Quince años de Canal Sur Televisión.
La evolución política, de
programación y de audiencia
en un canal autonómico español
(1989-2004)
Juan Francisco Gutiérrez Lozano
Profesor Asociado de Periodismo
Universidad de Málaga
La creación de los canales de televisión
de ámbito autonómico en la España de la década de los años ochenta supuso la
primera ruptura del monopolio televisivo desde el arranque del medio en 1956.
Esta “transición audiovisual”, que tuvo como primer ladrillo la aprobación en
1980 del Estatuto de la Radio y la Televisión, dio en los años noventa un nuevo
paso, aún más decisivo, con la aparición esta vez de la televisión privada y la
subsiguiente gestación de tres nuevos canales para la audiencia de todo el
Estado (dos en abierto y uno de pago). Sin embargo, por su cargado significado
simbólico, la primera brecha abierta por los canales autonómicos fue muy
notoria.
Al igual que ocurrió con TVE, primero en
la Dictadura y luego en el periodo democrático, y casi como un pecado original
homogeneizador pese a sus lógicas diferencias, todas las nuevas cadenas
autonómicas se convirtieron pronto en asunto central de debates políticos de
diverso calado: tanto a la hora de discutir y definir su creación como, sobre
todo, a la hora de valorar la utilización política que de ellas podían hacer
desde su arranque, o efectivamente hacían, los gobiernos autonómicos de los que
dependían.
La Empresa Pública de la Radio y
Televisión de Andalucía (RTVA) fue creada por la Ley autonómica 8/1987[1],
tras cuya aprobación se cursó la petición al Gobierno central de la gestión
directa del tercer canal. Mediante Real Decreto, y al igual que había sucedido
con el caso de las televisiones catalana (1984) y gallega (1985), el Consejo de
Ministros procedió a la concesión de este tercer canal a la comunidad autónoma
andaluza en 1988, año en que también lo consiguieron la Comunidad Valenciana y
la Comunidad de Madrid[2].
El 28 de febrero de 1989 comenzaron las
emisiones regulares de Canal Sur Televisión, nombre comercial de la cadena de
la RTVA, gestionada por la Junta de Andalucía. Desde su creación y hasta la
actualidad han sido los sucesivos gobiernos del Partido Socialista Obrero
Español (PSOE) los que han ocupado el Ejecutivo andaluz y se han hecho cargo
del medio público televisivo autonómico. Por ello, durante estos quince años
Canal Sur Televisión ha sido pasto de las críticas de los grupos de oposición
política a los gobiernos socialistas. Las mayorías parlamentarias que los han
sustentado han sido unas veces absolutas y otras relativas, lo que ha obligado
en algunos periodos a la necesidad de pactar con otras fuerzas. Los
andalucistas han sido los más beneficiados en esas coyunturas, reclamando en
dichas ocasiones su cuota de influencia en los medios de comunicación públicos
andaluces, específicamente en el periodo 1996-2004[3].
Bien sea en los momentos de gobierno en
solitario, bien en las legislaturas donde se impuso una coalición, dos han sido
los flancos principales sobre los que se ha articulado la denuncia de los
grupos de la oposición: el primero, la supuesta manipulación informativa
ofrecida por la RTVA, en particular por la televisión autonómica, derivada del
control ejercido por la Junta de Andalucía, con el exponente máximo de la
dependencia del nombramiento del Director General del ente por parte del
Consejo de Gobierno. El segundo caballo de batalla continuo ha sido la
denunciada baja calidad de la programación, hecho que ha convivido además con
un crecimiento empresarial (de personal y de presupuesto) que, a juicio de la
oposición, no se justificaba al no resolver las exigencias mínimas de calidad
en su programación[4].
En esta comunicación abordamos cómo estos
dos aspectos, la discutida gestión política y las ofertas de programación, han
estado lógicamente relacionados y han contribuido a que, finalmente, haya
propuestas políticas activas de cambio en el modo de concebir el servicio
público televisivo. Para el primer objetivo haremos un retrato de la situación
del último año, por considerar que refleja las tensiones que soporta el medio a
la hora de definir su modelo, siempre acusado de depender políticamente del
Gobierno. De otra parte, ofrecemos una cala, una muestra mínima pero expresiva,
de los quince años de emisiones de Canal Sur Televisión, para detectar las tendencias
fundamentales del perfil de los programas predominantes en los horarios de los
que en términos televisivos se conoce como prime
time. Haciendo una revisión en momentos clave que funcionan como hitos
políticos se descubre que la programación en estos periodos ha sido
consecuencia de, y a un mismo tiempo, ha influido en la gestión ejercida sobre
la RTVA y su inserción en el contexto audiovisual español.
1. La RTVA
y su cuestionada dependencia política al Ejecutivo autonómico
En 2004, recién iniciada la VII
Legislatura de la Comunidad Autónoma andaluza, el Gobierno socialista de nuevo
presidido por Manuel Chaves anunció sus propósitos de remozar la imagen de la
gestión de la RTVA a través de dos grandes proyectos legales: la creación de un
Consejo Audiovisual en el marco autonómico así como la modificación de la Ley
8/1987 de creación de la Empresa Pública de Radio y Televisión de Andalucía.
Justo dos meses después de las elecciones, en mayo de 2004, el nuevo Ejecutivo
envió su primer proyecto legislativo al Parlamento: el de creación de un
Consejo Audiovisual andaluz. Esta propuesta se barajó ya a finales de la última
legislatura, una vez acabado el trabajo de expertos de diversos campos que, con
el nombre de “Segunda Modernización de Andalucía”, intentó radiografiar a la
sociedad andaluza en todas sus vertientes, con el fin de marcar objetivos de
mejora para el futuro. Estas conclusiones fueron en buena medida asumidas tanto
por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía como por el PSOE en su programa
electoral. En lo que respecta a la RTVA, se manifestaba claramente la necesaria
creación de un organismo independiente para “asumir las funciones que en la
cultura democrática europea se asigna a los consejos audiovisuales”[5].
A partir de este momento -finales de
2003- entre los dos partidos mayoritarios, el PSOE y el Partido Popular (PP),
se abrió un enésimo episodio de batalla política sobre la radiotelevisión
pública, con la intención de aparecer ambos como los genuinos promotores de una
ley llamada a regenerar la vida política, cultural y social de Andalucía en lo
concerniente, en particular, a los medios audiovisuales.
El Consejo de Gobierno andaluz aprobó un
primer proyecto de creación del Consejo Audiovisual en diciembre de 2003. El
PP, a su vez, presentó una proposición de Ley en el Parlamento andaluz a favor
de la creación del Consejo, aunque en el Congreso de los Diputados -por
entonces con mayoría popular- este mismo partido había rechazó una iniciativa
similar presentada por el PSOE a escala estatal. En medio de esta trifulca,
otras formaciones políticas como Izquierda Unida o el Partido Andalucista (PA)
alabaron el proyecto de creación del Consejo, aunque denunciaron que había sido
una promesa incumplida por los socialistas durante las últimas legislaturas
autonómicas; resaltando el que se resucitara con un escaso margen de tiempo
hasta la esperada convocatoria de elecciones, algo que hacía poco viable su
aprobación, además de aparecer como un gesto electoralista[6].
