque eran los castillas gente muy valiente.

 

            8. Después que huyeron los chinos, vino al gouernador vn chino mercader, que se llamava sinsay, que aquí estaua, y le dixo quién era el cosario y cómo se llamava, qué poder tenía y que hera cosario, que no venía por horden de su Rey, y auisó que sin duda bolvería el tercero día el cosario, que se fortificasen los españoles, y se quitase la paxa del techo de las casas de V. M., porque no las quemasen con fuego, y así se hizo.

 

            9. El cosario Limahón riñó a los capitanes y hizo gran demostraçión con ellos por lo mal que lo auían hecho, y llamó a la gente de guerra y les dio paga a todos y les prometió grandes cosas, y acordaron que descansasen vn día y de bolver al terçero día por la mañana, quél vendría con ellos en persona, y vino y traxo toda el armada.

 

            10. Este día paresçe que guido de lavazares mandó prender dos moros muy prinçipales y los pusieron en la cárçel, diziendo que por medio destos darían los moros bastimento, y luego los moros se alçaron, y desta ocasión les dieron destocadas en el çepo en la cárçel. Sobre esto se hizo proçesso contra vn osorio, que era alguazil y hera su casa la çárçel, y él se escusa que no hizo, y dize que vn sancho ortiz de agurto, alférez del capitán Velásques, los mató o mandó matar a unos esclauos, y así está el pleito sentençiado.

 

            11. El primero día del asalto fue día de señor sant Andrés Apostol, martes y vltimo de septiembre de setenta y quatro años; començaron los capitanes a fortificarse haziendo de tablas, palos, arcas y pipas de arena vna palizada del río a la mar lo mejor que pudieron, que era todo ello bien frágil; otro día, miércoles a medio día, entraron los tres soldados que he dicho ariba; venían a dar el auiso, y luego este día, miércoles, a media noche entró Juan de Sauzedo, que quedava en ylocos, como é dicho, con çinquenta soldados, el qual avía venido casi a vista del armada, y al entrar de la baya tomó la mano yzquierda, dexando los chinos en el puerto a mano derecha, y él y los que con él venían alegraron a la gente, y aquella noche ayudaron él y los que traxo a travajar en el fuerte que se hazía, y luego, jueves por la mañana siguiente, los chinos vinieron rostro a rostro, como gente que era sentida, con toda el armada se puso, al quarto del alva, en frente de la çiudad en forma de cuerno de luna antes que amanesçiese, y hizo tres salvas de toda el artillería de los navíos, y después que amenesçió echó los esquifes y desenbarcó la gente junto a la casa que se avía quemado del maese de campo, y el propio saltó en tierra, avnque dizen no peleó, ni se quitó de aquel puesto, sentado en vna silla, y allí diuidió la gente en dos esquadrones, que dizen serían como mill honbres, y echó los vnos por la calle prinçipal de la çiudad, y los otros por la playa de la mar, los quales venían con el mesmo horden que el día primero, y otros, sin estos de los dos esquadrones, fueron por la banda del río.

 

            12. No se les ynpidió tomar tierra, y se cree fue yerro, porque junto a la playa avía yerva grande, en que podían tenerle vna enboscada de arcabuzeros, los quales se podían poner en cobro fáçilmente, e vno solo que oviera pudiera matar al cosario quando saltó en tierra con avtoridad en su silla.

 

            13. Los cosarios como a cosa hecha no quemaron este día algunas casas, que les paresçieron buenas, y se fueron derechos al fuerte y aremetieron a él con ánimo por dos partes: por la vanda del río le resistieron y por la frente, y mataron algunos, e por la vanda de la mar cupo a vn alférez la guarda del fuerte, que se llamava sancho hortiz de agurto, el qual salió a la playa, fuera del puesto que tenía, a mirar por dónde venían los chinos, e ya ellos llegavan tan çerca, que midiéndose vno con él, devía de ser mayor el asta del chino, y así hirió en el pescueço al soldado, que no tenía más que vna alavarda; créese que de la herida o de otra se retiró, y de retirada le dieron vn arcabuzazo los chinos por las espaldas, de que murió. Entiéndese fue así, porque dizen le vieron medir con el chino el alavarda, con la pica le hallaron herido del picazo, y la mayor batería de la bala era por los pechos, ques señal que salió por allí, sino quisiesen dezir que los amigos, estando peleando con el sangley, le dieron el arcabuzazo por las espaldas, que podría aver sido así, porque como los enemigos venían a entrar de fuerça, se les auía de resistir por los que defendían el puesto, y así si fue de amigos, le dañó el yerro de salir de la palizada, de lo qual subçedió que como deribaron aquel y hallaron allí menos resistençia, entraron por aquel puesto hasta 80 chinos dentro acá del fuerte, y pudieran entrar todos, si tuvieran ygual ánimo. Cargó luego gente sobre ellos, y dizen que murieron todos a pica y arcabuz, y ayudó para este subçeso que con la resistençia que hallaron los que acometieron por otras partes, se començaron los chinos a retirar, y viendo retirar el esquadrón destos que entraron a los otros, se retiraron ellos y no entraron y dexaron los 80, a donde en tierra y en mar, quando huyan, los mataron los españoles a todos. Este día quemaron la yglesia de señor sant agustín y la yglesia de la ciudad, e vna galera que estava varada en tierra junto al rrío, e vna nao vieja. La galera era para yr a mindanao, que arriba se a hecho mençión. Mataron este día tres españoles y algunos heridos; matáronse de los chinos más de duzientos; el mayor daño que hizieron fue con el fuego, que acertó a caer vna bonba de fuego a donde estava alguna pólvora y la quemaron, y se abrasaron otros dos o tres hombres, que vinieron a morir dello.

 

            14. El cosario limahón dizen que hizo allí resistençia a los suyos para que no se retirasen, y no lo pudo acabar, y así se retiró y se enbarcó en sus bateles y se fué con los naos al puerto de cavite.

 

            15. Créese que ovo yerro en no ynpidille el enbarcar quando se retiraron, y salió a ello alguna gente de los españoles, y temiendo el cosario que se hiziese, echó algunos bateles por la mar la buelta del río, para que los españoles se estoviesen dentro de su rreparo, e no les hiziesen daño al enbarcar, creyendo que en los dichos bateles ymbiava gente de refresco a tomalles las espaldas, y así se creyó con poca advirtençia, que si él toviera fuerça y advirtiera en acometer por tantas partes al prinçipio lo hiziera, sino que o no lo entendió o no osó ni todo pudo prevenir, e así él se recogió sin que se le hiziese daño en la retirada.

 

            16. Como los naturales desta tierra, que son moros, vieron lo subçedido el día primero, creyendo que los chinos tuvieran vitoria, el segundo se alçaron ellos todos, y en aquel poco espaçio de tiempo auía alrededor de la çiudad de manila más de diez mill moros en sus navichuelos, aparejados para obedesçer al cosario, y avn dizen le ymbiaron menssajeros a cavite, y dieron aviso por toda la tierra, y así donde quiera que avía frailes los prendieron y dixeron denuestos y amenazas de la muerte, y les rrobaron todo lo que tenían y profanaron las yglesias, matando cabras en ellas, y a los españoles que pudieron aver y a sus esclauos, y a esta causa dizen los soldados que no salieron del fuerte a ynpedirles la retirada a los cosarios, porque se temían de todas partes. Después que supieron los moros que los sangleyes eran ydos y que los españoles quedavan con vitoria, soltaron los frailes y se an rreduzido poco a poco, escusando su levantamiento con los prinçipales que se mataron en la cárcel.

 

            17. El artillería estaua mal conçertada, y no auía lonbardero que supiese tiralla, y si alguno oviera, hiziera grandísimo efecto, y quando los navíos llegaron çerca de la ciudad pudieran echar algunos a fondo, pero no se hizo nada, y se entendió no se oviese fecho a ninguno daño, avnque se tiró con él, de manera que toda la resistençia que se hizo fue con picas y arcabuzes.

 

            18. El cosario se fué con su armada al puerto de cavite, y de allí no paresçió más, de manera que al alva ya no se vía nauío ninguno de los suyos, y se fué por donde vino a ylocos, y determinó de poblar en esta ysla, y asentó en la provinçia de pangasinán, ques vezina a los ylocos, y allí hizo poblaçión, que hera vn fuerte grande a donde abitavan todos los que traya, y vn contrafuerte en medio con vna casa algo aventajada y bien reparada para sí, a donde él estaua reparado, quarenta leguas desta çiudad de manila.

 

            19. La muralla del fuerte era de palmas, bien alta, y el contrafuerte tenía también tablazón; quando allí llegó cogió con engaño algunos prinçipales de aquella tierra, y ovo dellos bastimento y los robó el que tenían, y generalmente los trató mal y no podían huírsele la gente menuda porque tenía presos los prinçipales, y porque no los matase como avía hecho a otros, le acudían y le servían, y assí estava muy proveydo de bastimentos e madera y otras cossas de que tenía nesçesidad.

 

            20. La gente española que faltava desta çiudad estava repartida en la prouinçia de Camarines, çient leguas de aquí, casi çient hombres con vn capitán ; en la isla de çubú, otros sesenta; en los ylocos, los que tenía Juan de sauzedo, que auían ydo a hazer vna poblazón los encomenderos de aquella prouinçia. Y así como fué el cosario, se ynbió vn nauío a saber a dónde parava, y sabido a donde paró, se llamó toda la gente que auía, los quales vinieron a manila en el tiempo que pudieron, y en el ynter que venía la gente, nombró guido de lavezares a Juan de sauzedo por maese de campo, y todos començaron a adereçarse para yr sobre el enemigo, y entretanto que se aparejaron para yr, por dexar esta çiudad segura, se hizo vn fuerte, que agora está hecho en ella, el qual hizieron los naturales de la tierra, y se pagó la madera a costa de V. M., y los offiçiales carpinteros, que aquí tiene V. M., trauajaron en él y se acabó; y se aperçibieron el maese de campo, Juan de sauzedo, e todos los españoles que se avían recogido y que de acá pudieron yr, que fueron duzientos y çinquenta y seis españoles y dos mill y quinientos yndios amigos en çinquenta e nueve nauíos de la tierra, y los capitanes chacón, chaues, Ribera y Ramírez, con ynstruçión de que consultase con los capitanes de lo que el dicho maese de Campo vsase de su voluntad libremente, como quien tenía la cosa presente.

 

            21. La gente que dizen tenía el cosario por todos eran casi tres mill hombres y otras tantas mugeres, que traya robadas de china y Japón, de adonde era la mejor gente que traya.

