Autor: COBO, Fray Juan
Título: Libro chino intitulado Beng Sim Po Cam, que quiere decir Espejo rico del claro corazón o Riquezas y espejo con que se enriquezca y donde se mire el claro y límpido corazón. Traducido en lengua castellana por fray Juan Cobo, de la orden de Santo Domingo. Dirigido al príncipe Don Felipe nuestro Señor
Lugar y fecha de emisión: Manila, 1593
Localización: BNM
Signatura: Manuscrito 6040
Extensión del documento digitalizado:
30.403 palabras / 164.212 caracteres

Localización y transcripción: Manel Ollé Rodríguez


Libro chino intitulado Beng Sim Po Cam, que quiere decir Espejo rico del claro corazón o Riquezas y espejo con que se enriquezca y donde se mire el claro y límpido corazón

Traducido en lengua castellana por fray Juan Cobo, de la orden de Santo Domingo. Dirigido al príncipe Don Felipe nuestro Señor

Al Príncipe Don Felipe nuestro Señor

La religión de Santo Domingo ofrece a V.A. como en parias las primicias de las riquezas de aquel grande reino de la China. Juzgan los chinos por sus grandes y verdaderas riquezas, no el oro, ni la plata, ni las sedas, sino los libros, y la sabiduría, y las virtudes y el gobierno justo de su república: esto estiman, esto engrandecen, de esto se glorian y de esto tratan en sus conversaciones la gente bien compuesta (que es mucha). Ofrece, pués, a V.A. la religión de Santo Domingo este libro chino, traducido en lengua castellana, el cual es como una colección y cadena de muchas sentencias de filósofos chinos, todas de materias y virtudes morales; pretendiendo aquí ajustar al hombre con la ley de la naturaleza y guiarle a la perfección y entereza que la lumbre natural nos descubre. El primer libro que en el mundo se ha traducido de lengua y letras chinas en otra lengua y letras es éste. Y es orden de la sabiduría de Dios que el primer libro de aquella nación se tradujese en letras y lengua castellana, y por fraile de religión castellana, cual es la de Santo Domingo; religión nacida en Castilla, de padres castellanos, criada (por usar el término de Isaías) a los pechos y en los brazos y palmas de los catolicísimos Reyes de Castilla; y que se ofrezcan estas primicias a V.A., príncipe heredero de Castilla, queriendo la Providencia divina que esto nos sea un pronóstico de que aquel grande y admirable imperio ha de venir, las manos puestas, suplicando a su Magestad el Rey nuestro Señor, y a V.A. le reciba debajo de su amparo y le envíe la luz de fe de que (por la misericordia de Dios) goza España, y les comunique pacífica y amorosamente esta sabiduría y ciencia del Cielo, y las altísimas virtudes y gobierno divino que en sola la iglesia católica y en sus hijos se hallan. En vano se trabajaron los filósofos griegos y los romanos y los chinos, pretendiendo con sus discursos vencer en el hombre todo lo que nace del cuerpo, y encumbrar la alma y la voluntad racional hasta que se posea la entereza y la perfección que el espíritu pide. Esta victoria a sola la fe, vivificada con caridad, y a la gracia, y a los brazos y ayudas eficaces del Omnipotente es debida. Pónense ahora ya a los pies de V.A. las riquezas de ciencia y de sabiduría y de virtudes chinas, pidiendo a V.A. que desee y procure enviarlos las verdaderas riquezas de fe y Evangelio, de las virtudes cristianas y de la ciencia de los santos. Tradujo este libro el padre fray Juan Cobo, de la orden del glorioso padre Santo Domingo, varón muy docto, y en la vida verdaderamente apostólico, Obispo que fué electo de una iglesia de las Filipinas; y yo, como único compañero y amigo suyo en la predicación de los chinos, ofrezco en nombre suyo y en el de toda mi sagrada religión a V.A. este libro. La primera traducción de libro chino en otra lengua, y también la traducción primera de la doctrina cristiana en letras y lengua china este santo hábito la ha hecho; y la primera iglesia donde pública y pacíficamente se predica a los chinos la fe y el Evangelio, y se les administran los santos sacramentos en su lengua, como en Madrid en la castellana, este santo hábito la edificó; la primera predicación de la fe y Evangelio en los tribunales y pueblos de allá de la China quiso Dios que este santo hábito la hiciese, con ayuda todo de Nuestra Señora del Rosario, en cuyo título y nombre fundó la Orden su Provincia en las Filipinas. Esperanzas en Dios y en su Madre Santísima, que dará a su Majestad del Rey nuestro Señor, y a vuestra Alteza victoria cumplida de los enemigos de la fe, y se podrá con grande atención tratar la conversión del gran Reino de la China, la cual ha de ser en gran gloria de Dios y en grande honra de la Corona de Castilla. Guárdenos Dios al Rey nuestro Señor y a vuestra AIteza en su gracia, y en salud y en contento, conforme al deseo de la orden de Santo Domingo; que cierto el deseo es tal, que se puede piadosamente creer que siempre que los preIados dan de nuevo el hábito de Santo Domingo a algún novicio debe el glorioso Padre de procurar allá en el Cielo que Dios dé a sus frailes otro hábito en el corazón de amor y afición al Rey nuestro Señor y a los demás progenitores de vuestra Alteza, y a vuestra Alteza y a toda su casta y Casa Real. De Santo Tomás de Madrid, 23 de diciembre de 1595. fray Miguel de Benavides.


Libro intitulado Beng sim po cam en el cual se contienen muchas sentencias colegidas de difererentes autores por el Doctor Lip Pum Huan para utilidad de los que de aqui en adelante quisieren aprender. Impreso en la ciudad de Bulim.

Al príncipe Don Felipe Nuestro Señor

Prólogo del impresor

Los hombres de este mundo, que han sido engendrados y habitan esta región media del mundo, y han recibido los beneflcios del Cielo y de la Tierra y de otros hombres, y tienen conocimiento y razón de todas las cosas, están obligados a agradecer al Cielo que los cubre y ampara, y a la Tierra que los sustenta, y al sol y luna que los alumbra, y al Supremo Señor que de la agua y tierra fabricó los primeros padres, y a los santos y sabios que fueron los primeros que nos enseñaron para poder hablar y tratar conforme a razón. Quien poco aprende poco sabe: el corazón oscurecido no tiene conocimiento de las cosas. Y aunque los hombres de su natural sean hábiles y sepan, con todo, siempre es menester aprender de los maestros.

En el principio, cuando el Reino Chino se se llamó Hec, siendo Rey Hec Unone, en oyendo este Rey alguna buena palabra, luego la reverenciaba ¿Por qué la gente ordinaria no la ha de reverenciar? Todos los libros que los antiguos doctores nos dejaron, cuantas palabras dijeron, todo fué por querer enseñar a los hombres el modo de vivir. En este tiempo los hombres gastan la vida vagamundamente, y los que estudian como deben son los menos: y de éstos, los que agora estudian, todo se les va en estudiar los libros del gobierno para ganar de comer y apenas hay quien aprenda los libros que enseñan vlrtud y bien vivir; por lo cual en este tiempo muchos son los que siguen el mal y muy pocos son los que siguen el verdadero bien a que están obligados.

El libro intitulado Sec si hi enbun, y otros muchos a este modo, son los que corren por toda la tierra, y los hombres de este tiempo lo que quieren es a los que hablan bien y con mucho orden, y éstos dicen que son los buenos libros; y no saben estimar éste cuya doctrina es para todo tiempo buena, ansí en el tiempo antiguo como en el presente; y ansí ponen los hombres en dudas de cual doctrina deban escoger.

Muy pocos quieren agora oir la doctrina de los primeros sabios y santos, la cual para cada día es de provecho, porque no quieren conformarse con la razón ni con su estado, sino vivir a sus antojos, con ser ansí que al que hace bien y al que hace mal le responde infaliblemente e] premio o el castigo, y no sabe la hora señalada para su riqueza y prosperidad ni para su pobreza y miseria, ni para estar hecho o deshecho, robusto o pujante, flaco o necesitado; por lo cual de la mañana a la noche ha de estar como el que pisa sobre el hielo muy delgado con miedo de hundirse, pensando siempre lo que es justo y razonable, pues el mal viene de vuelo y ello mismo se deshace como el hielo.

Lo que está en el corazón sale por la boca y vése en las obras, porque las palabras y obras se están siempre mirando. En este libro van como encadenadas o ensartadas todas las buenas sentencias que sirven para encaminar los hombres en todo lo que hicieren.


Libro del espejo precioso del claro y limpio corazón

Capítulo 1

De que se ha siempre de ir juntando virtud a virtud.

Conchu dice: a quien hace bien, el Cielo le paga y le da bienes. A quien hace mal, el Cielo le paga dándole males.

El libro llamado Sio Su dice: a quien obra bien, desciéndenle de lo alto cien bienes, y a quien hace mal, desciéndenle de lo alto cien males.

Usinon dice: quien junta virtudes a virtudes, encuentra con la virtud; quien allega vicios encuentra con el vicio. Considera esto con mucha atención y despacio, porque el Cielo no yerra en sus disposiciones. La virtud tiene virlud por pago y el vicio tíene mal por pago, y si acaso no se ha dado el pago, es porque aún la hora no ha llegado. Quien en toda la vida obrare bien, el Cielo le añadirá bien sobre bien; pero el ignorante y que no lleva las cosas por cuenta ni razón recibirá trabajos y desventuras.

A todo el bien o mal que hiciéremos desde el principio hasta el fin le corresponde su paga, y por alto que vueles, y por lejos que huyas, no te podrás esconder. Si quieres ir a alguna parte a esconderte, si mientes o dices verdad, tu pensamiento lo sabe. ¿Para qué preguntas de quién te vino el bien o el mal?

El bien y el mal, del principio al fin tienen su pago, y tan cierto suele ser venir presto como tardarse. En medio de tu ociosidad y descanso piensa lo que hubieres de hacer en toda tu vida, señalando el bien para que no se te olvide, y dando de mano a lo malo. En medio y dentro del sosiego y silencio piensa y concierta lo que has de hacer, y cada dia siempre haz fuerza y apremia tu único corazón para caminar por el camino de la verdadera razón; y si esto hicieres, dicho se está que ni tú harás mal contra el Cielo ni el Cielo te agraviará a ti.

El libro llamado Hec dice: a la casa del que junta virtudas a virtudes necesariamente le sobrarán bienes, y la casa del que junta vicios necesariamente tendrá afrentas colmadas.

E] Rey Anchanlier, muriéndose y dando el gobierno a su sucesor, le dijo: el mal, por pequeño que sea, no le hagas; y el bien, por pequeño que sea, no le dejes de hacer.

Chon chu dice: un solo día que no meditares en la virtud dicho se está que se te levantarán y nacerán muchos pecados.

El maestro Sei sam dice: escoge !a virtud y apriétala en tu mano, y cada día con grande cuidado y diligencia persevera en ella. Cuando los oidos oyen virtuosas palabras no se tornan a los tres males; cuando el hombre tiene voluntad de la virtud, necesaria cosa es que el Cielo le siga.

El libro Tien cogu dice: seguir la virtud es como subir la cuesta; seguir el mal es como caerse un monte hacia abajo.

Taicon dice: necesario es que desees con muchas veras la virtud y del vicio no recibas contento.

Ganchu dice: la virtud consigo se trae el provecho, y el vicio consigo se trae la destrucción; por lo cual el hombre virtuoso pone todo su cuidado en la utilidad de la virtud, y guárdase con recelo de la destrucción; no busca honrosos nombres, mas ahuyenta de sí la deshonra.

Taicon dice: hase de mirar la virtud como el sediento las aguas, y para oír el vicio hémonos de hacer sordos; la virtud es el último contento, y la razón de la suma grandeza.

Ma ovan dice: vivir bien, toda la vida aún no llega; mas obrar mal un solo día, luego el vicio es tanto que sobra.

Ganchu dice: el hombre virtuoso, si ve un divisible de virtud, no lo deshecha, y una briznilla de vicio, no la admite.

Hec dice: si se habla una palabra buena, de cien leguas le responden; y si se habla palabra mala, de cien leguas le contradicen. Los que dentro en su corazón tienen la rectitud no tienen necesidad de preguntar los sucesos de su fortuna; y quien se puede arrimar a su estado y conformarse con él no tiene necesidad de preguntar su hado; y si quieres tener buena ventura, no hagas cosas con que la tengas mala.

U Maoncon doctrinaba así su casa: si allegas oro para que tus sucesores lo hereden, ellos aún no serán para poder mirar por ello; si juntas libro a libros para que tus sucesores los hereden, ellos aun no podrán leerlos. Mas la virtud es muy distinta; porque, si acumulas virtudes y haces bien a otros, mirando a lo que pasa en medio del otro siglo, dejarás herencia para tus sucesores y ayudarlos has por largos años. Cuando el corazón del hombre es bueno y la fortuna buena, todo el bien le viene de presto y es como el árbol temprano cargado de fruta y flor. Si el corazón es bueno pero la fortuna mala, tendrá en su vida una moderada hartura. Cuando la fortuna es buena y el corazón malo, la misma fortuna teme y con dificultad favorecerá al tal hombre; y, en fin, si el corazon y la fortuna todo es malo, miserias y trabajos tendrá el tal hombre que le sigan derechamente hasta la vejez.

Renhen lioc dice: el que a sus descendientes deja por herencia la entereza en la virtud y firmeza en ella, y la obediencia a los padres, déjales como se multipliquen; mas quien los deja heredados en falsas mañas, déjales con qué mueran y se acaben. El que se modera en recibir dádivas es hombre fuerte; el hombre virtuoso, él mismo se apoya y sustenta en el bien; haz bien a todos, y mucho, y trátalos amigablemente, porque mientras los hombres viven, ¿que lugar hay donde no se puedan encontrar? No trabes enemistad con nadie, porque el camino es grandemente estrecho y te encontrarás con tu enemigo y no te podrás apartar a un lado para no caer.

Chonchu dice: quien para mi fuere bueno, yo también seré bueno para él, y aunque alguno sea maIo contra mí, yo he de ser bueno para con él. Si yo no hago mal contra nadie, podrán los hombres no ser malos contra mí.

Lochu dice: el virtuoso es maestro del que no lo es, y el vicioso es materia donde el virtuoso saca utilidad. El hombre manso hace ventaja al bravo, y el blando hace ventaja al duro; ansi como la lengua no se gasta, pero los dientes duros son los que se quiebran.

Aycon dice: el hombre piadoso vive largos años, y el malo e inquieto en breve tiempo muere.

Lochu dice: el hombre bien morigerado para seguir la virtud es como el agua, la cual, estando represada se puede hacer subir a los montes, y subir por cima de la cabeza. Puede tomar forma cuadrada y forma redonda y forma torcida, conforme al vaso do la echa; ansí el hombre virtuoso es amigable y no duro, suave y no áspero, como el agua, que de su naturaleza no hay cosa debajo del Cielo más blanda ni más suave de tocar; ansí es mejor la blandura y mansedumbre que la dureza y aspereza.

El libro llamado Ren en dice: de todos los hombres que quieren dejar heredados a sus hijos y nietos en grandes oficios y rentas, de diez partes, las nueve son malos; mas quien se diere a hacer bien a otros, tendrá después quien le favorezca a él. Quien hace bien a otros, a sí mismo hace bien; quien cada día se ocupa en hacer bien a otros, cada momento nace en su corazdn la virtud. Tanto bien has de hacer a otros, cuanto llegaren tus fuerzas. Entre mil doctrinas y diez mil libros, los mejores son los que tratan de la obediencia de los padres, y de la justicia y buena orden; y encima del Cielo y acá bajo entre los hombres, lo mejor es hacer bien a todos.

Faysen can dice: el mal y el bien no tienen puertas, sino el mismo hombre llama al mal y al bien; el pago síguese al bien y al mal, como la sombra al cuerpo. Digo, pues, cuando en la virtud del hombre se despiert.a algún bien, aún antes que lo ponga por obra. luego el buen espíritu está en su compañía, y sigue a este buen deseo; y cuando en la voluntad del hombre se despierta algún mal, aún antes que llegue a ponerle por obra, luego el mal espíritu está en su compañía y sigue al tal mal deseo. Quien hubiere vivido mal y después se arrepiente es menester por mucho tiempo hacer obras dignas de loor, y ansí se podrá decir que se mudó del mal en bien.

En un templo llamado Tangac siang tey está escrita esta doctrina: el Cielo y la Tierra no son parciales; el claro espíritu descubre los secretos; y no por razón de los sacrificios que se hacen, descienden los bienes, ni por dejar de sacrificarnos vienen los males.

Quien tuviere favor guárdese de apoyarse en él todo cuanto puede, y el que tuviere bienes guárdese de gastarlos hasta acabarlos, y los pobres y necesitados no sean oprimidos cuanto pueden serlo; porque favor, riquezas y pobreza el Cielo y la Tierra los traen a la redonda y, en dando la vuelta, vuelven como al principio; por lo cual el que un día obrare bien, aunque el bien no haya llegado a su perfección, pero el mal de suyo se sigue, que luego se ha de ir lejos; y quien un día vive mal, aunque el castigo no haya llegado, pero en fin, la virtud de suyo se sigue, que se ha de ir lejos.

El hombre que vive bien es como las hierbecitas de los huertos en el verano, que no se echa de ver cuando crecen, pero cada día se van haciendo mayores. El hombre que vive mal es como la piedra de amolar, que aunque no se ve lo que se gasta, pero cada día viene a mayor disminución. Querer mal para otros y descanso para sí es cosa prohibida. Un indivisible de bien que sea, aún eso, hace para hacer bien a otros; y si fuera cosa mala, aunque sea una cosa imperceptible, procura que no se haga. Quien en e] vestido y comida se conforma con su suerte de suyo se tiene él contento. ¿Para qué cuentas la fortuna y para qué preguntas tu suerte? Oprimir a los hombres, eso es lo malo; mas perdonarles y subjetárseles, eso es lo hueno. La red del Cielo es grandísima, y la paga vendrá con gran velocidad; Cree y oye mis palabras, porque los espíritus le reverencian, y los del otro siglo temen y se rinden.

El maestro Con chier dió esta regla para sus hijos y nietos: tres grados hay de hombres: el más alto es de aquellos que, aunque no tengan quien los enseñe, llegan a la virtud: el segundo estado es de los hombres que, ayudados de maestros, en fin vienen a ser virtuosos; el último grado es de los hombres que, aun enseñados, no llegan a la virtud. Los primeros, ¿quién son sino los maestros de los hombres? Los segundos, ¿quién son sino hombres sabios? Los postreros, ¿quién son sino ignorantes? El bueno habla buenas palabras, el malo, malas. Los ojos de los buenos no miran a las mujeres, si no es vergonzosa y honestamente, ni sus oídos oyen palabras descompuestas, ni su boca habla palabras desordenadas, ni sus pies pisan tierra no debida; no tienen amistad con los no virtuosos, y lo que no pueden recibir conforme a razón no se atreven a recibirlo. Júntase el bueno con los sabios, como son rosas olorosas; da de mano a lo malo, como quien teme víboras y basiliscos; y si alguno dijere que el que estas cosas tiene no se ha de llamar bueno, yo no lo creeré. El malo no trata verdad en lo que habla; en sus obras y en sus descansos trata cautela y traiciones; cuanto quiere, todo es interés, y esta apariencia exterior y pecados; sus codicias son mujeres, deleites y hacer mal; aborrece a los buenos como a mortales enemigos; esle necesario el castigo como el comer, y beber, y el menor castigo que merece es la muerte, y el mayor ser destruída y acabada toda su casa y linaje; y si alguno dijere que este tal no se ha de llamar mal homhre, yo no lo creeré.

Fo amus dice: el hombre bueno obra virtuosamente, y ni un solo día está su alma satisfecha. El malo obra mal y tambien ni un solo día está su alma satisfecha; tú y todos los demás, ¿cuál queréis ser destos dos géneros de hombres, o el bueno o el malo?

Chousu dice: en un reino llamado Chocoe no había cosa preciosa, sino la virtud era su riqueza y tesoro.

Conchu dice: quien mire lo bueno ve que le falta mucho para el sosiego cumplido, y quien mira al mal vive con recelo como quien mete la mano en algún agua hirbiendo. Quien mira a los sabios piensa cómo será igual a ellos, mas quien mira a los necios él mismo dentro de sí escarmienta.

Capitulo 2

De la razón del Cielo

Venchu dice: quien obedeciere al Cielo permanecerá, y el que desobedeciere morirá.

El libro Rinsu dice: quien sigue y obedece a la razón del Cielo no pretende interés, pero no le falta interés, quien sigue la voluntad de los hombres pretende interés y no le consigue, sino lo que alcanza es su destrucción.

