Tardor 2007
ARTÍCULO
- Wozu und zu welchem Ende erforschen wir die Mystik? / Por qué y para qué estudiamos la mística por ALOIS. M. HAAS.
ACTIVIDADES DE LA BIBLIOTHECA HAAS
- Entrevista a Antonio Rigo por MARIA CUCURELLA MIQUEL.
- Presentación de La Fábula Mística por LLUIS
DUCH Y LAIA COLELL.
- ¿Es el budismo una religión mística? por JUAN
ARNAU.
TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN
- Cortázar y París: un acercamiento al espacio interior
por CAMILO HOYOS.
- El reto de la comprensión del otro por LAIA VILLEGAS.
- La temática, estética y estilo profético en la obra
literaria de T. S. Eliot por ROSANNA RION.
OTRAS ACTIVIDADES
- El Grial y el mito de la salvación por MICHEL ZINK.
- Ambigüedad de los interiores: interioridad y vacío en la
pintura de Hammershøi por JACOBO ZABALO.
- El gran silencio de Philip Gröning por XAVIER MELLONI.
RESEÑAS
- Paracelso, Nobilis, clarissimi ac probatissimi philosophi & medici,
Dn. Avreoli Philippi Theophrasti Bombast, ab Hohenheim dicti Paracelsi Operum
medico-chimicorum, sive Paradoxorvm.
- Anónimo, Yijing, el libro de los cambios.
- Cirlot V., Vega A. (Eds.) Mística y creación en el siglo
XX.
- Grabar, A., Los orígenes de la estética medieval.
- Jankélevitch, V., La música y lo inefable.
- Kerenyi, K., En el laberinto.
- Kingsley, P., En los oscuros lugares del saber.
***
Tot seguit us oferim una introducció als textos principals d'aquest número.
¿Por qué y para qué estudiamos la mística?, A.M.Haas
Las preguntas fundamentales se las traen, pues exigen respuestas que también deben ser fundamentales. Si tomo prestada la pregunta que formuló Friedrich Schiller en el año 1789 con motivo de su lección inaugural como profesor de la universidad de Jena -"¿Qué significa y con qué finalidad estudiamos historia universal?"1- para convertirla, aunque algo transformada, en el título de mi breve toma de posición respecto de la mística, soy consciente de que, en cuanto al contenido, nos adentramos en un campo tan amplio como también podía serlo el tema de la historia universal del que Schiller habló ante estudiantes entusiasmados: en el fondo, de lo que se trata es de la cultura religiosa de la humanidad en su conjunto, dentro de la cual la mística siempre ha sido importante y, por lo que parece, lo seguirá siendo. En otras palabras: ante un tema de tal amplitud, de lo que se trata no es de la fundamentación de un ámbito controlable del trabajo científico, de la defensa de eso que llaman una "disciplina de orquídeas" -que es como llaman a estas pequeñas pero selectas formaciones científicas- sino que se trata de abrir una perspectiva sobre la existencia humana. La mística es -ésta es mi opinión- un aspecto de la existencia humana. Un aspecto que no debe eliminarse del ámbito de la percepción antropológica del pensamiento racional, como tan a menudo ha sucedido en la filosofía y en la teología que, desde la Ilustración, han tomado una orientación crítica. Sino que, al revés, la mística es un aspecto que debería ser observado e interpretado de un modo más intenso que de costumbre. Lo intentaré justificar con argumentos antropológicos y teológicos.
Entrevista a Antonio Rigo
¿Podría hablarnos del origen de la
mística bizantina?
La mística bizantina es un acontecimiento que abarca miles de años.
Todo empieza en los primeros siglos de nuestra era; se podría decir,
incluso, que en el origen del imperio bizantino. Tiene lugar a partir de toda
una serie de influencias, que se inician en lugares diversos dando nacimiento
a varias corrientes que pasan por muchas etapas distintas. Al principio, algo
hace que este fenómeno sea un poco diferente de fenómenos análogos
en Occidente: esta tradición, desde el punto de vista de su producción
literaria, es una historia monástica. (
) Si tomamos los primeros
textos que pueden considerarse como pertenecientes a la mística bizantina,
por ejemplo, nos damos cuenta de que al no poder situar físicamente
a sus autores, apenas los conocemos.
