Autor: RADA, P. Martín de
Título: Carta al Virrey de México del P. Martín de Rada, dándole cuenta de cómo Juan de Salcedo fué a la conquista de Vicor e Ilocos, atropellos que se cometen con los indios, aumento de la doctrina, de las viruelas, y clases de esclavitud.
Lugar y fecha:
Manila, 30 de junio de 1574
Localización:AGI, Aud. de Filipinas, 84
Extensión del documento digitalizado: 2.147 palabras / 11.520 caracteres

Localización y transcripción: Carles Brasó Broggi i Dolors Folch

 

 

 

 

Manila, 30 de junio de 1574

Carta al Virrey de México del P. Martín de Rada, dándole cuenta de cómo Juan de Salcedo fué a la conquista de Vicor e Ilocos, atropellos que se cometen con los indios, aumento de la doctrina, de las viruelas, y clases de esclavitud.

 

            Muy excelente señor. La graçia del Spíritu santo more sienpre en su ánima de V. Excelencia. Vna carta de V. Excelencia reciví el año pasado, después que de aquí pertieron las naos, en que me manda V. Excelencia scriua larga y enteramente de lo que passa en estas yslas, y aunque el año passado screuí a V. Excelencia y fué de aquí a eso el padre fray diego de herrera para dar rrazón y quenta, así a V. Excelencia como a su magestad, de todas las cossas desta tierra y de la manera de la conquista y guerras y encomiendas della, todavía porque no sauemos lo que en el viaje suçedió, y cómo por ay se an tratado, tornaré a dezir en suma lo más esencial, auissando primero a V. E. de lo que después acá á subçedido; y es que el gouernador embió luego al capitán Juan de salzedo, y con él al capitán pedro de chaues, con gente para que apaziguasen al Río de vicor y a los camarines, que son en esta misma ysla de lussón, y es la gente más valiente y mejor armada de todas estas yslas, por lo qual, aunque nunca acometieron ellos a los spañoles, pero en todos los pueblos se defendieron, y no se quisieron dar, sino es conquistados por fuerça de armas. Assí que todos aquellos pueblos fueron de vna misma manera entrados, que en todos rrequiriéndolos primeros con la paz y que diesen luego tributo, sino que les arían guerra, rrespondían que querían primero prouar aquellos a quien hauían de dar tributo; y así acometiéndolos por fuerça de armas les entravan y hechauan del pueblo, rrouando lo que hallauan, y después los enbiauan allá de paz, y viniendo les pedían que diesen luego tributo de oro, y esso excesiuamente, y que les darían çédulas de paz; por esta causa, como todos se defendieron, an muerto más gente en aquella tierra que en ninguna otra parte que ayan conquistado. Hecho esto, boluió Juan de salzedo con el oro y dexó poblado en el Río de Vicor a pedro de chaues con 70 ombres. Venido Juan de Salzedo, lo tornó a embiar el gouernador con 40 ó 50 ombres a que poblase los ylocos, repartiéndoles a ellos la tierra, a do se mostró el gouernador muy parçial, que haviendo venido tres capitanías juntas desa nueua spaña, que heran la de felipe de salzedo, que después se dio a Juan de salzedo, y la de artieda y la de andrés de yvarra, a solos los de la capitanía de Juan de salzedo les dió rrepartimientos, y de esas otras capitanías no dio a ninguno. Y esto de los ylocos, con ser cossa tan clara, aunque se lo dezimos acá quán injustamente á sido lleuado, no nos lo pueden creer, pues allí no hizieron, agora dos años, sino de corrida, dezirles que fuesen amigos y diesen luego tributo; así, parte de miedo y parte por ser gente poco velicosa lo dieron, y lo mesmo otra vez agora vn año, y aún a donde se huya la gente, les rrovavan y asolauan el pueblo, y agora terçera vez an ydo a cobrar el tributo, sin hazerles otro bien ni venefiçio, ni hauer tenido con ellos otra contrataçión ni comerçio de lo que he dicho; y lo mesmo es en la ysla de acuyo, que habrá dos meses que la dieron a luys de la haya, a la qual fué habrá quatro años el