 

            22. Los españoles salieron de manila a 23 de março de 75, y llegaron al río de pangasinán miércoles santo, 30 de março, y entrando dos oras antes que amanesçiese por la barra del rrío, sin ser sentidos desembarcaron la gente y quatro pieças de artillería que llevavan, y se alojaron a donde el rrío estava más estrecho, por ver si le podían çegar, porque no se fuese[n] por allí los navíos chinos, y enbiando espías vieron que estavan los chinos descuydados, y luego de repente ymbió el maese de campo a los capitanes chacón y chaues con nueve nauíos, que en cada vno pueden yr siete o ocho hombres, pocos más, con yntento y orden que llegasen a donde estauan los navíos chinos, y procurasen tomar alguno o algunos de alto bordo para poder con ellos çegar la barra del rrío, y asimismo ymbió al capitán Ribera con veinte y ocho hombres y algunos yndios por tierra, para que al mesmo tiempo que los capitanes provavan por el río en los navíos, tocasen arma sobre la fortaleza, para que entretuviese la gente della y pudiesen los que yvan por el río tomar los dichos navíos. Faltó la orden para el caso y subçeso próspero, no pensando, porque fue dios seruido, que al tiempo que los navíos de los españoles descubrieron los chinos, salían treynta y çinco nauíos chinos para yr por bastimentos para el cosario a ylocos, y como ellos baxavan discuydados y vieron a los españoles dieron buelta huyendo, de manera que siguiéndolos los españoles y disparando los arcabuzes, llegaron los navíos chinos casi a varar en tierra, y todos ellos se echaron al agua y se fueron huyendo al fuerte, desamparando sus navíos, y lo propio hizieron todos los otros marineros, que estavan en la otra armada, de manera que en vn momento se les tomó toda el armada y lo que en ella tenían, a la qual ynconsideradamente se le pegó fuego y ardió toda y se quemó.

 

            23. Ya a este tiempo, que sería a las diez del día, avían tocado arma en el fuerte; el capitán grabiel de Ribera ya auía entrado dentro dél, y como de las naos le oyó el capitán Chaues acudió a le socorrer, y luego el capitán chacón, y les ganaron aquel primero lienço y les mataron muchos y les tomaron más de çient personas, mugeres y muchachos, y a este tiempo avían puesto fuego al fuerte, diziendo que los yndios lo pusieron, que fue mucho yerro, porquel ayre dava en el rostro a los españoles y les hizo gran daño. Algunos soldados se detuvieron en robar y el maese de Campo nunca acudió con gente, avnque los capitanes dizen le ymbiaron a avisar, de manera que como hazían tan poco por causa del fuego, los chinos se començaron a rreparar; fue nesçesario, ya que era casi noche, retirarse los capitanes y dexar el fuerte que avían ganado, y si entonçes acudiera gente de la que quedava en el campo con el maese de campo, en vn momento se tomaran todos a manos, y se dize que por la otra parte del fuerte salían ya los chinos huyendo para yrse a los montes.

 

            24. Quando los capitanes Chaues y Chacón salieron de los navíos, ya todos quedaron ardiendo, porque o los soldados o los yndios, no se sabe por qué mandado, pusieron fuego a todos los navíos, de manera que en vn momento se quemaron todos.

 

            25. Con el alegría del caso no pensado, no tuvieron reportamiento para guardar algunos navíos, así para el efecto de el çegar la barra, como algunos por ser grandes y bien atauiados, como era la capitana del cosario. Faltó en este casso para auer el subçesso que convenía horden para caso como éste que subçedió, pues se podía esperar peleando con gente bárbara ; ytem, faltó orden destar el maese de Campo presto para en oyendo el arcabuzería, por tierra acudir, siquiera para que aquella gente, que yva con el capitán Ribera, pues era tan poca, no se perdiera; yten, çentinela y gente por sus puestos de refresco para la mesma seguridad y para ayudar en caso como el presente.

 

            26. Algunos soldados fueron a donde estaua el maese de Canpo y llevaron algunos esclauos, pieças de las que avían tomado del fuerte, y dixeron que avían avido vitoria y que estaua el fuerte ya rrendido y todo acabado, los quales fueron sin sus capitanes, y no se castigaron, ni ovo ninguna mudança más que estarse como sestauan, avnqne dizen los capitanes enbiaron a auisar del estado de la guerra, los quales, viendo que los chinos no les tenían ya tanto miedo y les auían herido algunos, se recogieron al campo casi al sol puesto, bien fatigados. Si entonçes acudiera allí la gente del campo, no se desamparara el lienço, en él o detrás dél podían parar, y era çierta la vitoria. Dizen los capitanes que la gente se les yva con pressa, y como vían que peleauan de las diez del día, y la tierra es caliente y con armas a cuestas y el humo les daua en el rrostro, y vían çerrar la noche, sin gente de refresco ni qué comer, y avn dizen peresçían si no hallaran vn pozo de donde los chinos se proveyan para su obra, y desta agua, avnque no buena, bebían con sus çeladas, lo qual les sustentó, y esto les hizo retirar a el campo, como lo hizieron. Y dizen que llegados al campo, salió a ellos el maesse de Campo, Juan de sauzedo, y les dixo que, si fuera soldado y no maese de campo, se matara con ellos, porque también él era soldado para pelear con los chinos, y se tuvo por cierto por los dichos capitanes y por la demás gente le pessó al maese de Campo de lo passado; él quexándose dellos, que contra su mandado avían proçedido a quemar la flota y detenerse con el enemigo en el fuerte, y ellos diziendo que era ruin paga que se les dava, que aviendo ellos con tanto peligro suyo asegurado el negoçio y tenido la vitoria en las manos, por ynbidia les dixese aquellas palabras y mostrase ruin rostro, y no los oviese querido socorrer en la nesçesidad.

            De aquí proçedieron muchas calupnias, odios y diversidades de paresçeres, que entre soldados sólo dios lo puede quitar; ello es cosa çierta que ovo falta de personas que governasen aquella guerra, y queste día fue el más dichosso y menos açertado que se puede ymaginar; fueron heridos algunos y murieron çinco por mala horden y detenerse quel enemigo se reparasse.

 

            27. Por la noche siguiente hizieron consejo el maese de campo y los capitanes, y afirmando algunos capitanes que convenía acometer luego por la mañana antes quel cosario bolbiese a cobrar ánimo, y abiendo prebaleçido este paresçer, el maese de campo con toda la gente fué a dar el asalto, e ya questavan çerca del fuerte obo allí rumor y paresçeres que ya estavan fortificados, y se bolbieron a retirar, diziendo el Maese de campo que no convenía dar el asalto ni poner en tan manifiesto peligro la poca gente española, que en estas partes V. M. tiene, e ya a este tiempo avía diversidad de paresçeres movidos por ynterçesiones particulares, y así es çierto que ovo yerro en no dar asalto este día, porquel día de ayer a éste yva a dezir muy poco, y vn capitán se ofresçía a reconoscer la parte más flaca y arremeter él delantero.

 

            28. Desta retirada se puso el alojamiento çerca del enemigo, dentro de la ysleta que haze el río que corre norte-sur, teniendo al enemigo al norte y los españoles al sur; fue açertado ponerse çerca del enemigo, si luego hizieran reparo para el artillería, que se pudiera hazer de faxina y tierra, y se auía de hazer antes que allí se alojara, yéndose allí a poner de noche lleuando antes el recaudo de la faxina.

 

            29. A este tiempo ya el cosario avía cobrado ánimo, y mandó disparar çierta artillería contra el alojamiento. y disparando el vigilantibus, ques dicho tomó de la galera, lleuó vna pierna por medio de la espinilla a vn alférez del maese de campo, el qual se curó y es bibo, lo qual hizo tanta ynpresión que luego se acordó de mudar el alojamiento a tierra firme de la ysla, el río en medio, de donde el cosario estava, que fue grand yerro, y de allí adelante los ovo mayores, lleuando el negoçio por uía de çerco largo, divirtiéndose a jugar largo y a cobrar tributos y otras corsas desta manera.

 

            30. El cosario no creyó que ansí fuera asaltado de los spañoles, y ansí no tenía terraplenado su fuerte, ni puesta en horden el artillería, ni çentinelas, ni otro modo de guerra, más que como poblador, y luego començólo a hazer a gran priesa y a defender su caussa, y de quando en quando echaua esquadrones de picas y arcabuzes a pelear, avnquel no salía a la pelea, pero víalas desde su fuerte, de donde mandaua retirar y arremeter.

 

            31. El maese de campo solamente hazía algunas enboscadas prolongando el çerco; ello es çierto que jamás pelearon los españoles con los chinos con las fuerças enteras de poder, porque el chino echava fuera quinientos o seysçcientos hombres y mostraua hazer rostro, salían çinquenta españoles, y las más vezes huyan los chinos, y se tiene por çierto que de poder a poder los chinos no aguardaran a pelear, y si aguardaran, mediante dios, fueran pocos, avnque fueran tres tantos, porque no es gente de guerra; también es cosa çierta y confesada por todos que los soldados españoles a vna mano desearon pelear y dar el asalto, y sienpre hizieron el dever peleando como valientes hombres, avnque algunos ovo flacos, como es natural aver yjada en todos cuerpos.

 

            32. Con el espaçio que se dio al cosario, pudo entretenerse y hazer algunos daños, como fue en algunos soldados que con poca prudençia se enbiaban a hazer enboscadillas, que los chinos, escarmentados de vno y de otro, hizieron ellos vna enboscada, en que de siete soldados que salieron, mataron y cogieron a mano los çinco, y los otros dos huyeron; era themeridad ymbiar tan poca gente a vn caso semejante y hazían harto daño, porque los chinos se hazían más osados; a otra emboscada pasó el maese de campo con hasta veinte hombres contra el paresçer de los capitanes; también subçedió mal, avnque como acudió gente en socorro, retiráronse los chinos e no hizieron daño.

 

            33. Tambien el cosario, viéndose sin nauíos, ymbió a cortar madera, y como toda la gente que traya de guerra heran offiçiales, en breue tiempo hizo dentro del fuerte treinta navíos, con los quales, en medio del día, salió a la mar a quatro de agosto, aviendo más de quatro meses questava çercado, y hizo su viaje a su tierra, y a la salida hizo algún daño con el vigilantibus, e ya a este tiempo se temían los españoles, que quando los navíos salían, saliesen a ofendellos, no viniese algún esquadrón por las espaldas, y así se estauan fortificando por las espaldas, quando él se salió, cosa de rreir creer que los chinos auían de venir a aquello, no osando con todos sus esquadrones provarse vn día.

 

            34. Antes desto auían los españoles hincado el río destacas para ynpedir la salida al cosario, las quales él quitó haziendo entrar gente de los suyos dentro del agua, y atando vna cuerda sobre los hombros de los mismos, quitó con harto travajo las que bastavan para sacar sus navíos, y al tiempo que sacaua las estacas ponían arcabuzería y la fuerça que ellos podían; tanbién ovo en esto negligençia y flaqueza en no defendellas con mejor arcabuzería.

 

            35. Dizen quel cosario enbió a ofresçer a los españoles que sería nuestro amigo y que nos metería en el Reino de china, y nos ayuadaría en la conquista dél; sobre esto no ovo más pláticas ni discurso, porque pedía por condición que se alçase el çerco y se viniesen los españoles a manila, y que él bolbería a ella y se asentaría el negoçio; y porque estava presente omoncón, capitán del Rey de china, que venía a saber dónde estava el cosario, y sinsay y otros chinos, que fuera dalles sospecha de admitir estas pláticas.