Sobre La fábula mística de Michel de Certeau, Ll. Duch
En la actualidad, después de veinte años de su muerte, la obra de Michel de Certeau constituye un punto de referencia casi obligatorio para todos aquellos que se dedican a una u otra forma de este enorme cajón de sastre que solemos llamar "ciencias humanas" o "humanidades". En un tiempo como el nuestro, marcado por una cierta apatía y con un desconcierto bastante generalizado en la mayoría de ámbitos de nuestra cultura, los estudios sobre su pensamiento aumentan de manera vertiginosa en especialidades tan diferentes como pueden ser, por ejemplo, la historia, el viaje como categoría antropológica, la psicología, la lingüística, las dinámicas alrededor del espacio y de la habitabilidad, los resortes de la vida cotidiana, etc. Sin embargo, no cabe duda de que sus numerosos trabajos sobre la mística, muy especialmente los que tienen como objeto prioritario la de algunos jesuitas franceses del siglo XVII, han sido reconocidos como iniciadores de una nueva y original manera de abordar esta amplia problemática, no sólo en referencia a los fenómenos místicos, sino también al fenómeno humano en general. Además, no se debe olvidar que los intereses de Michel de Certeau fueron muy diversos (y, aparentemente, muy dispersos). A menudo, se encontraban en una cierta contradicción respecto a las monotonías y partidos del establishment en que se ubicaba. ( ) Creo que para comprender la intencionalidad última de la obra de Michel de Certeau, ha de tenerse en cuenta, tal como lo señala su biógrafo François Dosse, que el métier de historiador fue la única identidad que siempre reclamó. Y veía la realización del oficio de historiador como un juego, como una co-implicación de contrarios, como un montón de correspondencias siempre in fieri entre mística y política.
Comentario de la traductora, Laia Colell
La fábula mística es un libro que surge por la carencia
y se escribe desde esa falta, es un libro cargado de deseo. Es una exploración,
una búsqueda y una persecución. Esta búsqueda tiene lugar
en y por la escritura. Lo que apunta Certeau es que no le dedica a la mística
un libro o un texto, sino una escritura. Y es que La fábula mística
no sólo es el libro de un erudito que durante años se ha dedicado
a un tema y recoge por escrito los resultados de su investigación.
Es un libro que, en sí mismo, es pregunta, es búsqueda. La de
Certeau no es una escritura que afirma o expone, es una escritura que avanza,
que desea, que interroga. Es una escritura que piensa. Y al mismo tiempo es
una escritura extremadamente pensada, extraordinariamente complicada (marcada
por los múltiples pliegues y repliegues del pensar). Detrás
de cada palabra y cada frase se siente un esfuerzo enorme: como si quien escribe
se exigiera encontrar cada vez la palabra justa, como si cada vez la palabra
tuviera que ser pesada antes de ser aceptada. Es una escritura en la que se
siente el trabajo, casi físico, de escarbar en el lenguaje para dar
con la palabra (y con la idea). En este sentido, se podría decir que
la escritura de Certeau es lo contrario de una escritura inspirada: la suya
es una escritura esforzada.
¿Es el budismo una religión mística?, Juan Arnau
Qué actitud adopta el budismo ante las palabras si, como afirman algunos textos, el Buda no pronunció ninguna en todo su ministerio? ¿Cuáles fueron las relaciones entre la palabra sagrada -vehículo de la práctica religiosa- y el sentido filosófico del silencio del Buda? ¿Es posible considerar al budismo frente a una crítica del lenguaje? Y si es así, ¿qué idioma habla? Un cuidadoso examen histórico y textual del budismo nos revelará un número considerable de tradiciones centradas en algún tipo de lenguaje sagrado y que conciben el uso de dicho lenguaje sagrado como un vehículo o medio para alcanzar un ámbito más allá del silencio y de las palabras. En su forma más extrema, la idea no deja lugar a dudas sobre lo que significa trascender la doctrina: "Si ves al Buda, mátalo...", "Si dices la palabra "Buda", ve a lavarte la boca".
Cortázar y París: un acercamiento al espacio interior, Camilo
Hoyos
Julio Cortázar se traslada a París en 1951, donde residirá
hasta su muerte en 1984. En la crítica cortazariana, es bien sabida
la función que desempeñó París en la vida del
escritor, y también el gran influjo que esta experiencia produjo en
su narrativa. En las conversaciones con González Bermejo, Cortázar
es tajante: "París fue un poco mi camino de Damasco, la gran sacudida
existencial...". La experiencia parisina en Cortázar es tomada
como uno de los grandes puntos de partida para comprender su situación
poética, social y política. Sin embargo, es necesario preguntarse
una y otra vez cómo es la creación parisina en su obra: ¿qué
papel juega París como espacio geográfico e interior en la poética
cortazariana?; ¿en qué medida esta creación de París
se inscribe en la estética surrealista?
El reto de la comprensión del otro, Laia Villegas
El estudio de cualquier tradición ajena a la nuestra nos sitúa
ante el reto de la comprensión del otro y, en último término,
de nosotros mismos como intérpretes. Pronto descubrimos que, pese a
los esfuerzos, la comprensión del otro es un proyecto siempre incompleto,
dado que su conclusión implicaría abandonar nuestro lugar e
identidad para asumir los del otro. (
) La indología es la disciplina,
nacida hace poco más de dos siglos, que se dedica a forjar herramientas
intelectuales que nos permitan acercarnos a la cosmovisión hindú
y traducirla a los términos de nuestra cosmovisión. Sin embargo,
en todo intento de comprensión, existe el riesgo de proyectarse a sí
mismo sobre el objeto de estudio. Para evitarlo, y velar por el rigor académico,
la indología debe trabajar con material de primera mano: los textos
en su lengua original y el testimonio de las personas que pertenecen a la
tradición hindú.