maese de canpo con gente y les rrapó de tributo 200 taes, y como no an podido yr más hallá, por estar a trasmano, mandaua el gouernador a los que fueron allá a cobrar por luys de la haya, que cobrasen todo lo que havían de dar por los años reçagados para su magestad, y lo de ogaño para luys de la haya. Y como los indios, o no quisiesen o no pudiesen dar lo rreçagado, pagaron lo de ogaño solamente. Mostró dello mucho enojo el gouernador, y al fin tomó de lo que traían la mitad, en nombre de su magestad. Y aunque en todas las demás yslas ay poca o ninguna justicia o rraçón para lo que se les pide de tributo, pero en estas ni aún rastro ni sombra della, en demás que es demasiado ynsoportable el tributo que se les lleua, segúnd la miseria de los naturales, y para que en todo esto vea Vuestra Excelencia la sinrrazón y agrauio que se haze, ay embío a Vuestra Excelencia juntamente con esta carta vn treslado de vn pareçer, que estotro día dí al gouernador sobre los tributos que se llevauan, en el qual breuemente, porque trataua con quien save lo que ay en la tierra, le declaré la ynjustiçia que se hazía en la tierra y se haze, y aunque dixo que lo enbiará a Vuestra Excelencia, pero por sí o por no, por si no lo embiare, embío ese treslado, en el qual, aunque cargo la mano, en que an hecho guerra sin mandato de su magestad; fuera desto está la tierra tan poco paçífica que en las más partes para pedir el tributo an de yr en quadrilla y con sus cottas y arcabuzes para cobrar el tributo, que poco más hizieran si fueran salteadores. Yten, los pueblos que están vn poco desbiados de los spañoles también se rouan vnos a otros como de antes, y tantos cossarios andan como solían, y aún los que vienen a pedir justiçia son muy mal oydos ni despachados. Al fin, como assí el gouernador como los offiçiales y los demás que mandan son todos encomenderos, no ay quien buelua por los miserables de yndios; que haziendo junta el gouernador de la gente que en esta çiudad se halló, y leyéndoles esse nuestro pareçer, y preguntándoles que dixesen lo que en ello les pareçía, todos a vna mano dixeron que hera poco lo que les dauan de tributo para lo que podían dar, porque cada vno hazía por su hazienda y no havía libre. Y en lo de las justificaçiones de sus guerras, dizen que algunos alegauan con el padre fray andrés de Vrdaneta, y otros conmigo. En lo de mi parte sé yo que en ninguna dellas me pidieron pareçer, sino fue a los prinçipios, no en la primera entrada de çubú, sino en la guerrilla que se hizo a baybay, que no se hizo más de quebrarles algunos barcos, porque toparon gente ni cossa alguna en los pueblos, y otras vezes quando las grandes neçesidades quando yuan en busca de comida. También me llamaron quando se determinó que viniese el maese de campo la primera vez aquí a manila, pero allí se conçertó que por ninguna vía viniesen en rrompimiento con los naturales, aunque fuesen prouocados. Si lo hizieron, por el efecto se vee, pues por fuerça de armas los entraron y con su misma artillería los tiraron quando yvan huiendo, y les quemaron el pueblo. Si ellos tienen disculpas, ellos las darán, que por eso se les á predicado muchas vezes, y se lo dí por scripto para que se desculpen, si con berdad pueden. Qué más querría yo, o quál maior bien sino que ellos no tubiesen culpa delante de dios; pero con todo eso no hallo yo disculpa, pues por sola su autoridad, sin el mandato de su magestad, se an hecho las guerras y conquistas, y después hizieron falsa rrelación a su magestad de que estaua la tierra paçífica, y que de su propia voluntad sin guerra se hauían sujetado a su magestad, y quisiera yo que así como mostró nuestro pareçer sacara la ynstruçión de su magestad, para que se viera si hera verdad lo que yo dezía, o si la conquista se hauía hecho segúnd la ynstrución o mandato de su magestad.

