SINTESIS DEL PROJECTO
PRESENTACION: RELEVANCIA DEL AMBITO DE ESTUDIO
LAS POLITICAS PUBLICAS DE TELECOMUNICACIONES Y LA PROMOCIÓN DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION
NIVELES DE GOBIERNO Y PRIORIDADES DE INTERVENCION
FORMULAS DE INTERVENCION PUBLICA PARA LA PROMOCION DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION
ORIGINALIDAD Y RELACION CON OTROS GRUPOS DE INVESTIGACION
BIBLIOGRAFIA CITADA

 

SINTESIS DEL PROYECTO

Impulsando la Sociedad de la Información: metodología, diseño e instrumentos de intervención desde una perspectiva comparada. Las políticas de promoción en España

El presente proyecto de investigación se inscribe en el marco del Programa Nacional de Socioeconomía, incidiendo específicamente en el ámbito de Investigación y desarrollo.

Hemos podido ver en el apartado anterior como las políticas de promoción de la sociedad de la Información suponen en todas las naciones industriales avanzadas, un  motor de la competitividad economica y de la eficiencia administrativa. El estudio profundo de los mecanismos que estimulan este proceso innovador,  así como el análisis de los efectos económicos y sociales de la difusión de la Sociedad de la Información se muestran como base de nuestros objetivos de investigación.

Nuestras líneas investigación buscan identificar los elementos básicos de este tipo de políticas de promoción de la Sociedad de la Información como fuentes del progreso técnico, económico y social. La voluntad científica de nuestra propuesta es la evaluación del proceso de diseño de estas políticas y el análisis de los resultados de los procesos de innovación alcanzados. Pretendemos que el resultado de la investigación tenga un caracter básico de aplicación, facilitando a los decisores públicos de nuestro país un mejor conocimiento del conjunto de instrumentos de política pública útiles para mejorar el diseño, implementación y evaluación de los programas de promoción de la Sociedad de la Información.

Podemos dividir los objetivos del proyecto de investigación en dos categorías distintas. En primer lugar, los objetivos de carácter teórico y metodológico, y en segundo lugar, los objetivos de carácter más aplicado, relacionados con el estudio de los programas y los diseños de políticas.

1.1. El desarrollo de nuevos métodos de análisis de las políticas públicas orientadas a la promoción de la Sociedad de la Información.

2.1- Indentificación de los modelos conceptuales de políticas de promoción de la Sociedad de la Información

2.2- El papel de los distintos niveles de gobierno en el diseño, ejecución y evaluación de programas de promoción

2.3- Los instrumentos específicos de promoción, su evaluación y aplicabilidad al entorno español

2.4- Las formas de interacción Estado-sociedad civil en el diseño e implementación de programas de promoción y sensibilización en el caso español.

1.1. El desarrollo de nuevos métodos de análisis de las políticas públicas orientadas a la promoción de la Sociedad de la Información.

Se pretende contribuir al análisis teórico de la relación entre las políticas públicas y el Estado, con el objeto de dar mayor capacidad interpretativa -y también mayor cohesión analítica- a los instrumentos del policy analysis, que muestran una elevada utilidad para realizar interpretaciones 'micro' de los procesos de producción de políticas públicas sectoriales, pero que tienden a "atascarse" a mayores niveles de generalización. En este sentido, aparece como un objetivo muy vinculado a éste el profundizar en el estudio de las características y efectos de las políticas de promoción, sus limitaciones y sus vínculos con la naturaleza de los Estados a principios del siglo XXI. Los cambios en la relación entre lo público y lo privado, en el seno de las redes de actores, tanto por la naturaleza de organizaciones y empresas, como por los objetivos que se persiguen, configura un ámbito privilegiado de observación que puede permitir entender mejor la lógica de relación entre política, promoción social y Estado.

Para este primer objetivo, se pretende introducir la utilización de nuevas estrategias de análisis en el campo del estudio de las políticas públicas, como son el uso de programas informàticos de análisis de redes sectoriales o las técnicas de análisis pluralista de los programas de acción pública.

