DEBATES ELECTORALES CARA A CARA POR TELEVISIÓN ENTRE CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO: LA ASIGNATURA PENDIENTE DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA

            … por Benjamín Marín Pérez. Doctor en Periodismo. Profesor de Periodismo (Universitat de València) y de Relaciones Públicas y Publicidad (ESIC). Editor de Informativos de Canal 9.TVV

 

1.- El poder de la televisión

            La influencia de la televisión en los votantes durante una campaña electoral  puede ser decisiva, pues para un número muy alto de ciudadanos es la única fuente de información. Este medio de comunicación se ocupa de las campañas electorales a través de los  programas informativos y los espacios gratuitos de publicidad. En el medio de los dos podríamos situar a los debates, que están configurados como el elemento más importante y atractivo de las campañas electorales modernas. Los debates televisivos son programas con una duración de entre una hora y media y dos, cuyas audiencias millonarias les confieren un carácter y un trato especial, ya que incentivan el voto y pueden llegar a decidir unas elecciones. Además, por su configuración, se erigen como el elemento que tiene menos “filtros” para que los políticos presenten sus propuestas a la ciudadanía y para que los electores valoren a sus representantes.  

 

2.-  Consideraciones previas para la decisión del cara a cara

 

En España la decisión de ir a un debate o no depende de lo que digan los sondeos, ya que su celebración no está regulada por ley, a diferencia de otros países europeos. Los sondeos condicionan las estrategias a seguir por parte de los partidos políticos. La consulta al “oráculo”, como llama Javier del Rey Morató a las encuestas, es la clave que otorgará la decisión final: “Al repartir los papeles - el ganador, el perdedor o los perdedores, el probable empate - , los sondeos condicionan las estrategias de comunicación de los jugadores, porque definen el escenario en términos de elecciones altamente competitivas, o en términos de resultados perfectamente previsibles, con un ganador que despega del pelotón”

            Una vez que las encuestas otorgan una ventaja o desventaja en la intención de voto de un partido o en la aceptación del candidato, las fuerzas políticas optan o no, depende de cada circunstancia,  por la estrategia siempre arriesgada del reto a cara a cara. Es el juego del envite para Javier del Rey Morató, que consiste en lo siguiente: “Se exige al adversario que baje a la arena, que dé la cara, lo cual puede concretarse en la petición - o la exigencia- de un debate televisado, que el oponente concede o deniega, según lo estime conveniente o perjudicial para su causa” (2).

            Tras ese reparto de papeles hay que tener en cuenta que si uno de los candidatos es ya presidente o lo ha sido necesita ganar por K.O al aspirante mientras que al aspirante le sobra con mantener un buen tono.

Este tipo de enfrentamientos suelen tener lugar por tanto entre candidatos que se encuentran en igualdad de condiciones, en las que ninguno de los dos  tiene una fuente adicional de publicidad para llegar al elector. Se suele decir que se da este tipo de espacio cuando hay “empate técnico” y el resultado es muy impredecible.

3.- El debate dentro de la campaña de 1993: la confluencia de intereses

En la historia de España sólo se han celebrado debates cara  a cara entre candidatos a la presidencia del gobierno en las Elecciones de 1993 l empate técnico que ofrecían las encuestas en cuanto a la intención de voto, la necesidad de incentivar la participación ( 29’9% de abstención era la estimación en mayo) a través de la búsqueda de audiencias millonarias en televisión ( se estimaba en 6 millones las personas que verían el primer debate)  y la necesidad de captar el voto indeciso ( establecido en 6 millones)  fueron algunos de los argumentos que llevaron al Partido Socialista a aceptar el cara a cara que le propusieron las televisiones privadas. Sin olvidar el convencimiento total de la cúpula del PSOE de que González superaría sin ningún problema a Aznar en un combate directo.

(1) DEL REY MORATÓ, Javier ,  Los juegos de los políticos.Edit. Tecnos.Madrid,1999 Pag. 115

(2) Ídem

            En el Partido Popular también hubo una serie de factores que hicieron posible que participaran en los debates cara a cara. Uno de los objetivos básicos de la estrategia de comunicación fue la presencia constante del PP en la televisión, ya que José María Aznar, aparecía mucho menos en la pantalla y lógicamente era menos conocido que el presidente.

            Otro de los factores que llevaron al PP a tomar la decisión de ir a un debate de estas características fue el hecho de que José María Aznar fuera  en ese momento conocido  como líder de la oposición pero no era  reconocido por el gran público como político con el poder personal suficiente como para liderar un proyecto global alternativo de gobierno, una condición imprescindible para un gran número de ciudadanos que sólo darían su voto a un líder al que considerasen competente para presidir su gobierno. 

De hecho, las encuestas en intención de voto a favor del PP desde noviembre de 1992 hasta el empate técnico al que se había llegado en mayo de 1993, nunca habían ido acompañadas de una mayor valoración de la imagen de José María Aznar sobre González, y eso pese a la situación de crisis económica y los casos de corrupción que salpicaban al gobierno.

