
Las actividades docentes: clases, seminarios y tutorías
La docencia en la Facultad de Derecho gira alrededor de tres tipos de actividades:
a) Las clases en grupo grande, llamadas también clases magistrales. Son actividades que se desarrollan en aulas grandes (entre 60 y 100 estudiantes) y en las cuales los profesores exponen el marco teórico y los rasgos fundamentales de las respectivas disciplinas.
b) Las actividades en grupo pequeño, llamadas también seminarios. Los seminarios se desarrollan en grupos reducidos, normalmente de entre 15 y 25 estudiantes. La dimensión de estos grupos y la mayor interrelación entre profesor y estudiante permite desarrollar competencias que no pueden adquirirse en los grupos grandes, como la capacidad de expresarse oralmente, de analizar un caso o una sentencia, de interpretar una norma o una cláusula contractual o, en general, de formular y desvirtuar argumentos jurídicos.
c) Las tutorías son actividades en las que el profesor está a disposición del estudiante para guiarlos de forma individual y personalizada en su proceso de aprendizaje.
Dentro del marco general establecido por la Universidad, los profesores configuran libremente el método de aprendizaje que mejor se adapta a las diversas materias. La implantación del método docente del Espacio Europeo de Enseñanza Superior no implica una uniformización de los métodos docentes, sino que permite su adaptación a las características de cada asignatura.
Antes de iniciar el estudio de cada materia, el estudiante dispone de un plan docente que contiene toda la información necesaria para el aprovechamiento del estudio. Figuran el programa de la asignatura, las características de la docencia, las competencias que se trabajarán, el sistema de evaluación, la bibliografía recomendada y los horarios de tutorías del profesorado. El plan docente es un instrumento fundamental porque permite al estudiante conocer, desde el inicio de su proceso formativo, cómo se espera que alcance los objetivos marcados en cada asignatura.
En comparación con los métodos docentes tradicionales, este sistema de docencia resulta más exigente con respecto a la dedicación de los profesores y los estudiantes. Los estudiantes, en particular, no sólo tienen que ir a clase y tomar y estudiar los apuntes sino que tienen que dedicar tiempo a la lectura de materiales, en busca de información, a la preparación de casos prácticos o a otras actividades. La experiencia de los últimos años muestra que la mayor dedicación al estudio ha repercutido en una mejora cualitativa del proceso de aprendizaje y en un aumento del rendimiento académico de los estudiantes.