Chucar bu hou dice: concertar los negocios está en manos de los hombres, pero el acabarlos y perfeccionarlos está en el Cielo La voluntad del hombre dice ansf, y la razón del Cielo dice pues no ansf, pues no ansí.

El maestro Concher si au dice: el Cielo oye en el silencio, cuando no suena voz alguna. Es altísimo, ¿en qué lugar le buscarás? No está muy alto, ni está lejos, sino dentro del corazón del hombre. Si el corazón del hombre tiene algún pensamiento, el Cielo lo sabe todo; si el bien y el mal no tuvieren su pago, el Cielo y la tlerra se mostrarán parciales y no justos.

Huntei enseña: si entre los hombres se habla alguna mala palabra, el Cielo la oye como si hubiera sonado un gran trueno; si en lo más secreto de tu corazón ofendes a tu corazón, los ojos del espíritu son como un relámpago.

Jion haulio dice: quien ofende a los hombres necesario es que él mismo ofende a su corazón; quien ofende a su corazón necesario es que él mismo ofende al Cielo. Es injusto ofender su mismo corazón; a los hombres podremos hacerles daño, pero al Cielo ningún daño se le podrá hacer; a los hombres podremos engañarlos, pero no podremos engañar al Cielo. El hombre de este mundo que quiere engañar a los hombres claramente captiva y oprime.a su propio corazón, y quien a su propio corazón ofende, ofende al Cielo. Y no digas: el Cielo no lo sabrá; porque está sobre el alero del tejado de tu casa y al punto es necesario que lo oiga. Si dices que no lo oirá, pregunto: de los pasados y presentes, ¿quién hay que se le haya escapado? Aunque el Cielo esté muy sosegado con su color azul, y calla y disimula, no por eso le ofendas, pues antes de tener nosotros el deseo, ya él lo sabe. Aconseja a los hombres que no hagan cosa con que ofendan a su corazón, porque de los pasados que se fueron y de los que han venido al tiempo presente, ¿quién hay que se le haya escapado?

Hombres hay buenos y hombres que ofenden a otros; mas el Cielo no ofende a nadie. Hombres hay malos y hombres que atemorizan a otros, mas el Cielo no teme a nadie. La voluntad del hombre es mala, y el Cielo no yerra. El Rey Cielo no echa en olvido a los que tienen el corazón que sigue razón, ni olvida a los que honran a sus padres, ni a los hombres de buena voluntad, ni a los que tienen corazón dado a la virtud.

El libro llamado Ecti dice: si los pecados y desconciertos llegaren a colmo, necesariamente el Cielo ha de castigar con su espada.

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Chiochu dice: viviendo mal los hombres bien podrán tener honroso nombre entre los hombres sin que ellos le hagan mal; mas el Cielo no dejará de reprenderle y darle en rostro porque no quiso seguir el bien que le aconsejaron. Quien sembrare calabazas cogerá calabazas, quien sembrare arvejas cogerá arvejas; y la red del Cielo está muy extendida, y ninguno se podrá escapar de ella. Quien ara hondo y siembra somero tiene mala cosecha. Quien quiere bien para si y mal para otros no ha de tener cierto el pago.

Conchu dice: el que ofende al Cielo no tiene que andar pidiendo mercedes.

 

Capítulo III

De la predestinación y prefinición de las cosas

Chuhe dice: la muerte y la vida tienen su prefinición, y la riqueza y prosperidad todo está en el orden del Cielo.

Benchu dice: uno manda hacer algo y otro manda dejarlo de hacer; mas el hacerlo ni el dejarlo de hacer no es cosa que los hombres puedan, hasta e] trago que se bebe y el bocado que se come todo está antes predestinado. Todas las cosas tienen su suerte determinada, y quedaránse en vacío los hombres que las quisieren mudar. Ninguna cosa se concluye porque las cosas sigan con necesidad el consejo humano sino todo se concluye y se ordena conforme está determinado y prefinido.

El libro Ren hen dice: no hay que fatigarnos en hacer fuerza a las cosas, pues ya está determinado lo que ha de ser. No es tal el que puede cual el que tiene ventura, ni el prudente cual el bien afortunado. Los infortunios no se podrán evitar por industria ni arte; ni los bienes podrás alcanzar por muchos ruegos.

Sousu dice: aunque veas los trabajos, no son fáciles de evitar; y aunque veas las ganancias, no son fáciles de haber.

Rionlli dice: Aun estando cercana la ganancia, no es fácil el haberla; y estando cerca los trabajos, no es fácil el evitarlos.

Chonchu dice: quien sabe qué cosa es preordinación, aunque vea el interés, no se le regocija el alma; y aunque la muerte esté cercana, no se entristece. Con lo que alcanza a saber un día pasa aquel día, y con lo que alcanza a ver una hora, pasa aquella hora; que vaya apriesa, que vaya despacio, las cosas estan determinadas, tienen muchos caminos. Llega la hora de la prosperidad y lleva a los hombres a las Casas Reales; pasa la rueda, viene un rayo y quiebra los escudos honrosos y acábase todo.

Lierchu dice: las casas de los hombres necios, sordos y mudos están prósperas y ricas; las de los sabios y de agudos ingenios están pobres; el año y el mes, el día y la hora señalados vendrán por su cuenta, según esta prefinido, y no por la voluntad humana.

 

Capítulo IV

De la honra que se debe hacer a los padres

Su dice (es afecto que pone para decir las cosas de grande importancia): al fin mi padre me engendró y mi madre me trajo en los brazos y les fuí causa de muchos llantos y tristeza y me criaron con mucho trabajo. Si quiero pagar, esto es muy grande el bien que he recibido, y el Cielo es infinito.

Conchu dice: todo cuanto somos, hasta los pelos de la cabeza y pellejos de la carne, recibimos de nuestros padres, y el no echar a mal ninguna cosa que de ellos recibimos es el principio de la obediencia. Ser hombres, seguir la razón, cobrar nombre para los siglos venideros, para que sean honrados nuestros padres, es el fln donde llega la honra paternal. El hijo obediente sirve a sus padres mientras viven, respétalos, hónralos. y susténtalos con mucho contento. Cuando enferman, duélense de ellos; después de muertos, los lloran y ofrecen sacrificios; por lo cual, quien no quiere bien a sus padres y quiere bien a otros, es de falsa crianza. El hijo virtuoso sirve y obedece a sus padres, por lo cual será hombre recto y será promovido para servir a los Reyes. Quien sirve a sus hermanos mayores es hombre obediente y será promovido para servir a otros grandes. Quien gobierna su casa conforme a razón tendrá prudencia y será promovido para gobernar a los demás.

Rienlei dice: el hijo que está en casa de su padre, si sale fuera, ha de decirlo, y volviendo ha de ir luego a ver a su padre. A qualquiera parte que fuere, ha de ganar su comida; cualquiera cosa que estudiare, ha de ser cosa útil; hablando, no ha de hablar como viejo al que tuviere doblada edad más que él; hale de servir como a padre; al que tuviere diez años más, revenrenciarle como a hermano mayor; con el que tuviere cinco años más que él, podrá haber amistad y pasar a las iguales. Mientras vivieren tus padres no vayas largos caminos, y si aconteciere ir, ha de ser diciendo donde vas. En ninguna manera dejes de saber la edad que tienen tus padres, porque si son de poca edad holgarás de tenerlos para muchos años, y si de mucha, estarás con recelo de su muerte. Mientras viviere tu padre, mira lo qué manda, y gobiérnate por él; después de muerto, mira cómo vivió, y tres años después no te apartes de la razón de tu padre. El que tuviere estas cosas diremos que cumple lo que debe a buen hijo.

El maestro Ychoan dice: desde el día que los padres murieren, y lo demás de la vida, han de vivir los hombres en perpetua tristeza; no se han de hallar en banquete, ni fiestas, ni músicas, ni regocijos sino fuere en caso muy honroso, que entonces será lícito.

Taycon dice: el hombre que honrase a sus padres, él también será honrado de sus hijos, y el que no honra a sus padres, ¿cómo quiere ser honrado de sus hijos? El hijo obediente tiene por pago engendrar hijos obedientes, y al hijo desobediente pagarle han con que engendre hijos desobedientes; y si alguno no creyere esto, mire a las goteras de las canales, las cuales adonde una vez dan nunca mudan el lugar.

El maestro Lo dice: no tienen los hombres cosa que no sea fundamentalmente de los padres. Quien cría hijos sabe el bien que él recibió de sus padres. Cuando los hombres ya son hombres, saben los trabajos que pasan los hombres.

Hen chu dice: entre tres cosas que tienen los malos hijos, la mayor es cortar la sucesion de su linaje. Quien cría hijos para remediar su vejez es como el que recoge trigo para el tiempo de la hambre.

Chenchu dice: cuando tus padres te quisieren bien, huélgate de ello, y nunca te olvides del amor que te tienen; y si te quisieren mal, teme, mas no los aborrezcas. Si tus padres hicieren algún mal, avisalos con respeto, mas no les seas rebelde.

Conchu dice: entre mil diferencias de pecados, los cuales merecen uno de los cinco castigos, no hay tan grave pecado como el del hijo desobediente.

Chenchu dice: el que honra a sus padres y el piadoso es entre cien bienes el primero. No hay cosa mejor que la obediencia de los padres. Quien en todo cumple con la obligación que tiene al Cielo, los vientos y las lluvias le obedecen a su tiempo. Quien obedece a la Tierra enteramente todas las cosas le suceden en mucha abundancia.

El que obedece a los otros hombres tendrá toda la plenitud de bienes.


Capítulo V

De la rectitud que cada uno ha de guardar

Senlisu dice: cuando vieres la virtud de los demás, busca en tí si tienes aquella virtud, y viendo el vicio ajeno, busca en tí si hallas el tal vicio, y de esta manera sacarás provecho.

Ren hen lio dice: el hombre que no guarda la gravedad debida recibirá deshonras; el que no tiene temor a nadie, él se está llamando los daños; el que piensa de sí que no está lleno recibirá utilidad; el que no está satisfecho de sí oye a los demás.

Conchu dice: el hombre virtuoso que no guarda gravedad no puede tener autoridad en su oficio; y aunque sea letrado, no tendrá constancia. El hombre, para ser señor de sí y de lo que propone, no ha de tener amigos que no sean tan buenos como él; cuando pecare no sea perezoso en salir de su pecado.

El libro Ren hen dice: el juez valeroso ha de tener pecho para sufrir a todos, y no ha de hacer cosa que sea necesario sufrirle a él. El hombre no ha de ser mudable, sino firme y constante, que esté siempre en el mismo ser.

Sou su dice: dificil es enseñar a los demás los que enseñan por su interés, porque el tal no será creído; mas el que en su propia persona es recto, será obedecido cuando enseñare.

Souse dice: no porque los otros no puedan lo que tú los has de reprender, ni los has tampoco de reprender porque tienen faltas que tú no tienes.

Taicon dice: si fueres hombre estimado, no por eso desprecies a los otros; si fueres noble en reputación, no desprecies a los pequeños; aunque tengas fuerza y favor, no tengas en poco el haber de pelear

Chen Rion con dice: la propia constancia y fortaleza es aventajarse en la virtud de los demás; mas hacer ventaja a otros en dinero es hacerse malo. El que en fuerzas excede a los demás presto pierde la vida

Conchu dice: los buenos ser maestros de los demás es la propia doctrina; los buenos hacer amistad con los demás es la propia obediencia; los malos enseñar a los demás es la propia falacia; los discordes tratar de poner en paz a los demás es vender palabras.

Benchu dice: quien por fuerza quiere sujetar a otros no podrá sujetarles las voluntades con bienes; sujetar los hombres es sujetar las voluntades y todo queda contento, sujeto.

Taycon dice: quien viere el bien que otro hace haga memoria de ello, y si viere que hace mal, encúbralo.

Conchu dice: el que encubre el bien que hacen los hombres impide a los demás para que no sean sabios; quien infama a los otros hase de llamar ruin hombre. Dí el bien ajeno como si fuera tuyo propio, y el mal ajeno como si tú lo hubieras hecho.

Maul dice: oír los pecados ajenos ha de ser como si oyésemos el nombre de nuestros padres; para que, ya que podemos oírlo, no nos salga por la boca.

Benchu dice: quien dice el mal ajeno algún día habrá que reciba la pena que dió.

El maestro Concher Siao dice: quien oyere murmurar de sí no por eso se enoje; y quien se oyere loar, no por eso se alegre. Quien oyere decir mal de alguno no ayude al mal que oye; y si oye decir bien, ayude él a ellos, que algún día se holgará de haber ayudado.

En un libro llamado Siquen se dice: gran contento es ver los buenos, y grande es oir buenas cosas, y grande es hablar buenas palabras, y grande es vivir bien. Oír el mal ajeno es como llevar a cuestas espinas que pungen, y oír el bien ajeno es como traer consigo flores recién abiertas. En el mismo libro se dice: el corazón no ha de tener mal pensamiento, los pies no han de andar paso desconcertado, el hombre no ha de tener malas amistades, las cosas no han de ser sin razón y justicia recibidas.

El libro Rinsu dice: con la presteza que corre el viento conviene que los hombres enmienden la vida, dejando el mal y tomando el bien; y con la presteza que pasa el relámpago, se deben de arrepentir los hombres de sus pecados.

Chucon dice: el pecado de los hombres virtuosos es como el eclipse del sol y de la luna, que hacen una culpa y todos le notan; es como el eclipse, que pasa en un punto y todos levantan la cabeza a mirarle. Quien supiere qué cosa es pecar conviene que se aparte de sus pecados, y pudiendo hacer bien no lo deje; quien peca y no se arrepiente y sale de su pecado es como si pecase de nuevo.

Tit guien euar dice: quien supiese algún pecado del cual no haya habido arrepentimiento diga que siempre el pecado se está en pie. El caballo cuando rehuye la carga obedece al azote, mas el necio toda la vida es azotado y no se afrenta de ser menos disciplinado que el caballo. Quien nos dice nuestras culpas es nuestro maestro y quien nos dice que somos buenos es nuestra destrucción.

Conchu dice: si tres hombres fuéremos caminando, necesario es que tenga el uno de ellos por mi maestro, y escoja al mejor y le obedezca, y al malo le dé de mano.

El libro Ren hen dice: habla pocas palabras y escoge buenos amigos y no tendrás de qué arrepentirte ni de qué recibir pesadumbre.

Taycon dice: las muchas palabras no son de provecho para conservar la vida, y los muchos oficios sí.

El libro Ren hen dice: en pocas palabras hay pocas murmuraciones, y en pocas codicias se pasará bien la vida.

Taycon dice: no tienen precio las riquezas de los hombres diligentes, porque la diligencia es el propio apoyo de la vida.

El libro Ren hen dice: quien quisiere conservar su vida no sea codicioso, quien quisiere vivir huya de ser conocido y nombrado; el no ser codicioso es cosa fácil, mas no querer ser nombrado es dificil. Quien pone su fin en ser nombrado el mismo se degüella. El hombre de muchos dineros corta el hilo a sus sucesores.

Lochu dice: las muchas codicias lastiman el alma, y los muchos dineros lastiman el cuerpo.

Oubun ten con dice: los hombres han de ser de buen gusto y contento, y en una moderada templanza, sin tener fausto de prósperos y poderosos. Quien no desea desordenadamente las riquezas, en toda su vida tendrá pocos males; quien puede sufrir siempre los males que les sobrevienen podrá vivir quietamente. Bañarse de ordinario es saludable, mas codiciar de ordinario es enfermo. Quien aprende buena doctrina evita pesadumbres, mas el aprenderla es difícil.

Taycon dice: el corazón codicioso mata a los hombres, y la boca aguda lastima la vida.

El libro Ken hen dice: el oír cosas deshonestas destruye la virtud, y los pensamientos tristes consumen la vida.

Conchu dice que en las cosas de poco provecho no hay que poner mucho cuidado en averiguarlas, y no te pongas a gobernar las cosas dignas de darlas de mano; mas si fuere cosa que toca al Rey y a sus grandes, y la la paz entre ellos, o a la conformidad entre padres e hijos, o a la concordia entre marido y mujer, luego ese mismo día las compone y concierta sin levantar la mano.

Conchu dice: si hubiere alguno a quien todos quisieren bien, menester es el averiguar el porqué; y si alguno hubiere a quien todos quisieren mal, también es menester averiguar el porqué.

Tay cap dice: cuando el Cielo hiciere algun daño, puede hacerlo; mas tú propio no lo puedes hacer.

Ken hen lio dice: quien, en oyendo alguna buena doctrina, reverencia a quien la dice y, en siendo aprendido, se huelga de ello; éste da muestras de sabio santo.

El maestro Cher hao dijo a sus discipulos: si para ser los hombres virtuosos fuera menester mucho trabajo y poner mucha fuerza, y gastar mucho dinero, aunque los hombres no fueran virtuosos, fuera cosa tolerable; mas no siendo menester mucho trabajo, ni fuerza, ni dinero, ¿cómo los hombres no son virtuosos? Si un llombre es despreciado de la gente de su pueblo y aborrecido de sus propios padres, que el tal no sea virtuoso es cosa tolerable; mas siendo querido de sus padres y honrado de la gente de su pueblo, ¿por qué no ha de ser el hombre virtuoso?

Cungu dice: Conchu aguardaba tiempo oportuno para hablar, y ansí ninguno despreció sus palabras; cuando, en ocasión, como era en fiestas y en regocijos, entonces se reía, y ansí a ninguno perecieron mal sus risas. Lo que se le era debido de justicia y de derecho aquello recibía, y ansí a ninguno pareció mal que lo recibiese. Quien en los convites se modera en hablar verdaderamente es hombre virtuoso; y quien en las cuentas del dinero da sus cuentas claras y ciertas verdaderamente es hombre recto.

El libro Tay hac dice: los hombres ricos tienen muy compuestas sus casas, los virtuosos componen su propia persona. Hacer lo que es justo, por mas que se haga, no se llega a lo que se debe; mas lo que no es justo cualquiera cosa que se haga sobra.

El libro Ren hen dice: el hombre requiere ser de gran virtud y de mucho tomo; porque si fuere amigo de desollar y de deshacer a todos, sus hijos serán tales que le den el pago. Quien antepone la virtud al dinero es hombre de tomo, mas quien antepone el dinero a la virtud es hombre ruin.

Conchu dice: la buena, medicina ataja las enfermedades, y la palabra áspera con verdad, corta los males. Los que hacen algún bien a otros no llegan a los que se apartan de pecados, y los que huyen de daños temporales no llegan a los que huyen de pecar. Ninguna cosa quiere ser estrecha y el bien de suyo es cosa grande. El hombre perfecto nunca está ocioso, y el que está ocioso no es perfecto.

Chucon dice: los hombres virtuosos en tres cosas no quieren para sí lo que no quieren para otros: Hay algunos que aún al Rey no servirán, y tratan de que otros les sirvan a ellos; esto no es justo; y hay quien a sus propios padres no pagan lo que deben, y si tienen hijos, quieren que les sean obedientes; tampoco esto es razón; y hay quien no haga reverencia a sus propios hermanos mayores y quieren que los demás obedezcan a ellos y esto también no es razón. Los hombres virtuosos ninguna de estas tres cosas quieren.

Lochu dice: el hombre que se mira a sí es ignorante, el que se satisface de sí es necio, el que se gloria de lo que hace no merece premio, el que todo su cuidado pone en su vanidad no puede crecer.

Lauhue dice: el que está bien proveído de. mantenimientos y vestidos no teme la hambre ni el frio, y el que está bien proveido de razón y virtudes no teme los males.

Taycon dice: el que quisiere medir a otros es menester que se mida a sí propio primero. Las palabras injuriosas lastiman al propio que las dice, como quien hinche la boca de sangre para rociar con ella a otros, primero ensucia su boca.

Lochu dice: si los más doctos se reputaren por menos que otros, y los de más mérito se contaren por los más inútiles, y dentro de su corazón tuvieren mucha pureza y limpieza, podrán ansí tener paz y quietud en su espíritu. La boca de muchas murmuraciones mata a los mismos murmuradores.

Taycon dice: el hombre pobre en muchas cosas empereza, mas el rico tiene fuerzas para todo.

Conchu nunca hablaba cuando comía ni cuando había de dormir.

Cungu dice: estando durmiendo no se ha de estar como hombres muertos, y estando sentados no ser mal compuestos.

Conchu dice: el buen labrador no deja de labrar sus tierras por miedo de la seca, ni el buen mercader deja de ir al mercado por estar quebrados los puentes del mercado; ansí el sabio y virtuoso no emperezca en lo que es razón por causa de la pobreza.