Tanto para el PSOE como para el PP el empate técnico con escasos márgenes de intención de voto hizo que pensaran en la necesidad de  ganar la batalla final en la televisión. La televisión privada se convirtió en la gran protagonista de la campaña de 1993, en árbitro estelar de la contienda.

Además de los partidos políticos, la otra parte interesada en la celebración de estos debates eran las dos cadenas privadas, que llevaban desde su aparición una dura lucha por conseguir audiencia y aparecer ante los ojos de la opinión pública como la cadena de la credibilidad ( Antena 3) y la cadena independiente ( Tele 5). Por tanto con esta confluencia de intereses entre partidos políticos y televisiones privadas, los debates cara a cara por televisión de 1993 estaban servidos aunque faltaba por salvar un último escollo, la autorización de la Junta Electoral Central, y ésta  finalmente accedió. 

 

4.- Aznar gana el primer debate

 

            4.1.- Análisis de las encuestas después del primer debate

 

                   El primer debate tuvo como ganador al candidato del Partido Popular. Al margen de la opinión de los analistas, las encuestas publicadas al día siguiente y dos días después del debate en los principales periódicos del país así lo atestiguan. Diario 16 y ABC fueron dos de los periódicos de tirada nacional que se adelantaron al resto y ofrecieron el mismo sondeo al día siguiente de la celebración del debate. Sus titulares fueron:“Aznar ganó a González en el primer gran debate” (3)  Aznar logró una clara victoria sobre González, según las primeras encuestas de opinión” (4)  

            La muestra realizada por la empresa Eudox-Vox-Pública ,  consistió en una consulta telefónica a 351 personas hecha nada más acabar el debate.                 

Pregunta: ¿ Quien ganó el debate ?   Valoración general      Credibilidad     

Aznar:                   50’1%                       6’8                                5’3

González:              31’3%                          6                                   4’5

Ambos o

ninguno:                     16’5%                                      

Ns/Nc:                    2’0%

            Según esta muestra, Aznar ganó el debate para un 51% frente a un 31’3 que dice que fue González. El candidato del PP además superó a su homólogo socialista en  valoración general y credibilidad, 8 décimas superior en ambos aspectos. Estos datos demuestran el grado de mejor aceptación que tuvo en términos específicos y generales la actuación de José María Aznar.

                       

                        4.2.- Sondeos referidos a la intención de voto

            Durante la semana comprendida entre el 27 y el 31 de mayo (el debate de Antena 3 fue el 24 y el de Tele 5 el 31) los periódicos publicaron encuestas sobre estimaciones e intención de voto, encuestas que se unían a los sondeos referidos a quien había ganado el debate. Dos días después del primer debate, el 26 de Mayo, Diario 16 publicó en su portada los resultados de la encuesta mensual del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS):

 

(3) DIARIO 16,  24 de Mayo de 1993. Pág.: 5 Especial Elecciones.

(4) ABC 24 de Mayo de 1993.

            “El último barómetro realizado este mes de mayo  atribuye una intención de voto al PP del 35’5%, obteniendo así 148 diputados, mientras que el PSOE recibe un apoyo electoral del 33’9%, lo que significaría 137 diputados”  (5).

 

            A pesar de que otorgaba la victoria al PP en intención de voto, la encuesta del CIS era la que daba una menor diferencia entre los dos partidos mayoritarios. En el otro extremo estaba una macroencuesta que publicó el diario Ya al día siguiente, el 27 de Mayo, que había sido realizada, según el propio periódico, “dentro del Departamento de Estadística y Economía de la Universidad Carlos III de Madrid”. La encuesta daba una ventaja al PP sobre el PSOE de 14 puntos en intención de voto: “Felipe González sufrirá un importante descalabro electoral en la capital de España… El sondeo atribuye una intención de voto al PP del 34%  y de un 20’8% al PSOE, formación que pierde 12’5% de su electorado”. 

            En cualquier caso, todas las encuestas publicadas en los medios de comunicación de difusión nacional, escritos y audiovisuales, realizadas por las empresas e institutos de opinión más prestigiosos en aquel momento (Demoscopia, SIGMA-DOS, Gallup, IPC Researchs, CIS) así como las realizadas por los propios partidos para uso interno, todas daban la victoria al PP.

            Una cuestión importante a tener en cuenta es que esas encuestas favorables al Partido Popular no reflejaban el posible “plus” hacia el PP de la intención de voto producida por la victoria de Aznar en el debate de Antena 3, ya que la encuesta había sido realizadas con 15 días de antelación  a su publicación.   

