La Prensa en la Prensa. Imagen del periodismo en
diarios locales durante la transición democracia española
María
Dolores Meneses Fernández
Profesora de la Facultad de
Ciencias de la Información, ULL.
Profesora-tutora de
Historia, Centro Asociado de la UNED en Tenerife.
Resumen
Los
datos, los resultados y las conclusiones de esta comunicación derivan del
rastreo de periódicos diarios, de los que hemos seleccionado todo lo escrito
sobre la Prensa (los medios informativos en general) y de los periodistas, independientemente
del género periodístico. La investigación hemerográfica rescató los textos
publicados durante tres años de la Transición Política Española: 1975 (muerte
de Franco), 1978 (redacción del proyecto de Constitución Española, debate y
aprobación en el Congreso de los diputados, en el Senado y en referéndum) y
1982, año en el que el PSOE gana las elecciones generales y se aprueba el
Estatuto de Autonomía de Canarias. El marco periodístico lo delimitan cuatro
diarios de información general editados en las Islas Canarias. Este ámbito
geográfico es un ejemplo de la dinámica de la Prensa periférica, representante
de una región española.
El trasfondo de los datos obtenidos es el ordenamiento jurídico, transformado de 1975 a 1982, como condicionante del ejercicio profesional en los medios periodísticos de aquellos años, y modelador de la imagen que la Prensa publicaba de sí misma.
Resum
Les dades, els resultats i les conclusions
deriven del fet de rastrejar els periòdics diaris, dels que hem seleccionat tot
allò escrit sobre la premsa (els mitjans informatius en general) i els
periodistes, independentment del gènere periodístic. La investigació
hemerogràfica va rescatar els textos publicats durant tres anys de la Transició
Política Espanyola: 1975 (mort de Franco), 1978 (redacció del projecte de
Constitució Espanyola, debat i aprovació en el Congrés dels Diputats, en el
Senat i en referèndum) i 1982, any en que el PSOE va guanyar les eleccions
generals i es va aprovar l’ Estatut d’Autonomia de Canàries. El marc
periodístic el delimiten quatre diaris d’informació general editats a les Illes
Canàries. Aquest àmbit geogràfic és un exemple de la dinàmica de la Premsa
perifèrica, representant d’una regió espanyola.
El rerafons de les dades obtingudes és l’ordenació
jurídica, transformada de 1975 a 1982, com a condicionant de l’exercici
professional en els mitjans periodístics d’aquells anys, i modeladora de la
imatge que la Premsa publicava de si mateixa.
Presentación
La
consulta de periódicos diarios de información general canarios de la Transición
reveló la presencia continuada en sus páginas de informaciones cuyos qué
periodísticos eran el periodismo, la Prensa, la Radio y la Televisión[1].
Una vez recopilados los textos hallados, y vista la importancia del corpus
documental generado, surgió la cuestión de cuándo, en la historia del
Periodismo español, los periodistas han escrito en su medio de trabajo con
tanta asiduidad y compromiso consigo mismos y con la sociedad. Se apreciaba en
los diarios que la surgente apertura democrática de la sociedad española estaba
familiarizando a las empresas informativas, a los periodistas y a los lectores
con situaciones en las que el qué de las informaciones y de las
opiniones difundidas era el propio sistema informativo, sus empresas y
trabajadores. Esta situación ha tornado, a lo largo de los últimos 29 años
constitucionales, de ser de denuncia de la coerción ejercida por el régimen
franquista y los gobiernos predemocráticos a ser luego, con las libertades
públicas constitucionales, de autocrítica y exteriorización de las redes
creadas por los grupos de comunicación.
La dictadura, la
transición y la democracia son, sin duda, tres periodos históricos de la España
contemporánea con interés notorio para rastrear en la Prensa lo publicado sobre
sí misma.
Panorama cronológico, geográfico y
periodístico
Los tres años estudiados definen un periodo de la Historia reciente de España: 1975 lo termina de abrir con la muerte de Franco; 1978 lo fortalece como año constituyente, a pesar de ser duro en extremo por los numerosos atentados terroristas, sedes de periódicos y periodistas incluidos, que desembocarían en el “Golpe de mano” militar u “Operación Galaxia” del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina y del capitán de la Policía Armada Ricardo Sáenz de Ynestrillas, en noviembre de 1978. Y 1982 lo confirma.
