Autor: P. VARO 
Título: Carta del P. Varo al Provincial

Lugar y Fecha: Macao, 5 de diciembre de 1667

Localización: Copia conservada en el Archivo de los Dominicos de Ávila

Sección: "China", tomo 7, documento 9
Extensión del documento digitalizado: 4822palabras / 25.941 caracteres
Localización y transcripción: Anna Busquets i Alemany

Carta del P.Varo 5 de Diciembre de 1667
Mi Provincial:

Lexin sea V. R. y le dé mucho de su divino amor y gracia, como este su menor hijo le desea y nos le guarde muchos años para columna de la Provincia y Protector y amparo de esta misión, como todos sus ministros pedimos.



 

Muchas tengo escritas a N. R. en el discurso de tres años, pero por no saber si llegarán o habrán llegado a sus manos, volveré a decir en ésta lo que digo en aquellas y otras cosas que se han ofrecido después acá, y comenzando por lo principal, que es el estado de esta misión y de la persecución que se levantó ahora [hace] tres años. Digo, que después que salió el P. Fr. Victorio de China, supimos el último despacho y resolución que se dio en la corte y fue, que veinticuatro ministros y religiosos que habían ido de diversas provincias a presentarse fuesen desterrados a la provincia de Kuang Tung, que allá llaman Cantón y que allí se les diese subsidio real para su sustento, sin permitirles salir de la metrópoli de dicha provincia ni dilatar ni predicar la ley de Dios, y lo mismo se les mandó a cuatro PP. de la Compañía que dejaron en la corte de Pekín y vivían en dos iglesias que en ella había, las cuales derribaron. Después por orden del rey salieron los desterrados a cumplir su destierro, a saber: tres de la Orden, por haber muerto en ella el P. Fr. Domingo Coronado, como VR. sabrá por las demás cartas y según el parecer de cuatro R.P. de la Compañía, con corona de mártir. También fue el P. Fr. Antonio de Sta. María. Los demás, todos eran RP. de la Compañía, con que los religiosos de las tres religiones que están en este reino dieron en los tribunales regios más testimonio de la verdad de la ley que predicaban exponiendo y ofreciendo sus vidas por su defensa y de no haber temblado la tierra y verse un globo de fuego y un cometa como verá V. R. en las relaciones que se hicieron después, todos las hubieran perdido gloriosísimamente para ganarlas en el cielo. Pues los cargos que nos pusieron y la plata que gastaron nuestros adversarios en orden a extinguir la ley santa de Dios, eran suficientes para acabar con todos los ministros del Señor si Él, con su paternal providencia, no lo hubiera estorbado. Salidos, pues, los religiosos de la corte, mandó el rey a nuestro adversario Siang Kuang Sun, al cual dieron el oficio y cargo que tenía el P. Juan Adamo, que no metiese ya más memoriales contra la ley de Dios y sus ministros y que a la ley de Dios no se le llamase ni nombrase secta y mala doctrina como se nombraba en los memoriales que hasta entonces se habían presentado.

Seis meses emplearon los padres en llegar a Cantón, por hacer ellos su viaje por tierra y por ríos, siendo en todo el trayecto muy bien tratados de todos los mandarines de los distritos por donde pasaban. Recibioles benignamente el Capitán General de aquella provincia, a quien ellos iban remitidos. Dioles cien tales de plata para su sustento y mandando aderezar y alargar la iglesia que alli tenian los PP. de la Compañía, los puso en ella a todos, adonde han estado hasta ahora, sin serles permitido el salir de allí para otra parte. Un hijo de un reyezuelo que hay en aquella metrópoli les ha cobrado mucha afición y ha compadecido grandemente de ellos. Los ha regalado mucho y enviándoles algunas veces algunos taeles. De ordinario tiene a dos de ellos en su casa, y cuando los despacha vuelven bien vestidos. Otro régulo de la corte les envió, según nos han dicho, unos quinientos taeles para su sustento. De esta manera estos dos años los han pasado razonablemente bien y, aunque no han tenido ministerios a que acudir, están todos muy bien ocupados en cosas que si volvemos a nueva paz y se imprimen serán muy del servicio de Dios. Y, además, sabrá V. R., por las cartas y relaciones que habrán ido o irán a la Provincia, la que he hecho y tendrá unos cien folios. No la envío ahora por no tener seguridad en este despacho, irá en la primera ocasión segura que se ofrezca. En ella prosigo desde donde la dejó el P. Fr. Juan Bautista, que fue en el año de 55, hasta el presente. Nuestros tres hermanos que están en Kuantung están buenos y según me han escrito los PP. de la Compañía les han dado muy buen ejemplo y están muy edificados de su conversación y trato. También los nuestros han recibido mucha caridad de los PP. y han vivido juntos con tanta paz y quietud como si fueran de una religión. Esto no se entiende en cuanto a las opiniones que en ellas no es posible que nos podamos averiguar con ellos aunque, según me escrivió el P. Navarrete, hay muchos que siente con nosotros en los puntos de los "abuelos" y su maestro Kungchu. El P. Juan Adamo murió de per [no se puede leer] en la corte de Pekín con que parece que algunos enemigos que teníamos en la corte tiraban a derribarlo sabiendo que murió quizás se habrán aquietado.