 

5.- González gana el segundo debate

            5.1.- Sondeos referidos sólo al debate

            Felipe González fue el claro vencedor del debate celebrado en Tele 5. Al margen de la opinión general de los analistas, las encuestas, excepto una, como veremos, otorgaron al candidato socialista el papel de ganador. Diario 16 y ABC fueron, al igual que una semana antes, los dos periódicos que ofrecieron los resultados de los sondeos el día después del debate. Eudox-vox-Pública, la misma

 

(5) DIARIO 16. 26 de Mayo de 1993. Portada.

empresa que firmó la encuesta de Diario 16 otorgó a González la victoria según el 48% de los encuestados frente al 34’1 que dijeron que Aznar era el ganador, una diferencia de 14 puntos. El candidato socialista también ganó a su contrincante en credibilidad, una nota sobre 10 de 4’95 por 4’65, y en sinceridad, 5’70 frente a 5’24 de Aznar.  Este diario comparó las cifras del primero y el segundo, las sumó y sacó la conclusión de que en el conjunto de los dos Aznar ganó con el 84’8% frente al 79’7%.

            Los 14 puntos que González sacó a Aznar en esta encuesta contrastaron aquel 1 de junio de 1993 con el sondeo que publicó ABC en el que, sorpresivamente, las entrevistas realizadas por el grupo ASM para este periódico arrojaron los siguientes resultados:

 

Pregunta: ¿ Quién le ha gustado más?              Puntuación de 0 a 10

Aznar:                        43’4%                                      5’72                         

González:              38’9%                                          5’57

Los dos:                  7’4%

Ninguno:                  10’3%

 

                        5.2.- La ley  impide sondeos en intención de voto

La celebración del debate de Tele 5 a 6 días de las elecciones no permitió la publicación de encuestas de estimación de voto, ya que la Ley Electoral las prohibe durante los 5 días anteriores a la jornada de las votaciones. 

 

6.- Influencia de los debates en el voto

 

 Se ha especulado mucho sobre la influencia de aquellos dos debates en las elecciones del 6 de junio de 1993. Entre la celebración del primer y segundo debate se conocieron encuestas que aseguraban que el triunfo de José María Aznar había inclinado a su favor a 1.100.000 indecisos frente a los 300.000 de González. Estos datos ofrecidos por Demoscopia pudieron conocerse porque cuando se publicaron, el miércoles 26 de mayo, todavía faltaban 11 días para los comicios.

                                   El País 26 de mayo de 1993 (Demoscopia)

Incidencia en la intención de voto

(% sobre 431, los que lo siguieron).  800 entrevistas telefónicas

Pregunta: ¿ Se han modificado en algún sentido sus propósitos o intenciones antes de las elecciones del próximo 6 de junio ?

 

SI                    11%

NO                89%

 

            ¿En qué sentido se han modificado sus propósitos o intenciones ?

 

 

Estaba indeciso y  ha decidido por quién votar                   71%

Había decido votar por un partido y ahora ha decidido

votar a otro                                                                                   17%

Pensaba votar y ahora ha pensado abstenerse          2%

Pensaba abstenerse y ahora ha decidido votar        11%

 

Total movimientos de voto

¿Por qué partido ha decidido votar ?

                        % s/cambian intención                    %s/total entrevistados        

PSOE                          17                                                        1’00

PP                                    63                                                   3’50

Otros                                  8                                        0’50

La cifra de 1.100.000 votos que previsiblemente habían ido a parar al PP de parte de los indecisos, según este sondeo,  suponía el 3’75% del censo mientras que los 300.000 del PSOE era el 1%. Según Demoscopia,  el efecto directo y reconocido del debate sobre la futura conducta electoral afectó a un 11% del total de quienes siguieron como mínimo la mitad del debate, que equivaldría a un 6% del total del censo. Si observamos la encuesta,  un 71% de los que admitieron haber modificado sus propósitos electorales ( que representaban el 4% del total de consultados), el debate les ha movido a decidir su voto, sobre el que antes se encontraban indecisos. A su vez, la decisión se inclinó, según esta encuesta, por el PP en el 56% de estos casos ( algo más de un 2% del censo) y por el PSOE en el 22% de los mismos ( menos de un 1% del censo ). Para quienes cambiaron la intención de voto de un partido a otro, el “receptor” casi universal (90%) de este cambio es el PP. Y por último, un 10% de quienes han cambiado de propósito electoral ( menos de un 1% del censo) pensaba abstenerse y decidió votar después de ese primer debate. 

            Pero si después de este debate de Antena 3 pudieron conocerse datos sobre la influencia de éste en la intención de voto o la de a qué partido votar, no pasó lo mismo tras  el debate de Tele 5. Los sondeos que Demoscopia y el resto de empresas de opinión dieron después del segundo debate, 31 de mayo, no pudieron reflejar el previsible impacto que tuvo este programa en el amplio sector de indecisos porque la legislación electoral impide la difusión, durante los últimos 5 días previos a las elecciones,  de sondeos que reflejen intención de voto.

            De todas formas, el estudio  de los profesores Juan Díez Nicolás y Holli Semetko sobre “La Telelevisión y las elecciones de 1993”, pone de relieve que no parece que los debates por sí solos tuvieran mucha influencia en el voto, ya que ambos debates se celebraron durante las dos semanas de campaña electoral. Un periodo donde únicamente un 5% tomó  la decisión de participar o no en las elecciones y un 11% la de a qué partido votar. Según estos investigadores sólo un 1% decidió a que partido votar después del primer debate y un 3% después del segundo.

