Autor: VARIOS
Título: "Copia de vna carta que escrive la çiudad de Manila, de las Islas Philipinas, al Visorrey de la nueva España".
Lugar y fecha:
Manila, 2 de junio de 1576
Localización:AGI, Aud. de Filipinas, 84
Extensión del documento digitalizado: 3.677 palabras / 20.204 caracteres

Localización y transcripción: Carles Brasó Broggi i Dolors Folch



 

 

 

Manila, 2 de junio de 1576.

"Copia de vna carta que escrive la çiudad de Manila, de las Islas Philipinas, al Visorrey de la nueva España".

            Muy excelente señor. El cauildo desta liudad besa a vuestra excelencia las manos por la memoria que vuestra excelencia siempre tiene de le hazer merçed, y así la ocasión y ocasiones de neçesidad que al presente tenemos es parte para que vuestra excelencia de nuestra parte sea ymportunado.

            Y es que en veinte y nueue de nouiembre, día del señor san Andrés, del año de setenta y quatro vino sobre esta çiudad vn tirano llamado Limahón, alçado de la tierra firme de china, con vna armada de setenta y dos nauios gruesos. El qual, ocho leguas desta çiudad, detrás de vna punta echó en bateles y barcas, que trahía para el efeto, cantidad de gente, la qual embió de noche, y fue dios seruido, según después entendimos, que la propia noche que atrauesaban las barcas y bateles para darnos vn aluazo, tuvieron vna refriega de viento que en esta çiudad no se sintió, con la qual se detuuieron y no llegaron sino de día, y con llegar de día fue tanto el estrago que hizieron, por estar como estáuamos tan descuydados que, aunque venían soldados y naturales de la tierra a dar auiso que venían sobre esta çiudad, marchando por la playa en esquadrones formados mucha cantidad de gente con picas y arcabuzes y otros géneros de armas y muchos artificios de fuego, no lo querían creer, antes hazían burla de quien les trahía las nueuas, porque les pareçía que borneyes no podían venir, que era fama que venían sobre esta çiudad, y el que más yncrédulo estaua era el maese de campo, Martín de goyti, y el gouernador, guido de labezaris; y con este descuydo, y con tener mucha parte de la Artillería desencaualgada y en el suelo y sin fuerte ni muestra dél, porque el que auía hecho Miguel López de Legazpi estaua todo desecho y caydo, llegaron los enemigos sin resistencia hasta las casas del maese de campo, y luego la cercaron, arcabuzeando a los que estauan dentro, le pegaron fuego y mataron al maese de campo, y los demás se escaparon heridos y quemados, y a esta ora salían los soldados de dos en dos y de quatro en quatro, y por yr tan sin orden los enemigos los hazían pedaços, porque luego enpeçó a marchar la gente del tirano con mucha orden para acauar de llegar a las casas del gouernador, la playa en la mano; luego les salió el capitán Alonso Velázquez con doze soldados, donde halló otros tantos, y se les hizo rostro, a lo qual se detuuieron los enemigos y los nuestros les mataron çinquenta hombres y mucha gente herida, y fue Dios seruido que se retirasen los enemigos, y aún se tuvo por milagro muy grande, porque çierto ellos nos pasaran a cuchillo, según la furia que trayan, y esto por la poca gente que auía en esta liudad, porque toda estaua repartida en tres villas y en otras partes, y al presente la que auía era muy poca y enferma, y desa estaua çierta parte della para ir una jornada a la ysla de Vindanao, y a este tiempo ya entraua el armada toda del tirano por el puerto de cauit, questá dos leguas desta çiudad. Luego nos enpeçamos a reparar con unas pipas que ynchimos de arena y vnas caxas de que hezimos vn cercado, en que nos metimos con el artillería que reparamos y los demás pertrechos, que todos eran pocos, sino fuera que puso la misericordia de Dios su mano en embiarnos vn socorro, en que vino el capitán Juan de sauzedo con çinquenta soldados, y esto fue que tuuieron nueua que vna galera que auían embiado a buscar bastimento para sustentar la gente de la villa fernandina, que entonces estaua poblada en prouinçia de Ylocos, la quemó el tirano con toda la gente que yba dentro; hecha esta presa, el tirano pasó a vista de la villa, y el capitán Juan de sauzedo despachó luego dos soldados en vn nauío para dar auyso a esta çiudad que venía vna armada gruesa por la costa, y que estuuiésemos con cuydado. Pero llegó primero el tirano vn día que los soldados, porque en el camino los corrieron y les hizieron dar a la costa y les quebraron el nauío, y así llegaron con el auiso tarde, a causa de venir marchando por tierra y ser el camino largo, que avrá desde la villa fernandina a esta çiudad setenta leguas y de mal camino. Detubiéronse los enemigos vn día, después de auernos dado el primer asalto, en el puerto de cauite, en quemar los cuerpos muertos y curar los heridos y hazer reseña de su gente. En este tiempo tuuimos lugar de hazer el reparo arriua dicho; la noche siguiente, que fue miércoles 30 de nouiembre prima noche entró el capitán Juan de sauzedo con el socorro arriua dicho, y esta misma noche, a las dos de la noche, vino toda la armada del tirano a surgir junto a nuestra çiudad, tanto que las pielas que tiráuamos pasauan gran parte adelante dondestauan surtos; y