ENTREVISTA CON EL DR. DANIEL CASSANY: “LA LENGUA LO ES TODO”

“EN DEMOCRACIA, LA PROPAGANDA Y LA PUBLICIDAD SON LAS PISTOLAS DE LA DICTADURA”

UNA ESCENA DE LA PELICULA ESPAÑOLA “LOS SANTOS INOCENTES” MUESTRA A UN SEÑOR PODEROSO Q!JE LLAMA A UNA DE SUS SIRVIENTAS Y LE PIDE Q!JE ESCRIBA SU NOMBRE EN UN PAPEL. MARIA. ASI SE LLAMA LA MUJER. TIENE UN ASPECTO DEPLORABLE. ESTA SUCIA, MAL VESTIDA Y A DURAS PENAS LOGRA GARABATEAR EL DIBUJO DE SU NOMBRE. ENTONCES. CON SOBERBIA E IGNORANCIA EL PODEROSO DICE QUE ESA ES LA PRUEBA DE QUE SU SERVIDUMBRE SABE LEER Y ESCRIBIR.

VIVIMOS EN UNA CULTURA DEL SILENCIO DE LA ESCRITURA. HABLAR DE LO QUE SE ESCRIBE ES MALO.

¿Pero qué significa exactamente “leer y es­cribir”?

Estos conceptos han ido cambiando, enrique­ciéndose y cada día representan una idea más ambiciosa. Hace muchos años se pensaba que leer era sencillamente conocer la correspon­dencia que hay entre cada signo gráfico y cada sonido; que con eso era suficiente.

Pero no es así. El docente, investigador y filólogo catalán Daniel Cassany, que dedicó buena parte de su vida a desentrañar los mis­terios de la lengua y los procesos de escritu­ra, sostiene que el aprendizaje en la materia no tiene fin: “Yo aprendí a leer ya escribir de chico, pero aún hoy me falta mucho”.

Cassany es un académico reconocido internacionalmente. Ha publicado varios li­bros entre los que destacan “Describir el es­cribir”, “Reparar la escritura”, “La cocina de la escritura” y “Recetas para escribir”. Entre el 4 y el 8 de septiembre estuvo por primera vez en Montevideo. Vino invitado a dar unas charlas sobre sus conocimientos. En la opor­tunidad dialogó con LATITUD 3035. Lo que sigue es un extracto de esa charla.

En su libro Reparar la escritura usted plan­tea que los maestros deben corregir su ma­nera de corregir. Es decir; su manera de ha­cer correcciones.

Corregir los textos de los alumnos es uno de los puntos más importantes del momento de enseñar a escribir. Es cuando el que no sabe y el que sabe dialogan. Y dialogan sobre el objeto de enseñanza que es la escritura. Este es uno de los momentos esenciales del acto de aprender a enseñar a escribir y es un mo­mento muy viciado por todo un conjunto de tradiciones gramaticalistas y de prácticas magistrales que no favorecen necesariamente el objetivo. Propongo cambiar las caracterís­ticas de esta situación. En lugar de que el alumno escriba un texto y el docente mar­que algunas faltas y lo devuelva, propongo que el aprendiz y el maestro hablen de lo que están escribiendo. Que dialoguen y que lo hagan del significado del texto, de las for­mas de decir las cosas. Para que realmente a través del diálogo el aprendiz vea cómo el docente construye significado y pueda él mis­mo, hablando, construir el significado de lo que después va a escribir.

Su planteo suena ideal pero trasladar esa propuesta a las aulas de nuestro país es di­fícil. Los docentes enfrentan clases nume­rosas y creo entender que por más voluntad que pongan el tiempo no alcanzaría para hacer posible esa práctica. ¿Cuál es la si­tuación en España?