Por tanto desde el punto de vista científico es difícil demostrar que el debate de Tele 5 decidiera las elecciones pero hay autores que han afirmado que el propio José María Aznar tiene asumido que si perdió aquellas elecciones fue por el resultado de ese segundo debate. Entre ellos, Jesús Cacho, que  lo cuenta así:

Y José María Aznar es un tipo que no olvida fácilmente. No ha olvidado que perdió las elecciones generales del 93 por seguir ciertas recomendaciones en aquel famoso debate de Tele 5, un fiasco de enormes proporciones que redujo a cero la ventaja adquirida en el debate de Antena 3”. (6)  

 

(6) CACHO, Jesús. El negocio de la libertad. Foca Investigación. Página 13.Madrid 1999. 

 

7.- El resultado final de las elecciones

           

El 6 de junio de 1993 se celebraron las Elecciones y el resultado en votos para el PSOE fue de 9.150.083 mientras que el PP consiguió 8.201.463.  Los resultados reales de las elecciones dieron una ventaja de tres puntos al PSOE sobre el PP (29’7% frente a 26’7% sobre el electorado total y en votos emitidos 38’4% frente a 34’5%) con una participación del 77% del electorado ( 7 puntos más del nivel estimado en mayo ). Como consecuencia de estos resultados, el PSOE obtuvo 159 escaños en el Parlamento, frente a los 141 del PP, lo que supuso, que perdiera por primera vez desde 1982 la mayoría absoluta en el Parlamento.

 

8.- Marcaron la pauta en las Elecciones Generales de 1996,2000 y 2004

Los resultados de los debates de 1993 marcaron la pauta de los dos partidos mayoritarios en las elecciones de 1996,  2000 Y 2004. En todos estos  procesos electorales el PSOE los pidió y el PP los denegó.

            El partido que sale como ganador nunca lo ha concedido en España. El PP no lo admitió en las elecciones de 1996 porque las encuestas le daban ventaja suficiente a priori  y porque se lo pidió Felipe González.

Tampoco lo concedió en las elecciones del 2000 por la ventaja de 5 puntos de media que tenía a su favor respecto al PSOE, y eso que en esta ocasión su contrincante era, a priori, más asequible que el de 1996. El hecho de no contribuir a la participación en estas elecciones fue otra de las razones, ya que los debates incentivan el voto.  La misma razón que llevó al PP a denegar el cara a cara que pedía el PSOE en 2004, ya que además tenía una ventaja entre 4 y 5 puntos que pensaba que iba a ser suficiente.

Por tanto, el debate en España nunca ha sido utilizado por el partido que sale como ganador para fijar la distancia y  mejorar sus expectativas, y en la medida que no se legisle su celebración para todas las campañas, los partidos lo utilizarán o no en función de sus intereses estratégicos en cada proceso electoral.

 

9.- La campaña electoral de 1996  

9.1.- Introducción

 

En las elecciones generales de 1996 no hubo acuerdo para la celebración de debates electorales cara a cara. Las condiciones en que llegaban los partidos políticos eran distintas a las de 1993, no había empate técnico entre los dos partidos mayoritarios en cuanto a la intención de votos, y Aznar para el conjunto de la sociedad española ya era visto como un líder sólido creíble para poder gobernar un proyecto de futuro, una de las características que no tenía antes de las elecciones de 1993. De hecho, en algunas encuestas de valoración personal de 1996, el candidato popular había aparecido ya por delante del hasta ese momento presidente del gobierno, Felipe González.  

El Partido Popular tenía, según diversas encuestas, una ventaja considerable y no creyó conveniente someterse al riesgo de un cara a cara; se negó y pidió que fuera a tres bandas con la inclusión de Izquierda Unida.  El PSOE con muchos puntos de desventaja respecto a la intención de voto tenía como estrategia que González retara a Aznar a un cuerpo a cuerpo al estilo del 93 para recuperar votos e intentar dar un vuelco electoral.

 

9.2.- La fuerza de las encuestas

            Las elecciones de 1996 se celebraron el día 3 de marzo y según todas las encuestas que aparecieron durante los meses precedentes, la victoria del PP era inapelable. Tan sólo se trataba de mostrar cómo iba variando la diferencia en intención de voto, ya que el PP tenía un porcentaje muy superior al del PSOE. Ésta fue una de las principales razones por las que el PP no quiso los debates. Pero vamos a verlo de forma detallada.

            El 14 de enero de 1996, a menos de dos meses para las elecciones, tres periódicos de tirada nacional, El Mundo, El País y  La Vanguardia sacaron cada uno de ellos una encuesta en la que la ventaja en intención de voto a favor del PP variaba entre los 5’5 y los 10 puntos. 

