Autor: VARIOS
Título: Respuesta al paresçer del padre del Padre fray Martín de Rrada, provinçial de los agustinos
Lugar y fecha: Manila, 17 de julio de 1574
Localización:  Archivo General de Indias, Patronato 24, R.9
Extensión del documento digitalizado: 3.411 palabras/ 18.557 caracteres

Localización y transcripción: Dolors Folch i Alexandra Prats



S.C.R. Magestad

Replicando al paresçer que dio el padre probinçial, frai Martín de rrada, de la horden del señor San Agustín, sobre las cosas desta tierra y sobre llevar el tributo de los naturales della, confesamos ser fecho con zelo del seruicio de Dios nuestro señor y seguridad de nuestras conçiençias, y en esta estimaçión le tenemos y rreputamos, mas como los muy sabios algunas bezes se engañan, ora afiçionados demasiadamente, ora ynorando algunas cosas, que si dellas tubiesen entera ynspiriençia no se engañarían, no dexaremos de apuntar algunas cosas que en el paresçer ay rregurosas a nuestro juyzio, y a toda esta rrepública dañosas, y a el avmento desta tierra muy perjudiçiales. Y echando mano de lo más prinçipal que ay en el paresçer a que rresponder, el dezir que su Magetad fue mal ynformado de las cosas desta tierra, e que ansí paresçe por su carta que truxo el capitán Juan de la Ysla. Afirmar esto es gran herror, porque lo que su Magestad dize en su carta es lo mismo que se le hizo rrelaçión antes que la escribiese, y lo mismo que pasaua entonçes quando se le hizo rrelaçión de las cosas desta tierra, y ansí para dezirlo más claro, público y notorio es que el Adelantado, que aya gloria, luego que entró en esta tierra, entró en ella de paz y convidando con ella a todos los naturales. Y ansí en la ysla de Ybabao, que fue la primera de las Filipinas que se tomó, vinyeron allí yndios de la tierra a los navíos, los quales se hizieron amigos y dieron la obidençia a su Magestad, y éstos de su voluntad vinieron a hazer la amistad, y antes se les dieron rrescates, comida e otras menudençias, que pedirles a ellos de su hazienda nada. Lo mismo se hizo en el rrío de Calayón, donde fue el capitán Andrés de Yvarra y el padre fray Die go de Herrera, que se hizo de paz y no se les pidió ni tomó cosa alguna, y quedaron amigos; y avnque en la ysla de Ybabao ciertos yndios mataron allí a trayçión a Francisco Gómez y a otro español, no por eso se les hizo guerra alguna, antes siempre el Adelantado fue llamando de paz a todos los naturales de las yslas, F donde pasaua, sin hazer a nadie guerra; y ansí en Bohol los prinçipales della dieron la obidençia y vinieron de su voluntad a los navíos, y de allí se enbió a Butuan a hazer amistad con el prinçipal, y fue a ello el capitan Juan de la Ysla y el mismo padre probinçial e hizieron amistades con Limanpao, señor de Butuan, y de allí se fue a Çubú, donde se rrequirieron y llamaron de paz los naturales desde los bateles, gritando dos o tres días en los que rrequirimientos, hasta que los mismos naturales flechavan desde tierra a los de los bateles, que paçíficamemente los andavan llamando y rrequiriendo con la paz, por lo qual el padre fray Andrés de Urdaneta, que hera el que los andaua llamando de paz, hizo vna plática a la gente, diziendo que aquéllos eran apóstatas y que lícitamente se les podía ha zerguerra, y ansí se saltó en tierra, defendiendo los naturales la salida.

Fecho asiento allí el gouernador, muchos yndios de la comarca y los mismos de Çubú vinieron de paz a dar la obidençia, y ansí se hizo a su Magestad relaçión verdadera por los muchos yndios [que] se hizieron amigos en estas yslas, e dieron la obidençia sin que se les hiziese guerra ni se obiese fecho a otros ningunos, sino quieta e paçíficamente llamáandolos de paz, y acaraçiándolos y dándoles vestidos, rresgates, comida e otras menudençias que ellos pedían. Si después se ofresçieron cosas por donde se vino a hazer guerra para paçificaçión de los yndios amigos, que los otros que no lo heran los ynquietavan, no por eso se á de dezir que se hizo relaçión falsa a su Magestad, pues se le escribió lo que pasaua en la tierra luego que se llegó a ella, y sienpre se le á enbiado relaçiones çiertas de lo que á suçedido, y ansí por lo de arriba está claro y manifiesto avérsele hecho a su Magestad rrelaçión çierta e verdadera.

Dize más el paresçer: que ninguna tierra en todas estas yslas á venido con justo título en poder de los españoles. A esto no tenemos qué rreplicar, porque por mandado de su Magestad venimos a estas partes, y ansí estamos en ellas, obedesçiendo su Real mandado, y como no seamos letrados dexaremos de tratar de la justiçia, título o causa que su Magestad tiene a estas tierras o puede tener.