2.1. Identificación de los modelos conceptuales de políticas de promoción de la Sociedad de la Información

Debemos partir del análisis de los distintos modelos que a escala internacional han sido utilizados para la promoción de la Sociedad de la Información. Recientemente en Europa se está generando un debate sobre cómo competir con el modelo estadunidense de desarrollo económico. Las estrategias continentales europeas difieren de las anglosajonas en cuanto al diseño de programas y a la forma de implementación.

El objetivo es realizar un análisis comparado de las estrategias desarrolladas por los distintos países, haciendo hincapié el aquellas iniciativas más exitosas. Por otro lado hemos de comparar las pautas de comportamiento del Estado español respecto a otros países de su entorno. Se trata de contribuir a la discusión sobre los estilos y pautas globales de producción de este tipo de políticas públicas, así como introducir elementos de análisis sobre la capacidad estratégica de España, su fortaleza o debilidad, su mayor o menor capacidad de autonomía para actuar sobre la economía y controlar algunas variables clave. Vinculado a todo ello, aparece otra cuestión muy significativa y muy localizada en el núcleo de este proyecto de investigación: Estudiar la  capacidad de nuestro Estado para construir o configurar nuevos ámbitos de mercado en la Sociedad de la Información, analizando las diferencias con otros países, sus limitaciones y su capacidad de acción con impacto económico-social.

 Este objetivo se materializará en la definición de los modelos básicos de promoción  de la Sociedad de la Información y el estudio de su aplicabilidad en España.

2.2- Estudio del papel de los distintos niveles de gobierno en el diseño, ejecución y evaluación de programas de promoción

Hemos visto mas arriba, que el diseño, implementación y evaluación de políticas de promoción  de la Sociedad de la Información puede ser efectuado desde  una perspectiva supranacional, estatal, autonómica o local. Cada uno de estos distintos niveles puede aportar una visión distinta de las necesidades de promoción de la Sociedad de la Información. Desde una concepción global mundial hasta una interpretación local, encontramos todo un abanico de matices a la hora de enfocar la política pública de promoción.

Nuestro objetivo en este ámbito es estudiar cuales son los niveles de gobierno que estan elaborando iniciativas de promoción, y sus motivaciones y capacidades para ello. Estudiando los distintos casos que podemos encontrar a nivel europeo e intrenacional, podemos interpretar los elementos básicos o factores de éxito que la escala territorial ha podido aportar a cada experiencia. La realización de estudios de caso y la sistematización de esta información puede servirnos de guia para perfilar el nivel de cooperación necesario entre niveles administrativos via a conseguir un impacto real de las estrategias de promoción.

2.3- Estudio de los instrumentos específicos de promoción de la Sociedad de la Información, su evaluación y aplicabilidad al entrono español

Las administraciones públicas disponen de numerosos instrumentos de intervención para alcanzar los objetivos de promoción de la Sociedad de la Información, pero hace falta sistematizar el conocimiento que poseemos sobre ellos. Por un lado, proponemos elaborar un catálogo de iniciativas de política pública, a partir del analisi comparado, en el que se interelaciones el diseño de programas, con las formas  implementación y evaluación de impactos. Por otro lado, pretendemos que  la tipología lo más completa posible de estos instrumentos de intervención, esté vinculada con las posibilidades de actuación de los distintos niveles gubernamentales a escala española, garantizando así  su aplicabilidad práctica. Por último, no podemos dejar de examinar la vinculación de las políticas de promoción de la Sociedad de la Información con otros ámbitos de política pública, por ejemplo educación, sanidad, trabajo, sevicios sociales, justicia,  etc. , analizando los condicionantes y las oportunidades que ello supone.

Se pretende poner a disposición del decisor público todas aquellas informaciones, reflexiones y experiencias concretas que puedan ser adaptadas a sus contextos para la promoción de la Sociedad de la Información.  Para ello pretendemos crear una web con la intención de desarrollar un observatorio virtual de iniciativas de promoción de la Sociedad de la Información, que facilite la difusión de la investigación, la consulta por parte de profesionales públicos y privados del sector y que incentive la colaboración con otros centros de investigación a escala nacional e internacional.