 

            36. Paresçe que en el Reino de china avía fecho daño este cosario limahón, y tenía el rrey mucha costa en tener guarniçiones por las fronteras donde él yva a robar a menudo, y así los governadores de la prouincia de Hoquian enbiaron dos navíos y en ellos vn capitán chino, llamado omoncón, enbiado por el governador de chuinchiu, que llaman allá ynçuanton, para que espiase a donde estaua limahón, para ymbiar contra él vna armada, el qual omoncón traya tanbién cartas, para si acaso viniera a manos de limahón, de perdón del Rey, y cartas para los hombres prinçipales cosarios, que con él andavan, de grandes promesas si matavan al cosario e yvan al seruiçio de su Rey. Este omoncón llegó a pangasinán después de quemada la flota del enemigo, y después de aquel asalto que se dio al fuerte el primero día, y habló al maese de canpo y le çertificó que aquel era cosario, y que si los españoles lo prendían o matavan, que en remuneración desto el Rey de china haría con nosotros grande amistad y hermandad, y se pondrían en lugar donde el Rey bibe y en los otros lugares públicos padrones de piedra y en ellos escripto la hazaña de los castillas, que no se avían querido hazer con limahón, antes le avían muerto para hazer bien al Rey de china. El qual omoncón, como

vio el cosario tan destroçado y sin esperança de navíos en que se yr, y él sabía bien que por las manos no podía valerse peleando, teniendo también el negoçio por acabado, dixo que quería yrse a dar notiçia al ynçuanton de chuinchiu, y así ofresçiéndole que lleuase consigo algunos Religiosos, dixo que llevaría todos quantos quisiesen yr con él, y así le ymbió el maese de campo a manila; y guido de lavazares le dio çierto presente para china, y fueron con él los padres fray martín de errada, natural de nauarra, y fray gerónimo marín, natural de méxico, vn soldado llamado miguel de loarca y otro pedro sarmiento, los quales llegaron a pangasinán y allí tomaron también otros dos soldados, el vno que se llama niculás de cuenca y el otro Juan de triana, y llevaron vn chino, que se llama hernando, por naguatato, que sabe el español, y fué con ellos el sinsay, de quien arriba queda hecha mençión, y dexaron en pangasinán vn navío grande de los de omoncón con treinta o quarenta chinos, diziendo que lo dexavan allí para seruicio del campo, los quales padres y soldados con omoncón fueron a china, y de lo que allá vieron dieron Relaçión.

 

            37. Entiéndese que fue yerro dexar yr a omoncón, que llevó dos navíos, para que con ellos y con el otro que allí quedó se pudiera hazer el efecto de çegar el rrío, avnque ya al tiempo que se fué el cosario no ay que acotar con errores livianos.

 

            38. Quando los frailes llegaron a china llevaron cartas; estovieron allá quatro o çinco meses, y pudieron quedarse allá, y no acordaron en ello los governadores con la cobdiçia que tenían de ver a limahón; ymbiaron diez navíos de armada, que traxesen a los padres y a los españoles, con color que si fuese nesçesario de ayudar para la guerra, los chinos ayudarían, y hizieron capitán al sinsay y mayor capitán al omoncón, los quales ffalsearon las cartas en el camino que llevavan de guido de lavazares, y escriuieron otras, en que dezían que ellos yvan delante y pelearon animando los castillas quando quemaron la flota, y le rompieron el fuerte, por lo qual allá les dieron en dinero, demás de la capitanía, a cada quatroçientos taes de plata, que pesa cada tae doze reales de castilla. Estos trayan por capitán general a otro chino llamado siaoga, de poca persona y ruin talle y viejo; dizen avía sido cosario quando moço. Quando estos llegaron a esta isla, y supieron que limahón se avía huydo, lloravan y hazían grandes estremos, en espeçial el omoncón, que avía afirmado que no podía escapar. Traxeron vn poco presente de allá de algunas pieças de seda y mantas de algodón y cartas, el qual presente venía vna parte para el governador, otra para el maese de Campo, otra parte para los capitanes, otra para los soldados del canpo; dióse a los terçeros sus partes por los chinos y frailes, y lo que se traya para el governador reçebí yo, y en la propia caxa lo ymbío a V. M. para que se vea su modo; y demás desto ynbío vna ropa que ellos traen vestida y çinco bonetes y vn çinto ques señal de capitanes, y las cartas que vinieron de china originales, trasuntadas en español, y en la vna junto a la letra lo que quiere dezir, y la carta del presente, por las quales se entenderá cómo sus letras no lo son sino partes o çifras, y traxeron de presente y conprados treze cavallos, que son como Acas de galizia, de malas mañas; dieron allá y acá vn cavallo para el governador, el qual se entregó a los offiçiales de la Real hazienda de V. M. para que lo vendan, y metan en la caxa de las tres llaues lo proçedido, y los demás a sus dueños.

 

            39. Estos diez navíos truxeron alguna mercadería que vender, avnque poca, y vendían muy caro; es gente ruin y desvergonçada y muy pedigüeña; estovieron en este puerto más de seis meses; pretendieron mucho lleuar presente a su tierra, porque sus mandadores fuesen con él aprouechados, y a ellos se les hiziese allá alguna comodidad, y como tenían notiçia que se huyó limahón, y ellos son frágiles como yndios, pretendieron que yo escriuiese a china que hera muerto limahón, y para este efecto buscaron muchas cabeças de hombres, que las tienen muchos naturales de esta tierra por joyas, para dezir que eran las de limahón; hicieron vn sello falso, diziendo que era aquel el de limahón que se lo auían quitado, y trataron que se le escruiese de acá desta manera. Yo les dixe siempre que se habló en esta materia que los castillas no sabíamos mentir ni podíamos, que no tratasen de aquellas niñerías, y tomé consejo con los capitanes y Religiosos sobre lo que tocaua al presente, y así todos fueron de paresçer que no convenía imbialles presente más que dalles algún matalotaje, y así se les hizo buen acomodamiento, y salieron deste puerto a quatro de mayo de 76 ; llevaron consigo dos padres, fray martín de Errada y fray agustín de alburquerque, y cartas mías cuyo treslado ymbío, y horden para que los padres se queden allá predicando; no llevaron ningún español porque ellos gustaron dello, avnque después los pedían creyendo lleuaran algo que dalles o tomalles; yo les hize aquí buen tratamiento, y ningún modo ay de ablandalles la condiçión si no es con dádiuas, avnque a mi paresçer sería mejor con las armas

 

            40. El Reino de china es muy grande; estará dos días de camino desde la cabeça de esta ysla a él con nauíos españoles, y vn día, que se parte desta tierra y se pierde de vista, se ve al otro la otra. Ellos se llaman del Reino de taibín; llámanlos de la tierra de la yndia y otras partes china, que quiere dezir tierra apartada, muy lexos, como llamaran en Castilla las antillas a la nueva españa y perú, y también por todas estas yslas los llaman sangleyes, ques nombre como quien dize gente que va y viene, por la costumbre que tienen de yr y venir cada año a estas yslas a contratar, como dizen allá el correo ordinario, y llaman acá parangüe a los portugueses, tomado el nombre de las margaritas, que se llaman así, porque fueron ellos los primeros que las vendieron; esto dizen los capitanes, de manera que el reino de taibín, que tiene quinze prouinçias con Virreys y mucha gente, más que alemania; su Rey es agora niño de treze años, tiene madre y tutores; ará tres años que murió el padre, poco más; la gente es blanca, bien dispuesta y membruda; ay algunos como mulatos; es gente maltratada.

 

            41. Visten ávitos largos, hombres y mugeres, de vna manera como el ábito que ynbío para que V. M. lo vea; todos traen çaragüelles y medias de fieltro, negras o blancas, y traen çapatos.

 

            42. La tierra es como españa, fría y a partes caliente; ay mucha gente. Son gentiles, hazen disparates, avnque no tienen en estos quenta ni devoción ni templos atauiados, y si algunos tienen, hazen allí offiçios mecánicos; es gente muy mala, somáticos, que afirman españoles que vieron yr muchachos ante la justizia a pedir el preçio del estrupo y mandárselo pagar a la llana; son todos tiranos, en espeçial los mandadores, que estos afligen mucho a los pobres.

 

            43. Es gente cobarde, tanto que ninguno anda allá a cavallo, con aver muchos cauallos, porque no osan subir a cavallo, y ninguno trae armas; no vsan espuelas para el cavallo sino açote y freno en la boca, que no pueden hazer efecto.

 

            44. Ay muchos ladrones salteadores por los caminos, y entre ellos son todos grandes haraganes, que por no sembrar, sino les fuerçan a ellos, no cogen, y venden los hijos con nesçesidad para comer por poca cossa.

 

            45. Toda la tierra es del Rei, que ninguno en todo el Reino tiene vn palmo de tierra, y todos le pagan tributo por razón del suelo.

 

            46. Ninguna çiençia saben sino es leer y escreuir, y el que sabe bien leer y escreuir entre ellos le haze el Rei gran capitán.

 

            47. Hablan despaçio y con gran vehemençia y orgullo; es gente que se maravilla de nuestra letra y modo de cosas, y las tienen por mejores que las suyas.

 

            48. Quando curan por sangrías, raspan el cuero hasta que sale sangre, y con vnas mechas ençendidas cauterizan con fuego, y dan a beber algunas cosas de que tienen espiriençia.

 

            49. Siempre beben agua caliente y la calientan al fuego, y con ello aguan el vino y lo beben caliente, y presumen de quirománticos y no saben nada.

 

            50. Es gente muy suprestiçiosa de suertes, y así al salir de la barra deste puerto tocó la nao capitana, en que yvan los padres, y deuiólo de tomar por abusión el capitán, y hizo poner los frailes que lleuava en otro navío, avnque a la verdad porque se mudasen, para quedar con libertad en su viçios, lo haría.

 

            51. Es gente muy subjeta a los mandadores y sufren con gran paçiençia los castigos, que por nada cortan vna oreja y dan çient açotes; la tierra que estos tienen es muy fértil, los cavallos son pequeños y las vacas como las de berbería; dizen que la tierra adentro ay cavallos grandes para armados.

 

            52. En la costa no ay carneros, dizen los ay la tierra adentro, y preguntándoles yo qué nesçesidad ay en su tierra de cosas de castilla, dizen que ninguna, sino es de terçiopelo, que éste no lo ay, porque no saben hazerlo, pero dizen que si lo viesen luego lo deprenderían.

 

            53. Dizen que ay parras y vino dellas, y azeitunas, la tierra adentro. Por las espaldas confina este Reyno con tartaria, y quentan algunos años, avnque no saben dezir quántos. Los naturales metieron al rrey de tartaria en taybín, que lo señorearon él y sus desçendientes por çiento y setenta años, hasta que después, quatro hedades há los echaron, y reina vno desçendiente de naturales de taybín, y tiene guerra con los tártaros, a los quales estos dizen que no temen. Ellos no saben más que contar por los años de su Rey, y así pierden la quenta fáçilmente, porque muerto vn rrey, no ay más mençión dél, y quentan primero o segundo como del rreyno del otro rrey, y no queda otra memoria del primero atrás por otra vía. Los meses quentan por lunas y onze lunas al año. Es tierra acostumbrada a mudar señor, pero siempre á tenido Rey, o de su nasçión o estraño; en el año quentan por año nuevo el primero día de febrero.