Sea como fuere, la inminencia de las
elecciones hizo imposible la aprobación de un texto definitivo. Sin embargo,
tras las elecciones del 14 de marzo de 2004, coincidentes con las que llevaron
al cambio de Gobierno del Ejecutivo español, con la victoria del PSOE, los
socialistas volvieron a recuperar la mayoría absoluta en Andalucía. Y, en
cumplimiento de lo que habían anunciado, el proyecto de Ley de Creación del
Consejo Audiovisual fue la primera iniciativa legislativa enviada al Parlamento
por el nuevo gobierno andaluz en mayo de 2004. El consejero de la Presidencia,
Gaspar Zarrías, responsable político de la gestión de la RTVA, señaló que el
Consejo quería convertirse en “referente” nacional para el conjunto del país,
aunque reconoció que “lo conveniente y lo mejor” sería que existiera un órgano
de estas misma características de ámbito estatal[7].
Precisamente, la necesidad de regular antes lo estatal que lo autonómico había
sido la tesis defendida por Zarrías entretanto el Gobierno de Madrid había
estado ocupado por el Partido Popular: mientras no cambiase la normativa para
permitir que el control político sobre RTVE fuera aminorado, no habría cambios
en Andalucía[8]. Los
responsables políticos de la RTVA siempre han aducido, sobre todo en el periodo
que transcurrió entre 1996 a 2004, que la televisión estatal controlada por el
Partido Popular superaba con creces los niveles de control a los que podía
verse sometido en canal andaluz, críticas que encontraban apoyo hasta en las
decisiones judiciales[9].
La decisión final de poner en marcha el
Consejo Audiovisual cabe enmarcarse tanto en los propósitos de cambio de la
“Segunda Modernización” como en la regulación audiovisual del modelo público
televisivo estatal (RTVE), que se ha convertido en una de las banderas de
regeneración más ondeada por el nuevo presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
De este modo, ahora los socialistas andaluces han tomado posiciones de
vanguardia, a sabiendas de que el llamado “comité de expertos” escogido por el
Ejecutivo español para esbozar las líneas de reforma del sistema audiovisual
probablemente propondrá la creación de un órgano similar a escala estatal[10].
Sin embargo, la creación de este Consejo
Audiovisual no puede entenderse como una panacea que evitará como por ensalmo
la degradación de la calidad de los espacios de entretenimiento y, al mismo
tiempo, la parcialidad informativa. Ni mucho menos. Mientras no cambie el
proceso de nombramiento del director general de la RTVA, y pase del Ejecutivo
al Legislativo, esto es, del Gobierno al Parlamento, de poco servirá el
consenso que pueda generar dicho Consejo. En este sentido, uno de los
redactores del Estatuto de Andalucía, Javier Pérez Royo, advertía poco antes de
las elecciones, cuando la victoria de los socialistas en Madrid era apenas
esperada, que el PSOE debía mantener en Andalucía la misma promesa que hacía
Rodríguez Zapatero en Madrid, esto es, el nombramiento por el Parlamento del
director general de los medios públicos: “No tendría mucha credibilidad que la
propuesta se hiciera para el Estado, donde los sondeos indican que no existen
muchas posibilidades de ganar y no para Andalucía, en donde sí parece que es
probable que el PSOE revalide su mayoría”[11].
En este sentido, el PSOE andaluz
finalmente hizo suyas las intenciones de Zapatero, de modo que la segunda gran
novedad propiciada en la nueva legislatura es el nombramiento del director
general de la RTVA por el Parlamento. Esta modificación no será inédita en la
historia del canal autonómico. Gracias a la Ley 3/1995 (BOJA 10-10-1995), fruto
de una legislatura parlamentaria que fue conocida periodísticamente como la de
la “pinza”[12], se
atribuyó al Parlamento el nombramiento del director general del ente
autonómico, por mayoría de dos tercios y previa consulta al Consejo de
Administración. Fruto de esa reforma, el periodista Joaquín Marín resultó
elegido, con el apoyo del PSOE y del PP, como director general de la RTVA,
cargo en el que sólo se mantuvo un par de años. En 1996, tras unos nuevos
comicios andaluces, los socialistas recuperaron, junto al Partido Andalucista,
la capacidad de sumar una mayoría absoluta. De este modo, se devolvió al
Consejo de Gobierno la prerrogativa de escoger al director general (Ley 5/1996;
BOJA 20-7-1996). terminando lo que algunos especialistas del ámbito socialista
llegaron a tildar como “situación atípica” fruto de una “incorrecta técnica
legislativa” que suponía la vulneración de una norma básica[13].
CUADRO Nº I
Directores
Generales de RTVA desde su creación hasta la actualidad
|
Nombre |
Fecha de inicio |
Fecha de conclusión |
|
Salvador Domínguez |
Diciembre 1987 |
Julio 1989 |
|
Manuel Melero |
Julio 1989 |
Octubre 1994 |
|
Joaquín Marín (*) |
Octubre 1994 |
Septiembre 1996 |
|
Eduardo Abellán |
Septiembre 1996 |
Septiembre 2000 |
|
Rafael Camacho |
Septiembre 2000 |
(…) |
(*) Por la Ley autonómica 3/1995, posteriormente derogada
(5/1996), único Director General hasta la fecha elegido por mayoría de dos
tercios del Parlamento.
Rafael Camacho es por ahora el último
director general de la RTVA, a la espera de que las reformas anunciadas cuajen
en un nuevo sistema de elección del cargo directivo[14].
Sea como fuere, parece pues llegado el momento para la recuperación del poder
parlamentario para elegir al director general aunque, como novedad, en unos
momentos de Ejecutivo respaldado por mayoría absoluta. Claro que, ahora, y
según el proyecto de Ley de reforma presentado, la mayoría cualificada
necesaria para este nombramiento será de tres quintos y no de dos tercios. Por
este motivo, y pese a los intentos del PSOE de establecer un consenso
parlamentario con todos los grupos, el PP andaluz ya ha presentado una enmienda
a la totalidad contra el proyecto de modificación, reclamando la vuelta al
respaldo de dos tercios del Parlamento, el mismo modelo que estuvo vigente en
la época de la “pinza”[15].
Las críticas populares no son acordes con la práctica del Partido Popular en
las comunidades donde gobierna, donde en ningún caso el Parlamento tiene la
potestad de elegir al director general de los medios públicos audiovisuales. El
modelo proyectado por el Consejo de Gobierno andaluz toma el ejemplo de la
futura radiotelevisión de Extremadura, que desde 2000 preveía ya el
nombramiento del director general por parte de la Asamblea extremeña. Esta
previsión fue pormenorizada en 2004, añadiéndose que será necesaria la mayoría
cualificada de tres quintas partes de la Cámara en primera votación, aunque si
el candidato propuesto no obtuviera el número de votos exigidos se repetiría la
votación, siempre que lo propusieran dos grupos parlamentarios. En esta segunda
votación, el candidato propuesto por el Consejo de Gobierno de la Junta de
Extremadura resultaría elegido por mayoría absoluta de los miembros de la
Cámara[16].
