COLINAS AGUIRREBENGOA, J. A., SJ. (1978). Narración de Fa Hsien. Madrid: Asociación española de orientalistas.1.
Largo tiempo residía Faxian en Chang'an. Le apenaba que la Vinaya pitaka la tuvieran incompleta. Por ello, en el primer año de Hongshi (399 dC) y en el año cíclico Zhihai se puso de acuerdo con Hui Jing, Dao zheng, Hui Ying y Hui Wei a fin de ir a la India en busca de la Vinaya.
2.
Salieron primeramente de Chang'an y, pasando por Long, llegaron al reino de Qiangui (rey de los Xianbei). En el verano descansaron. Finalizado el descanso veraniego, siguieron adelante llegando al reino de Nutan (rey de los Liang Meridionales).
3. Concluido el descanso de estio, avanzaron de nuevo hasta llegar a Dunhuang. (...) Se detuvieron juntos un mes y algunos días. Faxian y los demás, en total cinco hombres, fueron los primeros en salir siguiendo a un mensajero (...) Li Hao, gobernador de Dunhuang, les dio provisiones para atravesar el desierto. En el desierto abundan los espíritus malignos y los vientos abrasadores; todos los que se encuentran con ellos mueren, nadie sale incólume. Arriba no vuelan las aves ni abajo andan las bestias salvajes. Aunque mires intensamente a todas partes buscando una senda, no podrás tomar una decisión. Tan solo los esqueletos humanos son los guías del camino.
4.
Caminando durantre diecisiete días, unos mil quinientos lis, alcanzaron el reino de Shan Shan (al sur del lago Lob Nor). Esta región es escarpada y de escasa visibilidad. Los vestidos de los laicos son bastos, iguales a los del país de Han. Con todo, se diferencian en que utilizan ropas hechas de fieltro. Su rey ha abrazado la ley. Los monjes tal vez son más de cuatro mil; todos ellos seguidores del Pequeño Vehículo. Los monjes y sramans de estos reinos todos ellos practican la Ley de la India; sin embargo, con mayor o menor rigor. Los países que desde aquí recorrieron hacia el oeste eran todos de esta suerte. Tan sólo que cada región tenía su lenguaje bárbaro distinto. No obstante, los que renunciaban al mundo estudiaban los libros de la India y el lenguaje de la India.
6.
Este reino es feraz y afortunado. Los habitantes viven en la prosperidad. Todos ellos han abrazado la Ley y son felices con la alegría de la Ley. Los monjes sumarán diez mil hombres, la mayoría de ellos seguidores del Gran Vehículo. Todos reciben los alimentos del común . Los habitantes de esta nación construyen ante la puerta de cada casa un pequeño stupa; el más pequeño tal vez tuviera algo más de dos chang . Construyen habitaciones para los monjes de todas partes; las ponen a disposición de los monjes huéspedes y les dan los alimentos necesarios.
El rey instaló a Faxian y los demás cómodamente en un sahgháramá. El nombre de este sañghdráma es Gomati; es un monasterio del Gran Vehículo. Tres mil monjes se reunen a comer en común al son de una campana. Al entrar en el comedor se conducen con modales dignos y extraordinaria gravedad, y se sientan por su orden. (...)
Desde el día primero del cuarto mes barren y riegan las avenidas dentro de la ciudad y adornan con esplendor las calles transversales. Sobre la puerta de la ciudad levantan una gran tienda hecha de cortinones, aderezada con todo lo necesario. La habitan el rey, la reina y las damas de palacio. Los monjes del Gomati pertenecen al Gran Vehículo. El rey los honra grandemente y ellos van en cabeza en la procesión de las imágenes. A unas tres o cuatro lis de la ciudad construyen un carro de cuatro ruedas para las imágenes, de más de tres chang de altura. Semeja un palacio ambulante. Las siete joyas la adornan extraordinariamente. Lleva colgadas banderolas de seda y sombrillas. Sobre el carro colocan la Imagen, con dos Bhodisattvas asistiéndole, y con todos los Devas como ayudantes. Esculpidos todos en oro y plata brillaban como perlas e iban colgados en el vacío.
Cuando la imagen distaba cien pasos de la puerta, el rey se despojó de la corona real, púsose vestidos nuevos y, caminando descalzo, tomó en sus manos flores e incienso. Con sus acompañantes a entrambos lados salió de la ciudad a recibir a la imagen. Rindiendo repetido homenaje con la cabeza y cara, esparció las flores y quemó el incienso. Al entrar la Imagen en la ciudad, la reina y las damas de palacio que se encontraban en el pabellón de sobre la puerta, lanzaban a distancia cantidad de flores que caían acá y allá. De esta manera se presentaba todo espléndidamente adornado, y cada carro en forma diferente. (...)
