Lluís Vicente,
Jesús M. Vicente, Angel Viejo, Isis Ruiz
1. Historia del Preste
Juan
La figura del Preste Juan
la hallamos en la Edad Media, cuando Europa se encuentra inmersa en las
historias de caballerías, con un saber geográfico muy nebuloso.
El origen de la concepción de la existencia de un imperio cristiano
en la India lo hemos de situar en el marco de una mitología popular:
-Se pensaba que la India
se localizaba el inicio de algunas historias bíblicas; a su vez
se consideraba que era una parte de África.
-El Ganges era considerado
como uno de los cuatro ríos bíblicos del Paraíso.
Así pues, según la cartografía medieval este territorio
era conocido como las tres Indias: mayor, medio y menor. Se debía
juntar con Etiopía.
-Leyenda de Mateo de Magi
y San Tomas; son viajes imaginarios y alegóricos de la cristianización
en ese Oriente. La leyenda toma una gran popularidad, buena prueba de ello
es que en el siglo IX Alfredo el Grande envía una embajada a la
India para dar ofrendas y rendir culto a la tumba de Santo Tomas.
-A parte de estas leyendas,
que podríamos caracterizar de cristianas, también ya existían
hazañas clásicas como las de Alejandro Magno, en ellas se
explican las excelencias de este mundo y se caracteriza de tierra de hombres
salvajes, reino de magias y augurios.
Con estos antecedentes
y con la esperanza que de alguna manera se podrían liberar tierras
santas de los infieles, podemos comprender cómo los historiadores
germanos y romanos aceptaron la leyenda del Preste Juan como verdadera.
En el año 1145,
con el rumor de una segunda cruzada en proyecto, observamos como un historiador
llamado Otón de Freising escribe sobre la existencia del Preste
Juan en un reino que se encuentra entre Persia y Armenia; justifica que
no ayudara a la Iglesia porque no disponía de barcos para cruzar
el Tigris.
Otro dato importante es
la aparición de una carta de Juan dirigida al Papa, escrita en árabe
traducida al latín. En ella se habla de las tres Indias y de su
capital en Susa. Habla de diferentes animales exóticos que muestran
claramente la influencia de las novelas de caballerías. Considera
al emperador de Constantinopla como a un duque, y se muestra como un gran
gobernante muy superior a la división de los reyes europeos.
Alejandro III enviará
una carta de respuesta en el 1177 junto con una primera expedición
encargada de buscar el territorio del Preste Juan, más allá
de la torre de Babel. Fracasarán al llegar a Palestina y acabarán
en un desierto.
2. La relación
del Preste Juan y Asia
Los kitan son un pueblo
premongol de la estepa. Al inicio del siglo X, Mongolia y parte del norte
de China fueron conquistadas por un pueblo seminómada que provenía
del norte de la Gran Muralla; dicho pueblo formará posteriormente
la dinastía Liao . Su lengua parece ser una forma de lo que luego
se llamará mongol.
Establecieron guarniciones
en los oasis de la cuenca del Orxan; será este el momento en que
desplazarán las tribus turcas hacia el oeste. Será en este
período cuando por primera vez se detecte un pueblo específicamente
mongol con continuidad directa hasta G. Khan en la Mongolia Oriental detrás
de los Kitan.
Hacia 1120 los Kitan se
vieron apartados por una nueva oleada de invasores del norte, los dchurchen
de Manchuria que tomaron el nombre dinástico de la dinastía
Jin. A raíz de esta invasión un príncipe de la casa
real de los Kitan , Yelu Dashi, con un gran número de seguidores
se dirige hacia el oeste y fundan un nuevo imperio, el de los Karai Kitai.
Este imperio es poco conocido en la actualidad por su complejidad: uso
de distintas lenguas (árabe, persa y chino) y porque administrativamente
también mezclan elementos kitan, turcos y chinos. A pesar de ello,
es significativo para que se sitúe al Preste Joan en esta zona de
Asia. En primer lugar tenemos la victoria de este reino sobre el
último sultán de los Grandes Seljúcidas de Persia,
hecho que hace pensar en Europa que más allá de Rusia hay
un imperio que puede ser un aliado contra la amenaza musulmana. Y por otro
lado los Kitai, a pesar de que la religión mayoritaria era la budista,
aceptaron de buen grado el nestorianismo (como sucedía a lo largo
de toda la ruta de la seda). De aquí surge la idea de que hay un
imperio cristiano en Asia que lucharía contra los musulmanes, a
la cual el imaginario europeo le añade un gran rey con todas las
virtudes posibles, que no es otro que el Preste Juan.
3. Lo que realmente
pasó
Cuando Europa experimentó
en sus propias tropas el terror mongol, el interés por la cuestión
del Preste Juan resurgió, y es la época en la que se inician
los diferentes viajes hacia Asia como el de Carpini y Guillermo de Rubruck.