Benchu dice: el hombre siendo comedor y bebedor es despreciado de los demás, porque por una comidilla quebró en cosas grandes. Ninguna cosa de pasatiempo y burla es de provecho; solas las cosas de veras tienen mérito.

Taicon dice: no te pares a atar el zapato cuando pasares por los melonares, y pasando por debajo de algún guindo no levantes la mano a enderezar el sombrero.

Bonchu dice: quien amare a quien no le responde con amor, vuelva a amar con más veras; quien gobernare a los que no son gobernables, vuelva a gobernarlos con más prudencia; quien guardare crianza con quien no se la guarda, vuelva a reverenciarle de nuevo.

El libro Ren hen dice: el que está lleno y satisfecho de sí es ignorante; el amigo de su parecer es necio; quien a si propio se hace mal, que lo sufra.

Taicon dice: los pecados que hay dentro de tu casa fuera de ella se oyen. El que viviere virtuosamente será honrado de todos. No seas amigo del hombre que no fuere bueno; no recibas cosa que no sea muy justa; con cólera no publiques los males ajenos; lo que no fuere bueno nunca lo cuentes. En siendo el hombre cuidadoso no tiene de qué entristecerse, y en siendo sufrido no será afrentado; y en siendo quieto vivirá en paz; y en moderándose en gastar, siempre tendrá en abundancia.

Rienley dice: no des lenguas a la soberbia a que crezca en ti, ni te desenfrenes en tus deseos, ni te satisfagas presto en las buenas protecciones, ni te regocijes todo cuanto pudieres.

El libro Sousu dice: quien vive bien, anda el rostro descubierto. Los hombres sabios y prudentes escogen lo cierto y desechan lo dudoso y las palabras que ponen los hombres es justo se cumplan. Quien trata verdad sin interés, tendrá parte en el dinero.

El libro Ren hen díce: bien es tener descansado el corazón, mas guárdense los hombres que el cuerpo esté descansado; la razón es justo que esté satisfecha y contenta, el cuerpo no es justo que esté contento; el cuerpo no cansado luego se hace perezoso e impedido; el cuerpo no afligido luego brota deshonestidades sin término. Por lo cual la paz y quietud que nacen de los trabajos, ésta es la que permanece; el contento que nace de las tristezas, éste es el que nunca se enfada. Quien tuviere con tanta firmeza el contento, ¿cómo se podrá olvidar de los trabajos? El corazón que no tuviere palabras engañosas podrá vivir junto con los grandes truenos; el oído que no oye los males de otros, y los ojos que no notan las fallas ajenas, y la boca que no dice los pecados ajenos, a éste tal poco le falta para virtuoso. Cuando en alguna casa hubiere algún hombre virtuoso otros tales le vendrán a visitar, y cuando hay algún hombre ruin, otros tales como él frecuentan la casa.

Taicon dice: quien en una cosa ofende pierde otras cien obras buenas que haya hecho.

El libro Sousu dice: entre las faltas, ninguna hay mayor que querer los hombres las cosas por su antojo sin razón; y entre las cosas solas, ninguna más sola y desamparada que el hombre presuntuoso.

Lochu dice: al espejo muy claro no se le pega el polvo, y a los buenos espíritus no se les pegan los malos deseos.

El libro Su dice: quien no pone fuerza en evitar las pequeñas cosas al fin le pesará de la pérdida de grandes virtudes. Una sola centella de fuego basta para quemar la madera de diez mil montes; una media palabra mal dicha basta para destruir el bien de toda la vida.

Conchu dice: el hombre virtuoso, sin soberbia, tiene crianza; el hombre ruin, con soberbia, es mal criado.

Conchu dice: el hombre de buen ingenio, sabio y prudente no desprecia a nadie; el hombre bien hablado y entendido no litiga por aventajarse a los demás; el hombre de más fuerzas y para más que otros no ha de hacer mal a otros. Lo que no supieres pregúntalo; lo que no sabes hacer apréndelo, y aunque lo sepas, sujétate a otros, y ansí saldrás después virtuoso.

Sien su toan dice: quien no trata con mujeres no hay por donde sea ensuciado; quien no acodicia riquezas no hay como le venga mal; quien no bebe vino no andará embriagado; quien no desprecia a nadie es hombre de valor; quien estimare a todos tendrá mucha quietud; quien hubiere la voluntad uniforme con todos no tendrá rencores.

Lo Uchu dice: los santos atesoran buenas obras y no atesoran dineros. El que viviere conforme a la razón conservará su vida, y quien anduviere tras el dinero la perderá.

Chuape dice: el contento o pesar que hubieres en tu corazón sale por la palabra de tu boca; por tanto guárdate no te derrames en hablar.

Oepa dice quien hiciere bien a otros y les tuviere mucho amor, a sí propio se honra. El que con cuidado estudiare levantará cabeza.

Conchu dice: si los hombres ricos y de grande estado se humillaren a ser como los demás inferiores, ¿quién dejará de estimarlos conforme a su dignidad por eso? Si los hombres, estando en su dignidad y prosperidad, amaren y honraren a los demás, ¿qué hombre habrá que se atreva a no amarlos y honrarlos? Si cuando los hombres son jueces o tienen otros preeminentes oficios guardaren el rigor y rectitud que deben, ¿quién habrá que se atreva a no temerlos y respetarlos? Y si lo que mandaren fuere justo y prohibieren lo que no es justo, ¿quién se atrevería desobedecer sus mandamientos?

Ganosi que hun dice: cuando alguno te prestare algún libro, conviene que no le maltrates; y si cuando trujere alguna cosa rompida, luego lo has de aderezar; esto en los hombre de letras es una cosa, entre otras ciento, muy bien hecha.

E haihu dormía de día, y dijo Conchu: del madero podrido no es bueno para entallar; ni puede ser lucida la pared hecha de cieno

Chuhu guan cun, en un libro llamado Cailun sin bun, dice: los buenos temporales nacen de la verdad y la limpieza del trato con que tratamos, y las virtudes nacen de la humildad, y la razón nace de la conformidad con su estado; la vida nace del mucho amor y amistad con que se tratan los hombres. Las tristezas nacen de los muchos deseo; los males nacen de las muchas codicias; los yerros nacen de la soberbia; los pecados nacen de la falta de virtud. Cierra tus ojos porque no vean las faltas ajenas; cierra tu boca por que no diga mal de nadie; refrena tu corazón porque no se vaya sin freno tras de sus deseos; ponte ley a ti mismo para no seguir malas compañías; nunca hables palabras ociosas; los negocios que no te tocan, no te entremetas en ellos. Calla, calla, calla, porque son sin cuento los que callando se han hecho santos. Humíllate, humíllate, humíllate y ansí allanarás mil daños y diez mil desgracias. Sufre, sufre, sufre y pondrás fin al enojo de tus acreedores. Conténtate, conténtate, conténtate porque las honras y glorias de este mundo no vienen por tu causa. Reverencia al Rey y honra a tu padre y madre. Si salieres a servir a otros sirve a los buenos; distingue entre el sabio y el ignorante; perdona al que no sabe; lo que te viniere por buena via, sin contradicción, no le des de la mano, porque en soltándole de la mano no le podrás volver. No te desvanezcas esperando lo que está por venir, ni pienses sobre las cosas pasadas. Los hombres muy habiles tienen muchas ignorancias y los muy diestros contadores yerran muchas cuentas. Quien hace mal a otro a sí mlsmo se hace mal. Quien se arrima al favor que tiene tendrá muchos desastres; guarda esto en tu corazón y mira bien sobre ello. Por causa de no tratar los hombres con verdad se acaban las cosas, y por no tratar los hombres sin interés pierden las dignidades que tienen: persuade a los hombres a que escarmienten una vez por toda su vida. Justo es suspirar, justo es escarmentar, justo es temer: en lo alto está el espíritu del Cielo, y en lo bajo sacrifican al de la Tierra. Las cosas manifiestas tienen las leyes de los Reyes con que se gobiernan, y las ocultas tienen el espiritu que las gobierna. Guarda las leyes de los Reyes, sigue el dictamen de la razón, y escarmienta, escarmienta.

Benchu dice: en todo el mundo se dice que los hijos desobedientes tienen cinco cosas: la primera, que son perezosos y no quieren trabajar, ni mirar lo que sus padres han menester para su sustento; la segunda, son jugadores, amigos de comidas y bebidas y no miran por el sustento de sus padres; la tercera, las haciendas y dineros que tienen las quieren para su mujer e hijos, sin acordarse del sustento de sus padres; la cuarta, es si se anda a sus antojos, al apetito de sus sentidos, lo cual para sus padres es la muerte; la quinta, son amigos de gente inquieta y andan acompañados de hombres revoltosos, con lo cual ponen en mucho peligro a sus padres.

 

Capítulo Vl

De la conformidad con el propio estado.

Ren hen lioc dice: sabe contentarte con lo que tienes y vivirás contento, porque las muchas codicias traen muchas tristezas. El que está contento con su estado, por pobre que sea, vive con mucha alegría, y el que no sabe contentarse con lo que tiene, por más rico que sea, vive triste vida. Quien sahe contentarse siempre está contento y vive toda la vida sin ser afrentado. Quien sabe decir basta siempre dice basta y en toda su vida no pasa verguenza. Si comparándote con los mayores no llegas a ellos, compárate con los menores y excederlos has. Si siempre nos comparásemos con los inferiores, no habría quien no estuviese contento.

Kec Giansi dice: la larga o la corta vida todo tiene su término; tener o no tener ya tiene su término fijo; y quien yerra el camino quedárase sin nada; lo mejor es contentarse cada uno con su suerte.

Conchu dice: de los hombres es querer ser ricos y prósperos; mas si no es razón y justicia, no hay para qué quererlo. De los hombres es aborrecer la pobreza y miseria; mas si no es conforme a justicia, no hay por qué desearlo. Para mí las riquezas y prosperidades mal habidas son como la niebla que está sobre la tierra.

Lochu dice: quien sabe estimar la honra, guárdese de las afrentas.

Conchu dice: quien se conoce a si propio no quiere mal a nadie; quien está contento con su suerte no se enoja con el Cielo: miserable es el hombre que aborrece a otro hombre, y quien aborrece al Cielo tiene malas pretensiones. No hace buen trueco quien echa sus culpas. Muy diferentes son las cosas por las cuales los hombres merecen honra o vituperio. !Cuánto es diferente la paz de la discordia, y el bien del mal¡. Anteponer el interés a la justicia es infamia. El hombre honrado siempre mira a la razón, y el que no tiene honra siempre es miserable. Quien mira a lo que es razón siempre predomina a los miserables; todos los sin razón siempre son sujetos a otros; por lo cual se dice ser muy diferentes honor y deshonor. Quien conforme a su estado deba comer el pan bazo no es razón piense cómo florear la harina. Cuenta lo que ganas cada día y lo que es menester gastar.

Conchu dice: el hombre virtuoso, aunque sea pobre, no hace vileza; los hombres ruines, en siendo pobres, salen de madre en sus maldades. Quien poco come poco gasta y poco tiene que pedir a otros.

Onc sin bin solía decir: quien siempre come raices de hierbas podrá hacer cuanto quisiere.

Tionyon dice: siempre los hombres ricos y prósperos se tratan como tales, y los pobres se tratan como pobres siempre; los forasteros andan como forasteros, y los tristes y afligidos andan como tristes y afligidos.

Conchu dice: lo que no cayere debajo de tu jurisdicción, no temas juzgarlo.

 

Capítulo 7

El dictamen de la razón

El libro Ren hen dice: sentado en lo escondido de tu casa está como cuando pasas por la calle. Vela sobre tu corazón como sobre seis caballos, y podrás pasar bien tu vida.

El libro Yut enhu dice: el corazón del hombre requiere estar dentro de sí propio.

Sousu dice: el hombre que resueltamente pone todo su cuidado en vivir bien nunca tendrá mal. Quien no despide del pensamiento los males tendrá muy cerca la tristeza. Preguntó uno, visitando a otro, cómo pasaba su vida, y respondió el otro que labrando su corazón para dejar por herencia a sus hijos.

Hec si angsi dice: si las prosperidades vinieran a los hombes a fuerza de discreción, Hon ni había de haber sido desde muy mozo muy inmediato a los Reyes; mas los hombres de este mundo no pueden mudar las antiguas determinaciones del Cielo, y en vano se andarán desvelando para mudarlas.

Huantion sacon doctrinaba a sus hijos: por muy ignorantes que sean los hombres, para censurar a otros son hábiles; y por muy hábiles que sean, se apasionan y ciegan en sus propias cosas. Vosotros, hijos, siempre que hayais de reprender o censurar los corazones de otros, sea mirándolos como los vuestros propios; y cuando condescendiéredes con vuestros propios, sea como condescendiéredes con los demás. No os dé pena de no llegar a ser como los muy sabios, ni de no llegar a sus dignidades; porque en no queriendo más para vosotros que para los demás, perfectamente tendréis el corazón de santos; como midiéredes vuestro propio corazón ansí medid el ajeno.

Sousu dice: estudiando mucho y preguntando mucho se podrá saber mucho. Caminando por la alta vida y castigándose en las palabras se podrá vivir en mucho contento.

Conchu dice: quien con muchas veras desea aprender hasta la muerte, quiere lo que es bueno; el hombre prudente y de buen entendimiento, bienhechor de otros, guárdese de ser ignorante. El hombre de mejor invención e industria del mundo debe rendirse en su parecer a los demás. El hombre más poderoso y de más fuerzas del mundo debe estar sujeto a las leyes. El más rico de cuantos hay en el mundo conviene ser muy humilde.

Chucon dice: el pobre no ha de hablar adulando ni mintiendo, ni el rico se ha de ensoberbecer.

Conchu dice: el pobre no tener rencores es difícil, y el rico ser soberbio es fácil.

Sioconcher preguntó y respondio Tin Hij: lo que fuere agradable a tu apetito nunca lo hagas. Donde hubieres llevado lo mejor no vuelva otra vez allí. Del lugar que fuere agradable a tu voluntad, vuelve luego la cara. La razón es el fundamento de la virtud y la ayuda. La razón pone en el camino para obrar, y ansí, quien no viviere bien, si es hombre de buena razón, la buena razón se mintió a si mismo, faltando en lo que se debia a si propio. No se ha negar que hay enterramientos afortunados; mas enteramente estriba todo sobre las buenas obras y uno con otro se ayuda. Si las riquezas y dignidades nacen de los buenos lugares donde se entierran los hombres. ¿cómo Con poc no halló buen enterramiento para sí? Los hombres antiguos eran incultos en la apariencia exterior, como las bestias y en lo interior eran muy grandes santos; los hombres de este tiempo en la apariencia exterior son como hombres, y en lo interior son como bestias. Si el corazón es de santo, aunque la apariencia exterior no lo sea, lo bueno interior hará bueno lo exterior; si lo exterior parece bueno y el corazón no lo es, lo malo interior hará malo lo exterior. Quitarse el cabello y hacerse religioso no basta para ser santo, si el corazón no es de santo.

El libro Taihac dice: la buena voluntad nunca se engaña a si misma, sino siempre aborrece el mal olor y ama la buena apariencia.

El libro Joquen dice: a los hombres de verdad y sin malicias los tienen por ignorantes, y de los hombres callados dicen que no saben hablar, y de los mancos dicen que son para poco. Si todos los hombres me dijeren que soy inhábil, bien es que yo mismo lo conozca ansí y que haga las orejas sordas y la boca como si no supiera hablar. Si te tuvieres en mucho y te tuvieres por muy sabio mira que yerras y que al cabo has de caer, y rumiando la caída has de tener pensamientos humanos, y volviendo sobre tí dirás: mejor fuera tenerme en poco. Quien es tan industrioso que pueda salir con cien cosas no es tal como el que aun una no puede. Lo que está por venir no lo señales con el dedo ni te desasosiegues esperándolo, y lo que ya pasó no pienses sobre ello: muchas cosas hay que nunca serán y piensan los hombres que han de ser, y otras hay que infaliblemente serán y piensan los hombres que nunca han de ser. Cuando tuvieres dinero, acuérdate del día que te ha de faltar, y en el día de los contentos y salud, acuérdate del día de la enfermedad y tristezas.

El libro Sousu dice: pequeña paga para quien espera mucho no es paga. Quien en sus prosperidades se olvida de los necesitados es desconocido. Favorece a cual y cual hombre como favorecieras a hombres muy principales; da limosna a cualquier hombre como si la dieras a cualquiera que estuviese cercano a la muerte, y del bien que hicieres no pidas paga, ni de lo que una vez dieres te arrepientas. Si el corazón no está ciego, cualquiera razón conoce muy claramente.

El libro Sun subec dice: el ánirmo del hombre requiere ser grande, y el corazón, pequeño. El hombre prudente ha de serlo en todo, y al hombre bueno no le ha de faltar nada. Haz cuenta siempre que estás al punto del día de los trabajos, y piensa siempre que estás a punto de pasar la puente.

El libro Ren hen dice: los hombres perfectos no tienen de qué arrepentirse. Quien no quiere más para si que para los demás con ninguno tiene rencor. El hombre afable no tiene enemigos. El bien sufrido nunca es afrentado. Quien teme la razón siempre vive contento. Los hombres mansos con seguridad pueden ir por toda la tierra, los soberbios no pueden dar un paso con seguridad.

Con Lu dice: la intención ha de ser recta.

Chubuncon dice: guarda la boca como guardas la taza con que bebes; guarda tu corazón con el cuidado con que se guardan las fortalezas. Los mentirosos abren las bocas de los demás para que digan de ellos, y todo el trabajo y fatiga que tuvieren es porque han querido señalarse en mentiras.

El libro Sousu dice: el hombre que no conoce sus pecados está ciego. A quien por mal hablar es aborrecido sobrevendrán muchos males.

El libro Ren hen dice: la codicia de las cosas nace de afuera; mas el apetecerlas nace de la inclinación natural. El hombre virtuoso, si quiere hacienda y la recibe, es conforme a razón; por cosas de razón se entristece y no le entristece la pobreza; trata de cosas de razón y no de cosas de comida; es hombre de gran llaneza y muy sufrido; el hombre ruin es entonado y mal sufrido. A grandes pensamientos para bien vienen muchos bienes; a mucha industria para el mal vienen muchos males. En el bien mejor es ser el primero. mas en lo malo nunca seas primero. Cada uno barra la escarcha que está delante de sus puertas y déjese de quitar la nieve que está sobre el tejado ajeno. Si en el corazón no nos hemos olvidado de otro no tendrá la cara de qué tener color vergonzoso.

Chonchu dice: quien pretende el dinero entristece cuando no hay mucho; y, en teniendo mucho, hace con ello mal a otros; y, ansí, todos cuantos guardaren las tres partes de diez que tuvo el Conchu de bienes no incurrirán en las seis penas de la ley de Sauho.

Sarhuan dice: humíllate a los sabios, engrandece a los que son para mucho; encubre lo malo y publica lo bueno.

El libro Ren hen dice: no te enojes porque al presente tienes pequeñas heredades; vuelve atrás un poco y súfrete y ten ánimo; en balde se adquieren cosas para mil años, pues no hay ninguno que viva ciento. Tus nietos dejarán para los suyos hacienda; no les hagas tu el agravio de tenerles por bueyes, que no han de saber adquirirla. En todo el mundo no hay cosa difícil ni trabajosa de suyo sino la que lo es por no se satisfacer el corazón. Mejor es tener amistad con mil hombres que no trabar amistad estrecha con uno solo. No digas que es bueno decir las faltas ajenas. Ayudar para el mal no lo tengas por justo. Sufre lo que es difícil de sufrir y perdona al ignorante. Los que andan mirando en cosillas no podrán tener honroso nombre; los que temen no pasar un poco de verguenza no podrán crecer en merecimientos. Mejor es no pedir a nadie nada que dar grandes dádivas. Mejor es guardarse con cuidado de no hacer mal que no hacer penitencia del mal hecho. Hablando paso, no sosegarás el ruido del mercado; y no teniendo dinero no podrás hacer convites.

El letrero de los seis arrepentimientos de Cuanlay: con quien siendo juez no guardare justicia, cuando se vea de presto se arrepentirá. El rico que no se modera en los gastos, en el tiempo de la pobreza se arrepiente. Quien en la mocedad no aprende oficio, a la vejez se arrepiente. Quien cuando pudo no estudió al tiempo, del menester se arrepiente. Quien estando embriagado habla locuras, después cuando despierta se arrepiente. Quien teniendo salud no se guarda, al tiempo de la enfermedad se arrepiente.

La ley de los Estados de Sun Renchey: aunque la comida y la bebida sea grosera, como sea bastante, no es menester más. El vestido remendado, como defienda del frío y de la calor, es bastante. Si para vivir, al justo son menester tres cosas, dos bastan, y lo demás es superfluo. No codicies ni envidies a nadie, porque a la vejez todo se acaba.

