| Noves estrelles asiàtiques |
La hora de las damas amarillas.
El cine asiático salta fronteras y convierte a sus actrices en estrellas globales
Las estrellas chinas casi están eclipsando a los cineastas que las idealizan con sus imágenes

WILSON CHU / REUTERS
NUEVA MUSA. Unida, fílmica y sentimentalmente, a Yimou, Zhang Ziyi protagonizó Hero


MICHAELA REHLE / REUTERS
EN HOLLYWOOD. Nacida en Nueva York, Lucy Liu actuó en Los Ángeles de Charlie y Kill Bill

KIN CHEUNG / REUTERS
LA EMERGENTE. Maggie Cheung, premiada en Cannes por Clean ,donde roba cámara a Nick Nolte

KIN CHEUNG / REUTERS
LA PRECURSORA. Gong Li ha actuado en obras maestras de Chen Kaige y Zhang Yimou
La Vanguardia. LLUÍS BONET MOJICA - 25/12/2004
Barcelona
Monopolizado durante décadas por el cine japonés, creador de monumentos fílmicos esculpidos por privilegiados/legendarios maestros como Yasujiro Ozu, Kenji Mizoguchi o Akira Kurosawa, el cine asiático viene experimentando su gran revolución gracias a las producciones chinas. El camino no ha sido nada fácil: autocensura, loas al poder omnímodo y una visión de la vida que deseaba prescindir de anteojos ideológicos para narrar lo inmediato. Un cine que en la era moderna se sustentó sobre dos pilares básicos, representados por Chen Kaige (1952) y Zhan Yimou (1950). Ambos fueron compañeros de clase en la Academia de Cine de Pekín, convirtiéndose en la denominada Quinta Generación del cine chino. Yimou continúa hoy en la vanguardia comercial y de musas que habitan su vida particular y fílmica. Porque las estrellas del cine chino -muy en el estilo del occidental- casi están eclipsando a los creadores que las idealizan con sus imágenes. Hoy puede hablarse de un star-system femenino de la cinematografía china. Su fundadora fue, sin duda, Gong Li, que este 31 de diciembre cumplirá 39 años. Entre sus sucesoras destacan Zhang Ziyi ( Tigre y Dragón, Hero ),Maggie Cheung (mejor actriz en Cannes por Clean ),Lucy Liu -que triunfa en territorio ajeno: es una china neoyorquina, vista en las dos entregas de Los Ángeles de Charlie y Kill Bill -o Michelle Yeoh, nacida en Malasia, acompañante cinematográfica del bondiano Pierce Brosnan en El mañana nunca muere y estrella de Tigre y Dragón. En 2046 ,aún en cartel, Wong Kar Wai ha reunido a las estrellas chinas del pasado, el presente y -sin duda- del futuro. En 2046 ,una historia deudora de su no menos deslumbrante película anterior, Deseando amar (2000), Wong Kar Wai filma amores imposibles (los del protagonista, su actor fetiche Tony Leung) a partir de los rostros y los cuerpos de una inquietante y fundacional Gong Li (en el papel de inquietante jugadora profesional que cubre con un guante una de sus manos). Pero en esta historia, filmada con verdadera mano maestra por su autor y que viaja del presente al pasado y a un improbable futuro, Wong Kar Wai también inmortaliza a la emergente Zhang Ziyi, a la cantante y prometedora actriz Faye Wong, a la televisiva Carina Lau o a la multipremiada Maggie Cheung, un valor consolidado.
En el último festival de Cannes, Maggie Cheung (Hong-Kong, 1964) conquistó el premio a la mejor actriz por su extraordinaria composición de una madre heroinómana en Clean (aún no estrenada en España), película dirigida por el francés Oliver Assayas, que fue su compañero sentimental, donde incluso se permite el lujo de robar plano a un veterano tan experto como Nick Nolte.
Con Chen Kaige -que erigió monumentos fílmicos a Gong Li, caso de Adiós a mi concubina ,que en 1993 ganó la Palma de Oro en Cannes-, un tanto aparcado tras Suavemente me mata (2001), su desastrosa incursión en el cine occidental, y aparte de su intento de recuperar el prestigio perdido con Togheter ,el único veterano que mantiene incólume su prestigio y ha sabido transitar por nuevos terrenos comerciales, es Zhang Yimou.
Oriente en Occidente
A partir de 1997, el antiguo autor de joyas como La linterna rojo , Quiu Ju, una mujer china o Sorgo rojo dio un impredecible paso adelante con Keep cool ,donde ya mostraba la nueva China a partir de un Pekín repleto de rascacielos y de ciudadanos presurosos que seguían utilizando la bicicleta pero se comunicaban mediante teléfonos móviles. Después, muy astutamente, Yimou dirigió pequeñas joyas como Ni uno menos , Camino a casa o Happy times ,para luego pasarse al gran cine de acción con Hero ,donde se percibían los ecos fílmicos del japonés Kurosawa y sus samuráis. Pronto se estrenará entre nosotros su última gran producción, La casa de las dagas voladoras, cuya protagonista femenina es su musa y actual compañera sentimental, Zhang Ziyi.
Con el cine japonés cuya más refulgente estrella, el actor y director Takeshi Kitano, aún ofreció el pasado año una pequeña obra maestra como Zatoichi ,y un productivo apartado de cine gore muy visceral, hay otras cinematografías asiáticas que se abren camino.
Es el caso del cine surcoreano, cuya máxima estrella autoral es Kim Ki Duk. En apenas año y medio, este cineasta de 44 años ha saqueado el palmarés de los grandes festivales con Hierro 3 (León de Oro en la Mostra de Venecia y Espiga de Oro en la reciente Semana de Cine de Valladolid) y Samaritana ,filme con el que obtuvo un muy polémico Oso de Plata en el Festival de Berlín.
Para redondear tan frenética actividad creativa, Kim Ki Duk también ha dirigido Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera .Un relato, digamos que budista y en apariencia sin ningún horizonte comercial, que se estrenó entre nosotros el pasado mes de septiembre y permanece en cartel.
Nunca como ahora el cine asiático había franqueado de manera tan directa los mercados de un cine occidental, acaso muy anquilosado
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