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Paulino Masip en La Vanguardia (1937-1938)

26-05-2010

Paulino Masip en La Vanguardia (1937-1938)

Por Xavier Pericay (Centre d'Ensenyament Superior Alberta Giménez - Universitat de les Illes Balears)

Citación recomendada: Pericay, Xavier (2010). "Paulino Masip en La Vanguardia (1937-1938)". Obra Periodistica, 1. http://upf.edu/obraperiodistica/es/anuari-2/masip.html

Resumen: 

Al igual que ocurre con otros miembros de su generación, la vida y la obra del periodista y escritor Paulino Masip Roca (La Granadella, Lleida, 1899 - Cholula, México, 1963) quedaron profundamente marcadas por las secuelas de la guerra civil.
Además de sus piezas periodísticas, Paulino Masip escribió poesía, teatro, novela, relatos, ensayo y guiones cinematográficos.

Palabras clave: Paulino Masip Roca, La Vanguardia, guerra civil, República

 

El autor


Al igual que ocurre con otros miembros de su generación, la vida y la obra del periodista y escritor Paulino Masip Roca (La Granadella, Lleida, 1899 - Cholula, México, 1963) quedaron profundamente marcadas por las secuelas de la guerra civil. Formado en Logroño, donde su familia se había trasladado cuando él tenía apenas seis años, Masip estudió para maestro, si bien no llegó nunca a ejercer el oficio. A mediados de la década de los veinte, fundó y dirigió en la capital de La Rioja dos diarios, desde los que se opuso, hasta donde pudo, a la dictadura de Primo de Rivera.

En 1928, casado y con dos hijas, se fue a vivir a Madrid. Allí entró a trabajar en el Heraldo de Madrid, y más adelante en la revista Estampa y el recién nacido Ahora. Durante la Segunda República, se convirtió en director de El Sol y de La Voz, y, ya en plena guerra, de La Vanguardia. En mayo de 1939, tras casi un año como jefe de prensa de la Embajada española en París, se embarcó hacia México. En sus primeros años de exilio, siguió colaborando, muy de tarde en tarde, en la prensa republicana.

Además de sus piezas periodísticas, Paulino Masip escribió poesía, teatro, novela, relatos, ensayo y guiones cinematográficos.


Tema / periodo y artículos elegidos

A finales de 1936 o comienzos de 1937, Masip se instaló en Barcelona. Había abandonado Madrid el 6 de noviembre anterior-el mismo día en que lo hacía el Gobierno de la República-y, tras una breve estancia en Valencia, se había trasladado a la capital catalana para reunirse con sus mujer e hijos, a quien el golpe de Estado había sorprendido en zona sublevada. Una vez en Barcelona, ya instancias, al parecer, de María Luz Morales-que dirigía entonces La Vanguardia y quería dejar el cargo-, se incorporó al diario como nuevo director. Ejerció esas funciones hasta octubre de 1937, en que cedió el relevo a Fernando Vázquez, que era a la vez el secretario político del presidente del Gobierno Juan Negrín. Sin embargo, Masip continuó vinculado al diario como subdirector. Finalmente, en junio de 1938 abandonó La Vanguardia para ejercer las funciones de jefe de prensa de la Embajada española en París. Durante los cerca de 17 meses que pasó en La Vanguardia, Masip publicó un total de 30 artículos firmados, la gran mayoría de los cuales en el período en que también fue director del medio.


La Publicación

Fundado en 1881 por los hermanos Carlos y Bartolomé Godó, La Vanguardia era, en vísperas de la guerra civil, uno de los tres diarios más vendidos de España y el más vendido, de largo, de Cataluña. Poco después del 18 de julio de 1936, el Gobierno de la Generalitat el confiscó. A finales de octubre de 1937, coincidiendo con el traslado a Barcelona del Gobierno de la República, La Vanguardia se convirtió en el portavoz del ejecutivo presidido por Juan Negrín. Con la entrada en la capital catalana de las tropas de Franco, el 26 de enero de 1939, la familia Godó recuperó la propiedad.


La antología

El primer artículo de Paulino Masip en La Vanguardia apareció publicado el 4 de febrero de 1937. El último vió la luz el 27 de abril de 1938. De principio a fin de este intervalo de más de un año, 30 artículos del diario llevaron su firma. 25 de ellos corresponden al período en que fue director del medio, mientras que los cinco restantes coinciden con la etapa en que asumió funciones más vicarias.

Los artículos que he seleccionado son bastante ilustrativos de su producción en esta época y también de la amplia gama de registros de que llegaba a valerse por hacerlos. Como es natural, son todos artículos de guerra y escritos con el objetivo de ganar la guerra, esto es, de movilizar al lector en favor de las ideas defendidas por el Gobierno de la República. Así, los tres primeros de la serie, que conforman una unidad, le sirven para sostener una tesis que será recurrente a lo largo de toda su etapa en La Vanguardia, a saber: la guerra en curso es, por encima de todo, una guerra entre la nación española y unas fuerzas que le son extrañas, o, si se prefiere, una guerra de independencia. Por supuesto, esta nación es la encarnada por el Gobierno de la República, mientras que las fuerzas espurias que se le enfrentan son las sublevadas. Ahora bien, esta visión que podríamos calificar de nacionalista-de nacionalista española, por supuesto-se completa en sus artículos con una visión más social, que presenta el proletariado como la nueva clase hegemónica y la revolución como un acontecimiento inevitable, que tarde o temprano tenía que producir.

Junto a estos dos hilos argumentales, que tan a menudo se entrelazan, los artículos de Masip tratan también de otras cuestiones. Y a menudo lo hacen por medio de fórmulas no muy usuales en el articulismo de la época. Por ejemplo, de la crónica ficticia de la muerte y el entierro de Larra, que el autor combina con fragmentos ensayísticos, a raíz del primer centenario de los hechos. O del género epistolar, como sucede en la respuesta a la carta donde Gregorio Marañón expresaba a un diplomático chileno su intención de no volver, de momento, en España. O, todavía, de la semejanza de un político, como es el caso de la figura de Castelao paseando por Barcelona con sus estampas bajo el brazo. En todas estas ocasiones, sin embargo, la guerra no se desvanece, sólo pasa a un segundo plano. Y es que el único objetivo, insisto, es movilizar el máximo de gente para ganarla.

 

Artículos seleccionados

- " La enfermedad y el paciente (I)", 4 de febrero de 1937

- " Revolución y revolucionarios (II)", 7 de febrero de 1937

- " El sueño de un miliciano (III)", 9 de febrero de 1937

- " Larra, a los cien años", 14 de febrero de 1937

- " Respuesta al doctor Marañón", 19 de febrero de 1937

- " Diálogos de la retaguardia", 21 de febrero de 1937

- " Estampas de Castelao", 11 de abril de 1937

- " La revolución española", 12 de octubre de 1937

- " La revolución española (II)", 3 de noviembre de 1937

 


 

 

 






Última actualitzación 29-11-2012
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