Ectisu dice: mejor es con paz la casa pobre que la casa rica con pleitos. Más vale vivir con paz en casas de paja que con pleitos en casas doradas. Más vale comer con salud arroz mal guisado que estando enfermo muy preciosas medicinas. Al corazón que sabe satisfacerse, vivir en casas de paja le es contento Quien tiene condición para satisfacerse, raíces de hierbas le saben bien. Todas las cosas quieren ser miradas, las amistades quieren ser sin extremos para durar mucho tiempo. Difícil cosa es tenerse en pie los hombres en las tormentas del mundo. Todas las cosas de este mundo requieren ser hechas despacio, porque las hechas sin consideración salen erradas. El corazón ha de estar libre de todo genero de pasión. Los caminos han de ser llanos para poder caminar seguros. El hombre de buen trato permanece mucho, y hasta la vejez; desde el principio al fin, nunca se arrepiente. Las ramas de los árboles cuando nacen están tiernas, y después de grandes brotan otras muchas ramas.

Conchu dice: no te apresures en las cosas ni mires en poca ganancia; porque quien se apresura se tarda y quien se contenta con poco no podrá acabar grandes cosas. Los hombres de muchas palabras son de poca virtud; quien no sabe sufrir lo poco fácilmente desbarata los conciertos de cosas grandes.

El libro Renhen dice: el que exaspera a otros no puede hacer entera amistad. Quien piensa que no hace mal no podrá salir del pecado. Los hombres poderosos no han de enviar a nadie a sujetarse a otros porque los tendrán por niños y estimarán en poco.

Conchu dice: los hombres humildes están muy lejos de tristezas. A los que saben tener reverencia todos los quieren bien. Los hombres rectos están bien contentos. Si los hombres trataren verdad todos les creerán lo que dicen. Los hombres virtuosos han de cercenar cuatro cosas: la primera, no han de tener voluntad; la segunda, no han de tener más de lo necesario; la tercera, no han de ser inflexibles; la cuarta, no han de tener yo. Los hombres virtuosos son el gusto de los buenos y el aborrecimiento de los malos, y los ruines al revés.

Benchu dice: el hombre virtuoso no se enoja con el Cielo ni con los hombres; cuando mucho, ¡Ay, este tiempo, este tiempo!

Conchu dice: los hombres virtuosos temen tres cosas: lo primero, los mandamientos del Cielo; lo segundo, a los superiores; lo tercero, las palabras de los santos. Los ruines no saben la voluntad del Cielo y no la temen; desacátanse con los superiores y desprecian las palabras de los santos.

El libro Renhen dice: quien ni de día ni de noche duerme, si no piensa en lo que es razón y en lo que debe a sus padres, aunque los hombres no lo conozcan, el Cielo muy bien lo conoce. Quien come hasta hartarse y viste buenos vestidos y vive contento mirando no más de por sí, aunque él vive tan a su placer, sus hijos y nietos, ¿que será de ellos? Quien sirve a sus padres, como quiere que tengan para él corazón su mujer y sus hijos, cumple perfectamente con lo que debe a sus padres. Quien con tanto cuidado sirve a los reyes con cuanto procura para sí las riquezas y dignidades, no hará cosa que no sea muy justa. Quien de la suerte que reprende las faltas ajenas reprende las propias, carecerá de culpas. Quien de la suerte que tiene la voluntad para sí la tiene para los demás, enteramente cumple con el amor. Quien todo su corazón pone en el interés echa la razón a las espaldas. Quien se determina de ser parcial no podrá guardar justicia. Para poder los hombres conservar su vida en ninguna cosa han de levantar lo que no es para poder conservar la vida. No se han de levantar pleitos, aunque sean en cosas pequeñas; los pleitos grandes, háganlos pequeños; y las cuestiones pequeñas, desháganlas del todo.

Conchu entró en un templo de la ciudad de Chiu, en el cual estaba una imagen de un hombre hecha de oro y tenía cosida la boca con tres candados y a las espaldas un letrero que decía ansí: los antiguos tenian esta ley: para guardar la lengua no dirás muchas palabras, porque en las muchas palabras hay muchos yerros. No te metas en muchos negocios, que de ellos vienen las muchas pesadumbres.

El que tiene contento con su estado no tendrá de qué arrepentirse. No digas que el mal se puede hacer, porque el mal puede ser muy grande; no digas no se sabrá, porque los males llegan a noticias de los hombres. Y es como el fuego; si no se apaga que en un momento, crece; y como la vasija, que se sale si no se tapa, por más agua que tenga toda se saldrá; y como el hilo que no se corta, que es bastante para hacer toda una red de él; y como el ramo, que si no se corta crece. Ansí, el saberse los hombres guardar es principio de muchos bienes. No digas: ¿qué mal puede haber, o por dónde puede venir? Porque los hombres bravos nunca mueren su muerte. Los que quieren tener lo mejor encuentran con las cuestiones. Los virtuosos saben que lo mejor es no ensalzarse, sino humillarse, y saben que no se han de querer las primerías sino lo inferior, y ansí con mucha virtud se humillan y son amados de todos. La mar, aunque tiene más agua que ningna otra cosa, está llana e igual. No hay en el Cielo ni en su razón dos corazones, uno para los muy allegados y otro para los más bajos. Si despertamos los negocios ellos mismos crecerán; y si los apocamos, se apocan. La blandura es causa de la conservación de los hombres; y la dureza, causa de su muerte.

 

Capítulo 8

De cómo deben los hombres refrenar sus condiciones naturales

El libro Ren hen dice: la condición del hombre es como la del agua: el agua derramada una vez no se puede volver a coger; la condición del hombre, si un a vez se desenfrena, no se puede volver a enfrenar. Para detener el agua es menester hacer represas; para refrenar al hombre es menester ponerle leyes. Quien sabe sufrir un ímpetu de cólera que pasa en un momento, evitará cien días de pesadumbre. Sufre cuanto más pudieres y refrénate cuanto pudieres, porque no sufriendo y no yéndote a la mano, lo que es nada se hará mucho. Cuantas pesadumbres y tristeza hay, todas nacen de no ser los hombres bien sufridos. Cuando estuvieres cerca de algunos males, mírate primero como al espejo; y el bien, míralo primero distinta y claramente. Las palabras de los santos no son para ser reprendidas; los libros de los sabios son muy preciosos y no tienen nada malo. El bien de la paciencia es bien de la vida; mas pocos caminan por él. La paciencia es toda la riqueza del corazón, y la impaciencia es todas las desventuras. La lengua, que es blanda, siempre permanece; los dientes, que son duros, se quiebran. Mira bien esta letra del sufrimiento, que es gran bien para vivir en esta vida. Quien no puede sufrir una cosa que se pasa en un punto, después sufrira por largos años días y meses mucha pesadumbre. Los hombres ignorantes. por no entender la razón, son coléricos y airados. No hinches tu corazón del fuego de la cólera por cosas que pasan por el oído como el aire. Cosas buenas y malas en cada casa las hay, y mucho fuego y mucha agua. Los falsos testimonios no tienen apariencia verdadera. Las enemistades totalmente son malas.

Chutien, queriendo despedirse de su maestro Conchu, le pidió le diese una palabra con que pudiese mejor vivir. Respondió Conchu que entre cien virtudes la paciencia es la suprema. Chutien preguntó: ¿Cómo se ha de tener paciencia? Conchu dijo: el Rey, sufriendo, no tendrá males en su reino. Cuando los nobles son sufridos serán promovidos a grande estado. Los jueces que tuvieren paciencia serán levantados a más dignidades; los hermanos, sufriéndose, enriquecerán y ennoblecerán a sus casas; los casados, si se sufren, se gozarán hasta el fin de sus días. Cuando los amigos se sufren unos a otros, no faltará su fama y nombre. Quien a sí propio se sufre y reporta nunca tendrá males ni pesadumbres.

Chutien preguntó: ¿Qué será de los que no tuvieron sufrimientos? Respondió Conchu: el Rey que no fuere sufrido perderá su reino, y el noble mal sufrido será cubierto de luto; los jueces impacientes tendrán castigo de muerte; si entre hermanos no hay sufrimiento, cada uno irá por su parte; el marido y la mujer mal sufridos dejarán sus hijos huérfanos; y cuando los amigos no se saben sufrir, luego hay división de voluntades; y cuando el hombre a si mismo no se sufre, vivirá en perpetuo pesar.

Chutien dijo: muy bueno, muy bueno; muy dificultoso es el sufrir, muy diflcultoso es el sufrir. El que no es hombre no sufre, y el que no sufre no es hombre; el hombre sufrido permanece.

El libro Ken hen dice: quien se humilla y se rinde tendrá paz con todos; quien quiere lo mejor forzoso es que tenga disensiones.

Tian Kenhu dice: los hombres de poco ser y valor enójanse con sólo ímpetu de cólera, mas los hombres de ser enójanse con razón. Guárdate de reñir sin razón por solo la cólera, y guárdate de no reñir cuando fuere razón y justicia. Quien esto entendiere entenderá cuál debe ser la rectitud de la condición humana y sabrá distinguir de lo que es conforme a la razón humana. Los hombres malos maldicen a los buenos, y los buenos no les responden; y si los buenos se vengan y responden, ya se hacen malos como ellos e imprudentes; y si no les responden, quedáranse el corazón sosegado, y la boca del que los maldice caliente y espumando derechamente; es como el que escupe al cielo que le viene a caer sobre sí. Si alguno me maldijere y yo me hiciere sordo y no le respondiere, será como el fuego que arde en vacío, que si no le ceban, él mismo se acaba; de esta suerte es el fuego de la cólera. Algunas cosas hay que son molestas, mas si en mi corazón yo estuviere sin enojo, oiré el temblar de sus labios y boca con la cólera.

Lochu dice: los hombres doctos no quieren pleitos, los necios son los que los pretenden. En cualquier caso que se ofrezca, se han de tratar los hombres humanamente, y después se mirarán unos a otros con amigable rostro.

Uno preguntó a Hue han cuál era la ventura de los hombres; respondió el maestro que la buena condición era la ventura, porque cualquiera que no se regla por la razón, ni es humano ni sabe hacer bien a otros, es de muy flaca ventura.

 

Capítulo 9

De cómo se debe estudiar con mucha diligencia, no tratando de otra cosa

Conchu dice: los grandes estudiantes cuidan de sus pretensiones y frecuentan el preguntar para saber la cosas de raíz, y así se habilitan a meditar y entre este ejercicio hallan la virtud.

Ley Ki dice: quien habiendo estudiado mucho y sabiendo mucho se sujeta al parecer de otros, y después de haber hecho mucho bien y vivido muy bien no empereza adelante, éste se puede llamar hombre de suerte.

Conchu dice: los hombres hábiles aman el estudio y no se averguenzan de sujetarse a preguntar.

El libro de Sen lisu dice: el principio para saber mucho es estudiar mucho y averiguar las cosas y preguntarlas, estar en continuo discurso y pensamiento, disputar las cosas hasta aclararlas y procurar de vivir bien.

Conchu dice: el hombre que no estudia es como quien quiere subir al cielo sin escalera; el que estudia habilítase para mucho; y es como cuando se abren las nubes que se descubre claro el cielo, o como quien sube una sierra muy alta que de allá se ve claramente todas las cuatro partes del mundo. Quien no ha subido a las cumbres de las sierras no sabrá la altura del cielo, y quien no ha pasado lo profundo de la mar no sabrá lo grueso de la tierra, y quien no ha entrado en la escuela de Conchu, ¿cómo se puede decir sabio?

Ley Ki dice: de la piedra preciosa sin labrar no se puede hacer joya alguna; ansí el hombre que no estudia no sabe lo que es razón.

Taycon dice: el hombre que no estudia anda a ciegas, como quien camina de noche. El hombre que no sabe las cosas antiguas y presentes es como un caballo o buey vestido. El que no estudia es como un busano u oveja.

Chu Huncon dice: no digas: hoy no quiero estudiar, mañana estudiaré; ni digas: este año no quiero estudiar, otro vendrá, porque se te pasarán los días y los meses y no se te volverá a conceder la edad pasada, y la vejez es Jeremías, y te dolerás por culpa tuya. Aunque tengas mucha pobreza, en ninguna manera se aparte la pobreza para apartar el hilo de los estudios. Si fueres rico, no fíes en tus riquezas para emperezar en los estudios, porque si el hombre pobre estudiare con mucha diligencia, podrá levantar la cabeza, y si el rico estudiare con diligencia, alcanzará honra y nombre.

Sólo el hombre que estudia es entendido, y el que no estudia no puede ser perfecto. El que estudia para sí propio es gran riqueza y para todo el mundo es piedra preciosa, por lo cual el que estudiare será valeroso, y el que no estudiare, por el mismo caso, será hombre bajo. Por lo cual los que de aquí adelante estudiaren, estudien con mucha diligencia y cuidado.

El Rey Vichon persuadía así al estudio: ¿Estudiar es bueno, o no estudiar es bueno? El que estudia es como los arroces cuando están en berza, que después están muy granados, y el que no estudia es como la escarda que nace en las heredades. El hombre, ¿ha de ser como la escarda o como el arroz? Las hojas de arroz son las riquezas del mundo; pues el hombre ¿ha de ser como la mala hierba, que la desechan los labradores si les es molesta para labrar las heredades? Otro día tendrás puesta una pared delante de la cara, y cuando te arrepintieres serás va viejo.

Tiguan Car dice: la candela se hace para alumbrar, los libros se leen para aprender; la luz alumbra las tinieblas, la doctrina alumbra el corazon de los hombres.

Lauto dice: la seda que está revuelta en el capullo se viene a sacar por el cabo, y la sabiduria que está escondida en la naturaleza de los hombres es menester aprender para ponerla en perfección.

Ley Ki dice: quien estudia solo, sin compañía, sabrá poco, porque tendrá pocos a quien preguntar; los libros son el caudal de los hombres y las riquezas de los Reyes.

Congu dice: el que estudia ha de estudiar como quien no llega a comprender lo que estudia y como quien teme errar. El que hasta la vejez estudia sabrá lo que hay que saber hasta la vejez. Quien quiere saber y no quiere aprender, él mismo se ciega y hace ignorante. Quien quiere virtud y no la aprende él mismo se hace ruin. Quien quiere ser recto y no estudia él mismo se hace avieso. Quien quiere crédito y no estudia, él se impide y el pierde. Querer ser más que otro y no estudiar es querer hacerse revoltoso; querer tener más fuerzas que otros y y no estudiar es querer hacerse desbaratado.

Conchu dice: quien estando en casa de sus padres les ha sido obediente, y saliendo fuera lo es a los mayores, y es cuidadoso en tratar verdad, y quiere bien a todos, y allégase a los virtuosos, no es inconstante, persevera en el bien. Este luego podrá aprender las artes.

Chuquar busuo, doctrinando a sus hijos, dice: los virtuosos viven con quietud y procuran crecer cada día en la virtud. El desconcertado no tiene honrosas pretensiones. El de poca honra no será conocido de muy lejos. Quien hubiere de estudiar ha menester virtud, y el que hubiere de ser sabio ha menester estudiar. El que no estudia no podrá saber, y el que no tiene sosiego no será muy consumado. El perezoso no podrá ser muy acicalado. El acelerado no puede tener estimacion de las cosas. Los años y las horas corren con priesa, y las pretensiones de los hombres se acaban con la edad y a la vejez, quedan como un árbol seco, caídas las hojas, cargados de tristezas y suspiros, llenos de pobreza y vacíos de bienes. Éstos, ¿cómo podrán otra vez recuperar lo perdido?

 

Capítulo 10

De la doctrina que se debe dar a la familia

Sumauncon dice: culpa es de los padres que crían hijos sin enseñarlos, y pereza de los maestros que enseñando no ponen rigor a los discípulos. Si el padre doctrinare y el maestro enseñare con rigor, con estas dos cosas no habrá pecados. Si estudiando no saliesen doctos, culpa será de los hijos. Estos tales vestirán vestidos de mucho abrigo, comerán hasta hartarse, vivirán entre los hombres como los demás; mas serán escarnecidos dellos y hablarán con ellos como con un poco de lodo, porque echarán la mano a cosas altas y no las alcanzarán; pasarán con el curso de la gente baja, y si se encuentran con algún hombre sabio, no tendrán palabras con que hablar con él. Por lo cual los mozos con toda diligencia deben ser enseñados y doctrinados. Han de aprender en escuelas do hubiere buenos maestros y no ser ignorantes, y así algún día podrán subir a las nubes, y de un hombre pupilar y de segundo grado entre muchos, será nombrado entre los supremos. Y si estuviere en la casa de sus padres sin haberse atado en matrimonio y hubiere a]guna mujer de buena suerte y costumbre, será demandado para casarse con ella. Por tanto, con mucha diligencia se debe procurar aprender en la mocedad y no aguardar a la vejez, y que se hallarán vacíos de bienes y llenos de arrepentimiento.

Cun sun tien persuadía a los hombres que estudiasen diciendo: los padres que crían los hijos y no los doctrinan, no quieren bien a sus hijos; y aunque los doctrinen, si no los tratan con rigor, tampoco los quieren bien. Cuando los padres enseñaren a sus hijos y ellos no quisieren aprender, ellos mismos se desaman a sí; y aunque aprendan, si no es con codicia y diligencia, tampoco se quieren bien. El que estudiare, aunque sea hijo de gente popular, será levantado a grande dignidad; y el que no estudiare, aunque sea hijo de grandes, será popular.

Piersilon, en un libro que trata del cuidado que se ha de tener en el estudio, dice: quien tiene heredades y no las cultiva tendrá sus trojes vacios, y quien tiene hijos y no los enseña tendrá hijos ignorantes. Si los trojes están vacíos, ¿con cuánta pobreza se pasará la vida? Y si los sucesores son ignorantes, ¿qué tal andará la justicia y concierto y gobierno? Si la falta sólo estuviere en la labor y doctrina, la culpa es de los padres y de los hermanos mayores.

El libro Ren hen dice: las casas, cuando no tienen huéspedes, no tienen más adorno que lo ordinario, y los hombres, cuando no estudian, no son más que ordinarios.

Conchu dice: la casa, aunque sea pequeña, si nunca se hace, nunca se acabará, y el hombre, aunque sea hábil, no será docto.

Ancu dice: no vale tanto el estar muy rico y lleno de oro cuanto vale enseñar a tu hijo un solo día. Dar a tus hijos mil piezas de oro no vale tanto como enseñarles un oficio. El mayor contento que los hombres tienen no llega al contento que es leer un libro, y la cosa que más se quiere no es tan preciosa como enseñar a los hijos.

Con cun tin preguntó por qué los hombres de suerte no enseñaban ellos mismos a sus propios hijos. Respondió Benchu: vivir favorecidos y regalados no es buen camino; el que enseña es necesario que viva bien; y si no vivieren bien, hanse de enojar sus hijos con él. Si los hombres se enojan con los padres, los hijos se volverán contra los padres, y dirán: tú me enseñas a vivir bien y tú no vives bien; y ansí es necesario que entre hijos y padres haya desconciertos y enojos; por lo cual los antiguos trocaban los hijos para enseñarlos. Entre padres e hijos no ha de haber enojos, porque si los hay, ha de haber divisiones, y no hay cosa más mala que divisiones entre padres e hijos.

Cuen con dice: si dentro de casa ni el padre ni el hermano mayor fueren hombres sabios para poder enseñar, y fuera ni hubiere maestro ni amigo docto, poco se podrá sacar.

Tay con dice: el varón a quien en la mocedad falla doctrina, después, siendo grande, será ignorante. La mujer a quien en la niñez falta doctrina, despues, siendo grande, será grosera. Quien criare hijos varones mándeles que no den oído a mentiras, y quien criare hijas ha de enseñarlas a que no se aparten de sus madres. A los hijos varones, ya cuando sean grandes, mándenles que no frecuenten las fiestas y banquetes, y a las hijas, que no sean andiariegas. Los padres rigurosos tienen hijos obedientes, y las madres rigurosas tienen hijas hacendosas. Quien tiene lástima de sus hijos los castiga mucho; y quien los desama, los regala; el hijo regalado será hombre de pocos merecimientos, y el hijo desamado será hombre valeroso. La rama del moral, cuando está tierna, puede doblegarse; y cuando ya está grande, no se dobla. Todos los hombres desean cosas preciosas, mas yo más querría hijos sabios.