En lo que toca a los rrobos y daños que se an fecho en esta tierra, si algunos se an fecho, los naturales an dado causa a ello por ser algunos dellos traydores y quebrar la paz, como diversas vezes la an quebrado, espeçialmente en esta ciudad de Manila, que aviendo el maestre de canpo, Martín de Goyti, venido a ella la primera vez y entrando en paz, y héchola y asentándola con los rraxás de Manila, sin darles ocasión ninguna de parte de los españoles, los naturales los quisieron matar, y les tiraron çinco o seys pieças del artillería, la mayor parte de las quales dieron en el junco donde estava el dicho maestre de canpo, y ansí fue forçoso, defendiéndose los españoles, pelear y entrar en la çiudad, como se entró, y, si se quemó, fue por la seguridad de los pocos españoles que en ella entraron, porque los naturales no les ofendiesen entre las casas, que estavan muy juntas, y los mismos naturales confesaron ayer ellos mismos rrompido la guerra.

Y en lo demás de saltear los pueblos entre dos luzes, áse fecho a pueblos rrebeldes y que desafiavan a los españoles, y que conbenía, para la seguridad de los amigos, quebrar y abaxar la soberbia de aquéllos por evitar mayor daño; y si en esto algunos an eçedido, no por el eçeso particular á de redundar daño a la rrepública generalmente, porque las ynstruçiones, que los gouernadores an dado y dan cada e quando que se ba fuera, son christianas y muy conformes a la que de su Magestad tienen, y si algunas bezes los caudillos an fecho algún o daño o fecho guerra a alguien, es por la maliçia de los naturales ser tanta, que donde quiera salen de guerra, y con enboscadas y otras trayçiones probocan a los españoles a su defensa; y si ban con mano armada es por la seguridad de sus personas, y porque si fuesen desarmados y desaperçibidos los naturales los matarían, como an hecho a muchos españoles que an coxido desmandados y solos, que los an muerto y hecho en ellos grandes crueldades; y ansí es neçesario donde quiera yr con mano armada para la seguridad de los españoles, y por la poca justicia y rrazón que ay entre los mismos naturales por no obesdesçer vnos a otros, ni ayer entre ellos señores ni cabeçeras sino ser todo behetrías, parentelas y parçialidades, que antes que los españoles biniesen a estas partes, se matavan vnos a otros en sus mismos pueblos por pequeñas causas; por lo qual está claro ser conviniente a los españoles, donde quiera que ban, yr prestos y aparejados para su defensa, como gente que andan pocos entre muchísimos ynfieles, leales entre traydores, y ansí queda deshecho el argumento de dezir que se ba con mano armada donde quiera que se ba.

Y en lo que toca a que los naturales sean mantenidos en paz y en justiçia es cosa justa y ansí se procura en todo e por todo anparar y defender a los amigos, y los que están çerca de los españoles están muy defendidos y amparados, no tan solamente de sus enemigos, que antes les solían hazer guerra, pero avn de sus domésticos y familiares, que entre ellos se solían matar, penar y hazer esclabos, y agora no lo hazen, y si en algún caso lo hazen, es en partes donde los españoles, por ser lugares lejos, no pueden rremediarlos, y ansí es grande la vtilidad y probecho que a los naturales les bienen de estar los españoles en estas partes, por la seguridad que tienen vnos de otros, y porque libremente acuden a sus tratos y grangerías, sin ser ynpedidos de nadie ny rrobados, lo qual no solían hazer antes que los españoles biniesen a estas partes, porque es cosa averiguada, pública e notoria que en sus mismas casas los prendían y rrobaban, y no eran señores de salir a pescar la mar que no los catibasen, e agora no tan solamente están seguros en sus casas, pero van a diuersas partes seguros y sin que se les haga mal alguno, y si ay cosarios, es muy lejos de esta çibdad, y en partes donde los españoles no los been, y es costumbre esta muy antigua, que los naturales tenían entre sí, de se prender, rrobar, matar y catibar, y agora es poco el daño que se haze para lo que se solía hazer antes que los españoles viniesen a la tierra, y cada día será menos, porque sienpre se procura que los tales cosarios se prendan y castiguen, como el día de oy ay algunos presos en esta çiudad.

