UN PROYECTO FARAÓNICO
China hará el mayor trasvase del mundo
La obra, con tres canales de más de mil kilómetros,
llevará agua del sur al norte
La
presa de las Tres Gargantas no es nada a su lado. Digno sucesor de la Gran
Muralla y del Gran Canal, la China del siglo XXI anuncia el inicio, en
diciembre, del trasvase del siglo: tres canales de más de mil kilómetros para
paliar la "sed", y el despilfarro, del norte del país.Se calcula que
harán falta 50 años para finalizarlo.
LA
VANGUARDIA - 03.46 horas - 28/11/2002
RAFAEL POCH
Corresponsal.
PEKÍN. - Casi todo el mundo
conoce la celebrada fórmula "un país, dos sistemas" mediante la cual
China ha integrado a Hong Kong y se dispone a reunificar algún día su provincia
rebelde, Taiwán. Pocos saben que esa fórmula es también aplicable a su realidad
hidrográfica. Al sur, China es un país rico en agua, pero montañoso y no muy
apropiado para la agricultura extensiva. Al norte, la gran llanura es como
Ucrania, produce el 27% del grano del país, pero le falta agua.
Cuatrocientas ciudades sobre seiscientas sufren escasez de agua, y casi todas
están en el norte. En las siete cuencas hidrográficas del norte de China vive
el 47% de la población, pero sólo se dispone del 12% del agua del país. En las
cuatro cuencas del sur vive casi la misma población, el 53%, pero se concentra
más del 80% del agua. La unificación de estas "dos Chinas" ha sido el
quebradero de cabeza secular de los gobernantes y el sueño siempre fue el
mismo: llevar agua del sur al norte.
La China moderna recibió esta idea en herencia desde sus orígenes. El doctor
Sun Yatsen, fundador de la República, la estudió -como la contención de las
crónicas inundaciones del Yangtse-, Mao escribió un poema sobre el asunto, y
Zhu Enlai y Deng Xiaoping insistieron. Pero va a ser la generación de Hu Jintao
la que realice el asunto.
"Después de casi medio siglo de estudio, vamos a realizar, paso a paso, el
proyecto que el presidente Mao visionó", dijo el lunes el viceministro de
Recursos Hidráulicos, Zhang Jiyao, al anunciar para el mes que viene el inicio
de la primera fase del trasvase del siglo.
El proyecto consiste en crear tres canales de más de 1.000 kilómetros que
conecten el Yangtse con los ríos Hai, Huai y Amarillo. El calendario de la obra
es de 50 años y su coste se estima en 60.000 millones de dólares, más del doble
que la actual obra de la presa de las Tres Gargantas, la mayor del mundo, que
debe concluir en el 2009.
"El país que construyó el Gran Canal y la Gran Muralla -por lo menos su
Gobierno- ha vuelto a descubrir el gusto por las obras públicas en una escala
sin precedentes", se lee en un diario de Hong Kong.
La primera fase del trasvase costará 18.600 millones de dólares y se concluirá
en los próximos cinco a diez años, dijo Zhang. Para el 2050, el sistema llevará
al norte 44.800 millones de metros cúbicos de agua al año, es decir un caudal
equivalente al del segundo gran río de China, el río Amarillo, cuyas aguas,
desde 1972, no consiguen desembocar en el mar al que da nombre porque se seca
por completo en la provincia de Shandong durante tres o cuatro meses al año.
Aunque la prensa anglosajona suele describir este proyecto como una completa
locura, la discusión entre expertos no parece haber alcanzado conclusiones tan
tajantes. La "sed" del norte es innegable, pero la impresión es que
su principal motivo es un enorme despilfarro, agrícola, industrial y urbano, y
que podría haber soluciones mejores. Según Liu Changming, un especialista en el
proyecto del Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias, una buena
economía del agua podría ahorrar 100.000 millones de metros cúbicos anuales en
China.
"Antes de ejecutar cualquier proyecto de trasvase, debería haber un plan
de ahorro de agua", dice. Como en la presa de las Tres Gargantas, otra
crítica tópica al Gobierno chino es que no ha consultado a la población, pero
en eso Pekín no ha hecho más que seguir la tendencia general de todos los
gobiernos cuando se trata de grandes proyectos de infraestructuras.