“Marruecos:
25 años de libertad de expresión y comunicación”
Dr. Mohamed Lemrini El-Ouahhabi
Departamento de Comunicación Audiovisual
Universidad Europea de Madrid
Resumen:
La Constitución marroquí actual, aprobada por
referéndum en septiembre de1996, garantiza las libertades de movimiento,
opinión, expresión y reunión. Pero el Código de Prensa, modificado en octubre
de 2002, mantiene la condena por difamación a la familia real, por atentar contra la religión islámica y la
integridad territorial, reduciendo la pena máxima de privacidad de libertad de
veinte a cinco años. Por otro lado, los límites de la libertad de expresión, de
la difamación y del supuesto atentado recogido por esta ley, son tan aleatorios
como fáciles de transgredir.
La prensa, concentrada en principio
en muy pocos medios, era en su mayoría, progubernamental o de partido, lo que
no suponía ningún peligro para el régimen por estar fuertemente censurada y
vigilada, llegando incluso a escasear la oposición.
Hassan
II que ha sufrido varios atentados, gobernó el país con mano dura durante 38
años, cosechando opositores, detractores y adversarios, llegando el caso de
serle atribuidas maneras poco ortodoxas para la eliminación de éstos, incluida la desaparición física.
Mohamed
VI hereda un país en conflicto donde destaca la incongruencia. Un país que quiere abanderar el Magreb y el
mundo árabe, pero con escasas posibilidades económicas. Una sociedad joven y
dinámica que aspira y pretende asomarse
a un mundo mejor, pero no lo consigue debido a sus pocos recursos,
optando en los últimos años por la inmigración clandestina incluida la de niños
menores de edad.
A partir del año 2000 surge con fuerza y valentía
una prensa independiente, sin pelos en la lengua, que inicia una dura batalla
por la libertad de expresión, pero el Estado es cruel y vengativo y no se deja
aplacar ante los temas considerados tabú desde hace ya medio siglo.
Introducción:
En 1978, cuando España votaba una Constitución
democrática y consensuada que abría una puerta a la pluralidad política y a la
libertad de expresión, iniciando así una transición que resultó ejemplar para
todo el mundo, incluido el privado de los sistemas democráticos, fuertemente
establecidos entonces en la vieja Europa, Marruecos gobernado por Hassan II
desde 1961, se encontraba atrapado bajo un régimen personalizado e
individualista , donde el poder
estaba centralizado en el monarca, a quien la Constitución atribuía la potestad
para nombrar y destituir al Primer Ministro, a los ministros y altos cargos del
Estado, siendo el Parlamento, bicameral hasta 1970, una simple fachada para que
el Rey, Comendador de los Creyentes,
pudiese hacer y deshacer a su antojo.
Entonces,
con veinte millones de habitantes y una población urbana del 44 %, seguía vigente
en el palacio y entre las personalidades más próximas al monarca, la creencia
de que el pueblo no estaba aún preparado para la democracia. Y,
desgraciadamente, según se han ido desarrollando las cosas y según han ido
pasando los años, se ha seguido pensando lo mismo durante todo este
tiempo.
Pero
vayamos por partes. Hassan II estableció, desde sus comienzos, un régimen
totalitario y policial de lo más férreo que se podía encontrar. Un régimen
absolutista donde brillaban, por su ausencia, las libertades públicas del
individuo y quedaban castradas las libertades de expresión e información. Los
secuestros, la tortura, las
vejaciones, y toda clase de
inhumanos tratos estaban al día. Nadie podía protestar ni quejarse porque el
castigo resultaba mayor y las represalias se podían extender a otros miembros
de la familia. El caso más sangrante fue el secuestro de los 58 militares,
condenados por un tribunal militar (entre tres años a cadena perpetua) por los
atentados de Skhirat y del Boeing real a primeros de los setenta, para
arrojarles dieciocho años y dos meses en una prisión construida es profeso para
su castigo en el pueblo de Tazmamart, en los confines de las tierras desérticas
del Marruecos oriental. Pero sobre este tema en concreto, que tanto rechazaron
y nunca han querido aceptar las autoridades gubernativas, volveremos más
adelante.