La siguiente ola de encuestas se produjo a falta de un mes y una semana para las elecciones. El Mundo publicó el sábado 27 de enero una macroencuesta, encargada a Sigma Dos y Vox Populi por el propio periódico, Antena 3 y la COPE, en la cual el PP seguía aventajando al PSOE en 10 puntos ( 41’4% frente a 31’4%) mientras que IU sacaba el 12’6%.

            9.3.- El PSOE reta al cara a cara pero el PP no acepta  

El equipo electoral del Partido Popular decidió que Aznar no debía enfrentarse a Felipe González en un debate cara a cara por varios motivos. En primer lugar porque iba por delante en las encuestas, es decir, salía como ganador y otorgaría al candidato socialista una ventaja añadida si se enfrentaba a él. En segundo lugar porque, a diferencia de la campaña de 1993, José María Aznar ya tenía la categoría de hombre de estado necesaria para gobernar, líder del partido de la oposición y creíble por la opinión pública como sucesor de González en la Moncloa. En tercer lugar porque pese a que las encuestas le otorgaban una ventaja al PP de una media de 9 puntos en intención de voto respecto al PSOE, la valoración de Aznar como líder seguía estando, según algunas encuestas y en términos generales, por debajo de su contrincante electoral, Felipe González, ya que el candidato socialista pese a la delicada situación por la que pasaba el PSOE tenía todavía bastante credibilidad y gozaba de la confianza de un porcentaje muy alto de ciudadanos, lo que no hacia aconsejable medirse con él. Y por último, posiblemente, la razón que llevó al equipo del PP a decidir no ir a un debate cuerpo a cuerpo era porque habían aprendido a decir que no después de participar Aznar en el segundo debate de la campaña de 1993, el de Tele 5, donde González superó cómodamente al candidato del PP. Nadie dudaba  que pese a los avances del líder del PP en materia de imagen e interpretación ante las cámaras podía salir derrotado en un cuerpo a cuerpo ante el estilo peculiar y las formas propias de González. 

9.4.- La excusa de Izquierda Unida 

            Una vez que la dirección del PP había tomado la dirección de que en estas elecciones no les interesaba el debate cara a cara utilizaron el argumento de que el debate debía ser a tres bandas con la inclusión de Izquierda Unida. Curiosamente el mismo argumento, que después utilizaron en 2000 ampliado al resto de las fuerzas políticas parlamentarias. Un argumento para ganar tiempo porque ese debate a tres bandas era el menos malo para ellos pero tampoco les interesaba porque la entrada en escena de Anguita podría suponer que el público lo viera como el debate entre el presidente del gobierno y los dos aspirantes, siendo que el candidato comunista no tenía posibilidad alguna de ser presidente. Por tanto, para el PP sería como hacerle un favor a IU aunque a favor de un debate a tres estaría el hecho de que IU podría utilizarlo como un elemento más de la campaña para quitarle votos al PSOE.

 

9.5.- Victoria mínima en las elecciones: la estrategia del PP fue

        acertada  

 

            Las encuestas sufrieron una gran descalabro en estas elecciones y quedaron desacreditadas. De las previsiones de victoria inapelable del PP por un margen entre 7 y 11 puntos, se pasó a una victoria por sólo 290.412 votos, es decir,  un 1’16 puntos de ventaja sobre el PSOE.

El PP obtuvo 9.710.032 votos, es decir, un 38’86% de los votos emitidos, que se tradujeron en 156 escaños. El PSOE tuvo el apoyo de 9.419.620, el 37’70 de los votantes, es decir, 141 escaños. Izquierda Unida, ahí si que acertaron las encuestas, obtuvo un 10’58% del total de votantes y 21 escaños.

            Estos ajustadísimos resultados a favor del PP alimentan la teoría de que posiblemente si hubiera habido debates cara a cara entre José María Aznar y Felipe González, el candidato popular no hubiera salido elegido presidente. Esta opinión es compartida, entre otros autores, por el profesor  de Ciencias Políticas Ramón Cotarelo, “A Aznar no le interesaba el debate cara a cara, de haber participado, seguramente hubiera perdido las elecciones   (7)

            Posiblemente una de las razones por las que Aznar no aceptó el reto fue porque era consciente de la importancia que tuvo el de Tele 5 en las elecciones de 1993.

 

(7) COTARELO, Ramón. Op. Cit.  El alarido ronco del ganador. Pág.40. 

El periodista Jesús Cacho en su libro El negocio de la libertad  asegura que Aznar está convencido que aquel debate le privó de convertirse en Presidente tras esos comicios: “Y José María Aznar es un tipo que no olvida fácilmente, no ha olvidado que perdió las elecciones generales del 93 por seguir ciertas recomendaciones en aquel famoso debate de Tele 5 (8).  

 

 10.- LAS ELECCIONES GENERALES DE 2000

10.1.- Las encuestas

Una  encuesta de Demoscopia correspondiente al mes de septiembre de 1999 estableció una diferencia de 4’1 puntos a favor del PP en intención de voto (40’8% frente 36’7%). Dos meses más tarde, la diferencia subió hasta el 4’4 (40’9% frente a 36’5%) y un mes antes de las elecciones la diferencia bajó 1 décima y se situó en 4’3 puntos ( 41’6% frente a 37’3%).

