Universitat Pompeu Fabra
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Campus de la Comunicación-Poblenou

El nuevo campus de la Comunicación estará formado por dos edificios antiguos, actualmente en fase de rehabilitación, y un conjunto de edificios de nueva planta. La UPF concentrará en el mismo toda la formación, la investigación y la producción en el ámbito de la comunicación y la tecnología.

Los Arañó, una familia de industriales del sector textil

Los orígenes de los Arañó, una familia de sederos de la ciudad de Manresa, se remontan a finales del siglo xviii, donde se conoce a Gaietà Arañó como tejedor de velos. Su hijo Josep, fabricante de pañuelos de seda, fue el fundador de la empresa Josep Arañó, Germans y Companyia, que hizo la transición hacia el algodón.

El primer industrial destacado de la familia fue Maurici Arañó, que se desplazó a Barcelona en 1815. Fallecido en 1822, su hermano Lluís y su primo Gaietà constituyeron la sociedad Gaietà i Lluís Arañó, que llevó a cabo la reconversión industrial hacia la lana.

Claudi Arañó i Arañó (1827-1884), hijo del matrimonio de los primos Gaietà Arañó e Isabel Arañó, fue una de las personalidades más destacadas de la industria catalana del siglo xix. Ya a los 19 años estaba al frente de la sociedad familiar, que en 1850 contaba con 226 telares. Entre 1851 y 1852 la empresa funcionó bajo el nombre de Claudi Arañó i Companyia, y se dedicó a los tejidos de mezcla: la seda, el algodón y la lana.

En 1853 el empresario formó una sociedad con el lanero de Mataró Antoni Escubós, llamada Antoni Escubós i Companyia, que en 1866 ya contaba con 747 trabajadores. En 1877, con la retirada y posterior defunción de su socio, Claudi Arañó integró todo el grupo industrial de nuevo bajo el nombre de Claudi Arañó i Companyia.

A la muerte de Claudi Arañó, primero la viuda y más tarde los hijos se hicieron cargo del negocio y llevaron a cabo varios cambios en la producción bajo diferentes nombres de la sociedad.

Estructura de la fábrica

La fábrica textil de Ca l’Aranyó, que entró en funcionamiento en 1877, se construyó por encargo de Claudi Arañó i Arañó, bajo la dirección del maestro de obras Josep Marimón i Cot. El proyecto inicial data de 1872, y lo llevó a cabo la sociedad inglesa proveedora de estructuras Prince Smith & Sieso (Keighley, Yorkshire), que exportó a Cataluña el estilo arquitectónico propio de la escuela de Manchester, el modelo de la estructura metálica y la maquinaria.

El conjunto fabril de Ca l’Aranyó que se está rehabilitando está integrado por dos construcciones: una, situada en la calle de la Llacuna, de tipología de fábrica de pisos, y la otra, de un cuerpo lineal más bajo, tipo nave, a lo largo de la calle Tànger.

La primera, donde había la nave de telares, tiene forma rectangular, una planta de 30 x 24 m2 y consta de planta baja y tres pisos, con techo de dos vertientes. El cierre es de obra vista, con función estructural y aparejamiento inglés. Interiormente son naves de planta libre, con estructura de pilares y jácenas de fundición, que soportan las bóvedas cerámicas.

La cubierta, que cuenta con la aparición rítmica de lucernas, se apoya en la misma estructura de pilares de fundición y en los cierres, con acabado exterior de teja árabe. La proporción de los ventanales ofrece una gran luminosidad interior e imprime un carácter monumental en la fachada.

La segunda, un edificio longitudinal de 80 x 9 m2 planta, de cuerpo lineal más bajo y que se utilizaba como almacén, está conformado y ejecutado sólo en planta baja y piso. Tiene una estructura de pilares y jácenas de fundición con el mismo tipo de unión que en el otro edificio y bóveda catalana de tres hojas. Presenta un cierre estructural mediante pared de carga, con pilastras de refuerzo para admitir los encabalgamientos.

Completa el conjunto una imponente chimenea, realizada en ladrillo visto y de forma cónica, que también se ha conservado.

Un edificio singular del patrimonio industrial

Ca l’Aranyó es diferente de otros ejemplos de la arquitectura textil que se construyeron en Cataluña a lo largo del siglo xix. Así, en lo que al sistema constructivo se refiere, es el único caso de fábrica de pisos en Cataluña donde se adaptó la estructura metálica inglesa importada (que aporta la solución de los desnudos entre las jácenas, los pilares y los tirantes) a la bóveda catalana, que era el sistema constructivo tradicional del último cuarto del siglo xix en Cataluña. Se puede decir que esta mezcla de dos lenguajes es la singularidad más expresiva de los edificios.

Además, urbanísticamente, fue el primer proyecto industrial presentado en el municipio independiente de Sant Martí de Provençals que se concebió con la voluntad de implantar decididamente las alineaciones marcadas por el Plan del Eixample de Ildefons Cerdà, definidas en 1859.

En 1948, Xavier Arañó, en nombre de la sociedad Arañó i Companyia, encargó al arquitecto Joaquim Vilaseca la rehabilitación del extremo derecho de la nave lateral, con la construcción de un piso más y la habilitación del chaflán de acceso. El buen conocimiento en el tratamiento de la fábrica de ladrillos que tenía Vilaseca, heredado de su padre Josep –arquitecto del Arco de Triunfo (1887), que abría la Exposición Universal de Barcelona de 1888–, hizo que esta ampliación quedara perfectamente integrada y fuera difícilmente apreciable.

La fábrica cerró en 1986, y las instalaciones comenzaron un proceso de degradación, detenido con la decisión de la UPF de construir en este espacio su nuevo campus de la comunicación. Con la rehabilitación del conjunto de Ca l’Aranyó, la UPF ha logrado recuperar este magnífico ejemplo del patrimonio industrial catalán.

El proyecto de rehabilitación

El proyecto de rehabilitación que se ha llevado a cabo, a cargo de los arquitectos Antoni Vilanova y Eduard Simó, mantiene los elementos que convierten a esta construcción en un edificio singular, como son la tipología, la concepción constructiva y la solución estructural. Se ha tenido cuidado de todos los detalles, valorando la especificidad de este modelo, y se ha planteado la transparencia de la estructura, con la intención de dejar a la vista sus elementos más característicos: pilares, bóvedas y encabalgamientos.

Los objetivos básicos a la hora de hacer la restauración han sido detener el proceso de degradación de los dos edificios y de las chimeneas preservadas, una vez libres de las construcciones anexas, y realizar las reparaciones urgentes de consolidación (estructura, fundamentos, cubierta y cierres) con el fin de dejar los edificios preparados para dotarlos de un posterior uso como equipamiento, sin modificar las características formales, tipológicas y espaciales de los mismos.

El conjunto emblemático de Ca l’Aranyó está incluido en el Catálogo de Patrimonio del Ayuntamiento de Barcelona, con el nivel B (Bien Cultural de Interés Local). También ha sido destacado por la Asociación del Museo de la Ciencia y de la Técnica y de Arqueología Industrial de Cataluña como uno de los cien elementos del patrimonio industrial catalán.