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Resum de la Trobada Aurelia Pesarrodona: Descontextualizaciones y cambios argumentales en las puestas en escena operísticas: ¿innovación o traición? Marta Ranch: Los premios Turner de arte contemporáneo Felipe Cussen: La
polémica en torno a la antología poética
"Las ínsulas extrañas" |
Divendres, 16 de maig de 2003 |
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RESUMEN DE LA TROBADA Descontextualizaciones
y cambios argumentales en las puestas en escena operísticas:
¿innovación o traición? La primera ponencia, a cargo de Aurelia Pesarrodona llevaba por título "Descontextualizaciones y cambios argumentales en las puestas en escena operísticas: ¿innovación o traición?" y surge de lo que se ha llamado "dictadura del director de escena" para designar el protagonismo que éste ha conseguido en los últimos tiempos, imponiendo en algunos casos puestas en escena innovadoras de las óperas tradicionales que tanto han levantado pasiones como los más grandes abucheos.
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Tras delimitar la labor del director de escena (que en algunos casos se encarga de la puesta en escena y además de la escenografía, y en otros casos trabaja directamente con un escenógrafo), se señaló que el problema principal de la ópera es, justamente, el hecho de que esté constituida a partir de tres distintas disciplinas artísticas: música, texto y drama. De hecho, se podría resumir la historia de la ópera como un continuo vaivén de tendencias que pasan por dar mayor preponderancia a uno de estos aspectos o a buscar una unión equilibrada entre los tres: primero (y muy brevemente) el texto, luego la música (con renovaciones como Gluck y Wagner) y actualmente lo dramático. La gran revolución en el siglo XX vino justamente con los montajes wagnerianos de Wieland Wagner en Bayreuth (en los '50 y '60), que potenciaba el trabajo actoral y la puesta en escena como una proyección del interior de los personajes. Luego vino la más polémica participación de Patrice Chéreau y Peruzzi, cuyo montaje planteaba una mezcla anacrónica entre el mito y elementos propios de la segunda mitad del XIX y de la Revolución Industrial (maquinarias, presas para representar el Rin, etc), y que fue rechazada por gran parte del público. Estos montajes dejan la puerta abierta a experimentar con el contexto de la acción operística y probar "a ver qué pasaría si" la ópera sucediera en otro lugar y, sobre todo, en otro tiempo histórico como el presente. Evidentemente, estos "experimentos" sólo pueden realizarse con óperas del repertorio típico, ya que es absolutamente necesario conocer la versión standard original para poder establecer una comparación entre ambas versiones y extraer las conclusiones pertinentes. El director escénico Peter Sellars plantea que con estas versiones se puede volver presente un acontecimiento del pasado; su actitud se podría cualificar de "postmoderna", e incluso se podría relacionar con la Teoría de la Recepción al basarse en aceptar nuestras limitaciones por vivir en el presente y que el significado de la obra no lo da el autor, sino el lector. Pero en este caso lo que vale es lo que entiende el director de escena, de modo que lo que vemos no es otra cosa que su lectura de la obra. El problema de estos montajes surge cuando el cambio de
contexto es tan radical que acaba trastocando el mismo argumento
de la ópera. Posiblemente quien más ha extremado
esta posición es Calixto Bieito, quien ha escandalizado
con varios de sus montajes. Un ejemplo es su "Don Giovanni,
donde se adentra en un mundo de violencia con muchas reminiscencias
al cine de Tarantino y a la estética kitsch. En este
montaje, situado en la Barcelona postolímpica, se nos
muestra una noche de juerga alocada de dos jóvenes
en la que se mezcla gratuitamente el sexo, la droga y la violencia.
Pero Bieito se justifica diciendo que lo que busca en sus
montajes operísticos es que el público sienta
lo mismo que sentían los espectadores contemporáneos
de la obras. Un Don Giovanni ambientado en la época
de la obra no nos transmite de igual modo lo que querían
los autores (Mozart y Da Ponte) como actualizándola.
Además, según Bieito la falta de amoralidad
del protagonisma es el tema principal de la ópera original
de Mozart y Da Ponte, del mismo modo que es amoral nuestra
sociedad y parte de la juventud de nuestros días, como
lo mostró el asesinato de la Villa Olímpica,
en el que se inspira. El problema es que esta búsqueda
de los efectos en una actualización de la obra del
modo que Bieito la hace le lleva a cambiar totalmente el argumento.
