Autor: SALAZAR, Domingo de
Título: Ynformacion sobre los impedimentos a la predicación en China realizado por el obispo Domingo de Salazar para el Papa Gregorio XIII y el rey Felipe II.
Lugar y Fecha: Manila 19 de Abril de 1583.
Localización: AGI, Patronato 25, 8
Extensión del documento digitalizado: 38 páginas / 83.910 caracteres

Localización y transcripción: Manel Ollé Rodríguez



Ynformacion sobre los impedimentos a la predicación en China realizado por el obispo Domingo de
Salazar para el Papa Gregorio XIII y el rey Felipe II

Este es un treslado bien y fielmente sacado de una ynformaçión original que hizo el muy ilustre y reverendo señor don frai Domingo de Salazar, primer obispo de las Filipinas del consejo de su magestad para ynformar a nuestro muy Sancto Padre Gregorio dezimo terçio y a la Magestad Real del Rey Don Felipe nuestro Señor. Su tenor de la qual es como sigue.-

-En la ciudad de Manila, a diez y nuebe días del mes de abril de mil y quinientos y ochenta y tres años. El muy ilustre y reverendo señor don frai Domingo de Salazar, primer obispo de las Filipinas y del consejo de su magestad (...) Dixo que por quanto al serviçio de Dios y aumento de la sancta fee y religión christiana, conbiene que nuestro sanctísismo padre y el Rey don Felipe nuestro señor sean ynformados del estado en que al presente están los reynos de a China y de los estorvos e ympedimentos que los que aquellos tan grandes reynos goviernan. An puesto y ponen a los vezinos y naturales ellos, para que no se conviertan ni rreçivan nuestra sancta fe, ni puedan oyr la predicacçon del sancto evangelio y al presente ay en esta nuestra ciudad muchas personas, así portugueses como castellanos, que an estado y contratado en dicho reyno de la China y muchos naturales que saben y entienden lo que açerca de esto pasa. Por tanto, mandava y mando se haga de ello ynformaçión para que por su sanctidad y magestad visto y la verdad savida, manden poner el remedio que más convenga al serviçio de nuestro Señor y suyo y al bien de tan ynnumerables ánimas que en dicho reyno careçen de la luz del evangelio mediante la qual si los dichos ympedimentos se quitasen, vendrían a ser salvas y para que la verdad sea mejor savida y los dichos y deposiçiones vayan más claros y distintos, mando que los testigos que en esta causa ubieren de dezir y declarar sean examinados por las preguntas siguientes:

1. Primeramente digan y declaren como se llaman, de dónde son y qué edad y oficio tienen.

2. Yten si an pasado a la China y qué tanto tiempo

3. Yten si saben, vieron u oyeron que el rey de la China tiene por la costa mucha cantidad de navíos de armada que a nadie dexan entrar en aquel reyno y a todos los que salban o enquentran en la dicha costa los matan o prenden y les hazen muchos malos tratamientos aunque lleguen por allá derrotados o digan que van a tratar o contratar o a otras cosas en que unos reynos con otros suelen comunicar y que, para que los dichos soldados hagan esto con más diligençia, por cada cabeça que les dan a los gobernadores de las personas que así enquentran les tienen prometidos cinco taes, que cada uno vale un ducado.

4. Yten si saben ellos que a más de veinte y çinco años que los padres de la compañía an estado y están en la ciudad de Macán, que es çerca de la çiudad de Cantón, y en el dicho tiempo an yntentado por muchas vías y medios de predicar el evangelio en la dicha ciudad y otras partes de aquel reyno y los governadores de él nunca lo an permitido, y especialmente se a visto la dureça de los que goviernan la dicha ciudad de Cantón, en que yendo a ella los portugueses en çierto tiempo del año a hazer sus empleos y entonces permiten que algunos de los dichos padres vayan con ellos, porque con ellos los dichos portugueses evitan algunas contiendas que entre ellos y los naturales suele aver, más nunca an permitido que los dichos padres entren en la çiudad ni les an dexado hazer casa ni yglesia ni predicar el sancto evangelio, y si alguno lo a yntentado, lo an querido açotar.

5. Yten si saben ellos que los governadores a quien ellos llaman mantelines están tan lejos de reçevir los predicadores del evangelio que, quando los admiten a que les hablen, les hazen que estén de rrodillas con el rrostro en tierra y de otra manera no los quieren oyr, que los compelen con açotes a que lo hagan.

6. Yten si saben ellos que los yntérpretes que tienen para tratar con los estranxeros o porque entienden de los dichos mantelines el odio que tienen a nuestra fe o por la sobervia que en ellos ven, nunca se a podido acavar con ellos que les digan cosa alguna de nuestra fe, ni que toque a su converçión, sino que todos lo mudan y dizen al revés. Y que se a entendido que dichos yntérpretes declarasen lo que los predicadores les dizen a unos y a otros, matarían a açotes por lo qual aunque los dichos predicadores les digan alguna cosa de nuestra fe, los yntérpretes fingen otras rrazones y hazen entender que aquello es lo que los predicadores dizen, y así no ay remedio para poder decir cosa alguna de las tocantes a su salvación.

7. Yten si saven ellos que los yntérpretes chinos que los padres portugueses llevan para hablar con los mantelines quando ellos los ven con vestidos o señales de cristiano, los açotan con la crueldad que ellos suelen, llamándoles de traidores a su rey y patria, por lo que quando los padres van a tratar con los dichos mantelines, los yntérpretes cristianos no osan yr con ellos o, si van, no quieren ni atreven a declarar cosa de nuetra fe ni que toque a su salvaçión.

8. Yten si saben ellos que si los virreyes y governadores de aquel reyno dexasen predicar el sancto evangelio, que havría ynnumerables gentes que lo oyesen de muy buena gana y muchos de ellos lo rreçivirían, nuestra sancta fe. Y si no la reçiven es porque los governadores los tienen tan amedrentados y atemoriçados, que aunque claramente vean la diferencia que ay de nuestra sancta ley a la vana y superstiçiosa que ellos siguen, no lo osarían recevir.

9. Yten si saben ellos que si alguno se atreviese a entrar en el reyno de la China a predicar el evangelio sin liçençia de los mantelines y governadores, sería luego mandado matar o echado en carçel perpétua o por lo menos muy bien açotado le echarian del reyno y no se podrá acavar con los dichos governadores a que den licençia para que se pueda predicar la fe por mucho que se lo rueguen y por más de deligencia y medios que para ello se ponga.

10. Yten si saben ellos que de pocos años a esta parte an ydo de esta ysla de Luçon a la China algunos religiosos de los descalços de San Francisco en navíos pequeños, sin armas ni otros pertrechos de guerra de que se pudiese tomar sospecha. Y en llegando a un puerto de aquel reyno, fueron preços por los que estavan en guarda del, y fueron muy maltratados y se vieron en peligro de muerte, y que si los portugueses de Macán no los rescataran por mucha suma de dinero, o los mataran o hizieeran esclavos.

11. Yten si saben ellos que el año pasado de ochenta y dos, el seños obispo y el señor Governador enbiaron desta çiudad de Manila al dicho Reyno al Padre Alonso Sánchez, religioso de la compañía de Jesús, con embaxada a la dicha çiudad de Cantón, y fue preço antes de llegara ella y si no fuera por la mucha diligencia de los padres de la Compañía y portugueses de la dicha çiudad de Cantón que pusieron por sacarle de su poder, corriera mucho rriesgo su persona y finalmente después de aver pasado muchos peligros y travajos entre ellos, le dejaron yr a Macán y le enbiaron sin respuesta de la embaxada que les avía llevado.

12. Yten si saben ellos que la lisençia que los mantelines de Cantón dieron a los portugueses de Macán para que pudiesen traer a Manila al Padre Alonso Sánchez y a otros religiosos y españoles que allá avían ydo, se contiene que no vaya más gente destas yslas a la China, por que a todos los que fueren los mataran las guardas que están puestas en la costa.

13. Yten si saben que si los naturales de aquellos reynos viesen que algún príncipe cristiano les hazía espaldas y les dava fabor, muchos dellos se harían de su vanda por los muchos agravios y malos tratamientos que reçiven de los que los goviernan y por la sujeçión tiránica en que los tienen.

14. Yten si saven ellos que si los dichos naturales sintiesen fuerça que los cristianos que rreçiden en la çiudad de Macán para defenderlos de los mantelines, se vendrían muchos a baptizar, lo que aora no osan hazer, porque como los cristianos que reçiben en la dicha çiudad de Macán están sujetos a los governadores chinos, si alguno de los naturales se convierte, los dichos mantelines lo castigan luego o le buscan alguna ocaçión para lo desterrar o quitarle la hazienda, sin que los cristianos puedan ni se atrevan yrles a la mano.

15. Yten si saben ellos que los cristianos que rresiden en la dicha çiudad de Macán son de los dichos mantelines muy vexados, quitándoles los mantenimientos, vedando a los naturales que no se los traigan y castigando con pena de muerte al que se lo trae, llevándosles esçesibos derechos, más de los que solían, y haziendosles otras muchas molestias y estorsiones. Y que si su Magestad con brevedad no los socorre, se temen que los an de matar a todos o hazerles tantos malos tratamientos, que los neçesiten a dexar la tierra, de lo qual vendría muy gran daño a toda la cristiandad y las rentas de su magestad se desminuirían mucho.

16. Yten si saben ellos que la causa porque aora ni asta aquí los dichos mantelines hazen a los cristianos de Macán las molestias que la pregunta antes de esta contenidas a sido por aver ydo a aquel reyno los religiosos arriba contenidos, teniéndolos por espías y pesándoles que los cristianos les rreçivan en su çiudad y por la mesma causa después que los dichos religiosos fueron, los governadores de aquel reyno an reforçado y aumentado los navíos que guardan la costa y de cada día se van más pertrechando, de manera que si con brevedad no se acude al remedio, vendrá a ser ymposible o muy costoso y dificultoso lo que aora con mucha façilidad y muy poca costa se podrá hazer.

17. Yten si saben ellos que enbiar su magestad el presente que el año pasado mandava se diese al Rey de la China es cosa no solo supérflua e ympertinente, pero dañosa, yndigna de la magestad de tan poderoso príncipe como es el Rey de España, porque aquellos bárvaros sobervios no los rrecivirían con el yntento que su Magestad lo enbía, sino por vía de rreconoçimiento y de tributo, y que no consentirían que el que lo llevare hable al Rey. Digan lo que saben acerca de lo que pasó con un presente que los años atrás el Rey de Portugal enbió al Rey de la China.

