MOZI
Dice Mo Ti: El hombre bueno y caritativo en cuanto hace, indefectiblemente, se aplica a buscar y promover el bien del mundo y eliminar todos los males de él. En estos tiempos, ¿cuáles son los males mayores del mundo? Son los siguientes: Los grandes estados atacan a los pequeños estados; las grandes familias revuelven las familias pequeñas; los poderosos roban a los débiles; los más numerosos maltratan a los menos numerosos; los listos y astutos urden asechanzas contra los simples e ignorantes; los nobles desdeñan a los humildes. Estos son los males del mundo: Todavía hay que añadir que los reyes no son bondadosos y caritativos, los ministros no son fieles, los padres no son amorosos y los hijos no son piadosos. También estos son males que sufre hoy el mundo. Aún hay más. Hombres ruines de estos tiempos, tomando sus armas, sus venenos, con fuego y con agua y se agreden y se hacen daño unos a otros. También este es otro mal que aqueja al mundo. Si, pues, inquirimos el origen de tantos males, ¿cuál es? Si decimos que es el amarse y hacerse bien los unos a los otros, ciertamente no es ese el origen; sino que es todo lo contrario: el odiarse y hacerse daño recíprocamente. En la nomenclatura corriente en el mundo, odiar y dañar al prójimo, ¿significa unión o significa división? Se contestará que, ciertamente, significan división. Pues si de la mutua división es de donde, ciertamente, nacen los grandes males del mundo, habrá que condenar como mala la división.
Kung Meng Tzu dice que los espíritus de los difuntos no existen. Por otra parte, dice que un chüntzu debe estudiar los ritos de los sacrificios.
Mo Ti le responde: Sostener que no existen los espíritus de los difuntos, por una parte, y, por otra, decir que es necesario aprender los ritos de los sacrificios que se les ofrecen, es como no recibir nunca huéspedes y entregarse al estudio de los ritos que se deben observar al tratar huéspedes; o, sin haber peces, fabricar redes para capturarlos.
Kung Meng Tzu dijo: El duelo de tres años enseña a los niños el amor que se debe a los padres. Mo Ti le contesta: Si los niños aprenden solamente que hay que amar a los padres y, si ya no los pueden recuperar, ¿para qué han de estarse lamentando sin terminar nunca? Es el colmo de la idiotez. ¿La inteligencia de los letrados ju será más lúcida que la de tales niños? Decía Mo Ti, si a un ju le preguntas para qué sirve tocar música te dirá: La música se toca para tener música. Mo Ti les dice: Ustedes no me han respondido nada con eso. Si pregunto para qué se construye una casa, se contesta, para, en invierno, protegerse del frío y, en verano, del calor y para que haya en ella separación de hombres y mujeres. Con esto, Su Merced me ha dicho para qué se construyen las casas. Pero si le pregunto para qué se toca música, me contesta que se toca la música para tener música. Es lo mismo que a la pregunta de para qué se construyen las casas me respondiera que para construirlas
Dice Mo Ti: El hombre de virtud, que ama al prójimo, se aplicará a promover el bien en el mundo y erradicar de él todos los males. Tomará como regla de su vida hacer cuanto redunde el provecho de los hombres, cesando o dejando lo que no reporte provecho para ellos. Quien ha tomado como regla en el mundo la virtud jen (amor al hombre) no quitará ni restará nada del vestido y alimentación del pueblo para, con ello, satisfacer sus ojos con cosas bellas, ni para deleitar sus oídos, no contentar su paladar con manjares exquisitos, ni para que su cuerpo goce de comodidad y reposo. He aquí la razón por qué Mo Ti reprueba la música. No es, pues, porque la música de las campanas, tambores, violines, flautas y organillos no sea grata, ni porque las esculturas, la ornamentación y colorido no sean bellos. Ni porque el sabor de las carnes asadas de animales herbívoros no sea delicioso, ni porque las altas terrazas y miradores, las moradas en lugares sombríos del campo no sean reposantes. Aunque el cuerpo ama el reposo, la boca los sabores dulces, la vista los objetos bellos, el oído las melodías, pero, viendo que, por una parte, no son conformes a la práctica de los santos soberanos y, por otra, que nada aprovechan a los pueblos, dice Mo Ti que se deben reprobar la música.