En cuanto a la valoración personal del líder del PP, ésta era superior  a la del resto. Según la encuesta de Demoscopia publicada por El País el 13 de febrero, Aznar en una puntuación de 0 a 10 conseguía un 5’6 frente al 5’3 de Almunia, que había subido 5 décimas desde la encuesta de diciembre y por primera vez superaba a Felipe González, que ahora era el tercero. El cuarto en la lista de líderes más valorados era el candidato de Izquierda Unida, Francisco Frutos,  y el quinto Julio Anguita con 4’2.

            Además según esta misma encuesta, en la comparación directa de las cualidades del candidato popular y del socialista, salía ganando el entonces presidente en funciones. Los ciudadanos que veían a Aznar más preparado y con mejor equipo triplicaban a quienes opinaban lo mismo de Almunia. El 42% estimó que Aznar sería mejor presidente del Gobierno, mientras que los que veían a Almunia como mejor presidente eran el 26%. Los que creían que Aznar sabía mejor lo que había que hacer duplicaban a quienes pensaban eso mismo de Almunia, y otro tanto ocurría con las opiniones sobre quién cumplía mejor sus promesas. Aznar aventajó ampliamente a su rival en gancho electoral con los ítems en imagen de honradez y capacidad para  representar a España.

 

(8)CACHO, Jesús, El negocio de la libertad. Op. Cit. anterior. Pág. 13.   

10.2.- El PP no cree conveniente el cara a cara

            El 17 de enero del año 2000, el presidente del gobierno, José María Aznar anunció la finalización de la legislatura y la convocatoria de elecciones para el 12 de marzo. Comenzó de esa forma la cuenta atrás,  aunque 6 días antes, el candidato del PSOE, Joaquín Almunia, ya le había retado a un cara a cara en televisión.   No hubo debates de esta índole, ni a dos, ni a tres, ni a 4, entre los candidatos a presidente del gobierno. El PP  no creyó conveniente arriesgar en un cara a cara con Almunia, pero tampoco en uno a tres bandas con Frutos ( aunque el pacto PSOE-IU tampoco lo hubiera aconsejado), ni a 4 como se llegó a plantear a lo largo de la campaña (Aznar/Pujol frente a Almunia/Frutos).

            Los máximos dirigentes del PP decidieron que no iban a los cara a cara porque tenían poco que ganar y mucho que perder. Con las encuestas a su favor ( 4’3 puntos en estimación de voto un mes antes de las votaciones manteniendo la diferencia de 4’4 de diciembre) (9) , con la valoración de Aznar como primer líder político del país y con el riesgo que supone siempre de entrada aceptar un debate cuerpo a cuerpo, el PP consideró que no debía ir porque era además situar a Joaquín Almunia al mismo nivel que el presidente, con la ventaja que ello conlleva siempre para el aspirante.   

            A diferencia de las elecciones de 1996, en éstas, donde el rival no era el carismático Felipe González,  la decisión del PP no se sustentaba en la duda de que Aznar no pudiera derrotar a Almunia en un cara a cara, ya que su experiencia y conocimientos de los asuntos era mayor que la del candidato socialista por ser el presidente, sino en el convencimiento de que el beneficio a sacar era mínimo y el coste podría ser muy alto. Los estrategas de Génova 13 posiblemente intuyeron muchas posibilidades de que durante ese duelo ante millones de ciudadanos, y por televisión,  se pudiera  distorsionar el férreo control que el PP ejerció sobre los mensajes de la agenda diaria de aquella campaña electoral. En la búsqueda de uniformar los mensajes, el propio José María Aznar durante la campaña limitó sus comparecencias a los mítines (de hecho a los periodistas que le siguieron en otro autobús durante la campaña no les estuvo permitido ningún contacto con él).

 

(9) Según una encuesta de Demoscopia publicada en El País, 13 de Febrero del 2000.

En los mítines, sus alocuciones fueron en un 80% idénticas en todas las plazas, unas alocuciones cuya aportación con frases novedosas  o ingeniosas sobre sus  adversarios se realizó con cuentagotas. De esa forma, el PP redujo al máximo el riesgo de que las televisiones  emitieran diariamente un mensaje distinto al que ellos tenían predeterminado.

            También hay que tener en cuenta otro factor, ya que a diferencia de otros procesos electorales, en éste no hubo una campaña institucional (10) del gobierno animando a la participación en las urnas, posiblemente porque al PP le interesaba un mayor porcentaje de abstención para sus intereses. Ese interés va en relación inversamente proporcional a los debates, ya que, los cara a cara animan la campaña e incentivan la participación (11). Por tanto, también por este motivo era mejor no jugar a un debate de estas características.    

 

10.3.- La estrategia del PP: el juego de partidarios y detractores

            Al PP no le interesó en ningún momento que se celebraran debates de la modalidad que fuera porque se lo pidieron tanto las televisiones como los otros partidos, pero finalmente no aceptó. Desplegó toda su estrategia a lo largo de la precampaña y la campaña en torno al debate para hábilmente dejar pasar los días hasta que fuera ya tarde para la celebración de los debates.