18. Yten si saben que todo lo susodicho es público y notorio en estas yslas y la Yndia, adonde los portugueses contratan, mayormente en la çiudad de Macán, y digan y declaren todo lo demás que açerca desta materia supieren.---------------

La çiudad de Manila a diez y nuebe días del mes de abril de mil y quinientos y ochenta y tres, su señoría reverendísima mandó pareçer ante si a Pedro Sibal, el qual juró en forma de deçir verdad de lo que supiere y le fuere preguntado.

1. Preguntado por la pregunta del dicho ynterrogatorio dixo llamarse Pedro Sibal, natural del Reyno de Portugal y de la çiudad de Vergança, y que es de edad de çinquenta y seis años y que es soldado.

2. A la segunda pregunta dixo que a veinte y ocho años que tiene noticia de la China y a estado muchas vezes en ella, y a veinte y siete años que fue preso en dicho reyno y estuvo quatro años preso sin salir de la carçel y estuvo condenado a muerte con otros treze compañeros los quales dentro de un año murieron y quedó este testigo solo, y que la causa de averlos prendido fue que con tiempo dieron en la costa y con achaque de dezirlos eran ladrones, los prendieron.

3. A la terçera pregunta dixo que sabe, porque lo a visto, que en la costa de China ay mucha cantidad de navíos que la guardan de armada, y que no dexan entrar a nadie sin lisençia de los governadores del reyno, y si entran sin la dicha lisençia, los prenden hasta saver lo que buscan y que aunque vayan sin culpa o por algún buen yntento antes de librarse de sus manos pasan mucho travajo y suelen morir muchos de ellos en la carçel antes de librarse de sus manos, como aconteció a los compañeros de este testigo. Y que en quanto al premio de los çinco taes contenidos en la pregunta, dixo que de tres años a esta parte a oydo deçir que el virrey que ellos llaman Tutan a prometido premio a los soldados y gente de armada que les llevaren cabeça de algún ladrón estranxero; y que no sabe qué tanto sea el premio, pero sabe que por esta causa matan los dichos soldados a muchos que no tienen la culpa, por cudiçia de llevar aquel premio, y esto sabe porque lo vió y se halló presente en Macán cuando los dichos soldados cortaron siete u ocho cabeças de naturales de la tierra cristianos que los hallaron pescando en una ysla çerca de Macán y vió las mugeres de los dichos difuntos andar llorando, quexándose que les avían muerto sus maridos como queda dicho, y de esta manera matan otros muchos , porque cada día ban faltando personas conoçidas de la dicha çiudad de Macán y se entiende que por la suerte los matan.

4. A la quarta pregunta dixo que los contenido en ella es verdad en quanto al tiempo que a estado en la dicha çiudad de Macán, los padres de dicha Compañía, aunque cree que no son veinte y cinco años, pero que pasan de veinte, pero que en todo este tiempo nunca les an permitido hazer yglesia ni casa a los dichos padres de la compañía, ni predicar el evangelio y que al tiempo que la pregunta dize que los dexan entrar, entiende que más es por temor por tener prenda en los dichos religiosos para que si los portugueses hiziesen alguna cosa que no sea a su gusto, hechen mano de dichos padres para que mediante esto hagan a los portugueses paguen lo que deven, ya las vezes lo que no deven, porque aserca de esto usan de muchas tiranías con los portugueses y no porque pretendan cosa que toque a su salvación, ni les premiten que de ello traten, y que para fin de que los dichos padres quieran yr con los portugueses, les permiten dezir misa fuera de la çiudad en el arabal, pero que no se la dan más de por el tiempo que allí están los portugueses, pero no sabe que por aver predicado o aun querido predicar ayan açotado a nengún religioso.

5. A la quinta pregunta dixo que este testigo vió que el tiempo que el estava en la China que a ocho o diez años vio que los padres quando hablaban con los mantelines estavan en pie, y que de dos a tres años a esta parte los mandan hincarde rodillas, y no lo queriéndo hazer, hazen con estos lo contenido en la pregunta, aunque quanto al açotar, no se afirma en ello, pero sabe que los prenderían y no les darían audiençia.

6. A la sesta pregunta dixo que pasa así como la pregunta dize en quanto a no deçir los yntérpretes la verdad de lo que les dizen los estrangeros, sino solo aquello que toca a su provecho de los dichos mantelines y al pagarde los derechos, y que si fuera de esto los dichos yntérpretes dixesen alguna cosa estando juzgando, les açotarían, y que no sabe que por odio de la fe lo hagan, pero si por la soverbia que en ellos conoce y porque sabe que se temen de los estrangeros y así andan muy alerta para que no puedan deçir cosa que a ellos les venga daño

7. A la sétima pregunta dixo que este testigo conoçe a un fulano que reza natural de la Yndia y según se quiere acordar le pareçe que es de Bengala, el qual sabe la lengua de China por aver estado en ella mucho tiempo preso y sabe que el dicho Tomé Pereza, que así se llama, lo açotaron una vez porque fue a ser yntérprete por los portugueses y dixo alguna cosa que salió de lo que los mantelines no quieren, y que esto abrá quatro o cinco años y que después acá no a querido bolber allá, y así entiende que pasa con los demás yntérpretes cristianos, por lo qual no osan yr allá o ban de muy mala gana y no tienen livertad para dezir todo lo que les dixeren.

8. A la otava pregunta dixo que pasa a la letra como en ella se contiene, lo qual sabe por aver estado muchos años en aquella tierra y ver y entender que si los mantelines dexasen predicar el sancto evangelio, serían muchos los que convertirían y por miedo de ellos no lo hazen.

9. A la novena pregunta dixo que entiende y tiene para si que si alguno se atreviese a entrar en la China sin lisençia de los mantelines, lo mandarían luego prender y le echarían la tierra adentro por esclavo del rey y que tiene por çierto que por ninguna vía se podrá alcançar de ninguno de ellos que den lisençia ni dexen predicar el evangelio en aquel Reyno sin que aya fuerça de armas, que tenga seguro a los predicadores y a los que se convirtieron y que esto juzgara qualquier hombre de buen juiçio y así lo a oydo dezir al patriarca y obispo que están en Macán y a otros muchos religiosos de la Compañía.

10. A la dézima pregunta dixo que sabe lo que en ella se contiene porque se halló presente quando los dichos religiosos fueron a la çiudad de Macán, y sabe que fueron presos y maltratados en la China, y que para sacarlos de China costó a los portugueses de tres a quatro mil cruzados y si no fuera por los portugueses después que provaran no ser ladrones ni gente de mal bivir, los echaran la tierra adentro por esclavos del Rey por aver entrado sin lisençia y que save ser esta la costumbre de aquella tierra por aver vivido en ella tanto tiempo.

11. A la onzena pregunta dixo que sabe lo contenido en la pregunta porque, al tiempo que llegó el padre Alonso Sánchez a la çiudad de Cantón, se halló este testigo presente y sabe que antes de llegar a ella avía sido preso en el puerto donde llegó y que, si no se pusiera la diligençia en la pregunta, por lo menos le hizieran esclavo, enbiándole la tierra adentro por la razón dicha que la pregunta antes dicha.

12. A la dozena pregunta dixo que él se halló en Macán quando los mantelines de Cantón enbiaron la chapa, que es la liçencia que dan, en la qual mandaron que todos los españoles que avían ydo de desta ysla de Luçón a la China los truxesen en un junco, para este efeto les dieron liçencia que si lo hiziesen y les avisasen que ninguno de ellos quedase en Macán so pena de muerte y so las dichas penas mandaron que ningun español de esta ysla fuese a la China y tiene por çierto este testigo que todos los que fueron de esta ysla a la China los matarán los soldados que guardan la costa y si alguno se escapase de que no le viesen las guarda, los dichos mantelines le condenarían a muerte yestaley se a puesto desde que los religiosos de San Francisco y otras personas dre estas yslas començaron a yr a la China, porque antes no usaban de tanto rigor, aunque siempre an tenido quenta de que nadie entre en su tierra sin lisençia de los governadores.

13. A la trezena pregunta dixo que como este testigo a travajado y a estado en la China y tratado y conversado con los naturales della, sabe de muchos de ellos, porque se lo a oydo deçir, que ser vasallos de el Rey de España y que fuesen todos unos por no ser tan tiraniçados, acosados y maltratados como son de sus mantelines, por lo qual este testigo tiene por muy çierto que si viesen bastante fuerça de parte de los cristianos se pasarían muchos a la vanda de ellos y que para esto era menester que viesen ellos tanta fuerça de nuestra parte que con seguridad se pudiesen pasar a nosostros sin temer que el Rey y sus ministros les pudiesen por ello hazer mal.

14. A la catorzena preguntadixo que este testigo entiende que si de parte de los cristianos ubiese mucha seguridad y fuerça para asegurar a los chinos que se convirtiesen, vendrían muchos a se convertir y lo demás contenido en la pregunta no lo sabe.

15. A la quinzena pregunta dixo que es verdad lo contenido en la dicha pregunta quanto a ser los vezinos de aquella ciudad vejados y maltratados de los mantelines, llevándoles esecivos preçios, más de los que solían llevar, y que en lo de los mantenimientos, este testigo no save que ayan puesto pena que los naturales no se los lleven, pero lo que a visto es este añoes que llevan pocos mantenimientos y mui caros, aviendo otros años mucha abundançia de ellos y muy baratos, y esto entiende que de los dichos mantelines con achaque que les hurtan los derechos y que si su Magestad como la pregunta se contiene no da remedio como se quiten y cesen estas molestias, entiende este testigo que no podrán perseverar en la dicha çiudad los portugueses que en ella rresiden, porque yase van algunos a la Yndia por causa de los pocos mantenimientos y tan caros como se los dan con aver como ay mucha abundancia de bastimentos en aquella tierra y que si la dicha çiudad se perdiese, luego se perdería la cristiandad de Japón, porque pende el sustento de ella del çelo que cada año le vade la dicha çiudad yvernían otros muchos daños así a la cristiandad como a la hazienda de su magestad.

