Autor: Michele Ruggieri y Francesco Passio
Título: Copia de unas cartas que escrivieron los religiosos de la Compañía de Jesús que residen en la çiudad de Jauquin donde está estos años el virrey de Canton, que es la provincia frontera de estas Philipinas, al rector de Macán, ysleta cerca del Rio de Canton, donde los portugueses están poblados y subjetos a los chinas.
"Copia de una del padre Miguel Rogerio y del padre Francisco Passio que escrivieron de la China en la ciudad de Jauquín, donde reside el Tutan, que es el Virrey, para el padre rector de Macán"
Lugar y Fecha: Zhaoqing, 10-18 de febrero
Localización: AGI, Filipinas 71, 13
Extensión del documento digitalizado: 3006 palabras / 16.573 caracteres

 

Localización y transcripción: Manel Ollé Rodríguez



Copia de una del padre Miguel Rogerio y del padre Francisco Passio que escrivieron de la China en la ciudad de Jauquín, donde reside el Tutan, que es el Virrey,
para el padre rector de Macán

Bien sé que estará V.R. con mucho deseo de saver nuebas de nosotros y de nuestra missión y por bentura le parecerá que ya tardan mucho nuestras cartas, mas como los chinas van tan despacio en sus negocios, no pudimos tomar resolución alguna hasta ayer a la tarde, sin la qual nos parecía escusado escrivir. Agora daré brevemente cuenta a V.R. de nuestro camino y de lo que subcedió hasta agora. Partimos desde Macán miercoles por la mañanaa dezyocho de diziembre de 1582 y llegamos a Ansón viernes por la mañana. Embiamos luego al julbaza, intérprete o lengua Phelipe Méndez, que traíamos para que dixese al manderín de Ansón como estavamos allí con el relox que trayamos para el Tután. Quiso el manderín que lo fuésemos a ver y que se lo mostrásemos. Hizímoslo así y mandónos llegar a su mesa que ellos tienen delante y estar en pie, que no fue pequeño favor según que ellos acostumbran, y luego nos despachó. Y, por quanto la embarcación que trayamos era vieja y mal equipada, nos dió el manderín de este puerto una chapa para que, hallando en Ansón alguna embarcación de su jurisdicción, la pudiéssemos tomar, y assí lo hizimos, porque hallamos una muy buena, y nos partimos en ella el día siguiente y llegamos a Cantón lunes de mañana, vigilia de Navidad. Mandó el padre Miguel Rogerio barrer la casilla que tomó aquí y a la tarde nos fuimos allá y en ella celebramos la nochebuena, diciendo las tres misas, las cuales acavadas, luego a las ocho, nos enbarcamos en dos conchas (caracoas) pequeñas, por ser las embarcaciones en que veníamos demasiado grandes, y partimos para Xauquin, adonde llegamos dia de San Juan antes que amaneciese, y luego enbiamos recaudo al secretario del Tutan por Phelipe Méndez, como havíamos llegado, el qual no estava en la tierra, que havía ydo a Cantón, y no bimos sino despues de dos días, por lo qual no pudimos negociar cossa alguna, luego que llegó, que fué sávado a la noche, le hablamos y mostrónos mucho amor y que olgava mucho de nuestra benida. Mostrámosle el relox y olgó mucho de berlo. Preguntó luego como beníamos dos padres no haviendo mandado llamar más que uno solo, mostrando en esto alguna dificultad, mas con las razones que le dimos quedó luego satisfecho y dixo que tornásemos por la mañana, que él haría que hablásemos al Tutan. Fuimos y, quitados los bonetes, nos pusimos de rrodillas en medio del patio, como se acostumbra, haciendo la reverencia a su modo. Mandónos luego cubrir y llegar más cerca, debaxo del alpendre donde estava, y despues nos hizo llegar aun más cerca y preguntó al padre cómo estava, diciendole que estava flaco, despues preguntó por la edad de anbos y, alebantóse de la silla y llegóse a nosotros y dixo que olgava de bernos y que era muy amigo de los portugueses y que havía escripto al Aytao y más manderines de Cantón y al de Ansón que favoreciese a los portugueses y les diesen mantenimientos, y preguntó si estava Macán abastecido, desto de lo qual le dimos los devidos agradecimientos. Despues preguntó si los padres tenían miedo al demonio y repondimos que no, preguntó más si teníamos algún poder sobre el demonio y respondimos que sí. Después le dió el padre un papel a su usanza en que estava escripto lo que dávamos y dióle unos antojos , lo qual todo tomó él mismo por su mano con mucho amor y cortesía. Y con esto nos despedimos de él. Fué este recivimiento grande y de mucha coretsía para lo que ellos usan. Preguntónos tanbien por Mathias Penella cómo estava. En saliendo de casa del Tutan, fuimos a hablar al secretario y le diximos como estávamos mal en la concha y que no podíamos rrezar ni hazer nuestros sacrificios y que el relox tenía necessidad de algún concierto y de una caxa, lo qual no se havía hecho por estar el padre enfermo y que no se podía hacer en la embarcación , por lo qual nos mandase dar alguna cassa o varella, lo qual hizo luego y mandónos dar una cassa que está en una barella grande, la qual casa agora havía mandado concertar de nuebo. Tiene un patio de alpendre como acostumbran los manderines, con columna pintado y bien concertado, do acostumbra hir algunas bezes el Tutan, y tiene dos aposentos grandes y otras dos casillas o piezas pequeñas donde duermen los nuestros yntérpretes. En uno de los aposentos armamos un altar y el día de Jesús, primero de henero de 1583, diximos la primera missa. Estas cassas estan arto apartadas de los bonzos y de la otra gente. Despues que tomamos la casa, nos envió el Tutan un presente, y fué un cesto de harina, un cesto de arroz, un calón de vino, un pedazo de puerco fresco, dos gallinas y dos ánades, de lo qual quedaron espantados los chinas, porque no es costumbre dar al Tutan cosa alguna sino fuese a algún manderín grande, y entonces no da sino alguna cossilla poca y aun en eso le hace grande favor, porque hay entre ellos grande punto.