En lo que toca a que se á cobrado y cobra cantidad de oro de tributo en los Ylocos y Camarines sin hazerles más benefiçio de yr allá a cobrar el tributo, esto es cosa llana de entender que para la sustentaçión de los que en esta tierra biben es muy neçesario que los naturales ayuden con los tributos, como hazen en las demás partes de las Yndias, y ellos no se tienen por amigos, ni tienen seguridad ninguna sin aver pagado primero el tributo, el qual es conforme a su calidad y posibilidad muy poco, y lo que ellos quieren dar buenamente y sin bexaçión, y en cada ysla, parte y lugar dan los naturales lo que quieren, porque en vnas par tes dan bastimentos, y en otras çera y rropa y otras cosas, que los tienen de su cosecha e que les cuesta muy poco y casi nada, porque abundan dello, y si en Ylocos y Camarines se á cobrado oro, es por ser la tierra rica de muchas minas o tener mucha suma y copia de oro, y tener más abalor la rropa o bastimentos que en otras partes, y ansí quieren dar los naturales más el tributo en oro, de que tienen abundançia, que no en rropa y bastimentos de que caresçen; y si hasta agora no se an poblado las dichas partes y lugares, es por aver poca gente en la tierra y no aver posible para hazer otra cosa, quanto más que ya en los Ylocos está poblado el capitán Juan de Salzedo, y está allí feha vna villa, y tiene clérigo para yndustriarlos en las cosas de nuestra santa fe católica, y los Camarines á poco tienpo que se hizieron de paz y descubrieron, y avn no está acabada de traer la rrazón y claridad de lo que es la tierra, y para poblarla, porque todabía andan en ella españoles descubriéndola y acavándola de paçificar, y quando aya posibilidad de poblarla se hará, como se á fecho en las demás partes, donde los naturales an benido y bienen de paz.

En lo que toca al trebuto eçesibo, que dizen en el paresçer se cobra de los naturales, hazer general lo que es particular es poner las cosas en confusión; dezimos esto, porque mucha parte desta tierra está tasada diferente de otra, y los naturales tienen diferentes posibilidades, porque en vnas partes son ricas y en otras partes son labradores, y en otras son mercaderes, y en otras son mineros, y en otras bibían de robar y saltear; y ansí el Adelantado, que aya gloria, tasó esta baya de Manilla y su comarca, siendo ynformado y aviendo visto por bista de ojos la calidad e grosedad de la tierra y posibilidad de los naturales della, dos fanegas de arroz suçio cada vn año de tributo y vna manta de colores de dos baras en largo y vna en ancho, y en defeto desto, tres maez de oro en oro, o en las cosas de la tierra que ellos mismos quisiesen, el qual dicho tributo es tan moderado que con seys rreales de plata, que da vn yndio a su encomendero cada año, le paga el tributo de todo él, y vn maez de oro vale dos rreales y medio; de manera que avn no es la mitad del tributo que los yndios pagan en Nueba España, y este tributo de tres maez pagan los moros como gente de más posibilidad y porque son grandes labradores, mercaderes y gente tan rica, que si quieren trabajar y grangear, en quatro días ganará para pagar el tributo de vn año.

Ay diferentes grangerías y aprouechamientos que tienen, y ansí están llenos de muchas y muy rricas joyas y preseas de oro, que traen ençima de sí, y ay prinçipales en esta ysla que tienen en joyas de su persona diez o doze mill ducados de oro, sin las tierras y esclabos y minas que tienen, y destos ay tantos prinçipales, que no tienen número, y ansimismo los vezinos particulares, sugetos de los dichos prinçipales, tienen cantidad de las dichas joyas de oro, que traen en sus personas braçaletes, cadenas, orejones maçiços de oro, puñales de oro y otras preseas muy rricas, y esto generalmente se be en ellos; y no tan solamente los prinçipales y vezinos tienen copia destas joyas, pero avn los esclabos traen y posehen oro en joyas en sus personas pública y notoriamente; y dezir que los yndios son tan miserables, que comen rayzes parte del año, en algunas partes tienen por costumbre de sustentarse çierta parte del año con camotes, pan de sagú y otras legumbres, con que ellos se hallan bien, y esto no es en todas partes si no en algunas yslas de los Pintados, ni esto es por falta de posibilidad sino porque son biçiosos y comen de todas comidas, y de haraganes por no yr quatro leguas fuera de sus pueblos y comprar arroz, por gastar el tiempo en borracheras e ydolatrías en sus fiestas, y como se pasan tan bien en aquellas comidas hasta que cogen sus simenteras de arroz, no lo hechan de menos, porques gente que de su boluntad, por luto quando se les muere algún pariente, están quatro o seys meses o vn año sin comer arroz, y se pasan con otras comidas y granos que tienen, y en muchas partes de los Pintados se sustentan parte del año con borona, millo, frísoles, pescado, puercos y gallinas y muchos géneros de vinos, y no por eso dexan de ser ricos y tener joyas de oro, esclabos, tierras y heredades; y éstos no son tan rricos como los desta ysla de Luzón, que se llaman moros, porque no son tan travajadores ni grangeros como ellos, y ansí están tasados en menos, que cada yndio está tasado en fanega e media de arroz suzio y vna manta de yerba blanca o de color, y en otras partes tienen otras tasaçiones, cada vno conforme a su posibilidad, y hasta agora los naturales no se an agraviado ni agrabian de pagar el tributo que les es ynpuesto, porques tan moderado, que sin travajo ninguno lo pueden pagar, que con criar quatro gallinas debajo de su casa cada año, que sin costa ninguna las crían, pueden pagar su tributo que les sobre, quanto y más que tienen muchas grangerías y aprobechamientos, y agora más que nunca; con la estada de los españoles en estas partes an criado y engrosado sus tratos, y los van criando y engrosando cada día más.