Los PP. que estamos aquí escondidos, por las razones que habrá dicho a V. R. el P. Fr.Victorio, hemos acudido a nuestro ministerio como antes sin estorbo alguno, aunque in oculto o quasi in oculto y habiéndose sucedido cuatro mandarines en Fogán en el discurso de este tiempo aunque han llegado a saber nuestra quedada, no han hecho caso ni nos han buscado, no sin particular providencia del Señor por el bien de muchas almas que se han salvado por nuestra asistencia. Hanse reducido apóstatas que lo eran de muchos años, y bautizádose algunos que en tiempo de paz no lo hicieron y otros a la hora de la muerte. También hemos ido veces a los pueblos a confesar los cristianos aunque con el recato posible. A los PP. de la Compañía y aun a los nuestros que están con ellos, no les pareció bien nuestra quedada y así nos escribieron apretadamente que, supuesto que no habíamos ido a la corte, nos fuésemos a Manila hasta que estas cosas se compusiesen. Y esto muy apretadamente por temor de que se supiese en la corte que estábamos aquí, porque se frustrasen las esperanzas que había de que se volvería a componer bien nuestro pleito. Cónstame también, que en orden a esto, se han escrito cartas a V. R., pero porque sé que no se ha de extrañar en la Provincia que hayamos hecho una cosa tan usada en las persecuciones y que hicieron muchos santos, no diré aquí las causas que tuvimos para ello, antes si juzgo que si nos hubiéramos ido y dejado esto, sin ser desterrados ni compelidos a ello, haciéndonos espaldas el Gobernador de la villa de Fogan, como nos las hizo avisándonos que nos escondiésemos, no hubiera ninguno que no nos culpara; pues éramos nosotros solos los que estábamos libres en todo el reino y no sabíamos en qué habían de parar las cosas. Y así, no hay para que cansar a V. R. en dar satisfacción de una cosa que no hay necesidad de darla. El P. Vicario de Macao, el Padre Francisco de las Llagas, nos escribió una carta instándonos mucho a que no dejásemos esto y alabando el habernos quedado escondidos; y dice que no sabe en qué se fundan los que culpan lo que hicimos tan en provecho de las almas.

En esta provincia de Fokien no hemos perdido iglesia ninguna ni otra cosa de la Comunidad; todo lo cual se hubiera perdido si saliéramos de aquí como se ha perdido en otras partes.

Al P. Fr. Gregorio envié a Cantón con el socorro que V. R. nos mandó con José, mozo del P. Fr. Victorio, para que se lo llevase a los PP. y desde allí fuese a confesar a los cristianos de las demás provincias como lo habían pedido. No faltaron dificultades entre los PP. de la Compañía acerca de su ida, que para todo lo que los religiosos hemos de obrar en este ministerio, siempre nos las han de poner; en fin, fue y con licencia y beneplácito del Sr. Gobernador del Obispado de Macán y del Visitador de la Compañía salió de Cantón a primero de Febrero de este año de 67 sin que hasta la fecha de esta (25 de octubre de 1667) hayamos sabido de su persona. Dímosle nosotros para su viático más de 10 taes; el P. Fr. Antonio de Santa María 10 y los PP. de la Compañía me parece dieron 20. Dios le haya dado fuerzas y salud que lo que llevó a cargo fue mucho y no sé si ha de volver con vida porque ya está viejo y achacoso (Nota: volvió el P.Fr. Gregorio habiendo hecho mucho).

