El Voluntariado Lingüístico universitario
Abstract
La presente intervención se propone exponer brevemente cómo se inició en las universidades de Cataluña lo que se ha denominado y se conoce como "voluntariado lingüístico", y cómo se ha plasmado y ha ido evolucionando tal iniciativa en las distintas universidades y, muy especialmente, en el caso concreto de la Universidad Pompeu Fabra, a la luz de la evolución sociolingüística y de la creciente internacionalización que se ha producido en los últimos años.
Favorecer una acogida inmediata y amable desde el momento de la llegada de los estudiantes de intercambio a la Universidad tiene sin duda efectos beneficiosos para dichos estudiantes, que se sienten atendidos e informados y que pueden conocer con la ayuda de estudiantes locales los aspectos más diversos de la lengua, la cultura y la sociedad catalanas; al mismo tiempo, sin embargo, no cabe duda de que ello también redunda en beneficio de la propia Universidad, del proceso de normalización lingüística y de una mejor convivencia entre locales y foráneos -y también, por otra parte, y ello es importante, de la multilingüización e internacionalización de los estudiantes catalanes-, en la medida en que la información y la acogida que se dispensan sobre el terreno, junto con la información previa sobre aspectos lingüísticos que dichos estudiantes han recibido y los cursos gratuitos de catalán que se les ofrecen sólo llegar, contribuyen a desactivar ciertos prejuicios y percepciones poco o nada favorables a las lenguas y culturas menos difundidas y ayudan así mismo a evitar o a mitigar la formación de guetos de erasmus, por lo general impermeables o cuando menos indiferentes a la realidad del país que les acoge durante un tiempo.
Introducción
El propósito de la presente intervención es exponer brevemente cómo se inició en las universidades de Cataluña lo que ha dado en denominarse y se conoce como "voluntariado lingüístico" y cómo se ha plasmado y cómo ha ido evolucionando tal iniciativa en las distintas universidades y, muy especialmente, el caso concreto de la Universidad Pompeu Fabra, a la luz de la evolución sociolingüística e institucional y de la creciente internacionalización que se ha producido en los últimos años.
Orígenes y justificación
Durante la segunda mitad de la década de los noventa se fueron creando, primero en la Universidad Autónoma de Barcelona, en 1995, y posteriormente en distintas universidades del ámbito lingüístico catalán, los llamados voluntariados lingüísticos, cuyo objetivo inicial era impulsar el proceso de normalización lingüística de la lengua catalana mediante acciones y campañas de sensibilización destinadas al conjunto de la comunidad universitaria, a fin de consolidar y de hacer avanzar la presencia de la lengua catalana en todos los ámbitos de la vida universitaria, y especialmente en la docencia. Se hicieron obras de teatro sobre cuestiones lingüísticas, seminarios sobre derechos lingüísticos, campañas de sensibilización, cursos de formación de voluntarios lingüísticos... Ya hacía bastantes años que se había restaurado la democracia, y los procesos de normalización lingüística iniciados en las universidades habían comenzado a dar sus frutos, pero había que consolidar los logros alcanzados y ganar nuevos espacios para el uso de la lengua catalana.
Sin embargo, fue precisamente en aquellos años cuando comenzó a generalizarse y a intensificarse progresivamente la presencia de estudiantes de intercambio en las universidades catalanas, estudiantes que desconocían en la práctica totalidad no sólo la lengua propia de Cataluña y por tanto de sus universidades, sino también, en muchos casos, incluso el simple hecho de que en Cataluña pudiera hablarse como lengua corriente y habitual ninguna otra lengua que no fuera el español. Ello era a menudo motivo de queja de los estudiantes de intercambio, que decían no haber sido informados debidamente sobre la realidad lingüística de la universidad, y también, en no pocas ocasiones, de acalorados debates y discusiones entre los propios estudiantes del país, cuando al inicio de un curso uno de estos estudiantes extranjeros alzaba la mano para solicitar el cambio de lengua al castellano. Entre los estudiantes locales, estaban, obviamente, los partidarios de que el profesor cambiara de lengua, por aquello de la "educación", de que el castellano "lo sabemos todos", etc.; y, por otra parte, quienes consideraban que no debían renunciar a su derecho a recibir la enseñanza en la lengua propia del país. Sin embargo, por lo que sabemos, mayormente -aunque no siempre, también hay que decirlo- el profesor optaba por cambiar de lengua.
Así, pues, la presencia de estudiantes extranjeros en las aulas, que hasta el momento no pasaba de ser una anécdota más o menos aislada y dispersa, fue adquiriendo durante la segunda mitad de la década de 1990 una dimensión que comenzaba a ser inquietante desde muchos puntos de vista, en la medida en que comenzaba a crear distorsión en los usos lingüísticos establecidos en las universidades y provocaba cierta tensión y malestar en las aulas ante el cambio de lengua del profesor a causa de la presencia de estudiantes extranjeros que decían no comprender el catalán, y que se quejaban incluso de no haber sido debidamente informados sobre la realidad lingüística de la universidad que les acogía. Tal malestar saltó en muchas ocasiones a la prensa, especialmente en la sección de cartas al director, donde alumnos conscientes y convencidos de su derecho a cursar sus estudios en catalán en Cataluña se quejaban de una situación que conducía con demasiada frecuencia al cambio de lengua del profesor, siempre en detrimento de la docencia en catalán. Tal campaña de denuncia de esta situación de supuesta renuncia lingüística en las universidades se tradujo también en ocasiones en forma de artículos de opinión, que en no pocas ocasiones apuntaban muy directamente a la Universidad Pompeu Fabra, probablemente porque había sido creada en una fecha entonces tan reciente como 1990 por el Gobierno de la Generalitat y a la que precisamente por tal motivo, y también por llevar el nombre de nuestro más insigne lingüista, se le suponían y se esperaban de ella unos índices de normalización lingüística más elevados, así como una actitud más decidida en la materia.