Y dezir en el paresçer que con vn maez, que da vn yndio cada año, se podrán sustentar los encomenderos, es cosa averiguada que ninguno se podrá sustentar con tan pequeño tributo, porque muchos encomenderos ay que con el tributo de los tres maez no se pueden sustentar, y biben probes y neçesitados por tener pocos yndios, que ay honbre dellos que no tienen trezientos yndios cabales, y muchos a quinientos y a seiscientos, y muy pocos los que tienen de mill arriba, espeçialmente donde tan caras valen las cosas y tan poco se estima el oro, y vale vn par de çapatos medio tae de oro, que sería el tributo de ocho yndios, y vna camisa seys pesos, y por el consiguiente todas las demás cosas de Castilla al doble de lo que balen en Nueba España; pues pagar aquí los yndios dos reales de tributo cada año, ques el balor de vn maez, sería no poder bibir en esta tierra por ninguna bía mayormente que los naturales son tan rricos y tienen tantos aprobechamientos y grangerías, y son más hazendados que los de la Nueba España, y tienen mucha ropa de que se vestir, y muchas sedas y paños de oro labrados de mucha estima y balor, muchas porçelanas finas, tinaxas, lanças, puñales, canpanas, vasixas y otros arreos de sus personas, con que se sirven en mucha can tidad de bastimentos, que cogen todo el año en tierra de rriego que tienen, y el bino de palmas y nipa que cogen cada día, de hordinario todo el año, sin otros muchos vinos de cañas y arros que hazen sin el aprobechamiento de grandísima çera y oro, que coxen de hordinario en todas las yslas, e mucho valor, y la contrataçión de los yndios, digo chinos, que les traen muchas sedas, porçelanas, olores, hierro y otras cosas de que tienen grangería y aprobechamiento.

Por todo lo qual y por otras muchas rrazones y causas, que son públicas y notorias, los dichos naturales pueden pagar el tributo que les es ynpuesto, y mucho más, sin ninguna bexaçión, y si algunos naturales en algunos pueblos se avsentan o huyen por no pagar el tributo, como se contiene en el paresçer, no es por falta de posibilidad, sino porque los naturales son briosos y tienen por punto de honrra pagar el tributo por fuerça, y quieren ser apremiados a él; y esto no es a todos generalmente sino algunos que después de borrachos y hartos de vino amenazan a los españoles, y dizen que no les an de pagar tributo; y esto no es todo vn pueblo entero sino algunos particulares que como obedesçen poco a sus prinçipales hazen lo que el bino les ynçita y todo esto no es parte para disminuyr la posibilidad de los naturales y de su rriqueza; y si algunos indios andan sin manta y con mastiles, serán esclabos y trabajadores, y no porque carezcan de rropa, pues costándoles tan poco de hazer vna manta, no ay ninguno que quiera travajar que la dexe de tener, y no tan solamente mantas sino otras muchas preseas.

Por todas las quales causas e rrazones, avnque el paresçer del padre probinçial y de los demás religiosos sea fecho con zelo santo y bueno, es muy dañoso al aumento y poblazón desta tierra y a la perpetuaçión de los españoles en ella, y a los mismos naturales es perniçioso, porque si no pagan tributo a los españoles, an de quitarles sus bastimentos y cosas que tienen para sustentarse, como se hazía antes que la tierra estubiese rrepartida, y antes que pagasen tributo, por donde es más útil e probechoso que los dichos naturales den tributo, con que los dichos españoles se puedan sustentar cómodamente sin bexaçión suya, que no por la poquedad del tributo no se pudiendo con él sustentar, los españoles vengan a quitarles sus haziendas en la mar, como se hazía antes que la tierra estubiese rrepartida, lo qual agora no se haze, antes están todos muy seguros y quietos, y van y vienen a sus tratos y contratos, y son dello muy aprobechados y enrriqueçidos.

Guido de Lauezariis. Martín de Goiti. Luis de la Haya. Jhoan de la Ysla. Lorenço Chacón. Juan Maldonado. Andrés Cauchela. Amador de Arriarán. Saluador de Aldaue. Gabriel de rribera.

Pasó ante mí, Fernando Riquel