Los
efectos de la cocaína se deben principalmente a modificaciones bioquímicas y
funcionales inducidas por la droga en el cerebro. Hasta ahora existía poca información sobre los
posibles
cambios estructurales que esta droga ocasiona. No se cabía si la cocaína tenía un
efecto simplemente farmacológico, o si además alteraba la morfología y la anatomía del cerebro.
Éstas son algunas de las preguntas que responde el estudio
"Chronic Cocaine
Treatment Alters Dendritic Arborization In The Adulto Motor Cortex Through A Cb1 Cannabinoid
Receptor-Dependiente Mechanism", que ha sido publicado en la edición en línea de la revista
Neuroscience
y que ha sido realizado por
Olga Valverde y
Rafael Maldonado, de la
Unidad de Neurofarmacologia del CEXS
de la UPF,
Javier de Felipe del Instituto Cajal del CSIC, junto con investigadores de la
Universidad Libre de Bruselas.
El trabajo demuestra que la administración crónica de cocaína altera las funciones corticales ocasionando alteraciones plásticas de los circuitos corticales y que éstas pueden incluso persistir en el tiempo. En definitiva, el estudio manifiesta que esta droga es mucho más peligrosa para el cerebro humano de lo que se creía en un primer momento porque altera la estructura de las neuronas corticales.
Efecto de la cocaína en el cerebro humano
La
cocaína es un potente
psicoestimulante el consumo continuado del que produce cambios funcionales en el
cerebro y en la actividad mental humana. Los efectos de la cocaína se deben principalmente a
modificaciones bioquímicas y funcionales inducidas por la droga en el cerebro. El equipo de
investigadores ha estudiado el efecto crónico de la cocaína en las células piramidales de la
corteza cerebral de
ratones y ha puesto de manifiesto que la cocaína induce una disminución en los
árboles dendríticos -prolongaciones que salen del cuerpo neuronal- y una menor densidad de espinas
-o protuberancias de los axones- de las células piramidales.
Las células piramidales -o como Cajal las describió metafóricamente, "las mariposas de la alma"- fueron seleccionadas para su estudio para ser el principal tipo neuronal de la corteza cerebral. Las células piramidales son componentes cruciales en el procesamiento de información cortical. Estas neuronas constituyen la principal fuente de sinapsis excitadora cortical y son virtualmente las únicas células de proyección de la corteza cerebral. Es decir, la información que se procesa en una región determinada de la corteza sale de ella a través de los axones de las células piramidales para llegar a de otras áreas corticales o centros subcorticales.
Además, estas neuronas, son elementos clave en el mecanismo de la percepción sensorial, que es el fenómeno mediante el cual el cerebro integra simultáneamente la información procesada en diferentes áreas para producir una percepción unificada, continua y coherente. Cada espina dendrítica de las células piramidales establece una sinapsis excitadora. Otra característica importante es que la gran mayoría de las sinapsis excitadoras se forman a las espinas dendríticas de las células piramidales. Por lo tanto, las espinas son elementos cruciales en la plasticidad del cerebro. Estas características hacen que el estudio de la microanatomía de la célula piramidal sea un tema de capdal interés.
Así pues, trabajos como el recientemente publicado constituyen el gran reto de la ciencia en los próximos años, ya que el estudio de la corteza cerebral representa el fundamento de nuestra humanidad; o sea, la actividad de esta estructura anatómica está directamente relacionada con las capacidades que distinguen al hombre de otros mamíferos. Gracias al notable desarrollo y evolución del cerebro somos capaces de realizar tareas tan extraordinarias y sumamente complicadas y humanas como escribir un libro, componer una sinfonía o inventar el ordenador, por lo que es fundamental conocer como podemos mantener un cerebro sano y qué sustancias pueden perjudicarlo, como por ejemplo las drogas de abuso.