Las siguientes cifras y porcentajes de indicadores de internacionalización de la Universidad Pompeu Fabra nos muestran, no solo la evolución de ésta, sino, además, nos dicen hasta qué punto se da, siendo ya la universidad que registra un mayor porcentaje de estudiantes de intercambio de todo el Estado.
EVOLUCIÓN DE LA MOVILIDAD DE ESTUDIANTES DE PRIMERO Y SEGUNDO CICLO EN LA UNIVERSIDAD POMPEU FABRA
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Curso |
Estudiantes de la UPF en movilidad |
Estudiantes en movilidad en la UPF |
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2001-2002 |
400 |
355 |
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2002-2003 |
433 |
405 (+14%) |
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2003-2004 |
471 |
643 (+59%) |
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2004-2005 |
462 |
1172 (+82%) |
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2005-2006 |
488 |
1203 (+2,6%) |
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2006-2007 |
476 |
1079 (-10,3%) |
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2007-2008 |
426 |
1417 (+31,3%) |
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2008-2009 |
477 |
1348 (-4,8%) |
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2009-2010 |
480 |
1373 (+1,85%) |
|
2010-2011 |
614 |
1440 (+4,8%; +305% acumulado) |
INDICADORES DE MOVILIDAD PARA EL CURSO 2009-2010
Estudiantes en movilidad de la UPF: 614
Total de estudiantes de la UPF: 8836
Porcentaje de movilidad: 6,95%
Estudiantes internacionales y del resto de España en movilidad: 1440
Total de estudiantes de la UPF: 8836
Porcentaje de movilidad: 16,30%
OTROS DATOS DE INTERNACIONALIZACIÓN
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El 26,05% de los graduados de la promoción 2009-2010 de la UPF (es decir, 443 de los 1.700 alumnos que acabaron la carrera) cursaron parte de sus estudios fuera de la UPF en el amrco de algún programa de intercambio y movilidad.
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Como se ha comentado, en relación a los estudiantes oficiales, la Universidad Pompeu Fabra es, en términos relativos, según datos del Ministerio de Educación, la universidad con mayor presencia de estudiantes de intercambio. También en se da una elevada presencia de estudiantes internacionales en los programas de doctorado, llegando al 44%.
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Finalmente, debe señalarse que el 11% del profesorado de la UPF es extranjero.
La tan proclamada y necesaria internacionalización de nuestras universidades era ya, pues, un hecho palpable -y desde entonces, como acabamos de comentar, ha seguido inrementándose con gran intensidad-, y había generado o destapado un problema al que se debía poner solución antes de llegar al dia en que con la simple presencia de un único estudiante extranjero en cada aula universitaria se extinguiese la docencia universitaria en lengua catalana.
Por lo tanto, el problema era y continúa siendo exactamente cómo conciliar la necesaria e imparable internacionalización de la universidad con la no menos necesaria preservación de la identidad propia y con el mantenimiento del catlaán como lengua propia y mayoritaria de la docencia. Hay que recordar, en este sentido, que hace quince años los porcentajes de docencia en catalán en los centros de primero y segundo ciclo se situaba en el conjunto del sistema universitario catalán en torno al 70%. Se planteó, pues, que para tener ciertas garantías de éxito, el problema debía abordarse desde una triple perspectiva: la perspectiva de la información, la perspectiva de la formación y la perspectiva de la dinamización:
• Abordar el programa desde la perspectiva de la información significa informar debidamente, especialmente a los estudiantes de intercambio, sobre la realidad sociolingüística del país y de la universidad en general, ya des de antes de llegar a la Universidad, y también proporcionarles, a través de coordinadores de intercambio, información concreta sobre la lengua en la que se imparte cada asignatura (algo así como un "mapa lingüístico" de la docencia) en la que puedan querer matricularse, para que decidan con conocimiento de causa y actúen en consecuencia. Resulta razonable pensar, en este sentido, que nadie no admitiría, por ejemplo, que un estudiante catalano o castellanohablante que asistiese a una clase en inglés conociendo esta circunstancia previamente, el primer día de clase levantase la mao y dijese que no entiende el inglés, pidiéndole al profesor que impartiera la clase en castellano o catalán; si esto no se consideraría aceptable por nadie, tampoco debería ocurrir para un estudiante de fuera que, habiendo sido informado que una clase se imparte en catalán, o ne castellano o en la lengua que sea; que dispone de cursos gratuitos de catalán y de un programa de acogida y una bolsa de intercambio de conversación con estudiantes catalanes, levantase la mano y le pidiese al profesor que cambiara al castellano, algo que tristemente se da año tras año -actualmente en menor medida, pero continúa pasando- en las aulas de las universidades catalanas. Con todo, no hay suficiente con informar únicamente a los estudiantes de intercambio, sino que también es necesario proporcionar toda la información relevante y un mayor apoyo institucional al profesorado, para que sepa cómo actuar en circunstanacias de petición de cambio de idioma, y también que toda la comunidad académica -estudiantes locales, estudiantes extranjeros y profesorados- sepa no solo lo que debe saber, sino también la información de la que disponen los otros colectivos. De este modo nadie podría jugar la carta del "es que yo no sabía que la clase era en catalán...", "es que no sé donde o como aprender catalán...", y por lo tanto delante de cualquier petición de cambio de lengua las actitudes del profesorado y del resto de los estudiantes debería ser significativamente distinta.