Parece, por tanto, que pese a los cambios
previstos, con la creación del Consejo Audiovisual y la modificación del
proceso de selección del director general de la RTVA, será difícil hallar
consenso parlamentario. El Gobierno andaluz ha anunciado, en todo caso, que una
vez que se cuente con el dictamen del comité de expertos estatal para la
reforma de los medios públicos, se planteará una reforma más profunda de la ley
de creación de la RTVA en sintonía con sus propuestas. Porque, además, no
debemos olvidar que la democratización de estos medios debe contemplar otra
serie de reformas, que van más allá, pese a su importancia, del modo de elegir
a los directores generales: es relevante también cómo se conforman y por quién
los Consejos de Administración o los Consejos Asesores[17].
Y, sobre todo, debe tenerse en cuenta cuáles son los contenidos principales que
vehiculan en sus programaciones y valorar su incardinación con las sociedades
en las que se insertan, a las que representan y a las que deben nutrir de
nuevas fronteras de desarrollo mientras alimentan su imaginario presente.
2. La programación de Canal Sur
Televisión. Un acercamiento al “prime
time a la andaluza”
Buena parte de la tensión política que
siempre ha tenido como protagonista a la televisión pública andaluza pueda
explicarse por el éxito de audiencia que desde el principio obtuvieron los
espacios informativos de la cadena. En los primeros dos años de su arranque
(1989 y buena parte de 1990), Canal Sur Televisión sólo tuvo como competidoras
a las dos cadenas de TVE. De esta manera, la atracción por los espacios de
noticias propios de la comunidad, a despecho de la existencia de las
desconexiones territoriales de TVE, dieron alas a la recién creada televisión
autonómica[18].
Sin embargo, la llegada a Andalucía de la
señal de las televisiones privadas a lo largo de 1991 hizo cada vez más difícil
que los espacios del horario de mayor consumo televisivo –el conocido como prime time- tuviesen un seguimiento
mayoritario. La falta de rodaje necesario, de afianzamiento de una oferta
alternativa, o simplemente la disponibilidad de menores recursos creativos hizo
que Canal Sur Televisión se viese adelantada por la competencia. Sólo pudo
hacerles frente, además de en las emisiones deportivas, o bien en los
comentados espacios informativos, o bien en franjas horarias de segundo nivel,
lejanas de ese prime time. Por
supuesto, hubo algunos espacios concretos de éxito nocturno, pero las mayores
cotas de share de la cadena se
sostuvieron durante muchas temporadas (hasta el proceso de recuperación de la
audiencia iniciado en 1997) en los espacios de sobremesa (entre las 14:00 y las
18:00 horas) o en el llamado access-time
de noche (entre las 19:00 y las 21:00 horas, dependiendo de las temporadas).
La pugna con las emisoras privadas,
además de su repercusión en los resultados de audiencia, introdujo un
agravante: el modelo de televisión pública, financiada al mismo tiempo por
subvenciones y por ingresos publicitarios, entró a luchar por la audiencia
usando las mismas armas que el resto de cadenas. En esto, como en otros muchas
aspectos, la RTVA siguió la estela de RTVE, con resultados penosos para la
calidad de los contenidos y para la factura de los formatos finales que se
ofrecían en las parrillas de programación. A todo ello debemos sumar el ascenso
a mediados de los años noventa de los medios televisivos locales, de fuerte
arraigo en Andalucía, que sólo fue contrarrestado, con éxito, por la oferta de
breves desconexiones informativas provinciales desde las distintas delegaciones
de la RTVA[19].
Y es que buena parte de las críticas que
se ha hecho a Canal Sur Televisión desde diferentes ámbitos han descansado no
sólo el que no haya atendido a reclamaciones culturales, o que haya fomentado
las emisiones arcaicas o tradicionalistas (como las de romerías, ferias,
carnavales, etcétera), sino que, al copiar los modos y maneras de la televisión
comercial, lo hiciera aún de manera más ramplona que los ya de por sí poco
exigentes ejemplos de las cadenas privadas. El propio informe de la “Segunda
Modernización” señala expresamente que, con respecto a la RTVA, “la orientación
de los contenidos de entretenimiento y ocio, así como de los informativos, a
pesar de los intentos de mejora, adolecen de la solvencia que a un medio
público debe asignársele en un proceso de modernización y cambio”[20].
Un repaso a los hitos fundamentales de las parrillas de programación del prime time de Canal Sur Televisión a lo
largo de estos quince años permite detectar no sólo la evolución del medio,
sino a su vez los modos televisivos de toda la programación generalista en
España, a la que la cadena andaluza ha ido adaptándose progresivamente, hasta
llegar a una situación criticada, en lo que concierne a algunos espacios
determinados, hasta por los mismos responsables políticos de la RTVA[21].
Las emisiones de Canal Sur Televisión
comenzaron el 27 de febrero de 1989. Además de un informativo de presentación
con saludos institucionales, el plato fuerte fue un espectáculo musical
presentado por Carlos Herrera, emitido desde el Casino de la Exposición de 1929
de Sevilla, y que ofreció, entre otras, la actuación estelar de Julio Iglesias,
con la participación de invitados como Lola Flores. Posteriormente, se emitió
el filme estadounidense “La fuerza del cariño”, tras el que se transmitió una
fiesta flamenca en la que destacó Camarón de la Isla[22].
Una ojeada a la programación de esta
emisora que empezaba, tanto ese mes de marzo como en octubre de ese mismo 1989,
cuando la programación pasó de 60 a 70 horas semanales, nos deja ver
precisamente que, la oferta inaugural fue una especie de muestrario de lo que
iba a ser el horario de máxima audiencia del nuevo canal andaluz: un menú
compuesto sobre todo por filmes y telefilmes extranjeros (estadounidenses, para
ser exactos), acompañado de espectáculos musicales de producción ajena, y con
contadas aunque exitosas propuestas que pudiéramos llamar “autóctonas”. Sólo
faltó añadir el deporte aquella noche de estreno para completar un esbozo de lo
que iba a ser el primer año de la cadena autonómica andaluza.
El éxito más clamoroso dentro del prime time fue “Saque bola”, un programa
concurso semanal, presentado por Emilio Aragón, que nacía con el propósito de
“divulgar el humor, los aspectos humorísticos y gastronómicos de Andalucía y,
al mismo tiempo, premiar la imaginación”. En la práctica, el programa no era
más que una competición de chistes. Pronto alcanzó gran popularidad,
inaugurando la estela de concursos que han
poblado la parrilla de Canal Sur, si bien posteriormente estos concursos
fueron en su mayoría coproducidos por otros entes autonómicos integrados en la FORTA,
perdiéndose en parte la denominación de origen andaluz que estaba detrás de la
concepción de este concurso[23].
Abundando en el humor andaluz, en la primera temporada se emitió también la
serie “Pensión El Patio”, protagonizada por el dúo humorístico Los Morancos de
Triana: una producción paupérrima que tuvo poco éxito pese a los recursos
populistas utilizados[24].