En España la situación era que las clases tenían 30 alumnos pero ahora tienen 15, por­que tenemos un índice de natalidad muy bajo. Aunque ustedes lo tienen más bajo que nosotros. Efectivamente eso que tú desta­cas es un problema. La enseñanza está ba­sada en unos presupuestos magistrales pre­vios a las teorías que hoy aceptamos todos. En consecuencia, se piensa que el alumno tiene que aprender del docente y que bási­camente el modo de aprender es escuchar el discurso que el docente dice con el cono­cimiento que posee y que transmite. Pero hoy sabemos que el aprendizaje no es así. El aprendizaje se produce a partir de las ac­tividades de interacción que realiza el alum­no con su entorno, con su docente, pero tam­bién con sus compañeros. Se aprende de hablar con el compañero, de escuchar al do­cente, de hacer cosas solo, de trabajar en equipo. Entonces tendrían que cambiar las organizaciones para que los docentes ten­gan menos alumnos. De todos modos se pueden hacer actividades para compaginar los objetivos con esta situación: El aprendiz no tiene que poder hablar sólo con el profe­sor sino que también, pedagógica mente, es n'Íuy útil que hable con sus compañeros.

Lo contrario a la vieja frase que dice que “en la clase no se habla”.

Por supuesto. Porque transmite a la escritu­ra las formas de hablar imperfectas e inco­rrectas que tenemos. Pero esto es absurdo, porque escribir es claramente un acto social y uno puede estar escribiendo sólo pero en el fondo lo que está escribiendo es lo que aprendió de otros, lo que escuchó de otros. Hablar de lo que se escribe resulta funda­mental. Por ejemplo, la situación de poder escuchar a alguien que está leyendo un tex­to que tú estás escribiendo, y que esta per­sona pueda estar explicando lo que entien­de de tu texto, es un privilegio fascinante. Es como estar en un teatro y ver en el esce­nario a alguien que está leyendo lo que tú estás haciendo.

Escribir es un acto de comunicación, de crea­ción pero también es un acto de crecimien­to de aprendizaje. Se puede entonces formular algo así como “dime cómo escribes y te diré quién eres”:

(Se ríe) Sí. Hay algunas investigaciones norteamericanas que analizan el proceso de escritura que siguen las personas, las técnicas, los procesos mentales, y lo rela­cionan con el carácter. Llegan a decir que las personas que son más bien extroverti­das, son muy desordenadas a la hora de escribir. En cambio los introvertidos –y acla­ro que en este caso extroversión e intro­versión no tienen ningún valor positivo o negativo, son simplemente descriptores neutros– son personas con procesos más metódicos, más ordenados.

Cuánto de su pasado escolar marcó su pre­sente y su futuro académico.

Muchísimo. Tengo recuerdos muy malos pero también muy buenos. Y de hecho a medida que va pasando el tiempo la valoración que hago de la escuela donde fui, va mejoran­do. Yo vengo de una familia en la que hay dos lingüistas, mi padre es arqueólogo... Siempre había muchos libros y la gente es­taba leyendo. Eso también me marcó y es­pecialmente en mi aproximación a la disci­plina. Porque yo busco sobre todo la comu­nicación con mis lectores. O sea, antepongo el conectar con la audiencia al formular, a representar un conocimiento como puro o perfecto.

Usted ha estudiado con pasión los procesos de la escritura. Y ha publicado mucho al res­pecto. ¿Pero qué pasa con la creación lite­raria? ¿No tiene planes al respecto?

Es algo que siempre ha estado en mis pla­nes. En un segundo plano porque ahora ten­go otras ocupaciones que me llenan y me ocupan. Pero nunca lo he descartado. Des­pués de mi primer libro comenzaron a suce­der cosas por las cuales no he parado de tra­bajar y de viajar. Me paso 100 días al año fuera de casa. Es una vorágine, me apasiona pero que me agota. A los 16 años escribí una novela que presenté a un concurso y por suer­te no ganó. Estoy a tiempo entonces de me­jorar mis credenciales. Tengo algunos pro­yectos que son para literarios, pero ponerme a escribir novelas ahora lo siento lejos. Aun­que sigo leyendo novelas y apasionándome.

¿Y quién escribe bien? ¿A quién disfruta le­yendo?

A muchos. Pero ocurre que yo leo mucho pa­pel, mucha pantalla y poco libro. Ultimamente he leído mucho a David Lodge, porque me parece muy divertido y muy sarcástico. Me traje un libro de cuentos de Benedetti a quien nunca leí y me gusta sobre todo la novela actual. Cosas pequeñas, no sólo en dimen­sión, sino pequeñas en pretensión, que ha­blen más bien de lo cotidiano.

Decía que lee mucha pantalla. ¿Cómo visualiza el escenario que abrió Internet y los cambios que eso produce en la materia que usted estudia?