Lu Echec dice: para tener buenos hijos hase de escoger buena madre, tal que sea mujer de mucho sufrimiento y buena condición, blanda, piadosa, amiga de hacer el bien, templada, muy buena, muy cortés, que sepa guardar crianza, muy cuidadosa y de pocas palabras, que sepa enseñar a sus hijos. Cuando el hijo pueda ya comer, enseñale que coma con la mano derecha; cuando sepan hablar, enseñarles cómo han de responder; el varón ha de esponder xia y la mujer co. A los hijos varones les ha de dar cintas de cuero, a las mujeres, cintas de seda. Cuando sean de edad de seis años, enseñe a los hijos cuáles son las cuatro partes del mundo. De siete años, no duerman juntos los varones y las hembras, ni coman juntos. De ocho años, les ha de enseñar crianza, cómo se han de haber en el entrar y salir de las puertas; cuando se sentaren a comer, enseñarles que aguarden los menores a los mayores; enseñarles a reconocer ventaja a los demás. Siendo de nueve años, han de enseñarles a contar; de diez años, enviarlos fuera de casa y darles a un maestro que los enseñe.

Ban tecon, en un libro que trata de las leyes de los hijos, dice: sabiendo muchos oficios pasarán los hombres bien su vida. No entres en la casa de los jugadores, ni trates con ellos; mira cuántos hombres de suerte han caído de su estado y cuántos prósperos y ricos se han hecho hambrientos y mendigantes, y traen los vestidos sucios y rotos, y son risa de los que antes fueron sus amigos. Han consumido las heredades que tenían y son causa de llanto y dolor de los de su propia carne y sangre. Si no creyeres esto, mira la gente de tu propio pueblo; mira cuántos tienes delante de tus ojos y verás cuántos hay perdidos. De una sola diferencia de hombres, cuántas diferencias hay de corazones: una diferencia de bebida y comida, unos mismos días, unas mismas noches, una misma claridad del Cielo, y cuántos hombres, unos ricos y otros pobres. El virtuoso, en tiempo de su pobreza, guarda lo que se debe a la razón y justicia: en siendo rico, luego maltrata a los demás. El gobernador de las mangas de agua de la mar siempre está en el mundo. Por tanto, cuando se te escondiere la prosperidad no te rías de los que hubieren caído de ella. Si unos a otros nos sufrimos, podremos pasar la vida con mucha amistad. ¿Quién sabe si hay ahora un hombre que tenga cien años? Las tierras flacas de noche dan las flores, y a los hombres pobres tarde les vienen los bienes. No digas que no se han visto culebras con cuernos y que no se sabe si hay lion en la mar; sino mira la luna que está en lo alto del cielo, que unas veces está llena y otras menguante.


Capítulo 11

De la consideración que los hombres deben tener en las cosas

Chusi tong amonestó esto: la ejecución de la justicia de la otra vida tarda en venir, pero no podrá fallar; la ejecución de la justicia de la presente vida está lejos, y puede faltar. La red de esta vida es muy rala y es fácil salirse de ella; la red de la otra vida es muy espesa y es imposible huir de ella.

El libro Ken hen dice: las piedras preciosas muy finas sin raza son para parias de los Reyes; los hijos obedientes son la riqueza de las casas. Las haciendas y riquezas, usando de ellas, se acaban; la rectitud de corazón y obediencia a los padres, usando de ellas, no se acaban. Las casas pobres con paz son muy buenas y la casa rica sin concierto, ¿qué tal será? Dadme un solo hijo obediente; ¿de qué sirven muchos no tales? La causa de pasar los padres la vida con contento es tener hijos obedientes. No tiene pesadumbre el varón cuando su mujer es discreta; pero mucho hablar y errar todo tiene origen del vino. La quiebra en la razón y la falta de rectitud tiene origen en el dinero. Quien ha recibido contentos desordenados aguarda las tristezas que no esperaba. Los demasiado contentos paran en grandes pesadumbres. Cuando fueres bien querido, piensa cuándo has de ser afrentado. Cuando restituyeres con descanso y sosiego, teme el día de la inquietud. La honra es difícil de alcanzar, y el ser deshonrado es fácil. Tras mucho interés, vienen muchos males. A grande nombre y honra suceden grandes enojos, y a muchos méritos, mucha pobreza. Lo que mucho se quiere mucho cuesta. Los hombres muy sublimados tienen muy grandes caídas. A mucho contento sucede mucha tristeza. A mucha hacienda y mal habida sucede muerte. Los que desean muchos favores consiguen muchas tristezas. Los hombres varoniles saben tomar y dejar. En los patios de las casas nacen las buenas hierbas, mas estos semejantes bienes mejor es no haberlos.

Conchu dice: quien nunca ha visto los montes altos, ¿cómo sabrá la tristeza que tienen los que caen de ellos? Quien nunca se ha visto debajo de las aguas hondas, ¿cómo sabrá la tristeza que pasan los que en ellas se ahogan? Quien nunca se ha visto en el golfo de la mar, ¿cómo sabrá la tristeza de las tormentas?

Sunchu dice: quien no ha subido a lo alto de las sierras no sabe la altura del cielo; quien no ha llegado al hondo de los valles no sabe cuán gruesa es la tierra; quien no ha oído las sentencias de los primeros reyes no sabe la grandeza de la doctrina.

El libro Sousu dice: quien cotejare las cosas presentes con las pasadas saldrá de dudas. Quien quisiere saber las cosas que están por venir, averigue las cosas pasadas.

Conchu dice: en los espejos claros se descubre bien la figura, y por las cosas antiguas pasadas se podrán conocer las presentes; las cosas ya pasadas son ciertas como lo que se ve en el espejo, las por venir son escuras como lo que está debajo de barniz.

El libro Ken hen dice: lo que ha de ser mañana no lo tengas de antenoche por infalible, y lo que ha de ser a prima noche no lo certifiques al poner el sol. El Cielo tiene los vientos y lluvias que no pensamos, y los hombres tienen de la mañana a la noche muchos bienes y muchos males. Los hombres industriosos cansan por el mucho bullicio; los que no tienen indústria para nada son tenidos por ociosos; a los bien acondicionados y mansos desechan por afeminados; a los briosos por crueles; los ricos son envidiados, los pobres son abatidos, a los diligentes llaman codiciosos, a los concertados en gastar llaman avarientos; si todo lo que tienen al presente lo reparten y dan a otro, hacen burla de ellos; si guardan lo que han menester y miran lo que han de hacer, los llaman arteros maliciosos. Piensa qué será menester para poder vivir.; porque dificultosísima cosa es ser hombre, y enseñar a los hombres cómo puedan vivir es cosa difícil. Podráse acabar todo el papel escribiendo y secarse la punta del pincel y volver a escribir y reescribir muchas veces y al cabo es difícil cosa ser hombre.

Lochu dice: los más letrados en oyendo la razón luego la siguen; los que no son tanto, oyéndola, ya la reciben, ya no; los ínfimos óyenla y ríen de ella.

Conchu dice: quien desde su mocedad ha sido disciplinado, hasta la muerte guarda la disciplina.

El libro Ken hen dice: el árbol que tiene buena tierra donde sustentarse, echa buenas raíces y carga las ramas de hojas y flores, y echa ramos tan grandes que son aptos para edificios. El agua que tiene manantial de do cebarse hácese fuente caudalosa y corre y esparce copiosamente, con lo cual se riegan las heredades y se saca mucha ganancia. El hombre que tiene cómo sustentarse (a este sustento llaman tener letras) tienen luego grandes y muy honrosas pretensiones, tiene noticia y ciencia clara de todo. El hombre recto y de razón, guarda justicia.

Tu guien cuar dice: en el espejo se descubre el rostro, y la sabiduría alumbra el corazón; cuando el espejo está muy claro no le mancha el polvo y el hombre sabio no hace males. El hombre sin razón es como el carro sin ruedas, que no se puede caminar en él; ansi con el hombre sin razón no se puede vivir.

El libro Ken hen dice: cuando los hombres se dan crédito unos a otros, Gou y Huar se harán hermanas; mas cuando andan con sospechas unos de otros, todos son contrarios.

Chotoan dice: cuando las voluntades están conformes, Gou y Huar se adunan y abrazan, y cuando las voluntades están discordes, los mismos huesos riñen con la carne.

El libro Su uso dice: el hombre sin crédito no da credito a otro, y el hombre de crédito no duda de nadie. Si te recelas de alguno no le mandes nada y, si le mandares algo, no te receles de él.

El libro Longu dice: las cosas, en llegando a lo sumo, luego decrecen. El sumo contento para en tristeza. Las seis horas uniformes del día luego tienen diformidad. La mucha prosperidad luego desfallece. Las cosas, en llegando al fin, vuelven atrás. Los grandes desastres, en llegando al fin, se mudan en bien.

El libro Re egu dice: cuando estuvieres con descanso, no te olvides de la inquietud; cuando estuvieres en paz, no te olvides de la guerra.

Suu dice: quien previene los desconciertos antes que vengan y repara su casa y su reino del daño que está por venir, éste previene las tristezas futuras.

El libro Hon Kan dice: el pescado que está en el suelo de las aguas y las aves quc vuelan por lo alto del cielo pueden ser pescadas y flechadas; sólo el corazón del hombre, que no está cuatro dedos dentro del pecho, no se puede entender. El cielo se puede graduar y la tierra se puede tantear; sólo el corazón del hombre no se puede apear. Quien pinta al león o pinta al tigre no pinta los huesos; quien conoce al hombre de rostro no conoce su corazón. Estará en presencia tuya tratando contigo, y entre tí y su corazón habrá mil montes delante.

Taycon dice: ningún hombre tenga en el corazón lo contrario de lo que mostrare en el rostro. El agua de la mar no te pongas a medirla. Procura que ningunos hombres traben enemistades, porque las enemistades arraigadas con dificultad se deshacen. En un día se traba una grande enemistad y despues en mil no se puede acabar. Si hicieres bien a tu enemigo, será como echar agua hirviendo sobre la escarcha. Si pagares mal con mal, será como encontrarse un lon con una víbora; y siempre he visto consumidos los hombres que tienen enemistades, como se deshacen las piedras de amolar.

El libro Ken hen dice: sembrador de males quien trata de enemistades con otros. Quien desprecia el bien, hase de decir que a sí mismo hace mal. No creas que todo lo que parece recto es recto, antes conviene mirar. La virtud sólo es o no. Está siempre sobre aviso sobre el corazón de los hombres para que no te tomen cosas ajenas. Si oyeres lo que dicen los hombres de dos caras, luego que lo oyeres, lo echa de ti. El concierto y razón nace de las casas altas; y los latrocinios y males, de la pobreza y desnudez. La pobreza y miseria no hacen a los hombres bajos y viles, sino los mismos hombres se hacen viles. La riqueza y prosperidad no hacen a los hombres soberbios, sino ellos mismos se hacen soberbios. El hombre harto y bien vestido piensa en deshonestidades. La hambre y desnudez despiertan latrocinios en el corazón. Quien pensare mucho en su pobreza y trabajos y peligros y miserias, éste no será soberbio; quien siempre pensare en trabajos y enfermedades y llagas, en toda su vida tendrá tristeza.

Taycon dice: la ley no se pone para los buenos ni la crianza para los ruines.

Cay hoan dice: el sombrero alto es para honrar los buenos; y los cordeles, para castigar a los malos.

Hec dice: la razón guarda a los hombres virtuosos y los mandamientos gobiernan los ruines.

Ken hen dice: quien es amigo de comidas y de mujeres, y de haciendas y dineros, necesario es ser de condición avarienta; el que es amigo de honrosas y afamadas obras es de condición soberbia.

Conchu dice: el hombre virtuoso piensa lo que es razón a justicia; el ruin piensa en su interés.

Sousu dice: los hombres virtuosos tienen en poco el dinero, y los ruines tratan de dilatar la muerte.

Soshu dice: el mucho dinero corta a los sabios sus pretensiones, y a los ignorantes les aumenta los pecados.

Louchu dice: los muchos dineros impiden la justicia, y el mucho estudio quita las dudas. Los hombres no son Gulou ni Sun para poder hacer las cosas con perfección.

Chucón dice: desde el principio de la vida hasta ahora no ha habido muchos como el Conchu. Los pobres son de corta inteligencia y los ricos son bien entendidos. Quien no ha tratado de algún negocio no puede tener largo conocimiento de él. El hombre de larga experiencia es para cualquier menester, y el que no la tiene para nada es. Mentiras, cada día las hay, y quien no las oye no las tiene; el que vive con mentiras grandemente es mentiroso.

Rengian dice: si en toda la vida no se hiciere cosa por qué arrugar las cejas, no habría de qué rechinar los dientes. Si tu haces mal a otro y dices lícito es, si otros te hacen mal a tí, ¿por qué no será lícito? Las hierbas tiernas temen el hielo y el hielo teme al sol; ansí los malos se deshacen unos a otros. No esculpas tu nombre en malas piedras, mejor es ponerle en la boca de los caminantes. Quien trae almizcle consigo necesario es que huela bien, y no ha menester ponerse hacia do viene el viento. Cuando un hombre está firme en su propósito, no hay viento que pueda menearle. Quien entiende los engaños de los hombres es apto para mercader, y en tiempo acomodado es bien sembrar las heredades. Los virtuosos tienen mucha ayuda, la cual falta a los faltos de virtud.

Jenbutec dice: no se ha de usar de las cosas hasta acabarlas, ni se han de arrimar los hombres al favor que tienen todo cuanto pueden, ni se han de hablar todas las palabras, ni gastar todos los bienes que se tienen; porque si todo se gasta vendráse a mucha pobreza y miseria Si tienes fuerzas, no uses de ellas todo cuanto puedes, porque se te acabarán las fuerzas y quedaránse las enemistades. Los bienes siempre se han de querer y no disiparlos; y por más prosperidad que haya, siempre se ha de guardar respeto. La soberbia quiere principio, y no fin.

Taycon dice: el pobre no ha de ser despreciado; y el rico no ha de estribar en sus riquezas; porque la noche convida al día, y el día a la noche, y dan la vuelta y vuelven como al principio.

El letrero de Hon Sanchen de las cuatro cosas que se deben atesorar: guarda que sobren las obras meritorias; no las apagues para pagar el haber sido criado. Guarda que sobren tus rentas, no las consumas, para pagar lo que debes a los reyes. Guarda el dinero que sobra, no lo acabes para pagar la gente plebeya. Guarda los demás bienes, para dejarlos a tus herederos.

El libro Ansu dice: en el tiempo próspero, muchos se nos hacen amigos; en cesando la prosperidad, somos olvidados. Cuando hay dinero, hay muchos amigos, en dando fin al dinero todos huyen. En el tiempo de la hermosura hay quien sea amado, y en el tiempo de la vejez y fealdad se corta el amor.

Chuiu dice: los que andan en servicio de los reyes suelen ser abatidos, y los que siempre hacen amistad suelen ser despreciados. Mil talentos de oro no bastan para hacer un hombre precioso, y una sola palabra del justo vale más que mil talentos de oro; los mil talentos se han con facilidad y la buena palabra no es fácil de haber.

Hacer bien a los demás no es tal cual mirar por sí propio, ni es tal poder mandar a los demás como hacerles bien. Los que sin para qué arremeten en saber lo que los demás tratan, siempre levantan mentiras. Los que son para más son esclavos de los que son para menos. Los que saben de pocas cosas tienen pocas pesadumbres. Los que saben de muchas gentes y lugares saben muchas mentiras. En navíos pequeños nunca eches gran carga, y por los valles hondos nunca camines solo. Quien anda por tierra seguro va sin pena. El oro no hace a nadie precioso, y el vivir contento vale mucho dinero. estar enfermo es grande amargura y tener salud es gran contento. No es el dinero el que daña a los hombres, sino las malas palabras son las que los lastiman. Como la aves mueren por la comida, mueren los hombre por el dinero.

El libro Ken hen dice: las haciendas no son para solas, sino para comunicarlas; y los secretos no son para comunicarlos, sino para a solas. El dinero a solas no vale nada; el secreto comunicado luego se derrama; la malicia no tratada en secreto, antes que se ejecute tiene mal suceso. Los malos hijos aborrecen a sus padres y los que están cargados de deudas quieren mal a sus acreedores. Los golosos comen hasta hartar, y los pobres querrían tener por vecinos a los ricos. Los que en su casa no saben hospedar a nadie, cuando salieren fuera, no tendrán quien los hospede. Mejor es cuando hay dineros hospedar a los forasteros que andar a caballo y estar arrimado a puertas ajenas. Los pobres, aunque vivan en el bullicio de los mercados, no hay quien los conozca y los ricos, aunque estén metidos en las sierras muy lejanas, allí hay quien se allegue a ellos. Los hombres mundanos miran el modo con que los hablan, y tal rostro muestran, alto o bajo, cual les muestran. En las casas pobres faltan las crianzas, y la condición del mundo es mirar a los que tienen dineros. Acontecerá comer mil diferencias de manjares sin que nadie lo sepa; mas quien se viste vestido sucio y roto es despreciado. Más fácil es atajar un valle sin suelo que atajar los yerros de las bocas de los hombres. Por estar el caballo flaco, camina despacio; y el hombre por falta de hacienda no anda al paso de su voluntad.

Oae Ki dice: los convites y comidas y bebidas no es cosa mala; mas cuando llegan a muchos pleitos y riñas y cárceles el vino es la causa de estos males. Por lo cual los reyes antiguos, cuando convidaban era por vía de crianza; a cada vez que se bebía hacían la cortesía al señor del convite, y ansí aunque todo el día estuviesen bebiendo, no se podían embriagar; éstos eran los convites de los reyes antiguos.

Lungu dice: el vino no tiene otra medida más de cuanto no llegue a desconcertar.

Su Ki dice: en el sacrificio que se hace al Cielo, si no hay vino, no se puede sacrificar. El Rey con sus grandes, los amigos con sus amigos, en no habiendo convites no se adunan. Cuando algunos han reñido, no se pueden hacer amigos sin convite; por lo cual en el vino hay cosas muy buenas y cosas muy malas; no se atreva nadie a beberlo en demasía.

Conchu dice: el que se aparta de reverenciar los espíritus se puede llamar prudente; no estamos obligados a sacrificarles pidiéndoles favor. Quien conoce lo bueno y no lo hace no es hombre valeroso. El que reverencia a los santos reverencia a la virtud de los santos; los que hacen memoria de los santos hácenla para hacer memoria del beneficio recibido de ellos. Los que se asientan a contemplar y se apartan de otro cualquiera negocio subirán al lugar de los santos y, cuando se les concediere arrebatarse en éxtasis, serán testigos de la razón y de la virtud de los santos. El que lee libros aún no es bueno. El que promete y vota algo, aún no lo ha cumplido. Mejor que todo es, cuando pudieres, hacer bien a todos.

El sacerdote Chei tien avisaba: mira hasta el fin los libros de Bitoc, y dilos de memoria con todas sus propiedades; que yo te digo que el que siembra melones, coge melones, y el que arvejas, arvejas; y si en las oraciones y libros siembras piedades, las enemistades trabadas ¿cómo no se redimirán? Admite y mira bien por tí, porque el que la hace, ése la paga; ¿uno hizo el mal y otro ha de ser castigado? No, sino el que hizo el mal que lo pague.

Conchu dice: el hombre sabio hace bien a todos, y aunque sea por remediar su propia vida, no hace mal a nadie, antes pierde su vida por perfeccionar los hombres. No satisface el tratar los hombres que presumen de sabios y de hombres de razón y se afrentan de vestirse mal y de comer mal.

Conchu dice: de la luz del entendimiento nace la justicia, y de la ignorancia nace la injusticia; del conocimiento nace la verdad, y de la rudeza nace la falsedad; de la inteligencia nace el humillarse a creer y de la ignorancia nace el presumir. Quien tiene en poco a los hombres sabios yerra; poner mácula en la virtud es obra de gente ruin.

Conchu dice: si el letrado tratare envidiosamente con sus, amigos, ningún sabio le hará amistad; y si el Rey tratare envidiosamente con sus consejeros ningún sabio querrá ser de su Consejo.

Taycon dice: los reyes no deben usar en sus consejos de susurrones; los padres de familia no han de usar de mujer mentirosa. Los buenos consejeros son la riqueza de un reino, y la buena mujer, la riqueza de una casa. Los consejeros murmuradores destruyen los reinos; la mujer envidiosa destruye la casa, y la mala labor destruye las heredades buenas. Los murmuradores destruyen la buena gente.

El libro Hansu dice: si alguno aparta la leña que está junto al fuego y no se lo agradecemos, cuando se nos queme la casa, ¿lo sabremos agradecer? Las cejas y cabellos muy aderezados piden que la cara sea conforme a ellos. Mientras al hombre le dura el respirar, para mil diferencias de cosas es de provecho; y, un día que le falte lo que siempre tuvo, todas las cosas se acaban. Ninguna cosa hay que pueda huir de la Providencia de Dios y de su cuenta. Diez mil diferencias hay de bienes que sería mejor no verlos. El Cielo tiene todas las cosas para los hombres y los hombres no tienen ni una para el Cielo. No ha hecho el Cielo hombre a quien no haya proveido de sustento necesario, ni la tierra producido hierba sin raices. La gran prosperidad procede del Cielo, y la poca prosperidad procede de nuestro cuidado.