Y, en efecto, en este montaje se dan dos tipos de desajustes
demasiado incongruentes: unos referidos al factor social (en
el que la música tiene una gran importancia, ya que
ilustra la aparición de diferentes clases sociales
mediante estilos -danzas- de cada una, pero Bieito elimina
cualquier distinción social entre personajes) y los
otros en cuanto a lo divino, hecho que le lleva a cambiar
el final. Según Bieito, Dios no castiga a nadie en
la sociedad actual, por lo cual no concibe al Comendador como
mensajero del castigo divino y hace que Giovanni acabara asesinado
brutalmente por todos los demás personajes, dando un
extraño sentido a las últimas frases de la ópera
"Questo e il fin di qui fa mal" (extraño
porque los demás personajes tampoco están libres
de culpa, son tan amorales como el protagonista). Y así
se producen innumerables desajustes que llevan a pensar que,
en definitiva,Bieito ha ocupado el "Don Giovanni"
de Mozart y Da Ponte como un pretexto para crear una obra
suya. Aurelia Pesarrodona terminó su ponencia indicando que al menos estas versiones han servido para que se agite el debate en torno a la ópera, pero que si se quiere entregar una mirada nueva sobre determinados temas sería más valioso que se programen y se compongan más óperas contemporáneas.
Marta Ranch expuso sobre "Los premios Turner de arte contemporáneo", y comenzó por describir en qué consiste este premio, que se comenzó a otorgar en 1984, a un artista elegido de entre cuatro nominados, bajo el amparo de una de las instituciones artísticas más sólidas de Londres, la Tate Gallery. El jurado, escogido por los Tate's Patrons of New Art, debe escoger de entre las exposiciones (pictóricas, escultóricas, fotográficas, instalación, video-art, etc.) realizadas en el último año por artistas británicos menores de 50 años. El premio actualmente asciende a 20.000libras esterlinas, que provienen del sponsor principal del premio: la cadena de televisión Channel 4, que también retransmite gratuitamente la ceremonia de entrega de los premios. Muchas de las obras seleccionadas o ganadoras han levantado bastante polémica. Algunos casos: Rachel Whiteread, que ganó el premio con una obra que era un trozo de cemento perteneciente a una casa demolida en East London en 1993, y Damien Hirst, ganador de 1995, con una obra formada por vacas en formol: "Mother and child". El récord de asistencia de público y de escándalo mediático, sin embargo, se dio en 1999 con "Bed", de Tracey Emin, que consistía en una cama deshecha, con sábanas sucias,botellas de vodka, ropa interior manchada de sangre y un condón usado. Esta obra ha sido una de las pocas que además de crear controversias, fue directamente destruida por dos chicos que se subieron encima e hicieron una pelea de almohadas hasta que los guardias de seguridad de la Tate los echaron. La obra ganadora en 2001, de Martin Creed, consistía en una habitación vacía, en la que unas luces se apagaban y encendían a intervalos de un minuto y se titulaba "Lights going on and off". Un periodista, crítico de arte, comentaba irónicamente que el arte contemporáneo debía hacernos pensar y que ojalá hubiera comprendido a tiempo, años atrás, que su hija de 5 años podía haberle hecho ganar 20.000 libras cuando se dedicaba a hacer esto en su habitación mientras él intentaba disfrutar del domingo por la mañana en la cama. Cuando le preguntan a la artista por el significado de su obra, siempre afirma que él no debe añadir nada y es el público el que ha de juzgar. Ese año, el premio fue entregado por Madonna. Cada otoño se organiza la exposición en la que se presentan las obras de los 4 nominados y que está abierta al público durante unos 2 o 3 meses. Durante este tiempo, se van haciendo oír las reacciones tanto mediáticas como del público, que en general suelen ser apasionadas, y van in crescendo - porque se hacen apuestas en Internet, en la página web de la Tate se forman foros, cada "Patron" y algunos medios de comunicación anuncian su favorito. Se crea un ambiente de espectáculo que recuerda (a pequeña escala) las ceremonias de premios cinematográficos o musicales, y cuando se anuncia el ganador, los titulares de las noticias del día siguiente suelen continuar con el alboroto. Es interesante destacar algunas de las opiniones que han aparecido a lo largo de los años. De entre los políticos, que en general no han opinado mucho,Chris Smith, ministro de cultura señaló en 1999 que el espíritu de estos premios era: "la controversia sólo por la controversia misma... demasiado estrecho y nada representativo del arte británico", y en octubre de 2002 el Secretario de Estado de Cultura británico, tras visitar la exposición organizada con los trabajos de los finalistas, dejó una nota manuscrita en el