Otros programas de entretenimiento de la
primera temporada fueron el show de
entrevistas “Adivina quién viene esta noche” (con los periodistas Joaquín
Petit, Mª Esperanza Sánchez y la actriz María Barranco), un espacio de
entrevistas a mujeres presentado por Andrés Aberasturi, José Luis Garci y
Antonio Fraguas “Forges”, ninguno de ellos andaluz (“Tres más una”), y el
musical “Por fin, viernes”, presentado por el cordobés Pepe Navarro. Los dos
últimos espacios se grababan en Madrid, por estar allí establecida la
productora a la que se compró el formato. En cualquier caso, un hecho
destacable de las primeras parrillas es el de que aún existían, dada la escasa
competencia televisiva, ofertas pausadas y tiempo para la conversación relajada
en horarios de máxima audiencia, algo muy distinto a lo que ocurre en la
actualidad.
Resulta curioso asimismo observar el peso
de la ficción en la primera parrilla: cuatro noches a la semana el cine ocupaba
buena parte del horario de máxima audiencia, siendo los títulos en su mayor
parte producciones estadounidenses. Y, lo que es más llamativo es la presencia
en este mismo horario de tres series británicas: “Bendígame, padre”, “Sí, Sr.
Ministro” y “Las aventuras de Sherlock Holmes”. Por supuesto, las noches de los
sábados, así como la de muchos miércoles estuvieron dedicadas al deporte:
baloncesto (con partidos de diversas competiciones, incluida la NBA) y, sobre
todo, el fútbol de la Liga española y otras competiciones europeas[25].
Los contenidos más folclóricos se
mantuvieron aletargados en un primer momento, salvo por la presencia de un
programa de flamenco en el late-night y algunos programas especiales. El género
obtuvo una fuerte presencia en la parrilla de la televisión una vez comenzada
la programación de la temporada 1989-1990, cuando se puso en marcha “Las
Coplas”, presentado por Carlos Herrera (versión televisiva de su programa
radiofónico emitido por la Cadena SER), y que ofreció un triunfante repaso a
las carreras de las grandes figuras de la copla y el flamenco[26].
En definitiva, lo que sobresale de esta primera etapa es una parrilla
balbuceante y que apostaba por géneros “puros” (entrevistas, musicales,
concursos, ficción). Si bien el despliegue técnico no era la mayor virtud de
muchos de ellos, tampoco lo era –en rasgos generales- la rebaja en los patrones
de calidad o en el nivel de los contenidos ofrecidos.
Mediada la década de los años noventa, el
quinto aniversario de la RTVA en 1994 coincidió con el momento en el que el
medio ha estado más en el centro de las tensiones políticas, como hemos
explicado en el punto anterior. Desde el punto de vista de la audiencia, en
este año Canal Sur Televisión comenzó un declive claro, debido a diversas razones,
entre ellas el asentamiento de las dos emisoras estatales privadas, Telecinco y
Antena 3 Televisión, que hizo mella en las audiencias de la cadena autonómica[27].
¿Qué rasgos singulares ofrece el prime time de este año 1994? En
principio, de las cuatro noches que en las primeras parrillas se dedicaban al
cine, ahora ya sólo encontramos a lo sumo dos o tres. Se había producido un
aumento considerable en la diversidad de propuestas. En buena medida, esta
diversidad obedecía a las compras realizadas en conjunto por la FORTA, de entre
los que destaca el concurso “Luna de miel”, un remedo del mítico “Un, dos,
tres…responda otra vez” de TVE, presentado por Mayra Gómez Kemp y emitido
incluso los viernes, día tradicional de emisión del formato de Ibáñez Serrador[28].
Otro espacio de producción externa y no
demasiado original en su propuesta fue “Noche espectacular”, de nuevo un
musical de fin de semana que, una vez acabado el partido de Liga de los
sábados, presentaban la modelo Juncal Rivero y el ventrílocuo y empresario José
Luis Moreno[29]. Además,
Canal Sur programó un nuevo espacio dedicado a la copla, con
cantante-presentadora (Marifé de Triana), y a medio camino entre el ya clásico
“Las Coplas” y el mítico “Gente joven” de TVE : “Lo que yo te cante”.
En
cuanto a las producciones de ficción, se pueden detectar nuevos intentos de
crear series gestadas por la propia cadena, pero sin demasiado éxito ni cuando
el empeño era en solitario (“Unisex”, protagonizada por Juan Luis Galiardo), ni
en compañía de otras (“Colegio Mayor”, con Jorge Sanz y Antonio Resines,
emitida también por la FORTA). Las exquisitas producciones británicas del
comienzo se vieron reducidas a una sola, “Mr. Bean”. Entretanto, las
producciones estadounidenses de ficción mayoritariamente presentes fueron las
cinematográficas o, si acaso, los telefilmes.
En
esta época, el mayor esfuerzo en lo que a producción propia o coproducida se
refiere se encuentra tanto en los espacios de debate como en los divulgativos.
En cuanto a los primeros, los títulos más relevantes de estos momentos fueron
“Carta blanca” (con Joaquín Petit), “El ojo público” (con María Esperanza
Sánchez) y “Un momento, por favor” (con Victoria Prego), éste emitido también
en otros canales autonómicos. Los programas divulgativos, que trataban asuntos
sociales y se iban deslizando ya a la omnipresencia de ciudadanos anónimos que
dan testimonio de sus problemas pueden ejemplificarse en el éxito de “Así es la
vida”, de nuevo presentado por Carlos Herrera, y programado con éxito la noche
de los viernes[30].
Por último, el humor, que en los primeros
momentos estaba centrado sobre todo en el público andaluz, encontraba ahora una
presentación mucho más alambicada gracias a un gran éxito: el espacio de bromas
hechas con cámara oculta a famosos titulado “Inocente, inocente”, que tuvo
diferentes conductores y que no ofrecía el perfil tan identificado con
Andalucía como los espacios de Los Morancos o el citado “Saque bola”. En
cualquier caso, entre los años 1994 y 1996 Canal Sur Televisión atravesó una verdadera
“travesía en el desierto” en lo que a la audiencia se refiere. La potenciación
de los espacios informativos o divulgativos en el horario del prime time no consiguió hacerse con el
favor de una audiencia que, además, estaba encandilada con nuevas propuestas,
no sólo ya las privadas, sino también las numerosas televisiones locales que
fueron floreciendo.
A partir de la llegada de Eduardo Abellán
a la dirección general, y una vez acabadas las tensiones políticas que sufrió
el medio en la llamada época de la “pinza”, la RTVA afrontó nuevos retos
empresariales de desarrollo, que poco a poco se fueron haciendo realidad. En lo
que respecta a la televisión, y además del crecimiento lógico de las horas de
emisión, la nueva dirección general apostó por el cambio de la imagen
corporativa de todo el grupo (1997); la creación de una segunda emisora (Canal
2 Andalucía, 1998), así como por el fomento de las desconexiones informativas
locales, ya planeadas en la época de Joaquín Marín, y que conectaron muy bien con
los gustos de la audiencia andaluza.

Los tres últimos años anteriores al
décimo aniversario (1999) supusieron una “segunda edad de oro” –tras los años
iniciales- en la pequeña historia del canal autonómico. De este modo, en el
libro institucional que conmemoró este aniversario la RTVA no podía menos que
felicitarse por los logros obtenidos, que habían colocado a la cadena
autonómica por encima de Antena 3 o Telecinco en la comunidad[31]. Claro está que este incremento de la audiencia, frente a la competencia
no sólo de las cadenas privadas y las locales, sino también las plataformas
digitales, se hizo mediante un deslizamiento lento pero progresivo hacia
contenidos de marcado carácter comercial, con todos los matices peyorativos que
quieran añadirse. Así, frente a los discursos oficiales anteriores, podían
leerse balances menos optimistas o hagiográficos[32].