La información es, pues, el paso previo para avanzar hacia la desactivación del posible conflicto y para mantener los niveles de uso de la lengua propia conseguidos después de tantos años de esfuerzo normalizador. Por desgracia, pero, este es uno de los aspectos en los que más cuesta avanzar en algunas universidades, a causa de las viejas inercias y de la visión - sesgada de acuerdo con los mismos índices de internacionalización de la UPF- según la cual poner todas las cartas sobre la mesa en materia de lenguas equivale a perder estudiantes internacionales y del resto de España, con lo que lo que ello conlleva.
• En segundo lugar, abordar el problema desde la perspectiva de la formación significa ofrecer cursos gratuitos de lengua catalana a todos los estudiantes procedentes de fuera de Cataluña que así lo deseen, y también formación en otras lenguas para el conjunto de la comunidad universitaria, si lo que se quiere es avanzar hacia el multilingüismo. El objetivo sería conseguir una comunidad universitaria en la que todos los miembros, y especialmente estudiantado y profesorado, tuvieran como mínimo conocimiento activo de catalán, castellano o inglés, pero conocimiento pasivo en los tres idiomas, de manera que todo el mundo podría usar la lengua que prefiriese sin que nadie se viera obligado a cambiar de idioma. En este ámbito de oferta de cursos de catalán para el conjunto de estudiantes de intercambio (erasmus/séneca, convenio bilateral, de tercer ciclo, etc.); todas las universidades catalanas responden al nivel que corresponde, en gran parte gracias a las ayudas para cursos de catalán que ofrece anualmente el Departamento encargado de Universidades de la Generalitat de Cataluña.
• Y finalmente, abordar el problema desde la perspectiva de la dinamización significa prestar atención sobre el terreno a los estudiantes foráneos, grantizar que saben todo lo que deben saber sobre el país, la lengua, la cultura; favorecer el cotnacto con estudiantes catalanes, y facilitar el intercambio personal, cultural y lingüístico entre ellos, con la finalidad que conozcan el país de acogida, aunque sea por poco tiempo, "en versión original" o de la manera apropiada, es decir, manteniéndolos en contacto con la realidad autóctona y alejados, por lo tanto, de ciertos tópicos de sol, playa, toros, etc., que todavía siguen vigentes. También en este punto debe decirse que el conjunto de universidades catalanas trabajan en la línea adecuada, a través de los programas de voluntariado lingüístico respectivos que se gestionan desde los servicios lingüísticos.
En la Universidad Pompeu Fabra se trabaja desde hace tiempo en esta triple dirección, de modo que se informa debidamente del hecho lingüístico a los estudiantes de intercambio -se publica el "mapa lingüístico" de la docencia con la finalidad que los estudiantes de fuera de Cataluña puedan elegir sus asignaturas en función de sus intereses pero teniendo en cuenta también sus conocimientos lingüísticos-, se programa una amplia oferta de cursos de catalán para los estudiantes extranjeros en su conjunto, y se desarrolla un programa de voluntariado lingüístico para dinamizar toda esta cuestión.
El programa de Voluntariado Lingüístico de la UPF
Desde el convencimiento, pues, que una política activa en este triple eje de acción -la información, la formación y la dinamización- cerraría el círculo y permitiría sentar las bases de la conciliación entre movilidad e identidad, y desactivar en gran medida el potencial conflicto lingüístico en las aulas que suscita siempre una petición de cambio de idioma, la Universidad Pompeu Fabra se puso en marcha, y el 8 de marzo del 2000 la Junta de Gobierno aprobó el reglamento "Regulación y fundamento del uso del catalán en la Universidad Pompeu Fabra", en el que se establece, entre muchas otras cosas, lo siguiente:
• que el catalán es la lengua propia y oficial de la UPF, y por lo tanto la lengua que se debe usar de modo preferente en todos los ámbitos de la Universidad (artículo 2);
• que el catalán es el vehículo de expresión normal de las actividades docentes de la Universidad, aunque el profesorado y los estudiantes tienen derecho a expresarse en cada caso, oralmente o por escrito, en la lengua oficial -catalán o castellano- que así prefieran (artículo 21);
• que, con la finalidad que la asistencia a clase de los alumnos procedentes de fuera del ámbito lingüístico catalán no comporte alteraciones en el uso del catalán en la docencia, la Universidad informará previamente a estos estudiantes del uso de las lenguas en la docencia, por todos los medios a su disposición, electrónicos o escritos, e informará previamente, así mismo, sobre la oferta de cursos de lengua gatalan que la Universidad ofrece específicamente para este colectivo de estudiantes (artículo 22);
• y, finalmente, este reglamento establece que la UPF promoverá la creación del programa de Voluntariado Lingüístico, con la participación de los diferentes colectivos que conforman la comunidad universitaria, para que actue como red de apyoo lingüístico y de integración a la cultura catalana de los estudiantes procedentes de fuera del ámbito lingüístico catalán (artículo 22).