tablón de anuncios a la entrada de la Tate Gallery: "Si aquí está representado el mejor arte británico del momento, el arte británico está perdido. Es frío, mecánico y una mierda conceptual". Entre los medios de comunicación hay distintas visiones: las televisiones son más bien halagadoreas,mientras que la prensa escrita suele ser más incisiva e irónica. Muchas críticas van en el sentido de que este tipo de premio institucionalizan las vanguardias y las matan, ya que excluyen todo lo demás. Algunos la tildan de censura estatal, como David Lee, editor de la revista de arte Jackdaw, y de complot organizado entre personas adineradas que imponen su criterio y que dejan a la mayoría de los demás artistas excluidos. Algunas revistas especializadas optan por ignorarlos o bajar el perfil a los premios, y también hay quienes, con opiniones más conservadoras, atacan al género de las obras y afirman que la fotografía y el video-art no deberían estar incluidos. De los artistas también hay distintas reacciones, desde quienes reciben los premios y luego rechazan la manera en que se decide el ganador, hasta quienes han renunciado o tratado de renunciar a la nominación. También hay un grupo de artistas, los "stuckists" que, desde una postura "resistente al stablishment", han escrito un manifiesto contra estos premios, el que comienza así: "Todo el mundo habla de los premios Turner pero muy pocos creen en él. Se ha convertido en una broma nacional constante, por sus exposiciones ridículas/patéticas y pretenciosas. A pesar de lo que cree Sir Nicholas Serota, los premios Turner no son la democratización del arte (la manera de hacerlo más conocido, "popular") y están degenerando en un mero circo de curiosidades." Además de estas polémicas, desde el comienzo de los premios ya hubo otros problemas, como la elección del nombre en honor a Turner,o la relación del premio con galeristas como Charles Saatchi, propietario además de una importante agencia de publicidad. A él se le acusa de controlar el mercado del arte y de haber utilizado el premio Turner para revalorizar artistas que ya tenía en su colección privada, o de comprar los premiados que más polémicas hayan despertado rápidamente después. En todo caso, tras la polémica que ha rodeado estos premios durante los '90, ahora ha venido un período de menor escándalo y mayor calidad en las obras nominadas,pero el asunto volvió a animarse con la nota del ministro de cultura. Marta Ranch terminó planteando que este tipo de eventos son muy significativos sobre cómo evoluciona el mercado del arte, cómo se organiza, quiénes son los actuales "mecenas" del arte.... más que una verdadera representación de las innovaciones artísticas del momento.
La polémica
en torno a la antología poética "Las ínsulas
extrañas" La ponencia de Felipe Cussen trató sobre "La polémica en torno a la antología poética 'Las ínsulas extrañas'", haciendo un recorrido cronólogico a partir de su aparición en septiembre de 2002 cuando, antes de siquiera haber aparecido, ya habían surgido algunas críticas cuya única base era sólo el índice de la publicación,a cargo de Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores. Lo primero que se alegó fue, por supuesto, las exclusiones, en particular las de José Hierro, Ángel González, Álvaro Mutis y Alejandra Pizarnik. Un titular, por ejemplo, fue: "Valente expulsa a José Hierro da mellor poesía". Algunos de los que podrían haber sido incluidos y no lo fueron dieron sus opiniones (ante las preguntas de la prensa). José Hierro se limitó a decir que si un antólogo no gustaba de su poesía tenía el derecho de no incluirla. Pero otros centraron su ataque en la figura del ya fallecido Valente; Ángel González dijo que éste "tenía complejo de número uno" y resaltó el interés de los antólogos por una poesía hermética, que a él no le interesa. Guillermo Carnero asegura que "es la venganza póstuma de Valente" y Carlos Bousoño habló de él como "un ser destructivo que hizo bastante daño a las personas que tuvieron la desgracia de tratarlo en vida" y habló del "odio ponzoñoso que circulaba" por sus venas. Como indicó un periodista tiempo después, da la impresión que "los que ya sabían, tiempo ha, que no habrían de ser los agraciados en la lotería de las páginas insulares, llevaban meses afilando los cuchillos a la espera del momento más propicio -es decir, el más dañino- para encajarlos en la carne del recién nacido". Dentro de este ambiente ya revuelto se realizó el lanzamiento de la antología, en la cual los antologadores aprovecharon de hacer sus descargos, señalando que ésta, más que una antología comprensiva, quería dejar marcadas algunas líneas: Eduardo Milán: no es un catálogo. "Hemos buscado aquellos que han buscado un decir originario que