La mayor parte de los objetos preciosos de gran valor que poseen los reyes de los seis reinos al este de la cordillera es presentada en ofrenda, siendo muy poco lo usado por los hombres.
9.
De aquí caminaron hacia el oeste, con dirección al norte de la India. En un mes de viaje pudieron atravesar la cordillera Zhong (Pamir). La cordillera Zhong está con nieve en invierno y verano. También existen dragones venenosos, lluvia, nieve, arena volante, grava y piedras. El que se encuentra con ello lo pasa mal. ni uno en absoluto sale incólume.
10.
Pegados a la cordillera avanzaron hacia el Suroeste durante quinze días. El camino era duro de andar, lleno de precipicios y muy abrupto. La montaña era de pura roca y el tajo se hundía hasta mil ren (unos 2,5 mts). Si te acercabas a él, la vista se nublaba. Si querías avanzar, no había sitio donde poner el pie. Abajo corrían las aguas del río llamado Indo. Antiguamente, los hombres cincelaron la roca abriendo un camino transitable. Colocaron al lado una escalera de madera con un total de setecientas gradas. Al final de la escala había un puente colgante, hecho de cuerdas, para atravesar el río. (...)
13.
bajando de aquí hacia el este, caminaron durante cinco días y llegaron al reino de Gandhara (Kabul). Es ésta la región gobernada por el hijo del rey Açoka. (...)
15.
Avanzando durante cuatro días hacia el sur desde el reino de Gandhara, llegaron al reino de Purusapura (Peshawar). Antiguamente Buda peregrinó por este país con sus discípulos. Hablando dijo a Ananda: después de mi parinirvana habrá un rey llamado Kaniska. Él levantará una stupa en este sitio. (...) La escudilla de Buda está en este reino.
16.
Recorriendo hacia el oeste unas dieciséis jornnadas, llegó a la ciudad de Hidda (Jalalabad), en el reino de Nagarahara. En esta ciudad está el relicario de la bóveda craneal de Buda, completamente adornado con panes de oro y las siete joyas.
18.
Se quedaron aquí hasta el tercer mes de invierno. Faxian y los demás, en total tres hombres, cruzaron hacia el sur las Pequeñas Montañas Nevadas (una estribación del Hindukush, el paso de Piewar, juntpo al río Kurram). Las montañas nevadas están cubiertas de nieve en invierno y en verano. En la sombra del lado norte de las montañas se encontraron con un viento frío que soplaba huracanado. Todos ellos temblaban sin poder hablar
19.
De aquí avanzaron hacia el Sudeste, caminando ochenta jornadas. Pasaron por muchísimos monasterios; los monjes se numeraban por 10.000.
Atravesados todo estos lugares, llegaron a un reino. El reino se llama Mathura. Tiene el rio Jumna. En ambas orillas del río hay veinte monasterios con quizá 3.000 monjes. La ley de Buddha se halla floreciente
Todos los reinos de la India al Oeste del desierto y los reyes todos creen firmemente en la Ley de Buda. Cuando presentan sus ofrendas a los monjes, se quitan las coronas reales. En compañía de sus familiares y ministros, les sirven los alimentos con sus propias manos. Después de servir los alimentos, se extiende sobre el suelo una alfombra, y se sientan en frente del asiento de honor. Ante los monjes no osan acomodarse sobre yacijas. (...)
20.
De aquí hacia el Sur se llama el Reino del Centro. El invierno y verano en el Reino del Centro están muy templados; no se da la escarcha ni la nieve. Los habitantes viven muy felices. No se inscriben las casas en registros ni hay leyes del país. Tan sólo los que cultivan las tierras del rey, tienen que pechar. El que quiere irse, se va. Quien desea quedarse, se queda. El rey gobierna sin imponer castigos ni engaños. A los malhechores se les multa según sea el caso, grave o leve. A los que repetidamente maquinan una malvada rebelión, únicamente se les corta la mano derecha. Los servidores y guardas del rey, a derecha e izquierda, todos perciben su retribución. Las gentes de todo el país no matan en absoluto seres vivientes. No toman bebidas alcohólicas, ni comen cebollas ni ajos. Sólo se exceptúan los Candalas. Candala es el nombre que se aplica a los hombres malvados, y habitan separados de los demás. Si entran en una ciudad o mercado, tienen que golpear una madera para hacerse notar. Las gentes se enteran y los evitan; no se tratan entre sí. Dentro del reino no se crían cerdos ni aves, ni se venden animales. En los mercados no hay carniceros ni vendedores de bebidas alcohólicas. En el comerciar utilizan chirlas. Sólo los Candalas son cazadores y venden carne.