2.4- Estudio de las formas de interacción Estado-sociedad civil en el diseño y implementación de programas de acción

Hoy en dia, el diseño e implementación de políticas  implica ineludiblemente un proceso político de generación de consenso entre poder público y actores sociales y económicos. Una de las funciones principales de nuestros gobiernos es asegurar el desarrollo de la política pública a partir de actuaciones llevadas a cabo por redes de actores interdependientes, en las que interaccionan tanto agentes públicos como privados. La eficacia de la actuación del poder público aumenta si es permeable a las opiniones de los agentes sectoriales y de la ciudadanía, propiciando la participación de ambos grupos en la determinación y aplicación de la política. Por ello, el decisor público debe aprender a identificar, en cualquier programa de promoción de la Sociedad de la Información, los intereses en juego, la interacción que se produce entre organizaciones, al grado de consenso de las iniciativas, los recursos a disposición en los distintos actores y la distribución de poder existente en la arena sectorial.

La posibilidad de establar un debate público bien orientado, otorga una mayor transparencia a la actuación administrativa, configurándose como elemento crucial para incrementar la confianza del ciudadano respecto el funcionamiento de nuestras Administraciones. Para el decisor público es relevante aprender a dirigir estas redes, definiendo claramente responsabilidades entre agentes y velando por su entero cumplimiento. Así, proponemos que de manera especial en el campo de la promoción de la Sociedad de la Información, la acción pública que tradicionalmente ha estado basada en la noción de autoridad, debe avanzar hacia una gestión centrada en la dinamización del entorno social.

Proponemos como objetivo de la investigación analizar los sistemas de innovación y mejora de la participación e implicación de agentes sectoriales y ciudadanía en el diseño e implementación de las políticas de promoción de la Sociedad de la Información. Para ello, pretendemos realizar estudios sectoriales focalizados en la incorporación de sistemas de participación ciudadana en la toma de decisiones y en la implementación de acciones de promoción; y la gestión de la relación con los agentes sectoriales (como asociaciones profesionales, sindicatos, grupos de interés y otros niveles gubernamentales).

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PRESENTACION: RELEVANCIA DEL AMBITO DE ESTUDIO

El desarrollo de la Sociedad de la Información está abriendo un amplio campo de oportunidades de intervención pública, con el objetivo de incentivar y promover la difusión y utilización de servicios mediante las nuevas tecnologías de comuniciación en todos los ámbitos sociales y económicos. La cuestión básica que deseamos analizar a través de la investigación propuesta es estudiar cómo las administraciones públicas pueden desarrollar políticas públicas encaminadas a la promoción y desarrollo de la Sociedad de la Información.

Según numerosas opiniones, impulsar el desarrollo de la llamada Sociedad de la Información es claramente una de las grandes tareas de las administraciones públicas contemporáneas (Informe Bangemann, 1994). Ello es debido a que cada vez es más evidente que las nuevas tecnologías de la información están cambiando la forma de producir y de relacionarse, y que los países y los territorios que incorporen de forma más rápida e intensa tales tecnologías, disfrutaran de mayores oportunidades de aprendizaje y de desarrollo económico y social en los próximos años. Evidentemente, no se trata de una relación automática, pero sin duda existe una importante influencia (Castells, 1998). En este sentido, promocionar el desarrollo de la Sociedad de la Información en un entorno territorial concreto es pues, uno de los retos primordiales de las administraciones publicas en la actualidad. La utilización por parte de los usuarios particulares, la familiaridad con las nuevas tecnologías en los centros escolares y en los hospitales, la incorporación en las empresas de las nuevas prácticas comunicativas, etc. son elementos sobre los que las administraciones públicas pueden incidir en alguna medida, al margen de las políticas de telecomunicaciones que cada gobierno emprenda para regular el mercado, privatizar los monopolios, o bien controlar los precios de las comunicaciones (Kahin / Wilson, 1997, Jordana, 1999).