Los atentados
El 10 de julio de 1971 Hassan II celebraba su
cuarenta y dos cumpleaños en el palacio real de verano de Skhirat, situado en
la costa atlántica a unos 25 kilómetros al sur de la capital Rabat. Príncipes,
Jefes de Estado, Ministros, Embajadores, altas personalidades de las finanzas,
la cultura y de la sociedad de todos los confines del mundo, se encontraban
reunidos en un paraíso, disfrutando de las delicias y exquisiteces más sabrosas
del mundo. En ese momento, un destacamento del ejército de la Escuela Militar
de Aharmomou al mando del Coronel Mhammad Ababou y otros oficiales y
suboficiales entran en acción disparando a los comensales. Como por arte de magia,
milagro o baraka alguien convence a
los rebeldes de que el Rey había muerto, pero realmente sale indemne de este
primer golpe planificado por el General Madbouh.
Un año más tarde, el 16 de agosto de 1972, otro
general, esta vez más próximo y más influyente por haber sido hombre de
confianza del propio Rey, ayudante de campo de Mohamed V y por haber
ocupado altos cargos de la administración del Estado como los ministerios de
Interior y Defensa. Mohamed Oufkir, ex oficial del Ejército Francés que había
participado y ganado medallas en Indochina, se hizo indispensable en el país
una vez alcanzada la independencia. Había intervenido, junto a Hassan II, en
todos los asuntos sucios que éste llevó a cabo contra los opositores al régimen
(incluido el bombardeo entre 1958 y 1959 de la rebelde población del Rif) y había jugado un papel estelar en la
desaparición y posterior muerte del profesor de Matemáticas del propio Hassan
II, el socialista Mehdí Ben Barka.
Hassan II que volvía a bordo del avión real de un viaje
a Francia, fue informado que cuatro cazas del ejército del aire venían a
recibirle y darle la bienvenida una vez que su avión entró en el espacio aéreo
de Marruecos. De repente, dos de los cazas comenzaron a disparar contra el
avión real, que sigue manteniéndose en vuelo gracias a otro milagro y su piloto
convence, esta vez también, a los rebeldes
de que el Rey estaba gravemente herido. La furia real es esta vez más grande y el General, según se comenta, se
suicida o es suicidado, aunque se le atribuye al propio Rey una mano negra en
este desenlace.
El infierno de
Tazmamart
Sendos
juicios militares se llevaron a cabo en la ciudad de Kenitra contra alrededor
de 1300 oficiales, suboficiales y cadetes de los Ejércitos de Tierra y Aire. En
el primer caso, los alumnos de la Escuela Militar de Aharmomou fueron todos
expulsados del ejército y empleados en empresas privadas, mientras sus jefes
más directos fueron condenados por lo menos a tres años de cárcel en febrero de
1973.
De entre los 220 militares implicados en el atentado
contra el Boeing real, se condenó a muerte a tres oficiales y a ocho
suboficiales. El resto de condenas se
situaba entre tres años (treinta personas) y veinte años (tres militares). Todo
ello ocurrió el 13 de enero de 1973, la noche víspera de la Pascua del Cordero,
la mayor entre las fiestas civiles y religiosas del país.
En
la madrugada del 8 de agosto de 1973, estos oficiales y suboficiales y sus
compañeros condenados del atentado anterior, son cargados, con los ojos tapados
y las manos atadas, a bordo de unos camiones con destino desconocido para
cumplir una condena injusta y sin haber avisado a sus familiares.
