El texto alquimista más antiguo, el que reúne las leyes fundamentales de la Alquimia y resume la filosofía hermética es, sin lugar a dudas, La Tabla de la Esmeralda. La Tabla es una de las expresiones del dogma alquímico. Está escrita en árabe y atribuida a Hermes, o al egipcio Thoth, dios de las matemáticas y de la ciencia. Se propone resumir los principios del cambio en la naturaleza y se halla, por lo tanto, en la base de la doctrina alquímia.

La Tabla consta de 15 aforismos que rezan lo siguiente:

1) Es verdadero, sin falsedad alguna, cierto y muy cierto. Lo que está encima es igual a lo que está debajo y lo que está debajo es igual a lo que está encima para que se cumplan los milagros de una sola cosa.

2) Y como quiera que todas las cosas lo fueron por la contemplación de una sola, así también todas las cosas surgieron de esta única cosa por un simple acto de adaptación.

3) El padre de ello es el Sol, la madre la Luna.

4) El viento lo llevaba en su seno y la Tierra es su nodriza.

5) Es el padre de todas las obras maravillosas a lo largo y ancho del mundo.

6) El poder del mismo es perfecto.

7) Si fuese arrojado a la Tierra separaría al elemento Tierra del elemento Fuego, lo sutil de lo grosero.

8) Con gran sagacidad asciende suavemente desde la Tierra al Cielo.

9) Desciende de nuevo a la Tierra y reúne en sí la fuerza de las cosas superiores y de las cosas inferiores.

10) Así poseerás la gloria del brillo de todo el universo y toda oscuridad huirá lejos de ti.

11) Esta cosa es la recia fortitud de toda fortaleza, ya que vence a toda cosa muy sutil y penetra en toda substancia sólida.

12) Es así que fue creado este mundo.

13) Por consiguiente, se alcanzarán adaptaciones maravillosas de las cuales esta es la clase.

14) Por esta razón me llaman Hermes Trismegisto, porque poseo tres partes de la sabiduría del mundo entero.

15) Lo que tenía que decir sobre la operación del Sol está consumado.

(HOLMYARD, 1961, 100)

La Tabla indica vagamente la creencia alquímica de que existe una correspondencia o interacción entre los asuntos celestiales y los terrestres y que todas las variadas formas que adopta la materia sólo tienen un único origen. Un alma o espíritu universal impregna tanto el macrocosmos como el microcosmos y esta unidad en la diversidad implica la posibilidad de la transmutación. El Sol y la Luna pueden representar el oro y la plata tal como es habitual. Lo único cierto que de la Tabla se puede decir es que hace referencia a la idea general de que los poderes del alma cósmica deben estar en cierta manera concentrados en un sólido: la piedra o elixir filosofal, la cual sería entonces capaz de llevar a cabo las transmutaciones que los alquimistas desearan. (HOLMYARD, 1961, 37-61)

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