Autor: JUAN BAUTISTA ROMÁN Y MATTEO RICCI
Título: Relación de Juan Bautista Román, Factor de las Islas Philipinas en Macán. Copia de la carta que me escribió el P. Matheo Resi, italiano de la Compañía de Jesús, que reside con el P. Miguel Ruggiero en la ciudad de Juaquín, cabeza desta provincia de los Cantones en los Reynos de la China, i donde reside el Virrei desta dicha provincia, la qual recebí en Macao, veinte leguas de Cantón, he cincuenta de Juaquín.

Lugar y fecha: Macán, 8 de setiembre 1584

Localización: Archivo General de Indias AGI Filipinas 29, ANM Colección Fernández Navarrete XVIII, fol. 146, dto. 31 y Archivo de la Real Academia de la Historia, Colección Juan Baptista Muñoz, 9-4797, vol.18, ff. 249-258 (A pesar de que en diversos catálogos y repertorios bibliográficos este manuscrito aparece localizado en otra signatura -volumen 33, folios 242-265- la nueva paginación se refleja al margen del manuscrito en lápiz rojo.) Se conserva un manuscrito con el original italiano de esta relación y con el título castellano de Relación de las cosas de la China del Padre Mateo Ricci: cronología, provincias, riqueza de la tierra, comercio y gobierno. Copia manuscrita, 7 hojas, en italiano (Archivo Historico de la Provincia de Toledo de la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares, AHPTOSJ, Estante 2, Caja 101, Documento 31.1, Legajo 1042, 3)
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Localización y transcripción: Manel Ollé Rodríguez



Relación de Juan Bautista Román, Factor de las Islas Philipinas en Macán. Copia de la carta que me escribió el P. Matheo Resi, italiano de la Compañía de Jesús, que reside con el P. Miguel Ruggiero en la ciudad de Juaquín, cabeza desta provincia de los Cantones en los Reynos de la China, i donde reside el Virrei desta dicha provincia, la qual recebí en Macao, veinte leguas de Cantón, he cincuenta de Juaquín.

Esperando esta buena ocasion de la ida del Padre Miguel Ruggiero a Macao, para responder a la de vuestra merced, no tanto por no abenturar otros pocos renglones, quanto por el temor que tenemos de que semejante cartas no bengan a manos de algunos de estos manderines que nos podría hacer no poco mal; de mas de que yendo allá el padre á negocios, es el que más importa i el que más nos movió verse con vuestra merced i suplirá las faltas desta, ansí porque sabe lo de por acá mejor que yo porque las cosas se tratan mas copiosa i claramente de palabra, especial donde hay quien pregunte lo que desea saber. Ansí que dejando en la presente todo lo demás, como es el dar gracias a vuestra merced i a todos esos señores por la voluntad y deseo que tienen de ayudarnos i el negocio de la embajada de Su Magestad para el Rey de la China, en que remito al Padre, solamente haré agora la relación que me manda desta China, aunque brevemente, porque estoy determinado a dezir solas las cosas que se de sertidumbre por haver las visto o haver las sabido de sus libros, o de personas de autoridad; las demás dejo para hacer una Relación mui copiosa después de haver residido más tiempo en esta tierra i entrando más adelante en días, i porque vuestra merced me dice en la suya que le contentó el modo de la relación que en los días pasados le embié, procuraré en ésta tocar todas las cosas que en la otra i lo que más me acordare.

El Reyno de la China es antiquísimo, como se ve por sus anales i corónicas de tantos años atrás i no fué conocido de nuestros antepasados sino de nombre, que la llamaron China con poco fundamento, a lo menos los chinos que no lo saben agora sino que ellos se llamaron Tan antiguamente i el nombre de agora es Tamin. Costumbre es de la China mudar el nombre del Reyno, i del tiempo cuando se muda el Rey de diferente linaje, por lo qual de ducientos años a esta parte se llama Tamin, porque dura hasta agora la sucesión de una misma família i durarán sus sucesores: cosa mui útil para libros de historias.

Cerca de los tiempos de Tolomeo parece que se llamava el Reyno i el tiempo Chin, de donde conjeturo que como aquel Rey Chin fué mui ingenioso i potente, que allende de otras fortalezas hizo la muralla septentrional en frontera de los Tártaros, de tantos de centenares de leguas mui selebrada entre ellos, que solamente la fama deste llegó a nuestra Europa i ansí entre nosotros para siempre el nombre de China, aunque como digo entre ellos es ya mudado, mas esto poco hace al caso.

Quanto a la situación de la China parece que hace una quadra la qual comienza del poniente de la Cochinchina hasta Lebante a la punta de Chincheo, provincia de la misma china, desde donde buelve la costa hacia Japón, que será desde 120 grados o 136 0 137 de longitud de las islas fundadas, como he visto claramente por dos eclipses de luna, el uno observado en Macán, mui diligentemente, i el otro aquí en Juaquín, que no está en mui diferente meridiano de Macán, i hallámonos en 120 grados poco más o menos. Esta costa después hacia medio día está toda de veinte a veinte i ocho grados de altura del polo septentrional i paréceme que ésta al septentrión divide la China de Tartaria: está poco más o menos en 44 i 45 grados del polo; i digo poco más o menos, porque estos no usan de altura, sino que lo he colegido por la cantidad de los días que ponen en el camino i por la distancia de sus leguas reducidas a las nuestras.