Son años que difieren entre sí, puesto
que el contexto social y jurídico regulador de la actividad periodística varía
de forma sustancial. El Juzgado y el Tribunal de Orden Público (JOP y TOP[2])
y la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, con su tan discutido en los periódicos
artículo 2, caracterizaban la situación en 1975. Luego, la Constitución de
1978, debatida y aprobada en el Congreso de los diputados el 21 de julio, en el
Senado el 5 de octubre y en referéndum el 6 de diciembre, marca el devenir
español desde entonces. Otras decisiones políticas que contextualizan el
periodismo en esa etapa fueron la derogación o modificación, en 1977, de normativas
existentes reguladoras del ejercicio periodístico[3].
En 1982 ya existen nuevas normas
condicionantes del sistema informativo; el PSOE gana las elecciones generales
de octubre y, en las Islas Canarias –donde se editan los diarios estudiados– el
Parlamento regional aprueba el Estatuto de Autonomía. Eran momentos en los que
daba sus últimos coletazos la Prensa del Estado (cadena de Medios de
Comunicación Social del Estado -MCSE-, antes Cadena del Movimiento) que, tras
años de búsqueda gubernamental y sindical de una solución laboral,
desaparecería el 16 de mayo de 1984, con el PSOE gobernando desde hacía un año
y medio.
Los periódicos estudiados son cuatro, las cabeceras de mayor difusión del Archipiélago; dos matutinos y dos vespertinos, dos de cada provincia: Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife (Meneses, 2004) (mapa 1):

Mapa 1. Distribución por provincias de las
cabeceras estudiadas.
- La
Provincia matutino fundado en 1911
en Las Palmas de Gran Canaria. Perteneciente a Editorial Prensa Canaria S.A.,
adquirida por Prensa Ibérica en diciembre de 1978.
- Diario de
Las Palmas vespertino creado en
1893; pertenece también a Editorial Prensa Canaria S.A., y a Prensa Ibérica
desde diciembre de 1978.
- El Día matutino de la provincia de Santa Cruz de Tenerife,
fundado en 1910, pertenece a Herederos de Leoncio Rodríguez.
- La Tarde vespertino tinerfeño de M. Real y Cía. S.L., apareció
en 1927 y desapareció el 29 de marzo de 1982; defensor acérrimo de los
intereses de la isla de Tenerife, fue, pues, oponente casi visceral de La
Provincia.
Otros
periódicos coetáneos eran El Eco de Canarias Diario de las Islas, cerrado en febrero de 1983, fue el último diario de la
Prensa del Estado en el Archipiélago; La Hoja del Lunes; Diario de Avisos, decano de la Prensa
Canaria fundado en La Palma en 1890, y Canarias 7, diario de frustrada
vocación regional, fundado en Las Palmas de Gran Canarias en 1978.
Objetivos
En esta comunicación se estudia el discurso y la imagen que de sí mismos ofrecían los periodistas en la Prensa, en el último año del franquismo (1975), en el año de la redacción, debate y aprobación de la Constitución de 1978, y en el año en el que las libertades democráticas se afianzaron (1982). Se rastrea también el cambio de ese discurso e imagen en un caso de Prensa local, la canaria, con cuatro diarios no pertenecientes al Movimiento. Además, busca aportar datos que acerquen a la historia de la Prensa de información general en la España reciente, desde la óptica del periodismo periférico.
Los objetivos del estudio se sintetizan en los puntos siguientes:
Los textos periodísticos informativos o de opinión ➀ proporcionan
datos sobre el acontecer histórico en un periodo histórico de la España
contemporánea, ➁ informan
de las condiciones del ejercicio del
periodismo, ➂ de las empresas informativas, ➃ de
los periodistas y ➄ de las apreciaciones sobre la Prensa que distintos
sectores sociales manifiestan en los periódicos. Abordamos, pues, la visión
interna y externa de los medios informativos.