En
el pueblo de Tazmamart, en el extremo oriental colindante con la frontera
argelina, en una inhóspita tierra rocosa y polvorienta, con temperaturas
diurnas de hasta 50 grados que descienden bajo cero en algunas noches de
invierno, se construyó una prisión de castigo ex profeso para estos supuestos traidores. Cincuenta y ocho celdas de 3
por 2,5 metros y 4 metros de altura, les esperaban para pasar los próximos
dieciocho años y dos meses de su vida, siendo condenados 31 de ellos a 3 años,
3 a 4 años, 8 a 5 años, 4 a 10 y 2 a 12 años de prisión.
Una caja de cemento armado con techo de zinc (fría en
invierno y calienta en verano), totalmente oscura día y noche a excepción de
algún hilo grisáceo de luz procedente
de algún agujero del techo. Enfrente de la puerta, un altillo de cemento de un
metro de alto y un metro de ancho que servía como camastro, también frío en
invierno y caliente en verano. En un extremo, un agujero para utilizar como
retrete, donde había que atinar por la oscuridad reinante. Esta fue la cárcel
de Tazmamart y así la describió el sargento Ahmed Marzouki [1]
que, condenado a cinco años, pasó en ella más de seis mil seiscientos días.
Hasta octubre de 1991 no termina el
secuestro de estos militares. Los 26 super-vivientes de aquel infierno son
entonces excarcelados, después de permanecer algunos de ellos, seis veces más
años que la condena que les fue impuesta por aquel tribunal militar. El resto
de sus compañeros, pereció en el mismo lugar por la imposibilidad de soportar
las vejaciones y condiciones inhumanas de aquel lugar (31 de ellos murieron de
muerte natural y uno por suicidio) habiendo sido algunos de ellos enterrados en
el mismo patio de aquel horrendo sitio.
Los
sucesivos gobiernos, altos cargos de la administración y personalidades más
informadas e influyentes del país han negado, durante más de veinte años este
secuestro y la existencia de esta cárcel. Hasta el año 2000, no se sabía
exactamente dónde se encontrada ni dónde estaba enclavado este centro; y es en
octubre de este año, después de que el condenado a muerte y ocupante de la
celda número 14 Mohamed Rais, comenzara a publicar sus memorias en capítulos en
el diario Ittihad Ichtiraki, nueve
años después de su excarcelación, cuando se permitió a las fuerzas civiles
visitar la prisión. Entretanto, una querella judicial contra el Estado por
secuestro y tortura es llevada a cabo por Abderrahman Ben Omar, el entonces
presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.
Los años de plomo
Justamente
estos dieciocho años de prisión a que han sido sometidos estos militares,
corresponde con los llamados “años de plomo” de Hassan II.
Con este término se designa en Marruecos al
“período en que la represión política y social fue más fuerte (similar a la
desplegada en Chile por el régimen pinochetista tras el golpe abierto a
comienzos de los 70), cuando las corrientes maoístas consiguieron la hegemonía
entre los estudiantes de secundaria y la universidad, y los trabajadores
comenzaron una oleada de huelgas, y se difundió un descontento entre los
militares que protagonizaron varios intentos de golpes de estado” [2].
Entonces
había que inventarse algo que llamara la atención de todas estas fuerzas vivas
opositoras al régimen, algo que aglutinara a todos, incluidos aquellos que
habían elegido la revuelta como camino, desafiando al Rey y a todos los poderes
del Estado. Este asunto fue la unidad territorial o la recuperación y liberación del resto o parte del territorio aún en
manos extranjeras. Se trataba de tocar la vena más sensible no solo de los
nacionalistas más acérrimos, sino incluso a la izquierda más defensora de las libertades
públicas y privadas y que en su día, en la época colonial, había luchado
ferozmente contra la ocupación hasta que el país obtuvo la independencia en
1956.
Así el 6 de noviembre de 1975 se inicia
la Marcha Verde para recuperar el Sahara, con el consentimiento y apoyo de
todas las corrientes políticas opositoras de izquierdas o las
progubernamentales de derechas. De todos modos, nadie se podía oponer a tal
hecho ya que, nadie querría ser considerado como traidor a la patria.