 

10.4.- La misma excusa del 96: no herir a las otras fuerzas

            En la precampaña, al igual que durante la campaña electoral del 96, los estrategas del Partido Popular utilizaron el argumento de no dejar fuera a la tercera fuerza política como excusa para no aceptar el cara a cara con el PSOE. El secretario general del PP, Javier Arenas, utilizó este argumento en muchas ocasiones, la primera, el día después de la convocatoria de elecciones por parte del presidente del gobierno y como contestación al reto lanzado por Almunia:

 

(10) La decisión de no incentivar al voto con una campaña institucional fue motivo de

         queja por parte de Joaquín Almunia en el programa matinal de Antena 3.” El primer café”,

         el viernes 10 de Marzo de 2000.

(11) Índices de participación en las últimas campañas electorales: 2004 (77’2) 2000 (69’98%) 1996

          (77’4%) 1993 (76’5%) 1989 (69’8%), 1986 (70’5%).

            “Lo que quiere el PSOE es excluir a Izquierda Unida y yo creo que no se debe dejar fuera a ninguna fuerza política” (12).

  

10.5.- Resultados concluyentes: el debate no hubiera decidido

            A diferencia de las elecciones del 96, donde los 9 puntos de media ( entre 7 y 11) a favor del PP sobre el PSOE en cuanto a la intención de voto quedó en 1,1 a nivel real, en estas elecciones las encuestas fallaron pero a favor del PP.

Si la encuesta del CIS (13) estableció una semana antes de las elecciones una ventaja  aproximada de 5 puntos a favor del PP en cuanto a la estimación de voto, los resultados reales arrojaron una diferencia  de 10’5 puntos del PP sobre el PSOE ( 44’54% con 10.230.345 de votos  frente al  34’08% con 7.829.210 de votos ), lo que se tradujo en mayoría absoluta del PP con 183 escaños frente a los 125 del PSOE.

            Otro dato a tener en cuenta fue el de la participación, que llegó hasta los 7 puntos menos respecto a la del 96 (69’98% frente a la del 77%). Evidentemente nunca sabremos qué hubiera pasado si se hubiera realizado un debate cara a cara. Posiblemente hubiera aumentado la participación en las urnas pero su incidencia sobre la intención de voto hubiera dependido, lógicamente, de quién hubiera ganado y quién hubiera perdido así como de cuanto y de qué forma. En cualquier caso no parece arriesgado asegurar que dados los resultados concluyentes en las urnas, en esta ocasión donde no había un empate técnico en cuanto a la intención de voto, el debate cara a cara no hubiera sido decisivo para la suerte final de esta contienda electoral. 

 

 

 

 

 

 

 

(12) Tele 5, 19 de enero de 2000. “La mirada crítica”, corte de voz de una declaración el día anterior

(13) LEVANTE, 4 de Marzo del 2000.

 

 

            11.- LAS ELECCIONES GENERALES DE 2004

11.1.- Las encuestas

            Las encuestas publicadas dos meses antes de las Elecciones de marzo de 2004 reflejaban un claro triunfo del Partido Popular. Según un sondeo de Sigma Dos que publicó El Mundo el 4 de enero, el PP ganaría las Elecciones por mayoría absoluta al mantener 10’7 puntos sobre el PSOE en vísperas de la disolución de las Cortes.

Otro estudio, en este caso del Instituto Opina, que fue publicado por El País el 25 de enero, indicaba que el partido en el poder conseguiría el 42’5% de los votos frente al 37% del Partido Socialista. Una diferencia de 5’5% que lo situaba en ese momento al borde de conseguir la mayoría absoluta. Esa misma encuesta incluía la superior valoración personal que tenía para los ciudadanos el candidato por el PP, Mariano Rajoy sobre el del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Un 5’25% para Rajoy frente al 4’59% de Zapatero.

El estudio también indicaba la percepción generalizada de que el candidato del PP iba a ganar las elecciones, ya que así lo pensaban dos tercios de los consultados, el 66’4% frente a un 11’6% que pensaba que sería el candidato socialista. Y dos datos más de este sondeo: el 75’3% de los encuestados pensaban que deberían celebrarse debates cara a cara entre los dos candidatos, un 57% era partidario de que estos programas fueran regulados por ley.

  Con todos estos elementos la campaña electoral se antojaba decisiva, ya que el PP salía con ventaja pero no tenía asegurada la mayoría absoluta. Ante la realidad que ofrecían las encuestas el PP tomó la decisión de no aceptar los cara a cara, al igual que sucedió en 1996 y 2000, ya que le interesaba una cierta desmovilización del electorado para mantener esa diferencia respecto al PSOE y los debates animan a la participación.