Método de trabajo
Éste es un trabajo hemerográfico basado en productos
periodísticos obtenidos de todos los números
y ediciones publicados durante 1975, 1978 y 1982 por los cuatro diarios. Los
textos hallados fueron registrados en una ficha con los campos cabecera,
ámbito de difusión, fecha de publicación del texto, sección en
la que se inserta, titulares, género, data, firma,
superficie medida en centímetros cuadrados y palabras clave para
la identificación de asuntos periodísticos. Dado que es habitual que el
redactor trate a la vez varios asuntos en un texto, se registraron los dos
principales.
La condición para seleccionar los textos fue que sus titulares, sumarios o ladillos aludieran a algún asunto que afectara al periodismo, a los periodistas, a las empresas y la normativa que regulaba en esos años el ejercicio de la profesión y el sistema informativo español. El tema común –el periodismo– engloba subtemas que descubren la variedad de asuntos. Pero las categorías y subcategorías temáticas creadas buscan el equilibrio entre simplificar la diversidad de temas tratados en la Prensa sobre la Prensa y respetar la variedad temática y de enfoques.
Datos hemerográficos
Del corpus total de textos periodísticos se
seleccionaron 99 de 1975, 86 de 1978 y 32 de 1982 para analizar sus contenidos.
Ciñéndonos a los qué periodísticos relacionados con la imagen del
periodismo y con el lema de este Congreso, destacan los siguientes:
1.
Medios de comunicación y democracia / Constitución / referéndum / elecciones.
2.
Deontología - ética: Amarillismo / Sensacionalismo / Cláusula de conciencia /
Derecho a la información / Derecho de rectificación y de réplica / Exclusivas /
Objetividad / Prensa y responsabilidad / Rumor / Secreto profesional / TVE y
objetividad informativa / Tribunal de Ética Profesional.
3.
Funciones de la Prensa / Misión de la Prensa / Prensa y servicio público.
4.
Imagen de los periodistas y de la Prensa.
5.
Influencia de los medios de comunicación: violencia, niños y TV / Vedetización.
6. Libertad de expresión / Libertad de información / Libertad de Prensa / 23-f y Prensa / Amnistía - indulto / Censura.
7.
Medios de comunicación y poder: Gobierno / Iglesia / Ejército / políticos /
Poder Judicial / Rey / autoridades / empresarios.
8. RTVE y corrupción.
9.
Regulación: Ley de Prensa / Artículo 2 / Decreto ley antiterrorismo / Decreto
ley antilibelo / Estatuto de Radiotelevisión.
10.
Sanciones / Secuestros / Expedientes / Multas / Sumarios / Suspensiones.
11.
Situación de los periodistas, de la Prensa: Agresiones a periodistas.
Las informaciones nacionales hallan en las
internacionales una referencia de una situación propia compleja, criticada por
deficitaria en libertades y en pleno tránsito de una dictadura a una
democracia. Se informa sobre países de Europa occidental y oriental, de América
del Norte, Centro y Sur, de África magrebí y sudsahariana, y de Asia. Gran parte
de esas informaciones atañe a agresiones contra reporteros, a secuestros de
periódicos, al control de la Prensa por los gobiernos, a ataques contra la
libertad de prensa, a atentados terroristas contra medios y periodistas, a
conflictos laborales y huelgas que dejan a Estados occidentales sin periódicos,
a prohibiciones o permisiones de televisiones privadas, a la politización de la
televisión y a la grave crisis económica que castiga a la Prensa en el mundo
occidental.
En nuestras inmediaciones, se mira la
Prensa de Portugal, Francia, Gran Bretaña e Italia, con sus graves dificultades
políticas, económicas y laborales.
Sólo unas pocas noticias positivas
salpican el conflictivo panorama internacional: el aumento de las tiradas de
los matutinos en Suecia, la aplicación en Noruega e Inglaterra de avances
tecnológicos a los medios informativos, la creación de los cuartos canales en
Inglaterra y Francia, la televisión modélica alemana, la asignatura escolar Prensa
en Francia y la vuelta de periodistas exiliados a sus países sudamericanos y
africanos.
