Diario de Terrassa

Viernes, 8 de julio de 1988

Daniel Cassany: «Para escribir se necesita tiempo y madurez»

El autor de «Descriure-escriure», que habla de cómo se aprende a escribir, estuvo en la Escola d’Estiu

El filólogo Daniel Cassany, que trabaja en Política Lingüística, estuvo en la Escola d’Estiu de los maestros en Torrebo­nica. Autor de un ensayo sobre cómo se puede aprender a escribir bien, Cassany opina que ello no es difícil, pero que antes hay que eliminar una serie de prejuicios personales. En su libro cita algunas normas de trabajo como fijarse más en los contenidos que en la forma y no tener pereza de tirar a la papelera los borradores que sean necesarios.

-¿Cuál es el contenido de su libro «Descriure-escriure»?

-Es un libro que habla de cómo se aprende a escribir. El tema es una novedad. Está es­crito de forma muy clara y con un lenguaje entendedor; huye de academicismos. La gente se piensa que esto de escribir es muy difícil. La filosofía del li­bro viene a decir todo lo con­trario. Es difícil escribir, pero se puede aprender y hay ma­neras para hacerlo. Lo más importante es eliminar una serie de prejuicios. No hay que estar inspirado para escribir; esto son fantasías. Si se traba­ja se pueden escribir textos interesantes.

-¿Y cuál es su receta para escribir bien?

-No, el libro no quiere ser un manual para escribir pron­to y bien. Tiene unas líneas de trabajo que todo el mundo puede aplicar. Hay que tener confianza en uno mismo y en lo que escribe, y no tener pe­reza de rescribir un borrador detrás de otro. Por otra parte hay que fijarse más en el con­tenido que en la forma. Para escribir se necesita tiempo y hay que tener las ideas maduras.

Paciencia

-¿A quién va dirigido su libro?

-Es para el público en ge­neral. Todo el mundo lo pue­de entender. Es un libro cons­tructivo con poca crítica. Con­tiene también una parte cien­tífica, donde se exponen teo­rías psicológicas, pedagógicas experimentadas por algunos especialistas sobre el oficio de escribir.

-¿Usted escribe bien?

-Me siento bastante satis­fecho de cómo lo hago. Escri­bo de forma lenta, pero bien. Me ha ayudado mucho tomar conciencia de analizar conti­nuamente lo escrito, tener mu­cha paciencia y, si es necesa­rio, repetirlo hasta que me pa­rece que está bien.

-¿Tiene vocación de escri­tor?

-Cuando era joven escribía poemas, novelas, narraciones cortas e, incluso, llegué a presentarme en una de las convo­catorias del premio «Sant Jor­di» con una novela de ciencia­-ficción. Quedé en segundo puesto y las críticas fueron bas­tante buenas. Este hobby lo dejé cuando me marché de Vic y me fui a Barcelona a tra­bajar a la dirección general de Política Lingüística de la Ge­neralitat. Ahora me dedico a elaborar material didáctico para la formación del profeso­rado en el catalán de adultos.

-¿Piensa reemprender esta antigua faceta?

-Me gustaría mucho vol­ver a escribir, pero por el mo­mento no me siento muy iden­tificado; lo tienes que sentir. Hay otras rosas que me esti­mulan más para escribir; como son los aspectos de la escritura y de la lengua.

Rapidez

¿El hecho de escribir este li­bro le ha llevado a fijarse más en la forma que se escribe hoy día?

-Sí, claro, valoro más la forma y los contenidos. Los es­critores actuales pecan de poca elaboración y rapidez.

-¿Cuáles son sus preferi­dos?

-Jesús Montcada y los clásicos catalanes; desde Josep Pla hasta Mercè Rodoreda. Tam­bién me gustan los escritores americanos, que son los que me han influenciado más en mi forma de escribir.

Mercè Boladeras

Web de Daniel Cassany Entrevistas