Antiguamente hubo en esta tierra 18 Reyes i así fué dividida en 18 Reynos; después reducida debajo de un Rey, fué dividida en nueve Chuis, que son como islas, por estar divididas con ríos. Agora está partida en 15 provincias, es a saber: Paquín, Nanquín, Santon, Sansi, Suensi, Honanxi, Chiquian, Quiansi, Huquan, Suchen, Foquien, Canton, Quansi, Tunan, Queichieu. Cada provincia tiene una ciudad mui grande, que es su cabeza, i tiene su mismo nombre, i en esta reside hordinariamente el Virrei o Tutan, que ellos llaman, Governador de la provincia de Can, que ellos llaman de estas provincias. Están las Fus, que son ciudades mui grandes. Debajo de las Fus están las Hus, i las Chus i la Hos, que son otras ciudades menores e debajo de estas están las villas, castillos i fortalezas, aldeas en grande número i con bellísima orden. No puedo por esta vez enbiar a vuestra merced toda la China, pintada en cartas planas a nuestro modo, i después de cada provincia de por sí en su carta, por no haverlas aun puesto en orden, mas espero en Dios de enbiarlas mui presto a vuestra merced donde quiera que se hallare i allí verá todas estas provincias i ciudades en lindísisma vista.

Pues querer yo agora tratar de la fertilidad, hermosura, riqueza, saber potencia i estado de la China, será locura mui grande i quererlo escrevir en breve Relación como lo es esta; como quiera que requiera grandes bolúmenes, no digo para engrandecer i amplificar las cosas, sinó para escrevir solamente la pura verdad. Mas por satisfacer al deseo de Vuestra merced diré estas pocas que me ocurren.

La fertilidad de la China aun quien no ha entrado en ella podría juzgar claramente por su situación, que es una tierra mui grande, bañada de dos costas de mar i toda llena de aguas dulces, continuada con las tres diferentes zonas i puesta la mayor parte en la templada: por lo qual tiene los fructos que demandan frío i los que quieren calor i los que quieren templanza, i así produce trigo en mucha abundancia i arroz mucho más, porque están acostumbrados más a ello que al pan; carnes de toda suerte, sin tener invidia a ninguna otra tierra, aunque nuestra Lombardía. Aquí hay muchos rebaños de ganado de obejas, carneros i cabras, aunque como usan poco de la lana i no comen cosa de la leche, no es de tanta estima entre ellos como entre nosostros. Más precian el ganado bacuno i bufanar, que hay grandísima copia i se sirben también dellos para harar la tierra i para otros usos. Para el bestido, allende de algunas lanas e infinita suma de algodón de que hacen telas con que proveen sus Reynos i los vecinos, i van a la Yndia i a Portugal, les ha dado la naturaleza tanta seda i tan fina, que no lo podría creer sino vuestra merced i otros, que ven en este puerto de Macán cargar las naos poderosas que van a la Yndia i a Japón, i a tan buen precio, i que en la China, con ser gente de poco gasto, es mui ordinario vestirse de seda. Y fuera desto, tienen también cáñamo i otras muchas cosas de que hacer telas i bestidos que nosotros no tenemos comunmente. Hacen el vino de arroz i de otras muchas suertes, de modo que por pobre que uno sea, con dos quatrines de vino beve todo el día suficientemente, i no acostumbran a bever agua. De las huvas no hacen ordinariamente vino, no se si es por no saberlo hacer o por haver pocas; lo mesmo digo de los aceites, que con haver aceitunas que creo darían aquí fructos, hacen aceites mui buenos i en mucha abunadancia, de diferentes maneras, para quemar. Y para comer fructas hay también abundantemente i por la mayor parte como las nuestras, i si alguna falta parece que les dió luego la naturaleza otra que, si no es la mesma especie, es otra equivalente, que no sabe la persona conocer qual es mejor. E finalmente es toda la China mui fértil de árboles frutíferos i, aunque hay muchos que no hemos visto aun en esta comarca, sabemos por sus libros que los hay en otras. De aquí resulta que tampoco hay falta de leña, por haver grandes montes de la común, i particulares que la traen a vender a las ciudades sobradamente. Sería cosa mui larga querer contar el azucar, la miel, el ruibárbaro i otras drogas que nacen en esta tierra i las que vienen de mui cerca: baste decir, en una palabra, que es tan fértil i abundante que de ninguna cosa de fuera tienen necesidad. Por esto hacen ellos tan poco caso del comercio de otras naciones, i sobre todo se ha de notar que el trigo i el arroz i las otras legumbres, allende de darse tanto en España, he sabido i visto por lo menos dos cosechas al año, i maravíllanse de oir decir que nosotros dejamos algún año reposar los campos, porque ellos, como digo, no solamente dos, mas tres vezes suelen cojer en un año, especialmente el trigo, que no quiere tanta agua como el arroz. Bien es verdad que parte de esto atribuiría yo al buen modo i cuidado que tienen en el labrar la tierra, que lo saben hacer mejor que nosotros.