 

            54. El Rey y el mayor de los Sacerdotes viste por preheminença color amarillo, y no otra persona ninguna.

 

            55. La menor Prouinçia tiene más gente que la nueva españa y Pirú juntos; son grandes çiudades, las casas ruines y chicas, la gente pobre comúnmente, no ay moneda de oro ni de plata, sino por peso ay vnas monedas de cobre y bronze para por menudo; ay oro y plata mucha, y el oro vale quatro pesos de plata, a lo que dizen, y por tantos pessos de plata dan tantos de seda, y así las demás cosas.

 

            56. Todo quanto allá se vende es por peso, hasta la leña y las gallinas, y todo lo demás se vende en preçios muy baratos, ques la tierra muy barata.

 

            57. Ay mucha cantidad de trigo, ay minas de oro, plata y azogue, cobre, plomo y estaño y todos los metales.

 

            58. Partiendo de aquí de manila hasta surgir en chiunchiu será en ocho días, avrá como çiento y quarenta leguas, y ellos dizen, que aviendo buen tiempo, van en seis días y a lo más en diez.

 

            59. Estos nunca nauegan sino con tiempo hecho en los meses de bonanças, que he dicho, que avn sus nauíos no pueden sufrir el viento en popa, porque son de la mesma hechura la proa que la popa, llanos como vna messa quadrada, e vsanlos ansí por valerse de entrambos lados, y sienpre navegan de vna buelta y de otra para la bolina; van meçiéndose como cunas con los remos.

 

            60. Las velas que vsan son de cañas, hechas como esteras, no vsan entena en el árbol, sino levantan la vela grande en el árbol, cosida en vn palo, como se pone vna vandera de ynfantería en vna pica, y las escotas de la otra parte y pende, las quales buelbe de vna parte a otra, sigún viene el viento; la vela es la mitad de ancho que el nauío, y el árbol es grande y alto; yçar la vela ariba vsan de vn molinete, ques vn yngenio que sirve de cabestrante; la xarçia es de bexucos e yervas, que son cosas silvestres; el árbol está a las dos partes del navío, del largo dél hazia la proa, para ynclinar la nao a que cabeçee, y el trinquete de proa se quita y pone o a babor o a estribor, sigún viene la nesçesidad y el tiempo, y caçan las escotas por la mesma manera. Traen repartida el aguja en menos vientos que nosotros; tanbién trae árboles de popa como mesana, y es como el de proa, que se mudan de vn cabo a otro, porque no tienen nesçesidad de quartas; vánse al viento de vn bordo y de otro y les sirue; traen dos remos a proa que hazen bolber el navío, y otros dos a popa, que le ayudan a caminar; el aguja es en vna escudilla, donde tienen señalados los vientos; llena de agua ponen el agujonçillo, tocado en piedra ymán, y ay vezes, que primero que açiertan a hazello vna vez, se les va a fondo veynte, y así avnques de maravillar que, siendo gente bárbara, sepa arte de marear, lo es mucho de ver quánd bárbaros son ellos.

 

            61. Todas sus armas por la mar y por tierra son bonbas de fuego; tienen mucha pólvora en panes, avnque no granada; su artillería ruin, y comúmente versos y arcabuzes ruines, y así lo que ellos más vsan son picas; entiendo yo temen poco al arcabuz, porque ellos açiertan mal con él y se espantan de que se mate vna gallina o vna paloma con vn arcabuz; temen mucho las picas, más que otra arma.

 

            62. Los que son entrellos más grandes capitanes, y el Rey, jamás se cortan las vñas, y traen vna tan larga como el dedo y mayor; estos andan en la guerra sentados en sillas a los hombros de los que los traen; emborráchanse a menudo y son muy luxuriosos; guardan mucho las mugeres, las quales tampoco se cortan las vñas, y quando nasçen ni se pueden tener en ellos, sy no las llevan sentadas, y por esto casi nunca salen de cassa.

 

            63. Tienen quantas mugeres pueden sustentar; todos ellos tienen cabello largo, recogido a la corona, como mugeres escofiadas.

 

            64. Al Rey jamás le vee nadie el rostro, sino algunos prinçipales, questán çerca dél, y quando sale fuera también va cubierto y con mucha guardia.

 

            65. Bibe el Rey en la prouinçia de paquián, en vna çiudad que llaman quinçay, de la qual habla marcopolo, veneçiano, libro 2º, capít. 64, y a la quenta questos dan fue su tierra señoreada por los tártaros; devió ser antes que marcopolo hiziese aquel viaje, en la qual ystoria haze señor de esa çiudad y de otras del Reino al gran can; creo yo que la gente estrangera y el lenguaje avría mudado los nombres a muchas provinçias en su tiempo, avnquél escriue tan breue y de manera que paresçe hablilla; pero verdad es que ay esta çiudad, y que en lengua de aquella tierra dicen chinos, que quiere dezir población del çielo, como dize marcopolo, la qual çiudad de quinçay, a lo que por acá nos paresçe, estará menos de quinientas leguas de manila, que es para los que acá bibimos como cales y tierra firme de España, que si fuésemos más gente en vn Birey se andara todo, y no engrandeçen estos menos a quinçay que marco polo.

 

            66. Dize marco polo que ay en esta çiudad christianos nestorianos; estos no saben dezirlo, pero dizen que ay gente en ella de todo el mundo y ques muy grande; la gente es muy mala, como lo son los destas yslas, que en realidad de verdad es arçipiélago de china, y es vna gente con ellos como los de candía con los de constantinopla, que son todos griegos.

 

            67. En las çiudades tienen murallas de piedra seca, lisa y bien asentada por de fuera; lo que más comen es pescado, y salen 20 leguas a la mar a pescar; qualquiera que señoreare la mar hará dellos todo lo que quisiere, en espeçial en su costa, [que] corre norte sur más de quinientas leguas, donde pueden resçebir daño cada día; la guarniçión de gente que tienen es soldados; en la costa es cosa perdida, porque no tratan más que de servir a los mandadores y cargarse de manera que la gente más ruin y más maltratada entrellos son los soldados.

 

            68. La gente comúnmente no tiene armas ni vsan dellas, y acaesçe vn cosario con duzientos hombres armados robar vna poblazón de 30.000; son muy ruynes arcabuzeros y los arcabuzes no son buenos.

 

            69. La contrataçión con los de china es muy dañosa para los españoles y para los de estas yslas, porque solamente traen hierro, ques vtil, y otra cosa no, porque sus sedas son falsas, y sacan de acá plata y oro, y quanto más durare la comunicaçión con nosotros sin guerra, tanto más pláticos se yrán haziendo y tanto menos temerán a los que ayan tratado.

 

            70. Aquí me an dicho yndios japones y chinos que los portugueses an lleuado allá armas, en espeçial arcabuzes, como nosotros los vsamos, y a mí me vendió vn chino un montante portugués, y así les podrían enseñar el vso de lartillería gruesa y mandar los cauallos y otros tan perjudiçiales, que, como son mercaderes, no es de maravillar lo hagan. V. M. crea que conviene abrebiar esta jornada y començálla luego, porque a la verdad es la más ynportante para el seruicio de dios nuestro señor y de V. M. que puede aver, pues quentan estos que son millones de hombres, y le vale a su Rey treinta millones y más.

 

            71. El aparato ques menester para esta jornada son de quatro a seis mill hombres armados de pica y arcabuz, con los navíos, artillería y muniçiones nesçesarias.

 

            72. Puédese con dos o tres mill hombres tomar la prouinçia que más contentare, y tener puertos y armada superior por la mar, y esto será muy fáçil, y en siendo señores de vna provinçia es hecha toda la conquista.

 

            73. La gente á luego de reuelar, porque son muy mal tratados, y son ynfieles y pobres, y por vna cabo los buenos tratamientos y la fuerça y Religión hará firmes los que se allegaren.

 

            74. En estas yslas ay gran cantidad de madera y seruiçio sufiçiente para hazer una grande armada de galeras, y están todas pobladas de gente que bibe de cosarios, de los quales también avrá ayuda para esta jornada y de los Japones que son enemigos mortales, e yrán todos de buena gana allá, y también cosarios naturales se nos juntarán y nos meterán en la tierra.

 

            75. La guerra con esta naçión de chinos es justísima por librar personas miserables, que matan y toman hijos agenos para estupros, y las justiçias y mandadores y el Rey hazen tiranías nunca oydas; dizen los vnos mal de los otros, y casi todos son cosarios en pudiendo, de manera que ninguno guarda fee a su Rey, contra los quales podría començar la guerra, demás de que vedan entrar gentes en su tierra, e yo no sé ni he oydo maldad que en estos no aya, porque ellos son ydólatras y sodomitas, ladrones y cosarios de mar y tierra, y realmente la mar que á de ser libre, conforme a derecho de gentes, no lo está dellos, porque qualquiera que por ellos pasare, si pueden le matarán y robarán; y assí yo llamé vn día al capitán omoncón, diziéndole que quería ymbiar a china vn nauío a contrataçión., y haziendo dél confiança me dixo que la verdad que como amigo [que] hera, que no ymbiase aquella galera hasta que toviese otras diez bien adereçadas, porque los chinos eran tan malos que buscarían achaques cómo la tomasen por robar lo que lleuase y hazer esclauos la gente; y assí es cosa çierta que, avnque se les hagan muy buenas obras, nos darán mill ocasiones para guerra justa cada día, y así es mi paresçer, siendo V. M. dello seruido, y conviene que aya fuerça de gente para que en qualquiera açidente nos hallen delanteros.

 

            76. Y porque bibimos tan çerca dellos, y que en çinco días vienen en sus navíos, y en dos se puede yr en los nuestros de la vna costa a la otra, y ellos acostumbran a rrobar, como ya vimos lo que pasó en esta çiudad, será bien prevenir al que sé, que si puede, me a de matar, y que busca ocasión para ello.

 

            77. Yo me ofresco de seruir a V. M. en esta jornada, y la deseo tanto que no lo sé encaresçer, y si por esta razón se me avía de dar menos crédito, como leal vasallo y criado de V. M. digo, que siendo V. M. seruido, que otra persona, qual fuere seruido, la haga, avnque yo no sea, con que se emprenda, por mandado de V. M., viendo yo hazer la causa de V. M. seré muy contento, y me bastará por premio de mis pocos seruiçios averlo encaresçido en esta manera, y si dios me hiziera muy gran señor, no dudara de gastar en ello todo mi patrimonio el día que V. M. lo mandara. En ronpiendo vna batalla es acabado el negoçio, porque no ay en todo aquel rreyno vn hombre que tenga çient ducados de renta ni vn palmo de tierra, ni que tenga por afrenta que le manden dar duzientos açotes, y son todos venales y acostumbrados a seruir a estranjeros.

