Autor: Sande, Dr. Francisco de
Título:
Carta del Dr. Francisco de Sande al Virrey de México, dando una curiosa y quizás legendaria relación de la China, y de la inconveniencia del presente que S. M. intentaba enviar al Rey de dicho Imperio.
Lugar y fecha:
México, 25 de enero de 1582
Localización:AGI, Aud. de México, 20; 2 hs. fol.; original.
Extensión del documento digitalizado: 928 palabras / 5023 caracteres

Localización y transcripción: Dolors Folch Fornesa / Carles Brasó Broggi

 

 

 

México, 25 de enero de 1582.

Carta del Dr. Francisco de Sande al Virrey de México, dando una curiosa y quizás legendaria relación de la China, y de la inconveniencia del presente que S. M. intentaba enviar al Rey de dicho Imperio.

Muy Excelente Señor. Vuestra Excelencia me á mandado le dé aviso si conviene embiar çierto presente, que su magestad manda embiar a el Rey de la China, dezir si conviene o no, paresçe que me determinava a cosas por subçeder. Diré algunas de las que yo entiendo y de lo que é conosçido de los sangleyes mercaderes chinos, y que an habitado con los portugueses, y también de los borneyes y de Xava, Siám y Patane, de que é dado ya a su magestad y a su Real Consejo avisso, y ansí se an de presuponer las Reglas generales siguientes:

La primera, que todos los que van a llevar presente y su missión a el Rey de China, los reçiben siendo o diziendo que son moros o naturales de aquellas tierras, que son bien conosçidos, porque dellos no tienen ningún temor, y estos llevan cossas estimadas que no ay en China, como es pedrería, eleffantes o animales feroçes o olores.

Lo segundo, se á de presuponer que so color de moros de las dichas tierras y yslas, podrían españoles desarmados llegarse a la China a contractar y dar algún presente a él allí dedel [sic] puerto, y encubrirse debaxo de nombre de mercaderes de Siám y Patane o de las yslas.

Lo terçero, que avrá casi çinquenta años que los portugueses estuvieron en vna ysla, que llaman San Joan, poblados, a donde los cossarios los robavan cada año, por no consentirles tener fortaleza ni muniçiones, y después se passaron, a lo que dizen, avrá treinta años a la tierra firme de China, a vna tierra que llaman Amachám, y para bivir allí y donde antes estuvieron, estavan debajo de nombre de mercaderes de Siám o de Malaca, y lo están oy día, sin armas, pólvora ni justiçia, con vn mandador chino que les visita las cassas a ver si tienen esto, y porque es pueblo fformado de quinientas cassas, poco más o menos, y ay en él gobernador y Obispo portugués, pagan cada tres años a el Virrey nuevo que viene, que los amenaza a echar de la tierra, vna gran summa, que repartida entre todos biene a ser de çient mill ducados, poco más o menos, según ellos han dicho; y los naturales dizen que de esta cantidad parten con los grandes, que están çerca del Rey de China, pero afirman todos constantissimamente que el Rey no sabe que ay tal gente portuguesa poblada en su tierra, y véese ser este rigor çierto por aver echado della a vn teatino de sancta vida y a quatro frailes descalços, de que yo é dado aviso a su magestad, de los quales, de los dos que quedaron en Amachán, no se á sabido ni se á visto xamás carta, y fray Augustín de Tordesillas, que vino de allá, dize que no bolverá a China sino fuere con grueso exérçito de españoles.

Lo quarto, que si a los Religiosos Augustinos, Fray Martín de Rada y frai Hierónimo Marín, y a otros españoles entraron en la dicha tierra de China, hizieron buen tractamiento los naturales della so color que llevavan presente, no fue por llevarle sino por la pressa, que prometían entregarles a el cossario Limhón, que le tenían çercado los españoles en Pangassinán, de que también é dado avisso a su magestad, y del presente que se llevava lo hurtaron ellos todo; y quando segunda vez yo embié frailes a la china, se communicó e consultó con el Maestre de Campo, capitanes y frailes, sobre si llevarían presente, y lo tuve yo aprestado para ymbiar, y todos fueron de paresçer que no se ymbiase, y de los dos frailes que estavan para yr, que eran fray Martín de Rada y fray Francisco de Ortega, se quedó después el dicho frai Francisco de Ortega y fue vn frai Augustín de Alburquerque, ques ya deffunto, a los quales tractaron de la manera questá dado aviso a su majestad, y V. Excelencia le tien de frai Hidrónimo Marín, cuya Relaçión yo é visto y me paresçe bien.

En la distançia del camino que ay dede el puerto, que se á de tomar en la provincia de Vchío, hasta a donde está el Rey de China, é sabido de algunos chinos que nos an engañado, y que se va allá en veinte y siete días, ques la çiudad de Pachiám; a lo que paresçe el Reyno de china tiene costa larga de mar y menos gruesso la tierra adentro, y ansí será más fácil, casso que la aya[de]administrar la guerra.

Todas las cossas de España son allá poco estimadas, y las ay muy baratas de los portugueses que residen allí.

Y como tengo dicho, que me paresçe bien la Relaçión de fray Hierónimo Marín, digo que me paresçe cosa ympertinente embíar este Pressente, y que las dificultades y ymposibilidades son mayores de lo que se significan. V. Excelencia resçiba mi ffee, como la devo a el servicio de su magestad y de V. Excelencia, que aquí tenemos en su Real nombre, cuya muy Excelente persona, cassa y estado Dios guarde y prospere, como los servidores de V. E. deseamos. En México 25 de henero, 1582. Muy Excelente Señor. Besa las manos de V. Excelencia su serbidor, el doctor Francisco de Sande [rúbrica] .

AGI, Aud. de México, 20; 2 hs. fol.; original.