ellos todo lo que quedó de la noche tirauan en mucha orden gran cantidad de artillería y muchos artificios de fuego, y en siendo que fue de día hechó con sus barcas y bateles la más gente que pudo, y él en persona con ella, y de allí les dio la orden que auían de tener, y luego formaron tres esquadrones y enpelaron a marchar muy en orden. Y a este tiempo estaua el capitán Juan de Sauzedo con cincuenta soldados emboscado, para ver si podía hazer algún efeto, y cierta centinela que estaua en vn nauío dio boces que bajauan muchas barcas del río arriva, y no se podía sauer qué gente era; y además desto estauan en frente de nosotros, ques vn río en medio, más de çinco mil hombres naturales de la tierra con banderas aliadas degollando y matando los seruiçios y esclauos, que se nos huyan de miedo, y fue forçoso embiar a llamar al capitán Juan de sauzedo, y recogernos todos juntos en la estacada o corral que auíamos hecho; y el enemigo empegó a quemar la çiudad como venía marchando, hasta que se puso a tiro de piedra, poco más, y repararon en vnas casas y astilleros questauan junto donde nos auíamos reparado, y enpeçóse luego vna braua escaramuça de más de tres oras; y visto por el tirano el poco efeto que hazía y la mucha gente que le matáuamos, se determinó a arremeter, lo qual hizo repartiendo su gente por muchas partes, y fue el asalto de tal suerte que nos entró por donde estaua vn alférez con vna poca de gente guardando vn puesto, al qual le mataron por salirse de la estacada, y los enemigos huuieron dentrar hasta las escaleras de las casas reales, donde estauan mugeres y niños recogidos y algunos muertos y heridos, que por la mucha priesa que nos dauan no huuo lugar denterrarlos ni de curarlos; pero luego que se supo que auían entrado los enemigos, acudió gente y no escapó hombre de los que pasaron luego; se cantó victoria y se salió contra estotros questauan de frente, que eran muchos en cantidad, y enpeçaron a huyr; fuése dando en ellos de tal suerte que el tirano, biendo que se huya su gente, debía de tener orden y seña las naos, que luego hizieron saltar mucha gente en las barcas y bateles y hazer muestra que venían para el puesto donde estáuamos, que nos fue forçoso bolbernos a la estacada, y el tirano tuuo lugar de embarcarse, y luego se hizo a la bela con tanta orden y conçierto como sino ouiera perdido gente, que çierto le matamos con el día primero más de trezientos hombres con los mejores capitanes que trahía; y con azer toda la diligencia posible, no se pudo sauer qué derrota lleuaua, hasta que vino nueva con vn moro de ylocos y de otros naturales, cómo estaua poblado en Pangasinán, çincuenta leguas desta çiudad, y se fortaleció con tanta breuedad que puso espanto, que por presto que nosotros nos fortaleçimos con vn fuerte, con ayuda de los naturales, que se auían alçado y reuelado contra nosotros, y como auían visto que en tan breve espacio los auíamos vencido, tornaron a ser nuestros amigos, aunque ya auían profanado los templos y quebrado las aras y las ymágines, y degollado puercos y cabras en los altares, y hecho muchas crueldades con los frayles, hasta calentar agua para batiçarlos, diziendo que, pues, ellos baptizaban con agua fría, que era lícito fuesen baptiçados con agua caliente. Luego se mandó recojer toda la gente española que estaua en las demás poblaçiones, y con los naturales amigos para yr contra el tirano se juntó en esta çiudad vna armada de nauíos de la tierra, en que fueron 280 soldados y 1800 naturales y quatrocientos servicios de españoles, y los nauíos eran sesenta y siete por todos. Salió el armada desta çiudad a veynte y vno de março de setenta y çinco, y llegóse miércoles sancto cerca de la boca del río de Pangasinán, y luego se despacharon por tierra dos soldados, y descubrieron el armada y boluieron a dar auyso cómo podía ser asaltada y Juan de sauzedo, que ya era maese de campo, entró en consejo de guerra, y determinóse que luego fuesen tres capitanes, los dos por el río y el otro por tierra, y que si pudiesen tomar algun nauío, que lo truxesen; y sucedió tanbién que se les quemó toda el armada, y se les dio con la gente que yua por tierra, que todos no eran treynta soldados, tres veces asalto, y le entraron dentro del fuerte y le quemaron gran parte del pueblo, y les mataron más de 200 hombres, y les prendieron gran cantidad de mugeres y niños. Pero como el tirano era tan astuto y belicoso, huuo de salir a animar su jente, visto que era poca la nuestra, y que no le entrauan más adentro, porque era la longitud que estaua poblado mil pasos en tres calles, con vna çerca de más de quatro braças en alto de palmas gruesas. Ciertos soldados vinieron cantando victoria, entendiendo que todo estaua hecho, a donde estaua el maese de campo, pero con toda esta nueba embió so-corro a los demás capitanes, y el maese de campo empeçó a caminar con la demás jente, pero ya venía la noche y los capitanes se bolbían con algunos heridos y tres soldados muertos; fue este día de tanto trauajo que no se puede encarecer, porque el sol era grande y el fuego de las casas era mayor, y a esta causa no se pudo hazer más efeto del que se hizo.