 

            78. El Reino mediterráneo, por lo que yo he comunicado con hombres que lo entienden, no es tan grande ni se estiende tanto como ellos dizen, que ay siete meses de camino para yr donde está el Rey; por la costa de mar, norte sur, casi tendrá más de quinientas leguas, pero es maravilla de dios ver el número de gente y la atençión que tienen a a vssar sus ofiçios y granjear sin el tributo ordinario; dizen que tiene el Rey vn millón de gente salariada de guarniçión contra el tártaro en la çerca que tienen hecha los dos; con ésta ymbío vn mapa de chinos, por donde se puede entender, avnque ellos son tan bárbaros, como se vee de los papeles.

 

            79. En vna carta que vino de china del ynçuanton, como ellos son bárbaros y la notiçia verdadera que de nosotros tienen es que somos hasta duzientos hombres, dize no sé qué palabras que quieren dezir tributo, y que se metió en la caxa del Rey vn presente que les llenaron el año pasado antes que yo viniese, y como el omoncon falseó las cartas que de aquí llevó, según de buelta me an dicho los frayles, y asimismo hurtó gran cantidad de aquel presente, devió de dezir que por su yndustria se avía quemado la armada al cosario limahón, y allegado los castillas a que ymbiasen aquello para su Rey. Y después acá todos ellos procuravan se escriuiese de acá conforme a su voluntad, como é dicho. Yo les hize buen tratamiento, y en consejo se acordó no llevasen presente, pues era para que estos le hurtasen, sino que fuesen dos frailes y llevasen las cartas que yo escreuía e ynstruçión que les dí, y enbiasen respuesta para que así se acertase mejor.

 

            80. Dizen estos que cada tres años muda el Rei de china los Visorreyes, por yspiriençia que tiene que an robado toda la tierra, y se revelan estos que mandan allá; están ya al cabo de sus ofiçios y vendrán otros en breue, y como al Rey de china ni a los Visorreyes no les habla nadie ni puede sino por terçeras personas, nunca les dizen verdad, y así es todo barbarie e ynfidelidad.

 

            81. En lo que toca a las demarcaçiones, es cosa çierta y clara que los malucos y todo lo demás que ay desde malaca para acá, en que entran burney y toda la costa de china, lequios y Japones y nueva guinea, están en demarcaçión de V. M., y que los portugueses pasan más de quinientas leguas de su demarcaçión y eçeden en fortificarse, avnque de sus forticaçiones no ay que hazer caso, porque con vna cédula nos pasaremos a maluco con gran façilidad; solamente se atiende a la voluntad de V. M. Los chinos traen aquí mucha pimienta, que venden la libra de pimienta y clauo por quatro reales, y çient nuezes moscadas por otro tanto; este año nos an dicho que ya no ay portugueses en china, que se recogieron a malaca por cavsa de vna guerra, que les hazía el Rey de achen; y otros que an venido an dicho que tampoco están en malaca; yo no los he creydo; solamente creo que tienen por mejor contrataçión la nuestra, por la plata que viene de méxico y oro de aquí, quel negoçio de los portugueses va de cosario a cosario. Entre otras causas que ponen escrúpulo para que V. M. con breuedad enbíe la gente para esta tierra, es que el rrey de achen, ques vn morillo desventurado, desnudo y descalço, trata mal a los portugueses, y esto viene de que de meca le an venido quinientos o seisçientos turcos arcabuzeros, y con estos va haziendo por allí su conquista, questá de malaca como de berbería a landaluzía, y malaca está en la propia costa de china, que corre de allí al norte, por la qual ay otros dos reyezillos, vno de çián y otro de patán, moros, y nosotros los tendremos de aquí como trezientas leguas; y obra de çiento y çinquenta, otro Rey de borney, moro, que se comunica con ellos, y a quien todo este arçipiélago obedesçiera y diera tributo de buena gana, sino estoviéremos aquí nosotros. Estos moros borneyes predican la seta de mahoma, y an hecho todos los moros destas yslas. Tengo hecha ynformaçión dellos, para quando sea dios seruido que convenga, de manera que aviendo en esta tierra fuerças y gente se podría ayudar a los portugueses, acabando al reyezillo de Achen, el qual ymbía predicadores de la seta por su pertenençia, y como tengo dicho, turcos, y quitándoles aquel puesto se çerrará el paso para que turcos y moros no pasasen jamás de malaca para acá, ques la gente que más daño puede hazer y que tienen vso de todo género de armas y cavallos. Esperar a que portugueses hagan nada es el mundo enfadado por su pobreza, y todos los que acá andan casi son nasçidos en la yndia y hijos de yndias.

 

            Estado de la tierra.

 

            82. Estas Yslas philipinas son muchas y muy grandes, tierra caliente y húmida, no ay reparo del sol, por ser las casas de palo y cañas y la cubierta de hojas de palmas; con todo eso es tierra sana, y que de noche haze muy buen tenple y de día ay mareas con las creçientes de la mar, y ay buenas aguas; el sereno no es malo; si oviera los reparos de sevilla, era tan sana tierra como sevilla, y en algunas partes más, con condiçión que se biba tenpladamente, en espeçial en la continencia y en beber demasiado, sopena de muerte; los mantenimientos que ay son aroz, ques el pan, el qual cogen echando en el agua en vn rrío vn çesto dello en mojo, y al cabo de algunos días lo buelben a sacar, y y alguno dello, questava mal acondiçionado, no brota y lo echan a mal, y lo demás lo echan en vna estera de caña con alguna tierra, donde lo baña el agua, y como ello está brotado, acaba allí de brotar, y de allí le sacan y le trasponen grano a grano como lechuguino despaña, y así se da brebe y en grand abundançia; ay otra cosecha de tenporal de aroz, pero no es tanto. El vino es de palmas de cocos y de aroz y de mixo; ay ajónjoli, de todo poco, porque son yndios; ay mucho pescado, avnque no tan bueno como en españa; ay aves de Castilla, mejores que las de Castilla, puercos, venados, búffanos en cantidad, pero el que lo quisiere lo á de yr a matar, porque no ay quien lo quiera matar ni lo venda; dáñase la carne en brebe, como es tierra caliente.

 

            83. Las tierras son muy fértiles, mejores que las de la nueva españa, y llueve por el mesmo tiempo; nunca ay mal año, sino es que algún huracán haze daño.

 

            84. La gente de la tierra son desnudos y descalços, arebújanse vna manta de algodón al estómago, y los que lo tienen se ponen vna camisilla de algodón o seda de china; es gente para no mucho travajo; los vnos son moros y estos alcançan mucho oro y le adoran como a dios; no tienen otra hazienda sino es oro y algunos esclauos; vale entrellos vn esclauo çinco o seis pesos; estos no traen cabello sino vna toquilla çeñida a la cabeça; creen quel parayso y bieraventurança es para los que tienen la ley de los moros de borney, con quien tienen mucha ley; no comen puerco y tienen algunos disparates, que todos vienen a caer en suprestiçiones; estos son más ricos, porque son todos mercaderes y juntamente hazen labranças con sus esclauos; ay otros naturales que son pintados, traen cabello largo como gente de china; es gente más pobre y más braua; todos ellos traen armas y puñales y lanças y tienen alguna artillería; de los vnos ni de los otros no se puede fiar en ningún tiempo; están poblados junto a ríos por la comodidad de las sementeras y por se poder comunicar y andar en sus navichelos a hurtar; no andan por tierra casi nada, y ansí en lo mediterráneo de las yslas, que no están junto a los ríos, ay otra gente que son como chichimecas de la nueva españa, barbarísima y cruelísima, y entrellos algunos negros, que todos vsan de flecha, y tienen en gran preçio matar hombres para guardar las cabeças para ornato de sus casas; destos son muy vexados los destas yslas, y los llaman tinguianes, como serranos, que tingüe es sierra; tienen mucha miel y çera, y la contratan con los de abaxo; y como estas yslas son tan fértiles, ay grandes arboledas, que llaman arcabucos, y así no ay camino ninguno abierto, y desta causa no pueden los españoles correr la tierra por la dificultad, y ellos se huyen fáçilmente de vn cabo para otro.

 

            85. Todos los más yndios son gentiles, pero sin razón ni çerimonia; creen en sus padres, y quando se veen en algún trabajo se encomiendan a ellos que les ayuden; son todos apasionados de luxuria y de beber y de hurtar y del engañarse vnos a otros; todos son logreros, que prestan por logro, y va a la çernina hasta hazer esclauos a los deudores, y éste es el más frequente modo de hazer esclauos, y otro es sus guerras, justas o ynjustas, y los que dan a la costa con tormentas los toman los de aquella tierra por esclauos; tal interésales, que hazen esclauos a sus hermanos por medio del logro; no saben hazer ningún offiçio, sino lo que ellos an menester, que es vna casa de palos a su modo, pescar a su modo, bogar y ser marineros y sembrar, y los herreros hierros de lança y puñales e vnas barretillas con que trasponen el aroz; son muy deseosos de lartillería y funden alguna, avnque mala, todos ellos; es ruyn gente, y avnque los pintados están mejor con los españoles, todas las vezes que ven vno solo le matan, y todas las vezes que los moros pudiesen hazer lo mesmo lo harán.

 

            86. Quando a estas yslas vino miguel lópez de legaspi, asentó en la ysla de çubú, ques muy estéril y pequeña, y quando de allí se mudó se pasó a panae, por causa de la guerra que los portugueses le hizieron y de la hambre que allí se pasó, que fue muy grande, y en que ovo poca yndustria; hizo allí vna poblaçión de hasta çinquenta vezinos, e vn fortezuelo de palos que luego se cayó, y avnque ella es tierra sana es tan pobre que nadie quiere bibir allá, ni es de ynportançia; yo la tengo en pie y é hecho bolber a hazer la fortaleza, questava derribada, y é puesto allí vn alcalde mayor y hasta çinquenta soldados, que tengan paçíficos aquellos naturales, que andavan alçados con la ocasión del tirano limahón; aquella ysleta está junto a otra, que llaman de mindanao, ques grande y rica y a donde, plaziendo a dios, haré hazer jornada en breue; no ay provecho y tenemos mucho gasto sin ninguna vtilidad, más que dezir questán çerca de maluco, ni tiene otra cosa buena que se pretenda más de ser tierra sana y tener buen puerto.

 

            78. Los malucos están más çerca que esta çiudad de la nueva españa duzientas leguas, y así será más fáçil en venir de la nueva españa a ellos y más breue, y para bolber avrá tiempos más en la mano, por quanto no ay canales ni yslas por donde entrar, como acá tenemos, que ay entre estas yslas algunas corrientes como ningún río del mundo corre; no se puede creer sy no se vee; y como el arçipiélago es tan grande, al doblar de cada punta es menester diferente tiempo para navegar, y así son nesçesarios navíos de remo; entretanto que V. M. no manda vamos al maluco, y si se oviese de yr, estaría mejor en bindanao; aquella villa es tierra de bastimento y donde ay gente y está más de çient leguas más cerca del maluco.