LAS POLITICAS PUBLICAS DE TELECOMUNICACIONES Y LA PROMOCIÓN DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION

A lo largo de los años noventa, en numerosos países, las políticas públicas de telecomunicaciones se han ido haciendo más complejas, definiéndose intervenciones sofisticadas que pretendían efectos de distinta naturaleza sobre sus economías. Así, las políticas regulativas y las políticas de promoción han ido tomando cuerpo de forma relativamente distanciada, teniendo en cuenta que los actores, las prioridades y las lógicas de intervención eran muy distintas. En esta década, muchos gobiernos han centrado sus esfuerzos en privatizar a los operadores de telecomunicaciones e introducir un mercado con mecanismos de  competencia; o por lo menos, separar la regulación pública de los aspectos propios de la gestión operativa de los servicios de telecomunicaciones (OECD, 1999; ITU, 1998). La gran transformación del sector de las telecomunicaciones que se ha producido en los últimos diez años en muchos países, fruto de los cambios tecnológicos (digitalización, telefonía celular, etc..) y la fuerte tendencia a la globalización en este ámbito, con el objeto de alcanzar un mayor y más rápido desarrollo de las comunicaciones, han absorbido frecuentemente la atención de los gobiernos, que han tenido además que definir nuevos órganos de control y regulación, bien mediante la fórmula de las agencias autónomas, bien desarrollando nuevas áreas en sus estructuras orgánicas (Melody, 1997).

Las dificultades afrontadas para construir un mercado de las telecomunicaciones mínimamente estructurado y competitivo han sido muy grandes en muchos países. Desde el mantenimiento de un predominio abrumador por parte del antiguo operador monopolista, hasta la entrada arrogante de los grandes operadores mundiales, pasando por las complejidades de construir un órgano regulador mínimamente capaz de imponerse frente a las empresas operadoras, o la feroz competencia entre grupos empresariales y financieros deseosos de obtener rápidas ganancias en un sector de fuerte crecimiento, los problemas experimentados por las políticas públicas de telecomunicaciones en esta década de grandes cambios del sector han sido muy importantes, y no todos los países han conseguido encauzarlos con el mismo grado de éxito (ITU, 1995; Jordana/Sancho, 2000). Así, la fórmula generalmente utilizada, la privatización y el mercado, ha seguido procesos de aplicación muy distintos, más o menos rápidos, más o menos pautados con antelación, con mayor o menor grado de intervencionismo estatal, y también con mayores o menores resistencias internas. Sin entrar a analizar con detalle los distintos estilos de transición del monopolio al mercado experimentados en distintos países, y menos aún, los resultados logrados en cada caso. Sin embargo, si es necesario apuntar que los objetivos que se fijaron la mayor parte de los gobiernos al iniciar los procesos de privatización y liberalización, que consistían básicamente en aumentar el número de teléfonos por habitante, mejorar los estándares de calidad y en reducir las tarifas existentes, se han cumplido con distinta intensidad, a pesar de que, sin duda, se han producido mejoras espectaculares en bastantes casos (OCDE, 1999).

Mejorar la capacidad de comunicación de un territorio y de sus habitantes, hasta llegar por lo menos a una cobertura universal, entendiendo esta como una situación donde todos los núcleos de población tengan a su alcance por los menos un teléfono público, y donde instalar una línea tenga un precio asequible, independientemente de su localización, continua siendo en muchos casos un objetivo a alcanzar plenamente, a pesar de que las nuevas tecnologías inalámbricas permiten una gran reducción de los costes (Taylor / Webster / William, 1996). Dado el elevado nivel de conflictividad política que han generado en muchas ocasiones estas cuestiones, por los fuertes intereses económicos vinculados y por su gran impacto social, frecuentemente han quedado más ocultas al debate público otro tipo de cuestiones, más relacionadas con los usos específicos de las redes y servicios de telecomunicaciones. Se trata en este sentido de la posibilidad de estimular determinadas modalidades de uso productivo o creativo de las telecomunicaciones, especialmente con el apoyo de las nuevas tecnologías de la información, contribuyendo, desde el ámbito público, al desarrollo de la llamada Sociedad de la Información, o en otras palabras, a facilitar la difusión de una cultura de la información entre la población, que sirva de base -entre otros aspectos- al desarrollo de una economía de la información, que permita expandir la capacidad productiva de un determinado país (Lundvall / Borras, 1998).

