Autor: NÚÑEZ, Melchior
Título: Carta del padre Melchior Nuñez, desde Macao, 23 de noviembre del año 1555
Lugar y Fecha: Macao, 23 de noviembre de 1555
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El texto original fue escrito en italiano y se encuentra en la publicación:Avisi particolari que iddio dalla sua chiesa catholica nell' indie et spetialmente nelli regni di Giappon, con informatione della China, ricevutti dalli Padri della Compagnia di Iesu, questo anno del 1558, donde aparece bajo el título: Copia d'una lettera del padre Melchior Nugnez Preposito Provinciale della Compagnia di Ieusu nell'India, scritta in Machuam porto della Cina, alli 23 di novembre 1555 per li suoi fratelli dell'India.
Esta publicación no tardó en traducirse al castellano y en publicarse bajo el título Copia de las Cartas que los Padres y Hermanos de la Compañía de Jesus que andan en el Japón, escruvieron a los de la misma Compañía, de la India y Europa. Impreso en Coimbra por Juan Alvarez y Juan de Baerra, año 1564-65
Extensión del documento digitalizado: 3115 palabras / 16.776 caracteres

Localización y transcripción: Dolors Folch Fornesa



Informacion de la China

Tiene la China treze provincias o reynos. Cada una destas provincias tiene una ciudad principal y populosa, que es la cabeça, y donde esta el govierno de toda la provincia. Destas ciudades grandes dizen que Canton es la mas pequeña: la qual al parecer de todos los que alla fuymos, tiene mas poblacion y gente que Lisboa. esta bien cercada y tiene buenas casas. Cada calle tiene una puerta q se cierra para q de una a otra no vayan a hurtar ni a hazer otros males. En las mas de las calles ay arcos triumphales: de los quales me parece que avra en la ciudad mas de mil. Estos arcos hacen los que han governado la ciudad, quando acaban los tres años, para dexar memoria de si, poniendo en ellos sus letreros, que dizen el nombre del que los hizo, y el tiempo en que se hizieron. Y en las calles donde no ay estos arcos, ay arboles muy grandes y hermosos en todas las puertas de las casas, q hazen parecer las calles jardines Es la ciudad más abastecida que nunca pensé ver. Navegase alrededor de los muros, por un braço de rio grande que metieron en la cava. La mayor parte de los campos q vimos quando yvamos a Canton, era de unos llanos muy grandes, mayores de lo que puede alcançar la vista, con un braço de rio q los riega todos. Las frutas, arboles y animales desta tierra son muy semejantes a los de Europa. Las mugeres estan muy encerradas, y cuando salen de casa, las q tienen posibilidad, van en unas como literas cerradas, de manera q nadie las pueda ver, y es su traje muy honesto. Las calles estan repartidas de tal manera , q todos los officiales de cada officio estan juntos y ninguno puede dar otro officio a su hijo sino el suyo. No dexan andar ninguno ocioso, sin que tenga oficio, o de justicia o mechanico, hasta los ciegos, porq no anden mendigando les hacen moler tahonas. Tiene esta gente el mas singular ingenio pa obras de manos que a mi parecer otra ninguna nacion No consienten entre ellos ningun noble ni grande, ni q tenga juros ni rentas: por donde no ay lugar a q se alcen con el reyno. Y el Rey tiene a cada uno de sus hijos o parientes en una ciudad, puestos debaxo de la obediencia y sujecion con grande recato. Tiene el Rey pa su guarda quinientos gigantes, segun nos lo afirmo un embaxador de Sion que los vido, y es comun voz de los Chinas. Es tan abundante esta tierra, que esta en este puerto una nao, q llego ahora de Japon con treynta y tantos mil quintales de pimienta y todo esto se vende en obra de un mes, que dan licencia para traer sus mercadurias a esta isla donde se trata con los Chinas y se vende a trueco de sedas, porcelanas, cobre y otras mercadurias desta suerte, que van a estas partes y a otras: y esto dizen q se haze en todos los años. es tan fertil y rica esta tierra, que sola esta provincia de Canton, con ser la mas pequeña de todas treze, afirman rentalle al Rey cada año quatro mil pesos de plata, q son mas de seis mil quintales, y no es mucho, segun las imposiciones q en ella ay, porq cada persona en llegado a diez y ocho años, pecha cada año cierta cantidad de dinero, hasta los sesenta años, y cada casa otro tanto: y de todas las mercadurias q vienen a la China, lleva de ciento veinte y de algunas la. Son tantas las embarcaciones grandes y pequeñas, q no tiene numero: y en poco tiempo echaran al algua desta ciudad dozientos y ochenta juncos con diez mil hombres para ir sobre los japones, q les vienen a correr la costa y destruyr la tierra: y quieren los tan mal q dan un precio cierto a quien matare algun Japon. Governase esta gente con tanta paz, q en toda la tierra, asi en los que goviernan, como en los que son regidos, no se veen jamas riñas ni cuestiones Es gente muy dada a comer y bever, y muy esclava de la sensualidad.