Y de aquí nace que la China es tan hermosa i fresca que parece toda un jardín, i no se puede pintar cosa tan apacible. La tierra como he dicho, está llena de arboledas i de vergeles, que están la mayor parte del año verde de las labranzas de las mieses, i todo está dividido con ríos de aguas dulces, navegables por todas partes, como desde aquí a Paquín, que hay tres meses de camino, e se anda por agua u por tierra, como cada uno quiere o puede, de manera que todo es una Benecia grande. Los ríos son tan apacibles, umbrosos i frescos, que están todo el año berdes, a lo menos en esta comarca. A los ríos naturales acrecentaron ellos otros hechos por arte, cavando muchas e muchas leguas para llevarlos por donde i donde han querido; i así redujeron la China en el estado en que está, que cada hidalgo e manderín tiene sus barcas hechas de maderas oloríferas para ir por los ríos, e mui pintadas, con tantas cámaras, salas i despensas i otras comodidades que son, no digo ya para ir camino sino para estar mucho tiempo i mui comodamente qualquier gran príncipe. Y en estas barcas van los hombres particulares a ver sus heredades i sus amigos i los grandes Governadores a visitar las provincias i estados que goviernan. Qué diré de las ciudades, las quales como de grandeza e abundancia e multitud de gente nos dan ventaja a las de Europa, ansí en hermosura son poco inferiores, aunque aquí vemos solamente lo peor de la China, que es esta provincia de Cantón, donde de las otras provincias enbian los hombres desterrados. Con todo eso puedo decir esto, por lo que tengo visto están las ciudades que llaman Fus puestas en tan igual distancia unas de otras e de las que llaman Cius i demás ciudades i pueblos de sus distritos, que parece toda la China edificada por algún matemático que andava con el compás en la mano, poniendo cada población en su lugar, i esto se entiende de las grandes, porque de las villas i ciudades pequeñas, son en tanto número, que me parece que podemos llamar a toda la China junta una sola ciudad inmensa. La magnificiencia de las ciudades dicen, i así lo creo yo, que está más en las otras provincias, especialmente en Paquín, donde reside el Rey, i en Nanquín, donde antiguamente residía, i en otras partes donde vivieron algún tiempo los Reyes de las quales no quiero decir las cosas admirables que quentan, algunas creo yo i otras deseo vellas para creellas, que así es como dicen, están en competencia con las obras de los Romanos. Estas pocas ciudades que he visto son lindísimas, las calles mui bien hechas i derechas, enlosadas, llenas de arcos triunfales, mucho más que las de Roma, i estos arcos hacen las ciudades a los magistrados que las goviernan bien i que hacen alguna obra insigne, i en ellos ponen sus epigramas e títulos esculpidos en los mármoles con sus letras, que son de mui mejor parecer que las nuestras. Los palacios de particulares son muchos i ya como no sean tan fuertes como los que tenemos en Europa, son de gentil apariencia, los de governadores i magistrados son donde ellos se esmeraron más en hacerlos grandes, galanos, sumptuosos i tas esto en los templos de su idolos; i todo con tal orden, que las casas i los templos parecen hechos a manera de librea, donde la variedad de las colores hace hermosura. Y tienen siempre atención a que haya diferencia de casas entre los magistrados, conforme a sus oficios, i en los templos conforme a la beneración del Ydolo. Fuera desto tienen torres mui bien labradas i galanas de hombres particulares, i las de las Repúblicas son mui grandes.

Tienen lagunas i montes selebrados entre ellos, que sería prolijidad descrivillos i nombrallos. Los montes principales son cinco: Pagou, que está hacia el norte, en la provincia de Paquín; Nangou, que está más cerca de aquí, i al mediodía Sigou, que está hacia el poniente; Tangou al lebante i Emgou que está en medio; de los quales escriben cosas maravillosas i agradables, de lo que la naturaleza i el arte pusieron en ellos, de que agora no trataré. Y, finalmente, no puede dejar de ser felicísima una tierra tan abundante i tan rica de oro i plata, piedras de todas suertes, tan llena de ríos i fuentes, arboledas i flores oloríferas; de tal modo que la gente de ella no cree ni espera otro paraiso sino el que ellos mismos se hallan en esta vida.

Toda la gente se viste de un mismo trage. los magistrados los traen algo diferentes, i los demás solo difieren en la materia de la color: todos son graves i largos hasta la espinilla, con mangas anchas como los benecianos i, aunque en sus casas se pueden vestir cortos, con todo eso no hay labrador que no tenga un buen vestido para ir a ver a los magistrados i a sus amigos i recebir visitas, i antes se esconden i no quieren parezer quando no se hallan con este bestido, que visitar o recevir al Manderín o al amigo sin él. En la cabeza i en el bonete está la diversidad de los estados, porque de diferente manera trae el bonete el magistrado i de diferente el graduado en sus letras, i de otra el letrado, de otra el escrivano, de otra el plebeyo, de otra el hijo del noble, de otra el hijo del ciudadano, pero todos los modos son de buen parecer, con muchas labores que hacen encima de sus cabellos que, como las mugeres en España, todos los tienen largos, sino son sus Religiosos.

Las mugeres nobles quando salen de casa, que es pocas vezes, van cubiertas en una literilla pequeña que llevan quatro hombres, e no se pueden ver según son honestas.

La tierra es tan sana que no hay en ella memoria de haver havido pestilencia o mal contagioso; i así está llena de viejos mui canos he de mucha edad, aunque esto en parte lo podríamos atribuir a su buen govierno, que en teniendo alguna posibilidad, todo su intento i todo el día gastan en visitarse i en convidarse unos a otros, con mucho aparato de comidas, cantares he instrumentos músicos de todas suertes, de que son mui curiosos, i se precian tanto dello, que tienen escriptos libros sobre el modo i los tiempos del tañer, danzar i cantar para todo el año, i tienen sus casas de placer i huertas llenas de pesquerías i de otras cosas de mucho pasatiempo, que no tengo lugar de contarlas.

