![]() Retrato de Charles Robert Darwin |
I. Biografía Charles Darwin nació en Shrewsbury, Inglaterra, el 12 de febrero de 1809. Hijo del prestigioso doctor Robert Waring Darwin y de Susana Wedgwood, los azares del destino le llevaron a una precoz orfandad, al morir su madre cuando Charles contaba tan sólo con ocho años de edad. De familia acomodada y erudita, su educación fue muy dirigida, le influyeron notablemente su padre y su abuelo, el conocido Erasmus Darwin. En 1825, su padre decide que la vocación de su hijo debe ser la medicina y le matricula en la Universidad de Edimburgo, junto con su hermano que ya cursaba allí sus estudios. Pronto Darwin abandonó la Universidad de Edimburgo, que no despertó en él ningún interés. Ante esta decisión, su padre le envía a Cambridge para que se convierta en clérigo. Aunque consigue graduarse como clérigo en Cambridge, en 1831, decide dar un rumbo nuevo a su vida. Algo está a punto de suceder. |
II.
Viaje en el Hms Beagle (1831-1836): La inmersión en la madre
Naturaleza![]()
En 1831, y con sólo 22 años de edad, Charles Darwin emprende la aventura más impactante que jamás habrá realizado, persuadido por un capitán de barco, Fritz Roy, y un profesor de Cambridge, John Hensley. En efecto, embarca en el HMS Beagle, un bergantín de pequeñas dimensiones destinado a recorrer el mundo en cinco años. Este hecho, aunque aparentemente pueda parecer poco relevante, cambiará la vida de Darwin. Y no sólo la de él, sino que influirá en el pensamiento de muchas otras personas.
¿Cuál era la misión del Beagle? Tal y como dice Alan Moorehead en su libro, el barco tenía una doble función: estudiar los litorales continentales y realizar observaciones sobre la flora y la fauna durante el trayecto.

Plano
del HMS Beagle
¿Qué hacía Darwin? En el viaje, Darwin trabajaba como naturalista, demostrando un gran interés por la historia natural desde pequeño.
Observa, recopila, distingue, colecciona, disecciona, clasifica, enumera, toma notas, escribe sobre diferentes tipos de insectos, aves, mamíferos, peces Darwin era un auténtico hombre de ciencia, un naturalista polifacético.
Esta incesante actividad, este decubrimiento de la madre naturaleza sólo fueron posibles a lo largo de la singladura en el Beagle. Así este viaje adquiere toda su significación.
Gracias a este viaje, Charles Darwin tuvo la ocasión de estudiar y recoger gran cantidad de datos, a partir de los cuales pudo deducir su Teoría de la Evolución, obra que publicó posteriormente. Por tanto, es lícito afirmar que la expedición científica a bordo del HMS Beagle fue el génesis de El Origen de las Especies, obra cuyas ideas supondrán una absoluta revolución.
Pero fue en una de las islas, concretamente en las islas Galápagos, donde realizó un importante estudio sobre los pinzones. Darwin se dio cuenta de que los hábitos y costumbres de los pinzones diferían de una isla a otra, a pesar de las cortas distancias que había entre islas. Además, su característica esencial era la diferenciación de la forma y el tamaño del pico. Por tanto, Charles Darwin dedujo que el aislamiento de cada especie de pinzón provocaba el origen de nuevas especies. Así, los pinzones que viven en los cactus son capaces de perforar sus tallos y hojas en busca de larvas y gusanos, mientras que otra especie de pinzón se especializa en obtener su alimento en las ramas de los árboles. Es decir, los pinzones poseían cambios en las costumbres y en sus características morfológicas pese a la cercanía de sus hábitats.
Esto implicaba un gran principio.
III. Teoría de la selección natural. El hito teórico: Origen y evolución de las especies
TEORÍA DE LA SELECCIÓN NATURAL:
Tras regresar del viaje a bordo del Beagle, Darwin empezó a madurar las ideas acerca del cambio y la evolución de las especies. La lectura de la obra del economista Thomas Robert Malthus le indujo una innovadora idea que constituiría el embrión de lo que posteriormente sería su teoría.
Como decíamos, Darwin retoma la tesis de la lucha por la existencia, influido por la lectura de Ensayo sobre la población, de Malthus, para explicar el mecanismo de la selección natural: en la lucha por la vida sobreviven los animales cuyas variaciones son ventajosas, y se originan así, en los casos extremos, nuevas especies, caracterizadas por nuevos medios de adaptación. Es lo que denominamos comúnmente la supervivencia de los más fuertes o de los mejor adaptados.
Así, y gracias en parte a Thomas Robert Malthus, Darwin elaboró un primer estadio de lo que constituiría su teoría de la evolución de las especies a través de lo que denominó teoría de la selección natural.
EL HITO TEÓRICO: ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES
Entre 1842 y 1858 Charles Darwin trabajó en la redacción de una de sus obras más controvertidas: El origen y evolución de las especies, que no publicará hasta 1859.
Pero...,¿en qué se basa esta teoría? Pues bien, dos principios o leyes rigen la evolución: la variabilidad de la descendencia y la selección natural, que ya hemos tratado anteriormente.
Referente al principio de la variabilidad, Darwin llega a la conclusión de que la evolución actúa sobre plantas y animales a través de diferencias o variaciones en su éxito reproductivo. Por tanto, afirma Darwin, la posiblidad de variación es característica de todas las especies de animales y plantas.
El científico británico supuso que la posibilidad de variación era una propiedad innata de los seres vivos. Pero ¿Cómo llegó a esta conclusión? Partió de otras tres generalizaciones basadas en la observación de la vida natural. La primera, sobre la herencia: es propiedad de todo ser vivo que su progenie tienda a heredar los rasgos de sus progenitores. Otra sobre la variación: dentro de la población de cualquier especie, ya sea animal o vegetal, existen siempre pequeñas variaciones entre individuos. Y la tercera generalización es sobre el crecimiento exponencial de las poblaciones: la tendencia de todas las criaturas vivientes a reproducirse en progresión geométrica.