A nuestro hermano el P. Fr. Domingo Coronado hicieron los PP. de la Compañía un sepulcro en Pekín, avisaron a Cantón y luego le pagamos lo que habían gastado en él. Aunque es verdad que dichos PP. han sustentado a los nuestros hasta ahora, pero han recibido de nosotros cerca de doscientos taes; digo esto porque si acaso escribiesen por allá el bien y caridad que nos han hecho se sepa también que lo hemos pagado.

Las nuevas que escribí en otra carta de que el rey era muerto fueron falsas; lo que es verdad ahora es que parece que el Señor quiere oír las oraciones de tantos, compadecerse de estos miserables chinos y que no se extinga su Santa Ley en este reino. Y es que ya el rey mancebo que ha tomado posesión de su gobierno y ha echado a los cuatro que lo gobernaban de su Palacio, y a uno de ellos, que era muy fautor de los bonzos, lo degolló y a 20 personas de su familia, no sabemos la causa. Dícese también que el virrey Tung, que fue el que levantó a los PP. de la Compañía su Iglesia, cuya mujer es cristiana es ahora privado del rey y el que le acude en el gobierno. Si esto segundo es así, presto se compondrá nuestro negocio y volveremos a nuestras iglesias, a pesar del demonio, por ser dicho virrey muy aficionado a nuestra Santa Ley. Es el dicho tío del rey primo de su madre. También tenemos en la corte un régulo, primo del rey pasado y tío del presente, que le crió en su casa siendo niño; es este muy de los PP. de la Compañía que están en la corte y les había prometido que, en tomando el rey posesión, sacaría la cabeza por nosotros y haría con él que nos restituyesen a nuestras iglesias. Y así estamos por horas aguardando buenas nuevas de la corte porque ya hace tres meses que el rey tomó posesión de su gobierno.

Un Capitán General nuevo, que ha venido a la provincia de Fokien y reside en la metrópoli de Focheu, donde tienen los PP. de la Compañía una iglesia que la levantó el virrey Tung que queda dicho, luego que llegó mandó a los soldados mandarines que viven en la iglesia, que se saliesen de ella y se la entregó a un cristiano, dórpico de los PP. para que viviese y cuidase de ella. Este Capitán General es recién venido de la corte y, si no supiese que nuestro negocio iba en buen estado, no hiciera esto, puesto que su antecesor mandó se fuesen los soldados a vivir en la Iglesia, como se ha hecho con todas las demás del reino, y así es muy verosímil que presto nos iremos nosotros a vivir a ellas.

He sabido por cartas que el P. Fr. Domingo Navarrete ha enviado a pedir licencia a V. R. para salirse de China e irse a la Europa; no sé con qué intento porque a mi también me la ha pedido sin decírmelos, pero no se la he dado ni daré a ninguno para salirse de la misión sin tener licencia o noticia de la Provincia. V. R. mi P. Provincial, de ninguna manera, ni con título alguno, ni debajo de ningún pretexto, le envíe tal licencia, sino consuelo, y anímelo a proseguir y perseverar este ministerio porque el día de hoy no hay en China otro de la orden que haya alcanzado tanto de las letras chinas como el P. y siendo como es tan buen teólogo, salen a luz muchas obras muy necesarias así para el crédito de la ley de Dios como para el honor y estima de nuestra religión. Tiene ya acabadas en esta letra dos obras muy buenas, y va haciendo otra con que responde a los libros que el blasfemo Iang Kuang Sien hizo é imprimió contra nuestra santa ley y sus ministros, y si las cosas se componen es muy necesario se impriman y salgan a luz, pues las otras dos religiones han hecho otras dos y será muy conveniente que la nuestra lo haga. Si volvemos a nuestras iglesias es fuerza también visitar los mandarines y comunicarlos, y el P. es uno de los que mejor lo hará que no son todos para ello. Fuera de esto es muy probable que el Sr. Obispo que está en Siam venga a Macao a averiguar los puntos del culto a los abuelos y maestro Kungchu, como lo trae a cargo y podrá ser que llame a aquella ciudad a los ministros de las tres religiones para que delante de él se disputen y traten, para ver los fundamentos que tienen los unos y los otros, y de los que estamos en China, no hay ninguno que lo pueda hacer como el P. Fr. Domingo, pues tiene visto mucho en esta materia, y sacadas muchas autoridades de los libros más clásicos de China y ha estudiado, con todo cuidado y diligencia, estos puntos. También si viene el Sr. Obispo se han de expurgar y examinar los libros de nuestra santa ley que se han impreso en letra China que indigent magna reformatione y de esto tiene el P. mucho notado y afrentado y así será muy del servicio del Señor, y crédito de la orden que se quede en este ministerio. Y aunque pida la licencia para ir a Roma a proponer a la Silla Apostólica estos puntos dichos, R. repare que primero se han de tratar delante del Sr. Obispo, legado de su santidad en orden * y así de ninguna manera conviene que el P. salga en esta ocasión de China ni que V. R. dé su licencia. Ya le tengo escrito largamente acerca de este punto, aunque no he tenido respuesta. El Señor le aquiete, que ahora cuando nos podía ayudar mucho y después de haber trabajado tanto en la letra y lengua china nos quiere dejar. Escribiome también diciendo que le había escrito al P. General pidiéndole licencia para irse. No sé qué le pueda mover a ello sino el ir a Roma a proponer los puntos dichos.