            Luego esta propia noche se aprestó el maese de campo con toda la gente para otro día arremeter, y salió con el artillería que lleuaua, que eran dos pieças pequeñas y dos pedreros. Asentó campo en frente del enemigo, y como el tirano vido que no le acometían de golpe, enpeçó a animarse y a tirar su artillería, que era buena, prinçipalmente vna pieça que tomó en la galera, con que nos hizo mucho daño, y hazía más efeto que la nuestra, porquél tiraua a terrero y nosotros a la çerca que tenía y como era tanto el daño que en los nuestros hazía, se determinó retirarse, y esta retirada causó mucho daño, porque se hizo vn poco más abajo de donde estaua el tirano sitiado vn fuerte, y enpeçóse a poner çerco sobrel enemigo, término de çinco meses, en el qual murió mucha gente de enfermedad, y los enemigos con las escaramuças y rrecuentros nos mataron y hirieron parte dellos, y el tirano en este término tuuo lugar de hazer treynta y dos nauíos, en que se salió vna noche de grande escurana por delante de nuestro fuerte, sin tener temor del daño que pudo reciuir, que fue grande. Auía días que no sauía el maese de campo de los enemigos, y salió vna noche a emboscarse con obra de veynte y çinco soldados, y el tirano era astuto y tenía tantas çentinelas y espías, que le huuo de hazer tres emboscadas, y teníale en medio çercado; pero no contento con esto, hizo salir públicamente quinientos arcabuzeros por la puerta de su fuerte; estaua toda la tierra para perderse en vn punto, porque, aunque le fueron al maese de campo tres socorros, no bastó, sino que fue forçado retirarse el agua a la çinta, porque de otra manera todos fueran tomados a manos, porquel tirano se determinó este día de vencer o morir; es esta gente de tal propiedad, que con las armas en la mano son valentísimos hombres, pelean sin temor de la muerte. Después deste día tomó el enemigo tanto ánimo, que luego se aprestó y se salió, como está dicho; el maese de campo le fué siguiendo por toda la costa con cien soldados en diez nauíos, y la demás gente se vino a esta çiudad, porque ya avía nueua que el Rey de Borney venía con vna gruesa armada sobresta çiudad.