Las conclusiones a las que llegan ambos viajeros son que los mongoles no
eran cristianos y conservaban pocos recuerdos del reino del Preste Juan,
y los nestorianos no eran ni amigos ni hermanos de la Iglesia Católica,
sino herejes y enemigos. De esta manera Carpini en su relato menciona una
sola vez al Preste Juan en una historia retrospectiva de las incursiones
de Gengis Khan. Esta historia se encuentra en los límites entre
la historia y la fábula. Con todo, escribe de modo muy concreto
sobre la línea política agresiva y dura del Khan contra
la Europa católica, advirtiendo a sus compatriotas de los peligros
que les acechan.
Anteriormente, en el 1217,
se propagan ciertos rumores que llegan a oídos de los cruzados,
asentados en el 1218 en Dalmieta (norte de Egipto). Por todo el mundo cristiano
corrían rumores de que el rey indio David, llamado el Preste Juan,
sometió a Persia y al Califa en Bagdad y amenazó con declararle
la guerra si no se convertía al cristianismo. La confusión
entre leyenda y realidad llegó hasta tal punto que se llego a identificar
el imperio mongol como descendiente de aquel gran imperio cristiano del
Preste Juan.
Posteriormente, cuando
los mongoles ya habían atacado reinos de la cristiandad como era
el caso de Rusia, se podría haber esperado que los príncipes
de la cristiandad organizaran una acción conjunta contra tan temible
amenaza, pero el Papa Federico II estaba demasiado ocupado en la conquista
de los Estados Pontífices en Italia.
Así pues, ante
la amenaza que suponía el imperio mongol y la influencia de la leyenda
del Preste Juan, se divulgó por toda Europa una creencia apocalíptica
de que la salvación saldría de Oriente, a pesar de los ataques
que los mongoles habían hecho a la cristiandad. El gran Khan de
los mongoles podía no ser cristiano, podía no ser realmente
el Preste Juan, pero se podía esperar que defendiese celosamente
la ideología cristiana contra las fuerzas del Islam. La presencia
en oriente de un presunto aliado hizo que pareciese el momento adecuado
para una nueva cruzada.
4. Carpini
Fray Juan de Pian de Carpine
(1182-1252) fue el primer franciscano que estuvo en la corte del Gran Khan.
Fue enviado por el Papa Inocencio IV hacia la corte mongola en el 1245
con dos objetivos:
- Encontrar al Preste
Juan
- Buscar un aliado en
la retaguardia del Islam
Fruto de dicho viaje (1245-1247)
fue el escrito Historia mongolorum, el primer informe que llegó
a Europa sobre este pueblo asiático. En él sólo se
nombra al Preste Juan en contadas ocasiones; ello indica que Carpini no
encontró el legendario país cristiano. Pero este hecho no
parece preocuparle ya que no nos da información al respeto.
Sin embargo encontró
algo mucho más relevante: informar a occidente del modo de vida,
costumbres y tácticas de guerra del pueblo mongol. ¿A que
responde este exhaustivo estudio?
Carpini llegó a
Karakorum con una carta del Papa que le pedía al Gran Khan la sumisión
a la máxima autoridad cristiana; se le pedía al líder
mongol un viaje a Europa para rendirse ante el Papa como su vasallo
y rendirle homenaje al “señor universal”, y ser bautizado en la
fe cristiana.
Por lo contrario el Gran
Khan pretende dar la vuelta a la situación. Justo cuando Carpini
llega estaba por celebrarse el Kuriltai, donde los nobles mongoles declararían
a Guyluk Gran Khan. Éste usa la visita del franciscano como prueba
de poder: será el Papa el llamado a Mongolia para rendir pleitesía
al Khan. Él es quien manda ya que dios está de su parte,
le dice al Papa, ya que sin el poder divino de su parte no hubiera logrado
conquistar tan vasto territorio. Y por si hubiera dudas de ello, manda
reiniciar las batallas, paradas desde la muerte de Ogodai Khan.
Ante tan inesperada respuesta
Carpini actúa ante la corte mongola con gran diplomacia pero a su
vez como espía: en su escrito se esfuerza para mostrar a los mongoles
con gran objetividad ya que sólo conociéndoles Europa va
a poder vencerles. En primer lugar desmiente su imagen de diablos y da
una visión humana de ellos, contando defectos (coléricos,
borrachos, codiciosos, sanguinarios, extremadamente sucios, etc.) y virtudes
(austeridad, camaradería, obediencia, lealtad, sin envidia, su adoración
a un solo dios, etc.). A su vez da minuciosos detalles de sus tácticas
y técnicas en el campo bélico para que los dirigentes cristianos
sepan a quien se van a enfrentar. |