Mi P. Provincial, si volvemos a nuestra paz es más que necesario que imprimamos y saquemos a luz algunas de las obras que hemos hecho los religiosos y otras que se van haciendo; no sólo para el honor de nuestra santa ley sino para el honor de la orden apud infideles et christianos, porque como ven tantos libros impresos por los PP. de la Compañía y ninguno por los de la orden entienden que sólo ellos son los doctos y sabios y nosotros pertenecemos a la gente ordinaria de la Europa, pues no sacamos a luz libro alguno; y los chinos se pagan mucho de las letras, estímanlas más que la virtud por no conocerla tanto como aquellas. Y, así, será menester gastar algunos centenares de pesos en las imprentas que muchos millares tienen ya gastados los PP. de la Compañía en ellas y por lo cual son y han sido estimados en este reino, porque luego que entraron en él, comenzaron a imprimir libros y repartirlos entre los mandarines y letrados de él. Esto supuesto, V.R., mi Provincial, pues es tan celoso y lo ha sido siempre del aumento de la misión, nos haga caridad de enviar fuera del socorro que viene señalado para el sustento de los religiosos unos cien pesos mandando al vicario Provincial que de ninguna manera los gaste en otra cosa sino en la imprenta de los libros que juzgare la mayor parte necesarios imprimir y lo mismo puede V.R. encomendar a su sucesor, que con esto se animarán los que son para ello a hacerlos. Yo, con ser el más incapaz, tengo ya hechos tres tomos y faltarán otros tres para acabar la obra que comencé que es Pruebas claras de las verdades de nuestra santa fé, refutando los errores más comunes de este reino con razones de Sto. Tomás y una explicación de los diez preceptos. Hágolo en estilo común y claro para que pueda aprovechar a todos, y si no hubiera levantádose esta persecución ya estuvieran acabados. El P. Fr. Domingo Navarrete tiene hechas dos obras: una que intitula De los nombres admirables de Dios, donde con estilo teológico y metafísico exalta los atributos divinos dando a conocer a nuestros señor Dios y refutando muchos errores que los chinos tienen acerca del conocimiento de la primera causa. Tiene dos tomos y está muy bueno, como de su ingenio. La otra es un Catecismo para los catecúmenos. Éste aún no le he visto, pero el P. Fr. Raymundo dice que se puede imprimir: ya tenía licencia para imprimirlo y se hubiera impreso si no se hubiera levantado la persecución. El P. Fr. Raymundo ha comenzado la materia de "anima" y ya tiene hechos * tomos, donde da a conocer qué es ánima racional, sus operaciones y otras cosas muy buenas; de lo mismo tiene hecho un tomo.

El P. Fr. Domingo de S. Pedro también puede hacer algo en la lengua, que ha estudiado mucha letra china. Tiene alargado en este asunto por juzgarlo muy necesario para el crédito de nuestra religión.

También son menester algunos libros porque estamos muy faltos de ellos, pues sólo tenemos las partes de Sto. Tomás sin comento y el "Contragentes". Algunos comentadores sobre la 1ª parte y la 1ª y 2ª de Santo Tomás son muy necesarios y si V.R. tuviere nuevas que ya está compuesto esto nos hará caridad de hacer con su sucesor nos envíe dichos libros.