El regimiento de la tierra esta ordenado desta suerte, q cada tres años pone el Rey nuevos governadores, y que sean naturales de otras provincias los quales tienen el govierno tan repartido, que espanta ver el sossiego con que rigen la republica. Ay uno que se llama Hexasi, a quien pertenece la justica criminal: y este es como capitan de la ciudad. Otro llaman Poncaci, que es como thesorero o factor, a quien acuden todos los tributos de la provincia. Otro que llaman Aitam que rige las cosas de la mar. Ay tambien otro q se llama Chaem, que trae por divisa en el vestido un ojo y una mano. Este es sobre todos, y su officio es advertir con cuidado si los demas hazen bien sus officios, y quitarselos a los que no lo hazen, y executar las sentencias de muerte, y otras q vienen confirmadas del rey Ay fuera destos otro, q se llama Tuton, , q es como Visorey y superior a los demas: este tiene cargo del govierno universal de la provincia y anda siempre corriendo.

Cada uno destos trae por divisa un bonete que les da el Rey, y en los vestidos las armas del rey labradas de oro, q son unos leones. Son tan venerados cuando traen estas divisas, q no he visto cosa semejante. Representan grande dignidad y no se puede hablar delante de ellos sino de rodillas y de lexos. Tienen muy sumptuosas casas y mucha gente q les da el Rey para la administracion de la justicia, y guarda de la tierra, tanta, que dizen dar de comer el Rey en sola esta provincia de Canton a cien mil hombres

Estando en audiencia solo se puede tratar con ellos por escrito, tienen sus porteros a las puertas, y cada uno de los que vienen en voz alta dize lo que quiere, y a que viene.

Las armas que traen los ministros que los acompañan son unas cañas de una braça en largo y quatro dedos de ancho, hendidas por medio, y tostadas al fuego: con estas açotan a todo genero de hombres, ricos y pobres, nobles y baxos, cada vez q les es mandado, y a las vezes por cosas muy leves. Dan estos açotes en las corvas de las piernas cada uno de ellos, cinco o seys con quanta fuerça pueden y son tan crueles estos açotes que el q llega a sufrir cinquenta comunmente muere o queda lissiado, porq hasta los huesos les quiebran. Delante de mi le dieron a un hombre diez: los quales si sufriera por amor de Iesu Christo entiendo que mereciera harto con ello.

Luego que salen de audiencia, sierran las puertas, y las sellan con unos papeles engrudados. Quando salen de casa van siempre en unas sillas de estado, llevando delante algunos hombres con cavallos de diestro, y mucha gente de guarda con sus cañas, y otros con maças. Y tambien van otros con tablas y borlas de seda a las espaldas, que dizen el estado de aquel governador.

Van delante del por grande trecho estos hombres de dos en dos, q ocupan la calle y van dando vozes espantosas, q hagan lugar. Y a aquel tiempo, no puede ninguno passar por la calle, y asi unos se entran en las casas otros barren las calles y no se oye voz de ninguno.

Son tan graves estos regidores, que hasta nuestros capitanes les hablan de rodillas y de lexos.

La mayor dificultad que hallo en esta tierra de la China, para hazerse en ella Christianos, es entender que la gente comun no osara tomar nueva ley, sin expressa licencia de los governadores, ni ellos la daran sin licencia del Rey.

Segun la experiencia que tengo desta tierra, dos caminos me parece que ay (supuesta la gracia del Spiritu Sancto) para la conversion della gente.