Cerca de la riqueza de la China, aunque havia mucho que decir, paréceme que por lo de atrás se puede colegir lo que falta. Dejemos agora al Rey que, por quuenta de pluma, es el más rico de rrenta que hay en todo el mundo, porque en todos sus Reynos, quan grandes son, no hay ningún señor de título ni de una villa i de todo quanto se coje, allende de otros tributos i alcabalas, le pagan el noveno o diezmo, no me acuerdo bien qual. Dejemos también los de su Consejo, que están en Paquín i los llaman Calaos i son como Reyes i tienen más mano en la governación que el mismo Rey, que estos son de excesiva riqueza. Dejemos también los tesoros de plata fundida que tiene el Rey en cada provincia i lugar guardados para las necesidades del Reyno, dicen que tiene el Rey ciento cinquenta millones de renta cada año, solamente diré de esta tierra i del común de la tierra de la China no he tenido tiempo de pasar diez libros de las cosas desta tierra, donde ponen las minas de oro, plata i otros metales, como hierro, cobre, estaño i azogue, i el lugar donde están i donde pescan las perlas, i donde hay perlas preciosas i otras cosas notables de la China, que vuestra merced se maravillaría mucho de su multitud i grandeza: mas ya habrá visto hay en Macán la mucha copia de oro, i quan fino i de quan buen precio es, i como entre ellos no es moneda, sino mercadería, sola la plata es moneda, i no la hacen acuñada sino compran e venden con peso, de modo que para toda la China los que compran i venden andan con balanzas e la plata en la mano, e no hay otro género de moneda, sino una de metal, como los quatrines de Ytalia. Lo demás todo es plata mui fina, de que toda la China está llena, i no hay casa por pobre que sea donde no tengan alguna, i puedese dezir dellos que no sueñan, ni desean ni adoran otra cosa. Allende de las minas que están descubiertas, hay otras, i ellos no saben aun beneficiar las de oro i plata. No creerá vuestra merced quanta multitud de gente que, como no saben el fin de nuestra venida, qualquiera cosa cosa se persuaden antes que pensar que es por amor de Dios i bien de sus almas. Vienen secretamentea mostrarnos tierra de minas, diciendonos que provemos a sacar plata dellas, que trairán mucha i que harán compañía con nosotros, con que seremos ricos. Este deseo de plata les hace buscar mil modos de mercaderías, inbenciones de ganancias. Y así la tierra, ayudada del arte i de la naturaleza, es riquísima. Bien sabrá vuestra merced quanta plata viene cada año de la Yndia i de Portugal i del Japón, de donde biene siempre una nao cargada i la plata que viene en las naos de Macán para también en la China por la vía de Samatra i Sunda en la Java i toda entra en Cantón, que es una provincia de la China, sin que de ella se saque jamás un maravedís, sino todo mercaderías. Y aunque le es defendido el comercio de gente forastera, con todo eso salen del Reyno a escondidas i van a diversas partes. Demás desto, la China es tan grande que solo dentro della hay tanto comercio que basta para enriquecer, i de aquí nace que los ríos estén siempre tan llenos de navíos i que continuamente van he vienen, de tal manera que confieso a vuestra merced verdaderamente no me atrevo a decirlo porque no se puede creer si no se ve: todo el camino parece un continuo puerto i si se va a Cantón o a otra feria, Lisboa ni Benecia tienen tanta cantidad de embarcaciones. En estas lleban, para dezirlo en una palabra, todas las cosas que se pueden desear. A esto se junta la vecindad que tienen de Reynos tan ricos como Japón, Cochinchina, Sian, Malaca, Java, Maluco i otros que no es necesario nombrarlos aquí.

El saber de los chinos se podrá ver por la inbención tan gentil aunque dificultosa de sus letras, que para cada cosa tienen la suya i está bien rebuelta i enlazada, de manera que quantas palabras hay en el mundo, tantas son sus letras diferentes unas de otras, i con todo esto las aprenden i saben i aprenden en ellas sus ciencias, en que son mui doctos, como es en la medecina, en la física moral, en las matemáticas i astrología, que sacan los eclipses mui clara i puntualmente por diferente estilo que nosotros, i en la aritmética i finalmente en todas las artes liberales i mecánicas es cosa de admiración questa gente, que jamás tuvo comercio con la de Europa, haya alcanzado casi tanto por si propios, como nosotros con la comunicación de todo el mundo. i solamente quiero que vuestra merced juzgue por su govierno, en el qual ellos emplearon todas sus fuerzas i tuvieron en esto tanta luz que dejan mui atrás a todas las otras naciones; i si a la natural quisiese Dios añadir la divina de nuestra Santa Fe Cathólica, parésceme que no supo tanto Platón poner en especulación de República quanto la China puso en plática. Bien se que deste particular desearía vuestra merced saber todo lo que hay, mas ni soi yo suficiente para escrivirlo, ni se puede hacer en tan breve tiempo, por lo qual dirélo poco que al presente me ocurre.