 

11.2.- El PSOE reta al PP pero el PP los rechaza

Tres meses antes de los comicios, el PSOE, a través de una carta de su secretario de Organización, José Blanco, al responsable de la campaña del PP Gabriel Elorriaga, instó a acordar al menos un cara a cara entre ambos candidatos, ya que eran “imprescindibles y un derecho de los ciudadanos” (14), según Blanco. Elorriaga aseguró que era “precipitado” (15) aunque consideraba que eran “útiles para mejorar la información” (16) aunque se excusó en que en ese momento “lo útil era conocer las propuestas del PSOE” (17).    

El propio responsable de la campaña del PP argumentó días después que no podían aceptar el debate por que el PSOE era “un conglomerado de partidos” (18). La contestación del PSOE fue calificar de “cobarde “(19) a Rajoy por no atreverse al cara a cara con Zapatero.   

El propio Rodríguez Zapatero desafió a su contrincante el domingo 25 de enero en Cuenca con el argumento de que “en democracia no se interpela de lejos, sino de cerca… vamos a un debate, señor Rajoy” (20), le espetó en un mítin.

Le contestó el portavoz del PP, Rafael Hernando, argumentando que lo prohibía la Junta Electoral aunque estaban abiertos y habían recibido peticiones de otros partidos para que fuera a tres y a cinco, aunque ellos “no querían enfadar a nadie” (21). 

La precampaña prosiguió y el 17 de febrero, el candidato socialista, en Cádiz y ante 2000 personas instó a Rajoy a “colocar la primera piedra de la regeneración democrática aceptando un debate electoral para que los electores puedan analizar las propuestas de los partidos… para ser presidente, no vale con interpelar al candidato rival desde la lejanía, hay que arrimarse e ir al debate (22)”. Al día siguiente el PSOE recibió la contestación: el PP aceptaba debates sólo si estaban los 12 partidos con representación parlamentaria.

En definitiva, el PSOE utilizó el eterno recurso del reto al debate y el PP tejió una serie de excusas para no rechazarlo de forma frontal pero sí para dejar pasar el tiempo hasta llegar al tramo final de las Elecciones.

 

(14) LEVANTE, 27 diciembre 2003

(15) Ídem

(16) Ídem

(17) ïdem

(18) LEVANTE, 4 enero 2004

(19) LEVANTE, 5 de enero 2004

(20) El PAÍS, 26 de Enero 2004

(21) Ídem

(22) El País,17 de febrero 2004

Una semana antes, el día 7 de marzo, un sondeo de Opina para El País dejaba la diferencia entre ambos partidos en 4 puntos, 42% del PP frente al 38%, lo que refuerza la idea de que el PP no quiso arriesgarse a que esa diferencia pudiera haber quedado rebajada en ese momento por haber aceptado la celebración de debates, ya que estimaron que no era necesario y que no debían darle la posibilidad a Zapatero de poder obtener un plus de reconocimiento y confianza que quizás no tenía unos pocos días antes de las elecciones.   

 

            11.3.- Y ganó el PSOE

            Y las Elecciones Generales se celebraron, pero bajo la conmoción del brutal atentado de Madrid del 11 de marzo. Para otros estudios más completos dejaremos el impacto que tuvo en el electorado este atentado que destronó al PP después de dos legislaturas. El PSOE ganó aquellas elecciones con el 42’6 de los votos frente al 37’6 del PP, es decir que le recuperó 9 puntos en tan sólo una semana. Una distancia que parece inmensa si los atentados no se hubieran producido tres días antes del proceso electoral. La participación de esas elecciones fue muy del 77’2%, lo que llevó al PP a reconocer semanas después que la estrategia de “intentar no movilizar al adversario había resultado un fiasco” (23) , ya que la participación había sido muy alta  y había beneficiado al PSOE.

Lo que no sabe es que hasta qué punto los debates hubieran decidido las elecciones teniendo en cuenta las condiciones especiales que se produjeron los tres últimos días de la campaña electoral.

            11.4.- Rajoy se arrepiente 

            Un mes después de las Elecciones, el líder de la oposición, el 16 de abril, admitió en una entrevista en Onda Cero que debió ir a los debates a dos con Zapatero. Esa autocrítica había sido adelantada por diputados del PP después del debate de investidura, ya que lo habían visto “mejor” (24)que a Zapatero en el debate, y pensaban que “podría haberle ganado cualquier cara a cara“ (25) durante la campaña.

 

(23) El Pais, 17 de abril de 2004

(24) Ídem .

(25) Ídem

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ABC 24 de Mayo de 1993.

DIARIO 16. 26 de Mayo de 1993. Portada.

LEVANTE, 4 de Marzo del 2000.

LEVANTE, 27 diciembre 2003

LEVANTE, 4 enero 2004

LEVANTE, 5 de enero 2004

El PAÍS, 26 de Enero 2004

EL PAÍS,  17 de febrero 2004

 

Programas televisión

 

Debates electorales Antena 3 y Tele 5 1993

Antena 3.” El primer café”, 10 de Marzo de 2000.

Tele 5  “La mirada crítica”, 19 de enero de 2000