16. A la dézima sesta pregunta dixo que lo contenido en ella tiene este testigo por cierto, porque antes que de esta ysla fuesen los dichos religiosos y otros españoles al dicho reyno, avía más paz y conversaçión entre los portugueses y chinos, teniendo más livertad los portugueses de la que aora tienen y tratándolos más amigablemente y con más afabilidad, y que después que los dichos religiosos fueron, se an ydo los dichos mantelines esquivando mucho con ellos, y haziendo las molestias arriba referidas, y en quanto a el reforçar la armada es verdad que desde entonces acá, lo an mucho más reforçado, y que si su magestad pretende entrar en aquel reyno para predicar el evangelio es neçesario la brevedad, porque si los dexan aperçivirse como se van aperçiviendo, será muy dificultoso poderles entrar. Y que este testigo no tiene por tan fáçil la entrada de aquel reyno como la pregunta lo dize, porque con las fuerças de las armadas que al presente ay por la costa y en todos los ríos y ensenadas por dentro del reyno, y muchas fortalezas que están hechas y muy proveydas de todas armas y de tiros de pólvora, no dexará de aver costa y difucultad para entrar en el reyno y quedar en la poseçión de él.

17. A la diez y siete pregunta, dixo que este testigo tiene por çierto que aunque su Magestad enbiase el dicho presente no sería reçivido como era razón se rreçiviese dádiva de tan gran príncipe por pareçerles que, fuera de su rey, ninguno ay tan grande ni de quien devan hazer caso. Y así es cosa çierta que el que lo llevare no le dexarán ver al Rey, y cree que el presente el rey no lo vería ni sabría de él, lo qual sabe porque se halló presente quando abrá diezisiete años poco más o menos que el Virrey de la Yndia enbió a fildelgoes para que en nombre del Rey de Portugal diese un gran presente al Rey de China, el qual no quisieron reçevir, fingiendo no era presente del Rey de Portugal sino de algunos mercaderes que lo embiaban.

18. A la dézima otava pregunta dixo que lo que este testigo a visto por vista de ojos de la China por el mucho tiempo que a estado en ella es público y notorio. Entre los vezinos de Macán y de la Yndia, y que él no sabe que sea tan notorio en estas yslas, porque nunca asta ahora a estado en ellas, porque entiende que lo será por los que de allá an venido, que lo abrán dicho y lo que este testigo sabe muchas cosas de aquel reyno como ombre que a estado en él tanto tiempo y que lo que en este susodicho tiene dicho es la verdad para el juramento que hecho tiene, y firmólo de su nombre, Pedro Sibale. Frai Domingo, obispo de las Filipinas; ante mi, Juan de Ybarra, secretario.

Después de lo susodicho, su Señoría Reverendísima mandó parecer al capitán Bastián Jorge, de lo qual se tomó y reçibió juramento que forma debaxo de la qual prometió de deçir verdad.

1. Preguntado por las preguntas del ynterrogatorio y por la primera pregunta dixo que se llamava Sebastián Jorge, soldado y capitán de navío, que vino a estas yslas de la çiudad de Macán, natural del pueblo de Sancta Eria, término de la çiudad de Lisboa, y que es de edad de treinta y ocho años.

2. A la segunda pregunta dixo que a estado en China abrá diez y nueve años poco más o menos, que vino a ella y que de ordinario a acudido a la çiudad de Macán, aunque a hecho viajes a Macán y Canbox.

3. A la terçera pregunta dixo que sabe que por toda la costa de la China tiene el rey muchas armadas y que todas las naos y gentes que vienen de fuera parte para China toman las dichas armadas y las maltratan y prenden y algunas vezes los matan con achaque que son ladrones salvo si traen liçençia de los propios governadores de China. Y no mostrándola los meten en las cárceles que ellos tienen, de donde salen con muy mucha dificultad, y a las vezes quedan muertos en las dichas cárçeles. Y en quanto al premio contenido en la pregunta, dixo que es cosa pública que los soldados que llevan las cabeças de los ladrones a los manterines, les dan por cada una de ellas çinco taes, que valen como siete por estas yslas y que por codiçia de llevarse los dineros, matan muchas personas que no tienen culpa y que este testigo vió en la çiudad de Macán faltar muchos cristianos de los naturales de aquella tierra y vió quexar a sus mugeres diziendo que los soldados se los avían muerto de la manera ya dicha.

4. A la quarta pregunta dixo que a diez y nuebe años que bino a la dicha çiudad de Macán, y que los padres de la compañía tenían casa poblada en la dicha çiudad y sabe este testigo que los dichos padres an yntentado muchas vezes de predicar el evangelio en la çiudad de Cantón y nunca los mantelines de aquella çiudad y reyno de China los an querido dar liçençia para ello. Y lo demás contenido en la pregunta dixo que a savido que muchas vezes los dichos padres van con los portugueses como en la pregunta se contiene y que nunca los an dexado entraren la çiudad ni que prediquen el evangelio ni ellos an osado entrara predicar por miedo de los mantelines.

5. A la quinta pregunta dixo que es verdad como en ella se contiene que este testigo se a hincado de rrodillas delante de los manterines de Cantón, y que si no lo quisiera hazer, no le quisieran oyr, y supo este testigo de las personas que fueron con el obispo Don Melchior Carnero a la çiudad de Cantón, que para aver de hablar el obispo con los dichos manterines, le mandarían se pusiese de rodillas, saviendo que era obispo. Y porque no lo quiso hazer, le dieron muy poca audiençia y todos los que fueron con él estuvieron de rrodillas.

6. A la sesta pregunta dixo que este testigo sabe ser y pasar así como la pregunta se contiene, porque él a ydo a hablar con los mantelines y nunca los yntérpretes quisieron dezir cosa que fuese en disgusto de los dichos mantelines, de manera que todo lo que dizen buelben a gusto de los mantelines por miedo de los açotes que les darían. Y así a entendido y sabido que pasa con los demás que van a tratar con los dichos mantelines, y entiende que lo mismo sería a las cosas tocantes a la fe. Y tiene por çierto que ningúan manterín se atrevería a dezírselo, porque son tan sobervios que tienen por desacato que nadie ante ellos hable más de lo que ellos le dan liçencia.

7. A la sétima pregunta dixo lo que dicho tiene en la pregunta entes desta, y que así pasa con los yntérpretes cristianos, y que sabe este testigo porque lo a visto así pasar, que los yntérpretes cristianos que están en Macán van de muy mala gana con los portugueses a tratar con los manterines de Cantón porque los açotan y maltratan.

8. A la otava pregunta dixo que este testigo tiene por çierto que si los manterines diesen liçencia para predicar el evangelio, abría muchos que de buena gana se tornarían cristianos, porque muchos chinos, preguntándoles este testigo que porque no se hacían cristianos, le respondían que por miedo de los manterines no lo osavan hazer. Y a visto que algunos chinos que vienen a la çiudad de Macán vienen a escondidas, porque no lo sepan los dichos manterines, porque si lo supiesen los matarían a açotes como a visto este testigo que lo an hecho con algunos que se vinieron a Macán y supieron que se avían hecho cristianos y se vió esto con un chino que porque se bolbió cristiano a Macán enbiaron por él los mantelines y se fué con el obispo y en su presençia lo açotaron.

9. A la novena pregunta dixo que el testigo tiene por muy çierto que si alguno se atreviese a entrar en aquel reyno a predicar el evangelio sin liçencia de los dichos manterines, correría mucho riesgo porque lo mandarían luego matar o meter en una carçel adonde nunca saliese y que por ninguna manera darán liçencia para preedicar el evangelio por ninguna cosa, lo qual sabe por el mucho trato que entre ellos a tenido, y que estando este testigo en la çiudad de Macán supo de personas que a ello se se hallaron presentes que un padre descalço que se llama frai Juan Baptista pidió licençia a un mantelín de la fortaleça de Ançón para yr a predicar y no se le quiso dar.

10. A la dézima pregunta dixo que la sabe como en ella se contiene, porque este testigo se halló presente quando los dichos religiosos fueron a la dicha çiudad de Macán y supo que avían sido presos en un puerto donde aportaron treinta leguas de la dicha çiudad de Macán. Y costó a los vezinos de la dicha çiudad tres mil cruzados para arriba els sacar los dichos religiosos de mano de los chinos.

11. A la onzena pregunta dixo que la sabe como en ella se contiene, porque este testigo se halló en la çíudad de Macán quando llegó a ella el Padre Alonso Sánchez, y supo que pasó todo lo contenido en la pregunta y se vino sin respuesta de las cartas que llevó. Y este testigo vino por capitán del navío en que el dicho Alonso Sánchez vino a estas yslas desde la dicha çiudad de Macán, y por esta causa lo sabe.

12. A la dozena pregunta dixo que antes que este testigo partiese de la çiudad de Macán para estas yslas a traer al padre Alonso Sánchez y a los demás españoles que estavan en la çiudad que avían ydo de estas yslas enbiaron los mantelines de Cantón una proviçión, que ellos llaman chapa, al capitán mayor de Macán y a los demás vezinos de esta en que les mandavan que traxesaen a estas yslas todos los españoles y padres que allá avían ydo y que los entregasen al governador de estas yslas y le dixesen que no dexase salir a ninguno de estas yslas para aquel reyno, ni clérigos, ni rreligiosos, ni seglares so pena que los que a ella fueren serán luego muertos, porque así está ya dado por sentençia y que tiene este testigo por muy çierto, que sin remiçión alguna executarán la dicha sentençia. Y que este testigo como capitán que truxo a los religiosos y españoles a de llevar testimonio de como los entrega y dexa acá.

13. A la trezena pregunta dixo que es verdad como en ella se contiene, porque a este testigo se le an quexado muchos de aquel reyno, de la tiranía y de los malos tratamientos que los manterines les hazen, y desean que aya quien les ampare y defienda, y tiene por muy çierto que si sintiesen que otro los amparare con bastante fuerça, se pondrían debaxo de su amparo por las muchas tiranías que les hazen.

14. A la catorzena pregunta dixo que, como dicho tiene en la otava pregunta, a visto que muchos de los chinos naturales se pasan a baptizar ascondidamente a la çiudad de Macán, y que quando los mantelines los pueden aver a las manos, los tratan muy mal y los matan muchas vezes a açotes, sin que los portugueses se atrevan a defenderlos, por lo qual tiene por muy çierto que si los portugueses tuviesen más fuerça para poderlos defender de los dichos manterines, serían muchos más los que se bolberían cristianos.