Después de que Buda alcanzó el parinirvana los reyes y los nobles y los devotos fieles construyeron viharas para los monjes, donándoles campos y casas, jardines y huertas, población moradora, vacas y terneros. Quedan registradas irrevocablemente, a fin de que los reyes las transmitieran sin osar anularlas. Hasta el presente no se han anulado. Los edificios en los que viven permanentemente los monjes, las colchonetas de cama, los alimentos y vestidos: nada de esto echaban de menos en todos los lugares. Los monjes constantemente ejercen la profesión de practicar actos de virtud, recitar los Sütras y sentarse en meditación.
Cuando llegan caminando monjes huéspedes, los monjes residentes los acogen y reciben; acarrean, en vez de ellos, los vestidos y la escudilla; les proporcionan agua para lavar los pies, aceite con que ungir los pies y alimento líquido permitido fuera de horas.
43.
Avanzando 200 jornadas de aquí hacia el Sur, hay un país hamado Daksina (el Decan). Existe un sangharama del Buddha Kasyapa ya desaparecido. Lo han construido excavando la gran montaña de roca; y en total tiene cinco pisos. El de más abajo tiene la forma de un elefante y hay quinientas habitaciones de roca. El segundo piso tiene la forma de un león y hay cuatrocientas habitaciones. El tercer piso tiene la forma de un caballo y hay trescientas habitaciones. El cuarto piso tiene la forma de un buey y hay doscientas habitaciones. El quinto piso tiene la forma de una paloma y hay cien habitaclpnes.
En lo más alto hay un manantial, y el agua fluye alrededor del edificio bordeando la delantera de las habitaciones de roca. Y zigzagueando llega así hasta el piso más bajo y fluye siguiendo la forma del edificio y desaparece saliendo por la puerta de entrada.
En todas y cada una de las habitaciones de los pisos se ha excavado la roca abriendo ventanas para que penetre la luz. Dentro de la pieza hay luz, y no hay oscuridad alguna. En las cuatro esquinas de las habitaciones se ha excavado la roca formando una escalera de subida. Los hombres de hogaño son de pequeña figura y, subiendo por la escalera, llegan hasta la cima. Los hombres de antaño, de un tranco, subían hasta arriba.
Estas tierras son montuosas y desoladas, ni hay personas que las habiten. Lejos de las colinas y a buena distancia hay aldeas. Todas tienen creencias depravadas, ni conocen la Ley de Buddha, ni los shamanes, ni los brahmanes, ni los seguidores de otras enseñanzas.
Los pobladores de este país ven constantemente personas que vienen volando y penetran en el vihara. En ocasiones, cuando los creyentes de estas tierras acudían a rendir culto en este vihara, las gentes de esas aldeas les preguntaban:
—Y vosotros ¿por qué no voláis? Los creyentes que hemos visto por aquí todos volaban.
Y los creyentes respondían al instante:
—Aún no se nos han formado las alas.
El reino de Daksina está alejado y es peligroso. Los caminos difíciles de recorrer. No es fácil reconocer el lugar. Los que quieran viajar, han de proveerse de dinero y mercancías para dárselos al rey. Luego el rey enviará hombres que los escolten y hagan circular, pasándolos de unos a otros, y que les muestren los caminos directos.
Faxian no pudo en manera alguna visitarlo, y lo que ha narrado es por haberlo recibido por la narración de las gentes de ese país.
44.
Del reino de Varanasi, caminando hacia el Este, retornaron a Pataliputra. Faxian, desde un principio, buscaba el Vinaya. Pero en los reinos del norte de la India se lo transmitían oralmente, de un maestro a otro, y no había libro alguno que él pudiera copiar. Por eso había caminado lejos hasta llegar a la India Central. (...)
Consiguientemente, Faxian se hospedó aquí durante tres años para conocer lo libros y el idioma sánscrito y copiar las reglas.
47.
Habían pasado años desde que Faxian dejó el país de Han. Las personas con las que se había encontrado eran de ciudades extrañas. Las montañas y ríos, plantas y árboles que había visto, no le eran familiares. Además, los compañeros de viaje se habían desmandado, unos marchándose, otros muriendo. Tan solo veía su propia figura. En el corazón llevaba constantemente pesar y tristeza. Cuando, de repente, al lado de la imagen de jade, vio a un mercader que presentaba en ofrenda un abanico blanco, de seda fina, de la tierra de Qin. Sin quererlo, se sintió profundamente conmovido, brotando las lágrimas hasta llenársele los ojos.