Evidentemente, una de las mejores vías de promoción es la que se deriva directamente de la existencia de tarifas asequibles y de la disponibilidad de líneas, pero no por ello esta estrategia tiene que ser la única. Por lo que se refiere a la promoción de la Sociedad de la Información desde el ámbito público, no hay duda que algunos países han realizado una fuerte apuesta, desde el máximo nivel de dirección política, para apoyar e impulsar una difusión de la cultura de la información digital a todos los niveles de su sociedad, desarrollando políticas públicas específicas sobre este tema en múltiples ámbitos de la intervención pública (Kahin / Wilson, 1997). Todo ello al margen, o por lo menos en paralelo, a las políticas específicas de liberalización del sector de las telecomunicaciones emprendidas por cada país.

Examinando los estilos de promoción existentes, podemos encontrar distintos puntos de vista sobre la necesidad de promocionar la Sociedad de la Información y estimular directamente las nuevas tecnologías de la información por parte de la administración pública. Un primer modelo conceptual considera que la cuestión clave es mejorar el funcionamiento del mercado de las telecomunicaciones, así como de todos los servicios que estas pueden generar. Así, a medida que el mercado funcione mejor, la información circulará más rápidamente, redundando en una reducción de la incertidumbre que ayude a los actores empresariales a invertir en el sector y a desarrollar más rápidamente nuevas aplicaciones e innovaciones. Desde esta perspectiva, la administración pública debe limitarse a facilitar la coordinación del mercado, a menudo mediante acciones simbólicas, o estructurando los grupos empresariales, y regular la competencia para evita la reaparición de monopolios de facto. Un segundo  modelo conceptual parte del criterio que la intervención pública, sea en forma de políticas activas que distribuyan bienes y servicios, sea creando ejemplos o impulsando la planificación,  puede ayudar significativamente a impulsar la difusión y el uso de las nuevas tecnologías de la información, acelerando su conocimiento y complementando al mercado cuando este muestra dificultades en su desarrollo y crecimiento. El uso intensivo de instrumentos de planificación estratégica es un elemento básico en esta concepción, ya que se considera muy importante la identificación y la coordinación, de forma explícita, de los objetivos de desarrollo a alcanzar (Schneider, 1995).

Idealizando hasta cierto punto la realidad, podemos encontrar algunos rasgos destacados de estos dos modelos conceptuales en distintos ámbitos territoriales. En este sentido, el primer modelo se aproxima más a los principios norteamericanos de intervención, basados en defender la primicia del mercado por encima de cualquier intervención pública; mientras que el segundo modelo se encuentra más cercano a la orientación europea basada en la configuración de una esfera pública que tiene como reto el impulso global al desarrollo de la Sociedad de la Información, y donde participan de forma conjunta el sector público, las comunidades  profesionales y las empresas privadas. Probablemente por este motivo, el término de Sociedad de la Información se ha acuñado y difundido en Europa, mientras que en los EEUU es mucho más común, al referirse al papel público la promoción de las tecnologías de la información y la comunicación, destacar el término -mucho más acotado- del desarrollo de las “infraestructuras de la información” (Catinat, 1998).

En esta investigación, una vez situado ya el contexto de las intervenciones públicas sobre las que queremos discutir, nos centraremos básicamente en analizar las distintas modalidades de promoción de la Sociedad de la Información. Nos interesa especialmente valorar las distintas estrategias que los gobiernos y las administraciones públicas pueden emplear para promocionar de forma directa y activa el desarrollo de los nuevos servicios y tecnologías de la información. Queremos  plantearnos las modalidades de intervención pública en este ámbito según los distintos niveles de gobierno (Supranacional, Estatal, Autonómico y local), los distintos instrumentos de intervención que pueden utilizarse y las posibilidades de planificación y coordinación  existentes entre los distintos niveles de gobierno.