La China se govierna por un solo Rey, elegido por succesión de primo génitos. Agora reina Vanlie, de hedad de veinte i quatro años, de doce de govierno, porque el año de Reynar del Rey es la hera o principio de quenta. Tiene ya hijo heredero. Siempre se está en su casa, si le hemos de llamar casa un circuito mayor que una ciudad, i no sale fuera sino dos vezes en el año, el verano a hacer sacrificio al cielo i el invierno a la tierra. Quando sale lleva diez coches, todos de una misma manera, e porque no se le pueda hacer ningún mal, no sabe nadie en qual dellos va. Tiene treinta i seis mugeres, hijas de sus vasallos i algunas de gente baja. Luego que nace el hijo segundo del Rey e los demás menores, los embian luego fuera de la corte a criar, a otras provincias, donde los crían i viven con grande estado como la persona Real, mas no tiene ningún govierno sobre vasallo, ni poder alguno, i si estos hacen algún delito digno de muerte no los matan con hierros, sino métenlos en una torre, donde vienen a morir de hambre, por lo qual viven con mucha cautela i temor. En la casa del Rey hay un parque que tiene toda suerte de animales i dos elephantes que le guardan la puerta. El Rey govierna todos los Reynos por los magistrados que llaman manderines, i estos son de dos condiziones: la una, de los que se hacen por el valor de sus personas u por succesión de aquellos primeros que conquistaron el Reyno, i estos son siempre oficiales de guerra he que tienen el govierno de los esclavos del Rey, de que hay en la China número infinito por muchos delitos suyos i de sus hijos he de sus padres e de otros parientes, por los quales son condenados a perpetua esclavitud ellos i sus descendientes, mas es un cautiverio mui suave, estos son soldados que hay en la China; la otra condición es de los manderines de letras, que son mui mayores e tienen superioridad sobre los de guerra. Todos estos se dividen en nueve grados i cada grado tiene tantas suertes de oficios, que es menester mucho tiempo para que nosostros los vengamos a entender, siendo ya para ellos cosa mui clara. Y por estos nueve grados van ascendiendo de tres en tres años conforme a la justicia que administró cada uno i al talento que mostró para governar, i así llega hasta el primer grado, que es cosa del consejo del Rey he quiere decir en nuestra lengua viejos del Reyno. entre estos manderinos hay gran subordinación, tanto que el que es más inferior habla de rodillas al mayor i cada uno tiene su oficio propio sin entrometerse en el ageno. Es su particular bestido he modo de quita sol i de andar por los caminos i por las calles, agora sea a cavallo, agora sea en silla, conforme a la calidad del oficio, i lo mismo en la cantidad de los criados, lacayos i oficiales de su casa. Dichos manderines se tienen mui grande respecto, i dejado a parte el hablarles de rodillas, el ir todos acompañándoles, bestidos de negro, el no poder reirse delante dellos, van con tanta magestad, especialmente los grandes quando van por las calles, que el Papa ni el Emperador no lleva tanta. Va el manderín en una silla, que llevan seis u ocho lacayos en los hombros, he delante sus oficiales con ciertas escripturas i llaves e los ministros de justicia con todos los instrumentos con que atormentan i castigan los súditos, como son unas cañas con que azotan i cadenas para atarlos, las quales llevan arrastrando por las calles delante del magistrado, i todo el acompañamiento va bien apartado dél i en este medio unos hombres van gritando o bramando como tigres con la voz más alta que pueden i más formidable. A estas vozes se descombran las calles i plazas que estaban llenas de gente, porque se meten los hombres en las primeras casas que hallan abiertas i aun por los agujeros para no ser vistos, cierranse las puertas, las tiendas, las ventanas i queda un silencio que no se oie el resuello, i solamente para mirar la cara del magistrado hay pena i castigo. de aquí se podrá juzgar cómo están en el audiencia: el abrir i cerrar de las puertas se hace con tantos pregones i ruidos que parecen las del infierno. Fuera destos magistrados ordinarios, embía el Rey desde Paquín cada año un Visitador o Comisario a cada provincia que viene a hacer informaciónes de todo lo que pasa, con poderes mui grandes para privar de oficios i hacer justicias. A este visitador llaman Chaen he no tiene juridición sobre la persona del Tután o Virrei. Trae bordada una mano en el hombro porque allí se la puso el Rey quando le enbió por cerimonia a su despacho i oficio, i a las vezes para informarse mejor biene desconocido i ve todo lo que hay i después parece en público, muestra sus patentes, castiga los malhechores i, después de haber visitado la provincia, se buelve al cabo del año a Paquín a informar al Rey i a los de su Consejo, del estado della, i esto basta, para agora deste particular.

El poder i estado de la China más se funda en la multitud de gentes he ciudades i buena governación que en los muros i fortalezas i brío de los naturales para la guerra. Las provincias, como he dizho, son quinze: Paquín es la principal en nobleza i Nanquín en grandeza. Las Fus son 160, las Cius 234, las Hus i las Chus i la Hos son 1.116 con las fortalezas i otras poblaciones pequeñas, que dificilmente se puede saber el número i mucho menos el de la gente que tendrá, que parece infinito. Sesenta millones de tributantes se hallan por los libros del Rey, sin la gente inútil que no paga tributo i los ministros de justicia, hacienda i guerra. Todos estos Reynos comarcanos le pagan tributo eceto Japón, que agora no se lo paga. Viendo el Rey e sus naturales una cosa tan grande, pensaron que la China era todo el mundo o a lo menos la mayor parte i cabeza dél, i así se intitulan: Reyes de todo el mundo. Y son tan soberbios que no tienen en nada a otra nación en comparación de la suya, i por esto temen su poder estos circunvecinos, porque apersive en un instante una armada de tantos bajeles que pone espanto a qualquiera dellos, por grande que sea en estas partes. Por lo qual son los chinos poco ejercitados en la guerra i el arte militar entre ellos es mui apocada i uno de quatro estados bajos que hay en la república, porque, como arriba dije, la mayor parte de los soldados son hombres malhechores i de baja condición, condenados a esclavos perpetuos del Rey. Los esclavos solamente los ejercitan alguna cosa porque vienen dos o tres fragatas de japones e, desembarcando en la costa de la China, la queman e métense por la tierra adentro i toman pueblos i ciudades mui grandes i pónenlo todo a saco i fuego sin haver quien lo resista, aunque a las vezes son ellos de tan poco govierno que por traición o por emboscada se dejan tomar i matar, que pocos vuelben a Japón. Otros ladrones se alzan dentro de sus tierras entre ellos mismos, i se hacen fuertes en algún monte i no es bastante el poder de toda la China para hacelles daño. También dicen que los Tártaros se ejercitan algo en sus confines, mas para dezir la verdad, qualquiera otra cosa escriviré a vuestra merced antes que decir que son hombres de guerra, porque en el aspecto i en lo interior de sus corazones son como mugeres, i si alguno le muestran dientes, luego se humillan i a quien se le sujeta luego le ponen el pie en el pescuezo. Todas la mañanas gastan dos horas en peinarse el cavello i en vestirse mui pulidamente dándose todo el buen tiempo que pueden. El huir no es entre ellos deshonra ni hay injuria ni afrentas como entre nosostros, sino una ira mugeril con que se hasen por los cabellos i, después de cansados de mesarse, se hacen amigos sin que aia herida ni muertes sino mui raras vezes, i aunque quieran no tienen aparejo para ello, porque si no son algunos pocos soldados, todos los demás no pueden tener en casa ni un cuchillo. Finalmente no hay que temer dellos sino lo que se puede temer de una grande multitud de hombres, verdad es que tienen muchas fortalezas i las ciudades todas tienen sus cercas con que se defienden del ímpetu de los ladrones, no son murallas de proporción geométrica ni tienen traveses ni fosos.