El primero es natural, que sera, viniendo el embaxador a este Rey de la China, para asentar pazes entre el y nosotros, llevar consigo algunos padres de nuetra compañia, a donde esta el rey, q lleva de aqui quinientas leguas de camino, y las mas dellas por rios. Y porq despues que llegare aqui a Canton, el embaxador ha de aguardar cerca de un año el recado del Rey, entre tanto se pueden informar de la lengua y ley de los Chinas: y despues yendo en compañia del embaxador, pedir licencia al Rey, para celebrar los officios divinos, y ocuparse en obras pias y de edificacion de los proximos, y juntamente yr aprendiendo la lengua. Y despues quando se tuviere alguna noticia de su virtud, procuraran una licencia del Rey, para q los que quisieren de sus vasallos, puedan tomar nuestra sancta fe, y para que los governadores no lo estorven, antes favorezcan a los que la recibieren

la segunda via no esta fundada en medios humanos antes tiene gran necesidad de los divinos entrando dos padres de la Compañia en Canton. con uno o dos interpretes que sepan bien la lengua, aunque sea a riesgo de los açotes de las cañas, predicar nuestra sanctissima fe en plaças y calles: y si los pusieren en tormentos, no desamparar la palabra de Dios en lo prospero ni en lo adverso, en las consolaciones ni en las aflicciones, teniendo muy firme fe y esperança, que si el grano de trigo muriere, dara espigas y frutos suaves. Bien es verdad, que a esto hallo un grande inconveniente: y es, que no se hallaran lenguas sino moços Chinas, y estos con qualquier contradicion no osan hablar y se desdizen: ni tienen discrecion, para saber declarar lo q les dizen, ni constancia para perseverar en los peligros, ni virtud, para edificar con su vida, a los que oyen su doctrina.

Mucho dessee quedar en la China, si la carga y compañia que llevo a japon no me impidiera. Tambien quisiera dexar un hermano en Canton, para que aprendiesse la lengua: pero no me parecio bien dexarle a riesgo, sin licencia de los regidores: la qual me dixeron los de Cantoo que no me darian.

La gente desta tiera, a lo qe pude entender, es de muy buen entendimiento, y serian de lo mejor, si se hiziessen Christianos: porque saldrian de los vicios carnales, que les escurecen la razon. Son muy ingeniosos en obras de manos, y muy abiles en cosas de comprar y vender, y en todo lo que toca a la sustentacion de la vida corporal: pero no he visto gente mas ciega para las cosas de su alma. A lo que muestran, y dellos pude entender, no conocen aver un solo Dios criador de todas las cosas, ni esperan premio ni castigo en otra vida: y de aqui nace tener en poco los negocios del alma. Sus sacerdotes no se hacen conocer con otra solemnidad mas que solo con darles un bonete a manera de coroça: traen quitada la barva, y es gente vil y despreciada entre ellos. Mucho procure hallar algun letrado q me informase de la ley en que vivian, pero nunca lo halle.

Tienen los idolos cada uno en su casa sin hazerles otra oracion, mas de perfumallos con olores. El mas credito que les dan, es en suertes: porque usan dellas en todo lo que han de començar: y si no les salen ciertas, açotan muy bien a los idolos.

Lo q en esto mi flaco juycio alcanza es, que si viniessen algunos padres que aprendiessen bien la lengua hombres de mucho spiritu, y por quien nuestro Señor hiziesse muchos milagros, y acudiesse con su gracia, que començando a planctar nuestra sancta fe, yria en mucho augmento, dando nuestro Señor gracia a los que goviernan, para que no lo impidiessen.

Dos vezes fui a Canton despues que tomamaos tierra en la China, y ambas vezes estaria alla un mes. La primera fui a ver si podia rescatar a tres Portugueses personas de calidad, y a otros tres Christianos de la India, que estan presos en la carcel de Canton en unas prisiones tan crueles, que tuve gran compasion de ver a uno de los presos, que el governador mando traer delante de mi. Venia descalzo y sin bonete, metidas las manos en un cepo, y una tabla en el pescueço, con unas letras que dezian su yerro, y una cadena a los pies y desta manera me dizen que estan los otros, y que los que tienen estas prisiones, es por caso de muerte.

Ellos y otros captivos ay en la China, porque hasta ahora ha estado de guerra, y quando se perdia en la costa algun navio matan a los q yvan en el, o los llevaban presos por ladrones: lo qual no passa ya desta manera, porque les pagan derechos los Portugueses.