Estando nosotros aquí llegó de Canton el Chunpin que benía a tratar un negocio con el Tutan. Fuimos visitarlo a su embarcación, reciviónos con mucho amor, dándonos cha, y embiónos a casa fruta seca. Dixo al padre que por qué no había ydo a su cassa quando passó por Canton, que lo hiciesse quando tornase por allí. Al día sigüiente fuimos a dar los agradecimientos al Tutan del presente que nos havía embiado. Preguntó si queríamos alguna cossa y, respondiendo que no, nos tornamos. Pedimos licencia al secretario para hir a ber las barellas que dixo Mathias Penella que nos querían dar. Fuimos allá, y están tan lexos de la ciudad, una legua en un monte de piedra tan seco que no tiene hierva berde ni árboles y tan yngreme que el padre Rogerio no se atrevió a subir mas que hasta medio camino, y no hay cassa mas que para uno sólo, y es lugar adonde el berano va toda la ciudad a hacer mill borracherías, y tan enfermo que los bonzos que allí estubieron desde niños nunca tubieron perfecta salud, y andan amarillos como cera. Concertamos el relox y hecímosle una caxa muy hermosa a manera de coluna charolada de negro y colorado. Y con esto parecía el relox alguna cosa noble, y pusimoslo tan a punto y justo que dava muy cierto las horas y entretanto que se concertava, hablamos al secretario tratando con él lo que pretendíamos y mostramosle la petición, rogandole que nos favoreciese. Parecióle siempre cosa no solamente diffícultosa mas ynpossible y nunca nos (...) esperança alguna. Dixímosle que nos bestiriamos a modo de chinas nosotros y los mozos y que no bendrían acá portugueses y que queríamos ser vasallos del Rey de la China. Dixonos que diésemos la petición más que ninguna esperanza tenía. Y en quanto el relox se concertava nos bino a ber a casa y preguntó si teniamos necesidad de alguna cosa y enbiónos algunas cosillas de comer y un día nos dió de comer en su cassa. La bíspera de los Reyes se acabó la caxa del relox y, concertado como havía de estarlo llebamos a cassa del secretario, el qual holgó mucho de berlo, ya que es costumbre de chinas hacer poco caso de lo que les muestran por buena que les parezca la cosa. Con todo el secretario la alabó mucho y sólo una cosa le desagradó de él, y es ser tan difficultosa de concertar que ninguno lo pueda governar sino los padres, y decía como podía el Tutan gustar desto si luego lo desbarata y no ay quien lo sepa tornar a camino sino vosotros que no podeys entrar en la cámara del Tutan donde ha de estar el relox, porque no solamente estrangeros, mas aún manderines ni los oficialesde su cassa le pueden hablar sino en público al tiempo de la audiencia en el lugar ordinario de ella. Tambien entendemos que, como estos no entienden perfectamente el artificio y fin del relox, ni se goviernan por horas como nosotros, que no se pierden tanto por un relox como pensamos. Solamente se admiran de ber que una campanilla se tañe cada ora con tan buen concierto por si sola y de moverse aquellas ruedas con aquel artificio, por lo qual, no saviendo cuanto gustara de el Tutan antes que lo vea nos parece necesario enseñar alguna cosa para que se haga caso de él con tanto que siempre dependa de nosotros y que no puedan concervarlo sin nos, mas esto no lo haremos si no bieremos que es muy necesario o que el Tutan lo pida o desee para que lo tenga en algo y no parezca que le damos por grande cosa un pedazo de hierro, quanto más que, sin haber visto el relox ni saver que ninguno save concertarlo sino nosotros, nos ha prometido casa como abaxo diremos.