15. A la dézima quinta pregunta dixo que los manterines de Cantón de pocos años a esta parte les van aumentando los derechos, de manera que son yntolerables, porque todo lo que ganan los dichos portugueses viene a ser del rey de China o de sus manterines, por los muchos derechos que les llevan. Y sobre todo esto, muchas vezes les van quitando los mantenimientos y vedando a los naturales que no los traigan. Y si lo contrario hazen los prenden y açotan y a a las veçes los matan poniendo por achaque que les furtan los dineros. Y este testigo a visto muchas vezes aver tanta tanta falta de mantenimientos en la çiudad de Macán que les a sido forzado yr a la çiudad de Cantón por ellos, y aun esto no pueden hazer sin liçencia del manterían de Ançón, que es una fortaleça que esta nueve leguas de Macán, camino de Cantón. Y por esta causa an venido los mantenimientos a ser tan caros con aver abundançia como nunca a avido de mantenimientos en aquella tierra. Y entiende este testigo que si esto no se remedia con brevedad se despoblará muy en breve aquella çiudad, y algunos vezinos de ella se an ydo a bibir a la yndia , de lo qual seguirán los ynconbenientes en la pregunta contenidos, porque tambien cesaría la cristiandad de Japón y tambien las mercadería de la Yndia.

16. A la dézima sesta pregunta dixo que lo que de ella sabe es que después que los religiosos españoles de estas yslas començaron a yr a China, començaron a esasperarse los manterines con los vezinos de Macán, pesándoles que reçivan en ella a los dichos religiosos, entendiendo que son espías, y por esta causa entiende este testigo que les hazen los dichos malos tratamientos, porque se vayan de la dicha çiudad, y esto se siente comúnmente entre todos los vezinos de Macán, y por esta causa an trasdoblado las armadas que andan en guarda de la costa, por lo qual entiende que si la yda a conquistar aquel reyno se tarda, se an de peltrachar de tal manera que sean muy dificultosos de entrar. Y si aora fuesen a conquistarlos, no abría tanta dificultad.

17. A la dézima sétima pregunta dixo que a este testigo le pareçe que lo que se a de gastar en ambiar presentes debría su Magestad gastar en hazer armada contra el Rey de China y todo lo demás es burla y dar ocaçión para que los bárvaros más se ensobervescan, pensado que se lo enbían por vía de tributo, porque ellos no piensan que ay otro mayor rey en la tierra que el suyo, ni que con él se pueda comparar, y así es çierto que aunque su magestad les enbie el presente no lo a de ver el rey de China ni darán lugar a que el enbaxador le pueda hablar. Y que lo que pasa açerca de lo contenido en la pregunta del presente, este testigo se halló presente en Macán quando Gil de Goez vino a traer un presente al Rey de la China, el qual este testigo vio, porque aunque antes que este testigo viniese a Macán, avía un año que estubo en ella el dicho Gil de Goez, leyó este testigo antes que él se bolbiese y vió que los manterines de Cantón vinieron a ver el dicho presente, y este testigo tambien lo vido y supo que dixeron que ellos no lo avían de reçevir, y así lo bolbieron, diziendo que no querían comerçio con gente blanca.

18. A la dézima otava pregunta dixo que lo que este testigo a dicho en este su dicho es público y notorio en la Yndia y en la çiudad de Macán. Y que esta es la verdad para el juramento (...) y firmólo de su nombre Bastián Jorge Moxar, Frai Domingo, obispo de las Filipinas, ante mi, Juan de Ybarra, secretario.

 

Después de lo susodicho, su excelencia reverendíssima para la ynformaçión mandó pareçer ante si a Gaspar Fernández de Medeiros, del qual fue tomado y reçevido juramento y forma, y prometió de deçir verdad.

1. A la primera pregunta dixo que se llama Gaspar Fernández de Medeyros de naçión portuguesa, de Sant Lorenço, término de Villa Real, de edad de quarenta y seis años, su officio es servir a su magestad de soldado y está casado en el puerto de Macán.

2. A la segunda pregunta dixo que a estado en la China y que vino de la Yndia abrá veinte y quatro y veinte y çinco años dentro del tal tiempo a ydo y venido muchas vezes a la China de la Yndia y abrá siete años, poco más o menos, que vive en Macán con su muger y casa.

3. A la terçera pregunta dixo que es verdad que el rey de China tiene armadas muy gruesas en la costa, y con ellas a peleado este testigo algunas vezes, y que no dexan entrar en aquel reyno a ningún estrangero, que sean muchos que sean pocos, porque los matan los soldados que están en las dichas armadas, o los prenden y meten en prisiones adonde mueren con crueles tormentos, y algunas vezes matan a los propios naturales que viven por las yslas que están çerca de la tierra firme. Por llevarse el premio que les está señalado por cada cabeça que llevan, cortándoles el cavello para diferençiarlos y deçir que son extranjeros. Y a este testigo le acaeçió que yendo en conserva de otra nao cuyo Capitán Mayor era Manuel Trabaços se derrotaron por tiempo y no pudiendo tomar a Macao, fueron a reconoçer más arriba, a Chincheo, y aunque les mostravan las proviçiones que les valían de como eran de paz y andavan al trato de Macán, pelearon con ellos la armada del rey de China y prendieron y mataron mucha gente de los portugueses y gente de serviçio. Y a visto este testigo andarse por Macán quxando algunas mujeres japonas y chinas cristianas que, aviendo salido sus maridos a pescar allí çerca, encontravan con ellos los soldados de la armada y por llevar el premio, les quitaban las cabeças. Y sabe este testigo que de esto se an ydo a quexar a los manterines y dádoles notiçia de ello, y no lo rremedian, de manera que la entrada de aquel reyno es ymposible sin que el lo pretendiere se ponga a peligro de muerte por qual quiera ocaçión que sea.

4. A la quarta pregunta dixo que los padres de la compañía an estado en aquella dicha çiudad por espàçio y tiempo de veynte años poco más o menos, y sabe que en este tiempo an yntentado, como la pregunta dize, el predicar el evangelio y nunca se lo an permitido. Y lo demás contenido en la pregunta dixo que este testigo a ydo muchas vezes a la çiudad de Cantón a la contrataçión que la pregunta dize y a visto que an ydo con los portugueses padres de la compañía, y esto muchas vezes, y a visto que los dichos padres disputaban con los bonços que son los sacerdotes de los chinos y hecho otros medios para que aquella gente se convirtiese pero nunca les a visto que ayan querido permitir predicar el evangelio públicamente ni que tomen casa, pero no sabe que por dezir que quieren predicar los dichos padres les ayan querido açotar.

5. A la quinta pregunta dixo que la sabe como en ella se contiene, porque este testigo se a hallado muchas vezes presente quando los padres hablan a los manderines y a visto que no les an consentido hablar si no es hincándose de rodillas, y sabe que si no lo quisiesen hazer, los echarían de allí sin quererlos oyr, con mucho desacato. Y aunque por esta razón nunca a visto açotar a ningún padre, pero tiene por çierto que si quisiesen porfiar en estar en pie para hablar, los mandarían açotarlos y aun matar a açotes, porque al dicho obispo don Melchior Carnero que fue a hablarles sobre un negocio de un chino que se avía convertido, le quisieron hazer que se hincara de rodillas y no lo quiso hazer, por lo qual le maltrataron y aun pusieron mano. Y si no fuera porque los portugueses entraron a defenderlo, le açotaran. Y los portugueses se pusieron a harto peligro de sus vidas por ello.

6. A la sesta pregunta dixo que como en ella se contiene es la verdad, porque este testigo muchas vezes a ydo a hablar a los manterines por medio de los dichos yntérpretes y sabe que no les osan deçir cosa que no les de gusto a los dichos manterines, lo qual sabe este testigo por las respuestas que le dan muy fuera de propósito de lo que se tratava, por donde este testigo tiene por çierto que por medio de los yntérpretes de aquel reyno es ynposible deçir cosa que toque a nuestra fe, por el gran miedo que les tienen, porque luego les mandarían açotar y matar a açotes. Y esto no cree que lo hazen por aborreçimiento que tienen a nuestra fe, sino que son tan sobervios que ellos se tienen poir dioses de la tierra, y así los padres de la compañía, viendo el poco rremedio que por medio de los yntérpretes tienen para poder dezir alguna cosa, procuran de prender la lengua para poder hablar con ellos.

7. A la sétima pregunta dixo que quando los portugueses van a contratar a Cantón, siempre llevan yntérpretes cristianos naturales de la tierra, y por miedo de los muchos açotes que les dan, van con mucho miedo y de muy mala gana, y sabe este testigo que por ninguna manera se atreverán a dezir a los manterines cosa ninguna que sea, fuera de pagarles sus derechos o tratar algunas cosas tocantes a la república, y si ellos se atreviesen, les costarían muchos açotes y aun la vida, porque a oydo dezir este testigo que muchos yntérpretes an muerto a açotes, pero que este testigo no se acuerda que por ser cristianos y llevar ynsinias y señales de ellos les tengan algún odio.

8. A la otava pregunta dixo que él no se determina a juzgar si se convertirían a nuestra fe los naturales de aquel reyno aunque diesen lisençia para predicar el evangelio entre ellos, porque los que este testigo a visto y tratado son por la mayor parte gente que anda enbuelta en todos los viçios y peccados del mundo, codiçiosos sobremanera y que no creen que ay más que bibir y morir y tienen por çierto que, aunque ellos viesen que les convenía para su situación convertirse, no lo osarían hazer ni ymaginar sin liçencia de sus mantelines por el gran temor que les tienen y tenerlos tan supeditados.

9. A la novena pregunta dixo que es tan çierto lo que en ella se contiene que no ay ninguna duda ni es posible hombre naçido estrangero pueda entrar en aquel reyno a predicar sin liçencia de los mantelines por la gran vigilança que sobre ello tienen de que ningún estrangero entre. Y tiene por çierto que por algún acaso alguno pudiese o se atreviese a entrar sin liçencia y quisiese dezir alguna cosa le harían pedaços, y de esto no ay duda ninguna, como tanpoco la ay de que los manterines querrán dar liscençia para predicar el evangelio si Dios no haze algún milagro por espiriençia que de esto hasta aora se tiene.

10. A la dézima pregunta dixo este testigo se halló en la çiudad de Macán quando los rreligiosos en ella contenidos fueron a la çiudad y sabe que pasó con ellos lo contenido en la dicha pregunta, porque en llegando a tierra los prendieron y fueron muy mal tratados, y sino fuera por los portugueses, ninguna duda ay sino que los mataran o tubieran en priçión hasta que murieran, y costó el sacarlos del poder de los chinos a los vezinos de Macán más de tres mil pesos.