Llevaba para rescate destos captivos un poco de ambar chino, que es cosa que de seys años a esta parte ha sido buscado por mandado del Rey de la China, prometiendo a quien lo truxesse grandes premios, porque dizen que hallan en sus libros que alarga la vida a los viejos si lo comen con ciertas confeciones. No escrivo mas de la China porque lo uviesse de escribir todo, seria muy largo. Plega a la divina bondad, que un reyno tan grande, y que nunca oyo la buena nueva del Evangelio y la venida de Dios al mundo ( o si la oyo, la dexo olvidar) la oya muy presto denunciada por obreros del señor. Yo entre por espia a dar nuevas de la tiera de promision: y aun que hallase en ella gigantes, digo con Josue y Caleb que si el todopoderoso señor a quien servimos no ayuda, entraremos en las ciudades muradas y venceremos los gigantes

Nuestro viaje para Japon, que hasta aqui nos ha sido tan dificultoso, q en dos años no le hemos podido acabar, ahora por la bondad del Señor se ha hecho tan facil que nos andan combidando con navios.

Aura diez o doce dias que llego a este puerto una nao que viene de Japon, tan rica, que los mas de Portugueses y navios que estan en la China, quieren yr a Japon, passado el invierno, que tendran en estas costa de la China.

Vienen los Portugueses tan maravillados de lo mucho que la gracia del señor se comunica a los japones y del grande numero y virtud de los ya Christianos, q estas buenas nuebas me quitaron el desconsuelo q tenia, de aver tanto tiempo q ando en este viaje, q hara para Mayo dos años, quisiera yo q hubiera sido con mas fructo de los proximos: pero consuelame ver los treynta años de la predicacion del Señor, y los dos de la prision de San Pablo, y su invernar en la isla de los Barbaros, donde padecio naufragio.

Despues que supe de los Portugueses, que vinieron como dixe de Japon, y por las cartas de los Padres, como se multiplica la Yglesia del Señor, y se espera a augmentar con nuestra yda, pareciome ser voluntad del Señor, y de nuestro padre Ignacio, que acabasemos este viaje: porq espero en el Señor, q en nuestra yda ayudaremos en alguna cosa, y si no pudiere acrecentar aquel fuego, a lo menos calentarme a el, y bastara para mi consuelo saber, que esta yda es conforme a la obediencia.

O hermanos mios quan preciosa es la obediencia, q saca los hombres de dudas y perplexidades, y da perfecta paz y quietud a nuestra obras, sabiendo nosotros claramente, q acertamos en lo q hazemos. Mas querria errar por la obediencia, q acertar por mi propia voluntad: aunque confiesso, que el Señor con su bondad me da deseo de cumplir su sancta voluntad: mas por experiencia se, q quien ha de acertar en todo y servir fielmente a Dios nuestro señor, se ha de arrimar siempre a la obediencia, con tanta alegria y sinceridad, q ninguna otra cosa quiera ni busque, sino lo que la obediencia le ordenare: y quien desta manera procede, va muy seguro, y no es combatido de perturbaciones del mal spíritu, q procura inquietarnos en las obras q tocan en la honra de nuestro criador y señor.

Un hombre por nombre Luis de Almeyda, muy conocido en estas partes, que se partio este año para Japon, viendo que no llegavamos a Japon, y pareciendole que esto seria por falta de navio, dio a un amigo suyo dos mil ducados, para que si tuviessemos necesidad de embarcacion en que yr, se gastassen en esto: pero por la bondad del Señor no tendremos necesidad dellos: porque ya ay dos o tres navios, que se aparejan para yr alla, en siendo tiempo.

Escriviome una carta, que quedava en Bungo, esperando nuestra yda, q es mancebo de treynta años, y dessea que nuestro Señor le de a conocer, como mejor pueda salvar su alma, y que yo tambien le aconseje en el elegir el estado de vida en que mas pueda servir a nuestro señor, y hazer aquello para que fue criado.

Con esta va el traslado de una carta que el rey de Firado me escrivio de Japon: no embio la misma carta, q la llevo conmigo, porq no me niege lo q me promete. Nuestro Señor nos de a sentir su sanctissima voluntad y cumplilla perfectamente. Deste puerto della China a 23 de noviembre de 1555 años.

Su siervo en Christo

Mechior