Martes 13 de agosto de 1996 |
Daniel Cassany, lingüista español |
A ESCRIBIR NO SE APRENDE CON REGLAS, SINO LEYENDO |
Saber las reglas de la gramática y de la ortografía no son dos condiciones fundamentales para aprender a escribir, según el lingüista español Daniel Cassany, quien inicia hoy en Salta un curso sobre didáctica de la lengua. Para el autor de “Describir el escribir” y “La cocina de la escritura”, puesto que con el tiempo de las computadoras corregirán los errores ortográficos de un texto escolar, las escuelas tienen que enseñar a escribir exitosamente una manifestación de amor o un pedido de trabajo.
-Leer y escribir son dos actividades que, digamos, no están ahora muy de moda. -Vamos a ver. La gente puede tener la sensación que la lectura y la escritura se están muriendo, que están llegando otras formas de comunicación audiovisual, pero es falso. Lo que ocurre es que está cambiando la forma de leer y de escribir. Cuando pensamos en la lectura, pensamos en una novela y una butaca, mientras se descansa en un tiempo de ocio. Pero resulta que en el tiempo libre la gente ve televisión. Sin embargo, con la tecnificación y sofisticación profesional, la gente lee y escribe más en el trabajo en formas que no son estrictamente literarias. -De todos modos, la mayoría de las personas dedica más tiempo a ver televisión que a leer un libro, o a escribir... -Pero es falso que hay rivalidad. Sí hay competencia en determinados ámbitos, como en el de la utilización del ocio. Pero en el sector secundario y terciario, en las profesionales liberales, la lectura y la escritura se han hecho un instrumento de trabajo. En los medios de comunicación, por otra parte, pueden haber muchos programas que son orales, pero detrás tienen una preparación escrita. Muchos productos que tienen una envoltura oral, en el fondo tienen una preparación previa escrita. Las carencias de la escuela -Más allá de la rivalidad o no, puede convenirse que la enseñanza escolar de la lectura y la escritura ha sido, en general, muy aburrida. -La escuela quizá no ha sabido enseñar a leer y a escribir de las formas más útiles para los niños y adolescentes. Puso mucho énfasis en la ortografía, en la gramática, es decir en la parte más aburrida de la lectura y escritura. Ha enseñado a leer y a escribir cartas y cuentos, todo un tipo de textos que luego el joven o el adulto cuando está trabajando no tiene que utilizar. Quizá la escuela no ha sabido renovarse de la misma forma que las mismas formas de lectura y escritura se han renovado en la sociedad. Lo que está muy claro es que nadie en este mundo de fin de siglo puede sobrevivir sin leer y escribir. -Si no hay que poner tanto énfasis en la ortografía y la gramática, ¿en dónde hay que poner entonces el acento? -Yo pondría más énfasis en la comunicación, en la capacidad de conseguir cosas escribiendo o leyendo. Uno escribiendo puede declarar su amor a las personas que quiere, o conseguir un trabajo presentando un currículum que sea realmente efectivo y que convenza a las personas que van a leerlo. O puede conseguir que un juez o un abogado entienda mejor sus causas. Es claro que las personas que saben hablar y escribir son las que progresan en su trabajo. La escuela tendría que tener más énfasis en los aspectos de contenido comunicativo. -¿Y qué hacemos con la ortografía? -Bueno, ya hay computadoras que tienen verificadores ortográficos muy potentes. Esto se va a generalizar y en el futuro los estudiantes tendrán acceso a este tipo de recursos. Lo importante será lo que no puede hacer la computadora, que es lo más comunicativo. O sea, saber decir lo que se tiene que decir, buscar ideas, organizarlas... -Tampoco debe haber ayudado al aprendizaje del escribir un concepto demasiado literario y culto de la escritura. -Es cierto. En la sociedad en la que vivimos uno dice escritor e inevitablemente piensa en alta literatura, culta, muy buena pero muy difícil. De manera que uno puede terminar pensando que la única forma de escribir es redactar este tipo de textos. Pero maestros, periodistas, abogados, políticos, informáticos –la mayoría de las profesionales cualificados– tienen en este momento que escribir sentencias, informes o discursos. Hay entonces muchas formas de escritura que no son literarias y que son mucho menos difíciles, más asequibles. La escuela no tiene que formar grandes literatos, sino personas que sepan defenderse. -En sus libros, Ud. ha insistido sobre un paso fundamental para aprender a escribir. -La idea es que el lenguaje no lo tenemos en la cabeza cuando nacemos. Tenemos que aprenderlo del exterior, de las personas que ya lo utilizan. Un bebé empieza a decir las primeras palabras muchos meses después de que las ha escuchado de sus padres o sus hermanos. Cuando alguien quiere aprender a escribir, que es un código distinto de la lengua oral, primero tiene que interiorizar el código, aprenderlo del exterior. Y la forma de aprenderlo del exterior es la lectura. Las investigaciones científicas realizadas en las últimas décadas demuestran que no es habitual que un buen escritor no haya leído antes. El inglés, la lengua del poder Cassany cree natural que en el mundo en que vivimos el inglés tenga mucha influencia sobre el resto de las lenguas, no sólo del español. “Las lenguas más poderosas influencian a las menos poderosas. Que una lengua es poderosa significa que tiene mayor número de hablantes, que tiene mayor desarrollo tecnológico y que es hablada en los países que tienen mayor poder en el mundo. Y éstas son las características del inglés”. Pero Cassany no se lo toma a la tremenda. “Este proceso no significa que la lengua vaya a empeorar, a deteriorarse. Ocurre simplemente que hay un cambio y hay que tener una visión optimista. Antes la gente estaba rodeada de jilgueros, de ranas y golondrinas, pero hoy en un contexto urbano tenemos autos y ordenadores. Ahora es importante que las personas conozcan que hay palabras en español que podemos utilizar para expresar términos ingleses como “software”, “freezer” o “smog”. Es preferible decir programa, congelador o contaminación. Después de todo, tienen una pronunciación más fácil y están relacionadas con otros términos del español”.
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