El
problema del Sahara, donde Marruecos hizo inversiones gigantescas en detrimento
de las necesidades del resto de provincias, sigue aún sin resolverse y se
intuye que va para largo ya que Mohamed VI, siguiendo los pasos de su padre,
nunca aceptará el Plan Baker como solución, al proponer un referéndum de
autodeterminación tras un periodo de
autonomía de cinco años.
Los poderes
del Rey
Marruecos es desde 1962 una monarquía constitucional, democrática y
social. Las sucesivas reformas de la
Constitución [3], han ido
consolidando los poderes del Rey a quien el artículo 19 atribuye ser “Príncipe de los creyentes, máximo representante de
la Nación, símbolo de su unidad, garante de la permanencia y de la continuidad
del Estado, y que vela por el respeto al Islam y a la Constitución. Es el
protector de los derechos y libertades de los ciudadanos, grupos sociales y
colectividades. Garantiza la independencia de la Nación y la integridad
territorial del Reino dentro de sus auténticas fronteras”.
En
los sucesivos artículos se puede leer que “la persona del Rey es inviolable y
sagrada”. La Constitución le confiere el nombramiento y destitución del Primer
Ministro, miembros del Gobierno y altos cargos civiles y militares del Estado,
presidir el Consejo de Ministros y demás Consejos, promulgar leyes, disolver
las Cámaras del Parlamento, proclamar el estado de excepción y también ejercer
el derecho de gracia. Esos son los poderes que tenía Hassan II y que también ha
heredero Mohamed VI.
La
soberanía reside en la nación que la ejerce por referéndum, siendo prohibido el
partido único. Por otro lado dice que todos los marroquíes son iguales ante la
ley. La Constitución garantiza las
libertades de circulación, reunión, afiliación, asociación, opinión y
expresión. Nadie puede ser arrestado, detenido ni castigado; el domicilio es
inviolable al igual que la correspondencia salvo, claro está, lo previsto en la
ley. Los ciudadanos tienen derecho a la educación y al trabajo y está
garantizado el derecho a la huelga.
La
frontera entre los atributos que la Constitución otorga como beneficios al Rey
y los derechos y deberes del ciudadano, es tan frágil como un hilo de luz al
amanecer. El monarca no sólo ejerce todos sus derechos, sino que va más allá.
Todo lo que se mueve en el país gira alrededor del Palacio, y nada se hace sin
el consentimiento es profeso de “sidna”
(nuestro señor). El ejemplo más reciente está en la cantidad de ayuda
humanitaria que llegó del interior y
del exterior a Alhucemas, tras sufrir el terremoto el invierno pasado, y que no
se pudieron repartir porque sidna, en
este caso Mohamed VI, no había venido todavía a distribuirlo él mismo. Parece
como si los marroquíes no pueden hacer nada por su propia mano, si no son
guiados o conducidos por una divinidad. Así se quedaron almacenados los enseres
y productos hasta que por fin, los consejeros reales permitieron que su
majestad se acercara a la zona norte del país, vetada y repudiada por su padre
durante muchos decenios.
Marruecos,
para quien lo visita con frecuencia, es tierra de contradicciones y eso se
palpa en el ambiente. Si las libertades individuales están tan limitadas como
vigiladas, las de opinión y expresión, sobre todo las recogidas en la prensa,
están sometidas a la más dura y constante censura. Todo ello es, esencialmente,
porque tanto el Rey como las personas de su entorno, sean sus consejeros, gente
de su confianza o meros lacayos, no dejan de repetirle que el pueblo y la
ciudadanía no están aún preparados para la libertad ni para la democracia. Pero
sobre la prensa volveremos a hablar más adelante.
