MURPHEY, Rhoads. El Loess y el rio Huang, en cap. 1: “La Gente.” En Cunas de la civilización: China, edited by robert E. Murowchnick. Barcelona: Folio, 1995El norte de China recibe a veces el nombre de «País de la Tierra Amarilla» debido al color amarillento de la profunda capa de fino cieno de tierra caliza llamado loes que lo cubre en su mayor parte. El río que lo recorre y recoge las aguas de la mayor parte del norte de China ha adquirido el mismo color, y por eIlo es llamado el Huanghe (rio Amarillo). El amarillo ha sido designado a menudo como el color imperial, y un relato (ahora invalidado) de los orígenes de la civilización china se refiere a los chinos como «hijos de la Tierra Amarilla», aludiendo a sus supuesto origenes en el país del loes, no a al color de su piel. Aunque la mayor cantidad de evidencias primitivas de la aparición de la civilización china (agricultura sedentaria, metales, escritura y ciudades amuralladas) y la creación de los primeros estados (seguida por el primer imperio unificado que incluía la mayor parte del territorio actual de China) proceden del norte de China, evidencias más recientes surgidas a la luz desde los años 1950 sugieren unos orígenes igualmente primitivos de la civilización en el centro y el sur de China, mucho más allá del País de la Tierra Amarilla. Sin embargo. el término todavía es utilizado por algunos, y es realmente cierto que la primen dinastía autenticada (la Shang. c 1 600-c. 1500 a.C.) y los primeros imperios (Qin, Han yTang, 221 a.C.-207d.C.) se originaron en el norte de China, y que ésta siguió siendo el área dominante económica, política, cultural y demográficamente bajo la última parte de la dinastia Tang. hacia el siglo IX dC.
También es cierto que el loes ofrecía una fácil base para los inicios de la agricultura y para el rápido aumento de productividad desde aproximadamente el siglo IV aC que proporcionó el apoyo para el imperio. Su naturaleza calcárea aluvial mixta, altamente fértil y fácil de trabajar, ofreció pocos obstáculos a los primitivos agricultores, siempre que se le proporcionara la cantidad adecuada de agua. El norte de China es climáticamente marginal y sufre todavía de una sequía periódica, pero la primitiva concentración de la agricultura en la llanura de aluvión del Huanghe y sus afluentes significa que había ya una tabla de agua relativamente alta y amplias oportunidades para una irrigación suplementaria. La capa del loes es muy profundá —hasta 200 metros en algunas zonas, y recubre la mayor parte de las regiones montañosas—, y su estructura suelta significa que constantemente ascienden nuevos nutrientes a la superficie, lo cual los hace virtualmente inagotables. Su principal desventaja es que el viento y el agua la erosionan fácilmente, incluso en las laderas más suaves. Al mismo tiempo es muy fácil de trabajar, y durante mucho tiempo las moradas se crearon haciendo túneles en las laderas de las montañas para formar relativamente espaciosas cuevas cálidas en invierno y frescas en verano. La resquebrajadura vertical del loes hace esto practicable, pero puede exponer a sus ocupantes a catástrofes en caso de terremotos, que son lamentablemente comunes en el noroeste de China.
Otra ventaja del área del loes para los primitivos agricultores era su naturaleza en general desprovista de árboles, o al menos la ausencia de la densa cobertura de bosque que retardó el desarrollo más al sur, al otro lado de los inmediatos valles y deltas del río. Bienes y personas podían moverse libremente sobre las en general planas llanuras del área del loes sin barreras de bosques, lo cual hizo el desarrollo del intercambio regional y la especialización mucho más fáciles. Se cree que los loes fueron originalmente depositados (como en el norte de Alemania, donde se originó el término) por los fuertes vientos que soplaron de las capas de hielo en retirada que en su tiempo cubrieron el norte de Eurasia. Los vientos recogieron los finos sedimentos de la llanura glacial y los fueron dejando caer progresivamente sobre una zona muy grande al sudeste y al este. Esto, junto con las bajas precipitaciones, debió desalentar presumiblemente el crecimiento del bosque. A lo largo de los siguientes milenios, el Huanghe y sus tributarios se fueron cargando masivamente con los cienos de los materiales arrastrados de las laderas de la divisoria de aguas, desprotegidas por la falta de árboles, y adquiriendo su color amarillo. Buena parte de los materiales acarreados eran depositados sobre una amplia área en el noreste de China y acumulados por las cada vez más frecuentes inundaciones causadas por el Huanghe a medida que el cieno aumentaba de altura con la extensión de la tala de árboles y el aprovechamiento agrícola de las laderas de las colinas. La mayor parte de la zona oriental de la llanura del norte de China se halla profundamente cubierta con loes dejados atrás por las inundaciones y los cambios de curso del Huanghe a medida que su lecho se veía periódicamente cegado por el cieno. Todo esto era estupendo para la agricultura, pero la destructividad de las inundaciones provocadas por el Huanghe que evidentemente tuvieron lugar en los siglos anteriores a los Han se incrementó a lo largo de los siglos hasta que pudieron ser controladas en buena parte por una serie de diques y cuencas de deposición construidos después de 1955.