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Pompeu Fabra University

 

Introducción

El ritmo es lo que marca la cadencia de la vida. Todo cuanto está vivo tiene un ritmo, como una música que no deja de sonar para que exista armonía en el ballet de la naturaleza. Los seres humanos tenemos expresiones para diferentes tipos de ritmos, como el ritmo de vida, el ritmo de las canciones, de la poesía, de la danza. Lo cierto es que la regularidad con la que tomamos café o nos dormimos es parte de nuestros ritmos comportamentales, pero es solamente parte de la historia. En el interior de nuestras células se esconde un mundo fisiológico marcado por la ritmicidad, por una cadencia que rige la producción de los elementos necesarios a la vida en el preciso momento en que nos hacen falta. Ni antes, ni después, ni más ni menos. Los ritmos biológicos marcan la cadencia de la normalidad, determinando la salud de los seres vivos.

Pero ¿de dónde vienen los ritmos? Así como cada músico necesita su partitura y una orquesta necesita un director, también los seres vivos tenemos un director, nuestro astro rey, el Sol. Al girar alrededor del Sol, la Tierra realiza un viaje que dura aproximadamente 365 días, cada uno de los cuales nuestro planeta da una vuelta completa sobre sí mismo de 24 horas. Los ritmos comportamentales y fisiológicos de los seres vivos son el resultado de un largísimo proceso de adaptación a las condiciones ambientales. Éstas pueden ser condiciones macro, como la cantidad de luz disponible en el ambiente, la temperatura, la humedad y la presión, o micro, relacionadas a cómo adaptamos nuestro propio ritmo de vida al trabajo que realizamos cotidianamente, por ejemplo.

Mariano, el científico que os presentamos en este reportaje, investiga el ciclo circadiano de las plantas. Él nos lo explicará mejor, pero os adelantamos que son cambios fisiológicos cíclicos que ocurren una vez cada 24 horas. Por ahí empezamos, Mariano estudia el ritmo de las plantas. Pero, ¿quién estudia el ritmo de Mariano? ¿Qué consecuencias para su propio ritmo de vida puede tener dedicarse a la ciencia y, específicamente, a la observación del ciclo de las plantas? Es precisamente esto lo que os queríamos presentar en el reportaje. Que disfrutéis.

 

Cómo vemos la ciencia

El ritmo de reportaje que os presentamos es también el ritmo que le sentimos a la ciencia: una actividad que a ratos se hace lenta, a ratos ágil, pero que nunca deja ser lo que es, humana. Sabemos que la imagen más típica del científico es aquella de un respetable señor alrededor de los 70 años, cuya larga y respetable trayectoria le rindieron una cátedra, un despacho y unas gafas serias… Pero también sabemos que la realidad es mucho más dinámica que esto y que para que los catedráticos tengan despacho, muchos científicos, en distintos momentos de su formación, han trabajado, entregado y compartido su ilusión, su curiosidad, su inquietud y, sobretodo, su propia ritmicidad. A todos aquellos que componen el ritmo de esta empresa humana que llamamos ciencia, nuestro más sincero respeto y admiración.

 

 

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