11. A la onzena pregunta dixo que lo sabe como en ella se contiene y pasa , y es verdad como en ella lo dize , porque este testigo se halló en la çiudad de Macán quando el dicho Alonso Sánchez vino a ella de Cantón y supo como avía sido preso, luego como llegó a a tierra de China y pasó travajos y peligros, él y los que con él fueron. Y este testigo vino desde la çiudad de Macán a estas yslas con el dicho Alonso Sánchez, aunque no sabe lo que negoçió con los manterines de Cantón, pero sabe por lo que oyó dezir a muchas personas que hizieron burla de la embaxada que llevava y en respuesta le mandaron que saliese de la tierra y que él ni otro ninguno destas yslas bolbiesen más allá, y que se rremite en esto a lo que el dicho Alonso Sánchez dixere y lo que los que con él fueron.

12. A la dozena pregunta dixo que este testigo oyó dezir en la çiudad de Macán lo contenido en la pregunta, y venido a estas yslas a oydo dezir lo mismo, y que la chapa que el capitán traxo para poder venir de Macán a estas yslas contiene que ningún español de los que de estas yslas fueron que den allá aora, sea religioso o sea lego y que de acá ninguno buelba, poque están ya condenados a muerte los que fueron, y tiene por çierto este testigo que yremisiblemente los executarán.

13. A la trezena pregunta dixo que este testigo sabe de esta pregunta muy mucho por el mucho tiempo que allá a estado y por la mucha conversaçión que con los naturales de allá a tenydo, y save que los mantelines y governadores de aquella tierra son perversísimos en quanto a tener presos y tiraniçados a los naturales de aquella tierra de manera que si ubiese alguna vía o manera para poderse livertar de ellos lo harían de muy buena gana, y si algún príncipe cristiano fuese con fuerça a aquel reyno bastante para poderlos defender , tiene por muy çierto que se pasarían a él ynnumerables hombres de aquel reyno, y esto sabe porque aunque con el grandíssimo miedo que tienen a sus manterines no osan hablar, pero muchos de aquel reyno, hablando con este testigo en secreto, le an dicho el deseo que todos tienen de ser libres de tanta miseria y sujeçión como en aquel reyno tienen, porque no son tratados como hombres libres, sino peor que esclavos.

14. A la catorzena pregunta dixo que este testigo sabe que aviéndose buelto cristiano un chino, le mandaron yr de Macán a Cantón y fué con él el obispo, como dicho tiene, y en presençia de él, le açotaron y hizieron esclavo y le echaron la tierra adentro, y sabe que a pocos años que de allá donde está escrivió a sus parientes para que traten con los portugueses que le enbien algún socorro, y ellos se lo an enbiado, y tiene por çierto que si otro alguno se convirtiese de quenta harían con él lo mismo. Y este testigo tiene para si que si los portugueses de Macán tuviesen bastante fuerça para poder defenderlos de los manterines, abrían muchos que se convertirían a nuestra fe.

15. A la dézima quinta dixo que sabe que los vezinos de la çiudad de Macán son vejados de los manterines quitándoles a los naturales que no les traigan vastimentos, con pena de muerte, las quales penas executan los dichos manterines, y de un año a esta parte sabe este testigo que por esa causa an muerto muchos naturales y despoblado pueblos enteros, y del hedor de los curpos que andavan muertos por la mar, vino a aver rramo de pestilençia en Macán, y aora nadie osa venir con los mantenimientos sin liçençia de los mantelines, la qual dan con mucha dificultad, y así balen los mantenimientos muy caros, aviendo en la tierra más abundançia que en ninguna parte del mundo, y que sino fuera por una nao que vino cargada de arroz de vengala, ubieran de pereçer de hambre, por lo qual entiende que aquella çiudad no puede yr adelante y algunos se an comernçado a yr a la Yndia , y este año presente fueron doze casados con sus mugeres y familias a vivir a Malaca y de que aquella çiudad se despueble vernan los ynconvinientes en la pregunta contenidos y otros muchos, porque con el trato de aquella çiudad se sustenta la Yndia y la cristiandadde Japón, y la yglesia perdería una gran ocaçión que tiene para para poder entrar por ella a la China, y de tres a quatro años a esta parte an ydo acreçentando los derechos, de manera que son aora doblados y aun tres doblados de como solían, y entienden todos los de aquella çiudad que los chinos andan buscando ocaçión de que los que en aquella çiudad ewstan se despueblen.

16. A la dézima sesta pregunta dixo que no ay para que asentar la respuesta, porque a la letra es verdad lo que la pregunta dize, y sabe este testigo que después que en aquel reyno an sabido que su magestad es rey de Portugal, andan muy sobre aviso, y le pareçe a este testigo y tiene por muy çierto que quanto más dilatare su magestad el venyr sobre aquel reyno, tanto más dificultoso le será conquistarlo, y aora con brevedad viniese trayendo bastante fuerça sería muy façil tomarlo y lo que aora sería bastante con diez, adelante no sería bastante çiento, porque aora el reyno de China está sin armas, que aunque es verdad que tienen muy muchas fortaleças y proveydas con muchas armas, pero son ruynes y de poco efeto, y ellos, por ley del reyno, andan desarmados y no usados en la guerra. Y este testigo se a visto muchas vezes con ellos en pelea y sabe quan ruyn gente es, y podrá ser como ya saben que el rey de España es tan poderoso, se pusiesen en exerçitar las armas y les será cosa muy façil pertrecharse de manera que será ynvencible.

17. A la dézima sétima pregunta dixo que lo que este testigo siente del presente es que sería mexor gastarlo en la armada que se ubiese de hazer contra ellos, porque pasaría a la letra lo que la pregunta dize, según pasó con otro presente que se enbió en nombre del Rey de Portugal, que no quisieron reçevirle y hizieron burla de él, con ser cosas las que se recibían de mucho valor.

18. A la dézima otava pregunta dixo que lo que dicho tiene en este su dicho es público y notorio entre todos los hombres que tienen alguna notiçia de China. Y es la verdad por el juramento que hecho tiene y firmólo de su nombre, Gaspar Fernández de Medeyros. Frai Domingo, obispo de las Philipinas, ante mi, Juan de Ybarra, secretario.

 

En la çiudad de Manila, a veynte y seis de abril de mill y quinientos y ochenta y tres años su señoría reverendíssima mandó pareçer ante si a Cristoval Cardoso, del qual fue tomado y reçevido juramento en forma, so cargo del qual prometió dezir verdad.

1. Preguntado por la primera pregunta del ynterrogatorio dixo que se llama Cristoval Cardoso, natural de la ysla de Sant Miguel, y que es de edad de veinte y çínco años y que es soldado

2. A la segunda pregunta dixo que a estado en China residente en la çiudad de Macán, tiempo de çinco años.

3. A la tercera pregunta dixo que desde la ysla de Aynao, que es el principio de la China, por la parte de la Yndia hasta la çiudad de Liampo, que es a la banda del norte que confina con Japón, que a su pareçer serán seisçientas o seteçientas de costa, está todo el año lleno de navíos del Rey de la China en todo el año defendiendo la entrada a todas las naçiones que van a aquel reyno, escepto el puerto de Macán, adonde dexan entrar los portugueses y la çiudad de Cantón a los sianes, lo qual sabe este testigo porque lo a visto andando por aquella costa y que a todos los navíos, sean cuyos fueren, que fueran del puerto de Macán los encontrare la armada en la costa o ellos dieren en ella, los matan los soldados o echan en priçión, de donde con mucha dificultad salen, y esto sabe por los muchos casos que a visto açerca de esto aconteçer en China con los estrangeros, y que sabe que yendo algunos navíos de portugueses a Japón dió uno de ellos en la costa, en la çiudad de Liampó, abrá como quatro o çinco años, y les cortaron las cabeças a todos ellos, eseto dos otros muchachos que se libraron y aora están la tierra adentro hechos esclavos, y que uno de ellos abrá ocho meses poco más o menos que se vino a la çiudad de Macán huyéndose de entre ellos, y este testigo le a visto y hablado muchas vezes y dize que él vió por sus ojos cortar las cabeças a todos los portugueses, que serían como veinte y çinco, los quales por la mayor parte este testigo conoçió y tubo por amigos y camaradas, y a la saçón que esto pasó, este testigo se halló halló en Japón, adopnde se supo luego que se perdió el junco en que yvan y que no se sabe la causa que tuvieron para matarlos, sino por no verlos en su tierra o por codiçia de robarlos, y que el premio contenido en la pregunta es pública boz y fama en la çiudad de Macán, y que a los propios esclavos que tienen los portugueses en la çiudad de Macán, suelen cortarles las cabeças por llevar aquel premio, y que abrá ocho meses que a tres o quatro chinos cristianos, yéndose a holgar fuera de la çiudad, les cortaron las cabeças y llevaron a la çiudad de Cantón, y que sospecha que lo hizieron por llevar el premio, y que vido quejarse a las mugeres de los dichos chinos cristianos, y que algunas de ellas están ya casadas otra ves, y que por esta causa hazen otros muchos ynsultos y robos y según es público y notorio, en la çiudad de Macán así entre los portugueses como entre los naturales cristianos.

4. A la quarta pregunta dixo que sabe que a muchos que los padres de la Compañía están en la çiudad de Macán y que por mucho que an procurado predicarles el evangelio nunca se lo an permitido los mantelines y que nunca les an querido dexar tomar casa y lo demás contenido en la pregunta no lo sabe.

5. A la quinta pregunta dixo que lo en ella contenido, en ella es uso y costumbre de aquel reyno, que estando los mantelines haziendo audiençia se an de hincar de rodillas todos los que obieren de negoçiar con ellos y que no los oyrán de otra manera, y sabe este testigo, porque así es público y notorio, que el patriarca don Melchor Carnero, yendo a Cantón a hablar con uno de aquellos manterines, le trataron con poco respeto y a empujones lo echaron de la sala, y que este testigo no sabe si fue porque no se quiso hincar de rrodillas o por otra cosa.

6. A la sesta pregunta dixo que los yntérpretes que los mantelines tienen para negoçiar con los estrangeros a uydo dezir y es cosa pública y notoria que no osan dezir a los manterines ninguna cosa de lo que los estranxeros dixeren, si no fuere a su gusto de los dichos mantelines.