El éxito de Canal Sur Televisión en estos
años se asentó en los ejes que también hicieron consolidar la oferta de otras
televisiones autonómicas, que se resumen en cinco pilares: el fútbol de Liga,
el cine comercial estadounidense, los informativos, las series de producción
propia y los programas de entretenimiento (grandes formatos en prime time y espacios de sobremesa).
En los dos epígrafes últimos es donde
cabe destacar la “clave andaluza” que diferenciaba a Canal Sur del resto de las
autonómicas. En cuanto a las series de producción propia, al fin se dispusieron
los medios necesarios para que un producto “hablado en andaluz” obtuviera el
respaldo de la audiencia. “Plaza Alta” (1999), primero, y su heredera natural,
“Arrayán” (estrenada en 2000-2001, y que permanecía en antena en 2004-2005) se
convirtieron en grandes éxitos, obteniendo unas cuotas de audiencia media en
torno al 30 por ciento[33].
Pero las críticas mayores que se ha granjeado Canal Sur Televisión por la
dejadez en cuanto a la calidad de los contenidos no han venido de la mano de
los seriales anteriores, sino de los dudosos formatos ofrecidos en grandes
espectáculos nocturnos que han hecho hincapié, por ejemplo, en los
pseudo-debates espectaculares y en los concursos. Los programas de debate ya no
reflexivos sino sobre todo festivos –incluyendo orquesta- han tenido diferentes
nombres y formatos en la historia de Canal Sur. En ellos, los gritos han
ocupado más espacio que los argumentos (caso de “Hablemos claro”, con Isabel
Gemio, o ejemplos como “Aquí se discute”), y se instalaron en la estela de la
exitosa y sonrojante fórmula valenciana de “Parle vosté, calle vosté” (Canal
9).
Pero un triunvirato de programas de
entretenimiento hizo que Canal Sur viviese momentos de fulgor en la batalla de
las audiencias. El primero fue el talk-show
“Senderos de gloria”, con Consuelo Berlanga, que explotó los dramas y
sufrimientos anónimos de personajes andaluces desconocidos. El programa fue
aumentando progresivamente sus dosis lacrimógenas, rozando a veces el
esperpento, combinando merecidos homenajes populares a héroes de barrio con
entremeses teatrales donde la figura femenina siempre se retrataba segregada
genéricamente frente a la masculina[34].
Junto a este éxito convivió el del concurso “Números rojos” (primero presentado
por Agustín Bravo, luego por Rody Aragón), donde las penalidades eran en este
caso la espoleta para ir a conseguir a televisión el dinero que iba a aliviar
la situación endeudada de los concursantes. La mezcla de reportajes sobre
historias humanas, precursores casi de la “telerrealidad”, con la mecánica de
concurso tradicional de pruebas de escasa dificultad, fue la clave del éxito
inesperado de este formato muy recomendable para el descanso neuronal. El
tercer espectáculo de éxito fue el concurso “Gente con chispa”, con Jesús
Vázquez, donde las habilidades intelectuales o físicas desplegadas por los
concursantes eran meros pretextos para la chifla generalizada de los famosos
participantes, tal y como había explorado ya la cadena privada Telecinco en “La
batalla de las estrellas”.
Las cuotas de pantalla de los tres
ejemplos anteriores (rondando también el 30 por ciento), auparon a Canal Sur
Televisión dentro del prime time, a
lo que se sumaban los tradicionales logros de la parrilla de sobremesa. En este
caso, merece la pena citarse el espacio de prensa rosa de sobremesa
“Contraportada” (dependiente de los Servicios Informativos de la cadena), que
se ha mantenido con una audiencia fiel, a pesar de la inflación de este tipo de
espacios en otras cadenas. Su formato es análogo al de “Corazón, corazón” de
TVE (esto es, primando antes lo informativo que la opinión). Pero su éxito
animó a seguir abundando en este tipo de contenidos. De esta forma, los
espacios vespertinos, que desde 1997 tuvieron como referente al exitoso “De
tarde en tarde”, con Irma Soriano (centrado sobre todo en los testimonios
anónimos, en concursos musicales y en el humor grotesco del travestismo),
viraron poco a poco hacia las tertulias descarnadas “de corazón” o prensa rosa
en sucesivos magacines como “Bravo por la tarde” (con Agustín Bravo; ) o “Punto
y Medio” (con Juan y Medio; emitido desde 2000 hasta la actualidad).
La audiencia media diaria de estos
programas superaba a veces el 30 o hasta el 40 por ciento de share, pero el
peligro de que a las habituales críticas por la supuesta manipulación
informativa se añadiese el de los contenidos objetivamente denigrantes en
horarios de potencial audiencia infantil (por más que Canal 2 Andalucía
obtuviese resultados magníficos en sus series de dibujos animados) finalmente
se convirtió en realidad.
El propio responsable político de la
RTVA, el consejero de la Presidencia Gaspar Zarrías, expresó en una entrevista
a finales de 2003 su rechazo a ciertos contenidos emitidos por Canal Sur
Televisión, que calificó de “bochornosos”[35].
La declaración levantó una gran polémica, ya que parecía poner en cuestión la
labor de quien había sido nombrado por el Consejo de Gobierno como director
general de la RTVA, Rafael Camacho. El propio Camacho contestó en una
entrevista que el consejero había querido “quedar bien” y que por eso asoció a
Canal Sur Televisión con la telebasura, comparación que el responsable directo
de la RTVA consideraba una “infamia”. La trifulca finalmente pudo encauzarse, y
el director general matizó sus propias palabras y las calificó de “inoportunas”[36].
Buena parte del enfado de los directivos
de Canal Sur Televisión quizá pudiera estar en que, a pesar de los logros
considerables en la mejora de la programación en general de las dos cadenas
televisivas de la RTVA durante los últimos años, la imagen pública del ente
autonómico no terminaba de afianzarse positivamente. Y ello incluso aunque los
informativos copen el 21 por ciento del tiempo de sus parrillas; a pesar de que
los magacines “conflictivos” sólo signifiquen el tercer género televisivo en
importancia tras las noticias y los espacios de ficción; a pesar de que Canal
Sur fue la primera emisora autonómica en retirar de su parrilla el programa de
cotilleos “Tómbola”; a pesar de que Canal 2 Andalucía sea la cadena que más
tiempo dedica a programas culturales, en comparación tanto con las nacionales como
con las autonómicas (un 38 por ciento de su parrilla); a pesar de que algunos
programas, como “El público lee”, hayan obtenido el reconocimiento de la
Federación de Gremios de Editores de España por su esfuerzo en el fomento de la
lectura…
Pocas semanas después del polémico cruce
de declaraciones entre el consejero y el director general, una encuesta
publicada destacó que el 67,1 por ciento de los andaluces calificaba la
programación de Canal Sur como “buena” o “muy buena”. Este estudio fue
realizado telefónicamente a 1.200 personas por el Instituto de Estudios
Sociales de Andalucía (IESA), vinculado al Centro Superior de Investigaciones
Científicas. El mismo destacaba la valoración positiva de toda la parrilla, en
especial de programas como “Andalucía Directo”, “Punto y medio” (el magacine
que había sido cuestionado) y “Ratones coloraos”[37].