Retomando los textos periodísticos, su
autoría ha sido clasificada según los firmasen agencias de noticias (los más
numerosos), producción propia o revista de prensa (los menos numerosos). La
pluralidad de la revista de prensa de los diarios canarios viene dada por las
firmas de otros periódicos y revistas rescatadas, y por las agencias de
noticias que los abastecen. Las publicaciones incluyen cabeceas españolas y
europeas, diarias y semanales, de línea editorial y propiedad dispar. Las
agencias incluyen EFE (del Estado), Cifra (sección de EFE
para noticias nacionales), Cifra-Gráfica, Fiel (servicios
especiales de información y reportajes de EFE), Europa Press
(española, privada), Logos (de Editorial Católica), Multipress, Recorpress
(canaria), Reuter (británica), Agence France Press, United
Press International (UPI, estadounidense), Associated Press (AP,
estadounidense) y UOI.
Los contenidos periodísticos
Nos ocupamos a continuación de los contenidos de los textos. La imagen que de sí tiene la Prensa, por un lado, y la libertad de expresión, la libertad de prensa, de información o derecho a la información, por otro, son los ejes que dirigen la revisión de los contenidos.
Extractados los textos periodísticos y respetadas sus expresiones, la idea que da la Prensa de sí misma viene encabezada por reconocer la “batalla heroica” librada por empresas y periodistas para llegar a un sistema de libertades públicas[4]. Simultánea a ese cometido histórico asumido y reconocido se denuncia la crisis del sector. Los periodistas ven el origen de los males de las empresas informativas privadas en el intervencionismo estatal que condiciona el ejercicio de la libertad informativa, en la competencia publicitaria del monopolio televisivo y en el estrangulamiento de la economía de la Prensa privada, a causa del proteccionismo de la producción nacional de papel, más caro y peor que el foráneo, pero a cuya compra eran obligadas las empresas. La perspectiva histórica también les permite criticar la baja lectura de periódicos en España, a pesar de que apelan a la indispensabilidad del acceso mayoritario a ella en una sociedad democrática.
En el vínculo entre Prensa y democracia, el mérito se otorga a las cabeceras privadas, en tanto que la independencia es el fundamento del derecho de informar. Muchas firmas exigen información política real y verdad, consustanciales a la construcción de la democracia, dirigida a la opinión pública, a quien se le reconoce la acción de juzgar y decidir. El proceso democratizador en curso ha de ir parejo a la defensa de la Prensa libre, y apoyado en la creencia firme de que la libertad de prensa es la columna vertebral más sólida de las democracias. Cierto que la Prensa no se confunde a sí misma con la democracia, pero se considera el instrumento para analizarla.
Hay titulares que hablan de la imagen de
los periodistas; son textos alusivos a la percepción y crédito de la Prensa en
la sociedad, a la preocupación por la fortaleza o retroceso del sistema
informativo y a su influencia en la opinión pública. Por encima de algún texto
que airea su desprestigio, la valoración positiva prevalece tanto en la
profesión como en la sociedad, según revelan las encuestas y los informes de
los que dan cuenta los periódicos. Espíritu crítico, claridad y valentía son
las características más citadas, y la conciencia de que el poder condiciona el
ejercicio de la profesión. El luego diputado ucedista Luis Apostúa denunciaba
en agosto de 1975, en El Europeo, “una vasta operación para desacreditar
a la Prensa escrita, especialmente a la editada por empresas independientes
[...] El objetivo son las publicaciones de carácter independiente a las que se
desea apagar el altavoz”.
En ocasiones fueron las asociaciones
profesionales las que se manifestaron. Los motivos que ocasionaban escritos
colegiados fueron el asesinato en atentado de periodistas, el procesamiento
judicial de otros, la libertad de información y la defensa del carné de prensa.
La evolución histórica de estas asociaciones confirma que la defensa del carné
de prensa –otorgado por la profesión, no por la Administración– era más una
cuestión de supervivencia propia y de control de la profesión que la defensa de
la calidad del profesional.
La persistente crisis del sector hizo que
la FAPE apoyara la solicitud de ayuda económica gubernamental para las empresas
periodísticas privadas, bajo control parlamentario. A este respecto, muchos
periodistas recordaban a los lectores que ese panorama se debilitaba por la
competencia publicitaria de la televisión, el estancamiento del número de
lectores y de tiradas.