El mismo sávado, vigilia de los Reyes, nos dixo el secretario despues que tuvo el relox en su casa que el Tutan nos lo quería pagar y nos quería dar algunas piezas. Respondió el padre que no bendiamos nosotros cosa alguna, ni le dávamos el relox por pretender plata ni piezas, mas solamente en señal del amor que le teníamos y por el desseo que teniamos de lo servir, y que no haviamos de aceptar plata ni piezas, aunque nos las diesse no deseávamos otra cossa mas que una casilla donde estubiesemos aprendiendo las letras y lengua de la china. Respondió que era esto ynposible por tanto que nos daría embarcación para tornarnos luego y mandó llamar el capitán de una embarcación y díxole que se aparejase luego por que nos havía de llevar para nuestra casa de manera que ya no teniamos esperanza de poder quedar, con todo fue luego el secretario a hablar al Tutan y díxole como el relox estava acavado y nosotros no queríamos paga alguna por él, mas solamente pediamos una cassilla o lugar para aprender la lengua y letras chinas. Respondió el Tutan que sí que nos daría un lugar para esto. Tornó luego el secretario con esta respuesta a su cassa donde le estavamos esperando con muy pocas esperanzas y diónos la nueba como el Tutan nos dava casa y que luego por la mañana siguiente fuessemos a darle la petición. Fuimos nosotros a la hora que nos dixo, mas havían benido los manderines de Canton y no le pudimos hablar asta ayer que fue martes a la noche ocho de henero, que abrió la puerta y a ninguno dióa audiencia sino a nosotros. Hízonos llegar a su mesa y antes que le hablásemos se levantó en pie y se llegó a a nosostros y díxonos que nos quería dar una cassa para que pudiesemos aprender la lengua y que nos daría arroz para comer. Dímosle los agradecimientos y entonces el padre le dió la petición la qual tomó el mismo con su mano y leyóla. Luego dixo que nos dava el lugar donde agora estamos. Dixo el padre que aquel lugar era muy onrrado para nosotros, porque hera casa de manderines y tambien por el mismo respeto es ynquieta y que el padre deseava un lugar recojido donde no diese travajo a ninguno. Respondió que el se acordava de proveernos de muy buen lugar, pues serviamos a Dios y que servir a Dios era grande cosa, y con esto nos despedimos de él, pidiéndonos él que por su dinero le mandasemos traer de Macán diez plumajes muy hermosos, que los deseava mucho para enbiarlos a Paquín. Fuimos luego a casa del secretario y dímosle los agradecimientos por tan buen despacho y pedímosle que acordasse al Tutan nuestro negocio y que el lugar que deseavamos era o en la ciudad donde no hubiese travajo de manderines ni fuessen ellos a beber ni nosotros tubiessemos cuydado de barella o fuera de la ciudad, mas cerca de ella, porque es necesario para aprender lengua, y en particular le diximos que las barellas de Mathias Penella nos podían serbir. Respondió que el tendría cuydado mas que no podría esto ser sino despues de la fiesta del año nuebo, la qual ellos celebran en esta luna nueba y dura quince días en los quales no ay despacho de negocios sino fiestas y autos y beber y bienen todos los manderines a hacer reverencia al Tutan, ansí los de Canton como de los otros lugares sujetos a él, y que entretanto nos dexásemos estar en esta varella donde agora estamos, la qual cassa es tan buena y acomodada para nos que no ymportunaremos mucho que nos den otra, y si nos la dieren de manera que los manderines no nos ynquieten de buena gana nos quedaremos en ella. Esto es lo que hasta agora havemos tratado con el Tutan, lo qual por ser al principio y tan en breve no lo devemos tener en poco, pues ya podemos decir que tenemos el un pie en la China y esperamos en nuestro Señor que lo havemos de meter entrambos, por lo qual le devemos muchas gracias por tan buenos principios y suplicarle que lo quiera conserbar y llevar adelante.

