Decreto de la emperatriz Cixi

1901 CAMERON, M.E. (1963) The Reform Movement in China, 1898-1912, Nova York

El principal defecto de nuestro sistema educativo es, sin lugar a dudas, su excesiva fidelidad a métodos caducos y la función preponderante que sigue teniendo el documento escrito. Todo ello se traduce en montañas de informes y en funcionarios ineficaces, mientras que, por el contrario, carecemos por completo de personas de talento. La corrupción es la responsable del mal estado de nuestra administración y en nuestro imperio los primeros esfuerzos de modernización se paralizan por la fatal necesidad de precedentes. Hoy por hoy, el estudio de los métodos europeos sólo nos ha proporcionado un conocimiento superficial de las lenguas, las literaturas y las artes mecánicas de los occidentales. Pero es obvio que éstas no son las bases esenciales sobre las que se funda la civilización europea. Debemos buscar el principio esencial de esta civilización en la simpatía auténtica y la comprensión que existen entre los gobernantes y el pueblo, en la sinceridad y valentía que cabe esperar de los funcionarios. Las enseñañzas que nos han transmitido nuestros sagrados antepasados se parecen en realidad a la que han sevido de base al poder y a la riqueza de los países europeos; pero hasta el momento China no ha sido consciente de ellos y se ha limitado a adquirir los rudimentos lingüísticos y técnicos europeos sin modificar ni un ápice sus antiguos hábitops de ineficacia y corrupción. Lo cierto es que sin tomar en cuenta nuestras necesidades reales nos hemos limitado a copiar de Europa unos pocos elementos superficiales: qué esperanza de progreso podemos tener con este método? Para ser eficaz y permanente, toda reforma debe estar inspirada por un deso veraz de aplicación y honestidad. Es por ello que, por el presente Edicto, Nos decretamos y ordenamos que los funcionarios afectados realicen una investigación a fondo y comparen los diferentes sistemas de gobierno de los países europeos, concediendo especial importancia a aquellos aspectos que sean comunes con la China actual, centrándose no sólo en las instituciones monárquicas y en la organización del poder central, sino también en todo lo que contribuya a la prosperidad de Nuestros súbditos: sistemas educaticos y de exámenes, organización de los ejércitos, gestión de las finanzas. En sus informes los funcionarios deberán indicar cuales transformaciones consideran desables, cuales institucines juzgan abolibles , cuales métodos extranjeros querrían adoptar, cuáles instituciones chinas aconsejan preservar. Por encima de todo, necesitamos un flujo constante de talentos, una sana gestión de las finanzas nacionales y un ejército eficaz.