Los periódicos también ofrecen una mirada reflexiva sobre una etapa de la historia del Periodismo español que la propia Prensa califica de escasamente conocida: el tardofranquismo y la Transición. Repasaron secuestros y expedientes de publicaciones, y reprobaron cierta Prensa tildada de loca y catastrofista. La oposición es visceral hacia el periodismo y los diarios que dinamitan toda institución surgida de la vuelta a la democracia; esas circunstancias históricas conllevaron algo que la profesión consideraba negativo para sí misma: la excesiva politización del periodismo. La autocrítica se vuelve feroz cuando se alude a la deontología de la profesión.
De la mirada reflexiva surge la cuestión
de la función social de la Prensa, una prensa que se sabe impregnada de
oficialismo por la inercia de la etapa franquista, pero que poco a poco obliga
a la dictadura a perseguir la información. No obstante, muchas firmas reconocen
que aunque haya cambiado el país, buena parte de del periodismo sigue siendo
subjetivo, inexacto, pasional y antidemocrático en ocasiones bien conocidas.
Otra línea de discusión fue el
enfrentamiento que la prensa privada mantuvo con los gobiernos de Adolfo Suárez
y de Felipe González respecto a la Cadena del Movimiento. La complejidad del
asunto quedó enfocada periodísticamente en dos aspectos: la necesidad de
desmontar el aparato propagandístico del franquismo con una solución laboral
airosa para sus miles de trabajadores, y en los miles de millones que absorbía
del presupuesto público. Otro frente de batalla de la prensa privada era la
situación de RTVE, sobre todo de TVE, denunciada en los periódicos en 1982 por
su corrupción, censura previa, utilización por el Gobierno y competencia
publicitaria desleal.
En esa mirada a sí misma, el atisbo de
teorización sobre la importancia de la libertad de expresión como garantía de
la democracia parece superfluo, aunque está presente. La Prensa se sabe un
instrumento incómodo para el Poder, que trata de controlarla y manipularla. Por
ello, artículos de opinión lo recuerdan a los lectores, planteándoles incluso
la duda sobre la capacidad de los periodistas de ser objetivos; de ahí la
advertencia hecha de que lo que deben reclamar a su periódico es la honestidad
en el proceder informativo.
Se desprende de la narración periodística
la enredada relación de la Prensa con los poderes: se trata con cargos
políticos, militares, eclesiásticos, empresarios y financieros (no en vano
algunos de ellos son sus dueños), y denuncia al Gobierno que se arroga la
jurisdicción de considerar una información como incorrecta y de sancionarla;
casi todo por la arbitrariedad y ambigüedad del artículo 2 de la Ley de Prensa
e Imprenta de 1966, gran enemigo junto a la crisis económica de las empresas.
En un momento histórico convulso como fue
la Transición, los informadores subrayan los riesgos y peligros del periodismo;
entre ellos la desasistencia y desprotección jurídica del periodista, la falta
de apoyo institucional y la persecución terrorista y judicial. Ataques ante los
que una forma de defenderse pudo ser exigir constantemente el respeto al
secreto profesional, a los principios deontológicos y, luego, a la cláusula de
conciencia.
La evolución
periodística de la imagen propia
De 1975 a 1982 se percibe la evolución de los contenidos referidos a la Prensa y su tratamiento periodístico. En 1975 la prioridad era exigir libertad de expresión y de prensa; también denunciar la indefensión jurídica del periodista y la inseguridad en la que ellos y las empresas informativas realizaban su trabajo; así como las fricciones con un Gobierno que actuaba como denunciante, juez y sancionador de numerosas cabeceras y periodistas. 1978, año constituyente, refleja un viraje sociológico en la mirada que la Prensa se echa a sí misma; aunque la libertad de información era un logro a medias, frenado por el Decreto ley antilibelo, del 1 de abril de 1977, ahora preocupan otros asuntos: la influencia social de los medios de comunicación, en especial la de la televisión, la violencia en sus contenidos y sus secuelas en niños y jóvenes. La Prensa se reconoce desorientada, en ocasiones incoherente, sumida en una crisis económica de difícil superación y en casos escorada hacia los partidos políticos en detrimento del servicio a sus lectores e insistente en una ley de ayuda a la Prensa. 1982 proporciona menos informaciones; su temática se ha reducido, centrándose en la tarea inconclusa de la libertad de expresión de hecho, la denuncia de la manipulación de los medios de comunicación por el poder, la crítica férrea a TVE, la defensa de la televisión privada y la protesta por la censura a determinados medios informativos en el juicio del 23-f.