Posteriormente, en el mandato ya del rectorado actual, se ha creado un nuevo Vicerrectorado de Promoción Lingüística, que se ha fijado como objetivos principales, tal como quedó reflejado en el Plan Director correspondiente al periodo 2006-2009, reforzar el catalán en el marco de una universidad multilingüe, sobre la base del triple eje citado: maximizar la información que se ofrece; reforzar significativamente la oferta de cursos de catalán para extranjeros y, también de otras lenguas para el conjunto de la comunidad universitaria, con el objetivo de avanzar hacia el multilingüismo; y potenciar finalmente el Voluntariado Lingüístico como instrumento de acogida y dinamización.
En este contexto global, pues, el Voluntariado Lingüístico de la UPF, que empezó a funcionar en el curso 2001-2002, pretende convertirse en el punto de referencia de la acogida lingüística y cultural de los estudiantes de itnercambio y contribuir al aprendizaje "informal" de las lenguas, es decir, no académico, y a la internacionalización de los estudiantes catalanes.
El programa de Voluntariado Lingüístico de la UPF se coordina e impulsa desde sus inicios desde el Gabinete Lingüístico, y cuenta con la colaboración de la Oficina de Relaciones Internacionales y con el impulso institucional del Vicerrectorado de Promoción Lingüística de la Universidad. Por otra parte, el programa también cuenta con una subvención anual del Departamento competente en materia de Universidades de la Generalitat de Cataluña, con la cual se contrata a una persona que coordina el programa y se financian gran parte de las actividades, que son gratuitas tanto para los estudiantes de intercambio como para el conjunto de los estudiantes de la Universidad inscritos en el programa.
El objetivo es, pues, ir algo más allá del planteamiento inicial de los primeros programas de voluntariado lingüístico universitario, que en una primera fase, ya superada en todos los casos, se proponían favorecer e impulsar únicamente el uso del catalán, al margen del entonces aún incipiente fenómeno de la internacionalización o sin contar suficientemente con el mismo. Así, lo que se pretende es articular un programa de acogida que favorezca la integración de los estudiantes extranjeros mediante una acogida amable e integradora, por un lado, y favorecer al mismo tiempo la internacionalización "en casa" y el multilingüismo de los estudiantes catalanes, mediante la interrelación e interacción entre ambos colectivos. Se trata, en definitiva, de construir relaciones entre personas y culturas sobre la base de los intercambios personales, culturales y lingüísticos, desde el convencimiento de que "conocer es querer" y con el propósito añadido de contribuir a un multilingüismo respetuoso con todas las personas y con todas las identidades, empezando por la del territorio de acogida.
Funcionamiento del programa de Voluntariado Lingüístico
Si bien está abierto al conjunto de la comunidad universitaria -profesorado, personal de administración y servicios, y estudiantes-, el Voluntariado Lingüístico de la Universidad Pompeu Fabra se nutre de y se dirige básicamente a dos colectivos: el colectivo de estudiantes extranjeros o del resto del Estado que realizan una estancia académica en la UPF, ya sea cursando estudios de primer, segundo o tercer ciclo, y el colectivo de estudiantes locales que desean contribuir a la integración de los estudiantes de fuera o que simplemente desean mejorar la práctica de alguna lengua extranjera. La mayor parte de los voluntarios se inscriben en el programa por dos motivos básicos, no excluyentes entre sí: porque han sido o van a ser erasmus, y creen que su participación en el programa puede ayudar a los estudiantes de intercambio y proporcionarles un enriquecimiento personal, y/o porque desean mejorar sus conocimientos de alguna lengua extranjera al tiempo que enseñan catalán y/o español a sus respectivas parejas lingüísticas.
Durante sus diez años de existencia, el VL ha ido creciendo de manera considerable tanto en el número de participantes como en el de actividades, con una media en este último curso de ocho actividades por trimestre, entre treinta y cuarenta participantes en cada actividad y un total aproximado de más de quinientas parejas lingüísticas formadas en el último curso.