7. A la sétima pregunta dixo que este testigo a ydo a Cantón a negoçiar con los mantelines y los yntérpretes que llevó no osaron dezir ninguna cosa de lo que les dixo, fuera de lo que es comprar y vender y sacar liçençia para ello, y que quando fuera de esto quieren que les digan algo, no se atreven por miedo de los açotes que les darían, y este testigo a visto pasar por yspiriençia lo que aquí dize, que por no querer dezir el yntérprete çierto negoçio que le dixo, ubo este testigo de hazer una petiçión y de esta manera hazen los portugueses quando quieren negoçiar.

8. A la otava pregunta dixo que la gente popular está tan sujeta y rendida a la voluntad de los mantelines y los tienen amedrentados, que aunque ubiese muchos predicadores del evangelio, sin que aquellos se lo mandasen, no lo osarían hazer, y que sabe esto por la mucha yspiriençia que tiene de la condiçión de los dichos manterines.

9. A la novena pregunta dixo que no sabe si mandarían matar al que entrase a predicar el evangelio o hazer otra quealquiera cosa, pero tiene por çierto que no le consentirían predicar sin llevar primero a los manterines y que por lo menos le echarían en priçión, de donde no podría salir sino con mui gran dificultad y que de ninguna manera darán liçençia para que prediquen el evangelio según la espiriençia que asta aora se tiene.

10. A la dézima pregunta dixo que sabe todo lo contenido en la pregunta, porque a todo se a hallado presente y lo a visto y sabe que costó a la çiudad de Macán tres mil pesos poco más o menos su rrescate de los dichos padres.

11. A la onzena pregunta dixo que él no se halló presente en Macán quando vino a ella el dicho padre, porque este testigo estava en Camboxa, y quando vino a la çiudad de Macán, oyó lo contenido en la pregunta, y es público y notorio en la dicha çiudad de Macán, y que este testigo vino en compañía del dicho Alonso Sánchez a esta çiudad y que sabe que no truxo ninguna carta de los manterines de Cantón ni respuesta de la enbaxada que avía llebado.

12. A la dozena pregunta dixo que la sabe como en ella se contiene, porque así es público en la çiudad de Macán, y este testigo lo oyó a muchos yndios que vinieron de Cantón a Macán.

13. A la trezena pregunta dixo que él no puede afirmar lo contenido en ella con çertidumbre, pero biendo la gran sujeçión que tienen los populares a los superiores y los muchos tratamientos que les hazen, no dexarían de hazer algún movimiento y procurar de echar de si tanta vejaçión como tienen.

14. A la catorzena pregunta dixo que no la sabe porque después que trata con los chinos, nunca a visto aparençias para ello ni ynclinaçión a bolverse cristiano.

15. A la dézima quinta pregunta dixo que lo que en ella se contiene es la verdad, porque este testigo es uno de los que an pasado los dichos travajos y a visto la hambre que se a pasado por no dexar traer los mantenimientos y el acreçentamyento de los derechos que hazen cada día, y que entiende que los manterines hazen estas vejaçiones porque los portugueses despueblen aquella çiudad, lo qual se abrá de hazer si su magestad no los faboreçe como (...)

16. A la dézima sesta pregunta dixo que después que los padres y soldados de estas partes fueron a la China, son muy vejados los vezinos de Macán y tienen puesta mucha guarda en la costa y andan con mucho rrecato, y que abrá un año vinieron dos navíos de la Yndia y que enbiaron a dezir los manterines de Cantón que si alguna nao de aquellas era de castellanos, no entrasen en Macán, y que si su magestad pretende alguna cosa de la China, es neçesario hazerlo con brevedad, porque haziendolo luego abrá menos dificultad.

17. A la dézima sétima pregunta dixo que en quanto toca al presente es como la pregunta dize, y que sería mexor convertirlo en armas y soldados, porque ellos no lo an de reçevir ni el Rey lo a de ver, y que lo que toca al presente del Rey de Portugal, este testigo no lo sabe.

18. A la dézima otava pregunta dixo que por lo que dicho tiene es público y notorio entre todos los que tienen notiçia de la China, y que lo que tiene dicho en este su dicho es la verdad para el juramento que hecho tiene y lo firmó de su nombre, Cristoval Cardoso. Frai Domingo, obispo de las Filipinas, ante mi, Juan de Ybarra secretario.

 

En la çiudad de Manila a dos de mayo de mil y quinientos ochenta y tres años, su Excelencia Reverendísima mandó pareçer ante si al capitán Francisco de Dueñas, del qual fue tomado y reçevido juramento en forma de derecho, so cargo del qual prometió de deçir verdad.

1. Fue preguntado por la primera pregunta del ynterrogatorio y dixo que es natural de Veles Malaga, de edad de quarenta años, y que a servido a su magestad en estas yslas de doze años a esta parte, siendo sargento y alférez y capitán, y al presente es Alcalde Mayor de la provinçia de Bulacán.

2. A la segunda pregunta dixo que este testigo fue de estas yslas al reyno de la China con el padre frai Pedro de Alfaro, comisario de los descalços, y con otros religiosos de su orden, y este testigo fue en su guarda con otros dos compañeros y que estuvo en el reyno de la China ocho meses, los quatro de ellos en la çiudad de Cantón, y los demás andubo por las çiudades de la tierra adentro, abrá de çiento y çinquenta leguas, adonde vido muchas çiudades muy populosas.

3. A la tercera pregunta del ynterrogatorio dixo que este testigo con las demás personas en la fragata donde fueron y en demás tiempo que en el dicho reyno de China estubo vido mucha cantidad de navíos que andavan por la costa repartidos por sus esquadras, y sabe por avérselo oydo dezir a ellos, que tienen orden de matar o prender a todos los que enquentran no llevando proviçiones de sus governadores, y que tienen premio señalado a los soldadosque andan en la dicha armada por cada caveça que llevaren de los estrangeros diziendo que son ladrones quellegan a espiar sus puertos y que si a este testigo y sus compañeros no los prendieron o mataron, fue porque Dios quiso que no les viesen los guardas por méritos de los rreligiosos que allí yvan, porque este testigo pasó a bista de los dichos navíos y no los vieron pasar, aunque pasaron bien çerca de ellos y supo después este testigo, estando en la çiudad de Cantón, que el governador de ella mandó prender a los capitanes de la dicha armada, que fueron más de quarenta, y los açotaron y al capitán mayor de ellos le privaron de officio y le quitaron sus bienes solo porque los avía dexado pasar.

4. A la quarta pregunta dixo que sabe por averlo oydo decir a los portugueses que están en la ciudad de Macán y algunos chinos ladinos lo contenido en la pregunta y que los padres de la compañía an yntentado muchas vezes a predicar y nunca se lo an permitido los governadores, y a oydo dezir este testigo a muchas personas así portugueses como chinos que un padre de la Compañía se dexó creçer el cavello y se puso en ávito de chino y se entró la tierra adentro más de cinquenta leguas, de donde le bolbieron preço, pero que no sabe que le ayan hecho ningún mal tratamiento por ello.

5. A la quinta pregunta dixo que este testigo vió que todas las vezes que el padre frai Pedro de Alfaro y los demás religiosos y este testigo entre ellos les avían de hablar a los dichos manterines se hincavan de rodillas y no les querían oyr de otra manera y les davan muchos renpujones y bozes hasta que se hincavan de rodillas.

6. A la sesta pregunta dixo que este testigo se halló presente al tiempo que los rreligiosos de San Francisco hablavan con los mantelines y de un chino ladino que allá estava supo que el yntérprete no dezía cosa alguna de lo que los padres les dezían, y después, preguntándole este testigo y los dichos padres al dicho yntérprete que porque no avía dicho la verdad, respondió que no la avía osado dezir porque si la dixera a él y a ellos los matarían a açotes, y así entiende este testigo que lo que toca al predicar no les darán liçençia a los predicadores.

7. A la sétima pregunta dixo que no la sabe más de que este testigo vido a los portugueses y algunos yntérpretes

8. A la otava pregunta dixo que tiene por verdadero lo contenido en la dicha pregunta, porque hablando este testigo con chinos ladinos en lengua portuguesa, les oyó dezir que no tratasen de hazer ningún cristiano en la China, porque si los mantelines vían la çerimonia, entenderían que era alguna conjuraçión para alzarse con la tierra, y que por este respeto ninguno se osaría a tornar cristiano.

9. A la novena pregunta dixo que por yspiriencia se sabe que no los dexaban predicar y que por amor de los portugueses no los an muerto a los religiosos que asta aora an ydo de estas yslas, y que tiene por çierto que si aora bolbiesen allá los matarían sin falta, y que será ynposible alcançar liçencia para predicar en aquellos reynos.

10. A la dézima pregunta dixo que quando este testigo fuera allá la primera vez, como arriba tiene dicho, y por ser la primera y entender los manterines que era gente derrotada y perdida y que no llebaban armas ofensivas ni defensivas, por lo qual no los prendieron ni maltrataron, y fue neceçario que los portugueses los rescatasen, aunque les mandaron que se saliesen del reyno. Pero a los segundos y terceros, como entendieron que proçedían de ellos, los predieron y maltrataron y fue necesçario que los portugueses los rescatasen por mucha cantidad de dineros.

11. A la onzena pregunta dixo que lo contenido en la pregunta es público y notorio es esta ciudad y que este testigo a hablado con el dicho Alonso Sánchez y los demás que con él fueron y le an dicho lo contenido en ella.

12. A la dozena pregunta dixo que este testigo se halló presente quando en presençia de (...) y del padre (...) de San Francisco y de algunos portugueses que vinieron en el dicho navío y de otras personas que se hallaron presentes, un chino ladino leyó la dicha proviçión y dixo contenerse en ella lo que la pregunta dize, y después supo este testigo que se tornó a leer la dicha chapa en casa del governador y contenía lo dicho.

13. A la trezena pregunta dixo este testigo tiene porçierto lo que se contiene en la pregunta, por lo que vió y entendió en la tierra, porque con no tener la seguridad que la pregunta dize, por goçar de alguna livertad ay muchos que se an levantado, mucha gente, así en la tierra como en la mar.