            Estando sobre el çerco de Pangasinán llegó vn capitán, llamado Homocón, con dos nauíos, de parte de vn gouernador de china a sauer del tirano Limahón qué se auía hecho, porque se auía escapado de más de cient mil hombres de china que le tubieron cercado, y le auían quemado 300 nauíos gruesos dentro de vn puerto, y el dicho tirano limahón hizo mucha cantidad de barcas pequeñas, en que se salió del fuerte donde estaua, que tenía de costumbre, donde quiera que llegaua. cortar gran cantidad de madera y metella donde se rrecogía, y así se salía todas las vezes que le tenían cercado. Recibióle el maese de campo, Juan de sauzedo, a este capitán chino muy bien, y le hizo mucha cortesía y buen tratamiento, y luego le despachó para esta çiudad de Manila, porquel gouernador, Guido de Lavezaris le honrrase y le diese toda la presa de mugeres y la demás gente que auían tomado en el fuerte de Limahón, para que las lleuase a la china por muestra, y para dar noticia cómo los españoles le teníamos cercado, y la diligencia que se ponía en tomarlo; y visto por el homoncón dijo que quería dar auiso en la china del estado en questaua el tirano, y el gouernador, Guido de lavezaris, determinó que, pues, auía ocasión para comunicarnos con vna tierra tan grande como ésta y de tanta ymportancia para la corona Real, se determinó que fuesen dos frayles y dos soldados, los quales fueron fray Martín de harrada y fray Hierónimo Marín, y se le dio presente para el Rey y gouernadores de china, y que tuuiesen creydo qué gran diligencia se ponía en que el tirano no escapase, pues tanto daño auía hecho en toda la costa de china, que, según la fama, auía muerto más de cient mil hombres por sus manos y quemado muchas çiudades y rouado muchos nauíos de mercaderes, y destos nauíos tuuo noticia de nosotros, y ansí huuo de venir en nuestra busca para destruyrnos y poblar en esta çiudad, porque le auisaron que éramos pocos, y que no teníamos fortaleza ninguna, cobráuamos tributo de los naturales, y ansí, a esta causa, quando nos dio el asalto, trahía su gente en las çeladas vna deuisa o letra que dezía: Morir o poblar; y el dicho Homoncón lleuó los frayles, los quales fueron bien tratados, así por el camino como en la China, porque les enseñaron algunas çiudades y les hizieron muy buen tratamiento, trayéndolos en sillas a los hombros por los caminos donde yban hasta llegar a donde estauan los gouernadores y Virrey, y allí trataron el negocio a que yban, y el virrey y los gouernadores los tornaron a despachar, y les auían prometido dar docientos nauíos bien adereçados para venir sobre el tirano, y los frayles le dijeron que no sería menester, porque ya estaría tomado, y fue al contrario; y el virrey de vna çiudad de china mandó aprestar diez nauíos para que viniesen en compañía de los frayles. Y al tiempo que llegó esta armada ya era huydo el tirano, el qual como no pudo parar en toda la ysla de luzón por el alcançe que le yua dando el maese de po, le fue forçoso yrse a rreparar cerca de china; y como el general, que trahía a los frayles supo que era huydo, mandó despachar dos nauíos de los que trahía para dar auiso cómo el tirano yba la buelta de china, que saliesen a él, pues yua desbaratado, y así salió vna armada gruesa, y le toparon en la mar, y le dieron batalla, que así se puede dezir, y se huuo descapar en dos nauíos la buelta de çián. Reciuióse el armada que trahía a los frayles en esta çiudad con mucha fiesta y regocijo, y el gouernador les hizo mucha cortesía y buen tratamiento; ellos trahían presentes de pieças de seda y de algodón y cauallos y tirasoles para el gouernador y capitanes y soldados, aunque todo el presente era de poco momento. Estuvieron en esta çiudad seys meses, y como son tan fundados sobre ynterés esta jente y la tierra estaua pobre, ellos entendieron que auían de lleuar las manos llenas, enpeçaron a la partida a hazer muestra de enojados y a desbergonçarse en palabras y casi en obras, y todo se çufría por ver si se puede hazer amistad de veras con ellos. Trahía esta armada 500 hombres para servicio desta çiudad, si fuera menester, pagados por seys meses. Ellos se despacharon a veynte días del mes de abril, y los frayles se bolbieron con ellos por ver si podían hazer algun fruto en que se siruiera Dios Nuestro señor y su Magestad.