El libro Su dice: el hombre muy próspero luego es soberbio, y el muy pobre luego es muy triste, y siendo muy triste luego es ladrón, y siendo soberbio luego es revoltoso. No digas que tu casa aún no esta hecha porque aún no ha nacido el hijo que la podrá hacer; ni digas: "Mi casa aún no ha quebrado, que aún no ha nacido el hijo que la ha de quebrar." Los hijos que han de hacer las casas quieren la tierra como el oro, y los que las han de destruir gastan el oro como la tierra.

O Ubon dice: a mi parecer todos los hombres deben ser enseñados, y si alguno no fuere suficiente, si con todas sus fuerzas se determina de aprender, no hay que dudar sino que saldrá con algo bueno.

El maestro Concher Sia U dice: cuando estuvieres seguro no digas: no hay mal de que guardarme; porque al punto que dijeres no hay mal, luego le habrá. Quien come muchas cosas sabrosas al fin cae enfermo. El negocio que se hace con propia determinación necesariamente ha de ser errado. En las guerras no es bien ir adelante por las sierras de los valles, ni a las entradas de los puertos. El que en el Consejo habla después de los demás da mejor razón. Quien piensa que aunque esté énfermo después podrá curarse no es tal cual el que antes de estar enfermo se guarda de la enfermedad. El que sufre no es necio, porque después de pasada la ocasión para él es lo mejor. El que espanta al hombre no quiere prenderle, y el que prende al ladrón no es tal cual el que le espanta.

La doctrina del Rey Chuitan: no bastan buenas medicinas para curar enfermedades de enemistad. El dinero mal habido no puede prosperar al pobre. El pecado corta el hilo del bien para toda la vida. Al malo Dios le hará toda su vida pobre. Quien levante pleitos a otros no se enoje cuando otros se los levantaren a él. Si tú haces mal a otros, que otros te hagan mal a ti no te enojes. Propio es del Cielo y Tierra dar el pago de todo a lo más lejos en los descendientes, y a lo cerca, en la propia persona. La medicina sana al que no había de morir, y los santos ayudan al que está predestinado.

Go Uchingin dice: sólo el malo y pecador es el pobre. No andes con invenciones ni discursos; si te hubiere ido bien y hubieres gozado de lo mejor en alguna parte no te huelgues de ello, porque a lo lejos en tus descendientes y a lo cerca en tu persona tendrás la paga. De diez partes del poder que tienes no uses mal de las cinco y las otras cinco déjalas para tus nietos; y si de diez partes las gastas hasta acabar, tus sucesores después, ¿no han de ser hombres? Mientras más malicias y más invenciones, más miseria y más pobreza; y, antes que se cumplan las malicias y las invenciones, vendra el castigo. Si para ser rico es menester invenciones y maldades, ¿los ricos deste mundo no han de comer viento? Unas flores se caen y otras se abren, y las que se abren también después se caen. Los vestidos de brocado y los de lienzo en un punto se truecan. Las cosas ricas no pueden durar mucho en su riqueza, y las pobres no pueden estar mucho tiempo vacías. Apoyados los hombres no podrán subir hasta las nubes, y siendo arrojados no podran ser arrojados hasta el profundo. Persuade a los hombres que en ninguna cosa se enojen contra el Cielo, porque la voluntad del Cielo para con los hombres no tiene más ni menos. No entres en las audiencias de los cichius ni ticuanes, sino aprende algún trato para pasar la vida. El agua del estanque de peces es menester cuidado para que no se seque; mas la tierra bien labrada harta la casa. A tus hijos y a tus nietos enséñales oficios. Quien planta morales y moreras pIanta pocas flores. Si otros están ociosos o no, no te hagas juez de ellos. En salud se bebe con sed el agua clara, y por enfermedad, el agua cocida. El corazón del hombre que suspira está emponzoñado como la serpiente. ¿Quién sabe si los ojos del Cielo darán la vuelta como el carro? Lo que se hurtó los años pasados a la banda de Oriente hoy se volverá a pagar a la banda del Norte. El dinero mal habido deshácese como la nieve cuando se derrama agua caliente sobre ella. Las heredades que nos vienen con duda el agua las roba, como a la arena. Con agravios y engaños ganar de comer es como la rosa que a la mañana se abre y a la noche se cae. El bien y el mal, la honra y deshonra, todo tiene su término infalible, y alli se acabarán todas las industrias humanas en balde, porque ansi será siempre. El corazón del hombre que no se satisface es como la culebra que se quiere tragar un elefante. Las cosas de este mundo son como la corbata. Faltando medicinas para curar, aun los allegados a los Reyes morirán mal logrados. El rico no podrá con dineros comprar hijos sabios. La casa que siempre guarda su estado, tiene buena suerte y pasa su vida con contento y bondad.

Ensancha el corazón, deja pasar algunos años, verás morir y nacer delante de tus ojos; y el estado alto y bajo viene según está ya determinado. Algunos hay que son para mucho y otros hay que son para poco; no por eso los aborrezcas. Si tuvieres o si te faltaren los bienes, no por eso suspires, porque la casa rica y la pobre tienen su término según lo quiere Dios y todas las cosas de la vida, hasta el vestir y comida, suceden según está determinado. El día de la quietud es el día de los santos. La rosa que se abre no escoge la tierra de la casa del pobre. La luna alumbra las sierras y la mar, llega a todas las partes su claridad. En este mundo sólo el corazón del hombre es malo. Todas las cosas son debidas a Dios, que sustenta a los hombres.

Las palabras del Rey Chinchón: quien sabe los peligros, sabe temer de ellos, y en toda la vida no se ve a las puertas de las redes. Quien loa al bueno y ensalza al sabio lleva camino de hombre pacífico. Quien hace bien a otros y es virtuoso, es gloria y honra de sus sucesores. Quien guarda la envidia y se venga de su enemigo deja desconsuelos por herencia para sus herederos. Quien quiere mal para otro y bien para sí, en toda su vida no será loado ni ensalzado. Quien hace mal a otros por aprovechar su casa no puede tener prosperidad ni riqueza de mucha dura. Mudar el nombre y la persona todo nace del mucho hablar; dañarse y amancillarse a sí mismo todo proviene de falta de virtud.

Las palabras del Rey Guinchon: el mundo es muy grande, y el sol y la luna le alumbran todo muy claramente. Aunque el Cielo y lo que contiene, que es la Tierra, sea muy grande, Dios no perdonará a ningún deshonesto. Cual fuere tu voluntad y la vida que vivieres, estará cierta la paga en esta presente vida. Haciendo bien a todos y no pretendiendo interés, no digas que el bien que mereces sera para el otro mundo. Mil modos de ganar de comer no llegan a lo que es conformarse el hombre con su estado Diez mil modos de violencias para adquirir haciendas no llegan al seguir los hombres su suerte y vivir conforme a ella. Cuando la voluntad es buena y el corazón piadoso, ¿para qué es menester poner fuerza en leer los libros? Quien se determina de hacer mal a alguien en balde leerá el libro Chen de ZuIay.

Las palabras del Rey Sinchón: aleja de tí las haciendas mal habidas; quita el vino que pasa del orden para vivir; escoge vecino, y para tener amistad, escoge el amigo .La ira y el rencor no predomine en tu corazón; no salga de tu boca ninguna mentira; lus huesos y tu carne, cuando fuere. pobre, no la eches de tí; y los extraños, aunque ricos, no los llegues a tí. Para vivir bien lo primero ha de ser la diligencia y templanza y moderación en los gastos. Para vivir entre muchos es necesario humildad y amor con todos. Piensa siempre en los pecados pasados, y piensa en los por venir. Si guardares estas mismas palabras podrás gobernar tu casa y tu Reino largo tiempo.

Las palabras del Rey Co Chon: una centella de fuego puede abrasar diez mil montes, y media palabra mal dicha destruye el bien que se ha hecho toda la vida. Quien sabe vestirse un hilo de ropa ha de saber pensar el trabajo de quien lo tejió. Quien cada día come tres veces siempre ha de pensar el trabajo del labrador. Los hombres codiciosos y que hacen mal a otros en toda su vida no tienen diez años de quietud. Los hombres virtuosos y bienhechores de otros necesario tendrán mucho bien y mucha honra; la bienes y la honra todo nace de la mucha virtud. Todos los éxtasis de los santos nacen de la verdadera virtud.

Lochu, saliendo a despedir a Conchu, dijo: yo he oído que los hombres ricos despiden a los hombres ofreciéndoles dineros, y que los virtuosos ofrecen palabras de edificación. Yo no puedo hacer como rico y no oso decir que tengo nombre de virtuoso; y ansí sólo te ofrezco esta sentencia: los hombres de gran capacidad de entendimiento también tienen cercana la muerte, y por más habilidad que tengan y más ejercicios que tengan en disputas también se pueden morir.

Onglian dice: quien quisiere conocer quién es el Rey mire primero qué gente tiene en su Consejo; quien quisiere conocer al hombre mire qué amigo tiene; quien quisiere conocer al padre de familias mire qué tal son sus hijos. Si los reyes son santos, sus ministro son justos; si el padre es buen padre, su hijo será obediente; cuando la casa es pobre, se conoce el buen hijo; cuando el mundo está alterado, se conoce la rectitud de los ministros de los Reyes.

Regu dice: cuando el agua está muy clara no cría pescado; cuando el hombre mira bien lo que hace no yerra.

Conchu dice: el capitán de siete mil y quinientos soldados puede ser preso, y el fin y pretensión de un solo no se puede alcanzar. Lo mejor es cuando el hombre de suyo es sabio; lo mediano, cuando el hombre, aprendiendo, sabe; y el inhábil, si sabe, es como los medianos, mas si no estudia, es como los inferiores. Los hombres virtuosos han de pensar siempre tres cosas, las cuales no es lícito ignorar: el que siendo pequeño no aprende, después de grande no será para nada; el viejo que no da doctrina, después de muerto no habrá quien se acuerde de él; el que cuando tiene con qué no da limosna, después, cuando sea pobre, no habra quien se la dé a él. Por lo cual el que en la mocedad mira a la vejez, todo su cuidado y tuerzas pone en aprender, y el que en la vejez piensa en la muerte pone cuidado en dar doctrina, y el rico que se acuerda que puede ser pobre con mucho cuidado da limosna.

Ren hen dice: quien mucho se quiere no podrá ser hombre perfecto. El que es lacerado no dará limosna; el hombre cruel a todos hace mal; esto es decir que es dificil vivir bien y fácil vivir mal. Al hombre rico fácil es hacer bien y no le es dificultoso hacer mal.

Conchu dice: si el ser próspero es cosa que se puede alcanzar por fuerza, aunque sea siendo mozo de caballos, yo también lo podré ser; mas si no se ha de alcanzar por fuerza, imítame a mí en aquello que yo amo. Difícil cosa es leer diez mil códices de libros, y, con todo, se pueden leer; tener el vestido ordinario es cosa fácil, y con todo, es dificilísimo de haber. No ha quitado Dios a ningún hombre la comida ordinaria, y con todo eso, no hay ningún hombre contento. El hombre que no despide de sí las pesadumbres, es necesario viva con tristeza. El hombre que fácilmente da el sí es hombre de poco crédito. El que en tu presencia te honra, en tu ausencia no habla ansí.

U Kenchon dice: la lluvia del verano, que es lo que engruesa la tierra, es aborrecida de los caminantes, porque hace lodo; la claridad de la luna en otoño es aborrecida de los ladrones, porque los descubre.

Ren hen dice: el buen nombre pesa en el corazón del varón como un gran monte; en su corazón tiene constancia y firmeza, y estima el morir y vivir en lo que estima una pluma. Los negocios ajenos no han de tener pequeño y grande, y los propios no han de tener somero y hondo. La constancia es la vida, y la inconstancia, la muerte; los hombres varoniles tienen en primer grado la constancia.

Conchu dice: quien sabe lo bueno y no lo obra es tal cual el que no lo sabe. Quien tiene amistad con alguno y no se fía de él es tal cual el que no tiene amigos. El contento de ser sabio ho llegue hasta hacerse soberbia; ni cuando llegares a la tristeza, te entriegues a ella, sino piensa en despedirla.

Benchu dice: por sabio que sea uno, no llega a los que tienen favor. Por aderezos que uno tenga para arar la tierra, no llega al que goza del buen tiempo. En el Ayuntamiento de Lusi se dijo: Si algunos hubiere virtuosos, unos a otros se animen al bien; si algunos hubiere que erraren, unos a otros se enseñen; los que vivieren con orden y policía, unos a otros se perfeccionen; si algunos hubiere tristes y trabajados, unos se compadezcan de otros. Ten lástima de los malos y regocíjate de. los buenos; da limosna a los pobres y cuida de los que están en peligro. Las cosas que pasaren delante de tus ojos recátate de ellas, que pueden ser no verdaderas. Las palabras que dijeren a tus espaldas no les des del todo crédito. El hombre que no conoce sus faltas es como el buey que no conoce su fuerza. Hay algunos que se enojan de que el pozo de su vecino es hondo y no se enojan de que la soga de su casa es corta. Los hombres matreros, con mañas, huyen del castigo de sus pecados. La ley es universal en todo el mundo y propios pecados castigan a los malos. Para hombres de corazon de hierro, la ley como fragua de herrero.

Taycon dice: dificil es henchir el corazón del hombre y más fácil es allanar los valles. Si en el Cielo se muda el aspecto ordinario, sin haber viento llueve. Faltándole al hombre lo que siempre tiene, sin estar enfermo, muere.

Chon guansi dioe: al reino gobernado con justicia el Dios le está sujeto. Cuando el juez es justo, el pueblo está pacífico. Cuando la mujer es sabia, su marido tiene pocos males. Cuando el hijo es obediente, dilata el corazón de su padre.

Benchu dice: las virtudes y beneficios de los tres primeros reyes se extienden hasta hacer virtuosos a todos los del mundo; y la falta de la virtud en todo el mundo daña; y el acabarse los reinos y el durar y permanecer también es ansí. El Rey que no fuere virtuoso no podrá sustentar su Reino; el Presidente que no fuere virtuoso no podrá sustentar su distrito; el Corregidor que no fuere virtuoso no podrá sustentar su corregimiento; los letrados que no fueren virtuosos no podrán preservarse. Quien viviendo aborrece al morir y se huelga de ser malo es como quien aborrece emborracharrse y anda siempre con el vino.

Conchu dice: principio los hombres hacian estatuas, las cuales enterraban consigo, las cuales no tenían sucesores. El árbol, poniéndole alguna cuerda, se endereza. El Rey que recibe las amonestaciones luego es santo.

Hurkon dice: las cosas que parecen milagrosas son como el sueño que pasa, o como las borbojillas que hacen sobre el agua, como el rocio o relámpago, que luego desaparece todo. Aún una cordillera de sierras muy hermosas no se conoce lo que tiene, con ser cosa tan grandes, ¿cuánto más las cosas que parecen milagrosas ? Las tierras y heredades de los hombres pasados, heredan los venideros; mas no tienen de qué alegrarse por esto, porque ellos las han de dejar a otros.

Siutampo dice: mil piezas de oro recibidas sin justicia no tienen cosa buena y tienen mucho mal.

Ren hen dice: no frecuentes hacer grandes convites ni hagas sin grande ocasión letreros o epitafios elegantes, porque esto es principio de muchos males.

Conchu dice: el oficial que quiere hacer alguna obra muy buena ha menester primero afilar los instrumentos. Los negocios que están por venir, ni han pasado, ni te entristezcan, ni te alegren.

El maestro Conchersia dice: un hombre vino a preguntarme su buena ventura; si tendría bienes o le sucederían males, yo le respondí: hacer yo el mal a otro, ésa es la mala ventura. Aunque la casa tenga mil aposentos, para dormir de noche no es menester más que ocho palmos. Quien tiene muchas pagas de heredades al dia no come mas que tres medidillas. El hijo desobediente en vano quemara cédulas de papeles. Los pecadores en vano ofrecen incienso, aunque quemen diez mil hornos de él, porque el claro espíritu de juicio es recto y no recibe los sacrificios de los malos. El huésped muy antiguo es tenido en poco, y los pobres tienen pocos que los hospeden; míranlos tres o cinco días, y éstos pasados, no le miran con el rostro que al principio. Cuando hay sed, una gota de agua es más sabrosa que el maná; pero después de ya embriagado, mejor sería no henchir la taza. El vino no emborracha al hombre, sino el mlsmo hombre se emborracha. La hormosura no engaña al hombro, sino el mismo hombre se engaña.

Benchu dice: los hombres muy virtusos no son muy ricos ni de gran pompa, y los que son ricos y pomposos no son virtuosos.

Conchu dijo: la conclusión es que yo no he visto quien ame la virtud como se aman las mujeres. Si fuesen los hombrcs tan rectos como son parciales, ¿qué cosa habría que no se pudiese averiguar? Si los hombres piensan en la razón como piensan en su propio bien, todos serían luego santos.

Lochu dice: los hombres que se aferran en su parecer no entienden la razón; y, después de pasado el yerro, luego echan de ver que lo hicieron; y, despues, a la vejez, entenderán que mejor fuera haber aprendido en la mocedad.

Lanhion dice: los hombres virtuosos cuidan de su bien y huélganse de lo que es razón y virtud, y los hombres ruines son desordenados y huélganse de que los loen. Quien cuida de la virtud cada día aprovecha más. Los hombres amigos de hacer bien cada día están más llenos.

Conchu dice: el hombre virtuoso, cuando le ensalzan, él se abaja y humilla; el hombre ruin, cuando es querido, estriba en el favor y ensoberbécese. El hombre ruin fácilmente se hincha y satisface; el hombre virtuoso es muy profundo y es difícil de henchirse. El acabo de la puerta, aunquo se quiebre, quedan allí los umbrales; el hombre virtuoso, aunque sea pobre, siempre vive conforme a razón.

Regu dice: cuando un reino va creciendo, cierto es que tiene buenos consejos. La casa que hubiere de tener honra ha de tener los hijos bien corregidos.

Conchu dice: quien no conoce a su estado no es hombre virtuoso; quien no sabe tener orden no es hombre; quien no sabe hablar no es conocido de los hombres; quien tiene la virtud necesariamente sabe hablar de ella, mas quien sabe hablar de ella no es necesario que la tenga.

El maestro Liam Key dice: los hombres parleros, parlan, y los que saben, callan; los hombres parleros tienen muchos trabajos, y los que no saben parlar se libran de ellos; los hombres parleros son maléficos, los callados son virtuosos; los parleros son mala gente y los callados buena. Cuando en el reino hay leyes justas, los superiores están en paz y los inferiores obedecen, los aires están limpios y todos los males cesan.

Suara an dice: en las sierras muy altas se levantan los nublados, y en las aguas muy hondas nace el Cau y el Lion; ansí en los hombres virtuosos se hallan todos los bienes .

Ec dice: cuando la gente ruin gobierna y cuando gente poco discreta da trazas, no hay pequeños daños.

Bunchu dice: los que gobiernan han de velar sobre los peligros. El que va cargado con alguna carga pesada querría concluir presto con ella, y los hombres que son favorecidos y honrados están con recelo de la afrenta.

Conchu dice: quien a si mismo no se tiene en poco, los demás le tienen en poco. La casa que ella misma se destruye los demás tambien la destruyen. El Reino que en si mismo se tiene guerra después los demás le darán guerra.

Suaruan dice: la negligencia de los que mandan nace de no tener ya qué pretender. Las recaídas de los enfermos nacen de la poca mejoría. Los daños nacen de la pereza. La desobediencia a los padres nace de tener ya mujer e hijos. A estas cuatro cosas ya dichas se ha de tener mucha atención, para vivir los hombres de una misma manera al principio que al fin.

Conchu dice: al que está en superior grado y no es hombre de valor, y a quien se le hace cortesía y no responde a ella, y al que en la muerte de sus padres no se duele, ¿cómo los podré yo mirar?

Benchu dice: cuando no hay hombre de valor, no hay quien gobierne a los villanos; y no habiendo villanos, no habrá quien sustente a la gente principal.

Tu guancuar dice: los que sirven a los reyes han de ser hombres rectos. Quien sirve a sus padres ha de ser hombre obediente. Y los reyes para sus vasallos, y los padres para sus hijos, han de ser misericordiosos y tenerlos amor. El gobierno doméstico no es diferente del civil. La rectitud y obediencia hara célebres a los hombres; y no es menester, siendo virtuosos y obedientes, andar procurando honra, que ella misma se vendrá; ni hay que andar huyendo las deshonras, que ellas mismas se despedirán.