Este último talk show ha sido el mascarón de proa de las programaciones de las
últimas temporadas de Canal Sur Televisión. El programa de Jesús Quintero tuvo
una primera versión en Canal 2 Andalucía (“El Vagamundo”), que debido a su
éxito se trasladó al primer canal con el nombre de “Ratones coloraos”. La
fuerte personalidad y la asociación irrenunciable que el público otorga al
presentador con Andalucía; el genio o humor andaluz “sin adulterar”, sin
prefabricación y sin intermediarios; una puesta en escena muy cuidada, la
recuperación del tiempo para las entrevistas en profundidad (aunque duren 7 o
10 minutos, ya es mucho para el contexto televisivo nacional) y el aliño de
actuaciones musicales ligadas al mundo de la copla, del flamenco o del “nuevo
flamenco”, ha devenido en un formato de indudable atractivo
intergeneracional.
Sin embargo, frente a la semanal emisión
del programa de Quintero, la constante presencia de dislates cometidos en los
magacines de tarde, que además se amplificaban en espacios del corazón de otras
cadenas nacionales obligó a poner un “punto y aparte” tras el tumultuoso verano
de 2003, caracterizado por un escándalo a medias político, a medias sentimental,
centrado en Marbella. El formato de “Punto y medio” fue cambiado en septiembre
de ese año, eliminándose la tertulia del “corazón”, casi su exclusivo contenido
hasta entonces, y sustituyéndose por una sección en la que adultos, sobre todo
sexagenarios, buscaban pareja, sirviendo el programa de medio de conocimiento y
promotor de encuentros entre personas solitarias. El cambio, lejos de hacer
perder audiencia al espacio, lo ha mantenido en niveles anteriores o incluso
superiores (un 30 por ciento de share y unos 600.000 espectadores en octubre de
2004), encabezando continuamente la lista de los programas diarios más vistos
de Canal Sur, incluso por encima de los formatos del prime time[38].
A modo de conclusión
Parece claro que, simultáneamente a las
reformas legales emprendidas (creación del Consejo Audiovisual andaluz y
cambios en el procedimiento del nombramiento del director general de la RTVA),
se está produciendo un cierto ajuste de los programas de Canal Sur Televisión.
Este cambio es más llamativo en su primer canal, en un fenómeno que pudiéramos
llamar de “vuelta a los orígenes”. La apuesta se decanta en el horario de
máxima audiencia por géneros clásicos, como cine, series, debates “sin
orquesta” (“Mejor lo hablamos”, con Javier Cremades) o “programas blancos”
(como “Menuda noche”, tertulia infantil heredera del premiado “Todo tiene
arreglo”, presentada ahora por la estrella del momento, Juan y Medio). Junto
con el deporte y apuestas seguras de temporadas anteriores (“Arrayán”,
“Moranquísimos” y “Ratones coloraos”), la cuota de pantalla se mantiene en unos
niveles excelentes. El primer canal obtuvo una media en el primer semestre de
2004 de un 18,6 por ciento de cuota de pantalla, mientras, Canal 2 Andalucía logró un 5,2 por ciento en el mismo
periodo. Y, en la línea de la necesaria ampliación de la cobertura del servicio
público se crean nuevos espacios como la producción de informativos dirigidos a
colectivos de inmigrantes.
En todo caso, y a pesar de que los
audímetros y las encuestas sobre la imagen del medio den pábulo al optimismo
institucional, análisis cualitativos de audiencia mucho más sutiles deberán
poner sobre la mesa en el futuro en qué medida estos quince años de Canal Sur
han conseguido crear (o no) la televisión en la que los andaluces se querían
ver reflejados o representados y en la que querían ver proyectado su futuro. En
el haber de quienes se han ocupado a lo largo de estos años de la gestión del
medio debe indicarse que la politización del debate sobre el medio público ha
embrollado todo lo relativo a cualquier discusión sobre la RTVA,
minusvalorándose algunos logros sin duda estimables. En el debe, en cambio, es
obligado señalar que -más allá de encuestas concretas- ha habido
despreocupación por los contenidos y la presentación de los mismos en franjas
horarias donde se decide la imagen de marca de una cadena. La excusa de la
sobrerrepresentación del sector más maduro de la población en la audiencia
habitual de Canal Sur Televisión, que ahora empieza a incorporar cohortes más
jóvenes, ha servido también para justificar inexplicablemente –el
envejecimiento no equivale a el encanallamiento- determinadas programaciones,
mucho más enraizadas en rutinas productivas poco exigentes, poco imaginativas o
interesadas, que en la demanda real de sus espectadores potenciales.
[1] Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) nº
104, de 12 de diciembre de 1987.
[2] FERNÁNDEZ SORIANO, E., Canal Sur, una televisión regional en Europa. Málaga: SPICUM, 1999,
pp. 77-81. El País Vasco había aprobado la creación de Euskal Telebista (1982)
por una vía legal distinta a las anteriores, ya que lo hizo no tanto como
tercer canal de concesión estatal, sino como canal gestado por la propia
comunidad autónoma en el ámbito de sus competencias. Posteriormente a las
citadas en el texto, el Consejo de Ministros ha concedido la gestión directa
del tercer canal de televisión a las comunidades autónomas de Canarias (1998),
Castilla-La Mancha (2001), Islas Baleares (2004), Extremadura (2004) y Asturias
(2004).
[3] El PSOE ha ganado las siete elecciones autonómicas
andaluzas celebradas desde 1982. En cuatro ocasiones (1982, 1986, 1990 y 2004
consiguió mayoría absoluta), en dos una mayoría holgada para pactar con sólo un
grupo parlamentario más (1996 y 2000), y sólo en los resultados de las
elecciones de 1994 hicieron imposible que ni siquiera dos fuerzas políticas
consiguieran aunar los escaños para garantizar una mayoría absoluta.
[4] La RTVA cuenta en 2004 con unos 1.500 trabajadores y
un presupuesto de 204 millones de euros anuales para sus distintos canales de
radio y televisión, en este caso dos, puesto que en 1998 se creó Canal 2
Andalucía, la segunda emisora autonómica, especializada en programas
culturales, infantiles y deportivos. Canal Sur Radio cuenta con tres emisoras:
la convencional, una radiofórmula musical (Canal Fiesta Radio) y una radio
todo-noticias (Andalucía Información) (Vid: http://www.canalsur.es).
[5] Vid. AA.VV., Estrategias
y propuestas. Documento de estrategias y propuestas para la Segunda Modernización
de Andalucía, elaborado por el Consejo Asesor. Sevilla: Consejería de
Presidencia, 2003, pp. 126-128, 134 y 154.
[6] “El PSOE anuncia que Chaves presentará en la Cámara
la ley sobre el Consejo Audiovisual antes de fin de año” (El País, Suplemento Andalucía, 8-10-2003, p. 3).