Se trata del paso de lo analógico a lo digital. Lo analógico es papel, lápiz, goma de borrar, saca punta, todo lo físico. Y lo digital, lo que tiene dígitos, es Internet, pantalla, teclado, micrófono. La comunicación esta cambiando de lo analógico a lo digital, pero no sólo la escritura, también lo oral. Y entonces va a cam­biar el mundo. Somos animales, pero somos humanos porque hablamos hace millones de años. Con la invención de la escritura, se de­sarrolla la democracia, la ciencia y la econo­mía, que son los pilares de esta comunidad. Pero ahora lo digital va a cambiar el mundo y el problema es que no sabemos ni cuándo, ni hacia dónde, porque esto recién empieza.

Por ejemplo: soy un transplantado de híga­do y quiero hablar con gente que esté en la misma situación. Resulta que en Barcelona hay poca gente en esas condiciones. Enton­ces me conecto a Internet y converso con un tipo de Montevideo, otro de Caracas, otro de Nueva York y creamos una comunidad. Y hablamos de hígados, luego de comidas, lue­go de nuestras familias, nos enviamos fotos ya partir de allí se crea una comunidad que no existía antes.

Por otro lado, el concepto de texto también está cambiando. De un concepto lineal esta­mos pasando a uno intertextual donde hay muchos itinerarios posibles y el lector puede tomar opciones. El concepto de intertextualidad y de polifonía es muy evidente.

En la economía está pasando que ahora las empresas ya no fabrican muchos pantalo­nes para vender, hacen cuatro, y cuando se vende uno y la cajera marca que ha vendido uno, la caja automática mente envía una se­ñal a la fábrica. Al otro día un nuevo panta­lón está en la tienda. Convengamos que está cambiando un poco todo.

¿Qué sabía de Uruguay?

Pues vamos a ver... Sabía que es la Repúbli­ca Oriental, cultura rioplatense, Montevideo, pasión por el fútbol, el mate, Punta del Este. . Poco. Pero no, nada.

Cuáles son las ventajas y desventajas de tener un objeto de estudio que -como la len­gua- es un organismo vivo, que muta per­manentemente y que es -en cada individuo­ un universo propio y variable.

Hay que tomarlo como es. Es un objeto que a cada momento es distinto, diferente, en cada lugar y en cada persona. Y esto hace que no sea un objeto visible yeso es una ­dificultad. De hecho lo que hacen los lingüis­tas ahora no es estudiar la lengua sino los discursos porque, hasta cierto punto, dentro de una óptica muy empírica, la lengua no exis­te, es una entidad abstracta que está dentro de mi cabeza y dentro de tu cabeza. Lo que existen son estas notas que tú tienes, este libro y esta revista, esto sí que existe y se­guirá siendo lo mismo aquí o en Barcelona, ahora o el año que viene. Otro inconveniente es que investigar es una cosa muy lenta y entonces cuando terminaste la investigación, el origen cambió y es muy simpático cuando eso ocurre (risas). Pero bueno, es lo que hay. Una ventaja es que es fascinante, no me abu­rro. Finalmente hay una ventaja que es in­conveniente a la vez, y es que la lengua lo es todo. Hablar es hacer cosas, una forma de hacer cosas y los humanos somos más lo que hacemos con las palabras que lo que hace­mos sin palabras. La historia de una nación es una narración. La historia del Uruguay es una historia narrada. Es un cuento. El problema que hay en España ahora es este: ¿cuál es el cuento?, ¿el española el de las distin­tas nacionalidades que haya? En una demo­cracia, la propaganda y la publicidad son las pistolas de la dictadura. Se convence a al­guien no con pistolas o espadas, sino mani­pulándolo con discursos, convenciéndole que lo que tú le estás diciendo es lo mejor para él. Yeso lo vemos cada día. En España, los socialistas ganaron defendiendo no entrar en la OTAN y cuando llegaron al poder hicieron un referéndum en el que defendieron estar en la OTAN. ¡¡Y ganaron!! (risas)

¿Es que las mentes de las personas son tan estúpidas que cambian de opinión? No, por supuesto que no. Lo que sucede es que la lengua lo es todo.

TEXTO: ALEJANDRO FERREIRO

Web de Daniel Cassany Entrevistas