La forma de funcionar es básicamente la siguiente: antes del inicio de cada trimestre -en la UPF el curso se divide en tres trimestres académicos- el Servicio de Relaciones Internacionales nos facilita la dirección electrónica de todos los estudiantes de intercambio que van a realizar una estancia académica en la UPF, y entonces les mandamos un mensaje de bienvenida cuando aún se encuentran en su país y les explicamos quiénes somos, qué hacemos y con qué objetivos. Ello nos permite establecer un primer contacto antes de su llegada a Barcelona, y una vez sobre el terreno realizamos una presentación del programa y exponemos el programa de actividades para el trimestre y el funcionamiento de la bolsa de intercambio de conversación. Por otra parte, el programa de Voluntariado Lingüístico dispone de una página web propia (www.upf.edu/vl) con el objetivo de facilitar el acceso y la consulta habitual por parte de los voluntarios lingüísticos y de los estudiantes de intercambio de la UPF. Así, la página web del VL se ha diseñado teniendo como objetivo que todo el mundo pueda entender con facilidad en qué consiste el programa y cómo funcionan las actividades lúdicas y culturales y el programa de intercambio de conversación, para lo cual se definen y establecen la forma y los plazos de inscripción a todas las actividades y se introducen formularios en línea para la inscripción en el programa de intercambio lingüístico.
Por otra parte, también se utiliza un sistema semiinformatizado para la asignación de parejas lingüísticas a partir de parámetros como las opciones lingüísticas elegidas, los estudios o la edad de los solicitantes, entre otros. Además, y gracias a la colaboración de todos los miembros del Voluntariado Lingüístico que van tomando parte en las actividades que se van llevando a cabo a lo largo del curso, se ha seguido enriqueciendo la galería de fotografías de la página web del VL, que se actualiza regularmente y donde pueden verse las imágenes que los mismos participantes en las actividades realizadas nos hacen llegar a través del correo electrónico.
Si bien en un principio también se editaban carteles para promover y difundir las actividades del programa, en la actualidad prácticamente todas las comunicaciones se realizan a través del correo electrónico personal de los estudiantes y de la página web del programa. Los mensajes se escriben sistemáticamente en catalán, castellano e inglés, por este orden, e indicando al inicio del mensaje que el texto en catalán va seguido de sendas traducciones al español y al inglés, y se responde a cada persona en la lengua por ella utilizada. Entendemos que con este trilingüismo sistemático se garantiza la comunicación y se deja claro, al mismo tiempo, cuál es la lengua principal y aquélla en la que ha sido concebido y escrito el mensaje, antes de proceder a traducirlo. Y si bien mayormente los estudiantes de intercambio utilizan el español o el inglés para comunicarse con nosotros, cada año tenemos unos cuantos casos de estudiantes que acaban escribiéndonos íntegramente en catalán o bien que salpican sus mensajes en español o en inglés con palabras en catalán. Y cada año tenemos también -aunque ello no es un mérito exclusivo del Voluntariado Lingüístico, sino sobre todo de los cursos gratuitos de lengua catalana- un puñado de estudiantes que terminan el curso expresándose en un correctísimo catalán. Así, por ejemplo, en la cena de final de curso que se hace cada año con voluntarios y estudiantes de intercambio que han participado en las actividades programadas durante el curso, podíamos presenciar conversaciones entre un catalán, unaa rumana, una canadiense y un polaco en correctísimo catalán, en una conversación en la que también intervenían en castellano, por no hablar pero sí comprender el catalán, otros estudiantes de otras nacionalidades... Entendemos, pues, que estas cosas compensan con creces nuestro esfuerzo, y nos dan a entender que se está trabajando en la línea correcta, tal como también nos confirman, por otra parte, algunos mensajes de agradecimiento y de apoyo que vamos recibiendo de vez en cuando.
En este sentido, conviene citar únicamente un ejemplo entre otros, el de una chica de Rumanía, que a principio de hace varios cursos escribía, en inglés, lo siguiente:
25 de octubre del 2005
Many thanks for the great job you do in Voluntariat
Linguistic (it's not easy to work with all foreign
students, but you do it very well). And it is also
very helpful for us.
I appreciate your work because I saw my colleagues
from UAB and they don't have such activities and
there's no Voluntariat Linguistic there. Sometimes
they have difficulties in meeting other students from
here, or finding nice places to go.
Keep up the great work you do!
Big hug,
Cristina
Adeu Barcelona, adeu Voluntariat Lingüistic, torno a casa
Hola,
Com que aquesta setmana tornaré a casa meva no vull
partir sense dir-vos adéu. Crec que el voluntariat
lingüístic ha sigut una de les primeres coses bones
que vaig conèixer aquí a Barcelona. L'organització
d'activitats i la col·laboració dels estudiants
estrangers i catalans em va semblar una idea
excel·lent.
Em recordo com, els primers dies, tots els estudiants
ERASMUS eren una mica desorientats i no sabien que fer
en aquesta ciutat molt maca que és Barcelona. Després
vam aprendre que existeix un servei que es diu
Voluntariat Lingüístic i que organitzava activitats
per els estudiants estrangers i catalans. Així vaig
descobrir el Voluntariat Lingüístic i i vaig
participar en casi totes les activitats i em vaig fer
molts bons amics a Barcelona. També vaig conèixer una
mica de l'historia de les tradicions de Catalunya. Vam
visitar llocs molt bonics. Després de deu mesos de
estada ERASMUS a Barcelona se moltes coses sobre les
catalans i la seva cultura. També vaig fer classes de
llengua catalana i ara tinc el certificat de nivell A2
i també fa dos dies em vaig presentar al examen per el
certificat oficial de llengua catalana - nivell
elemental.