[7] “El Consejo Audiovisual inicia sus pasos como
referente nacional de los medios públicos” (Diario
Sur, 5-5-2004). En breve, las características del proyecto de Consejo
Audiovisual andaluz son las siguientes: tendrá nueve miembros, elegidos por
mayoría cualificada de tres quintos del Parlamento, respetando el principio de
paridad; serán elegidos por un periodo de cinco años y un máximo de dos
mandatos; el presidente lo decidirá la Junta a propuesta del Parlamento. El
Consejo propuesto vigilará el cumplimiento del pluralismo, la objetividad, la
libertad de información y la libre concurrencia; tendrá competencia
sancionadora para infracciones de contenido o de publicidad, así como asesorará
al Parlamento y a las administraciones autonómicas y locales en la ordenación y
regulación del sistema audiovisual.
[8] Una vez aprobado el proyecto de creación del Consejo
Audiovisual, el consejero fue preguntado acerca del cambio de postura: “P.
Reconocerá que les ha costado trabajo [la aprobación del proyecto de Ley de
creación del Consejo Audiovisual]. Usted acuñó una frase respecto a los medios
de comunicación que decía: “No al desarme unilateral en los medios públicos”.
R. Bien, pues esa opinión que acuñé, evidentemente, no está hoy vigente, porque
las circunstancias políticas son distintas” (“Arenas es sinónimo de perdedor”.
Entrevista a Gaspar Zarrías, Consejero de la Presidencia, El País, Suplemento Andalucía, 24-5-2004, pp. 4 y 5).
[9] “El PSOE dice que Canal Sur es `mejorable´pero está
lejos de la `manipulación´de RTVE”, EN: El País, Suplemento Andalucía,
7-10-2003, p. 4. Recordemos que en 2002 una sentencia condenó por primera vez a
un director de informativos de TVE (Alfredo Urdaci) por manipulación
informativa. Además, el Parlamento Europeo se encargó después de censurar la
información ofrecida por la televisión pública con motivo de los atentados
terroristas del 11 de marzo de 2004 ocurridos en Madrid (Vid. “La Audiencia
condena a TVE por no ofrecer información “veraz” sobre la huelga del 20 de
junio”, El Mundo, 24-7-2003 (http://www.elmundo.es/elmundo/2003/07/24/sociedad/1059049526.html)
; “La Eurocámara condena las presiones del Gobierno del PP sobre TVE en el
11-M”, El País, 23-6-2004, p. 34).
[10] Vid. Real Decreto 744/2004, de 23 de abril (BOE nº
100, 24-4-2004), por el que se crea el Consejo para la reforma de los medios de
comunicación de titularidad del Estado. Los miembros escogidos para este
Consejos fueron: Emilio Lledó, Enrique Bustamante, Victoria Camps, Fernando
González Urbaneja y Fernando Savater.
[11] PÉREZ ROYO, J., “Envidia”, EN: El País, Suplemento Andalucía, 5-10-2003, p. 2.
[12] El término de la “pinza” se debe a que en esa
legislatura, el número de parlamentarios andaluces del Partido Popular (41)
sumados a los de Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía (20), superaban a
los del PSOE (45), a quienes no les bastaba la suma de los andalucistas (3)
para poder sacar adelante sus proyectos. PP e IU se coaligaron en muchas
ocasiones para sacar adelante leyes que no contrariaban los deseos del Gobierno
andaluz del PSOE.
[13] FERNÁNDEZ SORIANO, E., Canal Sur, una televisión regional en Europa. Málaga: SPICUM, 1999,
p. 98.
[14] Debe recordarse, como reflejo del entronque del
Ejecutivo andaluz con el medio público, que Camacho ocupó en la fecha
inmediatamente anterior a su llegada a Canal Sur el cargo de Portavoz del
Gobierno autonómico, de modo que realizó un viaje similar, aunque en sentido
inverso, al que Pío Cabanillas hizo desde la Dirección General de RTVE al cargo
de Ministro Portavoz del Gobierno del Partido Popular presidido por José María
Aznar (2000-2002).
[15] “El PP presenta una enmienda a la totalidad contra
la modificación de la ley de RTVA”, EN: La
Razón, Edición Andalucía, 9-10-2004, p. 38.
[16] Artículo 9 de la Ley autónoma extremeña 4/2004, que
modifica la Ley 4/2000 de creación de la Empresa Pública Corporación Extremeña
de Medios Audiovisuales. De entre las televisiones autonómicas con emisión en
2004, sólo el director general de la radiotelevisión autonómica vasca (EITB) es
elegido por el Parlamento a propuesta del Gobierno, siendo necesaria “la mitad
más uno de los parlamentarios” para su nombramiento (Ley 4/1996, que modificó
la Ley 5/1982, de creación del Ente Público “Radio Televisión Vasca”). En la
Comunidad Valenciana, Galicia o la Comunidad de Madrid, gobernadas por el PP,
el cargo es nombrado por los Ejecutivos autónomos, al igual que en el caso de
Cataluña, Canarias o Castilla-La Mancha. De las cuatro futuras
radiotelevisiones públicas aprobadas por el Consejo de Ministros en 2004 (Islas
Baleares, Extremadura, Asturias y Aragón), sólo la extremeña, gobernada por el
PSOE, contempla que sea el poder legislativo el que escoja al Director General.
[17] Vid. RÚAS ARAUJO, X., “Televisiones públicas para
todos los públicos”, EN: Ámbitos,
Revista andaluza de comunicación, 9-10, 2º Semestre 2002-2003 (http://www.ull.es/publicaciones/latina/ambitos/ambitos.htm).
[18] El Centro Territorial de TVE en Andalucía fue creado
en 1971 (Vid. NAVARRO MORENO, J.A., La
televisión local. Andalucía: la nueva comunicación. Madrid: Fragua, 1999,
pp. 47-48). Los tiempos que TVE ha dedicado a las desconexiones territoriales
han sido cambiantes en los últimos lustros, aunque puede decirse que desde la
creación de la RTVA estos espacios han ido decreciendo, quedando únicamente en
2004 sólo una “ventana” territorial en un informativo de mediodía de lunes a
viernes de TVE1 y en otro emitido por La 2 en horario de tarde, además de algún
espacio deportivo y cultural los fines de semana también en el segundo canal
estatal.
[19] A la larga, y para intentar fortalecer
institucionalmente el cuestionado servicio público de la RTVA, se procedió
incluso a la reforma de la Ley de Creación de la RTVA (Ley 10/2002, de 21 de
diciembre; BOJA nº 151, 24-12-2002), añadiendo una serie de objetivos sociales
pero sin olvidar que “las programaciones que ofrezca la RTVA harán compatibles
el objetivo de rentabilidad social con el principio de eficiencia económica”.
[20] AA.VV., Estrategias
y propuestas. Documento de estrategias y propuestas para la Segunda
Modernización de Andalucía, elaborado por el Consejo Asesor. Sevilla: Consejería
de Presidencia, 2003, p. 128.
[21] Parte de la información que se extracta a
continuación procede de un proyecto de investigación en marcha titulado “La
programación de televisión en Andalucía: Análisis de géneros y modelos de
presentación ante la audiencia”, que intenta analizar la evolución de la
programación de la RTVA. En el proyecto participan estudiantes del segundo
ciclo de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
Universidad de Málaga, que se inician en sus tareas de investigación.
