Autor:Aguirre, Fray Andrés de
Título:
Carta de Fr. Andrés de Aguirre, Provincial de los Agustinos de Filipinas, a Felipe II, dándole cuenta del establecimiento de la Orden en el pueblo de Mitón, y de lo que el obispo Fr. Domingo de Salazar, OP., había hecho en contrario
Lugar y fecha:
Manila, 20 de febrero de 1582
Localización:AGI, Aud. de Filipinas, 79; 1 h. fol.; original.
Extensión del documento digitalizado: 869 palabras / 4.899 caracteres

Localización y transcripción: Carles Brasó Broggi / Dolors Folch Fornesa

 

 En: Manila, 20 de febrero de 1582

 

Carta de Fr. Andrés de Aguirre, Provincial de los Agustinos de Filipinas, a Felipe II, dándole cuenta del establecimiento de la Orden en el pueblo de Mitón, y de lo que el obispo Fr. Domingo de Salazar, OP., había hecho en contrario

 

Muy poderoso Señor. Fray andrés de aguirre, provinçial en las islas philipinas, digo que de doçe o más años a esta parte los chinos naturales de la tierra firme de la gran china an acostumbrado a venir cada anño muchos con sus naos y mercadurías a las islas, i se ban quedando cada anño muchos, i an echo su asiento en el pueblo de tondo, junto a la çiudad de manila, dondesta horden tiene monasterio; y viendo esta gente de buen entendimiento que los religiosos de aquel convento, en espeçial uno, a quien la horden encomendó esto, á procurado con gran çelo de dar a esta gente notiçia del evangelio y trabajado de atraherlos al conoçimiento de la verdad, favoreçió dios esta buena obra i se convirtieron de su idolatría a nuestra sancta fe cathólica muchos dellos, y como estavan entremetidos entre los naturales de la tierra de aquel pueblo, no tenían quien los podía dar tan suficiente doctrina como era neçessario, demás de questar así mezclados se siguieron muchos inconvinientes; desseando el remedio desto, yo supliqué al gobernador diversas veçes que fuesse servido apartar a los chinos de los naturales, dándole para esto muchas raçones, y pareçiéndole justas y neçessarias para el bien spiritual de aquella gente, me encargó viesse io el sitio que me paresçiesse más conveniente para su asiento y seguridad de sus naos y benefiçio dellos, como fuesse a la vista de la çiudad, y que siendo el sitio tal él daría horden en la obra; io hiçe diligençia, i de todos los que vi, me pareció mas conveniente el que en lengua de los yndios se dice miton, ques menos de media legua de la çiudad y está a media legua del monasterio de Miton, en sus mismos términos, muy capaz para haçerse gran poblaçión, en la ribera del rrío grande de Manila. Yo dí quenta al gobernador desto, y él vio el sitio i le quadró, i mandó a los prinçipales chinos que dende luego se passasen a vivir a aquel sitio, i ellos se holgaron por ser a ellos conveniente, y porque el fin prinçipal desto era dalles suffiçiente doctrina a petiçión mía, y el gobernador, pareçiendo la cossa justa y muy necesaria, me dio liçençia, en nombre de su magestad, para edificar en aquel nuebo pueblo de los chinos una iglesia i monasterio, i io desde luego nombré un rreligioso mui docto para vicario dél, y le dí un compañero mui hábil, para que los dos aprendiessen la lengua de los chinos y entendiessen en su conversión y doctrina, y el gobernador mandó se les proveyesse de la limosna ordinaria, i estos religiosos desde luego entendieron con gran calor en la junta (?) nueva. Y de allí a poco tiempo llegó el obispo de aquellas islas, i andando días, visto aquel sitio y nueba poblaçión que se haçia, persuadidos [sic] de sus clérigos, hiço çiertas diligençias para tomar para su iglesia aquel pueblo y en echar a los religiosos dél. El gobernador, visto el agravio que haçia a la horden, como por su mandado se avía tomado aquel monasterio, nos amparó en él y no consintió se nos hiçiese más molestia. Con la assistençia de los religiosos de aquel monasterio se an convertido y convierten cada día muchos a nuestra santa fee cathólica, y su doctrina va mui adelante, y la poblaçión va cada día creçiendo. Suplico a vuestra alteza me haga merçed de mandarme por su real çédula amparar a la horden en aquella casa tan necessaria al aumento spiritual de aquellos nuebos christianos y el bien público de aquella república, ya que en aquel monasterio los religiossos aprenden la lengua de los chinos, tan dificultosa i neçessaria, y no permita vuestra alteza que los religiossos sean molestados, en lo qual será dios y vuestra alteza mui servido, y la horden reçivirá mucha merçed y limosna.


Otrosí, a mi noticia á venido quel obispo de aquellas islas pide se le dé çédula para que aquí adelante el governador, o los questuvieren en el govierno, den liçençia para se tomar ningún monasterio sin primero tener su beneplácito y voluntad; esto es de mucho inconviniente y contra la çédula de vuestra alteza, de que hago presentaçión, suplico a vuestra alteza se mande guardar, proquen ninguna parte de indias es tan necessaria la guarda della como en aquellas yslas; y porque de mano de vuestra alteza sea aquel nuebo pueblo y monasterio en todo provehidos, suplico a vuestra alteza que de su mano ponga al pueblo nombre de santa fe y el monasterio san philippe; spero en nuestro señor que como en el reyno de granada de santa fee se ganó todo el reyno y la ziudad, ansí con el favor de dios y de vuestra alteza desta santa fee saldrán tantas lenguas y predicadores, que ganen a dios aquellos amplíssimos reynos de la gran china.

AGI, Aud. de Filipinas, 79; 1 h. fol.; original.