Ara torno a casa i em sembla que la meva estada a
Barcelona va ser una experiència molt especial.
Moltes gràcies per els estudiants que activen al
Voluntariat Lingüístic. Esteu fent una bona feina !
Un petó,
Cristina
Este mensaje ilustra a la perfección el trabajo que se realiza desde el Voluntariado Lingüístico y lo que se pretende conseguir... Volviendo a cómo funciona el programa del Voluntariado Lingüístico, sus actividades se dividen en dos grandes bloques de actuación:
• el programa de dinamización lúdica y cultural, y
• el programa de dinamización lingüística.
Programa de dinamización lúdica y cultural
Durante todo el curso académico, el Voluntariado Lingüístico ofrece al colectivo de estudiantes extranjeros que realizan una estancia académica en la UPF -tanto si son de primer y segundo ciclo como si son de tercer ciclo- un abanico de actividades lúdicas y culturales con las que se pretende darles a conocer aspectos muy diversos de la realidad catalana: conocimiento de la gente, del territorio, de las costumbres, de las tradiciones, de la cultura, de la historia, de la gastromonía, de la arquitectura, del ocio, etc. Estas actividades, conducidas por lo general por un guía profesional del lugar con la colaboración de algunos voluntarios lingüísticos, consisten generalmente en visitar puntos de interés tanto de Barcelona como del resto de Cataluña a los que puede llegarse con transporte público y que permiten ir y volver en un solo día; van dirigidas tanto a los estudiantes de intercambio como a los estudiantes de la UPF que forman parte del Voluntariado Lingüístico -que actualmente son cerca de quinientos, si bien son muchos menos, ciertamente, los que participan regularmente de manera activa-, para favorecer los intercambios personales, lingüísticos y culturales en ambos sentidos.
Dintre d'aquest gran bloc d'activitats de dinamització lúdica i cultural, durant el curs 2010-2011 es va oferir un gran nombre d'activitats organitzades, que han arribat a una mitjana de vuit per trimestre, incloent, també, la difusió i l'assistència a festes locals de Barcelona i de Catalunya. Entre aquestes sortides hi trobem visites de racons emblemàtics de Barcelona (gòtic, Montjuïc, Parc Güell, Tibidabo, etc.), sortides d'apropament a la cultura catalana (ruta gastronòmica, recorregut per la Barcelona cinematogràfica, ruta literària, Museu d'Història de Catalunya, etc.) i passejades amb motiu de dates significatives (Nadal, Sant Jordi, Carnaval, etc.). A més a més, el VL ha visitat indrets com Vic, Tarragona, Girona, Montserrat, Núria, etc. La idea és oferir una visió de la varietat del territori català, de Tarragona al Pirineu, perquè els estudiants puguin tenir certa idea de conjunt del país, més enllà dels límits de la ciutat de Barcelona
Dentro de este gran bloque de actividades de dinamización lúdica y cultural, durante el curso 2010-2011 se ofreció un gran número de actividades organizadas, que han llegado a una media de ocho por trimestre, incluyendo, también, la difusión y la asistencia a fiestas locales de Barcelona y de Cataluña. Entre estas salidas encontramos visitas de lugares emblemáticos de Barcelona (barrio gótico, Montjuic, Parque Güell, Tibidabo, etc.), salidas de acercamiento a la cultura catalana (ruta gastronómica, recorrido por la Barcelona cinematográfica, ruta literaria, Museo de Historia de Cataluña, etc.) y paseos en motivo de fechas significativas (Navidad, Sant Jordi, Carnaval, etc.). Además, el VL ha visitado sitios como Vic, Tarragona, Gerona, Montserrat, Nuria, etc. La idea es ofrecer una visión de la variedad del territorio catalán, de Tarragona al Pirineo, para que los estudiantes puedan tener cierta idea del conjunto del país, más allá de los límites de la propia ciudad de Barcelona.
Programa de dinamización lingüística
Hace ya unos cursos, el Voluntariado Lingüístico impartió un curso intensivo de veinte horas de duración de introducción a la lengua, la cultura y la sociedad catalanas destinado a todos los estudiantes de intercambio. Al curso, que tuvo lugar durante las dos semanas anteriores al inicio de las clases del nuevo curso académico, asistieron ciento cuarenta estudiantes, que se dividieron en dos grupos. En enero del mismo curso, el Voluntariado Lingüístico impartió unas sesiones de introducción a la cultura y la sociedad catalanas durante la primera semana de clases, con una duración de seis horas lectivas y un total de sesenta inscritos. Estos cursos -que por cuestiones organizativas internas no tuvieron continuidad bajo el mismo formato- eran unas sesiones muy dinámicas y abiertas sobre todo tipo de cuestiones relacionadas con el hecho catalán en sentido amplio; y, a partir de un hilo conductor central muy básico en lengua catalana, eran unas sesiones en las que el profesor iba pasando del catalán al castellano, el francés, el inglés o el italiano, en función del tema, del momento, de la capacidad de comprensión o de la lengua del alumno, etc., con lo cual se enseñaban aspectos básicos de la lengua, la cultura y la civilización catalanas (presentarse o saludar, tipología y orientación de los distintos periódicos y medios de comunicación, las opciones políticas, el clima, el territorio, etc.) en un entorno de multilingüismo activo que dio muy buenos resultados.