Partidos
políticos
Se
puede afirmar, sin cometer ninguna equivocación, que todos los partidos
políticos marroquíes proceden de una misma matriz, el Partido Istiqlal
(Independencia). Creado en 1944 durante la época colonial, se ha ramificado y
extendido a lo largo y ancho del país, dando origen a infinidad de disturbios
en las ciudades como en las zonas rurales e iniciando una dura y continua lucha
armada que condujo a la independencia de Marruecos en 1956.
Como
tal, el partido se ha mantenido en la brecha política después de sortear infinidad de controversias de todo tipo.
Pero este no es el momento ni el lugar para su estudio.
Del
Partido Istiqlal, situado políticamente a la derecha, salieron el mismo Partido
Socialista USFP (Unión Socialista de Fuerzas Populares), miembro de la
Internacional Socialista y de la Intercontinental y cuyo dirigente máximo
Abderrahman Youssufi, pasó
a formar y a presidir un Gobierno de Alternancia en febrero de 1998 por
encargo del mismísimo Hassan II, una vez que se le permitió volver al país
después de pasar muchos años de clandestinidad y exilio.
Resultados
electorales
Marruecos
ha conocido desde su independencia 23 consultas electorales en total: 9
referéndums, 7 escrutinios locales y otros 7 legislativos. En el primer caso,
la mayoría de las consultas fueron
realizadas para modificar algún artículo de la Carta Magna que, aprobada el 7
de diciembre de 1962, fue modificada en 1970, 1972, 1980, 1992 y por
Partidos políticos en Marruecos y
resultados electorales (Elaboración propia)
|
Tendencia
política |
Nº de escaños |
Año |
Presidente/ |
|
||
|
1993 |
1997 |
2002 |
Fundac |
Secretario Gral |
||
|
Union Socialiste des Forces Populaires (U.S.F.P.) |
52 |
57 |
50 |
1975 |
M. Yazigui |
|
|
Parti de l'Istiqlal (P.I.) |
50 |
32 |
48 |
1944 |
Abbas Fasi |
|
|
Parti de la Justice et du Développement (PJD) * |
- |
- |
42 |
1967 |
M. A. Khatib |
|
|
Rassemblement National des Indépendants (R.N.I.) |
41 |
46 |
41 |
1978 |
Ahmed Osman |
|
|
Mouvement Populaire (M.P.) |
51 |
40 |
27 |
1958 |
M. Laansar |
|
|
Mouvement National Populaire (M.N.P.) |
25 |
19 |
18 |
1991 |
M. Aherdane |
|
|
Union Constitutionnelle (U.C.) |
54 |
50 |
16 |
1983 |
(Por relevos) |
|
|
Parti National Démocrate (P.N.D.) |
24 |
10 |
12 |
1981 |
A. El Jadidi |
|
|
Parti du Front des Forces Démocratiques (F.F.D) |
- |
9 |
12 |
1997 |
Thami Khiyari |
|
|
Parti du Progrès et du Socialisme (P.P.S.) |
12 |
9 |
11 |
1974 |
Ismael Alaoui |
|
|
Union Démocratique (UD) |
- |
- |
10 |
2001 |
Bouazza Ikken |
|
|
Mouvement
Démocrate Social (M.D.S) |
- |
32 |
7 |
1996 |
M. Archane |
|
|
Parti Socialiste Démocratique (P.S.D) |
- |
5 |
6 |
1996 |
A.Ouardighi |
|
|
Parti Al Ahd |
- |
- |
5 |
2002 |
N. Ouazzani |
|
|
Alliance des Libertés (ADL) |
- |
- |
4 |
2002 |
Ali Bel haj |
|
|
Parti de la Gauche Socialiste Unifiée (P.G.S.U.) |
- |
- |
3 |
- |
- |
|
|
Parti de la Réforme et du Développement (PRD) |
- |
- |
3 |
2001 |
A. Kohen |
|
|
Parti Marocain Libéral (PML) |
- |
- |
3 |
2002 |
M. Ziane |
|
|
Parti des Forces Citoyennes (PFC) |
- |
- |
2 |
2001 |
A. Lahjouji |
|
|
Parti de l'Environnement et du Développement (PED) |
- |
- |
2 |
2002 |
A. Al Alami |
|
|
Parti Démocratique et de l'Indépendance (PDI) |
9 |
1 |
2 |
1946 |
A. Maach |
|
|
Congrès National Ittihadi (CNI) |
- |
- |
1 |
2001 |
A. Bouzoubaa |
|
|
Parti de L'Action (P.A) |
- |
2 |
0 |
- |
- |
|
|
Parti du Centre Social (PCS) |
- |
- |
0 |
- |
- |
|
|
Initiatives Citoyennes pour le Développement (ICD) |
- |
- |
0 |
- |
- |
|
|
Parti du Renouveau et de l'Equité (PRE) |
- |
- |
0 |
2002 |
Ch. Achehbar |
|
|
Mouv.
