Zhang Xie, Dongxi yang gao. Lüsong bianLa matanza de los chinos en 1603
Pero los bárbaros sospecharon que a fin de cuentas China quería extender sus dominios, y siempre más ultrajaron a los emigrantes. Los emigrantes no fiables murmuraban: "Por esta vez, el poder ha estado de vuestra parte, pero cuando una buena mañana las tropas del cielo lleguen por mar a vuestras puertas, acaso vosotros seréis hombres de piedra?" Este dicho se extendió gradualmente y los bárbaros se llenaron de sospechas.
Al año siguiente (Wanli, 31), los bárbaros decidieron matar a los emigrantes, dicendo falsamente que estaban a punto de hacer la guerra a otro país, y compraron a alto precio a todos los chinos hasta el último cun de hierro. Incluso el cuchillo más pequeño de cortar carne alcanzó un precio de varias monedas. Los chinos, deseosos de aprovecharse de este precio, accedieron a quitárselo de encima y no quedó ni un cun de hierro en casa alguna.
Entonces, fijaron un día para forzar un control del registro de nombres,separó un grupo de 300 hombres en un edificio y, entrando, los mató.
El asunto no tardó nada en saberse y los emigrantes se reunieron y replegaron hacia sus huertas, se acantonaron en masa para organizar un tumulto. El primer día del octavo mes las tropas bárbaras hicieron una gran ofensiva, aacaron las huertas y los muertos y heridos no se podían contar. Al día siguiente se reunieron en las montañas de Dalunshan y se armaron con cañas para enfrentarse al enemigo. Los bárbaros sufrieron un ligero revés. El jefe, después del desastre, envió a un emisario en son de paz. Los chinos, temiendo un engaño, mataron al enviado a bastonazos. Los bárbaros se encolerizaron y dispusieron una emboscada al lado de la muralla. Al tercer día, dado que en Dalunshan morían de hambre y no conseguían obtener comida, desafiaron a la muerte y atacaron la muralla. Los bárbaros levantaron su emboscada y disparando sus cañones de bronce mataron a más de 10.000 chinos. Los chinos sufrieron una enorme derrota y se dispersaron por doquier, murieron de hambre por montañas y valles. Los cuerpos yacían unos encima de otros, las pérdidas se calcularon en 25.000 hombres y sólo hubo 300 supervivientes. Esta campaña fue tan rápida que ni tiempo tuvieron para organizarse en una alianza, y además carecían totalmente de armas y comida y por eso tuvieron que luchar como miserables con las manos desnudas.
Cuando los chinos estaban en las montañas de Dalunshan, hubo grandes vientos y lluvias, los hombres permanecían en medio de la lluvia, a media noche vieron una luz brillante en el cielo, la tierra tembló grandemente, con cada sobresalto entrechocaban entre ellos y morían. Los bárbaros, aprovechándose de la hecatombe, los exterminaron.
Este mes hubo también una inundación en Zhangzhou, y se ahogaron exactamente diez mil familias. Los desastres llegaron al mismo tiempo, catástrofe sobre catástrofe.