Lochu dice: si los seis prójimos no están amigos, ni hay amor de padres a hijos, ni de hijos a padres, las casas y los reinos andan revueltos.

Recgu dice: el buen padre no ama al hijo desobediente y el buen Rey no trata sus negocios con gente inútil. Quien quisiere esclavos, cómprelos con dinero. Los hijos nacen de las propias entrañas. Quien se viste vestido viejo, viste vestido que era de otro. Después de muerto el hombre, su mujer será de otro. No te rías de los pobres, porque pasa la rueda y los hace a todos iguales; no te rías de los viejos, porque al fin, viviendo, te alcanzará la vejez. El dia presente hay como pasar la vida, y luego el dia siguiente, falta. Si el pescado tiene poca agua, ¿qué contento tendrá?

Ren hen dice: el vaso, cuando está lleno, derrámase; el hombre, cuando está lleno, luego muere. Aunque la carne del carnero tiene buen sabor, no es conforme a todos gustos. Una esmeralda muy grande no es cosa muy preciosa, y un poco de tiempo lo es.

Hansu dice: el oro y las piedras preciosas no se pueden comer habiendo hambre, ni se pueden vestir cuando hay frio; por lo cual en el tiempo antiguo el pan y el lienzo eran preciosos.

Ectisu dice: el diamante dentro del cieno no se ensucia, ni pierde el color; ni el hombe perfecto, viviendo entre ruin gente, no ensucia su corazón.

Conchu dice: el hombre que no es virtuoso no consiente estar mucho tiempo pobre, ni puede estar mucho tiempo con demasiado contento. Bueno es no andar rogando a otros ni comer ni beber lo ajeno. En los montes cazar un tigre es cosa fácil; abrir la boca para hablar con los hombres es cosa difícil.

Benchu dice: el buen temporal no es tal cual la buena tierra; la buena tierra no es tal cual la buena gente. Con el agua que está lejos difícilmente se apagará el fuego que está cerca, y los parientes que están lejos no son tales cual el buen vecino.

Taycon dice: el sol y la luna, por claros que sean, no alumbran debajo del vaso; el cuchillo y la espada, aunque sean muy agudos sus filos, no hieren a los inocentes. Los desastres temporales no entran en la casa del cuidadoso. Cuando todos loan y suspiran por alguno, luego le vienen los bienes. Cuando vive de tal manera, que todos los demás andan hablando de él entre dientes, luego le nace el mal. De la pesadumbre y tristeza, nace la enfermedad. En los Reinos que hay justicia, los sabios es lo más precioso. En las casas ricas los hijos pequeños son soberbios. Quien con el bien no sabe, cuando le venga el mal luego sabrá. Mil suertes de tierras no valen tanto para el sustento de la vida cuanto saber algún oficio.

Chru ley dice: el pobre que trata verdad sin interés, siempre vive contento; el rico interésase siempre y vive con tristeza. La casa de morada no es menester sea muy alta; cuanto no se llueva, basta. Los vestidos no es menester sean de seda; cuanto abriguen, basta. La comida y bebida no es menester sea preciosa; como satisfaga, eso basta. La mujer no es menester sea muy hermosa; ser sabia y virtuosa es lo bueno. En los hijos no se ha de mirar si es varón o mujer; como sean buenos y obedientes es lo bueno. En los hermanos no hay que mirar si son muchos o pocos; como se quieran bien y se traten como hermanos, eso es lo bueno. La amistad no consiste en banquetes y comidas, sino favorecerse unos a otros, eso es lo bueno. La dignidad no se ha de mirar si es grande o pequeña; cuanto se guarde con justicia eso es lo que conviene.

Las amonestaciones del religioso Tochen: el bien, aunque sea bueno obrarlo, en faltando voluntad, no se hace nada. Conviene que tú vivas bien, porque los demás no puedan repartir del bien que hacen contigo. Aunque haya libros en los estantes mas altos que los montes; si no es tu suerte, no podrás leerlos. Dios no dejará sin castigo ni esperará a los soberbios y desobedientes. Las leyes son universales en todo el mundo, y después de quebrantadas no se puede remediar. Diez mil suertes de heredades, después de muerto no podrán aprovechar. En presencia de los muertos se ofrecen sacrificios de comida, y aunque se levanten no podran comer de ella. Aunque haya dinero amontonado que salga por cima de las paredes, al punto de la muerte no nos podrá ayudar. A quien su fortuna no ayudare, no podrá por fuerza repararse. Aunque tengas la casa llena de hijos, después de muerto, no podrán sostituir por ti. Si quieres vivir como santo, vive primero como hombre; quien no puede vivir como hombre, lejos está de vivir como santo.

Ganchu dice: el pájaro, en teniendo hambre, come; las bestias, con hambre, aguijan; los hombres miserables dan en ficciones; el caballo flaco tropieza; el rosalillo nace sin pensarlo; se planta una mala hierba y se hace un arcabuco.

En henlion dice: mejor es doctrinar los hijos que atesorarles hacienda. Mejor es tener cuidado de no pecar que apartarse de males temporales. Los enfermos tener trabajos, y los diligentes tener dinero; el conseguirlo es fácil, y el conservarlo es raro. Mejor es a ojos abiertos comer sólo caldo que no, arrugando las cejas, comer ración de palacio.

Huan huan dice: cuando te vistieres una hebra de ropa, acuérdate del trabajo de la tejedera que la tejió. Cuando comieres un gramo de pan, piensa el trabajo del labrador que lo sembró. El estudiante que no es cuidadoso no sabrá nada; el labrador negligente no tendrá que comer; los hombres bien criados, aún los que están muy lejos y apartádos, harán amigos.

Sen li dice: quien quisiere vivir en amistad con los demás, lo que no quisiere para sí, no lo quiera para los demás. Si el bien que pretendes no lo puedes alcanzar, vuelve de nuevo a pretenderlo. Todos absolutamente, sabios e ignorantes, están dentro de cuatro paredes, que son: el vino, las mujeres, (...) la cólera. Si en este mundo hay alguno que se escape de estos, es ángel bueno inmortal . Ninguno ha nacido prudente, y en siendo prudente, luego es viejo. EI hombre que en toda su vida sin aprender es sabio no es de los hombres ordinarios.


Capítulo 12

De la doctrina que se debe de enseñar.

Conchu dice: la raíz que hace a los hombres ser hombres es la obediencia paternal. El dolor y tristeza es la causa de los lutos de los mortuorios. La fortaleza es causa del ánimo en las batallas. Los labradores son el principio del buen gobierno de la justicia. El tener los Reyes herederos es causa de que permanezca su Reino. La diligencia es principio de la ganancia.

Ken hen dice: lo que se requiere para el buen gobierno es justicia y verdad. Lo que cualquiera cosa pide para ser perfecta es el moderarse en los gastos y vivir con cuidado. El principio de llegar una cosa a ser grande son las letras. Lo que apoya a las cosas es vivir conforme a razón. La diligencia en el trabajo es la moderación en los gastos es lo que gobierna las casas. La diligencia y templanza es la fuente de la prosperidad.

Conchu, en el estampa de los tres modos para sustentar la vida, dice: el sustento de toda la vida consiste en la diligencia; el sustento del año está en la cosecha del verano; el sustento de un día esta en madrugar. Quien en la mocedad no aprende, en la vejez no sabrá; quien en el verano no trabaja, no tiene que esperar en el otoño; si por la mañana no madrugas, en el día no tendrás qué comer.

Sen li dice: cinco cosas se han de enseñar: la primera, el amor de padres a hijos; la segunda, la fidelidad de los grandes del reino a su Rey; la tercera, la mujer reverenciar a su marido; la cuarta, los hermanos guardarse respeto de menores a mayores; la quinta es los amigos guardarse fidelidad.

El antiguo maestro Lentin enseñaba cómo los hombres fuesen buenos, y decía: vasallos míos, los padres de familia han de ser justos; las madres, misericordiosas; los hermanos mayores. amigables; los menores, humildes; los hijos, obedientes a sus padres; el marido y mujer que se amen. De los varones a las mujeres ha de haber diferencia; entre los hermanos ha de haber orden. En las puertas de los pueblos ha de haber crianza; la gente popular ha de trabajar los deudos se han de remediar unos a otros. Si la esposa muere, se ha de traer luto por ella; los vecinos unos a otros se ayuden; los labradores y los demás oficiales no han de ser perezosos; no se dé ocasión para que los hombres se hagan ladrones; no aprendan a jugar; ninguno ninguno sea amigo de cuestiones, y los malos no escarnezcan a los buenos; los ricos no traguen a los pobres; en la calle se tenga crianza y se dé lugar al que pasa; los labradores guarden las lindes de las heredades de las tierras; los viejos no vayan cargados en los caminos. Con esto habrá orden en la república y justicia.

Sonli dice: el que enseña cebe el corazón con lo bueno, ansí el mal él mismo se deshará. Quien gobernare procure que se honren y estimen unos a otros, y ansí cesarán las cuestiones.

Ley dice: el Rey lo último que puede hacer es honrar a todos. El padre, siendo misericordioso, hasta allí puede llegar; el hijo hasta ser obediente; los hermanos menores hasta honrar a los mayores; la gente del reino tratándose amigablemente y tratando verdad unos con otros; hasta ahí pueden llegar. Quien vive conforme a estas razones vivirá conforme a razón.

Onchio dice: el buen vasallo no sirve a dos reyes; la mujer casta no anda con dos maridos. Entre los jueces ninguno tal cual el que trata con igualdad, y entre los que manosean dinero, ninguno tal como el que trata limpiamente.

Soruan dice: el Rey que gobierna el reino ha de ser como el que templa la vihuela. Quien gobierna una casa, como quien tiene el cabestro en la mano. La obediencia a los padres ha de ser todo lo que llegaren las fuerzas. El hombre recto halo de ser en todo. La mujer casta ha de amar mucho la limpieza; y el varón, imitar a los sabios y buenos.

En el letrero de la mano derecha de Foan susioe se dice: todas las palabras deben ser según justicia y verdad, y las obras dignas dc estimación. En la comida y bebida ha de haber mucho cuidado en la templanza. En el escribir ha de ser derecho y conforme a la regla; la presencia del rostro, grave; el vestido y sombrero, bien puesto, derecho e igual; el andar, reposado; doquiera que se estuviere, se ha de estar derecho, y cualquiera cosa que se haga, se ha de mirar antes que se haga; cuando se hable, se ha de mirar cómo. En el bien es menester tener perseverancia; en las respuestas se ha de tener sosiego y gravedad. Mira el bien como si saliera de ti, y mira el mal como enfermedad tuya propia. Estas catorce cosas aún no las hemos bien considerado y por eso se escriben sobre este asiento, para que de día y de noche se puedan aprender.

Hua ec Kiam tenía escrito un letrero que decía: el bien y el mal de los palacios reales: es lo primero. que no conviene hablarse, ni dar nuevas de los yerros ajenos. Lo segundo que no se ha de decir: es el bien ni el mal de los demás superiores. Lo tercero, que no se ha de decir, es los males de lo común de las demás gentes. Lo cuarto que no se ha de decir es que las provisiones han sido sin méritos y por favor. Lo quinto que no se debe decir es que si algunos tienen mucho dinero, que se enfadan de los pobres y tratan con los ricos. Lo sexto, no se deben decir palabras deshonestas, ni tratar cosas de hechicerías, ni mentiras, ni palabras desmedidas, ni comparar en la hermosura las mujeres. Lo séptimo no se deben decir palabras que toquen a interés con que se pierda la hacienda ajena, ni decir palabra por interés de comida o bebida. El mismo también dice: si recibieres alguna carta ajena, u otra cosa que se fíe de tí, por ningún caso la abras ni rompas, ni la escondas. Cuando estuvieres sentado junto a otros, no estés mirándole de lado la carta que está leyendo. Cualquiera que entrare en casa ajena, no lea ni mire las escrituras que en ella hay. Quien llevare prestado algo ajeno, vuélvalo, y no lo eche a perder. Cuando estuvieres comiendo, no estés escogiendo la comida tomando uno y dejando otro. Cuando estuvieres en algún lugar con otro, no tomes el mejor lugar. A los hombres prósperos y ricos, ni los loes ni los vituperes. Cualquiera que hiciere lo contrario de estas cosas, es cierto que está resuelto de no hacer cosa buena, por lo cual se escribió esto, para que todos aprendan.

Buone preguntó a Taycon cómo podrían los hombres en este mundo vivir con honra; !a pobreza y miseria y la riqueza y la prosperidad cuál era. Respondió Taycon: el ser ricos y prósperos, y el ser virtuosos y santos todo es conforme a la voluntad y determinación de Dios. Los ricos en lo que tratan tienen concierto, los pobres por diez causas toman lo ajeno. Preguntó Buone cuáles eran esas diez causas, y respondió Taycon: no coger ]as cosas cuando no están de sazón es lo primero, no gastar lo allegado es lo segundo, encender sin necesidad lumbre para dormir es lo tercero, ser perezosos y no labrar la tierra es lo cuarto, no poner cuidado en el trabajo es lo quinto, tratar de hacer mal a otro es lo sexto, sustentar muchas mujeres es lo séptimo, dormir de día y levantarse tarde es lo octavo, ser bebedores y comedores es lo nono, tratar de rencores y enemistades es lo décimo.

Buone preguntó: quien no tuviere esas diez cosas ¿qué es la causa de no ser rico? Respondió Taycon: que era la causa tres yerros que deshacen las casas. Pregunto Buone: ¿Cuáles eran esos tres yerros? Taycon respondió: estar las trojas mal tejadas, humidas y descubiertas a que las coman los pájaros y ratones, es lo primero; sembrar y coger el pan fuera de tiempo, es lo segundo; arrojar el pan, aunque sea muy sucio y valga barato, es lo tercero. Buone preguntó: los que no hicieren estas tres yerros, ¿qué es la causa que no son ricos? Taycon respondió que procedía de una de diez cosas, que de ordinario se hallan en cada casa; o de algún yerro que se haga, o de no cumplir con lo que se debe, o de alguna culpa, o de ser desobediente, o de algún desconcierto, o de alguna bajeza o de alguna crueldad, o de alguna ignorancia, o de alguna tiranía; por lo cual el hombre se acarrea para si mismo los daños, que no le bajan del Cielo. Buone dijo: querría ver esto cómo es.Taycon respondió: quien tiene hijos y no los enseña y corrige es el primero que yerra; cuando los hijos son niños y no los doctrina, es el segundo; quien cuando es recién casado no amonesta con rigor a su mujer, es lo tercero; el que antes que hable se ríe es lo cuarto; el que no sustenta a sus padres es lo quinto; el que se levanta de noche desnudo es lo sexto; quién trae en los brazos hijos ajenos es lo séptimo; quien anda a caballo en caballo ajeno es lo octavo; quien convida a beber con vino ajeno es lo nono; el que convida a sus amigos a costa ajena es el décimo. Buone dijo: estas razones son muy gustosas y muy ciertas, y están muy bien dichas.


Capítulo 13

De la rectitud que se ha de tener en el gobierno

El maestro Bengot dice: el hombre sabio de todo corazón ha de amar a los demás y hacer bien a todos.

El Rey Tonctay chou dijo: los supremos jueces mandan con imperio, los medianos tienen gente que los acompañen, los ínfimos tienen ya sobre qué estribar, vístense de sedas de los presentes que reciben, comen de las trojas reales y del sustento y salario real, de la substancia y sangre de los súbditos y esles muy fácil oprimirlos, y a ellos no hay quien les pueda hacer mal.

Tonc bon hun dice: las leyes que se han de dar a los jueces ha de tener tres cosas: la primera, que no han de ser interesados; la segunda sean cuidadosos en su oficio; la tercera. que estudien y trabajen. Quien estas tres cosas tuviere sabrá cómo ha de gobernar. Los que gobiernan no han de ser arrebatados de cólera ni han de tener rencor en su corazón. Cualquier negocio conviene mirarle muy bien antes de concluirse, para no errarle; porque, si primero se enoja, y enojado aún a sí mismo se hace mal, ¿cómo no hará mal a los otros? Los que gobiernan deben servir al Rey como a sus propios padres; a los superiores como a hermanos mayores; a los compañeros de su dignidad como a los señores de casa; a los escribientes y gentes de su oficio como a sus criados. Han de querer bien a sus súbditos, como a su propia mujer e hijos; tratar los negocios del reino como los de su propia casa. Los que cumplieren esto me agradarán mucho; mas si fallan en la punta de un pelo, ninguno me agradará ni satisfará.

¿Duda alguno que el Chipou ayuda al ticuan? Si el Chupou quiere hacer algo y el Ticuan no quiere, ¿qué ha de ser el maestro? Y Chuan responde: el Chupou está obligado com amor a persuadir al Ticuan, porque si el Chupou y el Ticou están discordes, ¿qué puede haber sino riñas y disensiones ? El ticuan es superior en su distrito, y ansí es razón servirle como se sirve al propio padre; y si algún yerro se hiciere, el inferior se eche a la culpa; y si hiciere bien, le dé la honra al superior y con esto no podrá dejar de mover a cualquier hombre. Con ningún hombre de diverso color y apariencia en ninguna manera se junte nadie, y mucho menos con hechiceros, brujas y encantadores, en lo cual consiste la razón de los corazones puros, limpios y bien considerados.

Li uangley preguntó cómo se habría con sus súbditos; al cual respondió el maestro Bengto: haz que tus vasallos cada uno pierda de su condición Guisu respondió: la rectitud tuya propia será la regla de los demás.

Panguicon preguntó al maestro Bengto: qué gente era suficiente para el servicio de los reyes. Respondió: la senda estrecha enséñales que dilaten los ánimos y ensanchen el camino, porque el tiempo es breve y mudarse han las cosas y ellas mismos no se podrán rodear en ella.

Conchu dice: el que primero de haber amonestado condena a muerte es tirano; el que sin enseñar y poner ley quiere que los demás sean perfectos es impaciente. Quien menosprecia la ley y no guarda el tiempo señalado es transgresor. Quien ensalza lo justo y recto y vitupera lo injusto podrá hacer lo tuerto derecho. Quien ensalza lo justo y recto y vitupera lo injusto tendrá sujetos sus vasallos. Quien ensalza lo injusto y vitupera lo bueno no podrá tener súbditos sus vasallos. Quien en su propia persona es justo, sin mandar será obedecido. Quien en sí no guarda justicia, aunque mande, no le obedecerán. Tratando verdad y viviendo bien, aunque sea entre bárbaros, podrá vivir; no tratando verdad ni viviendo bien, aunque sea en Chiu no podrá vivir.

Conchu dijo: la virtud del que estuviere en lugar superior no debe ser poca; el poder del juez no ha de ser para hacer agravio a nadie. Conchu dijo al Chuyoan que tenía cuatro cosas de hombre virtuoso: que en su persona era muy modesto y humilde, sirviendo a otros superiores era bien criado, hacía bien a sus vasallos. y lo que les mandaba era con razón y justicia.

Chutien preguntó a Conchu qué cosa era virtud. Respondió Conchu: el hombre modesto y humilde no es descomedido; el magnánimo es querido de todos, tratando los hombres verdad, le quieren; siendo cuidadoso, merece premio; haciendo bien a todos, esto basta para mandar a otros.

Conchu dice: el hombre perfecto, haciendo bien a otros, no mira lo que gasta; en el trabajo no se enoja; lo que quiere no es por codicia; vive conformándose con su estado; sin soberbia tiene en sí gravedad y no es inaccesible.

Benchu dice: quien pone dificultad a los reyes en los negocios graves, éste le estima; quien le dice lo bueno y le aparta de lo malo, éste le honra; quien dice que su Rey puede poco, este le ofende.

Sun dice: el madero de que se hubiere de hacer la regla ha de ser derecho, y el Rey que gobernare ha de ser recto.

Pan pouchu dice: quien entre las hachas de armas y las alabardas de guarda amonesta al Rey lo que conviene; y delante de los braseros de fuego ardiendo dice la verdad, éste se puede llamar fiel. El hombre justo no teme la muerte; y el que la teme, no es justo.

Capítulo 14

Del gobierno doméstico

Sum Onco dice: ninguna gente menor ha de hacer cosa grande ni chica por su parecer, sino siendo informados de la cabeza de la casa de lo que conviene hacer. Los hombres cuidadosos y moderados en gastos hasta la vejez tienen abundancia. Cuando convidares huéspedes no dejes de tener abundantemente lo necesario; mas en el gasto de casa no dejes de ser moderado. El día que tuvieres dinero guarda para el día que te hubiere de faltar. El día de la salud y contento mira por el día de la enfermedad. La gente basta no tiene crianza. La gente soberbia es desobediente. Luego al principio que te casas enseña a tu mujer lo que conviene, y doctrina a tus hijos cuando son pequeños.