14. A la catorzena pregunta dixo que a oydo dezir lo contenido en la pregunta a algunos portugueses, pero no sabe otra cosa

15. A la dézima quinta pregunta dixo que a oydo dezir lo contenido en la pregunta a los portugueses.

16. A la dézima sesta pregunta dixo que a oydo deçir lo contenido en ella a los portugueses que rreçiden en Macán, y que a oydo dezir que se an pertrechado mucho más de lo que solían estar quando este testigo fue a aquel reyno y que en lo que toca a la brevedad de que la pregunta habla, a este testigo le pareçe que quanto más se dilatare, tanto yrá siempre cobrando más sospecha de nosotros, porque ellos ven que vamos habiendo pie en estas yslas y que a los españoles tienen por gente velicosa y que andan ganando reynos agenos, por lo qual podía ser que recelándose del mal que les podía venir, se pertrecharan de manera que sea muy dificultoso el entrar en aquel reyno, y que este testigo oyó dezir muchas vezes a muchos vezinos de la çíudad de Cantón, que los castellanos de Luçón se juntavan en esta çiudad para yrles a tomar su tierra, más que no pensásemos que son ellos como luçones para que ayan de dexar tomar su tierra.

17. A la dézima sétima pregunta dixo que tiene por muy ynpertinente que se enbie el dicho presente, porque entenderían que se lo enbían por tributo, y que no dexarán al embaxador hablar ni querrán recevir el dicho presente.

18. A la dézima otava pregunta dixo qut todo lo que dicho tiene es la verdad y público y notorio, y lo firmó de su nombre. Francisco de Dueñas. Frai Domingo, obispo de las Yslas Filipinas ante mi, Juan de Ybarra, secretario.

 

En la çiudad de Manila a doze de mayo de mill y quinientos y ochenta y tres años, su señoría reverendísima mandó pareçer ante si a Juan de la Feria, soldado del qual fue tomado y reçevido juramento forma derecha so cargo del qual prometió de deçir verdad y siendo preguntado por el tenor del ynterrogatorio dixo lo sigüiente:

1. A la primera pregunta dixo que se llama Juan de la Feria y que es soldado y natural de Cartaya, y de edad de quarenta y çinco años, y que su ofiçio es servir a su magestad de soldado.

2. A la segunda pregunta dixo que este testigo fue a la China abrá un año poco más o menos en compañía de frai Gerónimo de Burgos, comisario de los descalços y con otros seis rreligiosos y dos marineros que por no ser conoçidos por seglares, se pusieron este testigo y los demás legos el ábito de San Francisco y que les tubieron en la tierra de China obra de nuebe meses poco más o menos.

3. A la terçera pregunta dixo que este testigo vió por sus ojos muchos navíos que andavan en guarda de la costa, y que no dexan entrar a nadie, y que a este testigo y a sus compañeros los prendieron en la costa de la China y les llevaron presos y con guardas a la çiudad de Cantón, y que en llegando a qualquier pueblo, los ponían presos en una casa y no los dexavan hablar a nadie, y que al premio que la pregunta dize él lo a oydo deçir que tienen por amor de los japones, que es la naçión que ellos más temen, sino es aora que a lo que este testigo tiene entendido, que nos tienen más odio a nosotros desde que los padres franciscos començaron a yr de estas yslas a la China y porque saben que el reyno de Portugal es de Castilla.

4. A la quarta pregunta dixo que este testigo a estado en la çiudad de Macán y sabe que es público y notorio que los padres de la compañía están poblados en la dicha çiudad, y que an muchas vezes procurado predicar el evangelio y no se lo an dexado según lo oyó dezir a un yntérprete de los propios chinos que se lo dezían a los padres, y oyó este testigo dezir a un manterín a los padres que con él yvan, que no tenían para qué yr allá, que no se les consentiría baptizar ni predicar

5. A la quinta pregunta dixo que este testigo a visto que él y los padres que les hablavan a los mantelines se ponían de rodillas y cree que si así no lo hizieran los mandaran açotar.

6. A la sesta pregunta dixo que pasa así como en la pregunta se contiene, porque aunque este testigo no sabe la lengua, supo que los yntérpretes no osavan dezir lo que los padres les deçían por miedo a los açotes.

7. A la sétima pregunta dixo que no lo sabe.

8. A la otava pregunta dixo que este testigo tiene para si por cosa çierta lo contenido en la pregunta porque este testigo entendió de algunos de ellos que por miedo de los mantelines no osarían tratar de cosas de la fe, porque es tan grande el miedo que tienen a los dichos mantelines que, aunque vean que es cosa que les conviene no lo osarán hazer por el miedo que les tienen.

9. A la novena pregunta dixo que no sabe lo que harían su ubiese alguno que supìese la lengua que asta aora bien sabe este testigo que no se a dado liçençia para predicar, pero que si ubiesen lengua sería posible darla.

10. A la dézima pregunta dixo que dize lo que dicho tiene en la terçera pregunta en quanto toca al tratamiento que les hizieron en la China y lo que a dicho en la segunda pregunta quanto a los religiosos aver ydo de estas yslas y sabe que los portugueses dieron dineros para sacarlos de los chinos.

11. A la onzena pregunta dixo que este testigo vió en la çiudad de Macán al padre Alonso Sánchez y supo como avía estado preço y vino con él a esta çiudad, y no sabe que tubiese respuesta de la embaxada que llebó al gobernador de Cantón.

12. A la dézima segunda pregunta dixo que lo contenido en ella oyó dezir en la çiudad de Macán y después en esta çiudad.

13. A la dézima terçia pregunta dixo que tiene por çierto lo contenido en ella porque este testigo vió por vista de ojos que los mantelines los mandaban açotar y les tienen tanto temor que si sintiesen en otra parte algún fabor se yrían a ella, que esta es la causa porque ay muchos alçamientos en China.

14. A la dézima quarta pregunta dixo que no la sabe porque si ubiese fuerça que los defendiese de los manterines, muchos de ellos se bolverían cristianos.

15. A la dézima quinta pregunta dixo que oyó deír a los portugueses lo contenido en la pregunta en la çiudad de Macán, así en los derechos quanto a los bastimentos y malos tratamyentos.

16. A la dézima sesta pregunta dixo que bien entiende este testigo que se alborotarían los chinos quando fueron los religiosos de estas yslas, pero que no sabe que se ayan peltrechado más de lo que solían y según la disposiçión que este testigo vió en la tierra, le pareçe que si aora que están descuydados les acometiesen no abría mucha dificultad en rendirlos, porque no tienen armas y, aunque muchos se harían a la banda de quien los acometiese, y que según tiene tanta copia de metales, si començasen a tratar de la guerra se podrían peltrechar de manera que fuese ynposible entrar, porque los tiene por gente de mucha avilidad.

17. A la dézima sétima pregunta dixo que el presente es cosa ynpertinente y afrentosa para españoles si no fuese tanta la gente que, aunque les pesase lo llevasen al Rey, pero este testigo tendría por mejor que se convirtiese el presente arcabuzes y pólvora para pelear contra los chinos, y que el presente de el rey de Portugal lo oyó dezir que no quisieron reçevirlo.

18. A la dézima otava pregunta dixo que todo lo que dicho tiene es la verdad para el juramento que hecho tiene y en ello se afirmó y ratificó, y lo firmó de su nombre, Juan de la Feria. El obispo de las Filipinas ante mi, Juan de Ybarra, secretario.

 

En la çiudad de Manila a treze días del mes de junio del año myl y ochenta y tres años, su Señoría Reverendísima mandó pareçer ante a Alonso Gómez, piloto de la carrera de España y de las Philipinas y del viaje de la China, del qual reçivió juramento en forma derecho, so cargo del qual prometió de deçir verdad, e siendo preguntado por el ynterrogatorio dixo lo siguiente:

1. A la primera pregunta dixo que se llama Alonso Gómez y que es natural de Tenerife, y que será de edad de veynte y ocho años poco más o menos, y que es piloto en la carrera de España y de las Philipinas y de la China.

2. A la segunda pregunta dixo que este testigo que a estado en ella por espaçio de siete meses preso por los chinos, yendo por piloto de un navío en que llevava embaxada al Virrey de Cantón y al Capitán Mayor de Macán.

3. A la terçera pregunta dixo que la sabe como en ella se contiene y que así pasa como la pregunta lo dize, porque así lo oyó dezir a los yntérpretes chinos andando preso entre ellos, donde muchas vezes procuraron de cortar la cabeça a este testigo y a otros dos compañeros.

4. A la quarta pregunta dixo que todo lo que la pregunta dize lo oyó este testigo dezir a los padres de la Compañía de la çiudad de Macán, y que los chinos que se baptizan no osan bolber más a la China por miedo de que los matarán o tratarán mal, todo lo qual es público y notorio en la çiudad de Cantón y Macán y en todo aquel Reyno.

5. A la quinta pregunta dixo que es así como la pregunta lo dize, porque este testigo vió que lo hazían hazer así a un padre de la Compañía y a otros dos padres de la orden de Sant Francisco, y así oyó decír que quisieron a un padre de la Compañía portugués porque no se quería hincar de rrodillas a hablar a un governador.

6. A la sesta pregunta dixo que todo lo que la pregunta dize a oydo dezir en Macán a los padres de la Compañía y a otras muchas personas que a más de treinta años que tratan con ellos, y que no quieren dezir lo que los predicadores dizen porque no les castiguen.

7. A la sétima pregunta dixo que así lo a oydo dezir este testigo en la çiudad de Macán a los mesmos yntérpretes cristianos.

8. A la otava pregunta dixo que es assí como la pregunta lo dize, porque aun los que se baptizan en Macán andan temblando de los governadores, y otros no se osan baptizar por miedo de ellos, porque en baptizándose unos dizen que se haze traidor a su rey y reyno, y esto sabe porque lo a oydo deçir a los mismos chinos, y a visto que pasa así en Macán, y sabe que qualquier chino baptizado que buelve a dexar nuestra fe y ba entre ellos le hazen mucha corteçía, y esto mesmo hazen con los criados de los portugueses que se van a vivir entre ellos y usan de lo que ellos usan.

9. A la novena pregunta dixo este testigo que no solamente a los predicadores que aora fueren a la China, pero a qualquier español que allá aportare, qualquier chino que lo viere y le pudiese aver a las manos le cortara la cabeça sin rremiçion ni dar quenta a sus mayores, porque así se apregonó en la costa de la China estando este testigo preso en la China, y así se lo dixeron ally, que hasta aora no an querido los governadoresque se predique nuestra fe, y que entiende que tampoco lo harán de aquí adelante.

10. A la dézima pregunta dixo este testigo que la sabe como en ella se contiene, porque assí lo vido este testigo que a esta saçón tanbién estubo él preso, y que también este testigo fué uno de los que rrescataron.