 

            88. Quando V. M. fue seruido dar liçençia a miguel lópez de legaspi encomendase esta tierra, hizo al arbitrio de los pocos que tenía, señalando a dos y a tres mill y a quatro y a ocho hombres de encomienda, que ni estavan paçificados, conquistados ni vistos, y así la gente pedía y pide gente de soldados para vellas y paçificallas sobre que acá ay gran travajo, y hizo acuerdo de que al maese de campo se le diesen 8.000 tributarios en encomienda. y a los capitanes 4.000, y a sus gentileshombres a 3.000, y así distinguiendo calidades de personas, sobre que á avido y ay mucho travajo, porque el vulgo de la gente y soldados no pueden sufrir tantos que tengan preheminençia, ni se puede cumplir lo que está encomendado a vsar, e por otra parte tienen por agravios que se les dé menos yndios que los que dieron al otro, que les dé su plaça, y comúnmente dizen que les hinchan sus plaças; fueron cosas de aquellos tiempos no bien entendidas; no se trató dello en la residençia, por no mover vmores; dígolo para que V. M. sepa esto; si yo pudiere lo yré reformando, de manera que vença el seso.

 

            89. Asimismo vsó a tener cantidad de gentileshombres, los quales no tenían otro offiçio sino hazelle çentinela a él solo y tenían la preheminençia ariba dicha, y más que comían con él a su messa. Estos eran de ordinario moços de otros, que les encomendavan de méxico, y así eran muy relevados sobre que avía muchos ynconvinentes, y llegó vez a dar garrote a vno de cádiz, y estos aconpañavan siempre al governador a pie, porquél andava a pie, que no avía cavallos, y los mantenían de la hazienda de V. M. A mí me á paresçido, en gracia del pueblo, de confiar mi persona de todos y que hagan çentinela en mi cassa aquellos a quien el sargento mayor nombrare, repartidos por sus compañías, y por quitar este tráffago y costa de la Real hazienda de V. M., y esta ynvidia y la ygualdad de asentar a la mesa hombres comunes, y porque yo quando salgo de casa ando a cavallo, y ninguno quiere ni querría yr conmigo sino con mis criados, de manera que çesa este aconpañamiento, ques el que era más nesçesario, que la fidelidad de la çentinela por segura la tengo y la tendrá qualquiera que se abstoviere de hazienda y honrra agena y diere buen exemplo.

 

            90. Por la razón arriba dicha de auer repartido miguel lópez de legaspi, y después dél guido de lavazares, lo que no está paçífico ni visto, ay muchos encomenderos que no tienen qué comer, y quieren que quando algo se haze de paz de nuevo, se dé a ellos en virtud de aquella encomienda en perjuizio de los que lo van a paçificar y lo travajan, de manera que avn no he visto yo el río de mindanao, que he dicho tengo de ymbiar allá, y le tienen ellos encomendado a millaradas de hombres, y como en las partes que no es tanto, vienen a pedir gente para yr a cobrar sus tributos, hazen algunos eccesos; yo conforme a la horden y comisión de V. M. no daré encomienda que no esté paçífica y justa, y así creo se açertará, y la gente lo va ya entendiendo. Con ésta ymbío vna memoria de las encomiendas que ay en la tierra, todo ello es cosa de poca sustançia, más que para el paso de tierra firme de china.

 

            91. Como tengo dicho ariba, y como la jornada destas yslas se hizo todo a costa de V. M., an tenido poca quenta los que an governado en poner yndios en la Real corona, y los que se ponían, como por cumplimiento, siempre los peores, confiados solamente en lo que cada año les auía de venir de la nueva españa, y de allá tanbién á venido tan estéril, que está esta tierra, como lo está el que bibe de limosnas. Con ésta va vna memoria de la Renta que V. M. acá tiene, que a lo que yo entiendo no ay que hazer quenta de questán muchos yndios puestos en la Real corona, si andan por los montes y no los a visto nadie. Tratar desto en la Residençia fuera indignar el pueblo; paresçióme que se pasaría bien en vanda, y ansí é puesto todos los que he podido en la Real corona, y avn sobre ello á auido harto travajo, porque vn día en público dixo vno, que tenía offiçio, que a aquel paso todo sería de la Real corona, y convino disimularse.

 

            92. Guido de lavazares, en el tiempo que fue governador, puso en su cabeça los yndios que le paresçió, lo qual yo reuoqué y los puse en la Real corona; allá van los autos; con lo que V. M. fuere seruido dar a sus criados estaremos muy contentos.

 

            93. En estas yslas ay cantidad de madera y seruiçio suficiente para hazer vna grande armada de navíos y galeras, y mucha cantidad de hierro barato de china el qual hierro le labran los naturales desta tierra, y hazen dél lo nesçesario; lo que no saben hazer ni labrar el hierro de Castilla, ques muy duro; no ay brea ni sebo ni xarçia en ninguna manera, porque lo que ay es tan poco e tan malo que no es nada, ni estopa para calafatear, ni se pueden hazer anclas grandes, pero todo el demás aparejo ay bueno y buena madera, de manera, que a mi entender, el navío, que costará en guatimala diez mill ducados, y en la nueva españa treinta, se hará acá con dos o tres, como aya diligençia. Después que yo vine que hallé hasta el suelo de la çiudad quemada y destruydo, é hecho poner astillero en dos partes, repartiendo los offiçiales para que a conpetençia travajen; los de manila an hecho vna galeota de 16 a 17 vancos, y adereçado la nao en que yo vine, y adereçado vna nao que se hizo en acapulco, que creo costó más de quinze mill ducados, la qual estava ya para quemalla, por sacalle el hierro, y con promesas y mi diligencia se le quitó la quilla y codaste, por podrido, y la mitad del cuerpo, y, siendo dios seruido, saldrá vn mes después deste navío; cortóse por la proa casi vna braça por ser de mala façión, y se le añadirán más de dos braças sobre las que tenía, y se hará vn navío que pueda traer duzientos soldados, que para estar perdido, va a dezir de nada a veinte mill ducados; halléle destroçado, que fue reparo en el asalto de limahón; pusósele xarçia, árboles, velas e todo lo demás; llámase sant felipe; luego que acaben este navío, pasarán a hazer otra galera y aderesçar otra nao que queda acá, que queda podrida la quilla, y avnques de mejor façión, tiene tanta obra como estotra; plaziendo a dios, para enero se acabará esta obra, y avrá aquí dos galeras, y fuera desta çiudad, en otón, ysla de panae, tengo ya acabada otra galera de veinte vancos, que tiene treinta y quatro varas de largo, y me acabarán otra para septiembre, y haré proseguir en la obra adelante.

 

            94. De remeros para esta tierra no me osaría servir, aviendo tan poca gente como ay agora de galeotes españoles, porque sería en su mano huyrse vn día y hazer vna maldad; todas las yslas están llenas de ladrones, que teniendo estas quatro galeras, con el favor de dios, las armaré de amigos y buscaré esquipazón para ellas; yo tengo ánimo para hazer çiento y sustentallas de enemigos en seruicio de V. M.; si V. M. fuere seruido se proveerá lo nesçesario.

 

            95. Acá no ay artillero ninguno que sepa tirar ni que sepa fundir artillería, y no ay artillería; al Visorrey escriuo lo que en esto es nesçesario, y entiendo que estos moros desta tierra tenían artillería; les é dicho que ellos no tienen ya de que se temer, pues estamos aquí los españoles que los emos de defender, y así que me diesen el artillería, y con gran blandura se la he quitado toda la que he podido aver, sin aver hecho rigor ni prendido a ninguno, y así tengo en la fortaleza, en el almazén de V. M., creo que quatroçientos quintales de bronze que paresçe bueno; quitóse toda ocho leguas alredor, y para esto y porque cada día rebientan pieças, es nesçesario que aya en este canpo dos maestros de fundir artillería y que vengan de españa a ello, porque de méxico no nos engañen, como hazen en los lonbarderos, que con sólo pasar en plaça de lonbardero sin sabes nada del offiçio, los tenemos aquí con harto riesgo y daño nuestro; será nesçesario ymbiar çinquenta lonbarderos, y despedirse an los que acá están o enbiarse an en su lugar por marineros.

 

            96. Y porque avnque yo lo pudiera ver todo, es cosa que no es de mi offiçio, son nesçesarios dos maestros yngenieros que sepan fortificar vna plaça y todo lo a esto tocante, y gente conosçida, porque acá estamos en tierra de enemigos, y no se tiene nada si no se posee, y en esto de artilleros y maestros ynginieros suplico a V. M. sea seruido mandar se ponga calor, porque quedamos perdidos sin esto, y sola el artillería defiende acá el ynperio de V. M.

 

            97. Ay nesçesidad de que de la nueva españa se ymbíen dos maestros de hazer navíos y galeras, porque si fuere nesçesario se puedan remudar los que aquí están, que se van haziendo haraganes, y es menester mudar y tenellos en dos astilleros, como yo é hecho, y çesaría el gasto que ay en la nueva españa, en acapulco, que toda quanta obra allí se haze es perdida, y solos los navíos de nueva españa detienen acá a los offiçiales en remendar, e impiden el hazerse navíos nuevos; ay nesçesidad de mandadores de galeras, que sepan governar vela latina.

 

            98. En esta tierra no ay plomo y en la nueva españa ay mucho; será nesçesario mandar traer, questén aquí sobrados quinientos quintales, ques nuestra comida, y otros trezientos quintales de pólvora para agora, y socorrernos con algunas armas, de algunos coseletes de la nueva españa y quinientas picas que traigan de allá, porque quanto acá avía el mal recaudo y el cosario lo an abrasado, y hasta agora no se tenía entendido que heran nesçesarias picas, por huyr los naturales tanto, pero ya se á visto que los chinos se miden con otro de miedo de su mandador, y como somos tan pocos los españoles y la tierra es toda de guerra, no nos á vagado buscar a ver si hallamos madera buena para estas picas; estamos de manera que por no las aver no ay exerçiçio de jugar della y esquadrón para hazer diestros los soldados, avnque para las nesçesidades é procurado yo de hazer algunas de palo y de caña y de hierro y azero de china; he hecho hasta çient hierros y no oso hazer tirar vn día a los soldados a terrero, ques nesçesario, en espeçial a los mançebos, por no gastar la miseria que tengo de plomo y pólvora.

 

            99. Por ser esta tierra de tantos trauajos, ques menester quel soldado esté presto para hazer lo que le mandaren, hallamos por ynconviniente el cargar de hombres casados, que son acá menos vtiles y vienen todos muy pobres y viejos, y así me paresçe que por agora no son nesçesarios, sino fuese algún hombre noble, cuya familia oviese acá de dar buen exemplo.