Actualmente los esfuerzos se centran en la organización y la dinamización del programa de intercambio de conversación entre los estudiantes de intercambio y los estudiantes catalanes. Si bien se da preferencia a las parejas que desean aprender y que ofrecen catalán en primera instancia, se asigna igualmente una pareja catalanohablante a aquellos estudiantes de fuera que desean intercambiar castellano en primera instancia, ya que, aparte de favorecer igualmente la internacionalización y la multilingüización de los estudiantes catalanes, se ha constatado que en muchos casos este intercambio inicial a través de la lengua castellana lleva posteriormente a muchos estudiantes extranjeros a aprender catalán con la misma pareja lingüística con la que habían intercambiado castellano inicialmente. Sin embargo, a diferencia de otros programas de intercambio de conversación universitarios, en el caso de la Universidad Pompeu Fabra no se obtienen créditos académicos -y tampoco se exigen mínimos ni se dan pautas, más allá de unos consejos básicos y de algún material básico de orientación-, y por tanto los estudiantes participan en el mismo, por tanto, movidos únicamente por el objetivo específico del programa. Anualmente se forman alrededor de unas 500 parejas lingüísticas, que intercambian catalán y/o castellano por hasta una veintena de lenguas distintas. De estas parejas, alrededor del 20% o 25% han intercambiado catalán o bien catalán y castellano con alguna lengua extranjera, mientras que en el resto de casos se ha intercambiado castellano con una lengua extranjera.
Este porcentaje de parejas que intercambian sólo catalán o bien catalán y castellano puede parecer bajo, pero debemos recordar que la cifra de asistencia a los cursos de catalán es mucho más alta, y por tanto es probable que a muchos estudiantes de intercambio ya les baste con los conocimientos de catalán que adquieren a través de los cursos gratuitos que les ofrece la Universidad; y tampoco hay que perder de vista, en este sentido, que en el caso de las universidades en principio debemos darnos por relativamente o suficientemente satisfechos con que los estudiantes de intercambio adquieran un conocimiento pasivo del catalán que les permita, en su caso, seguir las clases en esta lengua, con lo cual no se producirían peticiones de cambio de idioma y habríamos alcanzado, por tanto, nuestro objetivo esencial y básico.
El programa "Voluntaris per la llengua" de la Generalitat de Cataluña
Llegados a este punto, debe comentarse una experiencia similar a la del voluntariado lingüístico universitario, pero en el ámbito social, ya que tiene muchas similitudes con el de las universidades. Impulsado la Secretaría de Política Lingüística del Departamento de la Presidencia y por el Departamento de Bienestar y Familia del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, Voluntaris per la Llengua es un proyecto de participación lingüística nacido en el año 2002 a partir de la idea de los voluntariados lingüísticos que las universidades habían ido impulsando y de la propia dinámica de los cursos de catalán, y su objetivo es favorecer la integración lingüística y social tanto de la nueva como de la vieja inmigración. Actualmente cuenta con el apoyo de las universidades y de gran número de entidades y asociaciones de la sociedad civil, y desde 2004 abarca todo el territorio de Cataluña.
Para alcanzar su objetivo, este programa de voluntariado lingüístico pone en contacto a voluntarios que deseen destinar una hora a la semana (durante un mínimo de diez semanas) a conversar en catalán con alumnos de los cursos de catalán que necesitan reforzar el aprendizaje de la lengua catalana. Con ello se pretende ayudar a estos estudiantes procedentes mayormente de fuera de Cataluña a superar la posible inseguridad que provoca el aprendizaje de una nueva lengua, cosa que se consigue mediante el contacto personal entre un catalanohablante y un alumno dispuesto a reforzar el aprendizaje del aula. Con esta iniciativa, además de facilitar a los alumnos un interlocutor para poder conversar en catalán, se quiere incidir así mismo en los hábitos lingüísticos de los catalanohablantes y consolidar la idea de que el catalán es y deber ser lengua de acogida.
Con arreglo a un estudio de evaluación realizado por el mismo programa en 2004, el 40% de las personas que se inscribieron en el mismo para aprender catalán procedía de la América Latina; el 38,5% era originario del resto del estado español, y el 8,9% había nacido en Cataluña. La valoración sobre la utilidad del programa alcanza una puntuación de 8,66 sobre diez, según los propios participantes en los encuentros.
Entre los aspectos positivos indicados por quienes aprenden catalán destacan, por este orden, el aprendizaje de la lengua, la pérdida del miedo o la vergüenza a hablar catalán, una mejora de la fluidez y el hecho de haber podido practicar la lengua. En cuanto a los aspectos más sociales, los principales beneficios destacados son haber podido tener contacto o entablar amistad con catalanes y haberles permitido incrementar sus conocimientos sobre Cataluña y su integración.