11. A la undézima pregunta dixo este testigo que la sabe como en ella se contiene porque a él le prendieron tanbién juntamente con el padre de la Compañía, y aviendo soltado al padre, tuvieron preso a este testigo çinco meses más, diziendo que él tenía la culpa, y que a conoçer los puertos y entradas para poder ganar aquella tierra, si no le socorrieran con el rescate de la dézima pregunta, con seguridad padeçiera muy mayores travajos de los que pasó.

12. A la dozena pregunta dixo este testigo que la sabe como en ella se contiene porque fué uno de los que vinieron en el dicho navío y era piloto del navío en que allá fueron los dichos padres, y esto se lo dixeron a él muchas vezes quando lo tenían preso, y fué lo que se pregonó por la costa.

13. A la trezena pregunta dixo este testigo que entiende y tiene por çierto que qualquier príncipe poderoso que ellos entendiesen que los pudiese favoreçer, que muy muchos se harían de su vanda por las grandes molestias que padeçen y tributos que pagan, porque muchos de ellos se huyen de aquel reyno y se vienen entre nosotros y se van a otras partes.

14. A la catorzena pregunta dixo que así pasa como los pregunta lo dize, porque así lo vió en Macán usar con algunos chinos, y así oyó deçir que se avía usado con otros chinos.

15. A la quinzena pregunta dixo que es assí como la pregunta lo dize, porque este testigo a visto que muchas vezes los manterines quitavan la comida a los que la trayan y los açotavan. De manera que si no es a escondidas y de noche nadie se atreve a traer nada, y asi mesmo vió que muchos cristianos se yvan de aquella çiudad despoblándose de allí, por aquestas y otras molestias.

16. A la sesta dézima pregunta dixo que es así como la pregunta lo dize porque así lo a oydo dezir a los yntérpretes chinos y a los portugueses, y así mesmo dize por lo que vió en la disposiçión de la tierra y de las gentes de ella, que aora poca gente española haría mucho efeto porque ellos ninguno trae armas ni las puede traer fuera de los soldados de las armadas y los de las guardas de los governadores.

17. A la dézima sétima pregunta dixo este testigo que es así como la pregunta lo dize porque este testigo vió que qualquier mantelín de los de China haze tanto estado y muestra tanta magestad como qualquier poderoso príncipe con gran pompa y sobervia, y oyó dezir a los portugueses que el presente que enbió el rey de Portugal al de la China hizieron muy poco caudal de él, como si fuera de un hombre baxo, y así dizen los portugueses que lo que se a de gastar en presente será mexor y aprovechará más que se gaste en pólvora y muniçiones.

18. A la dézima otava pregunta dixo este testigo que es público y notorio por donde este testigo a andado, así en la çíudad de Macán como en la de Cantón y en estas yslas. Y esto es lo que sabe so cargo de juramento que hecho tiene, y en ello se afirmó y ratificó y lo firmó de su nombre, Alonso Gómez, el obispo de las Philipinas ante mi, Juan de Ybarra, secretario.

 

En la çiudad de Manila en catorze de junio de mill y quinientos y ochenta y tres años, el muy Ilustre y Reverendísimo obispo de dicha çiudad hizo pareçer ante si a Juan Bautista Barragán, del qual reçibió juramento en forma derecho, so cargo del qual prometió verdad y siéndole leydo este ynterrogatorio dixo lo siguiente:

1. A la primera pregunta dixo que se llamaba Juan Baptista Barragán, natural ee Sevilla, de edad de veinte y siete años y que es hombre de la mar.

2. A la segunda pregunta dixo a estado en la China siete meses dentro de ella y otros çinco en Macán, y que los siete meses estuvo preso, que le prendieron yendo con un padre de la Compañía que yva a llevar una embaxada al Birrey de la China y al Capitán Mayor de Macán.

3. A la terçera pregunta dixo que es así como la pregunta lo dize, porque este testigo vió la armada y le prendieron los capitanes de ella y le pusieron a punto de le matar, y así mesmo es verdad que por cada cabeça que les dan al Birrey de qualquiera provinçia da los dichos çinco taes y les haze (...) a los que se las llevan, y esto a oydo dezir a los yntérpretes muchas vezes.

4. A la quarta pregunta dixo que sabe que a mucho tiempo que los dichos padres están y reçiden en la çiudad de Macán, porque este testigo los vió allí y oyó deçir que a mucho tiempo que están allí y asi mesmo oyó dezir a los chinos que son ladinos, que los mantelines de la çiudad de Cantón y otras çiudades no permitían ni querían que los dichos padres entrasen a predicar nuestra fe y así, si yva con los portugueses algún padre, dezían los chinos que para qué yvan con ellos, que no los dexarían los chinos predicar ni hazer nada.

5. A la quinta pregunta dixo que es como la pregunta lo dize, porque este testigo lo vió por vista de ojos usar con el padre Alonso Sánchez de la Compañía y otros padres descalços, que les hazían estar de rodillas mientras hablavan con algún mantelín, aunque fuese dos oras y más.

6. A la sesta pregunta dixo que a oydo dezir que los yntépretes quando les dizen que digan algo de nuestra fe o que van los padres a predicar, no lo osan dezir, sino dizen lo que ellos quieren, y así mesmo en el tiempo que este testigo estuvo en Macán porque los portugueses avían baptizado en Malaca a un Chino, les llevaron seisçientos taes de plata los chinos porque lo cristianaron.

7. A la sétima pregunta dixo que sabe, porque lo bió, que los dichos yntérpretes cristianos huyen de yr a hablar con los mantelines porque no los açoten o los prendan, y así quando algún criado del mantelín de algunos de estos si no le da alguna plata lo acusa y por esta causa no se les puede dezir cosa que toque a nuestra fe.

8. A la otava pregunta dixo que oyó dezir este testigo a muchos chinos que si no fuese por miedo de los mantelines, que se bolberían cristianos; y ansí entiende que si no fuera por los que goviernan, que se convertirían muchos, y si el virrey de qualquier provincia se bolbiese cristiano, se bolverían todos los demás de aquella provinçia, porque así lo oyó dezir a los ladinos que están en Macán, que son más de quinientos hombres.

9. A la novena pregunra dixo a oydo dezir muchas vezes a los dichos chinos que el predicador que entrase a predicar le matarían o harían lo que la pregunta dize si no lo hiziese con liçencia de los manterines o governador, la qual entiende este testigo que no darán por lo que vió que pasava quando estubo preso entre ellos, que por menos que esto harían lo que la pregunta dize.

10. A la dézima pregunta dixo que etando este testigo preso en el dicho rreyno de la China, supo como aviendo los dichos padres aportado aquella costa, los chinos los prendieron y llevaron con guardia a la çiudad de Cantón, donde este testigo los vido, y que si los portugueses no hizieran por ellos y por este testigo, padeçieran mucho travajo.

11. A la undéçima pregunta dixo que es así como la pregunta lo dize, porque este testigo se halló presente a ello y fué también preso con el dicho padre y que no le dieron respuesta a su embaxada.

12. A la dozena pregunta dixo que es así como la pregunta lo dize, porque este testigo estando preso oyó como avían pregonado por toda la costa de China que qualquier español que a ella aportare le corten luego la cabeça, porque dizen que van a explorar la tierra para ver por donde se les puede entrar, y esto mesmo le ynponían a este testigo y a otros compañeros que yvan con él. Sobre eso pasaron mucho travajo y estuvieron a riesgo de que les cortasen las cabeças.

13. A la trezena pregunta dixo que es así como la pregunta lo dize porque a visto que muchos se venían huyendo adonde están los portugueses y tiene por çierto que qualquier príncipe que los favoresçiese se harían de su bando por los tratamyentos que este testigo vió que les hazían y por la sujeçión con que los oprimen.

14. A la catorzena pregunta dixo que es assí como lo dize la pregunta, por lo que vió y oyó entre los dichos chinos y por lo que arriba tiene dicho.

15. A la quinzena pregunta dixo que es assí como la pregunta lo dize, porque este testigo lo vió por vista de ojos y aun vió prender algunos y llevarlos a los mantelines donde los llevan la pena o los castigan muy bien o los llevan a Cantón y ansí se padesce travajo porque no osan llevar los dichos bastimentos y asi mismo oyó deçir a los portugueses en la çiudad de Macán y a los chinos que si no les va algún socorro, que se teme que los maten a todos los cristianos que están allí.

16. A la sesta dézima pregunta dixo que es así como la pregunta lo dize, porque este testigo lo oyó dezir a los mesmos chinos y vió que se temían mucho de los españoles y, en viendo algún navío de españoles, se quexan que què quieren con ellos los españoles, y asi mesmo entiende que si con brevedad fuesen los españoles a la dicha China, que pocos harían mucho, por lo que este testigo vió en la gente, en la disposiçión de la tierra, que para ganalla poca gente bastaría, más para sustentarla sería menester mucha gente.

17. A la dézima sétima pregunta dixo este testigo que le pareçe cosa que no conviene a su magestad del rei don Phelipe que se ynbie nada a aquel bárvaro, por lo que la pregunta dize y por lo que pasó con el presente que le enbió el Rey de Portugal, que yendo ante los mantelines un presente que valía mucha suma de ducados, lo avaliaron en dos mil ducados y le hizieron al portugués que lo llevaba que los tomase, y así li tomaron al preçio que ellos quisieron, sin dexar pasar al portugués a la corte donde el rey estava, y después estos enbiaron a el portugués que les diese sus dos mill ducados y se quedaron con el presente, y que dizen los portugueses que el presente se les avía de llevar sería mexor que fuese gente, pólvora y municiones.

18. A la dézima otava pregunta dixo que todo lo que tiene dicho es pública boz y fama assí en la çiudad de Cantón como en Macán y por donde este testigo a andado, y es la verdad para el juramento que fecho tiene y en ellos se afirmó y ratificó y lo firmó de su nombre, Juan Baptista Barragán, El obispo de las Philipinas ante mi, Juan de Ybarra, secretario.

Yo, Juan de Ybarra, secretario de cámara, fize sacar este traslado de la ynformación original que queda en mi poder, el qual a corregido y concertado y escripto en estas veinte y una hojas de papel en que ba mi firma y rúbricas acostumbradas y su señoría reverendísima firmo aquí para que haya entera fe que el obispo da crédito a este traslado del juicio y fuera de las Filipinas y do quiera que pareçiere (..) fize aquí mi firma y rúbricas acostumbrasdas que es a tal

Juan de Ybarra, secretario.

Ynformación hecha por el Reverendísimo obispo de las Philipinas de cosas tocantes a el Reyno de China de que conbiene su magestad ser ynformado con (...) Real Consejo de Yndias.