Despues de haver escripto esto mandó llamar el Tutan a Phelipe Méndez y le dixo que ya nos havía hallado una cassa muy buena fuera de la ciudad y arto cerca della y libre de los yncombenientes que tenía la cassa de la barella, y que nos tenía de dar arroz para comer.y estava el secretario presente. No savemos aún que tal es, mas diremos que es buen lugar como lo biéremos. Escribimos a vuestra reverencia las condiciones de él. Pedimos licencia al secretario para que venga Diego con otro de allá, y dixo que sí, que biniese con Philipe Méndez, No hablamos del padre Mathías Ricio porque no tenemos aun casa ni chapa, y sin esto pareció que poníamos todo lo demás a peligro. Con todo esperamos que podrá benir y que las cosas corren con tanta facilidad quando binieren los portugueses a Canton y así se echará menos de ber que si hablamos agora de él.

Y porque el Tutan o Virrey tiene determinado de tratar nuestras cosas y las suyas por bía de Phelipe Méndez, china y que husaba hábito portugués, se lo encomendamos mucho a vuestra reverencia porque cierto nos tiene mucho cuidado y es muy buen cristiano e muchas veces tendremos necesidad de él y le tenemos prometido que V. R. y los demás padres lo han de favorecer y ayudar, y no ay que estrañarle el aver mudado el bestido al modo de china, porque lo ha hecho por nuestro consejo y porque así es servido de Dios y tambien andará él más seguro. porque podrá libremente hir y benir, lo que él no pudiera en habito portugués sin mucho travajo y escándalo de los chinas.

Esto es lo que se ofrecíó escrivir a Vuestra Reverencia acerca de estos negocios y si fui largo nos perdone porque quisimos que tubiese plena ynformación de todo y tanbien para no ser necesario escrivirlo a los padres, al Capitán Mayor y al Obispo mas de lo ordinario, remitiéndonos en las demás particularidades a ésta de V. R.

Confforme a este subcesso que tengo escripto estoy por una parte a beces muy alegre y tanto que no sabré encarecer ni explicar con palabras, pareciéndome que el señor quiere abrir esta puerta y servirse de tan inhábil y baxo instrumento como yo en empresa de tanta ymportancia y espántame ver que el Tutan aya echo una cosa tan nueba y difficultossa y no se si para ellos peligrosa por estarles gravemente deffendido el admitir estranjeros en sus tierras y no puedo ymaginar fuera de ordenarlo Dios ansí qué fin le haya mobido, si no fuese el averle nosotros dicho que tenemos poder sobre el demonio y que ningún miedo le tenemos, el qual a él muchas beces le aparece y fatiga y por eso sospechamos que nos aya hecho quedar más, porque sin Dios es ymposible hir adelante. Ay grande necesidad de que nosotros por nuestra parte y mucho más vuestra reverencia con todos los padres y hermanos por la suya le supliquemos que en todo se haga lo que fuere mayor honrra y gloria suya, y esto con missas y oraciones y otras algunas penitencias según la devoción de cada uno, suplicándole que tenga ya por bien de dar luz y conocimiento de si a reinos tan grandes y de gente tan a bien dispuesta y por tan largos tiempos ciega y olvidada de su criador, y esto deseáramos se hiciesse dondequiera que esta carta o las nuebas de este negocio llegaren como cosa tan nueba y de tanta gloria de Dios, el qual de a Vuestra Reverencia tanta salud y gracia como nosotros deseamos de Xauquin a 10 de henero de 1583.

         De V.R. siervos indignos en el Señor

Miguel Rogerio // Francisco Pasio