heredara los desafíos propios de la modernidad (innovación, ruptura, experimentación formal, voluntad de transformación, crítica social...)". Sánchez Robayna: "Esto es un antología crítica en la que se privilegia los renovadores. Lo otro, las antologías comprensivas, son listines, y el lugar de los excluidos es otra antología de carácter histórico y general". Al revisar la antología, uno se encuentra con una abundante selección (99 autores, casi mil páginas), en la cual se han escogido autores españoles e hispanoamericanocs nacidos entre 1910 y 1957, con dos excepciones que actúan como las puertas de acceso: Juan Ramón Jiménez y Pablo Neruda. En el prólogo hay una explícita valoración de la apertura, el dinamismo, el diálogo internacional y el instinto vanguardista, lo que les lleva a criticar ciertas etapas de la poesía española (el realismo de posguerra o el "conservadurismo estético" actual) y ensalzar más el desarrollo hispanoamericano. Ello, sin embargo, no se ve reflejado en la selección, pues más del tercio de los autores seleccionados son españoles, algo bastante desproporcionado. Pero, a la vez, una de las mejores sorpresas son una serie de excelentes autores como Pino, Cirlot, de Ory, Gamoneda, Crespo, Ullán y otros que nos muestran un rostro absolutamente distinto (mucho más arriesgado) al que usualmente se ha querido mostrar de la lírica en España. Por otra parte, aparte de la presencia usualmente reconocida de la poesía mexicana, cubana o chilena, es interesante constatar la potencia de tantos autores argentinos (Juarroz, Molina, Orozco, Gelman, Yurkievich y otros menos conocidos como Gola y Viel Temperley), peruanos (Westphalen, Cisneros, Hinostroza, Belli) o venezolanos (Cadenas, Montejo, Sucre y Sánchez Peláez). Sin embargo, es cierto que hay muchas ausencias notables a partir de este criterio de renovación del lenguaje (como los ya mencionados Mutis y Pizarnik, además de Marosa di Giorgio, Juan Luis Martínez, Virgilio Piñera, Arturo Carrera, Jaime Sáenz, Arnaldo Calveyra, Eduardo Anguita, Bernardo Atxaga, Marco Antonio Montes de Oca, Eduardo Scala, José Corredor-Matheos, etc.). Respecto a las críticas que surgieron en España una vez que el libro fue efectivamente editado, se señaló que esta antología es revanchista, belicista, incoherente, sesgada, "sedicente y sediciosa"; que no es representativa de ciertas épocas, que erradica tendencias literarias ampliamente extendidas. Se reiteró que había una serie de omisiones imperdonables: Hierro, Celaya, Bousoño, Ángel González, Leopoldo Panero, García Montero, Mutis, Pizarnik, Benedetti, entre los más mencionados, y se planteó que todo va encaminado al ensalzamiento de la poesía hispanoamericana, ignorando "la extraordinaria importancia de la poesía española del siglo XX". Pero también hubo quienes la saludaron por las inclusiones de algunos nombres usualmente obviados dentro de las selecciones españolas y de algunos autores hispanoamericanos no tan conocidos, y se dijo que ya era hora que alguien tuviera la valentía crítica de sacudir un panorama crítico "unánime y monocorde" y prescindir de autores omnipresentes que "nos han agasajado repetidamente con antologías y productos mucho más parciales, a veces de vergonzosos grupos de amiguetes". Y la propia polémica comenzó a ser el tema de discusión, más allá de los poemas incluidos.En Latinoamérica la recepción ha sido menos histérica, y se ha basado principalmente en un cálculo estadístico de cuántos poetas deberían haber sido elegidos según cada país, pues había algunos obviados o escasamente representados. La ponencia finalizó con el planteamiento de tres
temas que ameritarían una mayor discusión. El
primero es sobre qué es una antología, si debe
ser abarcadora u optar por una determinada propuesta estética,
como un ensayo ilustrado con ejemplos que plantee un modo
de pensar sobre la poesía. Sobre la prensa y el campo
cultural, es bastante sorprendente que la polémica
haya comenzado incluso sin saber cuál era el contenido
de la antología, y que además se haya centrado
la discusión en rencillas personales que no tienen
ninguna importancia. Y sobre la propuesta misma de la antología,
impresiona que apenas haya sido discutida, en cuanto a lo
que plantea sobre la unidad de la poesía en lengua
española, y a la renovación artística.
Tras estas tres ponencias se concluyó que efectivamente el tema "La cultura en el mundo de hoy,entre la creación y el espectáculo" permitía un diálogo muy rico, ya que fueron apareciendo variadas perspectivas de análisis (y muchas enfocadas en los aspectos más "miserables" de la actividad cultural). Por eso se decidió que el próximo Encuentro del Cercle vuelva a girar en torno a este tema.
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