[22] AA. VV., RTVA,
10 años. Sevilla: RTVA, 1999, pp. 21-22.
[23] Incluso el germen de este programa “Saque bola” fue
luego trasplantado, a comienzos de los noventa, a Antena 3 Televisión, donde
“Genio y figura” hizo populares a humoristas andaluces como Chiquito de la
Calzada o Paz Padilla. La FORTA (Federación de Organismos de Radio y Televisión
Autonómicos) se constituyó el 5 de abril de 1988.
[24] En la década de los años noventa Los Morancos
acrecentaron su popularidad gracias, sobre todo, a sus apariciones en TVE. El
retorno a Canal Sur Televisión en 2004 (“Moranquísimos”) ha proporcionado a la
cadena andaluza inmejorables datos de audiencia.
[25] Dada la dependencia de estas emisiones a los
acuerdos televisivos de la FORTA, no siempre la presencia de los equipos
andaluces estaba garantizada. Por ello, resulta curioso descubrir cómo en el
primer mes de emisiones de Canal Sur Televisión, el equipo más presente en las
emisiones del prime-time fue el Barcelona, del que se emitieron tres partidos
de fútbol y uno de baloncesto.
[26] Menos repercusión tuvo, sin embargo, el espacio “Con
Paco Cepero”, guitarrista que hacía las veces de anfitrión para recibir a
invitados de diversos estilos. Sin embargo, el formato de espacio musical con
un presentador que a su vez es gran figura del espectáculo ha sido repetido
hasta la saciedad tanto por Canal Sur como por otras cadenas autonómicas. El
señuelo del origen territorial del presentador o presentadora ha servido como
reclamo para la oferta de estos y otros productos, musicales o no, de
diferentes fórmulas y éxito igualmente dispar. En el caso de Canal Sur destacan
especialmente los programas de José Manuel Soto, Marifé de Triana o María del
Monte.
[27] El cambio accionarial en Antena 3 Televisión, con la
llegada del Grupo Zeta en 1993 y la modificación de su oferta, hizo subir la
audiencia en la comunidad andaluza de esta cadena, hasta situarla por encima de
la propia TVE, y superando a Telecinco, que había copado hasta entonces las
preferencias de los espectadores andaluces.
[28] Este concurso de parejas casaderas –ataviadas
incluso con los trajes de la ceremonia- fue una de las primeras y mayores
ventas que la productora catalana Gestmusic realizó a las cadenas autonómicas,
y que fue objeto de duras críticas a veces por lo elevado de su cuantía
económica, ya que cada edición suponía un desembolso de unos 14 millones de
pesetas (“Luna de miel cuesta 209 millones a Canal Sur”, El País, 21-2-1994, p. 44).
[29] Tras años en TVE, Moreno explotó su fórmula
populista de humor y actuaciones en play-back de artistas internacionales en
las cadenas autonómicas (primero con “Entre amigos”, y luego con esta “Noche
espectacular”). El humorista y productor volvería a finales de los años
noventa, con la llegada del PP al gobierno español, a la cadena estatal
pública.
[30] Menor repercusión tuvo el intento
de hacer frente a la competencia de las cadenas privadas con uno de los
primeros –y casi nunca exitosos- late-shows
de la emisora pública andaluza: “La noche del cometa”, estrenado en octubre de 1994,
y presentado por Maite Chacón. Sólo un formato posterior, titulado “Noche,
trasnoche” (con Carmen Borja) pudo lograr mejores resultados, a costa de una
sensible rebaja de la calidad de sus contenidos, siendo abundantes los de tipo
erótico.
[31] “Al cumplirse su décimo aniversario se puede
comprobar que nuestra televisión tiene similares niveles de audiencia que
durante los primeros años, pese al aumento del número de televisiones. Canal
Sur ha sabido adaptarse a los cambios de mercado incluso con ese aumento de
competencia, por lo que se puede concluir que nuestra oferta tiene un hueco en
el mercado que permanece fiel a lo largo del tiempo” (AA. VV., RTVA, 10 años. Sevilla: RTVA, 1999, p.
82).
[32] Baste como ejemplo este extracto de un artículo del
escritor Antonio Soler: “Diez años y muy buenos profesionales para llegar a
este puerto. Ni siquiera la lavativa del segundo canal, por mucho alivio que
traiga, nos vale. Anda la balanza demasiado descompensada, siendo residual lo
que debería ser general y general lo que debería tener rango de residuo. ¿Era
esta la Andalucía que se quería mostrar al mundo? ¿Eran estos los valores que
históricamente hicieron grande a este pueblo? No han servido para ahondar en
nuestras señas estos diez años, sino para confundir, porque a estas alturas ya
no se sabe si somos quiénes somos o somos esos espantajos, esa caricatura en la
que a modo de retrato de Dorian Gray se muestran nuestras bajezas” (SOLER, A.,
“El Canal”, EN: Sur, 23-2-1999).
[33] Rodadas ambas en Coín (Málaga), y combinando
intérpretes andaluces desconocidos con figuras populares del espectáculo, las
tramas no se alejan de los habituales seriales o telenovelas, pero funcionan
muy bien en estas versiones autóctonas, al igual que ocurre en TV3 o TVG.
[34] VERA, T., “La mujer, discriminada en Canal Sur”, EN:
DÍAZ NOSTY, B., Los medios y la
modernización en Andalucía. Informe de la comunicación 2002. Madrid: Grupo
Z, 2002, pp. 273-274.
[35] El pasaje de la entrevista, que
levantó toda una polvareda política, es suficientemente explicativo de los
niveles a los que llegaron estos programas (por cierto, adelantados a su tiempo
a lo que las cadenas privadas de televisión programan en este 2004): “P. ¿Es de
interés público escuchar en Canal Sur a una señora desconocida explicando cómo
Manuel Benítez, El Cordobés, le orinaba en la boca? R. No, no. Puedo afirmar
que en una programación del noventa y tantos por ciento de servicio público hay
algunas horas en la programación de las televisiones, incluida Canal Sur, que
son algo más que bochornosas (…) Hay que darle un giro a esas horas de
programación y buscar una programación de entretenimiento que no llegue bajo
ningún tipo de concepto a los niveles que está llegando” (“Punto y final a la
telebasura”, El País, Suplemento
Andalucía, 5-10-2003, p. 5).
[36] “Tormenta en prime
time”, El País, Suplemento
Andalucía, 12-10-2003, pp. 4-5.
[37] “El 67,1% de los andaluces califica la programación
de Canal Sur como buena o muy buena”. Nota de prensa de la RTVA, 24-11-2003
(http://www.canalsur.es).
[38] Quizá sea relevante destacar que en un estudio cualitativo sobre la recepción televisiva realizado en 2002, detectamos cómo un grupo numeroso de espectadores mayores de 55 años de toda Andalucía resaltaba su predilección por los presentadores de los espacios vespertinos de Canal Sur Televisión, pero no tanto por los contenidos “de cotilleo” o “de corazón” que inundaban estos espacios (GUTIÉRREZ LOZANO, J.F., El impacto social de la televisión en España. Sus orígenes en Andalucía a través de la memoria de los primeros espectadores. Tesis doctoral no publicada. Universidad de Málaga, 2003).