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NIVELES DE GOBIERNO Y PRIORIDADES DE INTERVENCION

 Una de las primeras cuestiones relevantes que planteamos estudiar sobre las políticas de promoción de las tecnologías de la información y la comunicación es que nivel de gobierno puede ser el más adecuado para llevar a cabo tales iniciativas. Podemos encontrar actualmente ejemplos concretos de políticas de promoción sobre estos temas en todos los niveles de gobierno: desde organismos internacionales como el Banco Mundial o entidades supra-estatales como la Unión Europea, pasando por múltiples iniciativas sectoriales de administraciones de carácter estatal/federal, regional o local. Al ser estas políticas de promoción bastante nuevas, en muchos casos no tienen una ubicación bien definida en la distribución de competencias entre los distintos niveles gubernamentales, surgiendo incluso en ocasiones de forma espontánea, sin una dirección política clara. No obstante, en otros muchos casos, las políticas de promoción suelen partir de organizaciones públicas con una importante capacidad y visión estratégica, que están desarrollando algún tipo de misión vinculada a la promoción del territorio, sus actividades económicas o la atención al bienestar de sus habitantes. También es muy frecuente que se generen relaciones intergubernamentales entre los distintos niveles de administración, como consecuencia de una distribución de funciones en los procesos de definición e implementación de estas políticas de promoción.

 En las políticas de promoción de las Sociedad de la Información podemos identificar con bastante frecuencia cuatro momentos distintos en su proceso de elaboración, aunque no tiene porque aparecer todos siempre. En primer lugar, el origen de la iniciativa, en momento y el lugar en el que se produce la definición de la idea, donde surge el impulso con los apoyos políticos y administrativos necesarios para que su impacto pueda generar posicionamientos públicos y definiciones concretas de políticas. En segundo lugar, podemos encontrar el momento del diseño de la política, cuando se definen los objetivos a alcanzar, los instrumentos de actuación, los recursos que se van a utilizar, etc. En tercer lugar, podríamos situar el momento de la planificación. Se trataría aquí del proceso de priorización de los programas concretos de actuación, con la participación de los actores intervinientes, así como la sensibilización estructuras administrativas sectoriales, etc. Existe sin duda un cierto solapamiento entre la fase de diseño y la de planificación, ya que esta última puede integrar la primera (aunque a la inversa, también se puede diseñar un proceso de planificación), pero resulta interesante mantener la distinción, por la especificidad de estas políticas de promoción. Finalmente, en cuarto lugar, podemos encontrar el momento de la aplicación: cuando los programas se ponen en práctica, cuando las organizaciones públicas o privadas actúan territorial y sectorialmente realizando intervenciones específicas que inciden sobre la realidad económica y social de su entorno. 

 Seguramente en otras políticas más consolidadas, que no se encuentran en un momento emergente, no seria necesario identificar tan claramente algunas de estas fases –lo que nos llevaría a utilizar modelos más clásicos sobre las fases de elaboración de las políticas públicas-. Se trata, por tanto, de una especificidad de este tipo de políticas vinculadas al desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, ligada a su novedad, y provocada por la discusión e incertidumbre existente, tanto sobre su necesidad como sobre su efectividad. Por estos motivos, los momentos de su diseño y formulación se dilatan enormemente, mientras que los momentos de su implementación son mucho más concretos y puntuales. Así, el debate y la reflexión sobre la capacidad y la justificación para la intervención pública en este sector, o sobre los instrumentos de actuación más adecuados, centran frecuentemente buena parte de los esfuerzos de las propias administraciones públicas. 