Populaire Démocratique et Constitutionnel |
- |
9 |
- |
- |
- |
|
|
Organisation
de l´Action Démocratique et Populaire |
2 |
4 |
- |
- |
- |
|
|
Action
Populaire |
2 |
- |
- |
- |
- |
|
|
Sans
Appartenence Politique |
3 |
- |
- |
- |
- |
|
|
Total
Général |
325 |
|
|
|
||
* Antes M.P.C.D.
último en 1996, que aporta como novedad volver al
sistema bicameral, abandonado en 1970. Hubo elecciones locales, de una manera
poco ortodoxa, en 1960, 1963, 1969, 1976, 1983, 1992, 1997 y en 2003, y las
legislativas en 1963, 1970, 1977, 1984, 1993, 1997 y últimamente en 2002. El
salto que se puede notar entre los comicios de 1984 y 1993 es debido a la
prorrogación del mandato de los miembros del Parlamento elegido en septiembre
de 1984, realizándose las siguientes elecciones en 1993.
“Los comicios organizados desde los años
setenta fueron fraudulentos, según reconocen ahora las fuerzas políticas. En
las primeras elecciones legislativas celebradas en 1963, el partido mayoritario
fue el Frente para la Defensa de las Instituciones Constitucionales (FDIC),
liderado por el entonces jefe de gabinete del Rey Hassan II, Ahmed Reda
Guedira. Las elecciones de 1970 fueron boicoteadas por la Kutla Watania (bloque nacional), formado por los principales
partidos de oposición, la Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP) y el
Partido Istiqlal. El parlamento surgido de esas elecciones duró solo algunos
meses y el rey Hassan II, aislado tras dos golpes de Estado fallidos en 1971 y
1972, comenzó a negociar con la Kutla
Watania la nueva Constitución” [4].
Efectivamente, desde siempre se ha
considerado que las elecciones en Marruecos eran fraudulentas y amañadas según interesa al Palacio. Un experto,
como es Driss Basri, estuvo al frente del Ministerio del Interior durante casi
tres décadas y era un fiel sirviente, un hombre que hacía las cosas tan bien.
Basri, considerado como la mano de hierro del
régimen de Hassan II, fue nombrado Ministro de Estado y durante muchos
años, tuvo anexionado a su ya entonces gigantesco ministerio, también la
cartera de Información, pasando el nuevo engendro a llamarse Ministerio de
Interior e Información. Otra incongruencia marroquí.
Las sucesivas y posteriores elecciones
también transcurrieron con anormalidades y fueron calificadas de fraudulentas.
En 1977, un grupo de independientes, esencialmen- te abogados y profesores
conducidos por el entonces Primer Ministro Ahmed Osman, cuñado del rey Hassan
II, gana las elecciones para fundar, un año después, el partido Reagrupación
Nacional de Independientes (RNI). Osman pierde las siguientes eleccio-nes, es
nombrado presidente del Parlamento y su agrupación pasa a ocupar un tercer
lugar en el ranking de partidos políticos.