Dos años que vinieron de la Corte unos mandarines tártaros enviados por el rey para que tuviera cuenta con las cartas marítimas y no dejasen que hubiere comunicación por el mar con otros reinos; han puesto gran rigor en ello y esta ha sido la causa porque no han ido champanes a estas islas, ni sabemos si irán tan presto. Por eso hice un despacho por vía de Macao y aún no sé si podrán ir las cartas por aquella vía. Ogaño envío a Luis y Jacinto vaya a Che Kian y vea si hay algún champán que salga ab ocultis y se embarque en él y lleve todos los papeles y cartas que ha dos años están en el puerto. Si acaso llegaren a manos de V.R. por el mismo Jacinto sabrá el estado en que están las cosas del mar y la seguridad que habrá para traer el socorro, que yo acá no lo sé. Pero aunque haya seguridad V.R. no envíe ahora religioso alguno hasta tener nueva de que estamos ya con paz en nuestras iglesias, que de lo contrario se puede seguir algún disturbio y alboroto. Lo que a mi me parecía, salvo meliori, era que si las cosas de Macao están más seguras que las de Chan-cheu y ha ido ahí algún barco de aquella ciudad, pues así nos lo escribieron, nos enviara V.R. el socorro por aquella vía hasta que se abriese la comunicación del mar por Chan-cheu. Pero esto depende del hic et nune que V.R. tendrá presente según las cartas que hubieren escrito los PP. del Cantón.

Si fuere ogaño Jacinto, V.R. no le dé más de doce pesos por su trabajo, además de pagarle el flete y darle matalotaje, que esto basta y no es bien que los hagamos a mucha plata que luego se echan a perder, como lo hemos visto en otros. Porque si los emplea allá los duplicará acá con que tiene sobrado para el sustento de su madre.

José, el mozo del P. Victorio, si fuere por allá no hay necesidad de volverlo a enviar acá, que no lo hemos menester, que los mozos que tenemos son más a propósito para nosotros que los chincheos.

Mi P. Provincial, ya tengo escrito en otras y vuelvo a decir en esta que los religiosos que hubiere de enviar la Provincia a esta misión han de tener tres condiciones: virtuosos, buenos entendimientos y mansos de natural. La virtud es lo más necesario aunque las letras no lo son menos, que los chinos no son como los indios que con cualquier razón se convencen, sino que arguyen y replican a la respuesta. Y sino se les satisface suficientemente quedan muy ufanos y entienden que nuestra Santa Ley es como una de sus sectas, y pluguiera al señor pudieran venir por acá los maestros de Salamanca que en muchas reacciones tuvieran muy mucho donde emplear bien sus talentos. De esta verdad quisiera que se enteraran bien en la Provincia y entendieran que no es lo mismo ser ministro de indios que venir a China. Los PP. de la Compañía tienen bien penetrado este punto, y así han enviado a este reino hombres doctos y algunos que han leído teología en su orden por saber cuán necesaria son las letras en China. También es muy necesario sean buenos naturales: mansos, afables y no tristes ni escrupulosos y cabezudos, sino una modestia composición afable, que como los chinos son corteses y soberbios quieren cortesía y afabilidad. Y si quiere la Provincia que esto vaya en aumento, envíe sujetos semejantes que de otra manera no es posible. Si ogaño no tiene V.R. más nuevas de las que van con esta, no hay necesidad de enviarnos más que el socorro que a V.R. le pareciere en oro, que no están los caminos para muchos carruajes, los santos óleos y un par de botes de vino de misas. Lo demás no hay que enviarlo ahora, hasta saber el camino mas seguro.