Taicon dice: el hombre ignorante teme a su mujer. La mujer sabia honra a su marido. Antes que mandes a tu criado, mira primero la hambre y el frío que padece, y ansí siempre tendrá cuidado con la lumbre, que no se encienda la casa, y todas las noches velará no haya ladrones. El buen hijo es regocijo de sus padres. La casa donde hay paz y amor sale con cuanto pretende.

Ken hen dice: mirando en la casa lo que hace, si madrugando, si están ociosos; se podrá echar de ver si crecerá o si irá en disminución.

Sumauncon dice: los que trataren de casamientos primero han menester examinar la condición del yerno y de la mujer, y cómo han de gobernar la casa no se han de aficionar a las riquezas y prosperidades, sino a la sabiduría, porque aunque al presente sean pobres, ¿quien sabe si después serán ricos? Y áunque al presente sean ricos, ¿quien sabe si después seránn muy pobres? La casa de la mujer con que te casares ha de ser muy pobre, porque si casares con mujer muy rica, con sus riquezas te tendrá en poco, y despreciará a tu padre y madre y así se irá haciendo de condición muy soberbia y envidiosa, y después será una insufrible pesadumbre. Pongo caso que por causa de la mujer te vino el dinero y la prosperidad, y que estriba tu honra en la mujer. Si tienes respetos honrosos, no te has de afrentar de esto.

El maestro Antentiau dice: la mujer que se casare contigo no ha de tener tanta hacienda como tú; porque, si no tiene tanta hacienda, será servicial, reverenciarte ha y guardará lo que le mandares. El varón que se casare no se ha de casar con mujer que sea de tan buena casa como la suya; porque si no es de tan buena casa servirá con humildad a sus suegros y hará lo que es justo haga una mujer casada. El hombre, ya grande, sin casar es como un caballo sin freno; la mujer de días, sin casar, peca como quien quebranta la ley de las salinas.

Buntionchu dice: cuando algunos se han de casar, tratar primero de conciertos de dineros es cosa de bárbaros.

Sumaoncon dice: el superior de cualquier casa ha de guardar se tenga en todo el orden, y ansí gobernará los hijos y a la demás familia; repartir a cada uno su oficio, tomarle cuenta de lo que recibiere y examinar los méritos que tienen; ordenarles el dinero que han de gastar y hagan cuenta del recibo y del gasto; hacer cuenta de lo que hay en la casa y de lo que falta; cotejar lo que es menester para los mayores y menores en vestido y comida y lo bien y mal gastado. En lo cual todo ha de haber orden, y no ha de haber cosa que no se haga con igualdad; cercenar con cuidado los gastos desordenados; poner término en la cantidad y calidad de lo que se ha de gastar, lo cual conviene sea poco, y guardar lo que sobra; y ansí no habrá cuidado de si faltará para el día que tuvieres convidados.

 

Capítulo 15

De las relaciones entre marido y mujer, padres e hijos, y de los hermanos entre si

Gansi Kehun dice: primero es el hombre soltero y después tener mujer; después de haber habido marido y mujer, hay padre y hijos; y después de padres y hijos, hay hermanos mayores y menores; y aquí se acaba el parentesco de una casa. Y todos cuantos ramos han salido y agora hay, y todos los nueve linajes, todo ha nacido de la raíz de estos tres parentescos; por lo cual la razón, que es común entre todos, es cosa de grande importancia y no debe ser tenida en poco.

Chotayphu dice: el derecho que hay entre marido y mujer los hace parientes uno a otro, los hace una misma cosa; y si vivieren discordes, acoceándose, lo que se debe el uno al otro, ¿cómo se guarda? Si se tratan mal con palabras injuriosas y gritería, ¿qué tal es el bien que se hace? Si faltan en hacerse bien y en quererse bien, que es lo más, ¿lo que es menos no se ha de acabar ?

Conchu dice: los hermanos son como las manos y pies del hombre; el marido y la mujer son como el vestido que se viste, que si el vestido se rompe se podrá hacer otro nuevo; mas si nos cortan la mano o el pie no se podrá recuperar otra vez.

Tampo dice: el que no se llega a los ricos ni da de mano a los pobres, éste entre los hombres se puede llamar varón; el que se llega a los ricos y da de mano a los pobres, entre los hombres es hombrecillo ruin.

Taicon dice: quien conoce el bien que le hacen y le paga, es como el aire claro, que todos le quieren bien; quien recibe bien y no le paga no es hombre.

 

Capítulo 16

Trata de cómo se debe guardar el orden

Conchu dice: el concierto de la casa ha de ser de tal suerte que haya orden de menores a mayores, conforme cada uno es. El orden que pide el parentesco con la mujer y con sus consanguíneos ha de ser tener amistad entre sí toda la parentela. Lo que pide el orden de las salas reales ha de ser de ser guardar todos sus lugares según su dignidad. El ir a los montes a caza también tiene orden como los alardes de los soldados; en las capitanías de guerra también debe de haber orden según los méritos de los soldados.

Anchu dice: los mayores, viviendo desordenados, no pueden mandar a los inferiores; los inferiores, no guardando orden, no pueden servir a los mayores.

Conchu dice: la crianza sin orden es causa de pesadumbres; el cuidado sin orden es causa de recelos y molestia. La fortaleza sin orden es causa de desconciertos; la rectitud sin orden no es rectitud; el varón fuerte desordenado hace desconciertos; el hombre ruin con fuerza y sin concierto, hácese ladrón.

Benchu dice: el hombre virtuoso difiere de los demás porque cuida de su corazón. La virtud del hombre consiste en tener cuenta con su corazón. El hombre virtuoso quiere bien a todos. El hombre que vive con orden honra a los demás. Quien quisiere bien a todos, todos le querrán bien a él. Quien honra a los demás también será honrado de ellos.

Youchu dice: el orden y la amistad con todos hace a los hombres preciosos; aunque la palabra no sea de amistad, el aspecto exterior lo ha de ser. La crianza con orden destierra las afrentas.

Benchu dice: no hay quien no se haya de hacer honra.

Chenchu dice: en los palacios reales lo mejor es el orden militar. En los pueblos y comarcas haya tal cosa como la ancianidad; y universalmente en todo el mundo lo mejor son los virtuosos.

Benchu dice: yendo despacio, llegar a ser grande, es la propia mayoría. Anticiparse a ser antes de tiempo grande, no es ser mayor. Saliendo de casa has de salir como si fueras a visitar huéspedes, y estando en casa has de estar como si hubiera huéspedes en ella.

Si augui dice: lo que se llevare en las manos, aunque esté vacio, has de llevar como si estuviera lleno; y quien entrare en algún lugar solo, ha de entrar como si hubiera gente en él.

Conchu en los pueblos callaba, como si no supiera hablar. Si quieres que los hombres te estimen, estímalos tú a ellos.

Taycon dice: el huésped no tiene a unos más proximidad que a otros; recibe igualmente a todos los que vienen. Los padres no dicen las virtudes de sus hijos, ni los hijos las culpas de sus padres.

Loancanchu dice: todos los hombres del mundo tienen tres cosas a las cuales igualmente han de servir, que son: al padre que los engendró, al maestro que los enseñó, al que los ha criado y sustentado. Si no hubiere padre, no hubiésemos nacido. Si no hubiere quien nos diera de comer, no hubiéramos crecido. Si no hubiera quien nos enseñara, no supiéramos.

Leytei dice: los varones y las mujeres no han de sentarse juntos; ni entre los que son parientes ha de haber dares y tomares. Las mujeres y los hombres no han de andar en demandas y respuestas. Padres e hijos no han de comer a una mesa. Quien sacrificare al espíritu ha de sacrificar como estando en presencia del espíritu.

Conchu dice: quien sirve al que murió como cuando está vivo, y quien sirve al ausente como cuando estaba presente, ha llegado a lo ultimo de la obediencia paternal.

 

Capítulo 17

De cómo se debe guardar la verdad

Conchu dice: el hombre que no trata verdad no sabe lo que conviene. El coche y el carro sin yugo, ¿cómo podrán caminar? El hombre verdadero es como el carro con ruedas. Una palabra de un hombre virtuoso es como a un caballo ligero, un azotazo. La palabra, después de salida de la boca, es como cuatro caballos que difícilmente se vuelven.

Chulou no tardaba en responder, luego respondía.

Sumaon con dice: entrar por el camino cierto de la razón es cosa dificil, el que primero entra es el que no se desconcierta en palabras.

Ertisu dice: si el Rey no se fiare de sus consejos y los consejos del Rey, no podrá haber paz en el reino. Si padres e hijos no se fían unos de otros, no podrá haber paz en la casa. Si los hermanos entre sí no se fían unos de otros, no podrá hacerse hermandad. Si los amigos no se fían de los amigos, fácilmente se quebrará la amistad.

Capítulo 18

De las palabras

Conchu dice: el que fuere más que los hombres de mediano estado, se ha de decir superior. Quien no hable a quien debe hablar, oféndele. El que habla lo que no debe hablar, ofende al hablar. El hombre prudente ni ofende a los hombres, ni ofende al hablar.

Susien Rienle dice: lo que se ha de hablar con los reyes es lo que ha de ordenar a sus audiencias; lo que se ha de hablar con los grandes es cómo han de servir a su Rey; lo que se ha de hablar con los cielos es cómo han de mandar a sus hijos; Io que se ha de hablar con los mozos es cómo han de ser obedientes; lo que comúnmente se ha de hablar con todos es palabras justas, verdaderas, pías y buenas; lo que se ha de hablar con los jueces es cómo han de ser rectos y tratar verdad.

Conchu dice: el hombre que callare, cuando habla, necesario es que acierte.

Lin hue dice: las palabras que no son acertadas mejor sería no hablarlas. Cuando en una oración no se acierta, mil palabras no son de provecho.

Ren hen dice: estando muchos hombres juntos, una palabra errada causa verguenza en el rostro, y en diciéndola, trae arrepentimiento.

Conchu dice: el disputar poco las cosas daña a la justicia y las cortas palabras cortan la razón.

Run puan dice: la boca y la lengua son las puertas de todos los males y la hacha de la destrucción del hombre.

A cuatro ancianos dijo Chupon: una cosa es tañer vihuelas en presencia de los animales brutos; lastimar de palabras a algún hombre duele como la herida del cuchillo.

Lo Vchu dice: hablar bien a los hombres es como añadir ropa sobre el calor. Las palabras que lastimen son como espinas y lanzas.

Liso Ren dice: las palabras dulces son como miel; las palabras ásperas son como el cuchillo. El hombre que no usa de muchas palabras es provechoso. El perro que no ladra sin causa es el bueno. La herida del cuchillo fácilmente se sana. La mala palabra nunca se olvida. La palabra buena es como el algodón o seda sobre el calor. La mala palabra es aguda como las espinas. Media palabra buena vale más que mil piezas de oro. Una palabla que lastime duele como la herida de la espada. La boca es el hacha que lastima a los hombres; la palabra es cuchillo que corta la lengua. Quien cierra su boca y esconde su lengua en cualquier lugar vivirá en paz.

Chucon dice: una palabra hace un hombre prudente, y una palabra le hace necio; por tanto, en ninguna manera te descuides en las palabras.

Lungu dice: una palabra es para que vaya en aumento un reino, y una palabra es para destruir un reino.

Chun Ren dice: el hombre que es fácil decir buenas palabras, sustenta a sus padres y hace bien para sus hijos. Cuando te encontrares con algún hombre, mira bien lo que hablas y de tres partes calla las dos; no derrames del todo tu corazón. No hay que temer que al tigre le nazcan tres bocas, sino has de temer el cuchillo del hombre de dos caras.

Conchu dice: el hombre decidor, con falsas apariencias y buen parecer, es de poca virtud. Poco es beber mil tazas de vino cuando encontrares con quien te conoce, y media palabra es mucho cuando encontrares con quien no conformas. Quien es sabio en decir y sabe hablar podrá entender el pecho y secretos de otros, por grandes que sean.

Conchu dice: ofrecer una buena palabra pesa como el oro y piedras preciosas. Ver una buena razón agrada como la buena compostura de las letras. Oir el buen dicho deleita como la música de campanas, atabales y vihuelas. Difícil es hablar con el hombre malo; en dejándole, luego se muda. Decir lo que se oye en la calle destruye la virtud.


Capítulo 19

De los amigos que se han de tener

Conchu dice: vivir con los buenos es como quien entra en la oficina de las rosas, que no es menester mucho tiempo para sentir el olor, porque él mismo se lo trae consigo; vivir con los malos es como quien entra en la pescadería que no es menester mucho tiempo para sentir el hedor que el mismo se trae consigo. El almagre y la tinta tiene escondido el teñir, por lo cual el hombre virtuoso ha menester tener mucho cuidado en mirar con quién vive. El que es amigo de los buenos es como las violetas o jazmines olorosos, que en una casa están sembrados y en las demás se participa del olor. El que es amigo de los malos es como quien lleva en brazos un niño y le pone sobre el alto de una pared, que una casa recibió daño y las demás participan de él.

Recgu dice: el que va en compañía de los buenos es como el que va por medio del rocío, que aunque no se moje el vestido, todavía se humedece. El que anda en compañía de los necios es como el que está sentado sobre el servicio, que aunque no se ensucie el vestido, todavía se siente el mal olor. Quien se acompaña con los malos es como quien anda entre cuchillos y espadas, que aunque no le hieran, todavía tiene temor.

Taycon dice: quien anda junto al almagre, anda almagrado; y quien anda junto a la tinta, anda teñido. Quien anda con los sabios, es sabio; quien con los doctos, docto; quien con los necios, necio; quien con los buenos, bueno; quien con los prudentes, prudente; quien con los imprudentes, imprudente; quien con los parleros, parlero; quien con los ladrones, ladrón.

El maestro Henlian dice: los que tratan de amistad en este tiempo escogen los amigos blandos, a la buena bolla, y andan a tú por tú; ponen la mano sobre el hombro el uno del otro y andan trabados de las mangas; y a la primera palabra que se contradigan, luego riñen y se encolerizan y andan a quien es más ruin. Cuando algunos hubieren de ser amigos han de ceder y subjetarse unos a otros sin cansarse, tratarse con mucha honra, quererse bien y comunicarse e imitarse con cuidado en lo bueno.

Conchu dice: que Aunpantion siempre se llegaba a los buenos y por mucho tiempo los honraba.

Kei Kan dice: a los malos, honrarlos por huir de ellos; a los buenos quererlos por allegarse a ellos. Al mal que nos viniere de los malos, darle buena respuesta; y, si nos agraviaren, responderles con buenas obras; ansí no dura rencores.

Benchu dice: con el que fuere inquieto y desconcertado, en ninguna manera hables; con los desperdiciadores, nunca hagas compañía.

Taycon dice: la mujer que no tuviere claro el espejo no sabrá la tez de su rostro si es buena o basta. El letrado que no tiene buenos amigos no conocerá los yerros que hiciere.

Conchu dice: la amistad es para ser hombres buenos; hase de trabar amistad con quien sea mejor que nosotros; si no es mejor que nosotros, mejor sería no tener amistad. El mundo está lleno de gentes que se conocen unos a otros; mas hombres de quien se conozcan los corazones, ¿cuántos hay? Los que plantan árboles no plantan las malas plantas; los que hubieren de tener amistades no sea con gente liviana y de poco ser. Los antiguos, cuando se trataban en amistades, trataban los corazones; los presentes, cuando se tratan en amistad, sólo se tratan en la apariencia exterior.

Son hon dice: la mujer que tuviste en tus trabajos, no la eches de tu casa; el amigo que tuviste en tu pobreza, nunca le olvides. Haz bien al hombre que nunca has visto otra vez y ten amistad con el hombre en tiempo de pobreza. El trato entre los hombres ha de ser siempre como cuando al principio se conocieron, y hasta la vejez no ha de haber entre ellos enojos ni rencor. Quien nos llame hermanos al tiempo de comer y beber hallarse han mil; mas en tiempo de trabajos y pobreza ninguno se hallará. No siembres los pezones de las rosas, ni tengas amistad con quien no fuere bueno. Las amistades de los hombres virtuosos son tibias, como el agua templada; las amistades de los hombres ruines son dulces como la miel. Los amigos pruébanse con el dinero, como el oro se prueba en el fuego. Quien tienta el agua con alguna vara sabrá si está honda o somera. Quien prueba al amigo con el dinero conocerá su corazon. La virtud y la justicia no se allega con el dinero, antes quien allega el dinero corta la virtud. En el largo camino se conoce la fuerza del caballo, y en los largos negocios se conocen los corazones de los hombres.

Capítulo 20

De las cosas que requiere tener una mujer

Conchu dice: la mujer ha de sustentarse en el hombre y no ha de hacer cosa alguna por su parecer; ha de seguir tres cosas: estando en casa de su padre, ha de obedecer a su padre; después de casada, ha de obedecer a su marido; después de muerto el marido, ha de seguir a sus hijos. No hay cosa que ella se haya de atrever a hacer por sí sola. Ha de ser enseñada a no salir de las puertas de su casa. Lo que ella ha de hacer ha de ser tratar de aderezar la comida; ha de estar encerrada hasta que se ponga el tocado; nunca ha de ir diez leguas fuera, aunque sea al enterramiento, sino estése junto al fuego, y ansí será mujer buena y virtuosa.

Ectisu dice: la mujer ha de tener cuatro cosas dignas de loa: la primera, la virtud; la segunda, el buen parecer; la tercera, el buen hablar; la cuarta, ha de ser hacendosa. Para ser virtuosa no ha menester que sea muy hábil; para que tenga buen parecer no es menester que sea muy hermosa; para ser bien hablada no es menester que sepa disputar; para ser hacendosa no es menester saber más obras de manos que otras. La virtud de la mujer está en ser honesta, fiel en la hacienda y moderada en el gasto; guardar su estado con toda igualdad; fuera y dentro de casa tener mucha verguenza; todo lo que hiciere o dejare de hacer que sea conforme a razón: La mujer que esto hiciere es virtuosa. Las palabras han de ser mirar primero lo que dice; y después hablar; no decir lo que no se ha hecho; hablar a su tiempo; no se enfadar de las palabras de otros. La buena apariencia ha de ser: lavarse, quitarse la suciedad del rostro, traer el vestido limpio; cuando se lavare el cuerpo, que no haya en su persona alguna deshonestidad. El trabajar ha de ser ansí: poner todo su cuidado en el trabajo, hilar sus hebras, no ser amiga de vino, lo que aderezare que sea de buen gusto y honrar a los huespedes. La mujer que tuviere estas cuatro cosas es mujer muy virtuosa, y quien fuere fácil en hacer esto, con toda rectitud y determinación vivirá concertadamente.

Taycon dice: la condición de la mujer ha de ser esta: cuando hubiere de hablar, que sea poco; cuando anduviere, andar despacio; tener siempre verguenza. El andar ha de ser siempre con dificultad, como si no pudiera menearse; oir y ver pocas cosas; saliendo fuera de casa, no llevar el semblante melindroso; quitar el deseo de bien parecer en el vestido; no andar mirando desde las ventanas a escondidas los que entran y salen; levantarse de mañana y dormir las noches; no ser perezosa en el trabajo; porfiar de no hacer cosa por la cual reciba pena y afrenta. La mujer sabia hace precioso a su marido; la ruin mujer le hace vil. La casa que tuviere la mujer sabia nunca encontrará con desventuras. La mujer sabia hace amistad a sus parientes, y la necia falta en su amistad.

Preguntó uno: la mujer viuda si se había de casar o no. A lo cual respondió el maestro Ychoan: todas las viudas que se casan y quebrantan su viudez quiebran el orden que se debe tener. Volvió a preguntar, si la viuda fuere pobre, miserable y no tuviere quien la ayude, ¿ésta tal, ha de casar o no? Respondió: que si teme de morir de hambre o de frío, no es de mucha importancia, Y quebrantar la viudez es cosa grave.

Lier Cuto an dice: las mujeres antiguas, cuando estaban preñadas, durmiendo, no estaban de lado; estando sentadas, no se ladeaban; estando en pie, no estaban cargadas sobre el un pie; no comían cosa de mal sabor; no comían cosa que no estuviese bien tostada; no se sentaban sobre la estera si no estuviese bien derecha; sus ojos no veían ningún mal color, y sus oidos no oían palabras malas; de noche mandaban algún ciego que les rezase alguna cosa de buen libro. De esta suerte parían los hijos de buen parecer, sin faltas, y mas sabios que los demás

Fin del libro intitulado Rico espejo del buen corazón


Bibliografía

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