Si intentamos localizar en cada caso donde se sitúa la iniciativa de las políticas, frecuentemente es posible identificar cuales son actores públicos que disponen de una mayor capacidad de impulso y anticipación, frente a otros actores también implicados en estas políticas, pero con un comportamiento más reactivo. Las administraciones con mayor capacidad de impulso no tienen porque encontrarse situadas en los niveles más amplios de gobierno. Pueden existir incluso casos de administraciones locales que autónomamente deciden iniciar y aplicar programas de promoción en su ámbito territorial. Estas iniciativas incluso pueden generar unos procesos de imitación muy intensos a su alrededor. También hay que tener presente que se pueden producir solapamientos, sin una coordinación explícita, entre acciones de promoción impulsadas por distintos niveles de gobierno, pero que finalmente se acaban aplicando sobre un mismo entorno territorial (local o regional, generalmente).

  En cualquier caso, los objetivos de las políticas de promoción intentan conseguir la máxima efectividad y difusión territorial mediante estímulos bien seleccionados, dados los limitados recursos que disponen. Para ello, las lógicas de intervención difieren según el nivel administrativo que tenga el protagonismo del impulso. Así, en el caso de las iniciativas desarrolladas por entidades supranacionales, los planteamientos se orientan generalmente a sensibilizar los otros niveles de gobierno, fundamentalmente los estatales, sobre la necesidad de establecer planes y programas de promoción y desarrollo de la Sociedad de la Información. Tampoco es completamente extraño que en ocasiones exista una relación directa entre el nivel supra-estatal y el nivel regional, ya que las organizaciones supra-estatales buscan administraciones con capacidad efectiva de actuación sobre el territorio, y por lo tanto, si el entorno político-institucional lo permite, este tipo combinaciones puede articularse rápidamente, de forma bastante eficiente. La variedad de estrategias que pueden establecerse y la posibilidad de coordinación entre los distintos nivesles de administración, son factores clave para el éxito de este tipo de políticas, de aquí la relevancia de profundizar en el análisis de este punto.

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FORMULAS DE INTERVENCION PUBLICA PARA LA PROMOCION DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION

Otro de los púntos clave que prentendemos estudiar son los instrumentos concretos que pueden ser utilizados para la promoción de la Sociedad de la Información. Mediante ello pretendemos facilitar al decisor público una reflexión sobre aquellas herramientas básicas utilizables en este tipo de políticas. Generalmente, las administraciones públicas disponen de numerosos instrumentos de intervención para alcanzar los objetivos que se proponen, que aplican con intensidades y modulaciones distintas en numerosos campos de su entorno político, social y económico (Rose, 1998). Pretendemos obtener una tipología lo más completa posible de estos instrumentos de intervención, con una definición básica relativa a cada modalidad. La tipología a elaborar debe responder a una distribución de las practicas de intervención presentes en la actualidad en las políticas públicas, discriminadas según los efectos perseguidos y el grado de coacción sobre el comportamiento de los actores, que se pretende modificar en algún modo, mediante alteraciones de su estructura de incentivos y en el tipo de recursos que disponen. Así, podremos encontrar desde las modalidades de intervención más suaves, como la utilización de ejemplos, con el propósito de generar procesos imitativos, hasta los procedimientos más intensos, como la aplicación de regulaciones o el establecimiento de sanciones que impliquen el ejercicio directo de la coacción estatal (Weiner / Vining, 1992; Meny / Thoenig, 1992). 