Recapitulación
En la Transición Democrática continuaron conviviendo periódicos privados, periódicos de la Iglesia, la Prensa del Movimiento y la del Sindicato Vertical, a los que se sumó las cabeceras privadas nuevas. La mirada ha abarcado una etapa inserta en un periodo de tiempo mayor, abierto y cerrado con dos artículos jurídicos esenciales para el ejercicio del periodismo en España: el artículo 2 de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, que supone una inflexión en el franquismo, y el artículo 20 de la Constitución Española de 1978, que plasma el Estatuto de las Libertades Públicas. Dos artículos omnipresentes en las páginas de los diarios y revistas, y en el inseguro quehacer informativo.
De la letra impresa sobresale el escenario protagonizado por la batalla de la Prensa a favor de la libertad de expresión. El intervencionismo del Estado y la autocrítica son los dos extremos entre los que oscilan los contenidos, con el fiel centrado en su misión y función social.
El cometido sociopolítico de la Prensa era asumido por los periodistas y reconocido por los políticos, incluidos ministros de la dictadura y de los gabinetes de Adolfo Suárez: la Prensa debía “tirar del desarrollo político”, según declaraciones hechas en 1975 por León Herrera Esteban, ministro de Información y Turismo en el último Gobierno de Franco; la duda de los profesionales era en qué cauces y bajo qué puentes.
La oposición de las empresas privadas al mantenimiento de la Prensa del Estado fue en aumento de 1975 a 1982. Pero el propio discurso periodístico admite que tampoco la prensa privada es, necesariamente, independiente, puesto que está controlada por grupos de poder. Ningún artículo da una visión cándida de quienes están detrás de las empresas periodísticas; por el contrario, en alguno de ellos se lee que tanto el Estado –léase el Gobierno– como el capitalismo coartan la información.
Se publican posiciones y oposiciones ante los asuntos concernientes a la profesión. Una de las pocas que provocan disparidad es la referida a las dos vías para acceder al periodismo: los estudios universitarios y el ejercicio profesional. De vez en cuado, en ese periodo, se informa también de encuestas oficiales que recogen la opinión de la sociedad sobre los medios informativos, su imagen pública y la comparativa con la Prensa occidental; en general son alentadoras.
En conclusión, lo publicado por los periódicos revela que, a pesar de las circunstancias, la Prensa de la España de la Transición tenía más buena que mala prensa, en la Prensa; ésta es una instantánea de la historia del periodismo español deudora de los vericuetos que algunos periodistas que vivieron en primera línea esos momentos narraron luego en sus libros.
Bibliografía
Nota: dado que lo expuesto en esta comunicación deriva del discurso periodístico, sólo relacionamos una bibliografía básica.
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[1] Prensa incluye todos los medios informativos de
entonces y no sólo el periodismo impreso.
[2] Esta jurisdicción, en funcionamiento desde el 21 de
diciembre de 1963 hasta el 6 de enero de 1977 y disuelta por el Real
Decreto-Ley 2/1977, se había convertido en el principal instrumento represivo
de la actividad política de la etapa final del franquismo.
[3] El Decreto-Ley antiterrorismo del 27 de agosto de
1975 significo otra limitación informativa. La derogación del artículo 2 de la Ley de
Prensa e Imprenta de 1966 y otros, relativos a sanciones y secuestros de
publicaciones, tras la entrada en vigor del Real Decreto-Ley 24/1977 de 1 de abril sobre Libertad de Expresión; y el
Real Decreto 1048/1977 de 13 de mayo y de la Ley 62/1978 de 26 de diciembre de
Protección Jurisdiccional de los Derechos Fundamentales de la Persona.
[4] Los entrecomillados citan literalmente, aunque ha de
recordarse que toda la descripción hecha aquí se basa en lo impreso en las
páginas de los diarios.