Por otro lado, no debemos olvidar que de cualquier especie nacen más individuos de los que pueden obtener alimento y sobrevivir. Si la descendencia de una especie prosperara en su totalidad, y se reprodujera sucesivamente, avasallaría el resto de especies de la tierra. Por tanto, no nos ha de extrañar que, dado que nacen más sujetos de los que pueden sobrevivir, se declare una lucha por la supervivencia, una competencia en pro de la vida.
Esta lucha es directa o indirecta, como la de los animales y vegetales que pugnan por sobrevivir a bajas temperaturas o a la falta de agua. De aquí que Darwin apuntara que era razonable creer que el clima y el alimento habían actuado e influido en los cambos ocurridos en las especies. Este es el punto fundamental de discrepancias entre las teorías darwinianas y lamarckianas.
Así, mientras Lamarck sugiere que la función hace al órgano y por tanto el alimento provocaría que las jirafas alargasen el cuello, Darwin nos propone una explicación más detallada y lógica: Ante un alimento más abundante a mayor altura, aquellos animales que en su variabilidad genética tuviesen el cuello más largo tendrían mayor alimentación y por tanto ventajas reproductivas. La presión de la selección natural hacía, pues, que sólo sobreviviesen los animales de cuello largo. En consecuencia, no es la función la que hace al órgano, sino la selección natural la que determina las variedades que pervivirán y progresarán.
Como hemos podido observar con el ejemplo anterior, aquellas variaciones que capacitan mejor a un organismo para sobrevivir en un medio ambiente determinado favorecerán a sus poseedores sobre otros organismos, menos adaptados. Los individuos supervivientes, o lo que es lo mismo, lo mejor adaptados, originarán la generación posterior, transmitiendo así variaciones útiles. De este modo, podemos afirmar que las capacidades inútiles se pierden por el desuso.
Aunque aparentemente las especies se nos muestren como inmutables, ello se debe a la lentitud de las transformaciones.
IV. La teoría del origen y evolución de las especies enmarcado en el contexto sociocultural, religioso y científico: El impacto de la verdad sobre los mitos
Hasta Darwin, la opinión generalizada defendía que todas las especies de la tierra existían en virtud de un acto deliberado de la creación. En este mismo sentido, afirma Pierre Thuiller que la mayoría de científicos defendían la teoría catastrofista, que afirmaba que cada especie había sido creada individualmente y era inmutable, es decir, que no sufría cambios con el paso del tiempo. Darwin se oponía a pensar que la creación de las especies era inmutable. Se daba cuenta de que el mundo evolucionó desde algo primitivo y que siempre seguiría cambiando.
Como afirma Vinicio León Mancheno, la implosión de las ideas darwinianas fue tan pujante que las tradiciones bíblicas se desmoronaron de un modo incontenible.
El estudio darwiniano provocó una de las mayores revoluciones que el saber humano haya experimentado jamás, además de suscitar las más enconadas reacciones y polémicas.
POLÉMICA: EL IMPACTO DE LA VERDAD SOBRE LOS MITOS
De acuerdo con la opinión de Alberto Cañagueral, la obra de Darwin fue malentendida y tergiversada en todos los ámbitos, desde el pueblo llano al clero, pasando por burgueses y científicos. Aunque Darwin ya intuía que sus ideas causarían polémica y que removerían teorías hasta el momento consideradas válidas, no podía imaginar el impacto que tendrían en la mentalidad de la sociedad.
Como decíamos, la publicación de su obra El origen de las especies no dejó indiferente a la sociedad. Las reacciones fueron inmediatas. Algunos biólogos atacaban a Darwin argumentando que no aportaban pruebas que sustentaran su teoría. Otros criticaron su concepto de variabilidad alegando que éste no justificaba la transmisión de las características entre generaciones, ni las diferencias entre especies.
Darwin tuvo que encararse a infinitud de incrédulos que menospreciaban ferozmente su ideología. Acosado y cruelmente caricaturizado, Darwin no lograba entender cómo naturalistas y geólogos de renombre seguían aferrados, a pesar de las evidencias, en defender la inmutabilidad de las especies. Es preciso recalcar que Darwin no pretendía que sus opiniones llegaran a ofender las creencias religiosas de nadie. Sin embargo, los ataques más impactantes no provinieron de otros científicos, sino de los ámbitos religiosos. La idea de que los seres vivos habían evolucionado por procesos naturales negaba la creación divina del hombre y parecía colocarlo al mismo nivel que los animales. Estas ideas representaban una grave amenaza para la teología ortodoxa.

Caricatura
de Charles Robert Darwin
Charles Darwin fue uno de los científicos más decisivos del siglo XIX.
Su teoría sobre la evolución de las especies transformó el viejo concepto de la creación entendida como un conjunto estático, en el de un entramado en perpetua transformación y creciente complejidad.
Es innegable, en consecuencia, que Charles Darwin ha sido uno de los hombres que más ha contribuido a sentar las bases de la ciencia moderna y a comprender el sentido de la realidad que nos envuelve. En el resurgir de la ciencia que se produjo en el pasado siglo, a Darwin se le ha atribuido el honroso papel del
padre de la biología moderna y no sin razón. Sus influenciaron no sólo a las disciplinas científicas, sino que dejaron huella en el pensamiento moderno en general.
Es un hecho, pues, que Charles Darwin constituyó una auténtica revolución, a pesar de (o quizás precisamente por) la oposición y la dura acogida que inicialmente encontraron sus teorías.
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