Miércoles 27 de agosto del 2003, REFORMA/ CULTURA

SUGIEREN ESTIMULAR PENSAMIENTO CRÍTICO

Revalora Cassany didáctica de la escritura

POR JOSÉ GALINDO

El filólogo catalán señala que hace falta que los lectores sepan leer detrás de las líneas del texto

Los procesadores de palabras son cada vez más certeros para corregir la ortografía, revisar el vocabulario e incluso hacer su­gerencias de sintaxis; pero ninguno, ni siquiera los más avanzados, es capaz de supervisar la coherencia de las ideas en un texto, afirmó Daniel Cassany (Barcelona, 1961), espe­cialista en didáctica de la escritura.

La experiencia prueba que los correctores ortográ­ficos no suplen la enseñanza de la ortografía, agregó, pero son una herramienta muy útil que debe per­mitir a los maestros concentrar mayores esfuerzos en aspectos esenciales como la capacidad crítica de los estudiantes.

Autor de libros como Describir el escribir (Paidós, 1989), La cocina de la escritura (Anagrama, 1995) y Construir la escritura (Paidós, 1999), Cassany es profe­sor de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona.

En esta época de difusión de la página electró­nica, declaró el autor catalán, aumenta la trascen­dencia de fomentar un pensamiento crítico, porque los jóvenes pueden en­contrar en Internet páginas de muy di­verso signo ideológico. Hace algunos años, un estudiante no se hubiera to­pado en una biblioteca con decenas de documentos en favor del neonazismo, mientras que esta experiencia resulta común en la red electrónica.

Cassany señaló que no basta ense­ñar a leer las líneas (comprensión lite­ral), ni es suficiente con leer entre líneas (entender lo implícito), hoy hace falta también que los lectores sepan leer detrás de las líneas; es decir, que puedan discernir quién está detrás de un texto, cuáles son sus prejuicios y qué estereotipos manifiestan sus ideas.

Licenciado en filología catalana, maestro en for­mación de docentes de la lengua y doctor en cien­cias de la educación, Cassany dictó el jueves pasado la conferencia “Escribir en el Siglo 21” en el Fondo de Cultura Económica.

Cuando se inventó la letra impresa, explicó, las personas preferían leer de la manera en la que esta­ban acostumbradas, es decir, en ma­nuscritos. Los impresores tuvieron que imitar la escritura manuscrita en los libros para que el cambio fuera me­nos drástico. Esto mismo hace el pro­cesador de palabras de la computado­ra: imitar la página en blanco.

Del mismo modo en que fueron ne­cesarios muchos años para aprovechar todas las potencialidades tecnológicas de la imprenta, detalló, será necesarioesperar para ver de qué manera se desarrollan las nuevas posibilidades decomunicación que surgirán de la era electrónica. Estamos apenas en el pri­mer tramo de la migración del mundo analógico al electrónico.

Una de las características que ya se pueden apreciar es lo que Cassany describió como el “cambio de configuración de las comunidades discursivas”. Es natural suponer que una persona que vive, por ejemplo, con un órgano trasplantado, quiera comunicarse con otros in­dividuos en su misma situación, que serán capaces de entender sus circunstancias mejor que nadie.

La red virtual permite formar grupos que antes eran impensables porque las comunidades discur­sivas estaban limitadas por condiciones espaciales muy difíciles de romper. Hoy la tecnología permite crear agrupaciones supranacionales de personas con intereses comunes, lo cual favorece intercambios in­éditos en diversos ámbitos de la cultura.

Otro rasgo de la comunicación escrita en la época electrónica, añadió Cassany, es la aglutinación de fun­ciones que antes requerían intermediarios: ni el editor ni el impresor son indispensables, y el tiempo para dar a conocer un texto disminuye enormemente.

Además, la transmisión del conocimiento se vuelve multimodal: la escritura, que durante la era de la imprenta mantuvo un papel preponderante, cede terre­no al video, al audio y a los programas interactivos. Si todas estas herramientas no se incorporan a la educa­ción, dijo el catalán, provocarán que la era electrónica, en lugar de fomentar sociedades más democráticas, contribuya a profundizar las diferencias sociales.

A pesar de la creciente importancia de estas he­rramientas, Cassany hizo hincapié en la necesidad de promover, mediante la enseñanza de la escritura, la coherencia en el discurso y el sentido crítico.