48.
En esta ciudad hay muchos habitantes, y nobles, y todos los comerciantes. Las casas son majestuosas y hermosas. Las calles y caminos, llanos y bien arreglados. En el comienzo de las cuatro avenidas se han levantado salas para explicar la Ley. El día ocho, catorce y quince del mes preparan un gran estrado, y los creyentes seglares y los cuatro estados religiosos se reúnen para oír la Ley. Las gentes de ese reino decían:
—Todos los monjes quizás sean sesenta mil y todos toman los alimentos del común. Además, el rey contribuye, dentro de la ciudad, para dar de comer del común a unas cinco o seis mil personas. Cuando lo desean, cogen la escudilla propia y se van a pedirlo, tanto cuanto cabe en el utensilio, y una vez lleno, retornan.
El diente de Buddha es siempre exhibido en la mitad del tercer mes. Diez días antes de exhibirlo, el rey prepara magníficamente un gran elefante; hace que un hombre que habla claramente, arropado con vestiduras reales, monte el elefante, y al son de tambor proclame lo siguiente:
—El Bodhisattva, a lo largo de tres kalpas, si actuaba no perdonaba a la vida del cuerpo. Dejó el reino, esposa e hijo; se arrancó los ojos dándoselos a otra persona; cortóse la carne para rescatar a una paloma; seccionóse la cabeza y la donó; entregó el cuerpo a un tigre hambriento; no perdonó tuétano ni cerebro. De idéntica forma, si actuaba, en todo era a favor de todos los vivientes. Al convertirse en Buddha, durante cuarenta y cinco años en el mundo predicó la Ley, y enseñó el Cambio. De manera que los intranquilos hallaron la paz. Y los inconversos, la conversión.
51.
Faxian vivió durante dos años en este reino. Logró conseguir una copia (...) del Vinaya Pitaka. Todo esto no existe en el país de Han.
Conseguidas estas obras sánscritas, se embarcó en un gran navío de un mercader. Eran tal vez más de doscientas personas. Detrás arrastraba, alada, una pequeña embarcación con la que, en caso de correr en el mar alguna calamidad y dificultad, liberar a la embarcación grande de la ruina y del daño. Tuvieron vientos favorables y navegaban hacia el Este durante dos días, cuando surgió un tifón. El barco sufrió una vía de agua, y el agua entraba. Los mercaderes querían apresurarse hacia la embarcación pequeña. Pero los que estaban en la embarcación pequeña, temiendo que se llegaran demasiadas personas, cortaron la maroma, separándose. Los mercaderes sintieron gran pavor, con la vida en riesgo de perderla. Temiendo que el barco se llenara de agua, tomaron las mercancías voluminosas y las lanzaron al mar. Faxian, tomando el aguamanil y tina suyos y, además, otros objetos, los arrojó al medio del mar. Temía, con todo, que los mercaderes lanzaran por la borda los escritos y las imágenes. Solamente se encomendaba, de todo corazón, a Guanyin, y confiaba su vida a los monjes del país de Han:
—Yo he viajado lejos tras la búsqueda de la Ley. Ojalá que, mediante tu poder sobrehumano, retorne hasta llegar al lugar de destino.
El tifón duró, día y noche, durante trece días, hasta llegar a la orilla de una isla. Una vez que hubo bajado la marea, descubrieron el punto de la vía de agua, y pudieron repararla y calafatearla. Con esto avanzaron de nuevo.
En el mar abundan los piratas y, si tropiezas con ellos, no sales incólume. El gran océano se extiende sin orillas. No se distingue el Este o el Oeste, y sólo mirando al sol, luna, estrellas y constelaciones se podía avanzar. Si el tiempo era nuboso o lluvioso, se iba a merced del viento, negándote también la libertad. Durante la oscuridad de la noche, tan sólo velan las grandes olas chocando entre si con brillantez de color de fuego, grandes tortugas marinas, y cosas extrañas propias de la naturaleza del agua. Los mercaderes se hallaban agitados, sin saber a dónde se dirigían. El mar era profundo y sin fondo, y no había lugar para echar el ancla y detenerse. Cuando el cielo quedaba claro, distinguían el Este del Oeste, y de nuevo seguían adelante, reasumiendo el curso verdadero. Si hubieran chocado con alguna roca, no hubiera habido esperanza de salvación.
Siguiendo así durante más de noventa días, llegaron a un reino que se llama Java.