Creado en 1983, el partido Unión
Constitucional salta a la palestra y es el partido más votado de las
legislativas de 1984. “Liderado por el entonces ministro de Justicia, Maati
Boabid fue nombrado Primer Ministro. La Unión Constitucional volvió a conseguir
la mayoría de los escaños en5 las elecciones legislativas de 1993, y el después
primer ministro Yusufi, primer secretario de la Unión Socialista de Fuerzas
Populares (USFP), se exilió en Francia para protestar contra la manipulación de
los resultados. En 1996, el rey Hassan II propuso una nueva revisión
constitucional para que el nombramiento del Primer Ministro fuera aceptado por
la mayoría parlamentaria, una reforma que la oposición consideraba necesaria
para que el gobierno tuviera que rendir cuentas al Parlamento y no sólo al
monarca. A pesar de que las elecciones legislativas del año 1997 fueron
amañadas, según denunció la oposición, la USFP fue el partido más votado y
Hassan II nombró a Yusufi primer ministro de un gobierno formado por una
coalición de seis partidos más los independientes” [5].
El ascenso
de los islamistas
En
las elecciones de 2002, la antigua kutla
compuesta ahora por USFP, el Istiqlal y el PPS (Partido del Progreso y del
Socialismo, de tendencia comunista), vuelve a ganar las elecciones como se
puede observar en el cuadro de la página anterior. Pero la batalla ganada otra
vez por los partidos que han estado siempre en la oposición, no tiene nada de
extraño e incluso, estaba preescrito que así iba a suceder, en detrimento de la
wifak (acuerdo), la agrupación de los
partidos de derechas. Lo que nadie se esperaba fue el ascenso vertiginoso
alcanzado por un partido islamista, el PJD (Partido de la Justicia y del
Desarrollo), quien realmente no tenía muchas esperanzas en conseguir tal número
de escaños (42 de los 325 que forman la Cámara de Representantes), ni tenían
excesivas ilusiones sobre su limpieza, dada la fama de los comicios en
Marruecos.
Basri,
el súper Ministro destituido por Mohamed VI pocos meses después de heredar el
Trono, había perseguido y altamente vigilado a todos los islamistas fueran o no
radicales. Tuvo al más peligroso Abdessalam Yassin, encerrado en su casa en un
barrio residencial de Salé, más de quince años. Mientras su hija Nadia se
eligió en portavoz y enlace, iba recibiendo alguna que otra visita que aportaba
buenos dirhams para sus arcas, hasta
que se hizo con gran parte de las residencias del entorno de la suya.
Justicia
y Caridad, “dirigido por el jeque Yassin, este gran movimiento semiclan-
destino recluta a marchas forzadas entre los millones de menesterosos que se
agolpan en los suburbios chabolistas que rodean las ciudades del reino, y
también entre universi- tarios decepcionados por la falta de perspectivas” [6]. Yassin había fundado su movimiento en 1983 y
debe su clandestinidad a que se ha “negado siempre a reconocer la legitimidad
religiosa del rey de Marruecos como `Príncipe de los Creyentes´. Esta es la
razón por la cual este movimiento, con un amplio apoyo social, permanece sin
ser reconocido por el país alauí” [7].
El
movimiento de Yassin controla en Marruecos “amplios sectores, especialmente el
de la educación, así como los arrabales más pobres de las grandes ciudades. Las
mezquitas madrileñas sospechosas de mantener contactos con esta organización
son la de Al Istikama y Al Falah, ambas situadas en Getafe. También los
informes policiales, en poder de este diario, relacionan a esta organización
con otro oratorio situado en la calle Constitución, de Leganés, y el abierto en
el distrito madrileño de Villaverde Alto, en la calle Getafe. En esta mezquita,
llamada Atakwa (El que teme a Dios), se reunieron en varias ocasiones semanas
antes del 11-M, a puerta cerrada, Sharnane `el Tunecino´, Ja-mal Ahmidan `el
Chino´ y los hermanos Orlad Akcha, todos ellos muertos en el suicidio colectivo
de Leganés” [8] .
