Las ciencias modernas tienen sus propios sistemas de signos y símbolos y usan términos técnicos que son completamente ininteligibles para los “profanos”. En este aspecto se parece a la Alquimia, aunque existe una diferencia fundamental: en su mayor parte los símbolos alquímicos eran alegóricos y aunque una historia o dibujo simbólico determinado podía llevar más o menos la misma idea a distintos adeptos, en general tenía muy escasa relación con hechos definitivamente comprobados. (HOLMYARD, 1961, 161-180)