Ya no me parece que falta sino decir alguna cosa de las Religiones i Setas de la China, pero yo no me escuso deste particular, porque en la China no hay religión i el poco culto que hay es tan intrincado que sus mesmos religiosos no saben dar razón dél. Están divididos en tres setas, sin la de los moros, que no se cómo, se sembró entre ellos La una se llama Seguia i la otra Silitan i la otra es la de los letrados i esta es la más celebrada, que comúnmente no creen en la inmortalidad del ánima he tienen por burla las cosas que dicen las otras dos de los demonios i solamente dan gracias al cielo i a la tierra del beneficio que dellos reciben, mas no les piden paraiso.

Desearon siempre nuestros Padres entrar en esta tierra por el estado miserable en que se halla, i alludalles a venir en conocimiento de Dios, pero como estava tan cerrada esta puerta, todo el el esfuerzo fué en vano. finalmente el Padre Visitador habrá cinco o seis años que embió de la Yndia al Padre Miguel Rugero para que estuviese en Macán aprendiendo la lengua i las letras chinas i llamando a la puerta, hasta que Dios sirviese de abrirla por su misericordia, el qual Padre con su prudencia i paciencia hizo tanto que comenzó de adquirir no solo familiaridad con estos manderines sino también crédito. Y fué necesario que el Padre Visitador le diese un compañero, i un Tutan le dió un sitio para estar en esta ciudad e no salieron con él. Nos dió otro este subcesor, donde a ya un año que comenzamos una casa i capilla que acabaremos presto i en este inter hemos entendido poco enseñar esta gente por la ocupación de la labor i de aprender las letras en lengua china, en lo qual por la gracia de Dios estamos tan adelante que ya podríamos predicar i confesar cuando hubiese oportunidad. Cada día se van afficionando mas a nuestras cosas, así en lo temporal como en lo espiritual. Tenemos impreso en su letra el Pater-noster i el Ave Maria, los mandamientos, que a todos les parece bien i lo reciben con alegría. no sabemos aun lo que Nuestro Señor querrá hacer e lo que resultará deste pequeño trabajo. Plegue a él que en todo podamos hacer su sanctísima i divina voluntad, que es lo que deseamos.

Esto es lo poco que se me ha ofrecido i en lo demás me remito al P. Miguel Rugero que de palabra dirá también lo que no puedo yo escrivir aquí. i entre tanto vuestra merced me perdone si no va todo lo que deseava, porque mi deseo fué cierto de satisfacer a vuestra merced cumplidamente. Reciba la buena voluntad i, llegando a salvamento a las Philipinas, me mande avisar de su dicha llegada i salud que Nuestro Señor aumente. Es de Juaquín a 13 de Septiembre de mil quininetos ochenta i quatro. De vuestra merced siervo indigno en el señor. Matheo Resi.

Hasta aquí es la Carta del P. Matheo Reci, el qual así por la priesa con que la escrivió como por remitirse al P. Miguel Rugero que vino a Cantón i a Macán, i por la modestia de su hávito en algunas cosas dejó las que yo pondré adelante sin las que he añadido en el margen, las quales parte he visto en esta China e parte he sabido del Padre he de los mismos chinos, porque la Relación no vaya corta.