Por otro lado y, volviendo a Marruecos,
no falta quien piensa en el país en que el ascenso de los islamistas es debido
esencialmente al desajuste general, al paro, al enchufismo, a la corrupción, al
descontento de la población y al poco interés de los partidos tradicionales,
preocupados más por seguir el juego político del Palacio que por defender los
interese de los ciudadanos a quienes representan y quien, en definitiva, paga
sus sustanciosos sueldos en el Parlamento.
El PJD ha entrado en el juego político
como partido no radical que quiere participar activamente en la política del
país. Pero los atentados de Casablanca del 16 de mayo de 2003 y de Madrid del
11 de marzo de 2004, han dejado patente la existencia de una red clandestina,
violenta y con ramificaciones y orígenes en el Afganistán de la invasión
soviética. Allí se ha creado Al Jamaa Al Islamia Moujaida Fi Al Maghrib (Grupo
Islámico Combatiente Marroquí GICM).
Se sabe que el líder de Al Qaeda, el
saudita Ousama Bin Laden fundó en Afganistán una potente red de lucha armada
islamista. “No menos de trescientos islamis-tas marroquíes que tras combatir en
Afganistán, Bosnia y Chechenia se ha convertido en `células durmientes´ del
islamismo más radical en el norte de África y Europa, principal-mente. El
nombre de GICM está desde finales de 2002 en la lista de grupos terroristas del
Departamento de Estado de Estados Unidos, donde se le describe como partidario
del establecimiento de un `estado islamista en Marruecos´ y como `colaborador´
de Al Qaeda en su guerra santa contra Occidente. Sin embargo, su nombre sólo
saltaría a la gran prensa mundial el 16 de mayo de 2003, cuando se le vinculó
directamente con los atentados suicidas y simultáneos de Casablanca” [9].
Prensa y
libertad de expresión en Marruecos
El primer periódico que aparece en Marruecos fue El Eco de Tetuán, un diario en castellano que se pone en la calle
el 1 de marzo de 1860. Desde entonces hasta la época actual, la prensa ha
pasado por un sinfín de altibajos debidos a las presiones políticas o a las
dificultades económicas. Dos años después de la independencia y, concretamente,
en 1958 se publica el Código de Prensa,
basado fundamentalmente en un estatuto especial considerado como Ley de Prensa aplicado en el país por
las autoridades coloniales fran-cesas a partir de 1914, y que resulta ser una
copia de la ley francesa de 1881.
Un
informe sobre la prensa, editado por el Ministerio de la Comunicación [10],
estimaba en 763 las publicaciones editadas entonces en Marruecos. De este
informe he-mos podido elaborar el siguiente cuadro:
|
Nº |
Tema - Género |
Árabe |
% |
Francés |
% |
|
37 178 177 88 61 55 29 22 22 21 19 17 15 15 7 |
Información política (Diarios) * Información general ** Información regional y local Información cultural Información científica y técnica Información económica Enseñanza, Educación Información deportiva Asociaciones Organismos públicos nacional y local Sarcástica, humorísticas… Ocio y entretenimiento Información jurídica Publicaciones infantiles La mujer |
26 145 155 64 8 19 29 19 22 21 19 15 15 15 4 |
70,27 % 81,46 % 87,57 % 72,72 % 13,12 % 34,54 % 100 % 86,36 % 100 % 100 % 100 % 88,23 % 100 % 100 % 57,14 % |
10 19 22 24 53 36 - 3 - - - 2 - - 3 |
29,73 % 18,54 % 12,43 % 27,28 % 86,88 % 65,46% - 13,64 % - - - 11,77 % - - 42,86 % |
|
763 |
|
576 |