Ya encargo a Jacinto que si el de Chin-cheu estuviere cerrado vaya a Macao a ver si por allí lo hay porque lo poco que tenemos se nos va acabando, y si el año que viene no lo tenemos nos veremos obligados a pedir a los cristianos lo que ellos no tienen para si; pues más están para recibir limosna que para pedírsela. V.R. me responda a este caso que ya tengo preguntado en otra y es: que habrá cosa de 4 ó 5 años que los PP. de la Compañía pusieron en los calendarios que hacen todos los años para los cristianos por obligatorios sub mortali los ayunos y abstinencias según el Breve de Pablo Tercero obligan los indios, como lo habíamos nosotros hecho desde el año treinta que entró la orden en China; y aunque los PP. ponían siempre todos los ayunos y abstinencias de derecho pero nunca obligaron a ellos sub praecefito hasta el tiempo dicho que se acomodaron con nosotros en obligarles a los ayunos dichos sub mortali. Esto supuesto, se pregunta si la abstinencia a carnibus de los sábados obliga a nuestros cristianos, porque los PP. la ponen en su calendario como obligatoria sub praecepto para los suyos. Siguiendo el estilo de nuestra misión, hay quien dice está esta sub ordine y le pertenece esta cristiandad. La razón de dudar es porque entre nuestros PP. 39 años hace que está introducido lo contrario mientras los PP. de la Compañía comienzan ahora a introducirlo como obligatorio; y como dice el P. Mentrida, el comer los indios carne los sábados no es privilegio sino introducción desde que los españoles están en las Indias; y supuesto que hace tanto tiempo que está introducido entre nuestros cristianos y no entre los suyos (de la Compañía) parece se les podrá dejar se introduzca esta costumbre como se introdujo en las Indias que aunque los españoles * aunque los portugueses tengan abstinencia se podra disimular con los chinos (aunque me parece que no es bien que unos lo permitan y otros no con peligro de escándalo) y siendo más los PP. de la Compañía que lo observan o los obligan a ello, debemos nosotros de acomodarnos con ellos y prohibirlo a los nuestros; de suerte que habiendo más de 80 años que los PP. no obligaban a los cristianos a ayuno alguno sub mortali que * los religiosos obligábamos a los chinos a los ayunos que ellos no obligaban y no había escándalo y, ahora, ay de que nosotros no obliguemos a nuestros cristianos a la abstinencia del sábado. Yo no lo he querido mandar a los cristianos hasta avisar a la Provincia porque no hay duda que estando ya permitido por tantos años, si ahora lo prohibimos lo extrañarán, y así respóndanos V.R. a esto en todo caso que es materia grave. ¿Quid dicendum de las cristiandades que fundaremos después en diversas Provincias donde no está introducido ni lo uno ni lo otro? Acerca de los puntos de la veneración que los chinos dan a sus "abuelos" y maestro Kun-chu tiene hecho el P. Fr. Domingo Navarrete un muy buen papel defendiendo lo que nosotros hemos practicado siempre, y aunque no le he visto no dudo que será cosa que pueda parecer en Roma. Ya le he escrito haga un traslado y me lo remita. Si viene irá a la Provincia en la primera ocasión: yo me holgara de saber haya ido allá uno que yo hice y remití al P. Fr. Victorio para que los PP. Lectores tomen especies de la verdad práctica del hecho para resolver los puntos que preguntamos con el P. Fr. Juan Polanco que hasta ahora no ha llegado por acá su resolución. Si el Obispo que está en Siam viene a Macao, será fuerza se ventilen estos puntos y se determine lo que hemos de seguir todos en el interín que se avisa y da noticia a la silla Apostólica para que dé su última y definitiva resolución, que no dudo será en nuestro favor si los puntos se averiguan como pide materia de tanta consideración.

Las misas que yo he dicho por la intención de V.R., desde que es Provincial hasta último Diciembre de 67, son 320 y, aunque he avisado en otras por si acaso no llegaren aquellas, aviso en esta de suerte que todas las que allí aviso van incluidas en este número. Los demás PP. avisan en las suyas las que han dicho. Estos años hemos temido muchas fallas, así por nuestros achaques como por haber estado algún tiempo escondidos.

El P. Fr. Jaime ha estado estos dos años muy acabado y está medio ético, con lo cual y no ayudarle mucho la memoria no ha podido salir con la lengua. Ya hemos procurado curarle, pero no han tenido efecto las medicinas. Lleva con mucha paciencia las enfermedades y nos ha dado muy buen ejemplo aunque nos quita el corazón verle padecer sin poderlo remediar. Yo he tenido también mis achaques pero gracias al Señor a la fecha de esta quedo con salud. El P. Raymundo ha sido el más valiente aunque no le faltan sus achaques.

Ahí escribo esa carta al P. Fr. Juan Polanco dándole noticia por menudo del estado de esta misión. Si acaso no hubiera llegado por allá la relación de la persecución que se levantó en esta cristiandad la puede abrir y cerrada enviársela.

Mi P. Provincial no se ofrece otra cosa sino que no se olvide de este su menor hijo que yo, aunque tan ruin no es posible olvidarme de aquel a quien tantas obligaciones tengo. M. P. Fr. Felipe Parto y el PP. Fr. Juan de Paz y Fr. Alberto mis íntimas saludes y me encomiendo mucho a sus oraciones.

Hecha en Moyang a 9 de Diciembre de 1667 años.

Jacinto va por vía de Hianan; lleva pagado el flete y comida en que hemos gastado cerca de 20 taes; José si fuere no va pagado porque no tenemos para tanto.

De V.R. siervo e hijo.

Fr.Francisco Varo.