La temática, estética y estilo profético en la obra
literaria de T. S. Eliot, Rosanna Rion
En nuestra investigación partimos de la búsqueda de una lectura
de la obra literaria del poeta T. S. Eliot (1888-1965) desde una óptica
que proporcionase coherencia y sentido a toda su producción, más
allá de las aparentes diferencias de épocas o divisiones artificiales.
Hallamos esta óptica en la forma de relación de lo artístico
con lo religioso que el teólogo Paul Tillich, amigo de Eliot, llamó
profética. Podríamos describir esta relación profética
como aquella en la cual la obra de arte tiene voluntad de transformar el mundo
mostrando los errores y denunciando las injusticias, pero incluyendo también
-aunque sólo sea- un atisbo de esperanza. Así, tratamos de mostrar,
a través de un
análisis de la poesía y el teatro eliotiano, y con la ayuda
de la obra crítica del poeta, que la estética profética
es la que predomina en la obra literaria de Eliot y cómo ésta
marca su estilo y su temática. Esta estética se entiende como
una que pregona un cambio en la sociedad, una mejora colectiva que provendrá
del acercamiento entre Dios y los hombres.
El grial o el mito de la salvación, Michel Zink
El Grial es, sin lugar a dudas, un mito de salvación. Un mito, es decir,
un relato que da sentido al mundo. Un mito de salvación porque, aunque
el Grial pueda tener orígenes diversos, aunque haya tenido, desde la
Edad Media hasta nuestros días, significados e interpretaciones múltiples,
independientemente del origen que se le atribuya o del significado que se
le preste, ya lo remitamos al folklore celta o a la liturgia bizantina, en
todos los casos se le reconoce un rasgo común: el poder de dispensar
la salvación, tanto física como espiritual. (
) Sin embargo,
quien dice Grial dice también búsqueda. Hay una novela de la
Edad Media titulada La búsqueda del Santo Grial, pero todos
los textos que hablan del Grial cuentan una búsqueda. Es desplazándose
como uno se dirige hacia el Grial. Esta búsqueda es, oscuramente, búsqueda
de uno mismo, porque las aventuras y los personajes con que uno se encuentra
por el camino son tanto imágenes de la aventura interior como claves
para la comprensión de uno mismo. Aspiración a la salvación
y búsqueda de uno mismo se confunden.
"Ambigüedad de los interiores: interioridad y vacío en
la pintura de Hammershøi, Jacobo Zabalo
Estancias vacías con muebles en silencio, figuras femeninas que dan
la espalda al espectador y niegan el objeto de su mirada, ventanas a toda
luz, puertas abiertas o cerradas, enmarcadas las unas por las otras. Vilhelm
Hammershøi produce en sus lienzos variaciones de un reducido número
de temas, cuyos elementos combina. Nacido en Copenhague en 1864, se le considera
miembro de la tradición naturalista escandinava, tradición entregada
al tratamiento de la luz y los colores, así como a la recreación
intimista de interiores. Pese a ello, su pintura desprende una extrañeza
peculiar, un halo de misterio que la hace difícil de encasillar. (
)
Aunque durante muchos años las maneras del discípulo chocaran
con las acostumbradas en la época, su pintura gozó de una popularidad
en aumento. La exposición de 1916 en la Sociedad de las Artes, organizada
pocos meses después de la muerte de Hammershøi, significó
la consagración de su obra y el reconocimiento del gran público,
que no obstante hubo de enfrentarse a "un universo artístico absolutamente
insólito por su concisión y su nada frecuente coherencia",
así como "por su rara -e ininteligible- intensidad".
El gran silencio de Philip Gröning, Xavier Melloni
Con este título ha estado en diversas pantallas de Europa, más
tiempo del que las mismas distribuidoras cinematográficas esperaban,
un film insólito y sorprendente tanto por su temática como por
el modo de abordarla: mostrar sin adornos ni concesiones la vida interior
de los cartujos, la orden más austera del monacato de Occidente. Pero
no se trata de un simple reportaje, sino de mucho más: estamos ante
una meditación sobre la dimensión contemplativa y la llamada
del silencio a través de un adentramiento en la vida monástica,
tratando de indagar su sentido más radical. Monachós
proviene de "uno", uno no sólo en tanto que apartado de lo
múltiple, sino en tanto que unificado en sí mismo y en el Único
por excelencia, Dios, el Absoluto. En una de las citas casi fugaces que se
intercalan entre las imágenes se dice: "Esto es el silencio: dejar
que Dios pronuncie en nosotros una palabra igual a él". A la iniciación
en este silencio, en este Gran silencio, es a lo que invita la película.
Para ello no nos traslada a un monasterio tibetano de los Himalayas ni a ningún
otro lugar lejano o exótico, sino que se introduce en un rincón
de nuestras propias montañas y nos descubre a contemporáneos
nuestros con sed de Absoluto.