Existen diversas opciones para impulsar y articular estas modalidades de intervención, con estrategias que requieren, para su puesta en práctica con algunas garantías de éxito, un grado distinto de apoyo política. Así, la coordinación intersectorial tiene una necesidad imperiosa de un apoyo constante desde las más altas instancias políticas del gobierno, para disponer de la capacidad de superar la aparición de frecuentes tensiones entre sectores distintos de la administración, y poder imponer y mantener objetivos comunes cuando estos sufren una tendencia a ser desvirtuados desde lógicas sectoriales.  Por otra parte, la planificación sectorial también requiere un cierto apoyo directo desde los niveles políticos más elevados, debido especialmente a que en numerosos sectores de actividad pública, la introducción de aplicaciones derivadas de las tecnologías de la información y la comunicación implica frecuentemente que se produzcan cambios en las distribuciones de recursos públicos y en las modalidades de intervención que existen en el sector, y ello puede generar inmovilismos o bien arreglos internos que den prioridad al status quo existente, frente a las posibles mejoras existentes. Finalmente,  otras opciones estratégicas requieren una menor atención y apoyo político. Estas opciones no requieren un compromiso del conjunto de la administración pública, o de grandes segmentos de esta, sino que pueden ser más fácilmente impulsados desde unidades especializadas creadas para tal fin. Creemos así también necesario analizar como la efectividad para el impulso del desarrollo de la Sociedad de la Información depende en mayor o menor grado de cómo se comportan los contextos de la acción pública, y especialmente, de la dinámica innovadora y cooperativa de empresas y organizaciones de la sociedad civil.

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 ORIGINALIDAD Y RELACION CON OTROS GRUPOS DE INVESTIGACION

Este proyecto de investigación pretende facilitar los procesos de toma de decisiones por parte de instituciones y actores relevantes en España, al aportar un mayor conocimiento y análisis de los contextos y los procesos valorativos y decisorios existentes en el campo de las políticas públicas de promoción de la Socidad de la Información.  Se plantea por tanto de forma implícita la hipótesis de que en esta época de cambios siguen existiendo algunos márgenes importantes de actuación para los poderes públicos, que pueden  configurar de forma distinta los escenarios de interacción entre empresas, ciudadanos y gobiernos.

En  nuestro país no existen demasiado precedentes en el desarrollo de estudios específicos sobre promoción de la Sociedad de la Información desde una perspectiva de análisis de las políticas públicas, que trasncienda los aspectos puramente técnicos o de gestión. Sin ánimo de ser exaustivos, podemos mencionar sin embargo algunos estudios sobre las iniciativas de promoción que se han llevado a cabo en España, a nivel regional o local, especialmente,a lo largo de los años noventa : Comissionat per a la Societat de la Informació (1999 a y b); Lanáburu(1997); Martí Recober (1991); Martínez Soler (1998); Nadal (1995; Nistal (1999); Puig (1997); Teodoro / Arderiu (1999).

Por otro lado, el  grupo que presenta este proyecto de investigación ya ha producido también algunas contribuciones analíticas, tanto sobre aspectos sectoriales, como las telecomunicaciones por cable (Sanz/Martínez, 1996; Clotet, 1996, Domingo, 1995)  la telefonía móvil (Sancho, 1996), o análisis globales sobre la dinámica de liberalización del sector de las telecomunicaciones (Jordana, 1998). También podemos encontrar estudios relativos a dinámicas de promoción de la sociedad de la Información desde la perspectiva de  los distintos niveles de  gobierno (Salvador, 1999; Ruiz, 1999; Gil,1999; García-Bragado y Clotet, 1999; Nieto, 1999; Jordana, 1999) recogidos en  Jordana y Sancho (Eds.) (1999). 

La necesidad de una investigación de este tipo de políticas de promoción de la Sociedad de la Información, se hace patente, con el objetivo de permitir un mayor conocimiento de las opciones políticas presentes en el desarrollo del sector, elemento muy importante dado el contexto actual de intenso cambio y gran incertidumbre sobre su futuro. Así lo evidencian, por ejemplo, las investigaciones llevadas a cabo desde hace ya años por equipos consolidados en diversos centros de investigación de países europeos, entre los que destacan el CEPEL (Montpelier, Francia), el Information Society Observatory (LSE, Gran Bretaña) o el Max-Plank-Institut für Gesellschaftsforschung (Colonia, RFA). Nuestro equipo ya ha establecido contactos con dos de estos grupos (LSE y MPIFG), y con este proyecto se pretende también dinamizar e impulsar estas relaciones, con el propósito de poder abarcar con mayor profundidad la dimensión europea en el análisis de las políticas públicas de promoción de la Sociedad de la Información.

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BIBLIOGRAFIA CITADA

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