La policía sofoca una protesta obrera en pleno centro de Pekín
El clima laboral empeora ante el ingreso de China en la OMC

Varios cientos de trabajadores de una empresa automovilística de Pekín cortaron ayer el tráfico en pleno centro de la ciudad, en protesta por un año de impagos salariales. La reconversión industrial que implica el ingreso del país en la Organización Mundial del Comercio va a multiplicar este tipo de conflictos.

El mercado nacional, liderado por empresas mixtas con capital alemán(Volkswagen), que hoy tienen el 53% del mercado, creció un 16% en el 2001, y se espera que la tónica continue, lo que preocupa a los ecologistas.

LA VANGUARDIA -  17/09/2002
RAFAEL POCH
Corresponsal

PEKÍN. - Los obreros de una fábrica de automóviles de Pekín cortaron ayer el tráfico en el centro de la capital, en protesta porque no reciben sus salarios desde hace un año. La acción, rápidamente sofocada por la policía, cortó la circulación del tercer cinturón de ronda durante más de diez minutos.

Varios centenares de trabajadores de la Fábrica de Automóviles y Motocicletas de Pekín se sentaron en la calzada frente a la puerta de las oficinas de la fábrica, sobre las once de la mañana, gritando sus reivindicaciones, hasta que la policía les obligó a retirarse de la vía pública. Otros centenares de obreros presenciaron la acción desde la acera sin participar.

La protesta fue decidida como medida extrema después de que, la víspera, una reunión en la alcaldía de Pekín, de la que se esperaban soluciones, concluyera sin resultados, declararon los trabajadores a nuestro diario. "Ya no tenemos miedo porque no tenemos nada que perder", explicó una obrera participante en la acción que se quejó de no tener dinero "ni para comprar comida". Otra trabajadora se quejó de que no había podido matricular a su hijo en la escuela este año por falta de dinero. Ningún trabajador quiso dar su nombre.

Policías vestidos de civil retuvieron a este corresponsal, durante 45 minutos, obligándole a borrar de su cámara dos fotografías de la protesta, que podría continuar en los próximos días en otros lugares de la ciudad, según sus organizadores.

Las protestas laborales son relativamente frecuentes en China, especialmente desde que el ingreso del país en la Organización Mundial de Comercio (OMC) ha acelerado la reconversión de las industrias estatales, que van a perder gran parte de las protecciones que tenían. Las fábricas estatales de automóviles, de las que hay un centenar por todo el país, están particularmente expuestas. Sin embargo, las protestas en el centro de Pekín son muy raras y, a juzgar por la actitud de la policía, particularmente indeseables. Ningún medio de información dio cuenta anoche de esta protesta.

En marzo, decenas de miles de trabajadores de la ciudad de Liaoyang, en la provincia de Liaoning, al noroeste de Pekín, protagonizaron una de las mayores protestas contra la corrupción, el paro y el cierre de empresas de los últimos años. La protesta duró diez semanas y unió a obreros y parados de varias empresas, en lo que fue visto como un adelanto del tipo de desafíos que las autoridades chinas tienen por delante.

Cuatro dirigentes de las protestas de Liaoyang fueron encarcelados y sus familias han sido sometidas a duras pruebas. Al mismo tiempo, la Comisión de Control y Disciplina del Partido envió una delegación a la provincia, cuyo trabajo concluyó con la detención por corrupción del director de la mayor empresa metalúrgica de Liaoyang, Fan Yicheng, su presunto encubridor, el secretario local del Partido, Gong Shangwu, así como con el cese del jefe local de la policía, uno de cuyos subalternos se suicidó arrojándose por la ventana.

Todo ello sugiere que, además de la capacidad represiva, las autoridades conservan cierto sentido de la realidad. A diferencia de Rusia, en China la lucha contra la corrupción está presente, tanto como propósito oficial como en calidad de constante tema de actualidad en los medios de comunicación.