Las armadas que el Rey de la China tiene para guardar de estas costas es una de sus maiores grandezas, porque sin tener guerra con nadie, sino solo por su autoridad i buen gobierno está un proveedor que dicen Haitao en una isla aquí cerca que llaman Lantao, que no entiende en otra cosa sino en echar navíos al agua de un astillero i tarzanal proveido de todo lo necesario, porque en la isla hai madera abundantísimamente he de otras partes traen los demás materiales. Los navíos principales son tan altos i tan largos i capaces como las naos, las tragazas con muchas cámaras i salas doradas en parte de pincel o molduras, he lo que no es dorado tiene un barniz transparente como un espejo, por de dentro i fuera del navío. Esméranse particularmente en las capitanas he navíos donde andan grandes personajes, de los quales i otros menores traen doscientos cinquenta de armada en jurisdizción de esta provincia de Cantón hasta cerca de Chincheo, que es otro distrito he tienen otras armadas para su custodia. Al General llaman Chumpín i es un cargo de gran podería i autoridad aunque inferior al Tutan. trae siempre mucha guarda i gran aparato de chirimías, flautas i atabales a su modo, que para el nuestro es mui disonante. Todo este ruido de navíos i armada venido a averiguar es más, como dicen, que las nuezes, porque son fragilísimos e no curan ni saben más que hacellos galanos i fanfarrones, tan de poco sostén que no se atreven a salir con ellos tres leguas a la mar, todo es discurrir por la costa en tiempo de calmas i en tentando algún viento recio luego encallan sin peligro alguno por ir todo limpio i raso i los navíos planudos. La artillería que usan son algunos esmeriles de yerro i pocos, de bracel ninguno, ruín pólvora e no los tienen todo se más los traen para hacer salvas que para pelear. También tienen algunos arcabucillos mal hechos, cortos, de gran munición i poco hierro, que a mi parezer lo resistiría qualquier corselete ordinario, de más de que ellos no los saben tirar bien. Las demás armas son picas hechas de cañas o de otras barras, unas con hierro, otras con las puntas cortadas, alfanjes cortos i pesados i algunos capacetes de estaño i otros de hierro. Suelen, cuando dan con algún corsario, cercarle cien navíos i echarle de barlobento mucha cal cernida para cegar al enemigo i, como son muchos, al fin hacen efecto i esta es una de las mejores inbenciones que saben de pelear. Los corsarios comúnmente son japones o los mismos chinos levantados, he si algunos navíos de esta armada se encuentran con algún navichuelo de paz, agora sea de la tierra, agora sea de Japón o portugués, róbanle e quémanle e matan los hombres i échanlos a la mar, de modo que no parezca pelo ni hueso. Esto hacen aunque traigan patentes i salvosconductos del Tutan, pero es sin sabiduría suya ni de su General, que si se viene a saber como ha acontecido, los castigará mui bien. Cuando yo llegué en una fragata e bien armada, algunos navíos se llegaron a reconocer de infinitos que andaban por la costa, e nos tomaban siempre el barlobento, pero nunca trataron desta cosa hasta surgir junto a Macán, que me intimó un capitancillo de la guarda de Cantón cierta patente que traía engrudada en una tabla como aranzel de mesón, pidiéndome el nombre para avisar al Cochinfu, que cobra los derechos del Rey. Yo se le di i algunos reales a él i a sus soldados por entrar con buen pie en la tierra.

Bergüenza es decir el talle destos soldados de la china. Pocos días ha que traían pendencia con otros chinos que traían bastimentos a la tierra i anduvieron a los palos en que los otros fueron descalabrados i se quejaron a este mandarín que govierna Macán, el qual asió a quarenta soldados i los mandó dar sendas bueltas de azotes, i los vi salir llorando como niños. Es gente vilísima, de poco ánimo, desarmados, pícaros, que no hay que temer millares dellos. Mas, qué milicia puede haver en tierra, que tienen por estado infame el de la soldadesca i que los demás son esclavos? Por cierto ninguna. Harto más animosos son nuestros Yndios de Philipinas.

Todas la ciudades i villas son cercadas de piedra terrapleno i se hace centinela por los ladrones, no solo por las murallas he puertas, sino en las calles, las quales se atajan cada una de por si, i cierran de noche he tienen su centinela a que son obligados por su rueda todos los vecinos e castigan con rigor a quien se duerme o descuida, pero las murallas no tienen proporción geométrica, ni traveses ni casamatas ni fosos ni artillería.

Armas ningunas no pueden tener los chinos en sus casas, sino estos soldados desarrapados, mas hay almacenes públicos i del Rey con mucha suma de lanzas, espadas, partesanas, capacetes, que se guardan para las necesidades. Caballos hay muchos, son pequeños i no los usan sino para ir camino la gente plebeia, que los manderinos llévanlos comúnmente en sillas en hombros de lacayos. Estas sillas son mui doradas i cubiertas por el sol i el agua. No usan freno sino de un barriquejo. Cabalgan medio a la jineta de ruin garbo. en fin no tienen ellos milicia de a caballo, aunque dicen que en la provincia de Paquín hay caballos grandes. Solían los reyes vivir en Nanquín i pasaron a Paquín por ser frontera de los tártaros, con quien tuvieron guerra.

A la nación de los chincheos tienen ellos por más belicosa i habrá pocos años que se rebelaron he levantaron Rey, mas el Tutan de aquella provincia se dió tan buena maña por vía de conciertos que les aseguró i después hizo justicia rigurosa de muchos, i estando como está defendido por sus leyes que ningún chino pueda salir del reino ni por mar ni por tierra, se disimula com estos chincheos por tenerlos quietos e así les permiten que naveguen e contraten excepto con los japones, que son enemigos públicos, e van a las Philipinas, a las Javas, a Siam, a Patán, a Cambodja, a Tor, a Samatra e a otras partes cargados de sedas, telas de algodón, loza i otras muchas mercaderías de la China, i vuelben plata, pimienta, clavo, brasil." Las mugeres son más hermosas, blancas como españolas i cabellos negros e mui honestas naturalmente. Tienen por gran gentileza tener los pies pequeños. Este se ha convertido en autoridad e ansí a las hijas de los nobles les cortan cuando nacen un niervo en las plantas e traen siempre los pies fajados porque no les crezcan, e con esto andan mui despacio e menudo, e no son tan andariegas como las nuestras. El Rey tiene, como dice el Padre, treinta i seis mugeres e cuando ha de haver conversación con alguna se toma testimonio i auto de escribano con día, mes i año, porque haya fidelidade certidumbre en la estirpe real, aunque todo el servicio de la casa es de eunucos. El pago que dan a estas mugeres en muriendo el Rey es sacarlas a la plaza a vender, no para esclavas sino para que se case con ellas el que las comprare, i llévanlas cubiertas que no sabe ninguno el talle de las que compra, ni si es hermosa o vieja. Y hay grandes pujas, lo uno por la calidad i lo otro porque aciertan algunas a llevar muchas joias he dineros que el Rey les había dado, que suelen llevar mucho más que cuestan a los nuevos maridos.