 

            100. Como los soldados padesçen tantos travajos caen enfermos, y avnque mueren muchos, son todos tan pobres que no dexan nada ni tienen con qué se curar, sienpre atentos a pedir que les den; como no tienen otro recurso, y así luego que yo vino hize edificar vn espital, que avía quemado el cosario, que servía de alojamiento de gente pobre, e para este efeto traxe de la nueva españa vn hombre que les cura y que acá le tenemos por justo, y porque sin dote paresçe no ay espital, fallesçiendo vn soldado puse en cabeça del espital hasta mill yndios, de los quales goza agora para esta nesçesidad; andando el tiempo será V. M. seruido se libre en la Caxa la Renta que baste, y que aquellos yndios se pongan en la Real corona. También ay nesçesidad de hazer otra cassa de convalesçientes, a donde les conpelan a thener dieta de comer vn poco de ave; en viéndome vn poco desavahado de tanto travajo haré la casa y tendré la propia horden en alimentalla, que desta manera, demás del seruicio de dios, se alimentan muchos con lo que vno avía de lleuar.

 

            101. La propia horden es menester tener en la conservaçión del fuerte y artillería, que para que quieran abitar dentro dél los soldados, que an de hazer en él çentinela, y lonbarderos a quien toca, es nesçesario dalles de comer por quenta del fuerte aparte, y quel alcayde, que fuera dél, por la mesma horden lo rrepare, sin mesclar con estos negocios la caxa de V. M. de las tres llaues, que tengo yspiriençia, que cada cuenta ande diuidida de por sí, por más açertado.

 

102.     Yo é procurado de fortificar esta çiudad, y por ser el sitio grande y no dexar a los frailes fuera, ques donde todos resçebimos la dotrina, y por aver tenido tantas obras y travajos, y porque los yndios acuden mal y no dexen de hazer sus sementeras, no está acabado, pero estarlo á en breue de palizada travada con llaues por toda la playa y traués al rrío e vn cavallero que defienda a donde se á de poner alguna  pieça; en acabando los yndios la cosecha se acabará en breue, y también se ençerrarán veynte mill hanegas de aroz para el sustento del canpo y armada de V. M.

 

            103. La prouinçia y tierra más fértil de pan en toda esta ysla de luzón es la que llaman panpanga, y en ella dos ríos, quel uno llaman bitis y el otro lubao sus riberas están poblados tres mill y quinientos moros, poco más o menos, todos labradores y tasados en valor de ocho reales cada vno; provéese esta çiudad y toda la tierra de bastimento de aroz, ques acá el pan de toda esta prouinçia, de manera que si en ella faltase no avia donde lo aver, y en toda la prouinçia no ay puestos en la Real corona yndios que puedan dar mill hanegas de renta a V. M.; estos dos ríos no encomendó miguel lópez de legaspi, difunto gouernador que fue destas yslas, que repartió parte de aquella prouinçia, para los pedir a V. M. para sí, y después de muerto, el guido de lavazares que le subçedió, los puso llanamente en su cabeça y repartió lo demás, cuyo auto yo rrevoqué y los puse en la Real corona de V. M., donde agora están, y se an cobrado este año por los offiçiales de la Real hazienda de V. M.; paresçe que V. M. tiene fecha merçed desta encomienda a su hijo del adelantado Legaspi, difunto, y si ésta pasase, como es razón que pase, pues V. M. es dello seruido, y es merced hecha a hijos del que murió en seruicio de V. M., sería grandísimo daño del estado destas yslas, porque demás de que V. M. no tiene pan de Renta ni de donde lo aver, están estos çerca y se aplican muy bien, diziéndoles que son tributarios de V. M. y sirven en cortar madera y otras cosas, que son acá muy vtiles y de mucha ynportançia, y ansí, si acaso el heredero del difunto viniese a pedir su derecho, creo convendría suplicar de la merced hasta que pudiese venir respuesta a este capítulo; podríase dar traça, siendo V. M. seruido, cómo en la nueva españa se le hiziese merced, y esto se aprouechará, pues está puesto en la Real corona; suplico a V. M. sea seruido de mandarlo ver, pues es cosa que ynporta, y digo el número de yndios y valor que tiene acá su tributo; es tierra sana y rica.

 

            104.     Las provinçias que ay en esta ysla, que convenga estar pobladas, es donde se pueden mantener españoles y dárseles de comer, y sino se comiença a poblar no çesan los yndios de su vida antigua, ques saltear; por esta causa conviene hazer algunas, pero con driscreçión de que no nos diuidamos, de manera que cada vno por sí sea muy frágil comunidad, como acaesçió quando vino el cosario; por esto, y porque siempre aquí á avido navíos destrangeros, he entretenido no poblando hasta tener más gente; he yntentado con ynbiar por allá caudillos con alguna gente para que la tierra esté paçífica, y así ynbié vno a çubú y otro a camarines y otro a ylocos, y sienpre andamos ocupados.

 

            105. Por las quentas que he tomado de la Real hazienda verá V. M. como aquí se á vsado por guido de lavazares y por legaspi dar ayudas de costa y mercedes libradas en la Real caxa; yo no lo he pasado esto, y é çerrado la puerta a no darles, avnque como los frailes dan tanta priessa que se dé y gaste en sermones y fuera dellos, é tomado vn medio diziendo que no se puede dar al que no es tan pobre nesçesitado, y la dádiva á de ser para mantenerse, que me den memoria de los pobres y se les mandará aroz, como se da a los otros, a quien de la Real Hazienda se da rraçión; con esto an venido algunos y se les á dado, y los que lo pedían para jugar y otras cosas an vergüença de resçebir aquella limosna, y no quieren sino encomiendas; doy aviso a V.M. para que sea seruido de me ymbiar particular capítulo de ynstruçión tocante a estos socorros e ayudas de costa, que con causa justa nesçesidades e naufragios oviese liçençia para poder socorrer con armas y alguna rropa, vedando sienpre dar dineros, ni por vna vez ni de renta, en la caxa de las tres llaues, porques perjuizamineto.

 

            106. En la nueva españa las vezes que muere vn encomendero se ponen los yndios en la Real corona de V. M. como en tierra llana y paçífica y que no hay nesçesidad de gente; en esta ysla no se podría hazer, a mi paresçer, ni yo lo osaría executar hasta ver respuesta, en que V. M. lo mande, porque como aquí mueren tantos hombres, en quatro años serían todas las encomiendas de V. M., y tendrían los soldados por cauçión a pretender de muertes agenas; doy aviso a V. M. para que en este particular se mande lo que é de hazer; yo he tenido consideraçión a enmendar el daño pasado de que se vayan poniendo pueblos en la Real corona con suavidad, questén çerca y acomodados a las partes a donde an de residir españoles y armadas, y de los apartados é dado algunos; con el tiempo voy mejor entendiendo, y cada vez que subçeda caso, lleuo siempre cuydado de la Real hazienda de V. M. En méxico están tan mal en las cosas de acá que creo nadie entiende lo que passa, y oso afirmallo, porque a mí ni me dezían allá verdad  ni yo lo entendía, y son las cosas de acá de manera ques menester verlo por los ojos.

            107. Como en esta tierra ay tan poca gente no se puede hazer justizia de matar al que mata ni açotar al vellaco, porque en vn día nos acabaremos todos, y es menester apartar los enemigos y dispensar, porquel açotado no puede ser más soldado; todo es menester que V. M. lo sepa.

 

            108. Las hordenanças que V. M. me mandó ynbiar sobre las paçificaçiones, que tratan sobre llamar los yndios paçíficamente de poblar junto a ellos y persuadilles que sean christianos por medio de los frailes, son muy santas y justas, pero bien claro se vee y entiende que no se a hecho buena Relaçión, porque los yndios comúnmente son como venados, y qualquiera que va a descubrimiento tiene nesçesidad he hazer enboscada para tomar vno que llame los otros que se an ydo a los montes, y entretanto que van y vienen es menester que dios obre milagros en dar que coman los soldados y bistan y calçen, y también los frayles que a ello an de yr, y tener aviso questando mucho en vna tierra tienta a vnos y otros y comiençan a morir, y los que buelven vienen rotos y enfermos, y se les á de dar para que puedan passar y andar sobre el aviso; y çertifico a V. M. que con gran façilidad vienen a pedir vestidos, armas y dineros.

 

            109. Yo sirvo en estas yslas de todos los offiçios, porque é de ser offiçial y sobreestante de todos y juez y medianero, y tener cuydado de los espitales y de los difuntos y sus bienes, de los quales jamás á ydo vn Real y ogaño ynbío por quenta de los difuntos quarenta y çinco marcos de oro, y quedan acá pleytos pendientes apelados para el audiençia de méxico en más cantidad, y ay tanta administraçión por mar y por tierra y tantas menudençias que no lo puedo dezir. Todo esto es para mí grandísimo contentamiento, quanto más cuydados tengo en seruir, lo que más me á fatigado y fatiga estrañamante son las quentas de offiçiales de la Real hazienda de V.M., por ver la perdiçión y mala administraçión. En esta nao van las quentas que se les an tomado hasta en el estado que agora están; por ellas verá V. M. si se trabaja. Asimismo va la visita de los dichos offiçiales y las Residençias de los a quien se tomaron, en las quales, por no convenir tratallo, no se hizo cargo de no se aver puesto yndios en la Real corona, de cuya cavsa la caxa tiene poca renta al presente; yo procuraré que se emiende, como é dicho; también van los libros de los dichos offiçiales de la Real hazienda, tresladados conforme a lo que V. M. me manda en vn capítulo de la ynstrución para tomar las quentas.

 

            110.     Los offiçiales de la Real hazienda pidieron a V. M. liçençia para tener yndios, a lo que paresçe que vna carta que se les respondió en la flota que yo vine, y a lo que ellos dizen, en la qual carta V. M. dize no convenir, y con todo esso, después que entró en el govierno guido de lavazares les dio yndios en encomienda, y a mí me paresçió que ellos andan floxos en sus offiçios, confiados de que tienen otro alimento, y muy atento a dar gusto al governador para que les dé otra encomienda, y que los naturales son vexados, y que los mesmos offiçiales junto con esto pretenden llevar salario, y así me paresçió poner los yndios que tenían en la Real corona de V. M., y pronunçié avto que no los toviesen y que se les pagarían sus salarios de la Real caxa, conforme a lo que oviese en ella, y an apelado; V. M. verá y mandará lo que convenga.

 

            111.     Donde V. M. tiene tan poca Renta, como al presente tiene en estas partes, fue engaño ynbiar al prinçipio tres offiçiales que toviesen tanto salario como los de méxico, y por esta causa en sus títulos dize que no se les pague sino de los aprouechamientos desta tierra; ellos an sacado de rescates y de la caxa de V. M. en vezes y diversos tiempos lo que an podido, lo qual no les pasé en data; y porque al tiempo de la execuçión, o no tienen nada o está alçado, y se dexan estar presos y sobreseydo la execuçión deste punto, remitiéndolo a V. M. para que mande proveer lo que convenga; mi paresçer es que por agora los offiçiales de la Real hazienda de V. M., que acá oviere, no tengan offiçios para vanidad sino para servir, pues acá ay tanta administraçión y es menester que anden esparzidos a cobrar y a mirar lo que se haze en los astilleros y en otras partes donde conviniere, y que se les dé menos salario, y que si lo hizieren bien en sus ofiçios, aya de allí subida a vna encomienda o a otro offiçio, después de aver dado quenta con pago, porque en esta tierra, como todos son soldados, no ay fiadores ni gente que asegure la paga de los offiçiales, y ay mucha gente noble y soldados diligentes y ábiles, con que los offiçios estarían bien servidos y las quentas andarían listas, e  todo es menester tan lexos de V. M.; V. M. mandará lo que convenga y fuere seruido.

