Autor: DASMARIÑAS, Gómez Pérez
Título: Carta del Gobernador de Filipinas Gómez Pérez Dasmariñas á S.M. Dice que los portugueses se quedaron con una nao que envió á Macán por municiones
Lugar y fecha: Manila, 31 de Mayo de 1592
Localización: Archivo General de Indias
Signatura: Filipinas 18-B
Extensión del documento digitalizado:
886 palabras / 4715 caracteres

Localización y transcripción: Manel Ollé Rodríguez


Carta del Gobernador de Filipinas Gómez Pérez Dasmariñas á S.M. Dice que los portugueses se quedaron con una nao que envió á Macán por municiones

Señor

Ya tengo escrito á V.M. como, por no haber cuando aquí vine en los almacenes de V.M. una libra de pólvora ni salitre ni cobre ni otras municiones, las cuales solían traer los chinos y ya no los traen porque les ponen en sus tierras pena de muerte si las sacan de ella, y por no haber artillería, envié á Macán una nave por estas y otras cosas necesarias para este campo, con el traslado autorizado de la orden y licencia que para ello tengo de V.M. Y una real Cédula original del trato y buena correspondencia que V.M. manda que tenga esta plaza con aquella y la India y que nos ayudemos y favorezcamos uno al otro y otras cartas mías para el Capitán Mor de allí y la comunidad y -roto- de Macán muy gratas. Y asimismo he escrito á V.M. como de Macán habían embargado la nave, gente y el dinero de las municiones de este campo de V.M. Y el que habían envíado algunos vecinos de esta ciudad debajo del seguro y orden de V.M. con que de aquí salió la nave y se entendía la querían enviar ó habían enviado á la India oriental y tratado muy mal á los españoles como si fueran enemigos, porque aquello es subordinado á la India, paréceles que son de diferente Rey y señor que los de aquí. Estando pues en este estado, sin que de la nao se entendiera ni tuviera más nueva, sucedió que aportaron aquí unos mercaderes portugueses que habían ido desde Macán con don Juan de Gama á México y traían de lo procedido de aquel viaje mucha plata, aunque con orden y aprobación de la audiencia de México y, viendo que desde el principio aquel viaje fue descaminado y que lo más de esta plata era de personas de Macan, que se habían alzado allá con la de las municiones y de vecinos de esta ciudad, acordé á mi instancia y requisición de ellos embargar aquí este dinero hasta quede allá me desembarazacen y enviasen la nave, municiones y dinero de esta república; y salió bien, porque luego que se tuvo allá este aviso enviaron aquí la nave que estaba ya apunto para despacharla á la India con toda la gente y dinero, la cual llegó á este puerto en salvamento á principio de marzo pasado, y trajo las municiones de V.M. á tiempo que había harta falta de ellas, lo que acerca de esto se me ofrece es lo que ya tengo escrito á V.M. que es tal desórdenes no proceden sino de ser el que está en Macan capitán de viaje, y como allí va por gratificación de servicios para ser aprovechado de algo, procura en aquel breve tiempo hacer su negocio lo mas presto que pudiere, atendiendo solo á su interés y ganancia y no á lo que conviene al buen gobierno y entereza de justicia. El que está allí no tiene la fuerza necesaria por estar impedida de cuatro ó seis hombres poderosos que como tienen más hacienda, gente y criados se salen con cuanto quieren teniendo mano en todo sin que esté en la del capitán Mor poderlo remediar así por tener el remedio tan lejos como porque mañana viene otro que lo deshace todo y por esto digo que convendría que el capitán de allí viniera por tres ó seis años para que tuviese la tierra quieta y castigase los que lo merecen.

Cuanto al trato y prohibiciones que V.M. tiene puestas de que castellanos no vayan á tratar á Macan ni por la vía de la India y que tampoco los de aquella carrera no se derroten ni entren en ésta ni vengan á Manila ni vayan á México ni al Perú digo que de esto no hay que innovar cuanto esta república porque sin ir á Macan por mercaderías ella tiene las que ha menester que vengan por mano de portugueses y que si V.M. abriese puerta aquí desde Macan ú otro puerto de China puedan ir mercancías derechamente á México las mercaderías caras si allá concurriesen con las de portugueses no podrían haber salida de ellas y se perderían absolutamente el trato de aquí con que vive este reino y plaza que tanto importa al servicio de Dios y de V.M. que se sustente y crezca por las grandes esperanzas de la vecindad y frontera de los poderosos reinos de la China, de cuya conquista por no tener hasta ahora orden ni motivo de V.M. para tratar de esto diré eso solamente: que su grandeza es mucha y su riqueza inestimable, así lo que es renta como lo que de ella hay amontonado y atesorado demás que en temples, frutos y riquezas de la tierra refiere que es de las abundantes, fértiles y populosas y regaladas que tiene el mundo y la gente bien se sabe que es flaca y mal armada y menos diestra en cosas de guerra.

N.S. guarde á V.M. por muy largos años como la cristiandad lo ha menester. En Manila 31 de mayo 1592.

Gómez Pérez Dasmariñas. -rúbrica-.