Entre otros vicios enormes destos chinos son maculados del nefando, i no se castiga entre ellos, antes todos estos manderines tienen muchos que les sirven desto i se precian dello, i aunque hay mancebía de las mugeres, las hay también destos miserables.

Son aficionados a la música he tienen arte e libros della, pero mui diversos de los nuestros i que nos suenan mal.

Tienen papel delgado e lisos que hacen de algodón. el uso de la imprenta es entre ellos mui antiguo i quizás el que dió la inbención en Europa la tomó desta tierra.

Minas de plata hay muchas en estos cerros de Macán, e todas estas islas de Cantón tienen betas conocidas. El Rey no las deja beneficiar porque la gente no olvide la agricultura i el comercio, antes en unas que comenzaron los chinos a labrar tiene puesta una cerca e presidio con un Capitán de mucha confianza para que no consientan sacar plata della, i es tanta la que vienen de fuera como en la Relación de arriba está dicha, i en cada metrópoli tiene el Rey su caja real i tesorero de lo que aquel reyna le renta, guardando para sus mesmas empresas.

En la margen puse que tiene el Rey 150 millones de renta i, aunque los cabos de admiración no se havían de contar, diré lo que en esto hay para que no lo sea. Lo primero la tierra es mucha, que la costa tiene cerca de quatrocientas leguas de largo, que es el un lienzo digamos de la quadra, i la muralla que divide a Tartaria de la China, que es el otro, tiene aun más distancia, pues casi de necesario han de ser tan largas las otras dos lineas que no sabemos lo otro. Toda esta tierra es mui fértil como está dicho, que no hay palmo della perdido. Lo otro no hay en ella quien tenga campos ni solares en propiedad, todo es del Rey, e dello le paga arrendamiento o por lo menos feudo. Lo otro no hay señores de vasallos. Hay iglesias con renta, no hay hospitales, ni hay monasterios ni abadías. Tiene el Rey diezmos de nueve uno, tiene pecho universal que le pagan por cabezas, todos arrendamientos dichos de labranza, solares y casas. Tiene los almofarifazgos i puertos de los ríos. Tiene la sal, que se beneficia por sus ministros, que es otra gran renta. Luego no será mucho que sea tan rico, especialmente donde no hubo pestilencia ni hambre ni mucha guerra. Es tierra donde nunca sale dinero sino que siempre entra. También dicen que los cien millones gasta el Rey en ministros de gobierno e justicia i en la armada e riparos de murallas i en su casa i fronteras con los tártaros, i en hacer mercedes, particularmenteen los Colaos de su consejo i a sus deudos i mugeres. E lo demás se guarda en los otros tesoros para las necesidades que podrían ocurrirle.

Entre otras cosas que el Padre dejo de decir de lo que hay en la China es una el azmicle, que de ella i no de otra parte sale todo para el mundo i es tanta cantidad que hay mercader que tiene seis i ocho quintales dello. Dicen que es de unos animalicos como hurones, que los toman en lazos i los matan a palos i ponen al sol abiertos después de cuajada la sangre, i todo vienen a ser aquel unto oloroso.

Los portugueses que residen aquí en Macán o están por vía de vasallos del Rey de la China, i como tales tienen dada obediencia i reconocimiento en Cantón, o pagan cada año quinientos Taes de plata de tributo, que son otros tantos ducados de Castilla. i de los navíos que cargan pagan no conforme a las mercaderías sino a la capacidad i medida del navío, que por algunos llevan seis o siete mil ducados i de la saca de Cantón a dos por ciento. Están los más casados con mugeres chinas, no hijas de nobles sino esclavas o gente suelta. Si los tratan mal, que en las audiencias negocian de rodillas i a las vezes les hacen estar seis horas ansí al sol, descaperuzados. En los pleitos civiles o criminales entre los mismos portugueses conocen el Capitán Mayor i el Oydor, pero en los que intervienen chinos conocen el Manderín he juezes de Anzón i Cantón. Y les entregan los portugueses, que muchas vezes les azotan i castigan públicamente, he agora tienen preso al Capitán Antonio de Caraballo por ciertas deudas que se deven en Macán a unos mercaderes chinos, e la presión es un calabozo o galera, donde no ben ni sol ni luna, lleno de suciedad i horror porque en esto de las prisiones i castigos judiziales son cruelísicos. Con menos de cinco mil españoles podrá Su Magestad pacificar estos reynos ser señor dellos, a lo menos de los lugares marítimos, que en todo el mundo es lo más sustancial del señorío, i con media docena de galeras lo sería de las costas de la China i provincias adyacentes, e toda esta mar del sur i arcipielago de la China al Maluco por la costa continuada i por las islas.

Puédense sacar del Japón por medio de los Padres de la Compañía seis o siete mil infantes, gente cristiana i belicosísima, temida de los chinos como la muerte, he de las Philipinas pueden llebarse tres o quatro mil Yndios de la nación de los pintados, que llaman Vizarras, que con nuestras espaldas son animosos, a lo menos mui mejores soldados que los chinos i servirían de gastadores. Pero no consiste en la multitud del ejército la vitoria, que del cielo nos ha de benir fortaleza. Fecho en Macán, a 28 de setiembre de 1584 años.