 

            112.     Avnque por carta que escriuo al Visorrey de méxico se puede entender algo de lo que toca a la dotrina y frayles desta tierra, diré lo lo que yo entiendo, y es que avnque conforme al ynstituto puedan tener bienes en común, no los pueden tener en esta tierra, porque las casas son de palos y cañas, y no ay otras heredades, y a todos los frayles, saçerdotes y legos, se les á de dar y se les da a cada vno çient pesos cada vn año de renta y çient hanegas de aroz; parésçeme que ay falta de dotrina, porque ay solos treze frayles de myssa y no sé si ay quien sepa bien la lengua de los naturales, y entiendo que para solas las yslas son menester mill saçerdotes, y los frayles, que an de venir, an de ser gente que hagan falta en otra parte, pues vienen a exercer vida apostólica; conviene mucho que V. M. mande venir acá frailes de todas hórdenes, a lo menos de sant françsco y cantidad, porque estos se meterán entre los yndios y pasarán con la comida, y sólo tendrá V. M. gasto con ellos de algunas cosas para su vestuario de la nueva españa, y en esto suplico a V. M. se ponga mucho cuydado porque conviene.

 

            13.       Quando yo vine estavan aquí dos Clérigos, y el vno murió de enfermedad, y queda vno solo, y son menester muchos; los clérigos se quexan que los frailes los mandan; en mi tiempo avrá toda quietud.

 

            14.       En estas yslas ay cédula merced de V. M. para que por diez años el quinto del oro sea diezmo; la çiudad pretende que se prorrogue esta merçed, y porque todos son soldados y pobres es nesçesario y justo que V. M. les haga merçed en este particular. También ay acá merced de alcávalas por treinta años, y todo lo de acá es miseria y lo que se trae o se lleva es de soldados, que con esta ayuda se mantienen, porque no se les da nada más que encomiendas a algunos, y a otros que son pobres y enfermos raçión, y se á de desear que todos tengan para que no pidan.

 

            15. Hasta agora no á auido ni ay almoxarifazgos ni otros derechos, y como yo vine en tiempo tan travajoso, la gente pobre y poca, no me é atreuido a ponellos, y me paresçe ques tremprano, hasta que pueda ser vtil, ques todo poco, y los navíos que vienen de china quanto traen es miseria, y si no se les haze acá buen tratamiento no bolberán, y sin las cosas que traen se pasaría mal; por esto me á paresçido bien entretener hasta thener algunas galeras armadas y tener más mano en toda esta tierra.

 

            116. En esta ysla ay mucho oro entre los naturales en joyas y lo contratan, y ay grand fama de minas de oro, y porque dizen que las mejores son las que están en la prouinçia de ylocos, embié allá al sargento mayor deste campo con quarenta arcabuzeros y subió a ellas, y da por nueva que están en tierra muy agra, veinte leguas la tierra adentro y el camino çerrado de arcabucos, la tierra muy fría y en ella grandes piñales; traxo algún metal, todo lo ymbío al Virrey de méxico, el que paresçe ser algo; como se á de marchar a pie y llevar la comida, y la tierra es de guerra y los soldados son pobres, es lástima ymbiallos a ronper lo que tienen, donde no pueden ser aprouechados, porque las minas requiren mucho reposo y seruiçio y bastimento, procuraré que buelban en tiempo que se pueda lleuar allá provisión, y daré a V. M. notiçia.

 

            117. Quando bolbía el sargento mayor de las minas halló en vna ysleta los dos frayles que yvan a china con los capitanes que partieron de aquí por 4 [de] mayo; quentan que los quisieron robar, y visto que no trayan oro ni plata, porque la limosna que yo les auía dado la tenían puesta en cobro por mi consejo, les dixeron que no los querían llevar a china, pues no lleuavan allá qué dar, y robaron vn chino, que yva por yntérprete con ellos, lo que yo le auía dado, y a otros dos chinos que los frailes les avían dado, que fueron del cosario limahón, cortaron las cabeças, porque no contasen en su tierra lo que pasava; dizen que lleuavan determinado de contar allá en china cómo el cosario y el maese de canpo murieron en la pelea, y que así, viéndose los castillas sin caudillo, se vinieron a manila y tuvieron lugar de huyrse los cosarios que quedaron para hazer su buena verdad, la que avían dicho en china que no se podía huyr. Es la gente tan mala, que si oy les dan todo el mundo, mañana harán mill traiçiones por rrobar vn real; acá bibiremos con cuydado y haremos el dever con ayuda de dios.

 

            118. Como é dicho a V. M., el maese de Campo, martín de goite, murió y después por su muerte guido de lavazares nombró por maese de campo al capitán Juan de sauzedo, el qual asistió en la jornada del cosario y la tuvo a cargo en pangasinán; quando yo vine aquí no traté con él y capitanes cosa de Residençia, porque ellos estavan harto corridos e yndignados vnos con otros, y fue tiempo de echar tierra y pasar con los negoçios, y así ni en su offiçio ni en el de los capitanes, que guido de lavazares auía hecho más de los que avían sido menester, no hize ni é hecho novedad por ayver tan poca gente como ay. El Juan de sauzedo, maese de Campo, fué a ylocos a cobrar vnos yndios de vna encomienda que allá tenía, y de achaque de destemplança murió en brebres días; esto es lo que acá mata viejos y moços; con esta ocasión de la muerte del maese de campo, lleuan los chinos armada su mentira y publican quexa que nos les dimos nada, y en verdad que gastaron en dalles de comer y matalotaje y otras cossillas, que se les dieron mucha cantidad de la Real hazienda de V. M. con yntençión que lleuaran allá los padres; yo entiendo que lo ordena dios assí y ques bueno que devan algo, pero que lo paguen junto; no es tierra aquella ni ésta para yr nadie desarmado ni sin cuydado, ni conviene dar a nadie nada antes que aya fuerça para resçebir el trueco y podello retener. Remítome a lo que he dicho ariba, y buelbo a suplicar a V. M. se haga esta jornada, como é dicho. En este puerto quedaron dos navíos de mercaderes, y sin embargo se les hizo buen tratamiento y justizia, y preguntándome quando se yvan, qué mandava para su tierra, les dixe que me encomendasen a los dichos capitanes, y que yo quería mucho a toda la gente de china, que así lo dixesen allá en su tierra.

 

            119. Después de escripta esta carta vino nueva que se auía perdido vn navío, quel visorrey ynbiava este año con el socorro ordinario; fue falta, a lo que se entiende, del piloto que se derrotó; dios lo remedie, que no oso hablar en ello.

 

            120. Con ésta va treslado de la carta que escriuo el Visorrey; allí remito lo que aquí falta; parte esta nao en buen tiempo, principio de Junio de 76 y, siendo dios seruido, partirá otra dentro de vn mes, que le falta alguna carpintería por hazer, y á çinco meses que travajamos en ella.

 

            121. En la visita y quentas se escusavan los offiçiales diziendo no tener ynstruçiones, y así les hize yo vnas hordenanças conformes a lo que acá es nesçesario; con ésta las ynbío.

 

            122. Asimismo ymbío las ynformaçiones que se hizieron sobre no partir navío el año pasado y sobre no conpeler a nadie a ensayar el oro, que en esta tierra se contrata y della se saca.

 

            123. Van las cartas de china originales y trasuntadas, con las Residençias y otros papeles, que son vn mapa de chinos y otro pequeño que yo hize hazer acá, y Relaçiones de china y las que ellos llaman flores de plata; todo esto en vna caxa, dirigido al Virrey de la nueva españa, para que lo ynbíe a V. M. Podría ser, como lo creo, que en las quentas de los officiales de la Real hazienda de V. M. no aya yo hecho tan bien el offiçio de contador, como se haze en corte; a V. M. suplico vmilmente se me perdonen las faltas y se me mande dar aviso para adelante que bien sé trabajar. Despachadas estas naos, tomaré las quentas del año pasado y las ymbiaré en la primera nao, y por allí se entenderá bien la Renta que V. M. acá tiene, que por eso agora no me atreuo a lo ymbiar, pero yrá allí; sólo va con ésta vna Relaçión de lo que entró en la caxa el año pasado de 1575; yo espero en nuestro señor que se mejorará en breue.

 

            124. Y porque, como é dicho, se perdió el navío que venía este año de nueva españa, con todo será V. M. seruido de mandar despachar los papeles de nuevo que en él venían.

 

            125. V. M. me mandó ynbiar doze títulos de regimiento para Regidores desta çiudad con vna cédula; yo los dí a los que hallé biuos, que fueron çinco; siete eran ya muertos quando llegué, con vno que se avía metido flayre, y así me guié por el exemplo de que fuesen doze sobre çinco: los offiçiales de la Real hazienda 8, alguazil mayor de la çiudad que estaba proveído, y le é assí dexado, y vn antonio álvarez y vn francisco Gañón y vn marcos de herrera, que son de los que acá avía de los que vinieron más antiguos, y a la verdad agora no ay qué tratar de estos Regimientos, porque está todo de guerra. También V. M. mandó dar çédula para que la çiudad tuviesse los términos que yo les señalase, y no me é resuelto por escrúpulo hasta lo entender, porque si vna vez se haze quedarán los naturales obligados; daré aviso a V. M. de la resoluçión.

 

            126.     En esta nao van noventa fardos de canela de V. M.; yrán otros tantos en la que partirá estotro mes; ésta estaba aquí; ya tengo juntos rescates para hazer yr allá vn caudillo a la ysla de mindanao al rescate para el año que viene, y entonces daré aviso de lo que es aquella ysla.

 

            127.     También ban en la caxa vn libro como Relaçión de la tierra y rentas y tributarios de china, que es lo que va en el mapa chino en suma, y otro libro pequeño como derrotero, y vnos papeles en que están pintados los oficiales que ay allá de la justizia, que se venden allá por las tiendas, y porque al Virrey escribo, cesso suplicando a V. M. traslado de su carta, donde va la que aquí no escribo, cesso suplicando a V. M. sea seruido de mandar probeer esta tierra pues es tan fácil, y hazer merced a todos los que acá le estamos siruiendo. Nuestro señor la católica Real persona de V. M. guarde y con mayores reynos y señoríos augmente, como sus criados y vasallos deseamos. De manila, ysla de luçón, en Filipinas, 7 de Junio de 1576. C. R. Magestad, De V. M. leal vasallo y criado que sus Reales manos besa. El doctor Francisco de Sande.

 

AGI, Aud. de Filipinas, 6