52
Los heterodoxos y brahmanes de ese reino prosperan y florecen, en tanto que la Ley de Buda no merece ni mencionarla. Se detuvieron en este país durante cinco meses y días, y de nuevo siguió a otros mercaderes distintos. En el gran barco habría también más de doscientos personas. Se aprovisionaron con alimentos para cincuenta días, y se dieron a la vela el día diez y seis del cuarto mes. Faxian guardó el descanso estival a bordo del barco.
Navegaron hacia el Nordeste para poder llegar a Guangzhou (Canton). Tras de un mes y algunos días, señalada por el tambor la segunda vigilia nocturna, se toparon con un viento negro y una lluvia violenta que produjeron en mercaderes .y vendedores un gran miedo. Faxian se encomendaba, en ese momento, de todo corazón a Guanyin y a todos los monjes del pais de Han. Gracias a su poder sobrehumano y protección, alcanzó a llegar hasta el amanecer del día. Después del amanecer los brahmanes deliberaron y dijeron:
Por tener embárcado a este sramana, sin ganancia alguna nos hemos encontrado con este aprieto tan grande. Desembarquemos a este bhiksu y dejémosle en alguna costa de alguna isla del mar. No conviene que, por causa de un hombre, quedemos nosotros expuestos a este peligro.
Un dánapati de Faxian dijo:
—Si desembarcáis al bhiksu, también tendréis que desembarcarme a mi. De lo contrario, tendréis que matarme. Vosotros desembarcad a este sramana y yo, cuando lleguemos al país de Han, cierto que iré al rey para acusaros. El rey de país de Han reverenda y cree en la Ley de Buda, y tiene en mucho a los monjes.
Los mercaderes todos quedaron indecisos y no se atrevieron a desembarcarlo.
Todavía el cielo continuaba en gran parte oscuro; los marineros se espiaban mutuamente los más mínimos errores. Así pasaron más de setenta días. Los alimentos y el agua dulce iban agotándose, y se tomaba agua salada del mar para preparar la comida. Se distribuyó cuidadosamente el agua dulce; cada hombre quizá obtuvo dos sheng. Poco a poco se iban agotando, y los mercaderes deliberando dijeron:
—Con una navegación normal, ciertamente bastan cincuenta días para llegar a Guangzhou. En el caso presente ha sido sobrepasado ese tiempo en muchos dias. ¿No habremos cometido algún error?
E inmediatamente se orientaron hacia el Noroeste, en busca de la costa, durante doce jornadas de día y de noche, llegando a la costa meridional del monte Lao, dentro de los limites de la prefectura de Changguang. Inmediatamente consiguieron buena agua y verduras.
Pero habían pasado peligros y calamidades durante muchos días entre penas y miedos; y al llegar súbitamente a esta costa y ver las hierbas y las judías, inmediatamente supieron que era el país de Han.
53.
Ya que no veían gentes ni huellas de pasos, no sabían que tierra era aquella. Unos decían que no habían llegado a Guangzhou; otros decían que lo habían pasado ya. Como no podían decidirlo, optaron por subir a la pequeña embarcación y meterse por un río afluente para dar con alguna persona y preguntarle qué tierra era aquella. Se toparon con dos cazadores con los que volvieron. Encomendaron a Faxian que hiciera de intérprete y les formulara preguntas.
Ante todo, Faxian los sosegó con paz y preguntóles con tranquilidad:
—Vosotros ¿quiénes sois?
Respondiendo dijeron:
—Somos discípulos de Buda.
Preguntóles de nuevo:
—En busca de qué habéis venido al monte?
Y engañosamente dijeron:
—Mañana es el quince del séptimo mes, y queremos coger duraznos para ofrendárselos a Buda.
De nuevo les preguntó:
—Qué país es éste?
Respondieron:
—Esto es el borde de la prefectura de Changguang, en Qingzhou, bajo el gobierno y dominio de la casa de Jin.
Oído esto, los mercaderes se pusieron contentos; pidieron sus efectos; despacharon hombres que fueran a Changguang.
El prefecto Li Yi reverenciaba y creía en la Ley de Buda. Al oír que un Sramana portador de Sútras e imágenes había llegado en barco navegando por el mar, inmediatamente se fue con hombres a la orilla del mar para dar la bienvenida y recibir los Sütras e imágenes, y llevarlos a la sede del gobierno de la prefectura.
Entonces los mercaderes se volvieron hacia Yangzhou. Faxian, que había estad separado tanto tiempo de los compañeros monjes, quiso apresurarse hacia Chang'an. Pero como el asunto entre manos era importante, se dirigió al Sur, hacia la capital (Nankin), a fin de mostrar al Vinaya a los compañeros budistas.