El juego de Tras
las líneas
Estas son las falsedades
que hay en Tras las líneas. Están estratégicamente
repartidas a lo largo del libro y tienen matices distintos:
-
1ª falsedad.
Página 61. Apartado Una canción del segundo
capítulo, Comprender la ideología, quinto párrafo,
última línea. Donde dice: "También el Rockefeller
Center de Los Ángeles" debe decir "También
el Rockefeller Center de Nueva York".
Es una falsedad de tipo cultural y bastante
fácil para el lector americano... Algo menos para el español.
El Rockefeller Center es mundialmente conocido... ¡No me digas
que no! Elegí esta mentira fácil y situada al principio
del libro para que mis lectores la encontraran pronto y se animaran
a buscar el resto, que tienen más contenido y complejidad...
-
2ª falsedad. Página
162. Apartado La retórica
del castellano del capítulo 8. Retóricas,
quinto párrafo (con el epígrafe Párrafos).
Es todo falso. Carece de fundamento. Hay varias pistas que lo muestran:
-
A diferencia del
resto de puntos del mismo apartado, esta afirmación no
se basa en investigaciones empíricas. Ni se menciona referencia
bibliográfica alguna ni se aporta razonamiento de tipo
alguno. Solo es una especulación, una -supuesta- opinión
personal.
-
La idea de que los
párrafos en español son más breves que sus
correspondientes en inglés es incoherente con el resto
de rasgos reseñados. Si el castellano tiende al barroquismo
y a las oraciones más extensas que el inglés, parecería
más lógico que los párrafos fueran también
más largos.
-
Es como mínimo
ingenuo o simplista referirse en general a “párrafos
más breves”, sin especificar en qué género
o tipo de texto. Una sentencia judicial, una noticia periodística
o un informe químico tienen párrafos de extensión
diferente por motivo de su formato impreso, la estructura o la
función comunicativa. Hay tradiciones variadas en el uso
del párrafo en disciplinas diferentes.
Por todo, este párrafo es claramente
falso. ¿Lo adivinaste? Me alegro. Esta mentira ya tiene más
contenido y había que leer con atención.
-
3ª falsedad.
Página 260. Apartado Dos ejemplos, del
capítulo 14, Noticias y prospectos, último
párrafo antes del final.
Donde
dice Peitel [...] y repite cuatro veces el nombre del producto
para garantizar su comprensión. Se trata de una estrategia
adecuada para fomentar una buena aplicación del medicamento.
|
Debería
decir Peitel [...] y aprovecha el recurso publicitario de repetir
innecesariamente cuatro veces la marca comercial o el nombre del producto,
con el fin de garantizar su memorización. No parece una estrategia
encaminada a fomentar una menor administración del producto. |
La falsedad se esconde aquí
en el comentario lingüístico de un prospecto de medicamento.
Por varias razones el fragmento derecho tiene más plausibilidad
y coherencia:
- El propósito de un prospecto médico
es informar al paciente que debe tomar el medicamento o a las personas
que se lo administran. Carece de motivaciones comerciales.
- El nombre del medicamento está
al inicio del prospecto, como título, con letra destacada.
En cualquier momento el lector lo puede consultar y “recordar”.
No tiene sentido repetir tantas veces el nombre en el interior del
texto.
- Estas repeticiones innecesarias pueden
entorpecer la comprensión de otras cuestiones que son más
relevantes, como los principios de la sustancia o su vía de
administración.
Por todo ello, se trata de
una falsedad o un error -premeditado- muy claro.
Cualquier otra falsedad que
no sea alguna de estas, es un olvido u error del autor -si es que puedes
mostrarlo empíricamente. En caso contrario, se trata solo de una
discrepancia. Puesto que la diversidad y la discrepancia nos enriquece,
estaré contento de ti y de ella.
|