            Sobre todos nuestros trauajos llegó a esta ciudad a 20 de mayo de 76 la más triste nueba y de mayor desconsuelo que se puede ymaginar para nosotros, y fue quel nauío Spíritu Sancto se perdió a la entrada destas yslas con toda la gente sin escapar hombre, porque tenemos noticia que auían escapado algunos y los naturales los alanceauan a la lengua del agua; con estos naufragios y calamidades biuimos en estas partes tan remotas, especialmente las demasiadas amenaças de los reyes de borney, porque se tiene noticia que se confedera con cián y Patán y con otras poderosas naçiones, sin tener socorro alguno sino es el de Dios nuestro señor y del que vuestra excelencia nos á de embiar, y así confiamos que conforme a esta demasiada neçesidad y graves trauajos y peligro grande en que queda la tierra, v. excelencia nos socorra con toda la mayor breuedad posible, pues sin auer estas ocasiones v. excelencia á socorrido a esta tierra de todo lo neçesario; y así suplicamos a v. excelencia sea seruido de socorrernos con las cosas siguientes:

            Suplicamos a v. excelencia nos mande embiar socorro de gente, pólbora, plomo en gran cantidad, arcabuzes y piquería, porque de todo esto ay acá grandísima necesidad, no mirando al poco aprouechamiento que destas partes va a su Magestad, porque todo el tiempo que hemos estado en estas partes se nos á ydo al prinçipio con los naturales en hambres y trauajos, luego la guerra de los portugueses, que fue de mucho trauajo, agora, la que se á ofrecido deste tirano que nos á puesto en la demasiada estrecheça en questamos, y de todo esto v. excelencia sea seruido de mirar la necesidad en que quedamos, y de hazello v. excelencia, como así lo suplicamos, su Magestad lo terná por bien, pues todo lo que v. excelencia es seruido de hazer, su magestad se sirue con ello.

            Suplicamos a v. excelencia que para el despacho de las naos, que de acá ban, mande embiar xarçia de toda suerte, cables, alquitrán y sebo, porque de todo esto acá se carece, y de no auello ban los nauíos mal adereçados y así arriban algunas beçes.

            El señor gouernador embió al sarjento mayor, Juan de morón, a descubrir las minas de la prouincia de Yloco; halló el camino áspero y trauajoso; está veynte leguas la tierra adentro; es poca gente la que abita en ellas y tienen gran falta de comida; están hondas de treynta, quarenta y çinquenta estados; sacó metales de las minas que le parecieron mejores, y se embían a v. excelencia para que allá se haga la ynspiriençia. Y a la vuelta, que venía, halló a los Religiosos que yban a la china, que los capitanes del armada que los llebaban los hecharon a la costa de Yloco, que fue el menor daño que les pudieron hazer, de donde se ynfiere que nos an de ser malos amigos y an de procurar hazernos el daño posible, porque hasta vna lengua natural de la China, que los Religiosos llebauan, le maltrataron a açotes, questá para morir, y mataron dos chinos que de acá llebauan, que eran de los de limahón, porque no huuiese quien diese verdadera relación del suceso del tirano, y por otras causas de bárbaros que a ellos les pareció.

            El hornamento, que v. excelencia nos hizo merced de embiar para la yglesia mayor desta çiudad, se dio al monasterio de señor san augustín, por mandado del gouernador, a causa de que se les auían quemado quando el suceso de limahón los que auía; suplicamos a v. excelencia sea seruido proueernos de otro para la yglesia, que no tiene ninguno. Guarde nuestro señor la muy excelente persona de v. excelencia y estado acreçiente. De manila y de junio dos de 1576 años. Muy excelente señor. De v. excelencia fieles seruidores. Gaspar Ramírez. Andrés cauichela. Andrés de mirandaola. saluador de aldaue. Hernando lópez de león. Antón Alvarez grado. Marcos de herrera. Alonso beltrán, scrivano de su magestad.

AGI, Aud. de Filipinas, 84