Para los voluntarios, por su parte, los aspectos más positivos destacados son contribuir a que más gente hable la lengua y a extender su uso social, haber podido tener contacto o entablar amistad con otras personas y haber podido intercambiar o compartir experiencias, así como haber podido ayudar a otras personas.
Se trata, por tanto, de una experiencia algo distinta al intercambio lingüístico universitario, en la medida en que en este caso no existe intercambio lingüístico propiamente dicho, sino apoyo al aprendizaje de la lengua y a la integración, pero comporta la ventaja, por otra parte, de trabajar con personas que residen de manera estable en Cataluña, por lo cual la tarea llevada a cabo es muy fructífera desde el punto de vista social y más duradera que en el caso de las universidades, en las que los estudiantes pasan unos pocos meses y se van.
En este caso el acierto de la iniciativa viene avalado, además, por el hecho que el 26 de septiembre del 2005, coincidiendo con el Día Europeo de las Lenguas -cuyo objetivo es celebrar la diversidad lingüística, el plurilingüismo y el aprendizaje de lenguas durante toda la vida-, la Comisión Europea publicó en el marco del estudio LINGO las mejores experiencias pedagógicas lingüísticas que se están llevando a cabo en toda la Unión Europea. En esta publicación, y dentro de la lista de las 50 mejores maneras de motivar a estudiar un nuevo idioma o de poner en práctica los conocimientos lingüísticos ya adquiridos, se ha incluido en primer lugar el programa Voluntaris per la Llengua. Las distintas experiencias seleccionadas son de toda Europa, y van desde pequeñas iniciativas de ámbito local hasta programas a gran escala a nivel regional, nacional o europeo. Entre todos ellos se cubren docenas de lenguas distintas y todos los grupos de edades, niveles sociales y niveles de conocimientos lingüísticos.
La Comisión Europea realizó la selección de las cincuenta mejores prácticas indicadas sobre la base de la originalidad de las mismas y en la medida en que son susceptibles de ser trasladadas a otros países o contextos, y constituyen la muestra más representativa de las muchas y excelentes iniciativas que se están llevando a cabo para promover el aprendizaje de lenguas. En dicha lista, el programa Voluntaris per la Llengua es definido como "una iniciativa regional que ayuda a los extranjeros a aprender y practicar la lengua catalana en un entorno informal. Con el apoyo financiero del gobierno local y de los municipios, consigue tanto promover el uso del catalán como mejorar la integración social y la conciencia intercultural. El programa beneficia tanto a los estudiantes como a los voluntarios, ya que los voluntarios tienen la oportunidad de saber más acerca de la cultura y el país de origen del estudiante y de contribuir a la vida de la comunidad, al tiempo que los estudiantes se sienten acogidos, incrementan su autoconfianza al practicar la lengua y refuerzan su integración en la sociedad catalana.
Resulta esta una buena definición y explicación de lo que se pretende también, aunque con los matices propios del colectivo con el que trabajamos, los voluntariados lingüísticos universitarios, que debemos felicitarnos también, por tanto, del acierto y del reconocimiento a nivel europeo de esta otra iniciativa de voluntariado lingüístico.
Conclusiones
• Por tanto, hemos de entender las actividades que se realizan en las universidades -y también, por supuesto, fuera de ellas- en el marco de lo que denominamos voluntariado lingüístico son un camino adecuado para contribuir desde las personas, desde los ciudadanos, a conciliar hasta donde sea posible lo global y lo local, la internacionalización y la preservación de la propia identidad. Aunque no es, evidentemente, una cuestión fácil.
• Sin embargo, o quizás precisamente por ello, se debe aspirar a todo, aún siendo conscientes de las propias limitaciones -de las de nuestra lengua y cultura, de las del breve espacio de tiempo que los estudiantes de intercambio pasan entre nosotros, de la creciente presencia de personas de otras lenguas y culturas...-, y contrarrestarlas actuando con toda normalidad, con toda cordialidad y con la mejor de las sonrisas a la hora de mostrar a quienes nos visitan o fijan su residencia entre nosotros cuál es nuestra lengua y nuestra visión del mundo, cómo es nuestro territorio, nuestras ciudades, nuestras tradiciones... Seguro que una actuación de apoyo personal bien hecha tiene efectos más positivos que según qué leyes o normativas de cara a conseguir que la máxima "conocer es querer" se convierta en realidad.
• Con todo, por lo menos en el caso de las universidades no se pueden olvidar, finalmente, dos aspectos fundamentales que deben acompañar y guiar nuestra actuación en el marco del Voluntariado Lingüístico. Se trata, en primer lugar, de que las universidades apliquen una política informativa clara y sin complejos sobre la realidad lingüística del país y de la institución; y, en segundo lugar, de que ofrezcan al mismo tiempo en número suficiente cursos gratuitos de lengua catalana a los estudiantes de intercambio. El eje de la dinamización debe ir precedido y acompañado, por tanto, del eje de la información y de la formación.
• Y el segundo aspecto fundamental que se debe tener en cuenta en las universidades es la internacionalización y la multilingüización de nuestros propios estudiantes, con el objetivo de poder acoger a los estudiantes de fuera también en otras lenguas y de situar la lengua propia en un contexto más amplio de lenguas.