En cambio, los santos soberanos exigían sí fuertes contribuciones al pueblo, pero era, para con ellas, fabricar barcas y carros. Cuando los tenía ya hechos, se preguntaban: ¿En qué los vamos a emplear¿ las barcas para los transportes por agua, y los carros para los transportes por tierra. Así, las piernas de los señores y las espaldas del vulgo podrán reposar un poco. Y el pueblo daba de muy buen grado su riqueza para su construcción y a nadie le parecía que debía disgustarse. ¿Por qué? Porque sabían que había de retornar a ellos muy ventajosamente.
Tres son las calamidades a las que el pueblo está siempre expuesto. A sufrir hambre y
no tener qué comer, a tener frío y no tener qué vestir, estar agotado de trabajo y no
poder tomar reposo. Estas son las tres grandes calamidades del pueblo. Y ¿cómo podrá el
pueblo procurarse comida y vestidos, si tiene que ir a repicar grandes campanas, a tocar
tambores, a tañer violines y guitarras, a soplar flautas y organillos y a danzar
empuñando escudos y hachas guerreras? Yo creo que lo que no es necesario se debe
suprimir.
Un santo gobernante duplica la riqueza de su estado. Y si gobierna, no un estado, sino todo el imperio, duplica la riqueza de todo el imperio. Lo duplica, no arrebatándola a otros, sino cercenando los gastos inútiles. Sólo esto basta para multiplicar la riqueza. La manera de gobernar de los santos soberanos era dar órdenes de que, lo mismo en las obras que se emprendieran que en el empleo de la riqueza, nada se hiciera que no fuera provechoso. De esta manera, no se malgastaba la riqueza, no se agravaba al pueblo y los beneficios obtenidos eran muchos.
¿Para qué se confeccionan vestidos y se preparan pieles? Para que, en invierno, protejan el cuerpo del frío y, en verano, del calor. Por lo tanto, la regla de su confección es: los de invierno deben abrigar y dar calor y los de verano, fresco. Se debe prohibir en su hechura toda rareza o extravagancia. ¿Para qué se construyen casas? Para defenderse, en invierno, de los vientos y de los fríos, y, en verano, de los calores y de las lluvias. Además, deben ser sólidas contra los ladrones. Se debe prohibir, en su construcción, toda rareza que no contribuya a esto. En la fabricación de todas estas cosas, nada se haga que no contribuya a su buen uso y rendimiento. Con esto, no se malgastan materiales, ni se agrava al pueblo que los fabrica, y los beneficios resultantes son muchos.
¿Cuál era, pues, la producción difícil de ser multiplicada? La de la población. Pero también hay modo de multiplicar la población. Antiguamente, los santos soberanos dieron una ley que decía: Un varón, cumplidos sus veinte años, no debe dejar de formar su hogar. Una joven, cumplidos sus quince años, debe ir a servir a un varón. Esta fue la ley dada por los santos emperadores. Los santos emperadores no dejaron este asunto al capricho del pueblo. Hay quienes quieren formar hogar muy temprano, otros a los veinte años y otros casarse tarde. Algunos no lo hacen hasta los cuarenta años. Los que querían temprano y los que deseaban tarde tuvieron que ceder, viniendo ambos a un término medio. Después, los santos soberanos fijaron la ley de diez años. Si todos engendraban un hijo cada tres años podrían criarlo bien durante dos o tres años. El mandar que formaran pronto hogar era, pues, para lograr que se multiplicara la población.
Dice Mo Ti: Es, absolutamente, necesario establecer una norma o regla de criterio. Hablar sin norma alguna es como querer distinguir el día de la noche poniéndolos en una rueda de alfarero que gira rápidamente. Sin norma, es imposible distinguir claramente lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo. Tres son las notas manifestativas de la calidad de una doctrina. ¿Cuáles son? Mo Ti responde: Son la nota troncal, la nota de su origen y la nota de su utilidad. ¿Cuál es la nota troncal? Es la que se basa en lo hecho por los antiguos santos emperadores. ¿Cuál es la nota fontal o la de su origen? Es inquirir el testimonio de los oídos y ojos del pueblo. ¿Cuál es la nota de utilidad? La de constituirla como regla en la administración de la justicia y del gobierno y ver su utilidad para el bien, así del estado, como del pueblo. Estas son las notas o señales manifsetativas.
(Els textos procedeixen de: ELORDUY, Carmelo, Mo Ti, Política del Amor Universal, Madrid: Tecnos, 1987).