            Del gouernador ay muchas quexas y algunas con rrazón, porque quien es amigo de rrecevir, y no sólo eso, pero aún de pedir a todos, aunque sean cossas vaxas, y quando dado no prestado, que fáçilmente da çédula, pero será la paga quando otro se lo mandare pagar, y que es enemigo de ver yndios que se vengan a quexar, lo qual por ser aquí tan público, que de quantos van ay se podrá Vuestra Excelencia ynformar lo rrefieron [sic], y otras faltillas que me callo, aunque son públicas. Mire V. Excelencia si podrá bien gouernar. Y no digo más, porque bien entiendo que no faltará quien alargue en esto la pluma y aún la lengua.

            La doctrina va adelante, benedicto dios, y los yndios van entrando en ella; ay ya muchos christianos aquí en manila, y en tondo, y en lubao, y en mindoro, y en octón, y en çubú; en vahi y en bonbón, aunque también ay Religiosos, aún no an començado a conuertirse; estamos de vno en vno cada saçerdote en su casa, sacando manila, do están dos, y Cubú, do ay otros dos.

            Y aunque por el grande scrúpulo de las cossas desta tierra, y el poco término que en ella ay, algunos de los rreligiosos dessean boluerse a esa nueua spaña, los he detenido y detengo con la sperança que en estos primeros nauíos su magestad o V. Excelencia an de proueer de rremedio qual convenga.

            Este año ha avido enfermedad general de viruelas, que no ha perdonado ni niño, ni moço ni viejo, que creo que muy poquitos han dexado de tenerla, digo de los naturales, y ha muerto mucha gente dellos.

            Vna çédula he visto de su magestad, en la qual manda al gouernador le ynforme de las causas por donde entre estos naturales se hazen esclauos, y aunque se podían asignar más largamente las caussas, pero todas se rresumen en quatro: en los que son esclauos antiguos o desde su naçimiento, y en captiuos, y en los que por delitos y en los que por préstamos; y aunque de los que nacieron sclauos, porque sus padres y agüelos lo fueron, no ay notiçia de las causas de su sclauonía, presúmese que fue alguna dessotras tres; los captiuos comúnmente son por guerras ynjustas, porque son todos cossarios, que cada año salen a rrouar a los que andan descuidadamente por la mar, o a qualquier pueblo que no fuere de sus parientes o aliados, y a las vezes quando ven la suia, ni aún a esos los guardan la cara; digo esto de los vissayas o pintados, que son más velicossos que los lussones o moros, aunque algunos pueblos tienen justa guerra contra otros, por hauerles los otros sobre amistad hecho alguna traiçión, porque es gente muy traidora y amigos de sangre, pero destos muy pocos captiuan, sino son muy niños, porque aún hasta las mugeres matan quando hazen alguna presa; los sclauos que hazen por delictos son la maior parte, que por caulquier hurto, por pequeño que sea, lo hazen sclauo, y por otras cosillas que quebranten; de sus ynpusisiones y vedamentos que tienen, ynventan muchos los principales por subjetar la gente comúnd al que quebranta algo dello; que lo sepa quando lo sepa, luego lo pena, y si no tiene para pagar la pena, que le hechan, luego le hazen sclauo; y si vno comete algún grande delicto, como es matar, adulterar o dar ponçoña a alguna persona prinçipal, no sólo a él, pero a sus hijos y padres y hermanos y parientes los hazen sclauos; por préstamos también se hazen sclauos, porque al que le prestan algo va creçiendo a la çernina, de suerte que por poco que aya tomado prestado, aunque no sea sino valor de quatro rreales, antes de quatro años habrá creçido a que se haga sclauo del todo por ello; y lo mismo acaeçe por sólo hauerlo dado de comer algunos días en tienpo de necesidad; así que de los sclauos nueuamente hechos, por marauilla se hallará ombre que paresca justamente sclauo, y lo mismo creemos que deuió ser de los antiguos, aunque su origen no se save. Esto pongo así distintamente y claro, como hombre que desde el prinçipio ando y biuo con los naturales y entre ellos, y sé sus costumbres; creo que más por entero que los más de los que en la tierra están, y para que por falsas Relaçiones no sea por allá ocasión que se destruia la tierra. Nuestro señor la muy Excelente persona de V. E. prospere por muchos años con acreçentamiento de estado. De manila, postrero de Junio de 1574 años. Vessa las manos de V. Excelencia su menor sieruo y capellán, frai martín de herrada.

AGI, Aud. de Filipinas, 84